jueves, 15 de febrero de 2007

LUNA DE MIER...

El desgobierno cubano ha dispuesto una forma de distribución de mercancías que deja bien definidas las clases sociales existentes en el país.
Tomemos por ejemplo el caso de una pareja que decide contraer nupcias.

La pareja en cuestión debe realizar la reservación en el palacio de los matrimonios que le corresponde, lugar en donde deben estampar la primera firma.
Este es el primer paso, el cuál supone le dé el derecho de hacer la reservación de la luna de miel.
La luna de miel se ha hecho tradición en casi todo el mundo, pero en Cuba, más que un acontecimiento amoroso de dos recién casados, se convierte en una tortura síquica desde que se inician los primeros trámites.

Después de dar la primera firma, la pareja debe dirigirse a la OFICODA (oficina de control de productos alimentarios, más conocida como LIBRETA DE ABASTECIMIENTO para encargar 10 cajas de cerveza (que es lo que estipula el gobierno tanto para una boda como para la celebración de una fiesta de 15 años).
Si la luna de miel se ha convertido en una tradición, es tradicional, también, que las cajas de cerveza se compren el mismo día de la boda. Esto no es ni casualidad ni atraso. Sencillamente no son pocos los casos que para adquirir las cervezas, den la primera firma y luego no concluyan el proceso matrimonial.

Sucede que el gobierno, en su afán de “proteger” a los más necesitados ha protegido los precios de éste tipo de abastecimiento y los más espabilados han convertido, algo tan solemne como el matrimonio en una actividad lucrativa.
El refranero popular es inmensamente sabio “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Resulta que con la medida de aguantar la entrega de las referidas cajas de cerveza, hasta última hora, no han sido pocos los matrimonios que han desistido en la compra de la cerveza “protegida” y los beneficiados han sido los funcionarios de la OFICODA.

Aunque parezca increíble, espabilados no-solo son los que están fuera del sistema de la OFICODA, también en el organismo los hay espabiladísimos que atrasan, ex profeso, la mercancía, de forma tal de quedarse con la cerveza “protegida” y luego venderla a 10 pesos la botella. Existe otra disposición que consiste en la obligación de llevar las botellas vacías o de lo contrario no despachan las botellas llenas.

A la pregunta de que cuando podrán recoger las cervezas, casi siempre la respuesta es, que hay un mes de atraso y hasta más.
El funcionario de la OFICODA que se le ocurra decir que pueden recogerlas antes del día de la boda, es considerado un cretino.
Por supuesto, los novios hacen de tripas corazón y “resuelven” la cerveza del matrimonio por otro lado. Las palabras resolver y conseguir, en Cuba, tienen una acepción que no se encuentra en ningún otro país de habla hispana, “ROBAR”.

De manera que tenemos bien definidas las diferentes clases sociales existentes en el país: Aquellos que pueden comprar la cerveza en dólares, aquellos que las pueden comprar a 10 pesos moneda nacional y los que solo la pueden “comprar” al amparo de la OFICODA. Aunque parezca absurdo, estos últimos siguen siendo los más sufridos.

Es increíble lo que sucede cuando un matrimonio empeñado en no perder su derecho a los productos, se esfuerza en reclamarlos y obtiene por respuesta, en la primera ocasión, que había atraso, luego que si los carnavales y por último, pasados los meses, que se acabaron o el plazo para la adquisición se ha vencido.

¿Qué el gobierno no puede garantizar? Eso suena a ridículo. Sencillamente al gobierno de Fidel Castro no le interesa en lo más mínimo si los matrimonios tienen o no cervezas. Todo lo de las subvenciones y los precios protegidos se convierten en cuento al abrirse las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD) y las personas tienen que acudir a ellas para poder subsistir.

Hace ya bastantes años que se perdió la credibilidad en un sistema de mentiras, como el de Fidel Castro. La medida de la libreta de abastecimiento no es una medida económica, es totalmente política y es por eso que el Ministerio del Comercio Interior (MINCIN) no puede dar una respuesta al mal generalizado. Así como tampoco puede hacer nada para poner remedio al mal.

El único impedimento objetivo es la tozudez del señor Fidel Castro y eso jamás podrán informarlo públicamente, al menos mientas, el octogenario, viva.
Que los potenciales esposos y las quinceañeras se atengan a la realidad no es político, es preferible que sigan pensando que la culpa la tienen los funcionarios de la OFICODA y el MINCIN, que mientras la culpa la cargue el totí, más tiempo “me queda a mí”.