jueves, 15 de febrero de 2007


EL CUENTAPROPISMO

Me preguntaba yo: ¿Para que hablar de la gastronomía, el comercio y los servicios de mi país? Si, en los últimos 45 años sobran ejemplos de mal trato, insufrible calidad de los productos, mostradores cerrados (debido a encontrarse el empleado de vacaciones) y ningún otro poder despachar la mercancía, abulia, brazos cruzados, “no hay”...Son diversos los responsables de éste desbarajuste económico.

Por solo citar alguno podemos empezar por uno cualquiera: En un sistema como el nuestro, la propiedad colectiva no pertenece a nadie en particular. El igualitarismo (absurdo y ridículo) en que nos han obligado a convivir, pretende que todos seamos iguales y por tanto no existe el respeto mutuo. La destrucción de los sistemas contables y económicos de la nación, buscando parecernos más a los “amigos” soviéticos en lugar de a nosotros mismos devino en colofón de lo que hoy somos. Una sociedad desnaturalizada.

¿Qué libre competencia en un país que hasta el dichoso término constituía una reminiscencia del capitalismo? No señor, digo, compañero, la emulación es lo que vale en nuestro sistema. Y los términos, aunque se parezcan mucho, no son ni remotamente iguales.

La caída del campo socialista y luego de La Unión Soviética trajo como consecuencia una serie de medidas, a decir de Fidel Castro “porque no teníamos otra alternativa”.
Medidas que llevaron al “máximo líder” a tomar una serie de previsiones económicas, que condujeron entre otras cosas a la liberalización de la circulación del dólar en nuestro país y a la liberalización de los trabajos particulares.
La libre circulación del dólar era una consecuencia directa de la necesidad de recaudar divisas.

Dentro de los planes del desgobierno se encontraban el establecimiento de tiendas de diversos géneros (en éste tipo de moneda). ¿De donde saldrían las divisas? De las remesas de dinero procedentes del extranjero y de las numerosas firmas extranjeras que se establecerían a partir de ese momento en nuestro país. ¿Por qué el trabajo particular? Debido a que siempre iba a existir un remanente de dinero en manos de la población. ¿Qué por-ciento de la población, que accede a las tiendas en divisas, es cubana? Probablemente me quede corto si digo que más del 90%.

Los años de crisis aun no han quedado atrás para el pueblo cubano, aunque existan dirigentes y periodistas que repetidamente sentencien: “Las medidas adoptadas en los años de crisis...” El gobierno pretendía engañar a la población diciendo que con el trabajo particular ya no se trataba de la propiedad social. Sin embargo los trabajadores particulares nunca tuvieron acceso a almacenes que les vendieran la mercancía a precio mayorista.

Al particular lo engañaban y discriminaban, desde el momento que se instituyó la palabra “cuentapropista”. No se le decía oficialmente trabajo particular o por cuenta propia, se le denominaba peyorativamente, que hasta suena denigrante.

La medida respondía a la necesidad de abrir una vía de empleo a aquellos trabajadores que en cifra de 250,000 personas en edad laboral iban a quedar sin trabajo en menos de dos años. Quedaban sin trabajo en el momento en que un peso era equivalente a 120 dólares y el sueldo promedio era de 150 pesos.

Se tornaba imprescindible, para el trabajador, buscar la forma de llevar el sustento a su familia y el cubano comenzó a “ajustar los salarios". El procurar, a toda costa y todo costo el sustento familiar, llevó al cubano a apropiarse de cualquier cosa sin miramientos. De esa forma atacaron, por así decirlo, a las propiedades del desgobierno (que aparentemente debían ser propiedad social). Recuerden la fabrica de cervezas de Guanabacoa, prácticamente desmantelada por los propios operarios y muchas más que no mencionaré para no perder tiempo.

Poco a poco, con la ayuda del capital extranjero y sin realizar ninguna mejoría en lo que se refiere a la canasta básica o el transporte, el desgobierno ha logrado estabilizar, por así decirlo, la situación, aunque la miseria sea mayor que a comienzos de la década de los noventa. Eso sí los trabajadores particulares han sido gravados una y otra vez con impuestos totalmente injustos y dispares que los han obligado a desistir en unos casos y a persistir (a espaldas del desgobierno) en otros.

La gran contradicción del sistema estriba en que mientras dejan trabajar en la clandestinidad a un trabajador particular, atacan con saña a aquel que realiza su actividad legalmente. Exactamente, el que no conviene es el que lo realiza de forma legal. Al otro, tan pronto (el régimen) estime conveniente, se le pone fin a su actividad clandestina.

Miente aquel que dice que al legalizarse el trabajo particular compulsó la competencia. ¿Recuerdan las Unidades Básicas de Producción Agropecuarias (UBPC)? ¿Cómo iban a poder competir entre sí, siendo todas regidas por la misma mano?
El desgobierno jamás creó la posibilidad de un comercio libre en Cuba, mientras fingía que lo hacía.

Diez años después quiere demostrar que los males existentes son el resultado de la aplicación de los métodos capitalistas en nuestro país. Solo un ignorante, de los cuales tenemos muchos, es capaz de creer semejante cretinada. La misma desidia creada por el llamado socialismo cubano con la moneda nacional, ha aparecido con la moneda norteamericana. Este fenómeno es inherente al desgobierno cubano. En ningún otro país ha sucedido algo por el estilo.

Para poder subsistir Songo le tiene que dar a Borondongo y Borondongo a su vez a Bernabé. Bernabé le dará a Cuchilanga y así se formó el dale al que no te dio. Y a río revuelto, ganancia pa´l pescador. Un zapatero tratará de alargar su materia prima hasta el infinito para poder ser rentable y si tu zapato se despega al cabo de una semana, es asunto tuyo.

Lo peor es que el desgobierno no protege ni al trabajador particular ni al infeliz del usuario.

Resumen: En Cuba es necesario una carga para matar bribones, pero comenzando desde arriba, para de esa forma poner fin a más de 45 años de fidelones.