sábado, 17 de febrero de 2007

Operación Milagro



El Estado Inseguro

Indudablemente, la forma de Estado vigente en una buena parte del mundo no cubre las expectativas de las grandes mayorías, y ya las minorías poderosas están en dificultades para mantenerlo.

Por otra parte, el sistema totalitario, mal llamado socialista, pregonado como el pico más alto de los derechos de los seres humanos, ha demostrado ser incapaz de dar alivio a la miseria. Por que las multitudes no se lanzan a las calle para impedir que continúe en el poder una casta social que lleva más de 45 años detentando el poder en Cuba? Casta social putrefacta y corrupta desde la propia dirección del gobierno.

¿Por qué en Venezuela las capas más pobres votan una y otra vez por Hugo Chávez desde que este esgrimiera la bandera de una Asamblea Constituyente para cambiar el país?¿Porque Chávez a dado alivio a la miseria?

En 1963, después que Fidel Castro llevara a la práctica todas las reformas de tipo social y aun cuando no había tenido más remedio que implantar una libreta de abastecimiento, que dura hasta nuestros días, nadie en Cuba hubiera votado en su contra. La economía se deterioraba, pero no era el gobierno de Fidel Castro el culpable. Era el imperialismo.

La Constituyente significó para los venezolanos que el país fuera declarado Territorio Libre de Analfabetismo. Se abrieron oportunidades para los bachilleres y para los que no tenían oficio ninguno, con el fin de prepararlos para la vida. La medicina llegó, artificialmente gratuita, a los barrios pobres gracias a la colaboración de médicos cubanos. La Asamblea Constituyente venezolana y las ideas que la impulsaron han logrado que la riqueza del petróleo se distribuya mejor y si ya el año pasado la pobreza estaba cerca del 50%, a mediados de 2006 se ha reducido al 33%.

Es para eso para lo que está el voto limpio de las masas, para decidir si el Sr. Chávez continúa en la presidencia o le cede el puesto a otro que sea más capaz. Pero es que en las democracias representativas se prohíbe perpetuarse en el poder, porque el poder corrompe. Cualquier intento de reformar éste precepto constituye la desintegración del Estado de Derecho, para convertirlo en un régimen dictatorial.

Una persona sincera no puede negar los males que aquejan a los pueblos de Latinoamérica. Además, si es una persona honesta no puede dejar de reconocer que los diferentes gobiernos que han dirigido a muchos de los Estados Latinoamericanos lo han hecho mal, incluso sin importarles la población indígena. Eso no quiere decir que cualquiera que prometa cambios y si esos cambios son reclamos de los diferentes sectores de la población, resulte electo. Luego hay que ver si lleva a efecto sus promesas.

El objetivo fundamental es que las riquezas nacionales sirvan a la mayoría del pueblo. Efectivamente y no lo que pasó en Cuba, que lo que se repartió fue la miseria y no se ha hecho nada para revertir la situación, a tal punto que nos encontramos compitiendo (digo emulando fraternalmente) con Haití, a ver cuál de los dos países es el más pobre del Continente Americano.

El Gobierno de Evo Morales significa para los bolivianos miles de personas atendidas de la vista por la Operación Milagro, nuevos hospitales y una campaña de alfabetización rápida, que en 30 meses debe acabar con la ignorancia absoluta en el Altiplano.

Un milagro es un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. Por tanto, de la operación solo valen los hechos. ¿De donde salieron los recursos para levantar los nuevos hospitales? ¿Cuánto cuesta y quién y como se paga la campaña de alfabetización?

Evo debe andar con mucho cuidado, porque en un régimen democrático no se pueden cometer equivocaciones que conlleven a la catástrofe económica del país (quiero decir, que empeore la situación económica en vez de mejorar).El mismo pueblo que apoyó las promesas puede convertirse en un juez implacable. Pero eso no puede ocurrir bajo un régimen totalitario, donde el gobernante no es cuestionado en sus decisiones.

El pasado 2 de agosto, el Presidente de Brasil, que aspira a un segundo mandato, anunció en una entrevista con el canal SBT de televisión, que apoya la convocatoria a una Asamblea Constituyente para realizar una amplia reforma política en el mayor país de América del Sur porque no cree que el Congreso actual, con sus privilegios y corrupciones, consiga hacer ningún cambio serio. Aplausos para “Lula” da Silva. Debemos aplaudir siempre que sea para mejorar. Una Asamblea Constituyente pude ayudar a resolver muchas cosas que andan mal en Brasil, que es un país con un tipo de gobierno de corte democrático-representativo y unas diferencias abismales entre las clases sociales.

Los voceros del régimen de Fidel Castro tratan de presentar los hechos como una consecuencia directa de lo que les ha dado por llamar “el vendaval cubano de 1959”. Alegan que el tal vendaval fue el anuncio de que la situación de las grandes masas debía de cambiar en América y que tenía tanta fuerza y tales principios de sustentación que no precisaba de convocar a una Constituyente. Luego dicen que la Constitución vino de forma natural, para cementar lo logrado por el empuje de la sociedad mayoritaria, y sus ráfagas de ejemplo han estado azotando las lacras continentales.

El tal vendaval no ocurrió en 1959. Ocurrió cuando el gobierno cubano se definió como partidario de un régimen de corte totalitario (URSS). Las diferencias hoy existentes en países como Venezuela o Brasil y que ya existían en el 58, no eran tan acentuadas en Cuba. Fidel Castro pasó por encima de la Constitución de 1940 y comenzó a gobernar por decreto y así continuó hasta la farsa de Constitución adaptada, por Blas Roca, a la de los países “amigos”. La Constitución de Blas Roca llegó contra natura, impulsada por la voluntad de Fidel Castro y nada tiene que ver con las lacras que azotan al Continente.

No nos dejemos engañar. Los cambios que se están produciendo en los países latinoamericanos nada tienen que ver con el régimen implantado en Cuba por Fidel Castro.

Que los movimientos de izquierda dominicanos consideren reformar la constitución no es nada nuevo. Recordemos que fueron movimientos de izquierda los que llevaron al poder a Fulgencio Batista, en unas elecciones serias y fue precisamente bajo el mandato (no me refiero al gobierno) de Batista que se abolió la Enmienda Platt, (que de haber existido en 1960 hubiera impedido por la fuerza la alianza de Fidel Castro con la URSS) y que reformó la constitución existente para dar paso a la que lleva el nombre de, Constitución del 40, la de las razas, la emigración, la condición de la mujer, la igualdad de posibilidades y la defensa de un Estado protector de las clases desfavorecidas.

Fidel Castro pasó por encima de ese texto, lo anuló por completo hasta sustituirlo por la Constitución del 76. Treinta y seis años gobernando un país por decreto, porque no podía hacerlo basándose en la constitución del 40. No había elecciones, por ejemplo.

Ahora bien: Las constituciones de 1976 y 1992 hacen énfasis en las definiciones ideológicas del régimen de Fidel Castro, por encima de las libertades individuales y se insiste más en la epopeya épica en detrimento de la gestión práctica de la propia constitución.

Está claro que el neoliberalismo únicamente deja en el continente una herencia de mayor miseria de la que había antes y por eso la demanda repetida de convocar a Asambleas Constituyentes que puedan cambiar la situación que todavía hoy se vive, resulta uno de los campos de lucha contra las oligarquías y las transnacionales.

También está claro que el sistema impuesto por Fidel Castro, en Cuba, ha dejado una herencia de miseria mayor que la que existía anterior a 1958 y por eso es la demanda de un proceso de transición a la democracia y a la Constitución de 1940 que puedan cambiar la situación que actualmente se vive.

A todo esto se le llama DISIDENCIA, o sea la lucha contra un gobierno en el cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social.