sábado, 5 de diciembre de 2009

El Abogado del Diablo


Defender a Hugo Chávez Frías, luego de que instara a su ejército a prepararse para la guerra y desconocer todo el petro-dinero que invierte en “modernizar” su armamento con productos bélicos rusos y chinos. Decir que no produce o promueve el tráfico de drogas, ni que reprime la libertad de expresión o que no viola los derechos humanos en su país, solo puede hacerlo el mentiroso y sinvergüenza de Fidel Castro después de todas las barbaridades que ha hecho y promueve su régimen neofeudalista.

Recordemos que fue Hugo Chávez el artífice del fortalecimiento de la OPEP, aprovechando un momento coyuntural en la economía mundial, y de esta forma del aumento desmesurado de los precios del petróleo. En el año 1998 el precio del barril oscilaba los 7 dólares, en el 2008 alcanzó la cifra de 150 y hoy anda por unos 80 dólares. He ahí la razón de sus primeros viajes al medio oriente y el motivo de los ataques de la prensa occidental.

En la medida que el aspirante a dictador totalitario daba los primeros pasos hacia el totalitarismo castro-feudalista, en esa misma medida los Estados Unidos tomaban precauciones y dejaban de suministrarle piezas para cualquier equipamiento militar. Incluso hizo las pertinentes gestiones, a través de la OTAN, para que el gobierno español de Rodríguez Zapatero (como siempre, totalmente desacertado) no consiguiera llevar a efecto sus propósitos de venderle armamento.

El sistema de mercado es el responsable de la industrialización y del bienestar de los países desarrollados y la esperanza de aquellos que se encuentran en vías de desarrollo. Pero éste sistema, que solo puede funcionar gracias a la democracia (semi-democracia en algunos países de la Unión Europea), no es perfecto, y aunque es mucho mejor de lo que nos proponen los neofeudalistas pro-fidelistas, no fue capaz de prever la guerra sorda de la especulación con los precios del petróleo.

Al fin y al cabo fueron los precios del petróleo los que provocaron la crisis financiera que hoy, todavía, afecta a algunos países desarrollados. No en balde, a principios de éste año, Hugo Chávez (el defendido) nuevamente hacía el intento para que la OPEP disminuyera la producción de petróleo y de esa forma mantener los precios del barril por encima de los 120 dólares.

De ser así, los países desarrollados no saldrían de la crisis, según sus cálculos, hasta después del 2012. Podría continuar apoyando económicamente a su abogado, amigo y tutor. Podría mantener su labor de petro-proselitismo desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Los “programas sociales”, que no son otra cosa que pura propaganda neofeudalista, sin basamento económico alguno, se han visto afectados. Muchos de esos planes han tenido que cerrar debido a estar planificados sobre la base de unos precios del petróleo sobredimensionados y no sobre la economía de un país en vías de desarrollo, que pueda mantener los costos de semejantes instituciones. Los éxitos deportivos no llenan (de comida) la canasta básica de los pueblos.