Fidelismo: Régimen político fundado en el predominio del totalitarismo de la miseria como elemento catalizador y aniquilador de riqueza. Por Mario Armando Riva Morales
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sábado, 29 de enero de 2011
Cuba, el cuentapropismo y los precios
Muchos cubanos se encuentran preocupados debido a la eliminación de los "subsidios" y la "asistencia social". Consideran que el alza indiscriminada de los precios, que pudieran decidir los trabajadores por cuenta propia, agravaría las penurias de la población.
En algunos sectores ya han aumentado en un 300% el precio de las ofertas. En el transporte, en los artículos de aseo personal, en la tarifa eléctrica. Es verdaderamente preocupante. Y, préstese atención: No son los cuentapropistas los que aumentan los precios. El desgobierno también hace lo suyo.
Son preocupaciones auténticas, porque el régimen totalitario (pasado medio siglo) se adentra en las complejidades del mercado, buscando que el universo creciente de actividades económicas les resuelva el sin número de debilidades y barreras mentales que forjó durante ese espacio de tiempo.
Mientras tanto, por un lado culpan al pueblo de las ineficiencias del desgobierno. Por otro lado, la propaganda política del régimen intenta convencer a la población, de que el cuentapropismo es un privilegiado "capital humano", pues considera que el ciudadano promedio de la isla posee una cultura superior a la media de cualquier otro país con igual desarrollo económico.
Soberano disparate!
La ineficiencia del régimen, considera que desembarazarse de decenas de miles de trabajadores para liberar al desgobierno de la responsabilidad y el patrocinio de las actividades de la microeconomía, resolverá su situación y le dará "aire" para aguantar otros diez años.
Los mancos mentales consideran que la pequeña economía privada no tiene significaciones estratégicas (al menos, es lo que dicen). Sin embargo, se contradicen. La experiencia les ha demostrado, más de una vez, que regular los precios desalienta la producción y los servicios, además de promover la ineficiencia y provocar la comisión de acciones ilegales.
Para confundir (a los que se dejen) gritan a los cuatro vientos, que en los países democráticos han dejado de utilizar la regulación estatal para manejar la oferta, la demanda y los precios.
MENTIRA!
Consideran que el desgobierno de los hermanos Castro Ruz no cometería pecado alguno si se inmiscuyera en la regulación de "determinados precios".
El descalabro económico del régimen no cuenta con los elementos que hacen funcionar el sistema monetario mercantil. De ahí que sea verdaderamente difícil (de inicio) que los que ofertan, satisfagan la calidad y los que demandan encuentren calidad a buen precio.
Veamos un ejemplo: Si una rama de la economía privada, decidiera (de la noche a la mañana) triplicar su precio de oferta, se encontraría ante dos posibilidades.
- La primera sería, que el precio determinado les supondría ganancias, en el caso que los demandantes (los usuarios), en su mayoría, pudiesen pagar el precio.
- La segunda supondría, que el precio no estuviera al alcance de la mayoría (de los usuarios) y las pérdidas, obligarían a disminuir los precios al sector.
Dictar un super precio para alcanzar una super ganancia solo es posible si los que van a acceder al producto, o servicio, tienen posibilidades de hacerlo. De lo contrario es imposible.
Puede darse el caso que algunos sectores de la población, los más pobres, no tengan acceso a esos servicios. En ese caso, es el gobierno de la nación el que debe tomar cartas en el asunto (cuando sea verdaderamente necesario) y promover mayor cantidad de servicios y/o productos (incentivar a los pequeños empresarios), del mismo tipo (ayudándolos física y/o monetariamente), de forma tal de abaratar los precios. Sería contraproducente que el gobierno de la nación interviniera, por decreto, en los precios del mercado.
El diálogo no resuelve el problema de la oferta y la demanda. El diálogo es una de las trabas de un sistema económico inútil. Lo que se necesita, ante un supuesto exceso en los precios es, acción por parte del gobierno. Pero no de ordeno y mando. Cuando me refiero a acción es, tomar medidas económicas para fomentar (incentivar a los pequeños empresarios) la producción de más productos o servicio (del mismo tipo) para abaratar el precio.
El asunto de los impuestos es bien complejo. El impuesto que exige el gobierno de la nación, nunca debe ser mayor al 75% de las ganancias netas. Mientras más bajos sean los impuestos, menores serán los precios del mercado.
Ahora bien, en un sistema de ordeno y mando, como el que rige en Cuba, donde los mandatarios no rinden cuentas a la población, se impone una pregunta:
Continuarán, los hermanos Castro Ruz y la crápula des gobernante, sin rendir cuentas al pueblo sobre el destino final de las contribuciones?
A regular el mercado es, a lo que se ha dedicado el régimen totalitario desde 1959. Es eso a lo que supuestamente se refiera Raúl Castro cuando dice que, los funcionarios del régimen tienen que cambiar la forma de pensar. Establecer un precio máximo (por decreto) es absurdo en una economía de mercado, aunque conocemos países que se auto titulan democráticos, donde nos encontramos esta aberración.
La oferta y la demanda solo se estabiliza cuando existe un equilibrio entre la producción y el poder adquisitivo de la población.
Mientras tanto, nadie estará de acuerdo con su CULO!
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lunes, 11 de octubre de 2010
El régimen totalitario pide “comprensión”

Las “bolas”, el popular «boca orejas» utilizado por el desgobierno hasta la saciedad para tomar la temperatura de las masas populares, recorren el archipiélago cubano.
La mayoría de los cubanos nos preguntamos quienes serán los integrantes del primer medio millón de puestos en la calle, como será el paso a la actividad privada, si existirá la protección del desgobierno a la propiedad individual de las personas (físicas y jurídicas), si habrá créditos, si las cooperativas dejarán de estar “apadrinadas” por el desgobierno y si abrirán centros de venta de materias primas a precios mayoristas.
Muchos equiparan la zozobra con los “Bandidos de Río Frío” y los “Tecnócratas de la JUCEPLAN” (estos últimos pertenecientes al “grupo de Raúl”) de los años 80. Solo a un periodista extranjero, neófito en cuestiones cubanas, se le ocurre equiparar lo que sucede actualmente en Cuba, con la caída del muro de Berlín.
Mientras tanto, los medios de comunicación, obligados a esperar las orientaciones de la “dirigencia” en relación al “cuentapropismo”, se esfuerzan por reflejar las “defecciones del ex Comandante en Jefe”, en su lucha contra el imperialismo y su marcado interés por que le adjudiquen un premio Nóbel de la Paz, como premio al mayor exportador de guerrillas del Siglo XX.
Un personaje, convertido en experto del centro de la economía de Cuba ha dicho: “Aceptamos que nuestro modelo económico necesita de éste sector no estatal”. Con esta declaración queda convertido ipsofacto en candidato a Tecnócrata.
Se equivocan los analistas y cubanólogos. Lo que se intentan poner en marcha los hermanos Castro Ruz no es otra cosa que un intento de morir desgobernando. De estirar el chicle al límite de lo imposible. Desengáñense, no hay ningún nuevo modelo económico. Muy lejos están los hermanos dictadores de concebir un modelo de mercado libre y mucho menos una democracia representativa.
A Fidel Castro, en su chochera, se le habrá escapado que el sistema socialista no funciona. Es que el socialismo no funciona ni en las sociedades democráticas desarrolladas. De ahí a que se encuentre en disposición de dejar a un lado la terquedad y hacer algo útil por su pueblo hay un solo paso: El paso del gigante de las siete leguas.
Y para cerrar con broche de oro, le asignan la tarea de explicar lo que está sucediendo, a una organización no gubernamental del desgobierno. A los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), los mismos que se encargan de nominar a los candidatos a delegados del poder popular. Una organización que no tiene absolutamente nada que ver con el desgobierno, a no ser su subordinación incondicional. Además de carecer de fuerza legal alguna.
¿Y la Central de Trabajadores de Cuba? ¿La CTC? ¿Por qué no son los sindicatos los encargados de explicar a los trabajadores la causa de su despido y la urgencia de que se desvinculen de su sindicalización? Los trabajadores por cuenta propia de los años 90 no podían sindicalizarse. Ni esos, ni los trabajadores contratados por una agencia del desgobierno para trabajar con extranjeros.
Ya los cubanos no confiamos ni en nuestra propia sombra. El problema radica en que somos conscientes de que la economía del país se parece más a los automóviles particulares de las primeras décadas del Siglo XX (llenos de remiendos), mientras que los funcionarios del desgobierno, ruedan automóviles del XXI.
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lunes, 4 de octubre de 2010
¿Cuentapropismo o política de choque?
http://manchiviri.blogia.com/2007/050608-el-cuentapropismo.php
La caída del campo socialista, a finales de la década de los 80, y luego de La Unión Soviética (principios de los 90) trajo como consecuencia una serie de medidas, al decir de Fidel Castro “porque no teníamos otra alternativa”, que llevaron al “máximo líder” a tomar una serie de medidas económicas, que condujeron entre otras cosas a la liberalización de la circulación del dólar en nuestro país y a la liberalización de los trabajos particulares.
La libre circulación del dólar era una consecuencia directa de la necesidad de recaudar divisas.
En un artículo, aparecido el 24 de septiembre del 2010, en el diario “Abuelita” (del inglés granma, órgano oficial del desgobierno), la “periodista Leticia Martínez Hernández dice que el trabajo por cuenta propia es “mucho más que una alternativa”.
Lo primero que me llama la atención del referido artículo es el tratamiento de General de Ejército a Raúl Castro, cuando se trata de una cuestión competente al Presidente del Consejo de Estado y de Ministros. De esta forma y, sin lugar a dudas, la “periodista” nos deja claro, desde el comienzo del artículo, que se trata de un Estado de ordeno y mando.
Pasados casi 20 años, ya no se trata de que “no tenían otra alternativa”. Ahora resulta, que es “una alternativa más de empleo”. Vamos, que solamente pretenden cambiarle el collar al perro. Y recuerdo: Hace 20 años, se trataba solamente de 250 mil trabajadores. Hoy se trata de 1 millón 500 mil.
También debemos recordar que a partir del año 2003 (en 1993 fue cuando por primera vez se otorgaron licencias para trabajar por cuenta propia), comenzaron a prohibirse las licencias otorgadas 10 años antes. Talmente parecía que habían encontrado una “alternativa” en el “generoso” desgobierno venezolano.
En 1993 también se publicó en el diario “Abuelita” que se arrendarían a los “cuentapropistas” diferentes tiendas y almacenes que permanecían cerrados desde tiempos inmemoriales. Jamás se llevó a efecto.
Nunca autorizaron la contratación de fuerza de trabajo, pero existía un subterfugio legal que permitía que, personas que convivieran en la misma casa (aunque no fuesen parientes), trabajaran en el negocio al cual le había sido otorgada la licencia. De esa forma, un cocinero cuya familia vivía en un barrio (y casa) determinados, trasladase su registro civil de población para otro barrio (y casa). Todo este lío burocrático, con el único fin de trabajar.
El segundo párrafo me sorprendió sobremanera. No entendía que la “periodista” utilizara un “desde entonces”, para referirse a un “anuncio” de hacía menos de dos meses, para inmediatamente decir que “muchos” habían quedado a la espera de una solución que no fuera improvisada ni efímera. Lo peor vendría en la segunda parte del párrafo: “…el Estado se sacuda una “buena” parte de la carga de “subsidios excesivos”…” “…que durante años asumió a pesar de la difícil coyuntura económica”.
Es necesario aclarar, para aquellos que desconocen la realidad cubana, que el desgobierno no asumió, los referidos “excesivos subsidios”, los impuso por decreto y sin que nadie se lo pidiera.
El 13 de marzo de 1968, Fidel Castro pronunció un discurso, que según sus propias palabras resultaría aburrido “debido a la necesidad de enumerar una serie de datos al objeto de poder demostrar lo que nos proponemos”.
Fidel Castro se quejaba en aquel discurso de que la opinión pública de la ciudad de La Habana era un tanto voluble y requería, con cierta frecuencia, que él asistiera a la televisión a explicar algún problema o algún escándalo. Ya estaba pensando (nunca lo ha hecho) en dejar de rendir cuentas al pueblo.
En aquel discurso Fidel Castro se refirió a la supresión de la cuota de leche a la población adulta de la ciudad de La Habana. La libreta de abastecimiento comenzaba a deteriorarse. Decía, que andaba corriendo una “bola” de que los huevos (de gallina; que hasta ese momento no estaban racionados), al igual que el pan, se racionarían. La bola resultó ser cierta, aunque él la desmentía descaradamente. Se refería también al racionamiento de la gasolina.
Como preámbulo a los planteamientos que iba a formular dijo:
“…en nuestro pueblo perduran instituciones, ideas, vínculos y privilegios realmente burgueses”. “…han subsistido instituciones mucho más allá del tiempo debido, privilegios mucho más allá del tiempo debido”.
En este discurso se engendraba la catastrófica idea de la zafra azucarera de diez millones de toneladas y el aun más desastroso “cordón de La Habana”.
Después de citar todos los servicios sociales que, hasta ese momento, brindaba el desgobierno dijo:
“…no debemos perder oportunidad ni dejar pasar la hora ni el momento de radicalizar cada vez más a esta Revolución...” “Subsiste todavía una verdadera nata de privilegiados, que medra del trabajo de los demás y vive considerablemente mejor que los demás, viendo trabajar a los demás. Holgazanes, en perfectas condiciones físicas, que montan un timbiriche, un negocito cualquiera, para ganar 50 pesos todos los días, violando la ley y violando la higiene, violándolo todo, mientras ven pasar los camiones de mujeres a trabajar al Cordón de La Habana o a recoger tomate en Güines o en cualquier parte”. “Veamos por ejemplo cosas increíbles, que solo cuando se analizan a fondo se descubren en toda su profundidad. Por ejemplo, en La Habana quedan, en esta capital de la República, ganando dinero a troche y moche, consumiendo de todo, 955 bares privados. Y ciertamente, bares, mientras menos queden, privados o públicos, mejor”.
“Bajo la orientación del Partido se ordenó efectuar una serie de investigaciones y análisis estadísticos del material recopilado por los distintos compañeros, a fin de poseer un conocimiento más concreto sobre el problema y abordar soluciones que tengan presente el carácter social y económico de nuestra Revolución”.
“Para este estudio los militantes realizaron todo tipo de investigaciones, cooperando con ellos los compañeros del frente de Vigilancia de los CDR. Estos estudios, debido a los métodos utilizados, no podríamos conceptuarlos como una verdadera muestra estadística que nos represente fielmente el universo, pero es indudable que su contenido será provechoso para una comprensión de la magnitud del problema, que podrá guiar a acciones futuras”.
“Entrada bruta y ganancia. El 16% tiene una entrada diaria al menos de 50 pesos (10, 25, 30). El 43 % tiene una entrada de 50 a 99 pesos diarios, y el 41% más de 100 pesos” —y algunos más de 200 pesos diarios. Las entradas brutas.
“Ganancias. El 55% una ganancia de menos de 25; el 13%, 25 a 49 pesos diarios; y el 32% más de 50 diarios; 50, 100, 150 y hasta 300...”
“Una investigación en general sobre los comercios privados de La Habana”.
“Resultado de las investigaciones del Partido”.
“Legalidad. De los 6 452 comercios privados encuestados en La Habana Metropolitana, 1 819 carecían de autorización legal para su operación. Esta cifra representa el 28,2% del total de comercios” —es decir que casi la tercera parte de estos comercios eran ilegales”.
“Los regionales de Boyeros y Plaza de la Revolución fueron los que mayor porcentaje de ilegalidad presentaron: 41% en Boyeros, 38% en Plaza. El más bajo porcentaje corresponde a Centro Habana, donde solo el 20% de los comercios privados carecían de documentación legal”.
¿Vamos a hacer socialismo o vamos a hacer timbiriches? (RISAS) No se trata ni siquiera de la incidencia económica, a pesar de los evidentes resultados de todos estos negocios”.
“¿Hay algún timbiriche por ahí? ¿Lo van a entregar...?”
“El sector privado vende, a través de las bodegas privadas, 77 millones de pesos, de un total de 248 961 703”.
“Realmente se ha hecho un estudio de todo el país. Nosotros hablábamos de este problema cuando el 26 de julio y velamos cómo ese tipo de negocio aumentaba, cómo crecía año por año, cómo crecía la cantidad de ingresos y de ganancias, el número de gente que abandonaba un tipo de trabajo productivo para irse a buscar ese tipo de negocio…”
“¡Señores, no se hizo una revolución aquí para establecer el derecho al comercio! Esa revolución ya la hicieron en 1789, fue la época de la revolución burguesa —el que más y el que menos leyó algo de eso—, fue la revolución de los comerciantes, de los burgueses. ¿Cuándo acabarán de entender que esta es la Revolución de los socialistas, que esta es la Revolución de los comunistas? (APLAUSOS) ¿Cuándo acabarán de entender que nadie derramó aquí su sangre luchando contra la tiranía, contra mercenarios, contra bandidos, para establecer el derecho a que nadie ganara, vendiendo ron, 200 pesos, o 50 pesos vendiendo huevos fritos o tortillas…?
“Mientras subsista el privilegio, aferrados al privilegio hasta el último día, y el último día está próximo, ¡el último día está próximo! De manera clara y terminante debemos decir que nos proponemos eliminar toda manifestación de comercio privado, de manera clara y terminante. A quien pueda trabajar le daremos trabajo y a quien no pueda trabajar le daremos lo que necesite, porque aquí no se le niega a nadie el sustento. ¡A cuántas decenas de miles de personas la Revolución, cuantas veces se nos solicita, las ha ayudado, y las ayuda no como una concesión sino como un deber de la Revolución! Se ha planteado que hoy nadie tiene razón para estar desamparado, ¡nadie! Todo el mundo tiene derecho a que se le ayude, se le dé un trabajo y si no le podemos dar un trabajo, le damos una ayuda al que no le podemos dar un trabajo. Esperamos ir encontrando cada vez más trabajo para todo el mundo, el trabajo es lo que a la larga se sobrará y solo con trabajo ganaremos la batalla del subdesarrollo”.
“De todas maneras hay que decir con toda claridad —y está de más que la Revolución no anda deseosa de andarse buscando enemigos gratuitos, pero tampoco puede andar con temor a buscarse los enemigos que sean necesarios—, hay que decir que no tendrán porvenir en este país ni el comercio ni el trabajo por cuenta propia ni la industria privada ni nada”. “Porque el que trabaja por cuenta propia que pague entonces el hospital, la escuela, lo pague todo, ¡y lo pague caro!”
La medida del trabajo por cuenta propia es una decisión que toma el desgobierno, debido a que ya no le funciona ni la alternativa de la “ayuda” venezolana. Cincuenta años de despilfarro han dado al traste con la productividad y la eficiencia. No se trata de brindarle al trabajador una forma de sentirse útil. Se trata de aplicar la política de “sálvese el que pueda”.
Por supuesto, se trata también de aparentar alejarse de las concepciones que condenaron al trabajo por cuenta propia y aparentar exonerar a los que fueran estigmatizados en los años 90, cuando se vieron compulsados (por el propio desgobierno) a incorporarse a ese tipo de trabajo.
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jueves, 15 de febrero de 2007

EL CUENTAPROPISMO
Me preguntaba yo: ¿Para que hablar de la gastronomía, el comercio y los servicios de mi país? Si, en los últimos 45 años sobran ejemplos de mal trato, insufrible calidad de los productos, mostradores cerrados (debido a encontrarse el empleado de vacaciones) y ningún otro poder despachar la mercancía, abulia, brazos cruzados, “no hay”...Son diversos los responsables de éste desbarajuste económico.
Por solo citar alguno podemos empezar por uno cualquiera: En un sistema como el nuestro, la propiedad colectiva no pertenece a nadie en particular. El igualitarismo (absurdo y ridículo) en que nos han obligado a convivir, pretende que todos seamos iguales y por tanto no existe el respeto mutuo. La destrucción de los sistemas contables y económicos de la nación, buscando parecernos más a los “amigos” soviéticos en lugar de a nosotros mismos devino en colofón de lo que hoy somos. Una sociedad desnaturalizada.
¿Qué libre competencia en un país que hasta el dichoso término constituía una reminiscencia del capitalismo? No señor, digo, compañero, la emulación es lo que vale en nuestro sistema. Y los términos, aunque se parezcan mucho, no son ni remotamente iguales.
La caída del campo socialista y luego de La Unión Soviética trajo como consecuencia una serie de medidas, a decir de Fidel Castro “porque no teníamos otra alternativa”.
Me preguntaba yo: ¿Para que hablar de la gastronomía, el comercio y los servicios de mi país? Si, en los últimos 45 años sobran ejemplos de mal trato, insufrible calidad de los productos, mostradores cerrados (debido a encontrarse el empleado de vacaciones) y ningún otro poder despachar la mercancía, abulia, brazos cruzados, “no hay”...Son diversos los responsables de éste desbarajuste económico.
Por solo citar alguno podemos empezar por uno cualquiera: En un sistema como el nuestro, la propiedad colectiva no pertenece a nadie en particular. El igualitarismo (absurdo y ridículo) en que nos han obligado a convivir, pretende que todos seamos iguales y por tanto no existe el respeto mutuo. La destrucción de los sistemas contables y económicos de la nación, buscando parecernos más a los “amigos” soviéticos en lugar de a nosotros mismos devino en colofón de lo que hoy somos. Una sociedad desnaturalizada.
¿Qué libre competencia en un país que hasta el dichoso término constituía una reminiscencia del capitalismo? No señor, digo, compañero, la emulación es lo que vale en nuestro sistema. Y los términos, aunque se parezcan mucho, no son ni remotamente iguales.
La caída del campo socialista y luego de La Unión Soviética trajo como consecuencia una serie de medidas, a decir de Fidel Castro “porque no teníamos otra alternativa”.
Medidas que llevaron al “máximo líder” a tomar una serie de previsiones económicas, que condujeron entre otras cosas a la liberalización de la circulación del dólar en nuestro país y a la liberalización de los trabajos particulares.
La libre circulación del dólar era una consecuencia directa de la necesidad de recaudar divisas.
Dentro de los planes del desgobierno se encontraban el establecimiento de tiendas de diversos géneros (en éste tipo de moneda). ¿De donde saldrían las divisas? De las remesas de dinero procedentes del extranjero y de las numerosas firmas extranjeras que se establecerían a partir de ese momento en nuestro país. ¿Por qué el trabajo particular? Debido a que siempre iba a existir un remanente de dinero en manos de la población. ¿Qué por-ciento de la población, que accede a las tiendas en divisas, es cubana? Probablemente me quede corto si digo que más del 90%.
Los años de crisis aun no han quedado atrás para el pueblo cubano, aunque existan dirigentes y periodistas que repetidamente sentencien: “Las medidas adoptadas en los años de crisis...” El gobierno pretendía engañar a la población diciendo que con el trabajo particular ya no se trataba de la propiedad social. Sin embargo los trabajadores particulares nunca tuvieron acceso a almacenes que les vendieran la mercancía a precio mayorista.
Al particular lo engañaban y discriminaban, desde el momento que se instituyó la palabra “cuentapropista”. No se le decía oficialmente trabajo particular o por cuenta propia, se le denominaba peyorativamente, que hasta suena denigrante.
La medida respondía a la necesidad de abrir una vía de empleo a aquellos trabajadores que en cifra de 250,000 personas en edad laboral iban a quedar sin trabajo en menos de dos años. Quedaban sin trabajo en el momento en que un peso era equivalente a 120 dólares y el sueldo promedio era de 150 pesos.
Se tornaba imprescindible, para el trabajador, buscar la forma de llevar el sustento a su familia y el cubano comenzó a “ajustar los salarios". El procurar, a toda costa y todo costo el sustento familiar, llevó al cubano a apropiarse de cualquier cosa sin miramientos. De esa forma atacaron, por así decirlo, a las propiedades del desgobierno (que aparentemente debían ser propiedad social). Recuerden la fabrica de cervezas de Guanabacoa, prácticamente desmantelada por los propios operarios y muchas más que no mencionaré para no perder tiempo.
Poco a poco, con la ayuda del capital extranjero y sin realizar ninguna mejoría en lo que se refiere a la canasta básica o el transporte, el desgobierno ha logrado estabilizar, por así decirlo, la situación, aunque la miseria sea mayor que a comienzos de la década de los noventa. Eso sí los trabajadores particulares han sido gravados una y otra vez con impuestos totalmente injustos y dispares que los han obligado a desistir en unos casos y a persistir (a espaldas del desgobierno) en otros.
La gran contradicción del sistema estriba en que mientras dejan trabajar en la clandestinidad a un trabajador particular, atacan con saña a aquel que realiza su actividad legalmente. Exactamente, el que no conviene es el que lo realiza de forma legal. Al otro, tan pronto (el régimen) estime conveniente, se le pone fin a su actividad clandestina.
Miente aquel que dice que al legalizarse el trabajo particular compulsó la competencia. ¿Recuerdan las Unidades Básicas de Producción Agropecuarias (UBPC)? ¿Cómo iban a poder competir entre sí, siendo todas regidas por la misma mano?
El desgobierno jamás creó la posibilidad de un comercio libre en Cuba, mientras fingía que lo hacía.
Diez años después quiere demostrar que los males existentes son el resultado de la aplicación de los métodos capitalistas en nuestro país. Solo un ignorante, de los cuales tenemos muchos, es capaz de creer semejante cretinada. La misma desidia creada por el llamado socialismo cubano con la moneda nacional, ha aparecido con la moneda norteamericana. Este fenómeno es inherente al desgobierno cubano. En ningún otro país ha sucedido algo por el estilo.
Para poder subsistir Songo le tiene que dar a Borondongo y Borondongo a su vez a Bernabé. Bernabé le dará a Cuchilanga y así se formó el dale al que no te dio. Y a río revuelto, ganancia pa´l pescador. Un zapatero tratará de alargar su materia prima hasta el infinito para poder ser rentable y si tu zapato se despega al cabo de una semana, es asunto tuyo.
Lo peor es que el desgobierno no protege ni al trabajador particular ni al infeliz del usuario.
Resumen: En Cuba es necesario una carga para matar bribones, pero comenzando desde arriba, para de esa forma poner fin a más de 45 años de fidelones.
La libre circulación del dólar era una consecuencia directa de la necesidad de recaudar divisas.
Dentro de los planes del desgobierno se encontraban el establecimiento de tiendas de diversos géneros (en éste tipo de moneda). ¿De donde saldrían las divisas? De las remesas de dinero procedentes del extranjero y de las numerosas firmas extranjeras que se establecerían a partir de ese momento en nuestro país. ¿Por qué el trabajo particular? Debido a que siempre iba a existir un remanente de dinero en manos de la población. ¿Qué por-ciento de la población, que accede a las tiendas en divisas, es cubana? Probablemente me quede corto si digo que más del 90%.
Los años de crisis aun no han quedado atrás para el pueblo cubano, aunque existan dirigentes y periodistas que repetidamente sentencien: “Las medidas adoptadas en los años de crisis...” El gobierno pretendía engañar a la población diciendo que con el trabajo particular ya no se trataba de la propiedad social. Sin embargo los trabajadores particulares nunca tuvieron acceso a almacenes que les vendieran la mercancía a precio mayorista.
Al particular lo engañaban y discriminaban, desde el momento que se instituyó la palabra “cuentapropista”. No se le decía oficialmente trabajo particular o por cuenta propia, se le denominaba peyorativamente, que hasta suena denigrante.
La medida respondía a la necesidad de abrir una vía de empleo a aquellos trabajadores que en cifra de 250,000 personas en edad laboral iban a quedar sin trabajo en menos de dos años. Quedaban sin trabajo en el momento en que un peso era equivalente a 120 dólares y el sueldo promedio era de 150 pesos.
Se tornaba imprescindible, para el trabajador, buscar la forma de llevar el sustento a su familia y el cubano comenzó a “ajustar los salarios". El procurar, a toda costa y todo costo el sustento familiar, llevó al cubano a apropiarse de cualquier cosa sin miramientos. De esa forma atacaron, por así decirlo, a las propiedades del desgobierno (que aparentemente debían ser propiedad social). Recuerden la fabrica de cervezas de Guanabacoa, prácticamente desmantelada por los propios operarios y muchas más que no mencionaré para no perder tiempo.
Poco a poco, con la ayuda del capital extranjero y sin realizar ninguna mejoría en lo que se refiere a la canasta básica o el transporte, el desgobierno ha logrado estabilizar, por así decirlo, la situación, aunque la miseria sea mayor que a comienzos de la década de los noventa. Eso sí los trabajadores particulares han sido gravados una y otra vez con impuestos totalmente injustos y dispares que los han obligado a desistir en unos casos y a persistir (a espaldas del desgobierno) en otros.
La gran contradicción del sistema estriba en que mientras dejan trabajar en la clandestinidad a un trabajador particular, atacan con saña a aquel que realiza su actividad legalmente. Exactamente, el que no conviene es el que lo realiza de forma legal. Al otro, tan pronto (el régimen) estime conveniente, se le pone fin a su actividad clandestina.
Miente aquel que dice que al legalizarse el trabajo particular compulsó la competencia. ¿Recuerdan las Unidades Básicas de Producción Agropecuarias (UBPC)? ¿Cómo iban a poder competir entre sí, siendo todas regidas por la misma mano?
El desgobierno jamás creó la posibilidad de un comercio libre en Cuba, mientras fingía que lo hacía.
Diez años después quiere demostrar que los males existentes son el resultado de la aplicación de los métodos capitalistas en nuestro país. Solo un ignorante, de los cuales tenemos muchos, es capaz de creer semejante cretinada. La misma desidia creada por el llamado socialismo cubano con la moneda nacional, ha aparecido con la moneda norteamericana. Este fenómeno es inherente al desgobierno cubano. En ningún otro país ha sucedido algo por el estilo.
Para poder subsistir Songo le tiene que dar a Borondongo y Borondongo a su vez a Bernabé. Bernabé le dará a Cuchilanga y así se formó el dale al que no te dio. Y a río revuelto, ganancia pa´l pescador. Un zapatero tratará de alargar su materia prima hasta el infinito para poder ser rentable y si tu zapato se despega al cabo de una semana, es asunto tuyo.
Lo peor es que el desgobierno no protege ni al trabajador particular ni al infeliz del usuario.
Resumen: En Cuba es necesario una carga para matar bribones, pero comenzando desde arriba, para de esa forma poner fin a más de 45 años de fidelones.
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