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martes, 20 de agosto de 2024

La Guerra Innecesaria Capítulo 8 La Defensa de Cuito Cuanavale Reflexiones sobre las operaciones de las SADF Hacia Ruacana Descifrando el "Documento Santa Fe" de Ronald Reagan



                         Reflexiones sobre las operaciones de las SADF 


En el supuesto caso de que la UNITA y África del Sur hubieran llegado a dominar el puente (destruido y reconstruido en innumerables ocasiones) ubicado al sur de la confluencia de los ríos Cuito y Cuanavale, junto con el aniquilamiento de las cinco Brigadas FAPLA que se encontraban al este de los mencionados ríos, hubiera quedado abierto el camino hacia Menongue. Se avizoraba la imposibilidad de defender ésta población sin el incremento de nuestras fuerzas. 

Aclaro que, en aquellos momentos, no teníamos conocimiento exacto sobre la cantidad de medios y el número de efectivos sur-africanos involucrados en los combates.

Ante el descalabro de las fuerzas FAPLA, considerábamos que las SADF debían haber concentrado una fuerza arrolladoramente superior. Sin embargo la realidad fue bien diferente y posiblemente haya sido el factor que evitó la pérdida de la posición de Cuito Cuanavale y por ende, el éxito de nuestra defensa.

Entre octubre de 1987 y junio de 1988, no ocurrieron fieras batallas convencionales en suelo africano y mucho menos comparables con las que se libraron contra Erwin Rommel (el Zorro del Desierto). La realidad consistió en que los sur-africanos realizaron ejercicios de puntería contra las recién preparadas brigadas angolanas. Este tipo de comparaciones causa risa. 

Leyendo las memorias de Winston Churchill, sobre los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, podemos apreciar una situación similar en Dunquerque. 

Se trataba de defender una posición, con el objetivo de evacuar, nada menos que dos ejércitos (más de 150 mil hombres y pertrechos de guerra). Lo lograron en menos de un mes, atravesando el Canal de la Mancha. Nosotros demoramos dos meses para cruzar de un lado al otro del río, 20 mil hombres. El puente de Cuito Cuanavale mide 100 metros.

En fin, no valen las comparaciones.

Como consecuencia del fracasado intento de tomar el poblado de Cuito Cuanavale, después de haberlo anunciado a la opinión pública, las tropas sur-africanas, definitivamente bien equipadas y preparadas, no fueron atrapadas, sino obligadas a retirarse. En esta retirada jugó un papel decisivo el avance por el flanco sur-occidental del frente sur.

Reconozcámosle, a las SADF/FALA, el “mérito” de haber parado la ofensiva FAPLA en el río Lomba durante el transcurso de la “Operación Moduler”. Reconozcámosle también el éxito de haber logrado que las cinco brigadas FAPLA, retrocedieran hacia la margen oriental de los ríos Cuito y Cuanavale.

Lo que no podemos reconocer es, que no lograran aniquilar las cinco brigadas FAPLA, que no destruyeran la pista de aterrizaje y mucho menos el poblado de Cuito Cuanavale durante las operaciones “Hooper y Packer”.

Destruyeron el puente. Es verdad, pero fue reconstruido una y otra vez, logrando que las brigadas FAPLA atravesaran el río y una vez en la margen occidental establecieran la defensa.

Muchos de los escritores e historiadores, casi todos ajenos a los acontecimientos y relatando, de oídas, o habiendo tenido acceso a documentos desclasificados de ambas partes, consideran que las SADF perdieron la moral combativa y sufrieron motines por parte de los soldados negros y muchos heridos entre los blancos.

Los sur-africanos refieren que, ante la desesperación, el Presidente  Botha tuvo que hacer acto de presencia en el teatro de operaciones cuando el comando operativo de la SADF se mostró supuestamente incapaz de controlar la situación.


                                            Presidente Pik Botha en 1981

En el momento en que las cinco brigadas de las FAPLA comenzaron a retroceder, del río Lomba hacia Cuito Cuanavale, el Alto Mando Militar cubano decidió, con urgencia, incrementar las fuerzas, pero no con el objetivo de pasar a la ofensiva por el flanco sur-oriental, sino con el fin de contener e impedir el paso de las fuerzas sur-africanas y salvar de éste modo a las Brigadas FAPLA que, desmoralizadas, trataban de cruzar el río.

Las fuerzas sur-africanas, en el teatro de operaciones, eran inferiores al número necesario para cubrir aquel inmenso territorio y si comparamos la preparación de las tropas de la UNITA y el MPLA, no queda más remedio que decir que las del último grupo estaban mejor preparadas. 


                                               Hacia Ruacaná 

                                                      Complejo hidroeléctrico

Mientras las fuerzas combinadas cubano-FAPLA en Cuito Cuanavale defendían sus posiciones, a más de 500 kilómetros de distancia, cinco brigadas de las fuerzas armadas cubanas al mando del General de Brigada Enrique Acevedo, se encontraban, desde el mes de enero de 1988, ocupando posiciones entre Lubango y Ruacaná y tenían un objetivo bien definido:

Irrumpir en el territorio de Namibia y avanzar hacia la profundidad operativa* tomando por asalto todas las bases militares sur-africanas cercanas a la frontera con Angola.

Una división (a la que todos llamábamos División 50) se encontraba compuesta por las brigadas 40, 50, 60 y 80.

Junto a las brigadas cubanas operaban las brigadas 2 y 61 de las FAPLA

 


Las primeras unidades cubanas habían llegado hasta el poblado de Humbe, el día 14 de marzo de 1988.

El día 24 de marzo de 1988 las unidades de esta División comenzaron a cruzar el río Cunene en dirección a Xangongo. 

Para el día 6 de abril de 1988, las unidades de Acevedo habían cruzado el río Cunene por el poblado de Xangongo y apuraban los planes de construir un aeródromo de combate en el menor tiempo posible.

Decir que los cubanos estaban confiados debido a que en tres meses construyeran dos pistas de aviación con el propósito de volver a capturar la provincia de Cunene es un soberano disparate.

Antes de comenzar cualquier enfrentamiento bélico, deben estar claros cuales serán los objetivos que se pretenden alcanzar. Al parecer, el alto mando militar cubano siempre tuvo meridiana claridad de cuál era su objetivo operativo y político.

Los sur-africanos sin embargo, solo parecían pretender el apoyo a la UNITA. 

Desde el año 1981, Fidel Castro había logrado “descifrar” el “Documento Santa Fe” del presidente Ronald Reagan. Ese documento traería aparejado la intensificación de la carrera armamentista, entre los EE.UU. y la URSS, con el subsiguiente “des-merengamiento”; primero de los países satélites (Mongolia, Viet Nam y Cuba) y luego los llamados países socialistas (que lo único que tenían de socialistas era la imposición, por la fuerza, de un régimen no deseado.


                                          Ronald Reagan 1988

No sucedió exactamente así.

Desde el punto de vista político, que el mando militar cubano le plantease al mando militar soviético o FAPLA, la necesidad de una ofensiva en la dirección Ruacana en el año 1987 era totalmente imposible. 

Esto se debía a que en la provincia de Cunene no existían (prácticamente) fuerzas de la UNITA; y desde el punto de vista de la opinión pública internacional una agresión, de fuerzas combinadas (FAPLA-CUBA) hacia el territorio de Namibia, no se entendería y por tanto tendría repercusiones negativas. Además de que, antes de la “Operación Saludando Octubre”, José Eduardo dos Santos no era partidario de semejante empresa. Había dejado, todo el centro y el sur-este de Angola, a merced de la UNITA.

Por esto, aunque el alto mando militar cubano le advirtió a su homólogo soviético que, una ofensiva en la zona del Cuando Cubango no tenía posibilidades de éxito, tampoco hizo el menor esfuerzo por detenerla.

Me atrevo a conjeturar que Fidel Castro debe haber considerado que los sur-africanos podrían caer en la trampa de apoyar a la UNITA en la defensa de Mavinga-Jamba (como ya lo habían hecho en diferentes ocasiones). Esto le daría la oportunidad que tanto había deseado y que en ésta ocasión sería ineludible, pues no habría otra. ¡Atacar por el Flanco Sur Occidental del Frente Sur!

Africa del Sur, en lugar de empeñarse en las operaciones Hooper y Packer, después de haber parado en seco el “Saludo a Octubre” en el río Lomba, hubiera podido esperar pacientemente el desarrollo de los acontecimientos. 



Dada la situación política de Glasnost y Perestroika en la URSS, no hubiera sido errado pensar de esa forma, puesto que dos años y medio más tarde, a finales de 1989, habría cambiado totalmente la correlación de fuerzas y, el ejército de Fidel Castro, se hubiera visto empantanado a miles de kilómetros de Cuba.

Aclaro que, al decir esto que, no me estoy refiriendo al pensamiento del ciudadano común, sino al de los Jefes de Estado, los cuales reciben informaciones históricamente desconocidas para el común de los mortales.


Las operaciones Hooper, Moduler y Packer y la dirección Ruacana 


Los sur-africanos han negado, en más de una ocasión, que las operaciones “Moduler-Hooper-Parker” consistieran en tomar la capital de la provincia del Cuando Cubango, Menongue (Serpa Pinto), y establecer un gobierno provisional de la UNITA que sirviera de pretexto para el incremento de la ayuda de los EE.UU.

Seis meses les tomó la construcción de caminos y la transportación de equipos pesados hacia Mavinga, para más de 9000 efectivos de la SADF.

A principios del año 1987 instalaron un nuevo radar en Rundú con el objetivo de apoyar las operaciones aéreas más al norte, en la profundidad del territorio angolano. La Base aérea de Rundú distaba solamente 3 kilómetros de la frontera de la RPA.




En el mes de abril de 1987 la SAAF comenzó a planear emboscadas contra los aviones de la fuerza aérea angolana.

El día 4 de septiembre de 1987 se trasladó el escuadrón no. 3, compuesto por Mirages F1CZ, para la base de Rundú y junto con los aviones se trasladó también una unidad de radares.

Según nos cuentan los sur-africanos, los aviones de la fuerza aérea angolana ya se encontraban sobrevolando sus unidades y actuando contra las unidades de la UNITA en la dirección Mavinga.

Un radar AR3D se encontraba ubicado, según las fuentes surafricanas, en una elevación del terreno a 10 millas al norte de Rundú, dentro del territorio de la RPA. Este radar solo conseguía ver a los aviones de la fuerza aérea angolana cuando estos volaban en alturas superiores a 7,000 metros. Sin embargo, los radares cubanos ubicados en Menongue, debido a la orografía del terreno (en franco descenso hacia el sur), podía ver los aviones sur-africanos apenas despegaban. 


                                            Ubicación de Rundú en un mapa

La toma de Cuito Cuanavale significaba el control de un paso hacia la ciudad de Menongue. Controlar el paso de unos ríos tan caudalosos era la puerta para el cruce de los medios de combate sur-africanos, con la consiguiente apertura de dos direcciones de combate.

No obstante, solamente existía una región por donde los sur-africanos podían desarrollar una ofensiva demoledora y en escasos días penetrar en Luanda.
Esta dirección estratégica podía ocupar un frente de unos 180 kilómetros y una profundidad de más de mil.

Limitaba al sur entre los poblados de Chitado y Namacunde.
Por el nordeste, desde Lubango hasta Jamba (provincia de Huíla que no se debe confundir con el Estado Mayor de la UNITA en la provincia de Cuando Cubango).
Al este limitaba entre Ondjiva y Jamba.
Al oeste entre Chitado y Lubango.
En estos lugares existen llanuras arenosas que obligan a utilizar los caminos y a partir de Xangongo el terreno permite el despliegue de la técnica. 

Es por eso que fue necesario reforzar el contingente de tropas cubanas y, si el alto mando militar cubano consideraba la anterior, como la dirección principal, seguramente esto debían haberlo valorado también los sur-africanos. Solamente en esta parte del territorio podían darse combates de encuentro entre grandes masas de tanques.

¿Por que el mando militar cubano se decidió por la dirección Ruacana? O lo que es igual, el "Flanco Sur Occidental del Frente Sur".

El río Cunene nace en las proximidades de Huambo (Nueva Lisboa). Algunos kilómetros más al sur es represado por primera vez en un embalse gigantesco que lleva por nombre Gobi.
Este embalse es la primera reguladora del río. Regula el agua que debe llegar a la hidroeléctrica de Matala. 

Cuando Matala necesita mayor afluencia de agua, Gobi se la proporciona. 

Mas al sur se encuentra la reguladora de Xangongo (Rosadas) y luego, un poco mas al sur, la reguladora de Calueque, que realiza el mismo trabajo con la hidroeléctrica de Ruacaná. 

Intento explicar que lo que mueve las turbinas no es el agua acumulada en una represa, sino el poderoso caudal del agua del río, ayudado por la orografía del terreno, en suave descenso hacia el sur. Si en Huambo la altitud sobre el nivel medio del mar es de 1500 metros, en Ruacaná esta altitud es inferior a los 1100 metros.

De apoderarse las tropas cubanas de Ruacaná, dominarían un porciento bastante grande de la energía eléctrica de la cual se abastece el territorio de Namibia. Las pérdidas económicas, en el caso de la destrucción de la hidroeléctrica hubiesen sido de considerables proporciones.

Mientras que en los combates del Flanco Sur Oriental del Frente Sur los combates del río Lomba y la defensa del aeródromo y el poblado de Cuito Cuanavale habían sido más o menos intensos, en el Flanco Sur Occidental del Frente Sur (Ruacana) los combates no pasaron de ser escaramuzas entre patrullas de exploración. 


Uno de estos encuentros ocurrió el día 4 de mayo de 1988, cerca del poblado de Donguena, donde se encontraron a las 13:40 horas (local) dos compañías de exploración, con la Compañía Bravo de las SADF, compuesta por vehículos Casspir (12 en total) pertenecientes al Batallón 101 de las SADF. Una salva de cohetes anti-tanques destruyó cinco carros blindados de las SADF. Los sur-africanos se retiraron desorganizadamente. Se contaron 20 muertos sur-africanos. Se hizo prisionero al Sargento Johan Papenfus gravemente herido. Bajas cubanas 5 muertos y cuatro heridos.

Ese mismo día la aviación sur-africana bombardeó a las fuerzas cubanas acantonadas en las inmediaciones del poblado de Tchipa.

El día 21 de mayo de 1988 otra patrulla cubana chocó, en Onimonganga, con una compañía de vehículos Unimog de las SADF. 

La patrulla cubana sufrió severas pérdidas, perdiendo al jefe y al segundo jefe. No obstante la patrulla resistió hasta la llegada de refuerzos. Al día siguiente la Compañía de UNIMOG perdió 3 vehículos y documentos importantes cayeron en manos cubanas. 

El 22 de mayo de 1988 se da una escaramuza a 14 kilómetros al sur de Tchipa. Se le capturan a las SADF tres camiones Unimog.

Los días 20, 22 y 24 de mayo de 1988 las SADF realizaron varias descargas de artillería sobre las posiciones de la 80 Brigada situada en Tchipa. El día 26 de mayo de 1988 las SADF lanzaron 190 proyectiles de G-5 desde Calueque.

El día 27 de mayo se produjo un combate entre un Batallón de tropas especiales cubanas y fuerzas de las SADF. Se le destruyeron 4 tanques Ratel. Las SADF tuvieron 20 bajas. Se produjo a continuación un duelo de artillería por ambas partes.

Ya para esta fecha las tropas cubanas se encontraban a menos de 80 kilómetros de la frontera entre Angola y Namibia. 

* La profundidad operativa es la distancia aproximada que pueden cubrir las tropas durante un primer golpe. (N. del A.)

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lunes, 19 de agosto de 2024

La Guerra Innecesaria Capítulo 8 Operación Packer



El día 23 de marzo de 1988 las fuerzas combinadas UNITA-SADF lanzaron su última operación. Le llamaron “Packer”.
Las intenciones de la misma, eran claras. Concentraron todo el poder de fuego sobre el poblado y el puente.

A las 03:40 horas, después de una intensa preparación artillera atacaron a la Brigada 25, encontrándose con un campo de minas.

Aun después de haberse percatado del campo minado, los sur-africanos ordenaron avanzar a las tropas de la UNITA. 

Para las 14:00 horas las tropas cubanas avanzaron hacia posiciones más ventajosas, entrando en combate las BM-21 concentrando un nutrido fuego sobre el flanco izquierdo.
Esto paralizó la ofensiva sur-africana. Luego intentaron reagruparse, pero ya no había nada que hacer y al finalizar la tarde decidieron retirarse.

El combate duró hasta las 17:00 horas.

Uno de esos días de marzo, me plantearon una misión de BSR que consistía en aterrizar en el kilómetro 13 de la carretera de Cuito Cuanavale a Menongue.

Durante la preparación de la misión de combate, el Capitán Marcilla, piloto jefe de la pareja de helicópteros al cuál íbamos a relevar, le señaló al Coronel Juan Oscar Hernández Méndez (Jefe del Estado Mayor de la DAAFAR en la MMCA), que hasta esa posición llegaban los proyectiles de los cañones sur-africanos, recibiendo por toda respuesta: “Eso no es exactamente así”.

Al día siguiente aterrizamos, en un MI-17 (acompañado por un MI- 24) en el mencionado tramo de carretera, prestos a recibir la orden de salir al rescate de cualquier piloto que se viese en la necesidad de catapultarse durante el transcurso de las acciones combativas.

La misión combativa consistió en permanecer una hora en aquel lugar; tiempo más que suficiente para que la aviación de combate cumpliera su parte.

Al igual que lo relatado anteriormente en el caso del derribo de Rojas, las tripulaciones de los helicópteros nos encontrábamos a más de 30 kilómetros del objetivo al que iban a atacar nuestros MIG-23ML. Permaneciendo en tierra, con los motores apagados, demoraríamos, por lo menos, 15 minutos en llegar al lugar de un supuesto catapultaje. 

Llegaríamos, prácticamente, sin cobertura aérea. Lo peor era que el ataque de la aviación no tenía previsto un objetivo definido y actuarían de acuerdo con la información que brindara una pareja de reconocimiento que entraría en la zona enemiga con tres minutos de anticipación del grupo de choque, compuesto por tres escuadrillas en formación de columnas de escuadrillas, por tiempo. El tiempo entre escuadrillas sería de 1 minuto.

Los helicópteros no tenían comunicación con el Puesto de Mando, de manera que, a la hora establecida, debíamos efectuar comunicación con el jefe del escuadrón, Teniente Coronel Vilardel, para recibir instrucciones.


                                  Coronel Jorge Vilardell

Una sorpresa agradable me esperaba en aquel tramo de carretera. Nada más verme, Enrique Foyo al reconocerme, corría hacia el helicóptero.
Habíamos estudiado juntos en la escuela primaria, luego en la Escuela Militar “Camilo Cienfuegos”. Su padre era piloto de Cubana de Aviación y por supuesto que nuestras familias se conocían desde siempre.

Foyo hizo su carrera militar en las Tropas Especiales del Ministerio del Interior y siempre había estado a las órdenes de Patricio y Antonio (Tony) de la Guardia. En esos momentos se encontraba dirigiendo a los exploradores cubanos y tenía previsto regresar con nosotros a Menongue, donde lo esperaba el General Patricio. Fue en estas condiciones que supe que Foyo era su ayudante personal.

Una vez transcurrido el tiempo establecido, no habiendo recibido instrucciones, y en el preciso momento de poner en marcha los motores con el fin de regresar a Menongue, escuchamos por radio la voz del Coronel Vilardel, ordenándonos permanecer más tiempo en aquella posición. Solo así. Sin otra observación. Supusimos que estuviesen preparando otra misión.

Al parecer los jefes militares cubanos estaban muy seguros de que hasta el kilómetro 17 de la carretera de Cuito Cuanavale a Menongue, no llegaba la artillería sur-africana, pero los subordinados no estaban convencidos y así lo había planteado Marcilla. Hasta los propios compañeros que se encontraban en la primera línea consideraban que era imposible que hasta allí llegaran los cañones G-5 y G-6. 

Sin embargo, Marcilla estaba claro. 


                           Fernando Marcilla, foto reciente

No habían pasado quince minutos de aquella improvisación del mando militar cubano, cuando nuestra pareja de helicópteros fue triangulada por la artillería sur-africana.Uno de los disparos impactó a 100 metros de la carretera donde nos encontráramos Se habían quedado largos. Dos minutos más tarde el segundo disparo impactó a 50 metros de la carretera. Esta vez se habían quedado cortos.

En cuestión de segundos, todos corrimos en diferentes direcciones. Algunos corrieron hacia las trincheras. Los tripulantes debían correr hacia los helicópteros.

Al llegar a mi helicóptero y al intentar subir por la escalerilla me encontré con una mole en uniforme de camuflaje. Era el General “Viet Nam”, jefe de las brigadas FAPLA que intentaba salir. Del empujón que le di, fue a parar a uno de los asientos transversales. Todavía me pregunto como lo logré, pues el General era mucho más voluminoso y pesado. Y no es lo mismo empujar de abajo hacia arriba que al contrario. Imagino que haya sido una cuestión de “adrenalina”. También puede ser que Foyo, que venía detrás de mí, me haya empujado hacia adelante.


                        Coronel Viet Nam, Mateus Miguel Angelo

Al notar la ausencia de mi tripulación, comencé a realizar el procedimiento de puesta en marcha de los motores en combate. Unos segundos después entraban el técnico de vuelo y el copiloto, los que me ayudaron en la fase final de la puesta en marcha. Luego me enteré que los tripulantes habían corrido a refugiarse en las trincheras adyacentes a la carretera y al ver que el rotor central del MI-17 comenzaba a girar, se apresuraron a llegar a sus puestos de combate.

Durante el despegue, desde aquella posición bombardeada, Enrique (el piloto del MI-24) me dijo por radio, de ir al encuentro de la batería artillería que nos había atacado. Pero si una cosa aprendí durante el cumplimiento de las misiones internacionalistas fue la de no actuar sin tener un plan pre-concebido; a no ser en circunstancias muy particulares. Resultaba menos peligroso o arriesgado, preparar las acciones de forma tal de no cometer equivocaciones que pudieran ser fatales. La artillería sur-africana se encontraba al menos a 15 minutos de vuelo y en ese tiempo podían ocurrir muchas cosas. De todas formas, no sabíamos de donde nos habían disparado.

De regreso, perdimos la comunicación con el PM. Los cazas habían aterrizado y el Puesto de Mando, como de costumbre, había decidido desconectar toda la radio-ayuda. Solo se enteraron de lo que nos había sucedido cuando informamos el porqué de nuestro regreso a Menongue.

Unos cinco kilómetros antes de llegar al aeródromo se habían restablecido las comunicaciones. Los cazas estaban despegando para una misión de última hora. 

La tuvieron que realizar sin helicópteros de rescate. 



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domingo, 18 de agosto de 2024

La Guerra Innecesaria Capítulo 8, continuación La Operación Hooper



                                    La “Operación Hooper”

En la segunda mitad del mes de diciembre los sur-africanos se habían dedicado a bombardear insistentemente el puente sobre el río Cuanavale. Para el día 24 de diciembre de 1987, era prácticamente imposible su utilización. No obstante, los angolanos se las ingeniaron para tender un puente metálico TMM y continuaron su retirada hacia la margen oeste del río.



 El día 13 de enero de 1988 las fuerzas combinadas UNITA-SADF iniciaron la “Operación Hooper”. La intención de esta operación era, sino apoderarse del poblado de Cuito Cuanavale, la pista de aterrizaje y el puente, por lo menos destruirlos, para de esa forma impedir la retirada de las brigadas FAPLA y proceder a su aniquilamiento.

Los asesores cubanos habían informado que la brigada 59 tenía el armamento incompleto. Lo habían ido dejando abandonado en la retirada desde el río Lomba. Las condiciones de las otras no eran mucho mejor.

El inicio de la “Operación Hooper” provocó la dislocación de la brigada 21 de las FAPLA, poniendo en peligro al resto de las unidades, pero la aviación cubana logró destruir varios vehículos blindados sur-africanos y detener su avance.

El 16 de enero de 1988 la aviación cubana realizó una misión de exploración en la cual lograron divisar un Olifant solitario a varios kilómetros al este de la población de Cuito Cuanavale. Siguiendo sus huellas, detectaron una agrupación de las SADF. Ascendieron a 7,000 metros para reclamar apoyo. Dos escuadrillas compuestas por ocho MiG-23ML atacaron en picada de 60°, lanzando 24 bombas de 500 kilogramos cada una. Los sudafricanos sufrieron tal sorpresa, que no fueron capaces de defenderse.

El día 17 de enero de 1988 se envió al grupo táctico de Menongue, apoyado por la Brigada no 10 de las FAPLA, en la dirección de Cuito Cuanavale. Ese mismo día Fidel Castro pidió permiso a José Eduardo dos Santos para que le permitiera hacerse cargo de la responsabilidad en la defensa de Cuito Cuanavale.

Esto trajo alguna resistencia por parte del mando angolano y fue duramente criticado por el mando militar soviético. Aunque de forma muy lenta, para su gusto, Fidel Castro se impuso.

Ante la defensa de las acorraladas brigadas FAPLA y la asistencia de los recién llegados asesores cubanos (como reemplazo de los soviéticos que abandonaban el Teatro de Operaciones) la SADF se mantuvo en la región del triángulo de Tumpo.

El día 6 de febrero de 1988 los Bucaneers, otra vez escoltados por los Mirage F1AZ atacaron el puente sobre el río Cuanavale, utilizando bombas H2.


Fotografía de largo alcance, tirada desde un Bcaneer, antes de se utilizada una bomba H2

Las UNITA-SADF no lograron ninguno de los dos objetivos que se habían propuesto con la “Operación Hooper”. No capturaron ni destruyeron el poblado de Cuito Cuanavale, ni la pista de aterrizaje y aunque volaron el puente, éste fue reparado de inmediato.

El día 14 de febrero de 1988 las fuerzas del SADF y la UNITA realizaron un segundo ataque a las defensas de Cuito Cuanavale.
Tres batallones de las SADF y 6 batallones de las FALA apoyados por treinta tanques y 60 transportadores blindados, atacaron las posiciones de las Brigadas FAPLA 21 y 59.

A las 9:30 horas (local) dos MiG-23 detectaron a las fuerzas enemigas avanzando en formación de combate. De inmediato despegaron una escuadrilla más una pareja de MiG-23ML (seis aviones en total), descargando sus bombas en medio de las líneas enemigas.

                                                Bomba H2

El ataque combinado UNITA-SADF fue rechazado de momento, pero a las 13:30 horas lo repitieron nuevamente.

El día 17 de febrero de 1988 las fuerzas combinadas UNITA- SADF lanzaron el mayor ataque hasta esa fecha.
La dirección del golpe fue dirigido entre las brigadas 59 y 21. Lograron abrir una brecha y entraron a toda velocidad rodeando a la brigada 59.

De no ser por el contra-ataque de una compañía de tanques T-55 cubanos (7 tanques), podrían haber llegado hasta el puente. Uno solo de los tanques cubanos regresó, pero las UNITA-SADF no alcanzaron el puente y esto dio tiempo para que las Brigadas angolanas, menos la 25 y la 13 se replegaran, evitando un desastre irreversible.

El día 19 de febrero de 1988 el mando sur-africano recibió un mensaje del Batallón 32, en el cual informaban de una columna avanzando desde Menongue en dirección a Cuito Cuanavale. Cuatro Mirages F1AZ fueron enviados al encuentro de lo que se suponía era el lugar escogido, por la referida columna, para pasar la noche.

Durante el ataque uno de los pilotos detectó un misil y gritó “rompe por la izquierda”. Segundos después se escuchó al piloto catapultándose. Lograron ver el lugar donde cayó la aeronave, pero no hubo llamadas de auxilio. Los sur-africanos consideraron que el piloto había muerto. Otro de los Mirages sufrió daños de consideración en la tobera de escape.

El 20 de febrero de 1987es derribado, por un sistema anti-aéreo ZSU- 23-4, el avión de la Fuerza Aérea sur-africana del Mayor Every.

                          Posibles restos del avión del Major Edgar Every

El 25 de febrero por la madrugada la SADF y la UNITA iniciaron una ofensiva nocturna, iluminándose con bengalas, cayendo en campos minados y fueron barridos por el fuego de la artillería cubana.
Los blindados y la infantería sur-africana y UNITA se detuvieron confundidos. Luego avanzaron, lentamente, sufriendo grandes pérdidas.

El mismo día 25 de febrero de 1988 un MiG-23ML se encontraba realizando un reconocimiento al sur de Cuito Cuanavale, cuando el navegante de orientación del radar le advirtió sobre la aproximación de un Mirage F1. El piloto se preparó para el combate. Acto seguido, el navegante de orientación le informó que habían aparecido en la zona otros dos Mirage F1.

Al parecer, se trataba de una emboscada, en la que el MiG-23ML se defendió, como pudo, contra tres Mirage F1. El piloto cubano maniobraba enérgicamente, ayudado todo el tiempo por las indicaciones del navegante, que le indicaba la posición de los Mirages. Los sur-africanos le dispararon tres misiles aire-aire V-3 Kukri sin resultado, y se retiraron. Ese día ocurrieron los últimos encuentros aéreos.

Durante el mes de febrero de 1988, la aviación cubana comenzó, con muy poco éxito, la cacería de los obuses, G-5 y G-6 que hostigaban sin cesar a las tropas angolanas.

Al final, cuando los sur-africanos lograron destruir el puente, ya todas las tropas habían sido evacuadas para la margen occidental del río, menos la Brigada 25 de las FAPLA. 

El General de Brigada Miguel Lorente León asumió el mando del Flanco Oriental del Frente Sur el día 6 de marzo de 1988.
Para esa fecha ya se habían consolidado dos Divisiones en Cuito Cuanavale, compuesta por 5 brigadas cubanas (completas) y una División angolana con otras 5 brigadas, un tanto maltrechas, pero con suficiente capacidad combativa para enfrentar al enemigo.

La superioridad sobre la UNITA y las SADF era abrumadora, pero a esas alturas, aquellos que nos encontrábamos sobre el terreno, no lo conocíamos.

El día 19 de marzo de 1988 a las 22:00 horas, despegaron 6 Mirage F1AZ. Su objetivo era atacar unas posiciones en las proximidades del río Longa. Fuentes sur-africanas afirman que la finalidad, de esta tarea de combate, era desviar la atención de Cuito Cuanavale.

En un momento determinado, el líder de la formación observó un destello que le pareció el estallido de una bomba. Debido al silencio de radio, solo notaron la falta de una aeronave después del aterrizaje. Cinco días más tarde, el día 24 de marzo de 1988, enviaron dos helicópteros para intentar un rescate. Demasiado tarde.

No obstante, debo decir en favor de la Fuerza Aérea sur-africana, que al menos intentaron el rescate. 



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viernes, 16 de agosto de 2024

La Guerra Innecesaria Capitulo 8



                                     A los Heroicos Defensores de Cuito Cuanavale

Aunque el mando militar cubano había advertido sobre la necesidad de evitar que las SADF interviniesen, como ya había sucedido tantas veces, ocurrió lo inevitable. 

Las unidades sur-africanas fueron introducidas en combate.

La provincia angolana antes mencionada, toma su nombre por encontrase situada entre los ríos Cuando y Cubango, por lo que podemos catalogarla como una provincia mesopotámica.

Jamba, donde se ubicaba el estado mayor de la UNITA, quedaba situada muy cerca de la franja de Caprivi, que es franco territorio namibiano. 





Si estas Brigadas de Infantería Ligera (BIL) de las FAPLA, hubieran sido apoyadas por las correspondientes unidades de helicópteros, jamás hubiera cantado el "Galo Preto"7, ni hubieran tenido, los sur-africanos, la oportunidad de intervenir en la contienda.

La historia de los cañones G-5 y G-6 hubiera sido bien diferente.

Un arma, tan moderna como son los helicópteros, fue menospreciada por el alto mando militar ruso-soviético. Otro tanto menosprecio le fue concedido por el alto mando cubano.

En ningún momento se utilizaron los helicópteros para contrarrestar los medios autopropulsados sur-africanos y por el contrario, se desgastaron en la utilización de la aviación de combate que no estaba designada a tal efecto.

Los aviones Mig 23 y Mig 21 tienen muy pocas posibilidades en el combate aire-tierra, ya sea por su impresionante velocidad de vuelo, como por su escasa capacidad ofensiva.

La cruda realidad es que, estas aeronaves, fueron diseñadas como caza-interceptoras, con posibilidades limitadas de actuar en variante de caza-bombarderos. Pero su función primordial es la interceptación de la aviación enemiga, mientras que los helicópteros MI-24, son diseñados para el combate contra medios blindados.

Ante el empuje de las brigadas FAPLA, las tropas de la UNITA huyeron desaforadamente hasta llegar al paso obligado del río Lomba, donde las unidades FAPLA fueron atacadas por las SADF, retrocediendo en desbandada hacia el único puente existente a tres kilómetros al sur de la confluencia de los ríos Cuito y Cuanavale.

Cualquier persona con preparación militar sabe que cuando (derivada de las acciones combativas) las tropas huyen en desbandada, generalmente se pierde la guerra.

7 Gallo negro en portugués, simbolo de la UNITA 


No es el caso. La retirada desorganizada de las brigadas FAPLA comenzó aproximadamente el día 15 de octubre de 1987. Increíblemente no fueron perseguidas.

La guerra de Angola, como muchas de las guerras que han ocurrido en el llamado tercer mundo, no era una guerra convencional, aunque pudiera parecerlo a los menos entendidos.

En primer lugar, el soldado angolano (fuese FAPLA o fuese FALA) no tenía el sentido de patriotismo o nacionalidad que asiste a los soldados de países que hace mucho tiempo superaron la fase tribalista de la historia.

Y en segundo lugar, debido a su bajo nivel de instrucción académica y acervo cultural, tanto las tropas de la UNITA como las del MPLA, aunque tuvieran armamento de última generación y habían sido capaces de asimilarlos, se mostraron incapaces de darles la adecuada utilización; aun con la ayuda de los asesores soviéticos y sur-africanos. Lo mismo sucedía con los cuadros de mando.

Con los asesores cubanos sucedía algo muy difícil de explicar.
Los cubanos no solo les explicábamos la teoría, sino que les mostrábamos como aplicar la teoría en la práctica. Los asesores cubanos luchaban codo a codo con los soldados de las FAPLA y algo muy importante y que muy pocos son los que lo han tenido en cuenta, la similitud étnica entre cubanos y angolanos.

Cuando las FAPLA comenzaron la operación, los cubanos solo teníamos un grupo táctico reforzado en Menongue y una escuadrilla de aviación compuesta por 4 aeronaves MIG-21. Entre ellas un avión de entrenamiento.

Las unidades FAPLA, que venían en retirada desde el río Lomba, se reagruparon a unos 20 kilómetros en la margen este del río Cuanavale, formando un arco defensivo. 

Un único puente, de 90 metros de largo, les comunicaba con la margen oeste. Mientras esto sucedía, las SADF estaban preparando el Grupo de Combate “Charly”. Las SADF tuvieron que esperar por el reagrupamiento de las FALA para poder perseguir a las FAPLA.

Esto fue decisivo para el reagrupamiento de las brigadas FAPLA, la retirada bochornosa de los asesores soviéticos y la entrada en acción de los 250 asesores cubanos. La reagrupación de las brigadas FAPLA fue bajo el bombardeo de la artillería de largo alcance de las SADF.

El día 9 de octubre de 1987 las SADF atacaron a la Brigada 16 FAPLA, que se encontraba al norte del puente de Chambinga.

El 9 de noviembre de 1987, el Grupo Bravo realizó un ataque contra la Brigada 59 de las FAPLA, pero se encontraron con la resistencia (obligada) de las Brigadas FAPLA 21 y 25, teniendo que retirarse.

El 11 de noviembre de 1987 la Brigada 16 de las FAPLA se encontraba en posición desconocida.

El día 15 de noviembre de 1987, encontrándome en el sanatorio de Topes de Collantes (en Cuba) durante un chequeo médico anual, me enteré de que iba a dar comienzo una maniobra militar no planificada en el plan anual de preparación combativa. Esta maniobra, aunque no se encontraba planificada, no constituía una sorpresa para ninguno de los oficiales que allí nos encontrábamos.

A esas alturas ya teníamos conocimiento (extraoficial) del derribo del Mayor Rojas.

Entre el 13 y el 17 de noviembre las tropas FAPLA lograron reorganizarse antes de llegar al río Tumpo.

El día 23 de noviembre de 1987, nueve barcos mercantes cubanos zarparon hacia Angola transportando diversos materiales, llegando entre el 10 y el 24 de diciembre a los puertos de Luanda, Lobito y Benguela. 

El mismo día (23 de noviembre de 1987) en que comienzan a zarpar los mercantes cubanos hacia Angola, fue aprobada la Resolución no. 602/87 de las Naciones Unidas condenando la invasión de Angola por África del Sur y demandando su inmediata retirada para el día 10 de diciembre de 1987.



 Entre tanto, el día 25 de noviembre de 1987, cuatro Mirages F1CZ, escoltando a tres Bucaneers, armados con bombas inteligentes del tipo H2, se dirigieron hacia Menongue a fin de inutilizar el aeródromo. Los Mirages despegaron de Rundú a las 08:20 horas (local) y fueron al encuentro de los Bucaneers que, a su vez, despegaron de Grootfontein. 

Antes de comenzar el ascenso, previo a la entrada en rumbo combativo, los Mirages dispararon señuelos de “lucha radio- electrónica” con el objetivo de confundir los radares cubanos. Aun así, los Bucaneers no realizaron el lanzamiento de sus bombas y sobrevolaron Menongue. La misión fue abortada.

Los días 8, 12 y 13 de diciembre de 1987 los Mirages F1AZ volvieron a escoltar a los Bucanners para atacar com bombas H2. Esta vez el objetivo era el puente sobre el río Cuanavale.
El único de los ataques que tuvo éxito resultó ser el tercero y el puente quedó parcialmente destruido.

El 5 de diciembre de 1987 es considerado como el día en que entran en combate las tropas cubanas.

Llegué a la RPA, por segunda vez, en uno de los tantos aviones diarios; y comencé a cumplir mi tercera “misión internacionalista” en los días finales de diciembre de 1987.
En aquel avión viajaban también, no menos de diez Generales cubanos. Uno de ellos era el General Franco (El Gallego) con el cual tenía cierta amistad y con el cual conversé muchísimo durante el vuelo. También viajaba, en aquel avión, el General Leopoldo (Polo) Cintras Frías. 





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lunes, 12 de agosto de 2024

Capítulo 6 continuación El puente sobre el río Cueve y las operaciones encubiertas del General Orlando Castro (Pineo)


Todo aquel que vuela una aeronave de combate, siempre encuentra un área favorita donde le gusta trabajar. En nuestro caso, las constantes idas y venidas, durante los abastecimientos del puente sobre el río Cueve nos compenetro tanto con la región, que la conocíamos como las palmas de nuestras manos.


A la salida del puente, a mano derecha, se encontraba el campamento de las FAPLA y cubanos

No muy lejos de las márgenes se encontraban reportados y ubicados más de quince campamentos del la UNITA, los cuales operaban regularmente contra las poblaciones de Huambo, Waco Cungo, Alto Hama y otras.

Durante el año 1988, dada la imposibilidad de operar contra la UNITA (la orden de Fidel Castro era bien clara y recogía que incluso si éramos atacados no debíamos responder) tampoco era fácil justificar el gasto de municiones, por lo que (para nuestras operaciones encubiertas) solamente utilizábamos las ametralladoras de 7,62 milímetros, delantera y trasera.

Estas operaciones encubiertas eran dirigidas por el General Lorenzo Castro, "a pedido del mando militar de las FAPLA".
Fueron muchas y variadas. Desde desembarco de tropas, utilizando los helicópteros cubanos (muchas de las tropas eran comandos de las PLAN/ 
SWAPO) en áreas cercanas de las bases de la UNITA, ubicadas en las proximidades de Huambo, hasta bombardeos de aviones MIG-21, sobre objetivos que aparecían en los mapas, pero que nunca supimos si existían.

No nos era fácil justificar el gasto de cohetes C-5, no así las municiones de 7,62 milímetros, de las cuales no existía inventario o control alguno.


                                                            CND C-5

Las operaciones se justificaban como vuelos de prueba. Hasta que el puesto de mando de la DAAFAR comenzó a averiguar y me vi en la imperiosa necesidad de enfrentarme a la ira del General y sus represalias.

Cuando le decía que de Luanda no me autorizaban los vuelos “de prueba”, Pineo montaba en cólera y llamaba al General Polo, que a su vez llamaba al Jefe de la DAAFAR. Unas veces autorizaban. Otras veces no.

Era un secreto a voces, pero lo más delicado era el encontrarme en el medio de unos buchinches de generales. Sabía perfectamente que el día que algo saliera mal, me vería en aprietos.

Pero estas operaciones encubiertas no solamente las realizaba el General Lorenzo Castro. También el General Cesar Lara me dio varios dolores de cabeza ya estando el coronel Benigno Gonzales Cortés al frente del regimiento de helicópteros.


                                       Con Benigno Gonzalez Cortés en Huambo

Muchos años después, salieron a la luz unos videos, en los cuales aparecen los Generales Ochoa y Patricio de la Guardia, junto con el entonces Coronel Lamas, en los cuales se podía apreciar cómo se burlaban del General Leopoldo “Polito” Cintras Frías. Así, sacado de contexto, talmente parecía que sentían alegría al negarle unos aviones. Nada más falso.

Fidel Castro había ordenado no apoyar a las tropas FAPLA en lugar alguno que no fuera la defensa de Cuito Cuanavale. Esta orden entró en contradicción con la visión que tenía el Jefe de la MMCA sobre la situación dentro del territorio angolano. 

El General Ochoa consideraba que si las FAPLA eran incapaces de defender el puente sobre el río Cuanza, quedaría abierto el camino hacia Cuito Bié, poniendo en peligro todo el centro de Angola; y de no ser efectiva la defensa, la posibilidad de mantener las posiciones en Cuito Cuanavale.

El General Lorenzo Castro (Pineo), a mi parecer, mantenido al margen de lo que estaba ocurriendo, consideraba conveniente continuar las descabelladas operaciones de “los olivos”, aunque ya de aquella “operación” solo quedara el nombre.

De manera que Pineo quería utilizar los dos aviones MIG-21 ubicdos en Huambo, con el fin de realizar las “operaciones encubiertas” contra la UNITA en el territorio central de Angola. 


                 Ubicación del puente sobre el río Cuanza, cerca de Munhango

Como jefe del regimiento de helicópteros, la pareja de MIG-21 se me subordinaba operativamente y por ese motivo el General Pineo insistía una y otra vez en la utilización de los aviones y los helicópteros para bombardear, desembarcar tropas y atacar posiciones de dudosa ubicación en el terreno.

La primera vez que pedí autorización para satisfacer las demandas del General Pineo, mi jefe inmediato superior, el entonces Coronel Carlos Lamas me dijo, de forma tajante, que ese tipo de operaciones no se encontraban autorizadas por el “alto mando” y me preguntó si yo no había leído la orden.

Por supuesto que la había leído, pero entonces: ¿A qué venía la insistencia del General Pineo? Daba por supuesto que el General también las había leído. ¿O no?

Alguna que otra vez, apremiado por la insistencia del viejo General, que siempre repetía que las tropas de la UNITA atacarían Huambo si no nos adelantábamos a sus pretensiones, autoricé (por mi cuenta y riesgo) los ataques de los MIG-21 contra posiciones que aparecían en sus mapas.

Lo más preocupante era, que se realizaban bombardeos sin que se supiera si habían sido efectivos.
Las tropas FAPLA o SWAPO nunca “visitaron” dichos puntos.
Para colmo, todos sabíamos que el «modus operandi» de las guerrillas de la UNITA era abandonar los campamentos antes del alba.

Esta situación se mantuvo hasta el día en que me vi obligado a decirle tajantemente que no. Entonces tuve que sufrir las represalias de Pineo.

Ese mismo día llegó una pareja de MIG-21 a Huambo y era necesario abastecerla, pero como el combustible se encontraba en poder de Pineo, éste se negó a suministrarlo y esa noche los MIG-21 “durmieron” sin combustible, con lo que esto puede significar en tiempo de guerra.

Al siguiente día informé la situación al PCM de Luanda y ¡sorpresa!, en lugar de darme la razón, en cuanto a lo del combustible, autorizaron el vuelo de los MIGS, por orden del General Polo.

A los pocos días me llamó Lamas y lo único que le faltó fue insultarme. Me dijo, eso sí, que la próxima vez, aunque la orden fuese del General Polo, yo no me encontraba autorizado para permitir dichos vuelos.

Insistió en que yo tenía que comprender que Polo era el jefe del Frente Sur y que no tenía jurisdicción en el centro de Angola. Que Polo tenía suficientes aviones bajo su mando y que no debía estar inmiscuyéndose en asuntos que no eran de su competencia (refiriéndose a Polo), para complacer al viejo Pineo. Concluyó diciendo que la orden del Comandante en Jefe decía bien claro que no se podía operar contra la UNITA en otra dirección que no fuese Cuito Cuanavale.

El General de División Cintras (Polo) era el Jefe del Frente Sur (ya en esos momentos había desaparecido la llamada Agrupación de Tropas del Sur) y por ende, se encontraba subordinado directamente al Jefe de la MMCA, General de División Arnaldo Ochoa, al igual que el Coronel Lamas, que era el Jefe de las Tropas de la DAAFAR (de la aviación).

Ese era en definitiva, las risas que se pueden apreciar en el triste y famoso video. Ochoa, Patricio y Lamas riéndose, de las violaciones del mando superior en que incurrían Pineo y Polo. El Primero, Pineo, desobedeciendo las ordenes de Fidel Castro y el segundo, Cintra Frías violando la cadena de mando.

El General Leopoldo (Polo) Cintras, no tenia mando alguno sobre el Grupo Táctico, ni el resto de las tropas radicadas en Huambo, bajo el mando de General Lorenzo (Pineo) Castro. Polo era en esos momentos Jefe del Frente Sur y Huambo se encuentra en el centro de Angola. De manera que Pineo era subordinado directo de Ochoa. Por tanto, sabiendo la orden de Fidel Castro, de no apoyar a las FAPLA en otra dirección que no fuese el Frente Sur, cuando recibía la negativa de sus propuestas de bombardeos indiscriminados, en lugar de pedirle la autorización a Ochoa, se la pedía a Polo. Este a su vez, violando la cadena de mando, llamaba al Puesto Central de Mando de la DAAFAR y pedía que se autorizasen los bombardeos. 

Sucedía que el jefe de la DAAFAR se enteraba de los bombardeos cuando estos ya habían ocurrido y....., entonces me llamaba, a mí, para depurar responsabilidades.

                                             El Puente sobre el Río Cueve

El trayecto, en helicóptero, hacia el puente del río Cueve duraba aproximadamente unos 45 minutos.
Despegando desde el aeropuerto de Huambo (Nueva Lisboa) se establecía un rumbo noroeste, manteniendo la carretera que conduce a Luanda todo el tiempo a la vista, o de lo contrario la margen derecha del río.

Tan pronto se abandonaba la ciudad nos encontrábamos una hondonada, por la cual desciende la carretera y más adelante asciende nuevamente hasta rebasar la sierra, después de pasar el poblado de Chipipa, distante de Huambo aproximadamente 25 kilómetros.

A la derecha de la travesía, el río. A la izquierda el lomerío, que sobre el nivel del terreno no tendrá más allá de 500 metros, pero que sobre el nivel medio del mar puede alcanzar en algunos puntos más de 2000 metros de altura.

Estas son las ramificaciones de la Sierra de Moco, cadena montañosa donde se encuentran las mayores elevaciones de la región.
A mitad del camino se ubica el poblado de Alto Hama, donde se cruzan las carreteras que van de Luanda a Huambo y la antigua carretera de Balombo, procedente de Lobito y Benguela y que llega hasta Silva Porto, hoy Cuito Bie.



Cerca de Balombo se hallan las famosas termas de Cota Cota donde todavía se podían apreciar los restos de lo que fuera, antes de la retirada portuguesa, un centro turístico de relativa importancia.


                            Termas de Cota Cota, cerca de Balombo

Un poco más al norte, la carretera se inclinaba mas al noroeste para bordear un capricho de la naturaleza que había sido bautizado con el nombre de "Colmillo de Alto Hama", Una piedra de gigantescas proporciones que se eleva a unos 200 metros sobre el nivel del terreno, en forma de colmillo.

La carretera bordea la montaña y tal parece como si hubieran hecho una incisión en la misma. 

Aun puede apreciarse lo que fuera un mirador desde el cual se divisa el maravilloso paisaje del valle del río Cueve.

Después de rebasar el valle el terreno se vuelve escabroso y hasta el propio río tiene sus dificultades. Lugares bajos, rocosos y con rápidos impresionantes. De igual forma, la carretera hace vericuetos, subidas y bajadas, curvas pronunciadas, hasta que entramos en otro valle donde el río realiza un profundo viraje hacia el oeste. Es precisamente en este lugar donde la carretera atraviesa tamaño caudal de agua y donde se encuentra el famoso puente.

Se encontraba defendido por una compañía de infantería de carácter mixto (cubanos y angolanos). Como armamento, disponían de una compañía de tanques del tipo T-34, que servían solamente como piezas de artillería, debido a que sus motores no estaban en condiciones de mover la mole de hierro.

Para principios e 1989 la mayoría de los puentes, reconstruidos por los colaboradores cubanos, habían sido entregados al mando de las FAPLA para su protección. Al despedirme de la Mesopotamia Angolana en el mes de mayo de 1989, el puente del Cueve (dada su importancia estratégica) se mantenía custodiado por tropas cubano- angolanas. 


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