Cuba en Sucesión. Criterios y Opiniones
Fidelismo: Régimen político fundado en el predominio del totalitarismo de la miseria como elemento catalizador y aniquilador de riqueza. Por Mario Armando Riva Morales
miércoles, 4 de febrero de 2026
Universo Increible
miércoles, 21 de enero de 2026
La Doctrina Militar de la Guerra de Todo el Pueblo
El teniente coronel Mario Riva, exmiembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y parte del grupo de militares objetores de conciencia, declaró en entrevista con Mario J. Pentón que el régimen cubano mantiene una estrategia militar obsoleta e inviable frente a Estados Unidos.
Mario Riva Morales, teniente coronel retirado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba y miembro del grupo de Militares Objetores de Conciencia, aseguró al periodista Mario J. Pentón que el ejército cubano “no tuvo ni tiene ninguna posibilidad frente a Estados Unidos”.
El veterano reveló un episodio poco conocido de la historia militar cubana. En 1983, tras una crisis en Polonia que condujo al deterioro de la situación en Europa del Este, la Unión Soviética comunicó a Fidel Castro la necesidad de reducir el apoyo militar a la isla.
“En ese contexto surgió la doctrina de la milicia de tropas territoriales, la llamada ‘Guerra de todo el pueblo’. Eso fue un eufemismo para no decir la verdad: nos habíamos quedado con la brocha en la mano y sin escalera”, afirmó.
La llamada “Guerra de todo el pueblo” se convirtió en el eje de la defensa nacional del régimen cubano durante las décadas siguientes, una estrategia que, según Riva, carece totalmente de sentido en el escenario actual.
“No es posible que sigan pensando en la misma doctrina de combate, más de medio siglo después”, criticó Riva y lanzó un llamado directo a los soldados cubanos: “No usen las armas contra el pueblo, porque el pueblo de Cuba está protestando por una causa justa”.
El contexto histórico al que alude el exoficial cubano remite a Polonia en 1983, cuando el régimen comunista soviético levantó la ley marcial (Stan Wojenny) impuesta en 1981 para aplastar al movimiento sindical Solidaridad. A pesar de la represión, con más de 10.000 encarcelados, el movimiento continuó operando en la clandestinidad y marcó un punto clave en la lucha por la libertad en Europa del Este.
sábado, 29 de noviembre de 2025
Tte. Coronel MARIO RIVA - La Leyenda - Entrevista
La Guerra Innecesaria - Entrevista con su autor el Tte. Coronel MARIO RIVA
miércoles, 26 de noviembre de 2025
miércoles, 19 de febrero de 2025
Sucedió en Ciudad Trujillo 1959
Suponemos que Riva Patterson nunca llegó a saber las relaciones tan estrechas que existían entre ese señor y Fulgencio Batista, puesto que jamás lo mencionó. Tampoco hizo mención a la desastrosa "expedición" del 14 de noviembre, aunque debe haber tenido conocimiento de la mismas.
Al menos posteriormente a los hechos narrados aquí.
Once años más tarde, yo participaría en el entrenamiento de las fuerzas guerrilleras de Francisco Caamaño Deñó, en la Sierra del Rosario, provincia de Pinar del Río, Cuba.
martes, 18 de febrero de 2025
Sucedió en Ciudad Trujillo 1959
Guillermo Cabrera Infante
y su descripción de los sucesos de Ciudad Trujillo
Gustavo Arcos Bergnes, al decir de Cabrera Infante, fue embajador del régimen de Fidel Castro, ante el Reino de Bélgica, entre los años 1960 y 1965, época en que se conocieron (en octubre de 1962) cuando llegó Cabrera Infante, como Agregado Cultural de esa embajada. Cabrera Infante sitúa la fecha de conclusión de Arcos, como embajador ante los Países Bajos, a mediados de 1964.
La familia de Riva Patterson llegó a Londres en julio del año 1963.
Cuenta Cabrera Infante que, Arcos había realizado un viaje de consulta a La Habana en 1962, regresando en 1963 con dos nuevos colaboradores. Uno de ellos era Juan José Díaz del Real, conocido entre sus amigos como Jota Jota.
Gustavo Arcos había conocido a Jota Jota en Caracas, Venezuela durante las actividades de apoyo al Movimiento 26 de Julio.
Como aquel que no quiere la cosa, en su libro "Mea Cuba", Guillermo Cabrera Infante relata que un día Jota Jota se encontró con un conocido batistiano en una calle de Santo Domingo, (no dice el nombre del personaje) que de lejos levantó una mano para saludarle.
Nunca podré saber si Cabrera Infante miente deliberadamente o, escuchó campanas, sin saber de dónde provenía el tañer, para decir que: “sin mediar palabra, Díaz del Real sacó su pistola, disparó y mató al “cubano cordial” (las comillas son mías).
Nada dice de Mario Riva Patterson, quién fuera el Encargado de Negocios del régimen de Fidel Castro, desde el mes de febrero del año 1959, hasta el momento de los referidos acontecimientos.
Los hijos de Riva Patterson, por desgracia partícipes indirectos de aquellos acontecimientos y muy a nuestro pesar, no nos queda alternativa, sino la de desmentir al famoso escritor.
En el mes de diciembre de 1964 o tal vez en enero del 65, ocupando papá el cargo de Consejero del Embajador de Cuba ante el Reino de la Gran Bretaña y el Norte de Irlanda, fui de vacaciones, en compañía del Agregado Cultural de la Embajada de Cuba en Londres, Pablo Armando Fernández, a Bruselas (Bélgica) donde me esperaría el amigo de papá y Embajador de Cuba ante el Reino de Bélgica, Juan José Díaz del Real. Yo acababa de cumplir 14 años de edad.
En compañía de las personas, antes mencionadas (y sus respectivas familias) y del Agregado Cultural de Cuba ante el Reino de Bélgica realizamos un viaje para visitar las ciudades holandesas de Rotterdam y Ámsterdam.
Ese Agregado Cultural era nada menos que Guillermo Cabrera
Infante, pero yo no tenía ni idea.
Meses más tarde ambas familias (la de Cabrera Infante y la mía)
estarían de regreso en Cuba. Mi familia en febrero y la de Cabrera
Infante en el verano.
Eso lo supe leyendo “Mea Cuba”, ahora, bastante tarde. En su relato, Cabrera Infante dice que Díaz del Real entró corriendo en la embajada, lo cual es totalmente falso. Dice también que Díaz del Real era enfermo y paranoico.
Juan José Díaz del Real no era hombre de armas, ni era un hombre violento. No padecía ninguna enfermedad y jamás tuvo accesos de paranoia.
No puedo más que pensar que Cabrera Infante estaba equivocado. ¡Cualquiera se equivoca! Lo que me indigna es, la falta de escrúpulos. Guillermo Cabrera Infante publicó su libro en 1996.
Hacía ya muchos años que Díaz del Real, Riva Patterson y Julio Cruz habían fallecido. De esa forma, el ya famoso escritor, no les permitía la posibilidad de defenderse de tamaña ofensa.
Sucedió en Ciudad Trujillo 1959
Cerca de las cinco de la tarde del 13 de junio, el Comandante Camilo
Cienfuegos despidió a los dos grupos y ordenó que hicieran la mayor
cantidad de fotos que fuese posible.
Las tres fragatas, que entonces tenía la Marina de Guerra
Revolucionaria, servirían de apoyo y velarían por la seguridad de
ambas embarcaciones.
El 14 de junio de 1959 una tropa expedicionaria salida de Cuba llegó por avión a Constanza, en el corazón de la Cordillera Central, con el fin de iniciar una guerra de guerrillas contra la tiranía de Rafael Trujillo.
Seis días después otros dos contingentes llegaron en sendas embarcaciones a las playas de Maimón y Estero Hondo, en la costa norte. Esos contingentes estaban compuestos por dominicanos de variadas tendencias políticas que habían estado exilados en Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Estados Unidos y México. Estuvieron acompañados por cubanos, venezolanos, puertorriqueños y unos cuantos revolucionarios más de otras nacionalidades.
En Rancho Mil Cumbres, Pinar del Río, Cuba, se entrenaron 335 hombres de diferentes nacionalidades, los cuales tomaron parte en la Expedición.
Otro grupo que no llegó a desembarcar, se entrenaba en «Madruga»,
provincia de La Habana.
Las principales organizaciones políticas dominicanas en el extranjero fueron recelosas de esta empresa político-militar. En consecuencia, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y su líder Juan Bosch; el Movimiento Popular Dominicano (MPD), y su líder Máximo López Molina; el Partido Vanguardia Revolucionaria Dominicana (VRD), y su líder Horacio Julio Ornes Coiscou, no sólo no apoyaron al MLD, sino que, supuestamente, algunos de sus miembros filtraron informaciones a los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de Trujillo.
Eso permitiría a la Dictadura trujillista, una prevención adecuada ante la eventualidad de una expedición militar en su contra.
El comandante del Ejército Rebelde, Delio Gómez Ochoa, autor del libro "La victoria de los caídos" y protagonista de aquella gesta, cuenta que Enrique Jiménez Moya "era portador de un mensaje escrito para Fidel, en el que la Unión Patriótica Dominicana de Venezuela lo nombraba como su genuino representante en la misión de foguear en la lucha guerrillera a un grupo de jóvenes dominicanos que deberían llegar a la Sierra Maestra.
La idea era que esos patriotas estuvieran listos militarmente para combatir a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina y para eso esperaban la ayuda del Comandante". (Editora Collado, segunda edición, República Dominicana, 2007, p. 22.)
Los 54 expedicionarios que viajarían en el avión, se trasladaron hasta Cayo Espino en el territorio de Manzanillo, y luego, tras su última caminata de entrenamiento, se dirigieron a Cieneguilla, también en el territorio de Manzanillo, donde la nave aérea los esperaba.
En este contingente iría el Comandante en Jefe de la expedición, Enrique Jiménez Moya y lo acompañaba el asesor militar cubano, Comandante Delio Gómez Ochoa.
Los Comandantes Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, prestaron mucho apoyo y solidaridad, para que la expedición fuese exitosa; es bueno destacar que el Che manifestaba una actitud reacia en cuanto a la versión de algunos patriotas dominicanos que aseguraban que un masivo levantamiento del pueblo se produciría respaldando el desembarco.
No sería hasta el 26 de junio de 1959, que el gobierno de Fidel Castro
rompería relaciones diplomáticas con la satrapía de Rafael Leónidas
Trujillo.
El rompimiento de relaciones diplomáticas nada tenía que ver con la
brutal agresión al territorio cubano en Ciudad Trujillo, ni el intento de
asesinar a cuatro diplomáticos.
El argumento esgrimido por Fidel Castro se limitó a la imposibilidad de contemplar "impasible" el exterminio en masa, de aquellos que había enviado a una muerte segura.
La operación militar resultó un rotundo fracaso y situó en el seno de la OEA, al gobierno de Fidel Castro en “el banquillo de los acusados”.
Y aunque salió airoso de aquella peligrosa prueba, fue un momento muy difícil. Este fue un tema confidencial durante muchos años. Todavía, el 4 de agosto de 1997, estos acontecimientos no eran del conocimiento público en Cuba y han sido obviados, incluso en los documentos oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores.
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lunes, 17 de febrero de 2025
Sucedió en Ciudad Trujillo 1959
El regreso
A las 12:40 horas del mediodía de aquel sábado 6 de junio de 1959 despegaba el avión de la Pan American desde Ciudad Trujillo. Atrás quedaban el "Chacal del Caribe y su protegido, el "Carnicero de Cuquine".
Esa misma tarde los diplomáticos cubanos regresarían a una Cuba “nueva”, donde avanzaba inexorablemente el incipiente proyecto de otra bestia, llamada Fidel Castro.
El avión hizo escala en Port au Prince, Haití. No tuvieron que descender del avión. De allí despegarían a las 5:45 p.m. en el vuelo 434 de la Pan American.
Al llegar el avión a Miami, en lugar de dirigirse hacia la terminal del aeropuerto, continuó hasta la cabecera de la pista apagando los motores. Los pasajeros comenzaban a hacer conjeturas, cuando un automóvil oficial y un ómnibus se aproximaron.
Un oficial de inmigración pidió a los pasajeros descender de la aeronave, menos los cuatro diplomáticos cubanos.
Después de que los pasajeros abandonaran el aparato, el funcionario se dirigió a los cubanos, en correcto español diciendo:
"Déjenme verles las caras". "Ustedes son las personas con mayor suerte del mundo". "Yo viví muchos años en la República Dominicana y no comprender como ustedes poder salir vivos de allí". A continuación les informó que habían dado órdenes de que no bajasen del avión, para evitar problemas y que en ese mismo avión se les trasladaría a Cuba. A ellos solamente.
A las siete de la noche aterrizaban en el aeropuerto "José Martí de La Habana.
Dando la información del Sr. Varela por válida, poco antes de la hora estimada, Gloria Amelia llegó al aeropuerto de Rancho Boyeros, casi al mismo tiempo que lo hacían los cuatro diplomáticos. Colándose en la pista, solo pudo ver a su marido unos instantes, antes que un automóvil del Ministerio de Relaciones Exteriores se llevara a los cuatro inmediatamente.
El sacrificio de una pieza
A tantos años de los acontecimientos que relato y después de haber vivido tantas conspiraciones y contra-conspiraciones, no he podido dejar de hacer conjeturas.
¿Por qué, si aquellos diplomáticos defendieron el territorio nacional
(sede diplomática) nunca recibieron un homenaje, siendo mantenidos
a la sombra?
¿Cabría la posibilidad de que el “show” estuviera diseñado desde las
entrañas del régimen de Fidel Castro y asociada, de alguna forma, con
la "expedición" del día 14 del mismo mes?
¿Sería que Trujillo ya tenía conocimiento de la invasión, cuando
permitió el asalto a la Embajada?
¿Sería que Fidel Castro necesitaba de cuatro diplomáticos inmolados
para justificar aquel desembarco “aeronaval”?
¿Tendría algo que ver la decisión inconsulta, al embajador yanqui,
para salir de aquel infierno?
El gobierno de Fidel Castro nunca denunció, ante la Organización de
Estados Americanos (OEA), ni formuló queja alguna en relación a
estos acontecimientos, como era de esperarse.
Ocho días más tarde tendría lugar la llamada "expedición" del 14 de junio.
sábado, 15 de febrero de 2025
Sucedió en Ciudad Trujillo 1959
Aceptaron la propuesta.
Pocos minutos pasaron antes que la Pan American les llamara para comunicarles que tenían disponibles cuatro asientos, pero no podía venderle los boletos, al carecer los pasaportes del visado de entrada a los Estados Unidos. Extremando su gentileza, Farland hizo que el cónsul de la Unión, a pesar de ser sábado, se personara (con todos los cuños necesarios) para visar los pasaportes, en la misma habitación del hotel. Concluidas las gestiones de los pasajes y los visados, Riva Patterson telefoneó nuevamente a Mr. Farland, para agradecerle la gentileza. Farland, a su vez, les deseó un buen viaje y feliz regreso a La Habana.
Fueron a despedirles, al hotel, los Embajadores de Perú y Brasil, así
como los Encargados de Negocios de Venezuela, México, Argentina
y Guatemala. Todos se expresaron de igual forma.
La despedida sería en el hotel, aunque ellos estarían en el aeropuerto
hasta que despegara el avión. A la hora de partir, Riva Patterson llamó al Teniente que estaba de guardia, invitándole a entrar a la habitación
y beber café con todos ellos."Teniente", le dijo. "Como usted sabe,
hay algunas manifestaciones, incluso en las inmediaciones del hotel y
probablemente, a nuestra salida del hotel puede producirse alguna
demostración en contra nuestra.
¿Han tomado medidas para evitar una agresión?", preguntó.
“A nosotros no nos preocupa que griten o vociferen, pero sí, que nos vayan a atacar o lanzar algún proyectil, piedra o algo por el estilo".
“¿Cuánto tiempo lleva usted en la República Dominicana?", le preguntó el oficial, para a continuación sentenciar:"Si usted lleva en nuestro país, desde el mes de febrero, es tiempo suficiente para conocerlo bien. El Generalísimo y Doctor Rafael Leónidas Trujillo y Molina, Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva, ha dado órdenes de que ustedes salgan sin problemas de la República Dominicana. Tenga usted la seguridad de que pueden ir hasta el aeropuerto caminando, que nadie osará molestarles".
Efectivamente, fueron trasladados en un patrullero escoltado. Esa misma mañana de sábado, mientras se salvaban los inconvenientes anteriormente relatados, en La Habana, Gloria Amelia (la mujer de Riva Patterson), después de una noche de angustias, sin noticias (nadie contestaba al teléfono), decidió comunicar con la Embajada del Perú.
El Embajador Varela le dijo: "Despreocúpese Gloria, Mario va para allá en el vuelo de la Pan American que hace escala en Miami". "Yo estaré en el aeropuerto, pero él no me verá", fueron las palabras del Sr. Varela. Aparentemente, las autoridades dominicanas estaban intentando demorar la partida.
Mientras tanto, en el palacete de José Eleuterio Pedraza*, en la "Avenida Cordell Hull" no. 66, velaban el cadáver de Rilde González Martínez, el hombre que había resultado muerto en la Embajada. El entierro de Rilde se efectuaría aquella misma tarde y tal vez esperaban que se produjese otra confrontación.
Aparentemente, era el mismo Rilde Gónzalez Martínez que había sido lugarteniente de Rolando Masferrer. El mismo de los famosos y luctuosos "Tigres de Masferrer.
Al producirse su muerte, se encontraba siendo juzgado en Cuba (en ausencia), por la causa no 42/59.
* Muchos de los criminales batistianos le sirvieron a la tiranía trujillista, a través del tenebroso Servicio de Inteligencia Militar (SIM) que dirigía el aun más tenebroso Johnny Abbes García. Esto quiere decir que Trujillo no solamente se valió de dominicanos para asesinar opositores en el extranjero, sino también de mafiosos cubanos, entre ellos el ex general José Eleuterio Pedraza y Cabrera, el coronel José Maria Cañizares el ex coronel Manuel Ugalde Carrillo, los tenientes coroneles Merob Sosa, Ángel Sánchez Mosquera, y Esteban Ventura Novo.
Pedraza, al igual que los demás, viajó a la entonces Ciudad Trujillo junto al derrocado dictador cubano el 1 de enero de 1959, cuando triunfó la revolución cubana. Pedraza se convirtió en uno de los esbirros favoritos de Trujillo, quien al parecer admiraba su inteligencia para eliminar enemigos. Pedraza había sido Jefe de la Policía Nacional en Cuba.
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Referencia: http://www.cubadebate.cu/especiales/2011/12/12/a-solas-con-la-unita/ Tal vez esta historia comience en los años 70. Tal...














