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martes, 20 de agosto de 2024

La Guerra Innecesaria Capítulo 8 La Defensa de Cuito Cuanavale Reflexiones sobre las operaciones de las SADF Hacia Ruacana Descifrando el "Documento Santa Fe" de Ronald Reagan



                         Reflexiones sobre las operaciones de las SADF 


En el supuesto caso de que la UNITA y África del Sur hubieran llegado a dominar el puente (destruido y reconstruido en innumerables ocasiones) ubicado al sur de la confluencia de los ríos Cuito y Cuanavale, junto con el aniquilamiento de las cinco Brigadas FAPLA que se encontraban al este de los mencionados ríos, hubiera quedado abierto el camino hacia Menongue. Se avizoraba la imposibilidad de defender ésta población sin el incremento de nuestras fuerzas. 

Aclaro que, en aquellos momentos, no teníamos conocimiento exacto sobre la cantidad de medios y el número de efectivos sur-africanos involucrados en los combates.

Ante el descalabro de las fuerzas FAPLA, considerábamos que las SADF debían haber concentrado una fuerza arrolladoramente superior. Sin embargo la realidad fue bien diferente y posiblemente haya sido el factor que evitó la pérdida de la posición de Cuito Cuanavale y por ende, el éxito de nuestra defensa.

Entre octubre de 1987 y junio de 1988, no ocurrieron fieras batallas convencionales en suelo africano y mucho menos comparables con las que se libraron contra Erwin Rommel (el Zorro del Desierto). La realidad consistió en que los sur-africanos realizaron ejercicios de puntería contra las recién preparadas brigadas angolanas. Este tipo de comparaciones causa risa. 

Leyendo las memorias de Winston Churchill, sobre los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, podemos apreciar una situación similar en Dunquerque. 

Se trataba de defender una posición, con el objetivo de evacuar, nada menos que dos ejércitos (más de 150 mil hombres y pertrechos de guerra). Lo lograron en menos de un mes, atravesando el Canal de la Mancha. Nosotros demoramos dos meses para cruzar de un lado al otro del río, 20 mil hombres. El puente de Cuito Cuanavale mide 100 metros.

En fin, no valen las comparaciones.

Como consecuencia del fracasado intento de tomar el poblado de Cuito Cuanavale, después de haberlo anunciado a la opinión pública, las tropas sur-africanas, definitivamente bien equipadas y preparadas, no fueron atrapadas, sino obligadas a retirarse. En esta retirada jugó un papel decisivo el avance por el flanco sur-occidental del frente sur.

Reconozcámosle, a las SADF/FALA, el “mérito” de haber parado la ofensiva FAPLA en el río Lomba durante el transcurso de la “Operación Moduler”. Reconozcámosle también el éxito de haber logrado que las cinco brigadas FAPLA, retrocedieran hacia la margen oriental de los ríos Cuito y Cuanavale.

Lo que no podemos reconocer es, que no lograran aniquilar las cinco brigadas FAPLA, que no destruyeran la pista de aterrizaje y mucho menos el poblado de Cuito Cuanavale durante las operaciones “Hooper y Packer”.

Destruyeron el puente. Es verdad, pero fue reconstruido una y otra vez, logrando que las brigadas FAPLA atravesaran el río y una vez en la margen occidental establecieran la defensa.

Muchos de los escritores e historiadores, casi todos ajenos a los acontecimientos y relatando, de oídas, o habiendo tenido acceso a documentos desclasificados de ambas partes, consideran que las SADF perdieron la moral combativa y sufrieron motines por parte de los soldados negros y muchos heridos entre los blancos.

Los sur-africanos refieren que, ante la desesperación, el Presidente  Botha tuvo que hacer acto de presencia en el teatro de operaciones cuando el comando operativo de la SADF se mostró supuestamente incapaz de controlar la situación.


                                            Presidente Pik Botha en 1981

En el momento en que las cinco brigadas de las FAPLA comenzaron a retroceder, del río Lomba hacia Cuito Cuanavale, el Alto Mando Militar cubano decidió, con urgencia, incrementar las fuerzas, pero no con el objetivo de pasar a la ofensiva por el flanco sur-oriental, sino con el fin de contener e impedir el paso de las fuerzas sur-africanas y salvar de éste modo a las Brigadas FAPLA que, desmoralizadas, trataban de cruzar el río.

Las fuerzas sur-africanas, en el teatro de operaciones, eran inferiores al número necesario para cubrir aquel inmenso territorio y si comparamos la preparación de las tropas de la UNITA y el MPLA, no queda más remedio que decir que las del último grupo estaban mejor preparadas. 


                                               Hacia Ruacaná 

                                                      Complejo hidroeléctrico

Mientras las fuerzas combinadas cubano-FAPLA en Cuito Cuanavale defendían sus posiciones, a más de 500 kilómetros de distancia, cinco brigadas de las fuerzas armadas cubanas al mando del General de Brigada Enrique Acevedo, se encontraban, desde el mes de enero de 1988, ocupando posiciones entre Lubango y Ruacaná y tenían un objetivo bien definido:

Irrumpir en el territorio de Namibia y avanzar hacia la profundidad operativa* tomando por asalto todas las bases militares sur-africanas cercanas a la frontera con Angola.

Una división (a la que todos llamábamos División 50) se encontraba compuesta por las brigadas 40, 50, 60 y 80.

Junto a las brigadas cubanas operaban las brigadas 2 y 61 de las FAPLA

 


Las primeras unidades cubanas habían llegado hasta el poblado de Humbe, el día 14 de marzo de 1988.

El día 24 de marzo de 1988 las unidades de esta División comenzaron a cruzar el río Cunene en dirección a Xangongo. 

Para el día 6 de abril de 1988, las unidades de Acevedo habían cruzado el río Cunene por el poblado de Xangongo y apuraban los planes de construir un aeródromo de combate en el menor tiempo posible.

Decir que los cubanos estaban confiados debido a que en tres meses construyeran dos pistas de aviación con el propósito de volver a capturar la provincia de Cunene es un soberano disparate.

Antes de comenzar cualquier enfrentamiento bélico, deben estar claros cuales serán los objetivos que se pretenden alcanzar. Al parecer, el alto mando militar cubano siempre tuvo meridiana claridad de cuál era su objetivo operativo y político.

Los sur-africanos sin embargo, solo parecían pretender el apoyo a la UNITA. 

Desde el año 1981, Fidel Castro había logrado “descifrar” el “Documento Santa Fe” del presidente Ronald Reagan. Ese documento traería aparejado la intensificación de la carrera armamentista, entre los EE.UU. y la URSS, con el subsiguiente “des-merengamiento”; primero de los países satélites (Mongolia, Viet Nam y Cuba) y luego los llamados países socialistas (que lo único que tenían de socialistas era la imposición, por la fuerza, de un régimen no deseado.


                                          Ronald Reagan 1988

No sucedió exactamente así.

Desde el punto de vista político, que el mando militar cubano le plantease al mando militar soviético o FAPLA, la necesidad de una ofensiva en la dirección Ruacana en el año 1987 era totalmente imposible. 

Esto se debía a que en la provincia de Cunene no existían (prácticamente) fuerzas de la UNITA; y desde el punto de vista de la opinión pública internacional una agresión, de fuerzas combinadas (FAPLA-CUBA) hacia el territorio de Namibia, no se entendería y por tanto tendría repercusiones negativas. Además de que, antes de la “Operación Saludando Octubre”, José Eduardo dos Santos no era partidario de semejante empresa. Había dejado, todo el centro y el sur-este de Angola, a merced de la UNITA.

Por esto, aunque el alto mando militar cubano le advirtió a su homólogo soviético que, una ofensiva en la zona del Cuando Cubango no tenía posibilidades de éxito, tampoco hizo el menor esfuerzo por detenerla.

Me atrevo a conjeturar que Fidel Castro debe haber considerado que los sur-africanos podrían caer en la trampa de apoyar a la UNITA en la defensa de Mavinga-Jamba (como ya lo habían hecho en diferentes ocasiones). Esto le daría la oportunidad que tanto había deseado y que en ésta ocasión sería ineludible, pues no habría otra. ¡Atacar por el Flanco Sur Occidental del Frente Sur!

Africa del Sur, en lugar de empeñarse en las operaciones Hooper y Packer, después de haber parado en seco el “Saludo a Octubre” en el río Lomba, hubiera podido esperar pacientemente el desarrollo de los acontecimientos. 



Dada la situación política de Glasnost y Perestroika en la URSS, no hubiera sido errado pensar de esa forma, puesto que dos años y medio más tarde, a finales de 1989, habría cambiado totalmente la correlación de fuerzas y, el ejército de Fidel Castro, se hubiera visto empantanado a miles de kilómetros de Cuba.

Aclaro que, al decir esto que, no me estoy refiriendo al pensamiento del ciudadano común, sino al de los Jefes de Estado, los cuales reciben informaciones históricamente desconocidas para el común de los mortales.


Las operaciones Hooper, Moduler y Packer y la dirección Ruacana 


Los sur-africanos han negado, en más de una ocasión, que las operaciones “Moduler-Hooper-Parker” consistieran en tomar la capital de la provincia del Cuando Cubango, Menongue (Serpa Pinto), y establecer un gobierno provisional de la UNITA que sirviera de pretexto para el incremento de la ayuda de los EE.UU.

Seis meses les tomó la construcción de caminos y la transportación de equipos pesados hacia Mavinga, para más de 9000 efectivos de la SADF.

A principios del año 1987 instalaron un nuevo radar en Rundú con el objetivo de apoyar las operaciones aéreas más al norte, en la profundidad del territorio angolano. La Base aérea de Rundú distaba solamente 3 kilómetros de la frontera de la RPA.




En el mes de abril de 1987 la SAAF comenzó a planear emboscadas contra los aviones de la fuerza aérea angolana.

El día 4 de septiembre de 1987 se trasladó el escuadrón no. 3, compuesto por Mirages F1CZ, para la base de Rundú y junto con los aviones se trasladó también una unidad de radares.

Según nos cuentan los sur-africanos, los aviones de la fuerza aérea angolana ya se encontraban sobrevolando sus unidades y actuando contra las unidades de la UNITA en la dirección Mavinga.

Un radar AR3D se encontraba ubicado, según las fuentes surafricanas, en una elevación del terreno a 10 millas al norte de Rundú, dentro del territorio de la RPA. Este radar solo conseguía ver a los aviones de la fuerza aérea angolana cuando estos volaban en alturas superiores a 7,000 metros. Sin embargo, los radares cubanos ubicados en Menongue, debido a la orografía del terreno (en franco descenso hacia el sur), podía ver los aviones sur-africanos apenas despegaban. 


                                            Ubicación de Rundú en un mapa

La toma de Cuito Cuanavale significaba el control de un paso hacia la ciudad de Menongue. Controlar el paso de unos ríos tan caudalosos era la puerta para el cruce de los medios de combate sur-africanos, con la consiguiente apertura de dos direcciones de combate.

No obstante, solamente existía una región por donde los sur-africanos podían desarrollar una ofensiva demoledora y en escasos días penetrar en Luanda.
Esta dirección estratégica podía ocupar un frente de unos 180 kilómetros y una profundidad de más de mil.

Limitaba al sur entre los poblados de Chitado y Namacunde.
Por el nordeste, desde Lubango hasta Jamba (provincia de Huíla que no se debe confundir con el Estado Mayor de la UNITA en la provincia de Cuando Cubango).
Al este limitaba entre Ondjiva y Jamba.
Al oeste entre Chitado y Lubango.
En estos lugares existen llanuras arenosas que obligan a utilizar los caminos y a partir de Xangongo el terreno permite el despliegue de la técnica. 

Es por eso que fue necesario reforzar el contingente de tropas cubanas y, si el alto mando militar cubano consideraba la anterior, como la dirección principal, seguramente esto debían haberlo valorado también los sur-africanos. Solamente en esta parte del territorio podían darse combates de encuentro entre grandes masas de tanques.

¿Por que el mando militar cubano se decidió por la dirección Ruacana? O lo que es igual, el "Flanco Sur Occidental del Frente Sur".

El río Cunene nace en las proximidades de Huambo (Nueva Lisboa). Algunos kilómetros más al sur es represado por primera vez en un embalse gigantesco que lleva por nombre Gobi.
Este embalse es la primera reguladora del río. Regula el agua que debe llegar a la hidroeléctrica de Matala. 

Cuando Matala necesita mayor afluencia de agua, Gobi se la proporciona. 

Mas al sur se encuentra la reguladora de Xangongo (Rosadas) y luego, un poco mas al sur, la reguladora de Calueque, que realiza el mismo trabajo con la hidroeléctrica de Ruacaná. 

Intento explicar que lo que mueve las turbinas no es el agua acumulada en una represa, sino el poderoso caudal del agua del río, ayudado por la orografía del terreno, en suave descenso hacia el sur. Si en Huambo la altitud sobre el nivel medio del mar es de 1500 metros, en Ruacaná esta altitud es inferior a los 1100 metros.

De apoderarse las tropas cubanas de Ruacaná, dominarían un porciento bastante grande de la energía eléctrica de la cual se abastece el territorio de Namibia. Las pérdidas económicas, en el caso de la destrucción de la hidroeléctrica hubiesen sido de considerables proporciones.

Mientras que en los combates del Flanco Sur Oriental del Frente Sur los combates del río Lomba y la defensa del aeródromo y el poblado de Cuito Cuanavale habían sido más o menos intensos, en el Flanco Sur Occidental del Frente Sur (Ruacana) los combates no pasaron de ser escaramuzas entre patrullas de exploración. 


Uno de estos encuentros ocurrió el día 4 de mayo de 1988, cerca del poblado de Donguena, donde se encontraron a las 13:40 horas (local) dos compañías de exploración, con la Compañía Bravo de las SADF, compuesta por vehículos Casspir (12 en total) pertenecientes al Batallón 101 de las SADF. Una salva de cohetes anti-tanques destruyó cinco carros blindados de las SADF. Los sur-africanos se retiraron desorganizadamente. Se contaron 20 muertos sur-africanos. Se hizo prisionero al Sargento Johan Papenfus gravemente herido. Bajas cubanas 5 muertos y cuatro heridos.

Ese mismo día la aviación sur-africana bombardeó a las fuerzas cubanas acantonadas en las inmediaciones del poblado de Tchipa.

El día 21 de mayo de 1988 otra patrulla cubana chocó, en Onimonganga, con una compañía de vehículos Unimog de las SADF. 

La patrulla cubana sufrió severas pérdidas, perdiendo al jefe y al segundo jefe. No obstante la patrulla resistió hasta la llegada de refuerzos. Al día siguiente la Compañía de UNIMOG perdió 3 vehículos y documentos importantes cayeron en manos cubanas. 

El 22 de mayo de 1988 se da una escaramuza a 14 kilómetros al sur de Tchipa. Se le capturan a las SADF tres camiones Unimog.

Los días 20, 22 y 24 de mayo de 1988 las SADF realizaron varias descargas de artillería sobre las posiciones de la 80 Brigada situada en Tchipa. El día 26 de mayo de 1988 las SADF lanzaron 190 proyectiles de G-5 desde Calueque.

El día 27 de mayo se produjo un combate entre un Batallón de tropas especiales cubanas y fuerzas de las SADF. Se le destruyeron 4 tanques Ratel. Las SADF tuvieron 20 bajas. Se produjo a continuación un duelo de artillería por ambas partes.

Ya para esta fecha las tropas cubanas se encontraban a menos de 80 kilómetros de la frontera entre Angola y Namibia. 

* La profundidad operativa es la distancia aproximada que pueden cubrir las tropas durante un primer golpe. (N. del A.)

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miércoles, 7 de agosto de 2024

La Guerra Innecesaria Capítulo 6, continuación, más inventos. La Guerra de Todo el Pueblo. Raúl Castro miente.







El día seis de agosto la aviación sur-africana apareció en la región de Mupeco, al norte del río Longa. África del Sur trataba de dificultar el apoyo aéreo cubano, pero debido a la distancia nada podía hacer, por lo menos en Cangamba. En todo caso se debía proteger Menongue de un ataque surafricano.

El 6 de agosto el General de División Senén Casas Regueiro envía a la Misión Militar Cubana en Angola las últimas indicaciones de Fidel Castro: continuar con las dos columnas hacia Tempué; seguir reforzando Luena; si en Cangamba no se ha recibido la orden de intentar romper el cerco, desistir de esa variante y que sigan resistiendo; dar máxima prioridad al rescate.

Fidel Castro no estuvo de acuerdo con la decisión de romper el cerco. Los hombres se encontraban muy debilitados físicamente. No eran guerrilleros. Eran soldados. Se encontraban muy lejos de Tempué. Romper el cerco era igual a que los cogieran a sombrerazos.

A partir de la decisión de romper el cerco, creo yo, que Fidel Castro sabía que el General “Polito” había perdido la fe y la calma. Ya les habían ordenado, a los cercados, romper las cartas, las fotografías y el dinero, pero ellos mismos sabían que les iba a resultar muy difícil romper el cerco. Las indicaciones del General Cintra Frias, provocaron desmoralización en los defensores de Cangamba. Fue una demostración fehaciente de la incapacidad de mando del Jefe de la Misión Militar de Cuba en Angola.

Teniendo en cuenta que los sitiados tuvieron que quemar las tablas de cifrado, fue necesario “inventar” otras vías para conocer la situación e impartir indicaciones, de forma tal que no se enterara el enemigo: Una situación creada por el General Cintras Frías (Polo).

En medio de toda esta confusión, nuestra aviación comete graves errores, cuando los radares detectan aviones surafricanos dentro del espacio aéreo de Angola.

Siempre atendiendo al libro de Martín Blandino, el Mayor Oscar Romero relata que durante su segunda tarea de combate y una vez recorridos 90 kilómetros en la travesía hacia Cangamba, recibe indicaciones del navegante de orientación en cuanto a la detección de aviones enemigos en su dirección. Toman la decisión de expulsar las bombas (debido al peso muerto ante la posibilidad de comenzar un combate aéreo) y pasan a la variante “aire-aire”. No obstante cuando se encuentran a una distancia de 30 kilómetros del objetivo enemigo les ordenan regresar al aeródromo.

El Teniente Coronel Henry Pérez interrumpe el relato de Romero para decir que en ese momento el mismo recrimina al General Martínez Puentes.

O sea, que Martínez Puentes toma una decisión que impide el hostigamiento del enemigo, ante una tropa cercada y hostigada. Sin embargo hay una explicación para describir lo errado de la decisión de Martínez Puentes.

Lubango se encuentra a una altitud de 1700 metros sobre el nivel del mar. En la parte donde está ubicado el Cristo, estaban emplazados los radares. Debido a que el altiplano central va descendiendo hacia el sur-este. En Longa la altura sobre el nivel del mar es inferior a 1200 metros. Estas características permitían a los radares de Lubango un alcance superior a 800 kilómetros, sobre todo en alturas superiores a 1000 metros. Lo que apreciaba el General era cierto. Lo que es ridículamente imposible que no tuviese en cuenta que esos aviones enemigos, debido a la distancia por recorrer, jamás llegarían a Cangamba. En lugar de ordenar regresar a los aviones que procedían a bombardear, debía haber ordenado posición 1 a la guardia combativa de Menongue, para que en caso necesario, ésta se hiciera cargo del rechazo de la aviación sur-africana.

A las 10:15 horas del día 6 de agosto de 1983, el General de Brigada Romárico Sotomayor García, jefe de la Agrupación de Tropas del Sur, se incorpora a la Columna de Huambo, cuando todavía la separan setenta y ocho kilómetros de Munhango. (A 300 Kilómetros de Cangamba).

En el libro de Martín Blandino, el General Harry Villegas dice que el General Polo le pidió que hablase personalmente con el General Sotomayor y decide volar en un helicóptero de las FAPLA hasta el poblado de Cuemba. Allí se encuentra con un batallón de las FAPLA y el jefe de esa unidad le refiere que los «cubanos, si están» es mucho más atrás.


                                                       General Polo

Como se puede apreciar, el movimiento absurdo de las columnas hacia Cangamba, provoca el desasosiego en el mando militar cubano. Las columnas se encuentran sin combustible y bastante alejados de cualquiera de las posiciones cubanas.

Sin proponérselo, Harry Villegas corrobora de esta forma, mi opinión relativa a la incapacidad de llevar los refuerzos terrestres a Cangamba y la ineptitud de Polo.

Más adelante, en el libro de Blandino, el Coronel Calvo dice que en aquellos momentos se sentía muy “mortificado” al no tener más helicópteros. Entonces comienza a referir una serie de inventos.
Van hacia un polígono cercano a la pista de Luena y utilizando el único helicóptero que les queda sin haber sido averiado, experimentan con un balón de oxígeno vacío, llenándolo de agua para lanzarlo a una altitud de 1000 metros sobre el terreno. El balón y el agua desaparecen 
con el impacto con la tierra. Acto seguido intentan algo parecido con cajas de cartuchos envueltas en colchones. ¡Detonan al impactar! Nunca pensé que Calvo tuviera algo que ver con los inventos que culminaron con la muerte de Albizu poco después de Cangamba.

Todo esto ocurre, en momentos en que Cuba enfrentaba la posibilidad de una agresión militar directa en gran escala por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Cuando el país estaba inmerso en el gigantesco esfuerzo que significaba instrumentar la concepción de “La Guerra de Todo el Pueblo”, ante las constantes amenazas de la administración norteamericana de Ronald Reagan, y cuando las propias autoridades soviéticas habían confirmado oficialmente que en caso de una invasión a la Isla, esta no podía esperar de sus aliados más apoyo que las declaraciones de protesta. Muchos de nosotros lo sabíamos, pero jamás esa noticia fue publicada en Cuba.

El Coronel Calvo también se refiere a los reservistas de la Aviación Agrícola, que al final de la década de los años sesenta habían pasado de los helicópteros a los aviones de fumigación AN-2 y otros como el abogado, el taxista o el musicalizador de la TV.

Estas personas habían sido reclutadas y luego de un curso intensivo, de un mes de duración y fueron enviados a la RPA como relevo.
El país, en aquellos momentos, solo contaba con 72 pilotos (la mitad de ellos copilotos sin experiencia).

Angola, un país tres o cuatro veces mayor que el nuestro, necesitaba tres o cuatro veces esa cantidad de pilotos.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz miente deliberadamente: “En la guerra no siempre ocurre lo que uno espera y así sucedió el 2 de agosto de 1983, con el ataque enemigo a Cangamba. Refiriéndose a Cangamba dice que se trataba de un pequeño poblado situado a gran distancia de la región objeto de las agresiones del ejército sudafricano y donde estaban desplegadas las tropas internacionalistas cubanas, pues la razón de su presencia era precisamente impedir una invasión militar extranjera”.

En realidad, la presencia de las tropas cubano-angolanas en Cangamba se debía a la importancia del nudo de caminos asfaltados que se cruzan en ese punto geográfico de Angola. Cangamba era un paso obligado entre el norte y el sur de Angola por la zona oriental del país.

Cangamba distaba más de 500 kilómetros de la frontera con Namibia. Hoy conocemos perfectamente acerca de la asesoría de las SADF a la UNITA y podemos inferir que tuvieran asesores y tal vez alguna pequeña unidad de apoyo, pero de ahí a una invasión militar, había mucha distancia.

Lo que llevó, a los hermanos Castro Ruz, a desarrollar la doctrina militar de “La Guerra de Todo el Pueblo” fue la decisión de la URSS de no considerar procedente la defensa de Cuba, en detrimento de la ocupación de Polonia por las fuerzas del Pacto de Varsovia. Dicho en términos ajedrecísticos: Si los soviéticos se veían en la necesidad de sacrificar la pieza Cuba, para conservar la posición de la pieza Polonia, no lo dudarían ni un solo segundo.

Raúl Castro intenta restarle importancia a lo sucedido en Cangamba, diciendo que en la MMCA no podían esperar una acción de tal magnitud por una región inhóspita y de escasa importancia.

Raúl Castro reconoce la incapacidad del mando militar del General Cintras Frías (Polo), cuando relata que el enemigo había logrado la “sorpresa”. En todo caso una sorpresa anunciada, diría yo.

Las columnas blindadas, no llegaron a avanzar más de 100 kilómetros en supuestamente 10 días de marcha. Columnas que se vieron sin combustible y tuvieron que ser abastecidas utilizando los helicópteros; con lo cual desviaban la atención de la principal tarea, que era el aprovisionamiento de las tropas cercadas y evitar su hostigamiento. Columnas perdidas y sin comunicación por radio que, por tener que dedicarse a estar buscándolas, ocasionaron la muerte de Policarpo Álvarez Pileta.


Las Columnas blindadas no llegarían jamás a Cangamba
                                   Las Columnas blindadas no llegarían jamás a Cangamba

Con el objetivo de flanquear a las fuerzas de la UNITA se realizaron nuevos desembarcos helitransportados al norte de Cangamba y en esta ocasión parte de nuestras fuerzas logró llegar hasta las posiciones de los sitiados, por lo que comenzó a deshacerse el cerco de nuestras tropas, viéndose el enemigo en la obligación de abandonar una a una sus posiciones.

Las unidades de helicópteros fueron utilizadas para desembarcar una compañía FAPLA en diferentes posiciones en la retaguardia de las tropas de la UNITA. El objetivo fundamental de esta compañía era minar las posibles vías de escape que pudiera utilizar el enemigo. Ese mismo día, en horas de la tarde, nuestros helicópteros volvieron a aterrizar en Cangamba.

Cuando se recibió la carta de Fidel Castro, en la cual planteaba que se sacaran a las tropas de Cangamba, solo contábamos con cuatro helicópteros, algunos con 50 y 60 perforaciones de diferentes tipos de proyectiles.

Las unidades blindadas, que habían salido de Menongue el día 2 de agosto, solo habían podido llegar a Tempue. Las que habían salido de Huambo solo pudieron llegar a Cuito Bie.

Cada vez que los helicópteros sobrevolaban Tempué y observaban a los tanques detenidos a la orilla del río, a los pilotos les daba un vuelco el corazón. Estas unidades nunca hubieran llegado a Cangamba.

El diario de campaña de uno de los combatientes de Cangamba expresa por si solo el papel determinante desempeñado por los helicópteros:

"Bueno, ya son las nueve de la mañana y todo sigue tranquilo. Dice el flaco que él siente ruido de helicópteros, pero yo no lo siento. ¡Coño ahora sí! Si son tres, no cuatro, creo que ya van a tirarse. Están poniendo una sábana en un palo. ¡Se está tirando el primero! ¡Ahora si que ganamos coño! Ya no tendré que usar la ultima bala, me la voy a llevar de recuerdo". 



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