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lunes, 11 de octubre de 2010

El régimen totalitario pide “comprensión”


Las “bolas”, el popular «boca orejas» utilizado por el desgobierno hasta la saciedad para tomar la temperatura de las masas populares, recorren el archipiélago cubano.

La mayoría de los cubanos nos preguntamos quienes serán los integrantes del primer medio millón de puestos en la calle, como será el paso a la actividad privada, si existirá la protección del desgobierno a la propiedad individual de las personas (físicas y jurídicas), si habrá créditos, si las cooperativas dejarán de estar “apadrinadas” por el desgobierno y si abrirán centros de venta de materias primas a precios mayoristas.

Muchos equiparan la zozobra con los “Bandidos de Río Frío” y los “Tecnócratas de la JUCEPLAN” (estos últimos pertenecientes al “grupo de Raúl”) de los años 80. Solo a un periodista extranjero, neófito en cuestiones cubanas, se le ocurre equiparar lo que sucede actualmente en Cuba, con la caída del muro de Berlín.

Mientras tanto, los medios de comunicación, obligados a esperar las orientaciones de la “dirigencia” en relación al “cuentapropismo”, se esfuerzan por reflejar las “defecciones del ex Comandante en Jefe”, en su lucha contra el imperialismo y su marcado interés por que le adjudiquen un premio Nóbel de la Paz, como premio al mayor exportador de guerrillas del Siglo XX.

Un personaje, convertido en experto del centro de la economía de Cuba ha dicho: “Aceptamos que nuestro modelo económico necesita de éste sector no estatal”. Con esta declaración queda convertido ipsofacto en candidato a Tecnócrata.
Se equivocan los analistas y cubanólogos. Lo que se intentan poner en marcha los hermanos Castro Ruz no es otra cosa que un intento de morir desgobernando. De estirar el chicle al límite de lo imposible. Desengáñense, no hay ningún nuevo modelo económico. Muy lejos están los hermanos dictadores de concebir un modelo de mercado libre y mucho menos una democracia representativa.

A Fidel Castro, en su chochera, se le habrá escapado que el sistema socialista no funciona. Es que el socialismo no funciona ni en las sociedades democráticas desarrolladas. De ahí a que se encuentre en disposición de dejar a un lado la terquedad y hacer algo útil por su pueblo hay un solo paso: El paso del gigante de las siete leguas.

Y para cerrar con broche de oro, le asignan la tarea de explicar lo que está sucediendo, a una organización no gubernamental del desgobierno. A los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), los mismos que se encargan de nominar a los candidatos a delegados del poder popular. Una organización que no tiene absolutamente nada que ver con el desgobierno, a no ser su subordinación incondicional. Además de carecer de fuerza legal alguna.

¿Y la Central de Trabajadores de Cuba? ¿La CTC? ¿Por qué no son los sindicatos los encargados de explicar a los trabajadores la causa de su despido y la urgencia de que se desvinculen de su sindicalización? Los trabajadores por cuenta propia de los años 90 no podían sindicalizarse. Ni esos, ni los trabajadores contratados por una agencia del desgobierno para trabajar con extranjeros.

Ya los cubanos no confiamos ni en nuestra propia sombra. El problema radica en que somos conscientes de que la economía del país se parece más a los automóviles particulares de las primeras décadas del Siglo XX (llenos de remiendos), mientras que los funcionarios del desgobierno, ruedan automóviles del XXI.




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lunes, 7 de junio de 2010

El Sistema Neofeudal Latino Americano

Solo en esos tiempos oscuros, que fueran conocidos como la Unión de los Consejos de las Repúblicas Socialistas (1917-1991), signada por la férrea omnipresencia de la ortodoxia “comunista”, el fanatismo estalinista y sus asesinatos colectivos, unido a una SGM, como resultado de la cual los países de la Europa oriental se vieran oprimidos, por la bota soviética, durante 46 años, se pudo imponer la idea de que el totalitarismo neofeudal (llamado socialismo) es intocable, eterno y la única doctrina capaz de emancipar a los trabajadores.
Sobre esta visión del mundo, “revolucionario” y represivo, intolerante e inhumano, se logró impregnar en las personas la sumisión a las leyes de los desgobernantes y su sistema de partido único. Hasta que, como consecuencia de su improductividad, se desmerengó de propia mano y nuevamente los pueblos del este europeo caminan por senderos democráticos, tan duramente combatidos por aquel sistema.

No fue la inteligencia de los hombres, ni del arte, ni de las ciencias o las “nuevas” ideas que se oponían a las conquistas de las revoluciones burguesas lo que dio al traste con aquella “ideología del igualitarismo”. Durante casi un siglo los neofudalistas totalitarios engendraron textos, inventaron instituciones y constituciones, experimentaron formas de gobiernos (considerados por ellos democráticos) y estados laicos. Unido a esto, conculcaron los derechos humanos (aun siendo signatarios de los mismos) y establecieron nuevas leyes y códigos. Fue, sin duda, un enorme paso hacia atrás. Un retroceso, de esa parte de la humanidad, hacia las tinieblas de la edad media. Nunca formaron parte del Siglo de las Luces, en tanto hacían caso omiso a los preceptos de la Revolución Francesa.

Esos mismos funcionarios, que en su día parecieran revolucionarios al proclamar y luchar (aparentemente) por alcanzar los anhelos progresistas de la clase obrera, mostraron sus verdaderas intenciones al alejarse (utilizando engaños y mentiras) de sus ideales primigenios o interpretándolos de manera lesiva para los pobres de la tierra.

Ante más de 8 décadas de anquilosamiento, les fue imposible mantenerse en el poder. Nada les valió proclamar como un triunfo del sistema totalitario, el proceso de descolonización de territorios que una vez fueran posesiones de regímenes feudales. Verdaderamente, el proceso de descolonización era una necesidad imperiosa del sistema democrático burgués.

De nada les sirvió propalar la idea retrógrada del imperialismo, donde unos países propugnan la dominación de un país sobre otro, al mejor estilo feudal. De hecho, mientras su propaganda imperialista le daba la vuelta al mundo, los neofeudalistas totalitarios imponían su sistema a sangre y fuego en los países de la Europa oriental.

Para sorpresa de cualquiera que lea este artículo, comprenderá que el neofeudalismo aun no ha terminado, sino que acaba de empezar. Hoy, en pleno Siglo XXI y tras la estela de un fracasado neofeudalismo tropical, se pretende engañar nuevamente a los proletarios del mundo con los viejos cuentos irracionales, de fanatismo ilimitado. Repartiendo a diestras y siniestras el patrimonio nacional de los países en que se han enquistado, pretenden convertirse en custodios de la perversa maquinaria de sometimiento, al más puro estilo de Josef Duglashvili.

En el fondo, hoy como ayer, se envuelve en frases populistas, y en preocupaciones morales (Evo Morales), que no pasan de ser sino intereses egoístas de los funcionarios en el poder. El eslabón más alto de la especie humana, “el revolucionario” y su supuesta invencibilidad, intenta ser, junto al “hombre nuevo” (copia de la doctrina fascista), el mecanismo que garantice el poder de “la clase obrera”. Mientras tanto, los funcionarios en el poder, despilfarran a sus anchas.

En consecuencia, es perfectamente lógico, desde ese punto de vista, que se rechace toda intención de interpretar los derechos humanos desde un punto de vista contrario a sus percepciones. Especialmente la Constitución, que debe ser revisada y cambiada para que se ajuste a su forma de desgobierno. Luego la reformularán para hacerla inamovible o dicho de otra forma, tan eterna como el sistema neofeudal que pretenden imponer.

Siempre que los demócratas intentan defender las leyes, aparecen los viejos lobos vestidos de “revolucionarios”, llamando a cerrar filas contra los burgueses imperialistas, mientras propagan la nefasta idea del igualitarismo.

El problema, que ellos llaman socialismo, no es más que neofeudalismo. Es retornar a los viejos tiempos medievales. La diferencia estriba en que ahora no son llamados “señores feudales”. Ahora se llaman “compañeros funcionarios”. Es increíble, que después del ejemplo de la Unión Soviética y el Campo Socialista y su fallido sistema económico, causante del atraso tecnológico-industrial de aquellos países (que fueran desarrollados), proyectos de dictadores vitalicios y funcionarios acólitos de paisitos tercermundistas (subdesarrollados) engañen a sus pueblos con la misma teoría del fracaso.

Donde se resume la teoría neofeudal es en sus preocupaciones y ocupaciones, con respecto a lo que llama “soberanía nacional”. Es aquí donde se evidencian los estrechos vínculos entre el feudalismo medieval con el pensamiento y la práctica política más neofeudalista del sistema que pretenden imponer:

“Nuestra soberanía está siendo colonizada por los consorcios internacionales (empresas de países extranjeros)…” “Nuestras fronteras peligran”. “Podemos ser atacados en cualquier momento”. “Nos preocupa nuestra seguridad nacional y los intentos de asesinato de nuestro máximo líder”.

Para “defenderse” de esos peligros, poco a poco van tomando una serie de medidas:

Nacionalización de empresas extranjeras y nacionalización de bancos extranjeros, siempre bajo el pretexto de consolidar la “independencia nacional”, a la vez que pertrechan las fuerzas armadas de sus respectivos países. No tanto para combatir las supuestas agresiones externas, como para estar preparados para reprimir a su propio pueblo.

miércoles, 14 de abril de 2010

Un cobarde en 59 Segundos


En el salón de protocolo del estudio de televisión, Enrique Ubieta estaba preparando la defensa de los decrépitos ancianos Castro Ruz en compañía del ignorante Willy Toledo. Se sentía satisfecho. Le estaban dando la oportunidad, en un país libre de expresar las opiniones de sus jefes (no las suyas). Esa misma oportunidad le está vedada, en Cuba, a cualquier persona, de adentro o de afuera.


Minutos más tarde llegó el abogado defensor de la tiranía de los decrépitos hermanos Castro Ruz, el miembro del Partido Comunista español, el otro Willy, de apellido anglosajón. Hizo su entrada, al salón junto a Pedro Zerolo del PSOE.


Al pobre Zerolo, que no le queda otra alternativa que respetar la política de la “Alianza de Civilizaciones” promulgada por el líder de su partido político y Primer Ministro de su Majestad, el Rey Don Juan Carlos, mucho antes de comenzar el programa, ya estaba diciéndole al otro Willy y a Ubieta, que le resultaba difícil la defensa de una posición de diálogo, cuando el régimen de los hermanos Castro Ruz actuaba de la manera que lo hacía.


Zerolo, al igual que Zapatero, quiere que las personas interioricen que ellos quieren decir mucho, pero no dicen nada. ¿Es a eso que los españoles llaman “talante”? No sé que le respondieron el otro Willy y el del “burrito” (con escopeta y todo). A tamaña incongruencia es difícil responder, aun para degenerados de tanta experiencia. No pretendo buscar palabras que no resulten ofensivas. Son unos degenerados y “punto pelota”, como dice una famosa de la T.V. española.
Moragas entro de último. A Ubieta le disgustó. No le dio la oportunidad de “enseñarle las cartas”. Desde el inicio del programa se le notaba nervioso. Necesitaba hacer un buen papel, para continuar recibiendo prebendas a su regreso a Cuba. La va a tener difícil. Parecía un periodista aficionado. Hasta los actores, que participaban en el programa, sin ser periodistas ni políticos lo hicieron mejor que él.


La cobardía (de Ubieta) es tanta que se molestó por que hubiesen sentado a Zerolo a la izquierda, como si el Partido Socialista Obrero de España fuera de derechas. Lo que sucede es que es la otra izquierda. No la de Ubieta. Hubiera preferido permanecer al lado del abogado. Del otro Willy. Seguramente fue hecho con mala intención. “Los capitalistas” son así de calculadores.
Lo habían situado entre un opositor del régimen totalitario y una actriz. Por cualquiera de los dos lados se sentía nervioso: Lo más probable es que la actriz fuera una carnada de la CIA para comprometerlo. Que la actriz hubiera firmado una condena al régimen de sus jefes era lo de menos, pero no debía mirarla, para evitar problemas con la Contra Inteligencia.


De lo nervioso que estaba, hasta el público le molestaba. Eso se lo habían advertido. No es el mismo tipo de público que asiste a las mesas “retontas” que a diario trasmiten por la televisión del régimen neofeudal. Militantes del Partido Fidelista y su cantera. Obligados a participar, como tarea partidista. Se incluye, como mérito en la evaluación anual del militante, que se inserta en el expediente personal.


Ubieta se siente feliz cuando escucha que al público le dicen que habrá un combate de gladiadores. Ya sueña (despierto) con el coliseo romano y él, de frente para el Cesar caribeño, diciendo la famosa frase: “morituri te salutant”.

Como todo programa de televisión, tiene imágenes editadas, que, supuestamente, los participantes han visto con anterioridad. No es el caso de Ubieta. No lo habían dejado ver (la policía política del régimen totalitario) las intervenciones de Vargas Llosa, ni de Montaner. Al cobarde intranquilo, le temblaban las manos, pero no era miedo escénico. Era, en buen cubano, pendejismo. Solo le habían comunicado la última parte, donde Vargas Llosa dice que el régimen está en su fase final. Se preguntaba interiormente, que responder a eso, cuando es obvio que los octogenarios se encuentran a un peldaño de la muerte. Y el régimen de oprobio con ellos.
Se siente molesto. Moragas es tajante. Zerolo, muy a su pesar (a pesar de Ubieta) reconoce que el régimen de los hermanos Castro Ruz es una dictadura (y no la llama del proletariado).

Los dos Willys (ni que fueran jeeps de fabricación en serie) se van por las ramas. Comparaciones absurdas. A eso el pendejo le llama jabs al estómago.


Señor periodista: El “Jab” es un golpe que se utiliza, en el boxeo, para mantener la distancia, para iniciar una combinación. Es un golpe de engaño, para una acción posterior. Se utiliza para preocupar al rival. No es recomendable utilizarlo en dirección al estómago. Pero bueno, usted mismo lo ha dicho. Los dos Willys, con sus absurdas comparaciones, estaba haciendo eso: Engañar a los espectadores. Pre-ocuparlos con algo que no tiene nada que ver con lo que sucede en mi país. Muy lejos estuvieron de propinar golpe alguno. Todo lo contrario. Dejaron la mala impresión del que defiende a ultranza, una causa injusta.


Varios de los participantes les recuerdan que se está debatiendo sobre la situación imperante en Cuba.


Ahí es cuando le dan la palabra a Ubieta, que comienza a cantinflear, poco más o menos con las características de los Willys. Se justifica. No le alcanza el tiempo. Trastabillea. Quiere explicarse. No puede. El "imperialismo" le da la palabra a Moragas cada dos intervenciones.


Para justificarse ante sus amos, dice que Moragas se desmorona. Lo que apreciamos fue un gesto, como el que busca paciencia. Imprescindible para soportar las imbecilidades de los dos Willys y el cretino totalitario.


Para ser honesto, debo decir que los opositores, invitados al programa, no estuvieron a la altura. No obstante, sus intervenciones fueron claras y precisas. Contrastaban bastante con la verborrea diversionista de los Willys y comparsa. Definitivamente los Willys se quedaron por debajo. Que decir de Ubieta. El pobre hombre. Desacreditado. Esos son los cretinos útiles que utiliza el desgobierno. El día menos pensado lo desaparecen del mapa


La actriz, definitivamente es de la CIA o, mejor dicho, de la inteligencia española al servicio de la CIA. Le llama dictadura al régimen para congraciarse con Moragas, pero le hace señas a Ubieta y, “sin querer” le roza la pierna izquierda. La mirada despreciativa es provocadora… La coordinadora le ha dicho a Ubieta que le resultó muy difícil, encontrar personas que estuvieran dispuestas a escuchar más de lo mismo en defensa de una satrapía inmunda.


Los Willys y Ubieta, en su emulación totalitaria, a ver cual de ellos dice la mentira mayor, continúan tergiversando. En lugar de hablar sobre el problema de Cuba y el régimen tiránico que la desgobierna durante más de cincuenta años, hablan de Franco, de Chávez, de Honduras (ni ellos mismos se acuerdan de Zelaya), del embargo, que los tres (a una) le llaman “bloqueo”.
Moragas hace acopio de paciencia. Le dice a Ubieta. “Tu, que escribes para Abuelita”, le llamó Granma (en inglés), “ve a ver si en ese periódico le dan posibilidades de discrepar del partido a algún opositor”. Esa fue una estocada magistral. Nuevamente Ubieta se va por los laureles del enemigo. Sin proponérselo, Ubieta reconoce que no es periodista. Se llama, a sí mismo, comunista. Ya no sabe ni lo que dice. Los nervios lo traicionan.


Se queja, plañideramente, de que le restringen la libertad de expresión. Es la libertad que en Cuba le es prohibida al pueblo cubano.
Le dio una entrevista a la cadena SER, de una hora de duración. Su intervención fue tan repetitiva y argumentó con tantos ejemplos que nada tenían que ver con el caso cubano, que la entrevista solo dio para tres brevísimos cortes que no llegaron al minuto. Luego, tres comentaristas estuvieron media hora mofándose del no-periodista ignorante.
Todo se vuelve justificación.


La justificación es el pretexto de los fracasados.

Como buen totalitario, los únicos que tienen totalmente la verdad, son ellos. Los otros, somos cuando mejor nos tratan, “contrarrevolucionarios”. ¡A mucha honra!
Fue tan desastrosa la intervención de Ubieta, en 59 segundos, que los medios nacionales españoles, que habían concertado entrevistas para después que finalizara el programa, cancelaron.

Ubieta miente tan mal, que se contradice constantemente. Primero dice que ha concedido entrevistas. Luego dice que en los periódicos para los que escribe Moragas, todos están editorialmente obligados a escribir régimen, por gobierno, cuando de los hermanos Castro Ruz se trata. Aquello en realidad es un des-gobierno, pero no es políticamente correcto escribir de esa forma y se le da un trato menos ofensivo.


La línea editorial es una política predeterminada por la dirección del vehículo de comunicación o por la dirección de la empresa. Ella indica sus valores, apunta sus paradigmas e influencia decisivamente en la construcción de su mensaje.


Ubieta, acostumbrado a los medios controlados por un sistema totalitario, donde todas las líneas editoriales son comunes, no entiende que un periódico de extrema izquierda, como “Público”, le conceda una entrevista “light” y una televisora de centro lo ponga contra las cuerdas y no les permita los consabidos subterfugios.


Cuando le toca la entrevista a Fariñas, la moderadora, que al contrario de Randy Alonso, no dedica todo su tiempo a estos menesteres, se confunde y le pregunta por que motivos se encuentra preso. No olvidemos que Zapata muere, prisionero de conciencia, en huelga de hambre.

Miente descaradamente Ubieta al decir que no se vio la cara de desconcierto, de la presentadora, en la edición posterior. Si se vio. Y la debe haber pasado muy mal. No estaba bien preparada.

Zerolo le da la estocada mortal a Ubieta, cuando dice que los ejemplos que los dos Willys, y el mismo, plantean no son procedentes, desde el momento en que, en Cuba, no existe un régimen democrático. El sistema político impuesto a Cuba por los hermanos Castro Ruz no es un Estado de Derecho.


El cobarde comete el error (imperdonable) de decir que, de ser así como dice Zerolo, el régimen de los hermanos Castro Ruz pudiera ser derrocado por la fuerza y una coalición de estados pudiera acometer dicha empresa.


La farsa de constitución, copia (Blas Roca fue el copista) fiel de las constituciones de la ex-URSS y demás países ex –socialistas no fue aprobada en plebiscito democrático. Imperaba la tiranía de los hermanos Castro Ruz. Eso no es democracia. A partir de ese punto de vista, es imposible dialogar con una persona que no quiere escuchar, sino imponer su mal intencionado criterio.
Zerolo y Moragas son demócratas con puntos de vista diferentes en cuanto a desarrollo de la sociedad se refiere. Ubieta sirve al amo que le da huesos a roer. Los Willys no se sabe lo que son.

Para terminar este artículo, debo decir que, después de vivir más de 40 años bajo una dictadura totalitaria, neofeudalista, prefiero ser de extrema derecha, antes que pronunciarme a favor de un partido político que, en democracia, ostente el nombre de socialista. Aun, cuando del socialismo que se trate no tenga nada que ver con el engendro que surgió en 1917 en la Rusia de los Zares y que aun persiste en mi querida Cuba.

lunes, 29 de marzo de 2010

Medias mentiras, mentiras y desinformación del régimen de los hermanos Castro Ruz



En Cuba se encuentran presos más de 200 personas acusadas de ser mercenarios al servicio del Imperialismo. El régimen de los hermanos Castro Ruz intenta, utilizando mentiras, medias mentiras y mucha desinformación, comparar las penas establecidas en los códigos penales de Estados Unidos, España, Francia e Italia, con las penas impuestas a los presos políticos cubanos, en un vano intento por justificar su encierro y descalificar a la prestigiosa organización Amnistía Internacional, que califica a algunas de estas personas como presos de conciencia.


¿Donde están las mentiras, las medias mentiras y la desinformación?


Debemos recordar que ninguno de los presos ha sido acusado o penado por crímenes políticos. Les han aplicado una mentira (¿legal?) de cometer delitos contrarrevolucionarios. Han sido acusados de colaborar directamente con el gobierno de los Estados Unidos, para los cual (dicen) han utilizado diferentes medios. He aquí la primera mentira. Si los supuestos contrarrevolucionarios utilizan “diferentes medios”, no están colaborando “directamente” con el gobierno de los Estados Unidos. Inmediatamente después de utilizar esta mentira des-informativa, acuden al subterfugio del aberrante embargo económico, como media mentira, pues no dicen absolutamente nada en relación a las graves privaciones que sufre la población cubana debido a la degradante gestión económica, llevada a efecto durante 50 años por un desgobierno totalitario déspota, ladrón y opresor.


En su intento des-informador, continúan haciendo comparaciones extemporáneas con terroristas, que nada tienen que ver con nuestros pacíficos disidentes, los cuales jamás han utilizado la violencia en sus manifestaciones. Acuden, los hermanos des-gobernantes, al tema de la ocupación de la Base Naval norteamericana de Guantánamo, sin aclarar cual es el nexo de éste señalamiento con los disidentes, que no sea la desinformación, para acto seguido afirmar que los disidentes del régimen de oprobio no tienen “nada que ver” con “la libertad de expresión”, sino con la colaboración con una superpotencia extranjera enemiga.


Inmediatamente acuden al Código penal de los Estados Unidos que prevé una pena de 20 años para quién preconice el derrocamiento del gobierno o el orden establecido. Nuestros disidentes proponen cambio de sistema. Jamás se han pronunciado por un derrocamiento del gobierno, aunque esté implícito. Han intentado modificar (no derrocar) el orden establecido, utilizando la propia Constitución inventada por la dictadura. Nuestros disidentes no han emitido declaraciones (ni verdaderas, ni falsas) que afecten las relaciones del régimen con ninguna otra nación. Tampoco han mantenido correspondencia o relación con un gobierno extranjero con la intención de influir en su conducta, respecto a la tiranía de los hermanos Castro Ruz.


Todo lo anterior no es otra cosa que infundios que intentan (sin conseguirlo) engañar a la opinión pública nacional e internacional.


Tampoco es el caso español para aquellos que mantengan relaciones de inteligencia con gobiernos extranjeros con el fin de perjudicar la autoridad del Estado o comprometer la dignidad o los intereses vitales. Nuestros disidentes jamás han tenido relaciones de “inteligencia” con gobierno extranjero alguno. Por tanto no han podido comprometer la dignidad (¿qué dignidad puede tener una dictadura?) o los intereses del régimen. Nuestros disidentes nunca se han alzado violentamente para derogar, destituir o suprimir las atribuciones que se tomó, por la fuerza, Fidel Castro hace más de 50 años. Nuestros disidentes jamás han suscitado hostilidades o actos de agresión contra el desgobierno totalitario.


No es cierto que en Italia se sancione con pena de 3 y 10 años al ciudadano que reciba (incluso indirectamente), del extranjero, dinero o cualquier artículo, con el fin de cometer actos contrarios a sus intereses nacionales. Es tan falso que son incapaces de citar la fuente de donde (supuestamente) obtuvieron los datos. Infiero que sea una más de sus mentiras diversionistas. De lo que si puedo dar fe es que nuestros disidentes jamás se hicieron propaganda de prensa, radial o televisiva, en relación a como obtenían la ayuda financiera, que recibían de organizaciones no gubernamentales.


En los países mencionados, los disidentes cubanos hubiesen tenido derecho a una defensa no parcializada, puesto que en mi país, al estar subyugados por la tiranía, los tres poderes del Estado, la defensa de cualquier persona se ve reducida a una mera representación teatral.


El “investigador” Salim Lamrani, es un lacayo del régimen de los hermanos Castro Ruz y no merece la tan cacareada “seriedad” que dicen los medios controlados por el desgobierno impuesto al pueblo de Cuba. El señor antes mencionado no es quién para criticar el trato hacia el régimen de los hermanos Castro Ruz, de una organización como Amnistía Internacional, reconocida por su profesionalidad y su imparcialidad. Salim Lamrani es, en todo caso, profesor de Neofeudalismo Totalitario, que considera delincuentes a los disidentes vilmente encarcelados en Cuba. El trasero de Lamrani habla por su boca. Sin ofensa.

lunes, 8 de febrero de 2010

Fidel Castro 50 años después


Acuden a mi mente los años de edad no podía imaginar que transcurrido medio siglo, mi país fuera a ser tan miserable.

Luego de la vergonzosa huída del dictador Fulgencio Batista, se había instaurado el caos en la Ciudad de La Habana. Asaltos a tiendas, destrucción y robo de parquímetros, venganzas por cuenta propia eran el orden del día. Luego vendrían los fusilamientos organizados al por mayor.
Son relativamente pocos los que después de enfrentar increíbles obstáculos, sacrificios y riesgos, en aras de defender un régimen que parecía justo, disfrutan alegremente cada nuevo aniversario.

Nuestros días no tienen nada que ver con aquellos de hace tanto tiempo. En nada se parecen. Hace cincuenta años tuvimos la esperanza de una Cuba mejor. Hoy, el mismo que traicionó la revolución cubana (Fidel Castro), vaticina la extinción de la especie humana, dando por sentado que, el que ignore su pronóstico no sabe nada de nada.


El pueblo cubano posiblemente sea uno de los más instruidos del planeta, aunque adolezca de lagunas profundísimas en su percepción del mundo moderno. El 25% de la mano de obra barata necesaria para las labores de una zafra azucarera basada en el trabajo esclavo había sido alfabetizada. Ahora es el desgobierno el dueño de las fábricas de azúcar (quedan menos de la mitad y su producción no rebasa la de 1902). Es el dueño de las plantas de productos de bienes de consumo (que se compran en el extranjero), de los almacenes (vacíos), de los comercios (vacíos), de la electricidad (carísima y escasa), de los teléfonos (muchos menos), los bancos (¿para qué?), las minas (en manos extranjeras producen), los seguros (son de risa), los muelles (vacíos), los bares (los que quedan), los hoteles (hasta hace poco solamente para extranjeros), las oficinas (llenas de burócratas empedernidos), las casas de vivienda, los cines, las imprentas, las revistas, los periódicos, la radio, la televisión. Un desgobierno dueño de todo. Y todo improductivo.

Fidel Castro jamás se cansará de culpar de todos los males al imperialismo yanqui y chauvinísticamente proclama que el país pertenecía a los norteamericanos. No dice, sin embargo, que hoy las mejores escuelas, los mejores hospitales, las mejores casas y los mejores médicos han quedado para sus hijos y sus nietos. No para los cubanos. ¿Dónde están los mejores abogados? Ningún cubano tiene derecho a un abogado. En todo caso a un representante del ministerio público que asuma su defensa. Hoy los administradores y jefes son designados por el desgobierno y tienen, por obligación que estar identificados con el mismo.

Los miembros del Partido de Fidel Castro son los únicos que ocupan cargos. Ese es el neofeudalismo del siglo XXI que impera en nuestra patria. Funcionarios déspotas y crueles que impone el régimen a su antojo y por decreto cada vez que le conviene a sus intereses, para defender lo que durante 50 años le han robado al pueblo de Cuba. Ni de las tierras son dueños los campesinos cubanos, que el único derecho que tienen es recibirlas en forma de arrendamiento y trabajarlas.

Fidel Castro es capaz de jactarse de que Cuba pertenezca a los países del llamado Tercer Mundo. ¡Que vergüenza! Ha desperdiciado medio siglo “enfrentándose” al imperio, a costa del sufrimiento de su pueblo. Ahora, al final de la vida, solo se le ocurre vaticinar catástrofes climatológicas, supuestamente originadas por el ser humano (de países desarrollados) e incita a esos mismos pueblos a impedirlo a tiempo. Se burla de todos.


El cambio climático es tan teórico como lo puede ser la teoría darwiniana, que muchos dogmáticos la dan como pura verdad y hasta obligan a nuestros hijos a aceptarla como el origen de la vida. ¿Dónde están las pruebas de que los huracanes de hoy sean más violentos que los de 1926 o 1944? En el mundo las sequías son cíclicas. Fidel Castro solo escribe paparruchadas.


¿Qué batalla de Copenhague ni que ocho cuartos? Anuncia para las próximas décadas las penosas consecuencias, que de ser ciertas ya debíamos estarlas sufriendo.


De forma ladina exhorta a luchar, no ya contra el imperialismo yanqui, sino contra el mundo desarrollado “que trata de imponer sus estúpidos y egoístas intereses”. Llama honradas y valientes a los millones de personas engañadas por los medios de comunicación que se hacen eco de organizaciones mal intencionadas y seudo científicas, que solo buscan beneficios particulares, muy especialmente en el seno de (nada menos) la ONU.


Resulta que, los países desarrollados, supuestamente los máximos responsables del desarrollo de la teoría del cambio climático como consecuencia de las alteraciones provocadas por el hombre, han dado un golpe fraudulento en Dinamarca, al negarse a aceptar las condiciones que pretendían imponer países que supuestamente no son responsables del desarrollo de la referida teoría.


Los países desarrollados no se negaron a tomar medidas. Todo lo contrario, acordaron tomarlas. Lo que no aceptaron fue la imposición de algunas medidas promulgadas por países de tendencias neofeudalistas.


Esteban Lazo, un “señor” sin luces, fue el representante del desgobierno de los hermanos Castro Ruz en Copenhague. Una muestra de lo interesado que están en los asuntos del cambio climático. Fidel Castro cataloga de “lucha a fondo”, el papelazo de aquellos que se opusieron al discurso del presidente Obama y demás países desarrollados. Poco más y los tildan de “revisionistas” del tratado de Kyoto, donde hace más de 12 años pronosticaron catástrofes climáticas en los primeros 25 años del siglo XXI.


Miente Fidel Castro descaradamente, al decir que los países desarrollados pretenden hacer caer el peso de los “sacrificios” sobre los países subdesarrollados.


Ante la mano extendida de Obama, para mejorar las relaciones bilaterales, se esfuerza para provocar su retraimiento e insulta de gratis al primer presidente negro de Estados Unidos, calificando sus discursos de “huecos”, “demagógicos” y “justificativos”, “jefe imperial de edulcoradas palabras y gestos teatrales”. No tiene freno. Insulta también al Primer Ministro de Dinamarca, tildándolo de “adulón” y “complaciente”.


Fidel Castro se auto-cataloga de ser objetivo. ¡Que asco!

Al decir de Fidel Castro, los nueve minutos de intervención de Evo Morales, el Machu Pichu boliviano fueron de “profundos y dignos” conceptos, aunque fueran totalmente estériles. Después le tocó el turno a su imagen y semejanza, al intento de dictador totalitario neofeudalista Hugo Chávez, catalogando su discurso de “brillante”, ante las “vaguedades” y la “negación” del protocolo de Kyoto.


Los ocupadísimos Morales y Chávez, que no fueron capaces de aportar una sola idea (en la práctica no son capaces de nada) se fueron junto con el brasileño, a tomar por el saco, mientras que los dirigentes de los países desarrollados elaboraban un compromiso que pretendieron pasar como un acuerdo de una cumbre absurda, a la cual habían sido invitados países que poco pueden hacer para evitar el “calentamiento global”.


Al referido acuerdo se opusieron países como Tuvalu (que nadie sabe donde quedan esas islas) y lo siguieron las delegaciones de Bolivia, Venezuela, Nicaragua y la representante del régimen de los hermanos Castro Ruz. ¡Mucha casualidad!


En fin, que la lucha contra la “Colosal Catástrofe” que se avecina y que solo pueden evitar los países desarrollados se ve frenada por unos regímenes de tendencias totalitaristas tercermundistas, porque consideran (y se basan en cálculos matemáticos fraudulentos) que constituyen un retroceso a las posiciones de Kyoto.

Fidel Castro dice que la cifra de 30 mil millones de dólares en tres años (a los países en vías de desarrollo) para sufragar los gastos que impliquen enfrentar el cambio climático (que podría elevarse a 100 mil por año en el 2020) es engañosa, mísera, ridícula e inaceptable, por el volumen de las inversiones que se requieren.
Solo palabras huecas las de Fidel Castro. No dice el compromiso asumido por los países desarrollados para sí mismos.

Primero se coge a un viejo, decrépito y mentiroso…, que a un cojo.

domingo, 10 de enero de 2010

Obama no está obligado a nada


Ni el capitalismo, ni el imperialismo tienen nada que ver con el cambio climático.


La consigna es la siguiente: “Debemos reducir los gases de efecto invernadero para salvar el planeta”, pero existe un acuse de recibo que nos conduce hacia un debate que ha sido revelado y que, aparentemente nos lleva a un argumento donde podemos apreciar un ciclo, muy natural, de cambio climático, que el planeta ha estado experimentando durante millones de años y que existe una causa aparentemente responsable, completamente diferente del MC, para las variaciones del clima global.


El monóxido de carbono es promovido al status del “chico malo” de los gases de efecto invernadero y a la humanidad como el “chico majadero” responsable de echar a perder nuestro planeta.


La ciencia moderna y los medios se han pasado, con la lluvia de acusaciones sobre el calentamiento global.

¿Pudiera parecer tan descabellado y poco probable que el más grande, el más caliente, el más volátil cuerpo de nuestra Galaxia pueda, de facto, estar influyendo más o menos en la temperatura del planeta en que vivimos?

Parece plausible. ¿No es cierto?


De hecho, el MC es el 0,03% de nuestra atmósfera y de ese porciento, la humanidad es culpable de proveer el 3%. Exactamente, 3 por ciento de 0,03%.

No quiere decir que la industria no tenga efectos catastróficos sobre el medio ambiente, por medio de contaminantes, PERO echarle la culpa sobre el efecto invernadero y por tanto a la humanidad por el calentamiento global, pudiera ser falso.

Los pocos que se benefician con estas tácticas de miedo están desviando recursos de los verdaderos problemas medioambientales y de las necesidades humanas como la pobreza, la reducción de contaminantes y el desarrollo de las poblaciones del tercer mundo.
Los otros que se benefician son los neofeudalistas (totalitaristas), que de todo, les echan las culpas a los países democráticos desarrollados.

Tal vez lo mío sea paranoia, pero cada vez escucho (últimamente leo) a Fidel Castro, pronunciarse sobre cualquier aspecto, me resulta todo lo contrario de lo que dice. Si apoyaba la elección de Obama, era porque quería que saliera su oponente. Si se pronuncia contra el embargo es porque precisa que éste se mantenga. Y así con todo. Si dice que el premio nobel a Obama fue positivo, resulta ser todo lo contrario.

No es que Fidel Castro no tenga vergüenza. Es que es un sinvergüenza, que no se oculta para decir que, en un papel de inquisidor (que nadie le ha otorgado), observa “cuidadosamente” al presidente negro. Dice que no lo prejuzga, mientras hace todo lo contrario.
Mientras señala que es obsesivo, en su trabajo, ahora lo tilda de mentiroso y lo compara con G. Bush.

Para nadie es secreto, que Bin Laden haya sido reclutado y entrenado por la CIA para combatir a las tropas soviéticas en Afganistán, o que sea Saudí de nacimiento y proveniente de una de las familias más ricas de Arabia Saudí.

Tampoco es errado proclamar que la guerra no es el camino para luchar contra un terrorismo exportado y sustentado por el petróleo.

Obama no originó la guerra con Afganistán y mucho menos la de Iraq, pero tiene y asume la herencia de los Bush. A su favor tiene, las intenciones de resolver el caos creado, no solo a los Estados Unidos, sino al resto del mundo desarrollado y que influye, sin lugar a dudas, en los países en vías de desarrollo.


Fidel Castro se pregunta:

¿Por qué Obama aceptó el Premio Nobel de la Paz cuando ya tenía decidido llevar la guerra en Afganistán hasta las últimas consecuencias?
¿Cuál sería la variante de Fidel Castro, para rechazar el premio?

¿Por qué Fidel Castro ofende sin ton ni son?


Otra vez, el Fidel Castro catastrofista, se atreve a decir lo que no se debe hacer, pero no dice cual es la forma correcta de hacerlo. El Nostradamus tropical predijo un discurso teatral en Oslo.

Ya quisieran Fidel Castro y sus acólitos que el mundo se les estuviera yendo de las manos a los países desarrollados. Eso es precisamente lo que a él le encantaría que sucediera y de esa forma sumir al mundo en el oscurantismo feudal totalitario.

Obama no es el fanático religioso, alcoholizado y cowboy trasnochado de Bush, aunque (Bush) no sea del todo responsable del rechazo a la firma del protocolo de Kyoto. Gore, por su parte, es un resentido del sistema que le robó las elecciones presidenciales y que sabe perfectamente que el peligro del cambio climático es tan relativo como lo fue su candidatura.


Es indiscutible que la lucha contra el calentamiento global solo la pueden asumir los países desarrollados, siempre vigilando y fiscalizando las inversiones en los países en vías de desarrollo.
Los países en desarrollo se nutren de las inversiones de los países desarrollados. Estas inversiones son llamadas por los neofeudalistas, explotación capitalista, “el peso de la carga sobre la especie humana”.

sábado, 17 de febrero de 2007

Operación Milagro



El Estado Inseguro

Indudablemente, la forma de Estado vigente en una buena parte del mundo no cubre las expectativas de las grandes mayorías, y ya las minorías poderosas están en dificultades para mantenerlo.

Por otra parte, el sistema totalitario, mal llamado socialista, pregonado como el pico más alto de los derechos de los seres humanos, ha demostrado ser incapaz de dar alivio a la miseria. Por que las multitudes no se lanzan a las calle para impedir que continúe en el poder una casta social que lleva más de 45 años detentando el poder en Cuba? Casta social putrefacta y corrupta desde la propia dirección del gobierno.

¿Por qué en Venezuela las capas más pobres votan una y otra vez por Hugo Chávez desde que este esgrimiera la bandera de una Asamblea Constituyente para cambiar el país?¿Porque Chávez a dado alivio a la miseria?

En 1963, después que Fidel Castro llevara a la práctica todas las reformas de tipo social y aun cuando no había tenido más remedio que implantar una libreta de abastecimiento, que dura hasta nuestros días, nadie en Cuba hubiera votado en su contra. La economía se deterioraba, pero no era el gobierno de Fidel Castro el culpable. Era el imperialismo.

La Constituyente significó para los venezolanos que el país fuera declarado Territorio Libre de Analfabetismo. Se abrieron oportunidades para los bachilleres y para los que no tenían oficio ninguno, con el fin de prepararlos para la vida. La medicina llegó, artificialmente gratuita, a los barrios pobres gracias a la colaboración de médicos cubanos. La Asamblea Constituyente venezolana y las ideas que la impulsaron han logrado que la riqueza del petróleo se distribuya mejor y si ya el año pasado la pobreza estaba cerca del 50%, a mediados de 2006 se ha reducido al 33%.

Es para eso para lo que está el voto limpio de las masas, para decidir si el Sr. Chávez continúa en la presidencia o le cede el puesto a otro que sea más capaz. Pero es que en las democracias representativas se prohíbe perpetuarse en el poder, porque el poder corrompe. Cualquier intento de reformar éste precepto constituye la desintegración del Estado de Derecho, para convertirlo en un régimen dictatorial.

Una persona sincera no puede negar los males que aquejan a los pueblos de Latinoamérica. Además, si es una persona honesta no puede dejar de reconocer que los diferentes gobiernos que han dirigido a muchos de los Estados Latinoamericanos lo han hecho mal, incluso sin importarles la población indígena. Eso no quiere decir que cualquiera que prometa cambios y si esos cambios son reclamos de los diferentes sectores de la población, resulte electo. Luego hay que ver si lleva a efecto sus promesas.

El objetivo fundamental es que las riquezas nacionales sirvan a la mayoría del pueblo. Efectivamente y no lo que pasó en Cuba, que lo que se repartió fue la miseria y no se ha hecho nada para revertir la situación, a tal punto que nos encontramos compitiendo (digo emulando fraternalmente) con Haití, a ver cuál de los dos países es el más pobre del Continente Americano.

El Gobierno de Evo Morales significa para los bolivianos miles de personas atendidas de la vista por la Operación Milagro, nuevos hospitales y una campaña de alfabetización rápida, que en 30 meses debe acabar con la ignorancia absoluta en el Altiplano.

Un milagro es un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. Por tanto, de la operación solo valen los hechos. ¿De donde salieron los recursos para levantar los nuevos hospitales? ¿Cuánto cuesta y quién y como se paga la campaña de alfabetización?

Evo debe andar con mucho cuidado, porque en un régimen democrático no se pueden cometer equivocaciones que conlleven a la catástrofe económica del país (quiero decir, que empeore la situación económica en vez de mejorar).El mismo pueblo que apoyó las promesas puede convertirse en un juez implacable. Pero eso no puede ocurrir bajo un régimen totalitario, donde el gobernante no es cuestionado en sus decisiones.

El pasado 2 de agosto, el Presidente de Brasil, que aspira a un segundo mandato, anunció en una entrevista con el canal SBT de televisión, que apoya la convocatoria a una Asamblea Constituyente para realizar una amplia reforma política en el mayor país de América del Sur porque no cree que el Congreso actual, con sus privilegios y corrupciones, consiga hacer ningún cambio serio. Aplausos para “Lula” da Silva. Debemos aplaudir siempre que sea para mejorar. Una Asamblea Constituyente pude ayudar a resolver muchas cosas que andan mal en Brasil, que es un país con un tipo de gobierno de corte democrático-representativo y unas diferencias abismales entre las clases sociales.

Los voceros del régimen de Fidel Castro tratan de presentar los hechos como una consecuencia directa de lo que les ha dado por llamar “el vendaval cubano de 1959”. Alegan que el tal vendaval fue el anuncio de que la situación de las grandes masas debía de cambiar en América y que tenía tanta fuerza y tales principios de sustentación que no precisaba de convocar a una Constituyente. Luego dicen que la Constitución vino de forma natural, para cementar lo logrado por el empuje de la sociedad mayoritaria, y sus ráfagas de ejemplo han estado azotando las lacras continentales.

El tal vendaval no ocurrió en 1959. Ocurrió cuando el gobierno cubano se definió como partidario de un régimen de corte totalitario (URSS). Las diferencias hoy existentes en países como Venezuela o Brasil y que ya existían en el 58, no eran tan acentuadas en Cuba. Fidel Castro pasó por encima de la Constitución de 1940 y comenzó a gobernar por decreto y así continuó hasta la farsa de Constitución adaptada, por Blas Roca, a la de los países “amigos”. La Constitución de Blas Roca llegó contra natura, impulsada por la voluntad de Fidel Castro y nada tiene que ver con las lacras que azotan al Continente.

No nos dejemos engañar. Los cambios que se están produciendo en los países latinoamericanos nada tienen que ver con el régimen implantado en Cuba por Fidel Castro.

Que los movimientos de izquierda dominicanos consideren reformar la constitución no es nada nuevo. Recordemos que fueron movimientos de izquierda los que llevaron al poder a Fulgencio Batista, en unas elecciones serias y fue precisamente bajo el mandato (no me refiero al gobierno) de Batista que se abolió la Enmienda Platt, (que de haber existido en 1960 hubiera impedido por la fuerza la alianza de Fidel Castro con la URSS) y que reformó la constitución existente para dar paso a la que lleva el nombre de, Constitución del 40, la de las razas, la emigración, la condición de la mujer, la igualdad de posibilidades y la defensa de un Estado protector de las clases desfavorecidas.

Fidel Castro pasó por encima de ese texto, lo anuló por completo hasta sustituirlo por la Constitución del 76. Treinta y seis años gobernando un país por decreto, porque no podía hacerlo basándose en la constitución del 40. No había elecciones, por ejemplo.

Ahora bien: Las constituciones de 1976 y 1992 hacen énfasis en las definiciones ideológicas del régimen de Fidel Castro, por encima de las libertades individuales y se insiste más en la epopeya épica en detrimento de la gestión práctica de la propia constitución.

Está claro que el neoliberalismo únicamente deja en el continente una herencia de mayor miseria de la que había antes y por eso la demanda repetida de convocar a Asambleas Constituyentes que puedan cambiar la situación que todavía hoy se vive, resulta uno de los campos de lucha contra las oligarquías y las transnacionales.

También está claro que el sistema impuesto por Fidel Castro, en Cuba, ha dejado una herencia de miseria mayor que la que existía anterior a 1958 y por eso es la demanda de un proceso de transición a la democracia y a la Constitución de 1940 que puedan cambiar la situación que actualmente se vive.

A todo esto se le llama DISIDENCIA, o sea la lucha contra un gobierno en el cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social.
 

https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

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