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martes, 20 de agosto de 2024

La Guerra Innecesaria Capítulo 8 La Defensa de Cuito Cuanavale Reflexiones sobre las operaciones de las SADF Hacia Ruacana Descifrando el "Documento Santa Fe" de Ronald Reagan



                         Reflexiones sobre las operaciones de las SADF 


En el supuesto caso de que la UNITA y África del Sur hubieran llegado a dominar el puente (destruido y reconstruido en innumerables ocasiones) ubicado al sur de la confluencia de los ríos Cuito y Cuanavale, junto con el aniquilamiento de las cinco Brigadas FAPLA que se encontraban al este de los mencionados ríos, hubiera quedado abierto el camino hacia Menongue. Se avizoraba la imposibilidad de defender ésta población sin el incremento de nuestras fuerzas. 

Aclaro que, en aquellos momentos, no teníamos conocimiento exacto sobre la cantidad de medios y el número de efectivos sur-africanos involucrados en los combates.

Ante el descalabro de las fuerzas FAPLA, considerábamos que las SADF debían haber concentrado una fuerza arrolladoramente superior. Sin embargo la realidad fue bien diferente y posiblemente haya sido el factor que evitó la pérdida de la posición de Cuito Cuanavale y por ende, el éxito de nuestra defensa.

Entre octubre de 1987 y junio de 1988, no ocurrieron fieras batallas convencionales en suelo africano y mucho menos comparables con las que se libraron contra Erwin Rommel (el Zorro del Desierto). La realidad consistió en que los sur-africanos realizaron ejercicios de puntería contra las recién preparadas brigadas angolanas. Este tipo de comparaciones causa risa. 

Leyendo las memorias de Winston Churchill, sobre los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, podemos apreciar una situación similar en Dunquerque. 

Se trataba de defender una posición, con el objetivo de evacuar, nada menos que dos ejércitos (más de 150 mil hombres y pertrechos de guerra). Lo lograron en menos de un mes, atravesando el Canal de la Mancha. Nosotros demoramos dos meses para cruzar de un lado al otro del río, 20 mil hombres. El puente de Cuito Cuanavale mide 100 metros.

En fin, no valen las comparaciones.

Como consecuencia del fracasado intento de tomar el poblado de Cuito Cuanavale, después de haberlo anunciado a la opinión pública, las tropas sur-africanas, definitivamente bien equipadas y preparadas, no fueron atrapadas, sino obligadas a retirarse. En esta retirada jugó un papel decisivo el avance por el flanco sur-occidental del frente sur.

Reconozcámosle, a las SADF/FALA, el “mérito” de haber parado la ofensiva FAPLA en el río Lomba durante el transcurso de la “Operación Moduler”. Reconozcámosle también el éxito de haber logrado que las cinco brigadas FAPLA, retrocedieran hacia la margen oriental de los ríos Cuito y Cuanavale.

Lo que no podemos reconocer es, que no lograran aniquilar las cinco brigadas FAPLA, que no destruyeran la pista de aterrizaje y mucho menos el poblado de Cuito Cuanavale durante las operaciones “Hooper y Packer”.

Destruyeron el puente. Es verdad, pero fue reconstruido una y otra vez, logrando que las brigadas FAPLA atravesaran el río y una vez en la margen occidental establecieran la defensa.

Muchos de los escritores e historiadores, casi todos ajenos a los acontecimientos y relatando, de oídas, o habiendo tenido acceso a documentos desclasificados de ambas partes, consideran que las SADF perdieron la moral combativa y sufrieron motines por parte de los soldados negros y muchos heridos entre los blancos.

Los sur-africanos refieren que, ante la desesperación, el Presidente  Botha tuvo que hacer acto de presencia en el teatro de operaciones cuando el comando operativo de la SADF se mostró supuestamente incapaz de controlar la situación.


                                            Presidente Pik Botha en 1981

En el momento en que las cinco brigadas de las FAPLA comenzaron a retroceder, del río Lomba hacia Cuito Cuanavale, el Alto Mando Militar cubano decidió, con urgencia, incrementar las fuerzas, pero no con el objetivo de pasar a la ofensiva por el flanco sur-oriental, sino con el fin de contener e impedir el paso de las fuerzas sur-africanas y salvar de éste modo a las Brigadas FAPLA que, desmoralizadas, trataban de cruzar el río.

Las fuerzas sur-africanas, en el teatro de operaciones, eran inferiores al número necesario para cubrir aquel inmenso territorio y si comparamos la preparación de las tropas de la UNITA y el MPLA, no queda más remedio que decir que las del último grupo estaban mejor preparadas. 


                                               Hacia Ruacaná 

                                                      Complejo hidroeléctrico

Mientras las fuerzas combinadas cubano-FAPLA en Cuito Cuanavale defendían sus posiciones, a más de 500 kilómetros de distancia, cinco brigadas de las fuerzas armadas cubanas al mando del General de Brigada Enrique Acevedo, se encontraban, desde el mes de enero de 1988, ocupando posiciones entre Lubango y Ruacaná y tenían un objetivo bien definido:

Irrumpir en el territorio de Namibia y avanzar hacia la profundidad operativa* tomando por asalto todas las bases militares sur-africanas cercanas a la frontera con Angola.

Una división (a la que todos llamábamos División 50) se encontraba compuesta por las brigadas 40, 50, 60 y 80.

Junto a las brigadas cubanas operaban las brigadas 2 y 61 de las FAPLA

 


Las primeras unidades cubanas habían llegado hasta el poblado de Humbe, el día 14 de marzo de 1988.

El día 24 de marzo de 1988 las unidades de esta División comenzaron a cruzar el río Cunene en dirección a Xangongo. 

Para el día 6 de abril de 1988, las unidades de Acevedo habían cruzado el río Cunene por el poblado de Xangongo y apuraban los planes de construir un aeródromo de combate en el menor tiempo posible.

Decir que los cubanos estaban confiados debido a que en tres meses construyeran dos pistas de aviación con el propósito de volver a capturar la provincia de Cunene es un soberano disparate.

Antes de comenzar cualquier enfrentamiento bélico, deben estar claros cuales serán los objetivos que se pretenden alcanzar. Al parecer, el alto mando militar cubano siempre tuvo meridiana claridad de cuál era su objetivo operativo y político.

Los sur-africanos sin embargo, solo parecían pretender el apoyo a la UNITA. 

Desde el año 1981, Fidel Castro había logrado “descifrar” el “Documento Santa Fe” del presidente Ronald Reagan. Ese documento traería aparejado la intensificación de la carrera armamentista, entre los EE.UU. y la URSS, con el subsiguiente “des-merengamiento”; primero de los países satélites (Mongolia, Viet Nam y Cuba) y luego los llamados países socialistas (que lo único que tenían de socialistas era la imposición, por la fuerza, de un régimen no deseado.


                                          Ronald Reagan 1988

No sucedió exactamente así.

Desde el punto de vista político, que el mando militar cubano le plantease al mando militar soviético o FAPLA, la necesidad de una ofensiva en la dirección Ruacana en el año 1987 era totalmente imposible. 

Esto se debía a que en la provincia de Cunene no existían (prácticamente) fuerzas de la UNITA; y desde el punto de vista de la opinión pública internacional una agresión, de fuerzas combinadas (FAPLA-CUBA) hacia el territorio de Namibia, no se entendería y por tanto tendría repercusiones negativas. Además de que, antes de la “Operación Saludando Octubre”, José Eduardo dos Santos no era partidario de semejante empresa. Había dejado, todo el centro y el sur-este de Angola, a merced de la UNITA.

Por esto, aunque el alto mando militar cubano le advirtió a su homólogo soviético que, una ofensiva en la zona del Cuando Cubango no tenía posibilidades de éxito, tampoco hizo el menor esfuerzo por detenerla.

Me atrevo a conjeturar que Fidel Castro debe haber considerado que los sur-africanos podrían caer en la trampa de apoyar a la UNITA en la defensa de Mavinga-Jamba (como ya lo habían hecho en diferentes ocasiones). Esto le daría la oportunidad que tanto había deseado y que en ésta ocasión sería ineludible, pues no habría otra. ¡Atacar por el Flanco Sur Occidental del Frente Sur!

Africa del Sur, en lugar de empeñarse en las operaciones Hooper y Packer, después de haber parado en seco el “Saludo a Octubre” en el río Lomba, hubiera podido esperar pacientemente el desarrollo de los acontecimientos. 



Dada la situación política de Glasnost y Perestroika en la URSS, no hubiera sido errado pensar de esa forma, puesto que dos años y medio más tarde, a finales de 1989, habría cambiado totalmente la correlación de fuerzas y, el ejército de Fidel Castro, se hubiera visto empantanado a miles de kilómetros de Cuba.

Aclaro que, al decir esto que, no me estoy refiriendo al pensamiento del ciudadano común, sino al de los Jefes de Estado, los cuales reciben informaciones históricamente desconocidas para el común de los mortales.


Las operaciones Hooper, Moduler y Packer y la dirección Ruacana 


Los sur-africanos han negado, en más de una ocasión, que las operaciones “Moduler-Hooper-Parker” consistieran en tomar la capital de la provincia del Cuando Cubango, Menongue (Serpa Pinto), y establecer un gobierno provisional de la UNITA que sirviera de pretexto para el incremento de la ayuda de los EE.UU.

Seis meses les tomó la construcción de caminos y la transportación de equipos pesados hacia Mavinga, para más de 9000 efectivos de la SADF.

A principios del año 1987 instalaron un nuevo radar en Rundú con el objetivo de apoyar las operaciones aéreas más al norte, en la profundidad del territorio angolano. La Base aérea de Rundú distaba solamente 3 kilómetros de la frontera de la RPA.




En el mes de abril de 1987 la SAAF comenzó a planear emboscadas contra los aviones de la fuerza aérea angolana.

El día 4 de septiembre de 1987 se trasladó el escuadrón no. 3, compuesto por Mirages F1CZ, para la base de Rundú y junto con los aviones se trasladó también una unidad de radares.

Según nos cuentan los sur-africanos, los aviones de la fuerza aérea angolana ya se encontraban sobrevolando sus unidades y actuando contra las unidades de la UNITA en la dirección Mavinga.

Un radar AR3D se encontraba ubicado, según las fuentes surafricanas, en una elevación del terreno a 10 millas al norte de Rundú, dentro del territorio de la RPA. Este radar solo conseguía ver a los aviones de la fuerza aérea angolana cuando estos volaban en alturas superiores a 7,000 metros. Sin embargo, los radares cubanos ubicados en Menongue, debido a la orografía del terreno (en franco descenso hacia el sur), podía ver los aviones sur-africanos apenas despegaban. 


                                            Ubicación de Rundú en un mapa

La toma de Cuito Cuanavale significaba el control de un paso hacia la ciudad de Menongue. Controlar el paso de unos ríos tan caudalosos era la puerta para el cruce de los medios de combate sur-africanos, con la consiguiente apertura de dos direcciones de combate.

No obstante, solamente existía una región por donde los sur-africanos podían desarrollar una ofensiva demoledora y en escasos días penetrar en Luanda.
Esta dirección estratégica podía ocupar un frente de unos 180 kilómetros y una profundidad de más de mil.

Limitaba al sur entre los poblados de Chitado y Namacunde.
Por el nordeste, desde Lubango hasta Jamba (provincia de Huíla que no se debe confundir con el Estado Mayor de la UNITA en la provincia de Cuando Cubango).
Al este limitaba entre Ondjiva y Jamba.
Al oeste entre Chitado y Lubango.
En estos lugares existen llanuras arenosas que obligan a utilizar los caminos y a partir de Xangongo el terreno permite el despliegue de la técnica. 

Es por eso que fue necesario reforzar el contingente de tropas cubanas y, si el alto mando militar cubano consideraba la anterior, como la dirección principal, seguramente esto debían haberlo valorado también los sur-africanos. Solamente en esta parte del territorio podían darse combates de encuentro entre grandes masas de tanques.

¿Por que el mando militar cubano se decidió por la dirección Ruacana? O lo que es igual, el "Flanco Sur Occidental del Frente Sur".

El río Cunene nace en las proximidades de Huambo (Nueva Lisboa). Algunos kilómetros más al sur es represado por primera vez en un embalse gigantesco que lleva por nombre Gobi.
Este embalse es la primera reguladora del río. Regula el agua que debe llegar a la hidroeléctrica de Matala. 

Cuando Matala necesita mayor afluencia de agua, Gobi se la proporciona. 

Mas al sur se encuentra la reguladora de Xangongo (Rosadas) y luego, un poco mas al sur, la reguladora de Calueque, que realiza el mismo trabajo con la hidroeléctrica de Ruacaná. 

Intento explicar que lo que mueve las turbinas no es el agua acumulada en una represa, sino el poderoso caudal del agua del río, ayudado por la orografía del terreno, en suave descenso hacia el sur. Si en Huambo la altitud sobre el nivel medio del mar es de 1500 metros, en Ruacaná esta altitud es inferior a los 1100 metros.

De apoderarse las tropas cubanas de Ruacaná, dominarían un porciento bastante grande de la energía eléctrica de la cual se abastece el territorio de Namibia. Las pérdidas económicas, en el caso de la destrucción de la hidroeléctrica hubiesen sido de considerables proporciones.

Mientras que en los combates del Flanco Sur Oriental del Frente Sur los combates del río Lomba y la defensa del aeródromo y el poblado de Cuito Cuanavale habían sido más o menos intensos, en el Flanco Sur Occidental del Frente Sur (Ruacana) los combates no pasaron de ser escaramuzas entre patrullas de exploración. 


Uno de estos encuentros ocurrió el día 4 de mayo de 1988, cerca del poblado de Donguena, donde se encontraron a las 13:40 horas (local) dos compañías de exploración, con la Compañía Bravo de las SADF, compuesta por vehículos Casspir (12 en total) pertenecientes al Batallón 101 de las SADF. Una salva de cohetes anti-tanques destruyó cinco carros blindados de las SADF. Los sur-africanos se retiraron desorganizadamente. Se contaron 20 muertos sur-africanos. Se hizo prisionero al Sargento Johan Papenfus gravemente herido. Bajas cubanas 5 muertos y cuatro heridos.

Ese mismo día la aviación sur-africana bombardeó a las fuerzas cubanas acantonadas en las inmediaciones del poblado de Tchipa.

El día 21 de mayo de 1988 otra patrulla cubana chocó, en Onimonganga, con una compañía de vehículos Unimog de las SADF. 

La patrulla cubana sufrió severas pérdidas, perdiendo al jefe y al segundo jefe. No obstante la patrulla resistió hasta la llegada de refuerzos. Al día siguiente la Compañía de UNIMOG perdió 3 vehículos y documentos importantes cayeron en manos cubanas. 

El 22 de mayo de 1988 se da una escaramuza a 14 kilómetros al sur de Tchipa. Se le capturan a las SADF tres camiones Unimog.

Los días 20, 22 y 24 de mayo de 1988 las SADF realizaron varias descargas de artillería sobre las posiciones de la 80 Brigada situada en Tchipa. El día 26 de mayo de 1988 las SADF lanzaron 190 proyectiles de G-5 desde Calueque.

El día 27 de mayo se produjo un combate entre un Batallón de tropas especiales cubanas y fuerzas de las SADF. Se le destruyeron 4 tanques Ratel. Las SADF tuvieron 20 bajas. Se produjo a continuación un duelo de artillería por ambas partes.

Ya para esta fecha las tropas cubanas se encontraban a menos de 80 kilómetros de la frontera entre Angola y Namibia. 

* La profundidad operativa es la distancia aproximada que pueden cubrir las tropas durante un primer golpe. (N. del A.)

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miércoles, 14 de agosto de 2024

Capítulo 7 Saludando Octubre, continuación






Al mismo tiempo la artillería FAPLA bombardeaba las posiciones sur-africanas utilizando morteros y artillería pesada. 



La Brigada 21 FAPLA continuaba recibiendo suministros a orillas del Lomba, pero los bombardeos sur-africanos les estorbaban en su esfuerzo por continuar el avance.
La Brigada 47 FAPLA no tenía posibilidades de retirada y hacia intentos desesperados por unirse a la 59.

La Brigada 59 FAPLA comenzó a atrincherarse y recibió provisiones y refuerzos de la 21 que había tenido éxito en extender un puente móvil sobre el río Cuzumbia.

El día 27 de septiembre de 1987, a las 15:30 horas (local), otros seis Mirages fueron enviados a interceptar a la aviación angolana. Cuando les fue ordenado ascender para el encuentro, comunicaron estar viendo aviones SU-22. 

Poco después informaron que eran MIG-23.

Los sur-africanos no explican cómo, ni porque, fueron conducidos a un encuentro frontal. Posiblemente una mala conducción, pues refieren que se encontraban a 100 metros por debajo de los MIGS. 

Relatan los pilotos sur-africanos que mal conseguían mantener el contacto visual y lo achacan a que llevaban una velocidad superior a Mach 1.3. El piloto solo atinó a ver un resplandor proveniente de una de las alas del MIG. Era el Mayor Piercy.


                                              Major Arthur Piercy

El problema consistía en que, no era un piloto angolano al mando del MIG-23. Se encontraba frente a frente con un piloto cubano, de ascendencia china, llamado Alberto Ley Rivas. Un piloto de más de 7 años de experiencia.


                                                   Mayor Alberto Ley Rivas


Piercy llegó a Rundú, pero el aterrizaje de su avión averiado le costó una silla de ruedas.

De ahí en lo adelante los pilotos sur-africanos pasaron a la defensiva.

Es curioso, pero ya el día 27 de septiembre, aun cuando las FAPLA no habían sido derrotadas en el río Lomba, los pilotos cubanos se encontraban enfrascados en combate.

Cuando Fidel Castro decía que los cubanos no participaban en la Operación “Saludando Octubre” debía estar refiriéndose a las tropas terrestres solamente. 





Los sur-africanos, desde sus posiciones avanzadas (RECCES), observaban maniobrar a las FAPLA y contra ellos dirigieron el fuego de la artillería. Los primeros vehículos FAPLA que trataron de cruzar fueron destruidos y con esto quedo bloqueado el puente.

Las FAPLA enviaron un T-55 para que abriera el paso, sin éxito. Cada vez que las FAPLA intentaban algún movimiento las SADF se lo impedían, mediante un fuego muy preciso de su artillería.

La artillería FAPLA comenzó a bombardear las posiciones sur-africanas, mientras que, para el escape de la Brigada 47 FAPLA, los MIG FAPLA ofrecían apoyo y protección. 

 


El 2 de octubre de 1987 las SADF se percataron de que la Brigada 47 FAPLA había logrado construir un camino utilizando troncos de árboles a lo largo de las marismas que bloqueaban su retirada hacia el río Lomba. 

Camiones, porta-cohetes, carros blindados y tanques se encontraban ocupados en reunirse a lo largo de la línea de árboles, preparados para efectuar una retirada en orden.

Cuando los medios sur-africanos se lanzaron al ataque, las FAPLA, acostumbrados como estaban a ver huir a la UNITA, tan pronto aparecían los tanques, trataron de utilizar la misma táctica enviándolos contra las posiciones de la SADF.

La reacción sur-africana fue diametralmente opuesta y los blindados sur-africanos se lanzaron contra los tanques FAPLA, rodeándolos hasta que lograron colocarse a la retaguardia y disparar contra la comparativamente más vulnerable parte trasera de los tanques soviéticos.

El Grupo Bravo de las SADF se encontraba compuesto por los Batallones 32 y 101, que eran apoyados por tres batallones de las FALA (UNITA). Tenían como tarea de combate, frenar la ofensiva de las Brigadas FAPLA 47 y 59.

El Grupo Alfa estaba compuesto por el Batallón mecanizado 61 de las SADF y era apoyado por dos compañías del Batallón 32 y cinco batallones de las FALA. Estos debían operar contra las Brigadas FAPLA, 21 y 16.

Las tropas FAPLA de la Brigada 47, aunque estaban machacando a los sur-africanos y los superaban en el orden de 4-1, comenzaron a inquietarse y en un determinado momento, uno de los batallones rompió a correr hacia el río.

El corre-corre en terreno abierto y en forma de turba indisciplinada, permitió a los sur-africanos realizar fuego a discreción y los morteros empezaron a lanzar sobre las tropas FAPLA, granadas de alto poder explosivo. Un segundo Batallón también rompió a correr hacia el río. Aproximadamente 100 vehículos se encontraban tratando de alcanzar el puente por el camino de madera.

La artillería sur-africana causó grandes estragos. 


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martes, 13 de agosto de 2024

Capitulo 7 Saludando Octubre La Operación Askari (fracaso total) y la traición de José Eduardo





Desde 1981 hasta el 1988 las SADF ocuparon algunas posiciones en las provincias de Cunene y Cuando Cubango en Angola y el ejército angolano no estaba en condiciones de impedirlo. El mando militar cubano había retirado las tropas a más de 200 kilómetros de la frontera con Namibia, creando la Agrupación de Tropas del Sur (ATS), ubicando el Estado Mayor en la ciudad de Huambo, distante a más de 500 Kilómetros de la frontera con Namibia.

Hacia el sur de la línea imaginaria comprendida desde Lobito hasta Cuito Bie, la UNITA llevó a efecto ataques a diferentes objetivos.
El Estado Mayor de la UNITA se trasladó a Jamba, en la frontera con Namibia para que estuviera más integrada a la estructura de mando de la SADF. 



En agosto de 1983 tuvo lugar una nueva penetración de las SADF en territorio angolano, después que la UNITA anunciara la toma de Cangamba. Fue exáctamente al día siguiente de haberse retirado las tropas cubano-angolanas, de dicho poblado.

A estas alturas se preveía la posibilidad de que los sur-africanos se lanzaran contra la capital angolana, aunque los generales sur-africanos habían dicho una y otra vez que era una operación totalmente irrealizable.

Mientras tanto, el ejército angolano iba adquiriendo preparación, lo cuál fue demostrado al fallarles, a los sur-africanos, la operación Askari.
Este fracaso hizo que los americanos intervinieran a favor de las tropas sur-africanas cercadas en Angola. El resultado del acuerdo tomó el nombre de la capital zambiana y sirvió para designar una comisión que observara la retirada de las tropas sur-africanas.

Askari había sido planeada para comenzar el 9 de noviembre de 1983. Fue aplazada por un mes. En realidad comenzó el 9 de diciembre del mismo año.

Askari, tuvo cuatro etapas:

Primera.- Exploración a la ciudad de Lubango por parte de unidades especiales de reconocimiento (procurando información) con la finalidad de realizar un ataque aéreo (operación Klinker) el 29 de diciembre contra una base de entrenamiento del PLAN (brazo armado de las SWAPO) en las afueras de dicha ciudad.

Una segunda fase consistiría en una exploración y ataques contra las poblaciones de Cahama, Mulondo y Cuvelai. Su objetivo era obligar a las FAPLA y al PLAN a retirarse (de sus posiciones) entre mediados de diciembre y enero de 1983.

La tercera fase sería la dominación de los puntos estratégicos. Concluyendo con la fase final y objetivo principal de las SADF: Detener cualquier infiltración de las SWAPO en dirección a Namibia. 

Para el día 12 de diciembre de 1983 las fuerzas de las SADF habían avanzado hasta Quiteve y se aproximaban a Mulondo y Cahama. Entre los días 16 de diciembre y el 15 de enero de 1984 las SADF intentaron que la Brigada 19 de las FAPLA se retirara de Mulondo y su lugar fuese ocupado por la UNITA. Esto no resultó y tuvieron que poner pies en polvorosa. Obligados por las circunstancias las SADF se vieron obligadas a abandonar el plan contra Cahama y defender a sus tropas en retirada.

El ataque contra Cahama también fue un fracaso y la Brigada 2 de las FAPLA mantuvo sus posiciones. En Cuvelai las tropas FAPLA, utilizando sus fuerzas blindadas, no solo resistieron la embestida de las SADF, sino que contra-atacaron a las SADF en defensa del PLAN.

La operación “Askari” fue un fracaso total y se convirtió en una retirada desorganizada de las SADF. Como resultado final de este intento de operación, Angola y África del Sur, llegaron a un acuerdo en Lusaka (con los norteamericanos como mediadores) pudiéndose retirar a las tropas sur-africanas del territorio angolano.

Se me hace necesario señalar que las fuerzas cubanas, por mucho que algunos se empeñen en decir lo contrario, nunca tuvieron participación en los combates referidos y mucho menos en los acuerdos alcanzados en Lusaka.

Incluso, el gobierno de José Eduardo dos Santos aceptó que las SWAPO dejaran de operar desde el territorio sur-occidental angolano. ¡TRAICIÓN!

Casi a mediados de 1987 una División FAPLA compuesta por nueve brigadas, comenzaron otra operación en la provincia del Cuando- Cubango. No se estaban enfrentando al ejército surafricano. Perseguían el objetivo de aniquilar a las tropas de Savimbi, a la UNITA, y su meta consistía en llegar hasta el final, Jamba, donde supuestamente se encontraba ubicado su Estado Mayor.

Las fuerzas angolanas estaban compuestas por las Brigadas 8, 13, 16, 21, 25, 47, 59 y 66 (una División reforzada) que avanzaban hacia un pueblo llamado Mavinga, al sur-este de Cuito Cuanavale, apoyados por la aviación y con la intención de formar dos pinzas de ataque sobre el río Lomba.

Las Brigadas 16 y 21 moviéndose hacia el este, intentando girar al sur y avanzar hacia Mavinga, mientras que la 47 y la 59 se movían hacia el sur en dirección a Mavinga. 


                                                   Situación en un mapa

El tamaño de la ofensiva de las FAPLA era tan grande que, después de re-pensar cuidadosamente, los Jefes de la SADF enviaron hacia Mavinga artillería pesada del tipo G-5. Poco tiempo después incorporarían medios blindados.

Al parecer, África del Sur solicitó la ayuda de los Estados Unidos, pues con el levantamiento popular ocurrido en diferentes pueblos sur-africanos, le era imposible sostener la situación.

El gobierno norteamericano, por su parte, abasteció a la UNITA con misiles tierra-aire portátiles tipo Stinger y más 15 millones de dólares en equipos y armamento. Esta ayuda también llegó de alguna manera a los sur-africanos. 

El 10 de septiembre de 1987 la Brigada 21 FAPLA, utilizando un puente móvil, comenzó a cruzar el río Lomba con 2 batallones compuestos por 24 tanques T-55.
Según aparece en los reportes sur-africanos, ellos recibieron órdenes de esperar y vigilar las intenciones FAPLA.

Un misil anti-tanque, sur-africano, destruyó un carro de combate FAPLA y aniquilo a la infantería que lo circundaba. Un segundo misil destruyó el puente móvil de fabricación soviética.
De esta forma comenzó la preparación artillera sur-africana, situada a alguna distancia detrás de las líneas UNITA.

Finalizando el día un batallón FAPLA había sido completamente aniquilado.

Ese mismo día 10, cuatro Mirages fueron conducidos para interceptar a los Mig-23 angolanos. Los objetivos se encontraban a 230 kilómetros al norte de Rundú, en las proximidades del río Lomba y no como dicen los sur-africanos, que les situaban entre Cuito Cuanavale y Menongue. De ser así la distancia hubiese sido de casi 400 kilómetros.

Despegaron tres parejas de Mirages. Volando rasante llegaron al punto de encuentro y ascendieron por encima de la altitud de vuelo de los Migs. Sorprendidos, los aviones de las FAPLA descendieron, evitando, de esa forma ser derribados.

Los sur-africanos alegan que les persiguieron hasta Menongue.

Tres días después las FAPLA (asesorados por los soviéticos) enviaron otro batallón de tanques T-55 a forzar el río Lomba, con la intención de establecer una cabeza de puente.

Los sur-africanos disparaban proyectiles anti-personales contra la infantería FAPLA que, debido a que las características del terreno no ofrecían ninguna protección, comenzaron a retroceder.

Así las cosas, las fuerzas combinadas de la UNITA y Sudáfrica “limpiaron el terreno” hasta que los tanques FAPLA entraron en acción creando el caos. Bajo el efecto de los disparos de los T-55 los carros de combate Caspir salían disparados, por el aire, en todas direcciones.


                                              Situación en un mapa

El día 16 de septiembre de 1987 los Mirage del Escuadrón no. 1 realizaron un ataque sobre la Brigada 47 de las FAPLA, utilizando más de 100 bombas Mk82.

Entre el 14 y 23 de septiembre de 1987, después que los primeros encuentros tuvieran lugar, a los sur-africanos se les ordenó no cruzar el río Lomba, sino establecer una línea de defensa para bloquear el avance de las FAPLA.

Los cañones reactivos G-5 continuaron golpeando a las FAPLA desde la distancia, mientras que la Fuerza Aérea sur-africana se encargaba de eliminar las instalaciones de misiles anti-aéreos.


                                                           G-5
 

 

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lunes, 12 de agosto de 2024

Capítulo 6 continuación El puente sobre el río Cueve y las operaciones encubiertas del General Orlando Castro (Pineo)


Todo aquel que vuela una aeronave de combate, siempre encuentra un área favorita donde le gusta trabajar. En nuestro caso, las constantes idas y venidas, durante los abastecimientos del puente sobre el río Cueve nos compenetro tanto con la región, que la conocíamos como las palmas de nuestras manos.


A la salida del puente, a mano derecha, se encontraba el campamento de las FAPLA y cubanos

No muy lejos de las márgenes se encontraban reportados y ubicados más de quince campamentos del la UNITA, los cuales operaban regularmente contra las poblaciones de Huambo, Waco Cungo, Alto Hama y otras.

Durante el año 1988, dada la imposibilidad de operar contra la UNITA (la orden de Fidel Castro era bien clara y recogía que incluso si éramos atacados no debíamos responder) tampoco era fácil justificar el gasto de municiones, por lo que (para nuestras operaciones encubiertas) solamente utilizábamos las ametralladoras de 7,62 milímetros, delantera y trasera.

Estas operaciones encubiertas eran dirigidas por el General Lorenzo Castro, "a pedido del mando militar de las FAPLA".
Fueron muchas y variadas. Desde desembarco de tropas, utilizando los helicópteros cubanos (muchas de las tropas eran comandos de las PLAN/ 
SWAPO) en áreas cercanas de las bases de la UNITA, ubicadas en las proximidades de Huambo, hasta bombardeos de aviones MIG-21, sobre objetivos que aparecían en los mapas, pero que nunca supimos si existían.

No nos era fácil justificar el gasto de cohetes C-5, no así las municiones de 7,62 milímetros, de las cuales no existía inventario o control alguno.


                                                            CND C-5

Las operaciones se justificaban como vuelos de prueba. Hasta que el puesto de mando de la DAAFAR comenzó a averiguar y me vi en la imperiosa necesidad de enfrentarme a la ira del General y sus represalias.

Cuando le decía que de Luanda no me autorizaban los vuelos “de prueba”, Pineo montaba en cólera y llamaba al General Polo, que a su vez llamaba al Jefe de la DAAFAR. Unas veces autorizaban. Otras veces no.

Era un secreto a voces, pero lo más delicado era el encontrarme en el medio de unos buchinches de generales. Sabía perfectamente que el día que algo saliera mal, me vería en aprietos.

Pero estas operaciones encubiertas no solamente las realizaba el General Lorenzo Castro. También el General Cesar Lara me dio varios dolores de cabeza ya estando el coronel Benigno Gonzales Cortés al frente del regimiento de helicópteros.


                                       Con Benigno Gonzalez Cortés en Huambo

Muchos años después, salieron a la luz unos videos, en los cuales aparecen los Generales Ochoa y Patricio de la Guardia, junto con el entonces Coronel Lamas, en los cuales se podía apreciar cómo se burlaban del General Leopoldo “Polito” Cintras Frías. Así, sacado de contexto, talmente parecía que sentían alegría al negarle unos aviones. Nada más falso.

Fidel Castro había ordenado no apoyar a las tropas FAPLA en lugar alguno que no fuera la defensa de Cuito Cuanavale. Esta orden entró en contradicción con la visión que tenía el Jefe de la MMCA sobre la situación dentro del territorio angolano. 

El General Ochoa consideraba que si las FAPLA eran incapaces de defender el puente sobre el río Cuanza, quedaría abierto el camino hacia Cuito Bié, poniendo en peligro todo el centro de Angola; y de no ser efectiva la defensa, la posibilidad de mantener las posiciones en Cuito Cuanavale.

El General Lorenzo Castro (Pineo), a mi parecer, mantenido al margen de lo que estaba ocurriendo, consideraba conveniente continuar las descabelladas operaciones de “los olivos”, aunque ya de aquella “operación” solo quedara el nombre.

De manera que Pineo quería utilizar los dos aviones MIG-21 ubicdos en Huambo, con el fin de realizar las “operaciones encubiertas” contra la UNITA en el territorio central de Angola. 


                 Ubicación del puente sobre el río Cuanza, cerca de Munhango

Como jefe del regimiento de helicópteros, la pareja de MIG-21 se me subordinaba operativamente y por ese motivo el General Pineo insistía una y otra vez en la utilización de los aviones y los helicópteros para bombardear, desembarcar tropas y atacar posiciones de dudosa ubicación en el terreno.

La primera vez que pedí autorización para satisfacer las demandas del General Pineo, mi jefe inmediato superior, el entonces Coronel Carlos Lamas me dijo, de forma tajante, que ese tipo de operaciones no se encontraban autorizadas por el “alto mando” y me preguntó si yo no había leído la orden.

Por supuesto que la había leído, pero entonces: ¿A qué venía la insistencia del General Pineo? Daba por supuesto que el General también las había leído. ¿O no?

Alguna que otra vez, apremiado por la insistencia del viejo General, que siempre repetía que las tropas de la UNITA atacarían Huambo si no nos adelantábamos a sus pretensiones, autoricé (por mi cuenta y riesgo) los ataques de los MIG-21 contra posiciones que aparecían en sus mapas.

Lo más preocupante era, que se realizaban bombardeos sin que se supiera si habían sido efectivos.
Las tropas FAPLA o SWAPO nunca “visitaron” dichos puntos.
Para colmo, todos sabíamos que el «modus operandi» de las guerrillas de la UNITA era abandonar los campamentos antes del alba.

Esta situación se mantuvo hasta el día en que me vi obligado a decirle tajantemente que no. Entonces tuve que sufrir las represalias de Pineo.

Ese mismo día llegó una pareja de MIG-21 a Huambo y era necesario abastecerla, pero como el combustible se encontraba en poder de Pineo, éste se negó a suministrarlo y esa noche los MIG-21 “durmieron” sin combustible, con lo que esto puede significar en tiempo de guerra.

Al siguiente día informé la situación al PCM de Luanda y ¡sorpresa!, en lugar de darme la razón, en cuanto a lo del combustible, autorizaron el vuelo de los MIGS, por orden del General Polo.

A los pocos días me llamó Lamas y lo único que le faltó fue insultarme. Me dijo, eso sí, que la próxima vez, aunque la orden fuese del General Polo, yo no me encontraba autorizado para permitir dichos vuelos.

Insistió en que yo tenía que comprender que Polo era el jefe del Frente Sur y que no tenía jurisdicción en el centro de Angola. Que Polo tenía suficientes aviones bajo su mando y que no debía estar inmiscuyéndose en asuntos que no eran de su competencia (refiriéndose a Polo), para complacer al viejo Pineo. Concluyó diciendo que la orden del Comandante en Jefe decía bien claro que no se podía operar contra la UNITA en otra dirección que no fuese Cuito Cuanavale.

El General de División Cintras (Polo) era el Jefe del Frente Sur (ya en esos momentos había desaparecido la llamada Agrupación de Tropas del Sur) y por ende, se encontraba subordinado directamente al Jefe de la MMCA, General de División Arnaldo Ochoa, al igual que el Coronel Lamas, que era el Jefe de las Tropas de la DAAFAR (de la aviación).

Ese era en definitiva, las risas que se pueden apreciar en el triste y famoso video. Ochoa, Patricio y Lamas riéndose, de las violaciones del mando superior en que incurrían Pineo y Polo. El Primero, Pineo, desobedeciendo las ordenes de Fidel Castro y el segundo, Cintra Frías violando la cadena de mando.

El General Leopoldo (Polo) Cintras, no tenia mando alguno sobre el Grupo Táctico, ni el resto de las tropas radicadas en Huambo, bajo el mando de General Lorenzo (Pineo) Castro. Polo era en esos momentos Jefe del Frente Sur y Huambo se encuentra en el centro de Angola. De manera que Pineo era subordinado directo de Ochoa. Por tanto, sabiendo la orden de Fidel Castro, de no apoyar a las FAPLA en otra dirección que no fuese el Frente Sur, cuando recibía la negativa de sus propuestas de bombardeos indiscriminados, en lugar de pedirle la autorización a Ochoa, se la pedía a Polo. Este a su vez, violando la cadena de mando, llamaba al Puesto Central de Mando de la DAAFAR y pedía que se autorizasen los bombardeos. 

Sucedía que el jefe de la DAAFAR se enteraba de los bombardeos cuando estos ya habían ocurrido y....., entonces me llamaba, a mí, para depurar responsabilidades.

                                             El Puente sobre el Río Cueve

El trayecto, en helicóptero, hacia el puente del río Cueve duraba aproximadamente unos 45 minutos.
Despegando desde el aeropuerto de Huambo (Nueva Lisboa) se establecía un rumbo noroeste, manteniendo la carretera que conduce a Luanda todo el tiempo a la vista, o de lo contrario la margen derecha del río.

Tan pronto se abandonaba la ciudad nos encontrábamos una hondonada, por la cual desciende la carretera y más adelante asciende nuevamente hasta rebasar la sierra, después de pasar el poblado de Chipipa, distante de Huambo aproximadamente 25 kilómetros.

A la derecha de la travesía, el río. A la izquierda el lomerío, que sobre el nivel del terreno no tendrá más allá de 500 metros, pero que sobre el nivel medio del mar puede alcanzar en algunos puntos más de 2000 metros de altura.

Estas son las ramificaciones de la Sierra de Moco, cadena montañosa donde se encuentran las mayores elevaciones de la región.
A mitad del camino se ubica el poblado de Alto Hama, donde se cruzan las carreteras que van de Luanda a Huambo y la antigua carretera de Balombo, procedente de Lobito y Benguela y que llega hasta Silva Porto, hoy Cuito Bie.



Cerca de Balombo se hallan las famosas termas de Cota Cota donde todavía se podían apreciar los restos de lo que fuera, antes de la retirada portuguesa, un centro turístico de relativa importancia.


                            Termas de Cota Cota, cerca de Balombo

Un poco más al norte, la carretera se inclinaba mas al noroeste para bordear un capricho de la naturaleza que había sido bautizado con el nombre de "Colmillo de Alto Hama", Una piedra de gigantescas proporciones que se eleva a unos 200 metros sobre el nivel del terreno, en forma de colmillo.

La carretera bordea la montaña y tal parece como si hubieran hecho una incisión en la misma. 

Aun puede apreciarse lo que fuera un mirador desde el cual se divisa el maravilloso paisaje del valle del río Cueve.

Después de rebasar el valle el terreno se vuelve escabroso y hasta el propio río tiene sus dificultades. Lugares bajos, rocosos y con rápidos impresionantes. De igual forma, la carretera hace vericuetos, subidas y bajadas, curvas pronunciadas, hasta que entramos en otro valle donde el río realiza un profundo viraje hacia el oeste. Es precisamente en este lugar donde la carretera atraviesa tamaño caudal de agua y donde se encuentra el famoso puente.

Se encontraba defendido por una compañía de infantería de carácter mixto (cubanos y angolanos). Como armamento, disponían de una compañía de tanques del tipo T-34, que servían solamente como piezas de artillería, debido a que sus motores no estaban en condiciones de mover la mole de hierro.

Para principios e 1989 la mayoría de los puentes, reconstruidos por los colaboradores cubanos, habían sido entregados al mando de las FAPLA para su protección. Al despedirme de la Mesopotamia Angolana en el mes de mayo de 1989, el puente del Cueve (dada su importancia estratégica) se mantenía custodiado por tropas cubano- angolanas. 


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miércoles, 31 de julio de 2024

La Guerra Innecesaria Capítulo 4 Continuación En pareja o en Solitario




El caso de la pérdida de la tripulación de Vigo y Hernando, al sur de Baixo Longa, Tierra del Fin del Mundo, fue una prueba fehaciente.

Argelio Morell Gil, que era el líder de la pareja de helicópteros, presionado por el alto mando, les envió (a Vigo y a su copiloto) en solitario a cumplir una misión de traslado de personal y no fue hasta 22 días después que se supo lo que les había ocurrido.


                                      Argelio Morell en el centro de la foto

Hernando, el copiloto de Vigo apareció con los brazos y pies quemados y llenos de pus, un tímpano perforado por su propia mano, al tratar de evitar el escozor provocado por los gusanos que se recreaban en los laberintos del oído.

Hernando nos relató que no llevaba consigo ni tan siquiera un cuchillo. Logró abandonar el helicóptero por la puerta del copiloto y corrió hacia la maleza que divisaba directamente hacia delante. En esa posición permaneció durante algún tiempo, observando al helicóptero que estallaba y era devorado por las llamas. No logró divisar a ninguno de sus compañeros. Nunca logró precisar el tiempo transcurrido hasta que decidió alejarse del lugar. Refirió que de repente, al ver la dirección en que avanzaban las aguas del río, se dio cuenta que estaba caminando en dirección contraria al rumbo necesario para poder regresar junto a los suyos.


                                  Area probable del derribo del helicóptero

Caminó durante 22 días por la Mesopotamia Angolana río arriba en dirección norte. Se alimentaba de unas güiras las cuales tenían mejor sabor quemadas, según el mismo refería. Dormía debajo de cualquier tronco caído, cubriéndose con hierbas. Tuvo suerte de no encontrarse con ningún depredador que no fuera el hombre; y en éste caso se encontró con las FAPLA, porque de lo contrario nunca nos hubiéramos enterado.

Afirmó, en todo momento que si él había logrado salir del helicóptero, los otros compañeros también podían haber tenido tiempo.
Nunca ha podido explicarse que fue lo que le sucedió al resto de sus compañeros. Nosotros tampoco.

Suponemos que el helicóptero haya sido alcanzado por un disparo de RPG-7, que es un lanzacohetes de fabricación soviética (destinado a la lucha contra objetivos blindados) y que era utilizado por la UNITA, contra los helicópteros en el momento del vuelo estacionario.

Pasados los años, a Hernando le fue reconocida la misión internacionalista.

Hernando fue maltratado por el Mando Superior hasta la saciedad, acusado de cobarde, no le reconocieron la misión internacionalista, ni una medallita, ni lo dejaron incorporarse a su unidad militar. Años estuvo reclamando hasta que al fin lo escucharon y le buscaron un empleo de vigilante nocturno. La última vez que le vi me dijo que le habían prometido una moto Verjovina. Cada vez que nos veíamos él me decía medio en broma, medio en serio: “Aquí está Hernando el muerto, pues si yo no me morí en el accidente, me mataron durante todo el tiempo que dejé de existir para mis compañeros.


Verjovina o Riga
                                                                     Verjovina o Riga

Por su parte, el Capitán Raúl Vigo, por todos querido y admirado, que había logrado realizar el sueño de su vida, ser piloto de helicópteros, y que había comenzado su carrera en la aviación como técnico, caía en el cumplimiento de su primera misión internacionalista. Sus características de hombre capaz y de tenacidad a toda prueba, nos daban la seguridad de que de haber logrado salir a tiempo del helicóptero y de no haber caído en manos de la UNITA, volvería a estar nuevamente con nosotros al igual que Hernando. Nunca más volvió.

Fueron varios los técnicos de vuelo que lograron transitar hacia el anhelado sueño de ser pilotos de helicópteros. Apremiado, como estaba el mando superior, debido a la carencia de pilotos, autorizaron estos tránsitos. Sin embargo, no por ser experimentados técnicos de vuelo, se les podía considerar experimentados pilotos.

Los casos de Ramón Herrera Morejón y Raúl Vigo son ejemplo de la indolencia del mando superior. Ambos pasaron la transición entre los años 1978 y 1983. Herrera sobrevivió. Ninguno tenía las horas necesarias y mucho menos experiencia. Su paso como copiloto a jefe de nave fue a “velocidad supersónica”. 


Ramón Herrera Morejón
Ramón Herrera Morejón


La simplificación del reglamento de clasificación de los pilotos, permitió que, en menos de cinco años, obtuvieran la segunda categoría; lo que les autorizaba (prácticamente) a realizar cualquier tipo de ejercicio incluyendo los combativos.

El vuelo en pareja fue uno de los problemas tácticos que mayor grado de dificultad nos ofreció. Como consecuencia de la necesidad de volar lo más cerca de la tierra posible, con el ánimo de evitar la defensa antiaérea del enemigo, los chequeos de posición de los helicópteros (que debían ser informados hacia los Puestos de Mando durante una travesía) eran prácticamente nulos.

Cuando, en el ámbito militar, se escucha la palabra Regimiento, lo más seguro es que el interlocutor se imagine grandes cantidades de medios de combate. En nuestro caso, el Regimiento de Helicópteros Independiente, con base permanente en Huambo, no llegaba a la tercera parte de lo que se consideraba como una unidad combativa con esas características. Estaba compuesto por dos escuadrones y estos a su vez tenían tres escuadrillas cada uno.

Las escuadrillas se habían constituido como pequeñas unidades semi- independientes, formadas por tres o cuatro helicópteros, las cuales eran destinadas según el criterio del mando superior.

La explicación del porqué este “cuasi” regimiento es muy sencilla: Aparte de la ignorancia de nuestros jefes acerca de la utilización de los helicópteros en combate y destinarlos solamente en tareas de búsqueda, salvamento y rescate, era una necesidad contar con una Unidad Técnica de Explotación (UTE).

De no haber existido una estructura regimental, no hubiera sido posible contar con una (UTE), encargada de proporcionar los mantenimientos periódicos a la técnica de aviación y las reparaciones necesarias. Y por supuesto, de no existir el Regimiento de Helicópteros, los especialistas de ésta unidad técnica, debían ser agregados a la UTE de los Regimientos de Aviación de Caza, con los correspondientes contratiempos. 

Estas pequeñas unidades de helicópteros semi-independientes, se componían de dos parejas de helicópteros (la pareja era la unidad operativa básica).
El líder de la pareja realizaba las funciones de ojos, oídos y cerebro de su número y mantenía absoluta autoridad durante el vuelo. Algunas veces se volaba en troikas (tres helicópteros) y en estas ocasiones, el líder era escogido entre el piloto de más experiencia.

Cuando se volaba en grupos de cuatro (eran pocas las ocasiones en que esto sucedía) el mando lo ostentaba un jefe de escuadrilla. Cuando se daba el caso de volar en composición de más de cuatro helicópteros, el mando recaía en un miembro de la jefatura del regimiento, que podía ser un jefe de táctica y tiro o un navegante de regimiento, un sustituto del jefe del regimiento, el segundo jefe del mismo o incluso el propio jefe del regimiento.

Las maniobras de vuelo se ejecutaban relativamente cerca una aeronave de otra, aproximadamente a un kilómetro de distancia en el caso de las parejas y esta distancia se mantenía incluso en el caso de volar más de una pareja; o simplemente se volaba en formación de columna.

La separación lateral era regularmente de quinientos metros, para de esta forma apoyarse y protegerse mutuamente. Recibían el nombre de números (wingman es la traducción al inglés) todos los elementos de la formación subordinados al líder.

Los helicópteros podían atacar en formaciones de cuatro o más números, pero debido a que carecíamos de los aparatos necesarios, lo más común era el ataque en formación de parejas, en uno o varios ataques por parejas. El plan de ataque lo preparaba el estado mayor del regimiento.



El jefe del vuelo asumía el control total, pero no la completa responsabilidad y esto se debía a la estructura de defensa anti-aérea asumida por las fuerzas armadas cubanas desde épocas muy tempranas después de la Crisis de Octubre. 

Debido a que nuestras unidades se subordinaban operativamente a las grandes unidades de caza, que a su vez se encontraban subordinadas a la estructura DAAFAR, tratábamos, por todos los medios, que los líderes de pareja o escuadrillas disgregados por todo el territorio de la RPA, fueran aquellos de mayor preparación, aunque su rango militar fuera muy superior, de forma tal que todos los jefes tuvieran la misma carga de trabajo y por otra parte equiparar, al personal de las pequeñas unidades de helicópteros (al menos en jerarquía militar) con los jefes de las unidades de la aviación de caza o de transporte.

Las misiones de combate debían tener precisión crono-métrica a la vez de ser el mando sumamente flexible. Debía lograrse, mediante el estudio del objetivo a atacar y por la información que se tuviera del enemigo.

Durante la preparación para una misión de combate, los pilotos, sentíamos lo mismo que un escolar durante la preparación para un examen. Cada vez que el oficial de Inteligencia Militar, encargado de proporcionar los detalles concernientes al enemigo en cuestión, realizaba un círculo amplio con el puntero alrededor de un área dibujada sobre un mapa de 1:100,000, en la cuál, según él, se encontraba ubicada una posible emboscada del enemigo (cohetes tierra-aire), nos daba la impresión que ni los propios enemigos sabían la posición exacta de sus tropas.

No es del todo imposible que la incompetencia de algunos de estos oficiales nos haya servido para salir airosos en diferentes oportunidades. De alguna forma nos obligó a prepararnos mejor contra lo desconocido. Siempre tuvimos muy presente aquello de hacerle caso al cuento de “ahí viene el lobo”.

La preparación de los pilotos no iba más allá de tres o cuatro horas, el día antes del cumplimiento de la misión. Algunas se prepararon con varios días de anticipación. De todas formas, al personal de vuelo se le preparaba semanalmente para lo que pudiera acontecer.

Después de concluida la preparación de vuelos, me retiraba en solitario para dedicarme por completo al estudio del plan. Solo me consideraba bien preparado cuando podía recitar de memoria la ruta, desde el despegue hasta el objetivo y el regreso, así como los diferentes rumbos, las velocidades a establecer en las distintas etapas, las alturas sobre el nivel del terreno, los reportes de posición y otros detalles.

En el mapa recorría paso a paso, volando con las manos, la misión planteada. Mentalmente me introducía por el cauce de un río, realizaba giros al llegar a un punto indicado, evadía posiciones enemigas, imaginaba poder diferenciar un trillo de un camino, efectuaba cálculos de ultima hora, repasaba la conexión del armamento, ajustaba la graduación de la mira óptica del armamento, manipulaba el interruptor del más-menos tres por-ciento, realizaba giros con banqueos de más de 45 grados, trepadas de más de 20 y picadas de hasta 30. Al cabo de las dos horas me daba cuenta de que me sentía bastante mal preparado, pero mucho más confiado. De todas formas, no todo podía salir tal y como se había planificado. En definitiva el enemigo no era manco.

Por otra parte, los equipos electrónicos de las aeronaves siempre presentaban algún defecto que incidiría en cualquier misión por muy bien que ésta estuviera planificada.

Las aeronaves de ala rotatoria (helicópteros) se diferencian de las otras, por una serie de particularidades. No son como las aeronaves de transporte que pueden ascender en altura, evadiendo de esta forma la defensa anti-aérea de un enemigo como la UNITA y volar de un aeropuerto a otro recto y nivelado sin más contratiempos.

Si considerábamos el empleo de un armamento táctico como el helicóptero MI-8, era preciso utilizar la imaginación. Si en estas aeronaves se ascendía a una altura mayor de treinta metros sobre el nivel del terreno, corríamos el riesgo de ser alcanzados por cualquiera de los armamentos del enemigo. Si por el contrario se volaba demasiado bajo, nos encontrábamos expuestos a impactar contra cualquier obstáculo que se interpusiera en nuestra trayectoria. Representaba también el inconveniente de no poder precisar, con exactitud, los puntos de referencia que en la navegación a estima son tan necesarios para la orientación visual.

Esto solamente lo conocen los que han combatido y experimentado en carne propia, las deficiencias de un plan táctico mal concebido. Que manera de llenarnos de indignación cada vez que un jefe “muñeco” (así se denominaba a todo aquel que cumpliera misión por primera vez), trataba de realizar los planes tal y como los había aprendido en “La Escuela Superior”.

Que supiéramos, la UNITA no estudiaba en las academias soviéticas y menos aun en las cubanas; y los sur-africanos no tenían por que respetar el “HURRA” soviético, ya que ni por referencias conocían, algo que había dejado de escucharse a mediados del siglo XX en la Europa Oriental.

Podemos enorgullecernos de que hayan sido pocas las víctimas fatales, así como son inaceptables las cifras de helicópteros destruidos durante toda la campaña por causas como la ineptitud, las órdenes arbitrarias, el descontrol de los jefes, a la falta de sentido común y la carencia de comprensión objetiva de la situación existente. 


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