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martes, 2 de septiembre de 2014

Triunfará la razón, el desastre es el socialismo

Respuesta al artículo de un decrépito dictador totalitario
















Si en nuestros días es posible prolongar la vida, la salud y el tiempo útil de las personas, si es perfectamente posible planificar el desarrollo de la población en virtud de la productividad creciente, la cultura y desarrollo de los valores humanos.

¿Por qué en Cuba sucede todo lo contrario?

El mundo no conoce mayor freno al desarrollo desde que una dictadura totalitaria de un partido único, llamado comunista,  se hiciera del poder a sangre y fuego, considerando que su modelo económico se impondría al resto del mundo. Una dictadura, inspirada en las ideas de un filósofo que, al decir de José Martí, dijo mucho e hizo muy poco. Dictadura que sometió a todas y cada una de las catorce repúblicas que componían la extinta URSS y que en realidad eran simplemente colonias rusas. Fue así como surgió el monstruo soviético.

Carlos Marx y su gran patrocinador, Federico Engels vaticinaron que la gran revolución de los obreros (nada decían de los agricultores (suponían que se unirían a estos), tendría lugar en los países de mayor desarrollo, pues tendrían todas las condiciones económicas necesarias para distribuir la riqueza lo más equitativamente posible. Tendrían, además, toda la riqueza (materia prima) de un mundo ajeno a sus teorías: Asia, África y América Latina. Sin embargo, tuvo lugar en Rusia. País atrasado en comparación con el resto de los desarrollados hasta esa fecha y para colmo con un sistema económico de corte feudal.

La mayor “proeza” de la URSS resultó ser su incompetencia en el orden económico y el avasallamiento del resto de las llamadas repúblicas obligadas (por la fuerza) a unírseles a condición, de no ser exterminados. La URSS se enclaustró, en si misma, detrás de lo que se llamó “la cortina de hierro” durante muchos años (1917-1939), hasta que sus socios del partido nacional (también) socialista, decidieron que necesitaban el petróleo del Cáucaso para proseguir con sus planes de dominación mundial.

De manera que viéndose traicionados por el incumplimiento del tratado “Molotov-Ribbentrop”, solicitaron la ayuda del que luego llamarían “el imperialismo yanqui”. Gracias a esa ayuda, que nunca llegaron a pagar en su totalidad, adquirieron tecnología de punta que luego utilizarían para “ayudar” a países recién liberados del coloniaje, en vano intento de aproximarlos a su área de influencia.

¿Qué pretende el anciano dictador fracasado cuando se refiere a una verdadera sociedad de naciones?
¿Cuál sociedad?
¿Qué naciones?
No es que sea más justo, es que un mundo en el cual el terrorismo, el fundamentalismo religioso y el totalitarismo neo feudal no existiese, sería el mundo ideal. “Algo más que soñar”.

Fidel Castro se olvida del momento en que, por su superego, estuvo a punto de desatar la primera guerra atómica.  

También yo, soy de la opinión de que no hay derecho a destruir ciudades, asesinar niños, utilizarlos como escudos humanos, pulverizar viviendas (como hace el llamado “Estado «terrorista» Islámico), como pretende el otro grupo terrorista y fundamentalista islámico “Al Qaeda” en todas partes.

Al final de la SGM el mundo se ilusionó con la creación de la Organización de las Naciones Unidas. Muy pronto infinidad de gobiernos comenzaron a pasarse sus resoluciones, por el arco del triunfo. Son, esos mismos gobiernos (como el que desgobierna a Cuba) los que dicen que la ONU y otras organizaciones son un engaño.

Fidel Castro siempre ha sido inescrupuloso en eso de considerar un mérito, estar dispuesto a morir, sobre todo a matar intentando imponer su absurda ideología.

Es una falta de respeto, aunque provenga de una persona marcada por la demencia senil, defender las fechorías que cometen los facinerosos terroristas a escala mundial, atacando a los voceros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Esa es la organización que defiende a los países democráticos y de mercado libre. Atacándoles es la forma más grotesca de apoyar al terrorismo internacional.

El costo de los dos embargos, el norteamericano y el totalitario ineficiente ha costado muy caro al pueblo cubano. Fidel Castro no tiene derecho alguno a proclamarse víctima de lo que él mismo creó.

Modifica la historia a su antojo y conveniencia entre medias verdades y mentiras colosales. Utiliza en beneficio propio hechos históricos de finales del Siglo XIX cuando su padre combatía a los independentistas cubanos.

Para referirse a la desaparición de la URSS ya no utiliza el calificativo despectivo “desmerengamiento”, ahora se refiere a la “desintegración”. Se vanagloria de haber sometido al pueblo cubano a doce horas sin energía eléctrica, sin transporte, realizando una comida diaria y adquiriendo una enfermedad llamada neuritis periférica; solamente conocida en los campos de concentración de la Alemania Nacional Socialista.
¿Independiente de qué?
Pueblo en afrentas y oprobio sumido.
El sistema económico que pretendes imponer a tus “aliados” latinoamericanos, es tan ineficiente, que ya tienes a Venezuela convertida en el pueblo más pobre que ni la exportación del petróleo le saca de la miseria socialista.
A ti la historia no te va a absolver y mucho menos te enviará a su basurero. Te tiene reservado un destino mucho mejor. Ignorarte.
Es de esa forma que pasarás a la historia.

Fidel Castro, tu desastre ha triunfado. La patria te contempla asqueada.

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martes, 29 de marzo de 2011

Fidel Castro y la ONU fascista


El auto-declarado "Primer Secretario A-divino" se atreve a llamar fascista a la Organización de Naciones Unidas y a la resolución 1973 del Consejo de Seguridad.

Descaradamente pretende olvidar que los gobiernos de países desarrollados, por temor al comunismo, no prestaron la ayuda necesaria a la república española ante la insubordinación de un General gallego llamado Francisco Franco.

Aquella insubordinación y aquel abandono de un pueblo que, democráticamente había elegido su destino, provocó una guerra civil de proporciones aun incalculables, cuyas consecuencias arrastra todavía el pueblo español.

Más de 70 años después, el pueblo libio se alza en contra de una dictadura impuesta hace más de 40. El régimen de Gadaffi no se trata de un gobierno electo en las urnas, ni de un "Coronel" insubordinado. Todo lo contrario. Ante las iniciales protestas pacíficas, Gadaffi ha utilizado todo el potencial bélico adquirido, para masacrar a su propio pueblo.

Para Fidel Castro, lo que ocurre es un engaño. Todo el mundo, menos él, se encuentra engañado o es ignorante. A sus más de 8 décadas de vida inútil, se duele de la modernidad, de internet, de facebook, de twitter. Le molesta sobremanera que las personas, en fin los pueblos, no puedan ser sometidos a la incomunicación.

Le molesta que el poderío industrial de los países desarrollados no se pueda combatir con kalashnikov como acostumbraba a hacer cuando pretendía crear dos, tres, muchos Viet Nam.

Parece olvidar que utilizó, más de una vez, cazabombarderos que duplican la velocidad del sonido para amedrentar poblaciones en la República Dominicana y en las Bahamas.

Ya en la reunión de Ginebra su testaferro expuso su posición respecto al problema libio y, mientras Gadaffi masacraba al pueblo, Fidel Castro pretendía salvar al régimen dictatorial mediante una solución política.

En un mundo que no tolera más los regímenes dictatoriales, los países desarrollados intentan, muy débilmente, ayudar a aquellos países que se rebelan contra los usurpadores de sus recursos naturales en beneficio de si mismos y sus familias, sin interesarles en lo más mínimo las insufribles condiciones de vida a que los tienen sometidos.

Cualquier ciudadano honesto se hubiera opuesto a la intervención (en su territorio) de cuatro brigadas (extranjeras) de alto poder destructivo. Fidel Castro no lo vio así. Fidel Castro es una persona deshonesta.

Como ya nos tiene acostumbrados a los desvaríos de una mente decrépita, abandona el tema central de su última irreflexión, para trasladarnos a los desastres naturales de Japón y Haití. Entonces comienza el corta-pega. Después de 11 párrafos vuelve a tomar el hilo.

Entonces nos intenta convencer de que él es un líder marxista-leninista y no un dictador totalitario neo feudal. Intenta distanciarse de Muammar el Gadaffi diciéndonos que él no comparte sus concepciones políticas y mucho menos las religiosas.

Las ideas que comparten son el sometimiento de sus pueblos a dictaduras feroces.

Como vejetes que son, ambos añoran los tiempos en que se dedicaban a aterrorizar a los pueblos de tres continentes, bajo las "banderas del proletariado"; no para construir y desarrollar, sino para implantar sus concepciones de sistemas neo feudales.

Efectivamente, Libia es miembro del Movimiento de Países No Alineados y un Estado soberano, oprimido por una dictadura, de los muchos que, en iguales condiciones, pertenecen a la Organización de Naciones Unidas.

Lo que para las Naciones Unidas consiste en una ayuda al pueblo libio masacrado por una cruel tiranía, Fidel Castro lo considera un ataque brutal contra su amigo dictador, que no dudó en utilizar todo su arsenal bélico en contra de las demandas de libertad de su pueblo.

Hace 75 años un General gallego, llamado Franco utilizó todo el arsenal bélico , con la ayuda de los regímenes fascistas de Italia y Alemania para masacrar a la república española.

Fidel Castro considera que el desprestigiado y criminal dictador Gadaffi debe continuar masacrando a su pueblo, tal y como ha prometido: hasta el último aliento, más allá de la ignominia... Para de esa forma intentar mantener sus criminales proyectos.

Los pueblos respetan y creen en los hombres que saben cumplir el deber.

No es el caso de Gadaffi y Fidel Castro.

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sábado, 5 de diciembre de 2009

El Abogado del Diablo


Defender a Hugo Chávez Frías, luego de que instara a su ejército a prepararse para la guerra y desconocer todo el petro-dinero que invierte en “modernizar” su armamento con productos bélicos rusos y chinos. Decir que no produce o promueve el tráfico de drogas, ni que reprime la libertad de expresión o que no viola los derechos humanos en su país, solo puede hacerlo el mentiroso y sinvergüenza de Fidel Castro después de todas las barbaridades que ha hecho y promueve su régimen neofeudalista.

Recordemos que fue Hugo Chávez el artífice del fortalecimiento de la OPEP, aprovechando un momento coyuntural en la economía mundial, y de esta forma del aumento desmesurado de los precios del petróleo. En el año 1998 el precio del barril oscilaba los 7 dólares, en el 2008 alcanzó la cifra de 150 y hoy anda por unos 80 dólares. He ahí la razón de sus primeros viajes al medio oriente y el motivo de los ataques de la prensa occidental.

En la medida que el aspirante a dictador totalitario daba los primeros pasos hacia el totalitarismo castro-feudalista, en esa misma medida los Estados Unidos tomaban precauciones y dejaban de suministrarle piezas para cualquier equipamiento militar. Incluso hizo las pertinentes gestiones, a través de la OTAN, para que el gobierno español de Rodríguez Zapatero (como siempre, totalmente desacertado) no consiguiera llevar a efecto sus propósitos de venderle armamento.

El sistema de mercado es el responsable de la industrialización y del bienestar de los países desarrollados y la esperanza de aquellos que se encuentran en vías de desarrollo. Pero éste sistema, que solo puede funcionar gracias a la democracia (semi-democracia en algunos países de la Unión Europea), no es perfecto, y aunque es mucho mejor de lo que nos proponen los neofeudalistas pro-fidelistas, no fue capaz de prever la guerra sorda de la especulación con los precios del petróleo.

Al fin y al cabo fueron los precios del petróleo los que provocaron la crisis financiera que hoy, todavía, afecta a algunos países desarrollados. No en balde, a principios de éste año, Hugo Chávez (el defendido) nuevamente hacía el intento para que la OPEP disminuyera la producción de petróleo y de esa forma mantener los precios del barril por encima de los 120 dólares.

De ser así, los países desarrollados no saldrían de la crisis, según sus cálculos, hasta después del 2012. Podría continuar apoyando económicamente a su abogado, amigo y tutor. Podría mantener su labor de petro-proselitismo desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Los “programas sociales”, que no son otra cosa que pura propaganda neofeudalista, sin basamento económico alguno, se han visto afectados. Muchos de esos planes han tenido que cerrar debido a estar planificados sobre la base de unos precios del petróleo sobredimensionados y no sobre la economía de un país en vías de desarrollo, que pueda mantener los costos de semejantes instituciones. Los éxitos deportivos no llenan (de comida) la canasta básica de los pueblos.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Chávez y el totalitarismo fidelista


Conozco bien a Fidel Castro. Desde que tenía 8 años. Él no sería capaz de cometer un error tan grave como es el de amenazar. Todo lo contrario.

Durante los más de cincuenta años que lleva desgobernando mi país su mejor estrategia ha sido, “prepararse para la defensa”. Las agresiones, las mantiene en silencio, “porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”.

La estúpida arenga de Chávez, al ejército venezolano, "prepararse para la guerra" contra la vecina Colombia, sí son tambores bélicos.

Ahora Fidel Castro trata de ejercer de abogado del diablo en las excreciones que publica en el portal “Cubadebate”, que por cierto, no permite rebatir las fagografías del ex-comandante en jefe.

A partir de la arenga chavista, el influyente órgano de prensa colombiano puede publicar lo que le apetezca. Se lo sirvieron en bandeja de plata. Los errores políticos se pagan caros; y eso Fidel Castro lo sabe mejor que nadie. También sabemos que ambas partes (Colombia y Venezuela) necesitan poco para inventar cualquier pretexto y formar la de San Quintín.

Y Chávez necesita, con urgencia, un enemigo. Lo está pidiendo a gritos. Pero el no tiene la culpa de no poseer luces (ni cortas, ni largas), no ve más allá de sus ¿narices?

Me imagino que Fidel Castro le haya dado un tremendísimo halón de orejas, para que el viernes pasado Chávez rectificara y en el lugar que había dicho ejército, ahora dijera “todos y todas, a prepararnos para la defensa.

Al igual que Fidel Castro invoca a José Martí, cuando le conviene, el proyecto de dictador totalitario invoca a Bolívar, para defender la Patria y dice algo extraño: “Venezuela hoy es libre”.

Los conceptos chavistas, sobre la extraterritorialidad del arsenal bélico norteamericano en Colombia, hasta ahora solo son conceptos. Por supuesto, convierte a Colombia en un bastión prácticamente inexpugnable, desde el punto de vista militar y amenaza de forma directa a las intentonas neofeudalistas de los caudillos (de moda) latinoamericanos.

Decir que Colombia, al aceptar las bases norteamericanas en su territorio, ha dejado de ser un país libre es:

Reconocer que Cuba dejó de ser un país independiente cuando Fidel Castro autorizó las bases nucleares soviéticas y las convencionales también. Estas bases existieron desde 1962 hasta principios de la década de los años 90 en territorio cubano. El régimen totalitarista tampoco ofrecía seguridad y respeto a nadie, ni siquiera a las cubanas y cubanos.

Un dirigente político que permite durante un período de 30 años, bases militares extranjeras en el territorio nacional, sin tan siquiera haber consultado al pueblo, es traidor a la patria y debería ser fusilado y luego condenado en un juicio post-sumarísimo.
Ese es el modelo de neofeudalismo que la doctrina de Fidel Castro quiere imponer del Bravo a la Patagonia.

Chávez es un oportunista, que viste piel de oveja “socialista”. ¿Pensador, dices? ¡Coño Fidel, apretaste! Sincero y valiente son adjetivos calificativos de dudosa aplicación a su figura.
No le funcionó el intento de Golpe de Estado (no fue una sublevación civil, sino militar). Sufrió prisión y, es verdad, no llegó al poder a través de las armas, aunque lo haya intentado.

Hasta ahora solo tiene el mérito de haber iniciado un proceso de perpetuación como jefe de gobierno, proponiendo cambios en la Constitución venezolana. Hasta ahora han sido aceptados, casi todos, por el pueblo.

Ahora bien, llamar a eso “Revolución social”, es como hablar con la boca llena; una falta de educación y respeto a la inteligencia del más común de los normales.
Chávez tiene el mérito de estar exterminando lenta, pero aplastantemente, la libertad de expresión en Venezuela. Trata, utilizando todos los medios a su alcance (mucho petróleo) de implantar el neofeudalismo en la patria de Bolívar y, por carácter transitivo en toda la Gran Colombia (pesadilla del Libertador).

En solo 11 años, la economía venezolana ha decrecido al mismo ritmo que avanzan los planes educacionales y sociales. A ese paso, al igual que sucede en Cuba, de nada les servirá ser cultos y tener una sociedad igualitarista. No van a tener la libertad de utilizar el espíritu creador, pues todo estará controlado por el “máximo líder”.

https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s