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jueves, 18 de octubre de 2018

A Guerra Desnecessaria, Messopotamia Angolana, Ruacana

A Guerra Desnecessaria: A Messopotamia Amgolana, Ruacana (Portugués) Tapa blanda – 14 oct 2018


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A intervenção sul-africana

Entre 14 e 23 de outubro de 1975, uma força composta por 300 homens da SADF (South African Defence Force) penetrou em Angola e crê-se que a ela se tenham unido possivelmente mais 3.000 efetivos da FNLA-UNITA.
Esta operação, conhecida pelo nome de código de Operação Savannah, foi dirigida pelo coronel Breytenbach. As colunas avançaram 1.000 km, tendo chegado às imediações de Luanda.
Esta invasão teve consequências negativas para a África do Sul. Muitos dos países africanos que até então se opunham ao MPLA, como a Nigéria, a Tanzânia, o Gana e o Sudão, acabaram por reconhecer o recém-nomeado governo de Agostinho Neto.
Três meses depois, após alguns combates com as tropas cubano-angolanas, os invasores sul-africanos estavam em retirada pelo mesmo caminho e recebiam ordem de capitulação. Esta ordem foi cumprida a 27 de março de 1976.

Durante o período de 1976-1980, os sul-africanos mantiveram-se na defensiva, tanto política como diplomaticamente, mas deram início a uma presença militar em massa no território da Namíbia. Construíram novas bases militares e desencadearam operações contra a SWAPO (que tinha transferido a sua liderança política de Dar Es Salam para Luanda depois de 1976).
É muito provável que o papel da UNITA se alterasse quando recebeu armas e munições, aparentemente procedentes da China. Possivelmente terá sido este o facto que possibilitou à UNITA continuar com a guerra.

Incrivelmente, a UNITA tinha recebido as suas primeiras armas das mãos da SWAPO, para lutar contra os portugueses. Agora, a UNITA era utilizada para perseguir as forças da SWAPO, enquanto a força aérea sul-africana se dedicava a bombardear as concentrações deste movimento namibiano em território angolano, como aconteceu durante a Operação Reindeer, Cassinga 1978.

É certo que em Cassinga existia uma base militar da SWAPO. Mas também é certo que, juntamente com os guerrilheiros, coabitavam refugiados namibianos (velhos, mulheres e crianças), que sofreram as consequências de um desembarque aerotransportado. Morre mais de meio milhar.

A pressão internacional culminou na resolução no 435 das Nações Unidas, de 1978, a qual definia os passos para a independência da Namíbia. 

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martes, 5 de julio de 2016

La verdad sobre Salvador Allende

La verdad sobre Salvador Allende












 
Por: José Barba Caballero


Los sucesos de Chile que culminaron con el derrocamiento y suicidio de Salvador Allende tienen una historia muy distinta de como la cuentan los marxistas criollos y nuestros intelectuales de opereta. Hasta 1970 Chile era un país que había conquistado logros notables: educación básica y media superior a la de cualquier país latinoamericano y un Parlamento que estaba entre los más antiguos del mundo. Por esta conciencia cívica de respeto y tolerancia a las ideas, los chilenos se sentían orgullosos de ser llamados “los ingleses de América Latina”. Pero todo esto terminó con Salvador Allende.

 

Para comenzar, no es cierto que Allende recibió una mayoría absoluta del voto popular. En las elecciones generales de 1970 sólo obtuvo el 36.2%, contra el 34.9% de Jorge Alesandri y el 27.8% de Rodomiro Tomic. Ante tales resultados (La Constitución chilena lo estipulaba así), correspondió al Congreso el derecho a elegir al nuevo Presidente de la República. Y entonces sucedió lo increíble; la Democracia Cristiana (en un error histórico que todavía lloran) optó por Allende, comenzando así la tragedia que traería un baño de sangre sobre Chile.

 

Lo primero que hizo Allende en su primer discurso como Presidente de Chile fue romper la tradición democrática de este país diciendo, para asombro de propios y extraños que él no sería el Presidente de todos los chileno, sino que inspiraría su actuación “en los conflictos de clase irreconciliables de la sociedad chilena”. En otras palabras, adelantó a todos su intención de convertir a Chile en un país comunista a partir de un triunfo electoral modesto y por demás precario.

 

De inmediato, el Partido Comunista, el Partido Socialista, el MIR y el MAPU, entre otros, comenzaron a preconizar abiertamente la inevitabilidad de una guerra civil. Con estos vientos cargados de caos e incertidumbre, a nadie le llamó la atención que la inversión privada y extranjera fuera cero y que a un año de gobierno allendista Chile tuviese que declararse insolvente y pedir una moratoria sobre su deuda externa. Y para que nadie tuviese dudas de hacia donde marchaba la Unidad Popular en el gobierno, el mismo Allende le declaró nada menos que a Regis Debray*, que sus diferencias con el Ché Guevara** eran sólo tácticas: “por requerir la situación chilena un respeto transitorio a la legalidad burguesa”. En 1971, Fidel Castro visitó el país y durante 30 días (como Pedro en su casa), lo recorrió de punta a punta arengando a las multitudes hacia la revolución.

 

En 1972, Chile se convirtió en la Meca de los Tupamarus y de todos los extremistas de América Latina, Ese mismo año comenzaron a instalarse las famosas escuelas de guerrilleros y se inició la importación clandestina de armas de todo tipo: desde ametralladoras y bombas de alto poder explosivo, hasta morteros y cañones antitanques de procedencia Checa y Soviética. Paralelamente la embajada de Cuba se transformó en un bunquer con más de trescientos diplomáticos acreditados. Así las cosas, ningún hombre de estado digno de ese nombre, puede sorprenderse de que sus enemigos se le opongan y se preparen para devolverle el golpe. Gritar, como lo hizo Allende, que aquellos a quienes se propuso destruir no lo apoyen, sólo revela infantilismo de izquierda.

 

A pesar de lo que digan los propagandistas marxistas y sus tontos útiles que pululan en nuestros medios periodísticos, la unidad popular de Allende, fue y permaneció en todo momento como minoría en el Parlamento, en los Municipios, en las Organizaciones Vecinales, Profesionales y Campesinas. Para 1973 perdieron el control en los principales sindicatos industriales y mineros. Aún así, plantearon la sustitución del Congreso por una asamblea popular y la creación de Tribunales del Pueblo (algunos de los cuales llegaron a funcionar). Así mismo, pretendieron transformar el sistema educativo para convertirlo en un instrumento de concientización marxista. La Tercera y el Mercurio, diarios democráticos, como opositores al gobierno marxista, fueron clausurados por el “demócrata” Allende.

 

Frente a tales hechos, la Iglesia abandonó su neutralidad y la Corte Suprema de Justicia, por unanimidad, censuró al gobierno por el atropello sistemático de la legalidad vigente. La Contraloría rechazó por ilegales innumerables actualizaciones y resoluciones del Ejecutivo. En un acto insólito, el Presidente Allende se negó a promulgar las reformas constitucionales del Congreso, y persistió en esta actitud a pesar de sucesivos mandatos judiciales. De aquí la opinión del ex presidente Frei: “el gobierno minoritario de Unidad Popular estaba resuelto a instaurar una dictadura totalitaria y estaba dando los pasos para llegar a esa situación”.

 

El 7 de agosto de 1973, la Marina de Guerra de Chile anunció haber frustrado un complot para sublevar la flota en Valparaíso y Concepción, y acusó del gravísimo hecho a Carlos Altamirano, secretario general del Partido Socialista y a otros líderes del MAPU y del MIR, exigiendo el levantamiento de la inmunidad parlamentaria. El 9 de setiembre, dos días antes del golpe, los acusados reconocieron su culpa… pero ya era demasiado tarde. La destrucción de la democracia, de la economía y la negativa de las FFAA de convertirse en víctimas del comunismo, terminó de prender la pradera y el rostro de la muerte se enseñoreó de Chile. Aunque cabe agregar que sin Salvador Allende y las monumentales torpezas políticas de la Unidad Popular, el mundo jamás hubiera escuchado hablar de Augusto Pinochet.

 

Por todas estas razones, me niego a rendirle homenaje a quien no fue un idealista sino un dogmático, a quien no fue un demócrata sino un marxista que intentó convertir a Chile en una tiranía inmunda como lo era Cuba. Si hoy recordamos a Allende, no debe ser para enaltecerlo sino para censurarlo, y recordar, por siempre, que la gran lección que Chile nos dejó no es otra que la evidencia incontrastable de que el marxismo – leninismo es incompatible con la democracia.

 

Publicado en La Razón el 16 de setiembre de 2013

 

Los asteriscos son de Mario A. Riva Morales

 

*Regis Debray, filósofo y escritor francés y presunto delator de Ernesto Guevara de la Serna (Che) en Bolivia.

** En una ocasión, Salvador Allende llegó a decir que Ernesto Guevara de la Serna y él, perseguían el mismo objetivo por diferentes vías.

De acuerdo con éste argumento, Guevara perseguía alcanzar (por la vía de la lucha armada) “la revolución continental” y aplicar el sistema «socialista» y Allende por vía pacífica.

 

















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miércoles, 20 de enero de 2016

El fracaso del Totalitarismo venezolano, consecuencia de utilizar la constitución a conveniencia

El fracaso del Totalitarismo venezolano, consecuencia de utilizar la constitución a conveniencia
Respuesta a Pedro Campos, autor del artículo
http://www.14ymedio.com/opinion/Venezuela-fracaso-chavismo-fidelismo-socialismo-XXI_0_1924007592.html













Se podrá teorizar todo lo que se quiera, pero decir que Hugo Chávez es el resultado de una crisis política y económica del capitalismo, en Venezuela, es como decir que lo mismo podía haber sucedido en toda la América Latina. Oportunistas, corruptos y malversadores hay en todas partes del mundo, pero dónde único se persiguen y castigan es en los sistemas democráticos.

El concepto “Socialismo del Siglo XXI” de Heinz Dieterich Steffan (intento de pesadilla después del desmerengamiento) hace su aparición en 1996. No es hasta casi diez años más tarde, un 30 de enero del año 2005, que Hugo Chávez Frías hace alusión al mismo.
De manera que, desde 1998, en que Chávez asumió el poder, no se aplicó el concepto. Primero tenía que desmontar el antiguo sistema y adaptarlo a su antojo y conveniencia. Y a eso se dedicó durante 9 años, además de la campaña proselitista para el aumento de los precios del barril de petróleo, que en 1998 era de $7.00 dólares norteamericanos.

En el 2001 el gobierno de Chávez interviene, por decreto PDVSA. Ya para el 2005 había ocurrido el intento de derrocamiento (2002), que aún no se sabe a ciencia cierta si fue autónomo o provocado. Pero el precio del barril había aumentado (2005) hasta los $80.00.
Volvamos atrás. Todo eso de democracia participativa y el progreso de forma autogestionaria y cooperativas de producción, suena muy bien al oído de cualquier cerebro. El problema continúa siendo el mismo. Nada funciona por generación espontánea. Ni los llamados “revolucionarios”. ¿Cómo se gestiona todo esto? ¿Cómo hacer entender, a las personas que, todo, es de todos? ¿Quién controla todo? ¿Cómo evitar la corrupción y la malversación de los funcionarios?

Si esto era lo que despertaba esperanza en los venezolanos, al que no quiere caldo le dan tres tazas. Pero no, al pueblo venezolano, como sucedió con el cubano, lo enamoraron en base a promesas que los propios prometedores sabían que eran falsas.
No es que durante los des-gobiernos de Hugo Chávez y Fidel Castro se fueran abandonando las esencias del proyecto. El desgobierno se hacía paternalista desde el principio y la acción de la burocracia era el resultado de su incompetencia. Todo aquello que no es productivo y se potencia, por ejemplo movimiento de masas, instituciones diversas, movilizaciones diversas, clientelismo, provoca desgaste económico irremplazable. Si a esto le agregamos que para obtener la ayuda internacional favorece a gobiernos vecinos obsequiándoles petróleo barato, el desgaste económico se convierte en despilfarro.

El boom petrolero no surgió de la noche a la mañana. Si en el 2005 ya había llegado a $80.00, en tres años llegó a los $148.00. Fue una escalada planeada y ejecutada desde las entrañas de la OPEP. Y el régimen de Hugo Chávez, en vez de utilizar ese dinero en desarrollar el país, hacía todo lo contrario. Despilfarraba el dinero, nacional e internacionalmente. Para justificarse ante el pueblo, decían que Venezuela y Cuba se encontraban asediadas por el imperialismo.
A Chávez ya se le había subido el petróleo a la cabeza. Se creía invencible. No es que se le olvidaran las bases económicas. Dudo mucho que supiese algo de economía. No se encontraba aplicando el Socialismo del Siglo XXI, sino que engendraba el régimen dictatorial, totalitario y neo feudal implantado en Cuba por Fidel Castro.

La Alianza Bolivariana (ALBA) fue el peor disparate aconsejado por Fidel Castro jamás. El ALCA, un proyecto norteamericano de integración económica no les convenía a Chávez o a Fidel. A Fidel, porque no le darían entrada y a Chávez porque lo tendrían bajo control.
Por tanto, como se parecía a la “Alianza para el Progreso”, de Kennedy, y apoyándose en la injerencias “imperiales” comenzaron a propalar la versión comunista del interés del “imperio” de apoderarse de los recursos y las economías de todo el continente.

No voy a citar toda la propaganda comunista. Solo me voy a referir al ALBA. Venezuela pretendió echarse en hombros a todos los países anglófonos e iberoamericanos que le siguiesen en sus andanzas despilfarradoras. Menos mal que no hubo muchos que cayeron en la trampa.
Tal como lo pensaron Chávez y sobre todo Fidel, el ALBA nunca hubiera podido ser un proyecto de integración y mucho menos revolucionario. ¿Cómo podían haber contemplado la ínter actuación desde abajo, desde las bases económicas, políticas y sociales de los países involucrados, si ambos “caudillos” solo pensaban en beneficio propio? ¿Cómo podrían haber unificado la moneda si hasta el día de hoy en Cuba no se ha realizado? ¿Cómo liberar los movimientos de personas y capitales, si de lo que trata el totalitarismo es de restringir? ¿Qué es eso de financiar el desarrollo de una economía solidaria, que no sea regalar el dinero del pueblo en la búsqueda de réditos políticos a escala internacional?

Todo lo de la “Integración Bolivariana” no es otra cosa que el más cruel de los populismos.
No coincido para nada en que se haya perdido la oportunidad de realizar el proyecto chavista original. Por el contrario, creo que hay que darle gracias a Dios de que no fuese ese su proposito.

El socialismo, como teoría pasa, pero en la práctica, no funciona. Y no es la teoría la culpable, es el ser humano y sus imperfecciones y diferentes tipos de desarrollo histórico, educacional, cultural, civil y otros muchos etcéteras.
Heinz Dieterich, nos dice Campos, que es el principal promotor internacional de las ideas del socialismo del siglo XXI y quien asesoraba inicialmente a Chávez, señaló el pasado 4 de enero el periódico El Nacional:

"Me desilusioné cuando mi amigo Hugo Chávez no impuso, por muchas razones, esa combinación de desarrollismo criollo posible y el paradigma científico-político del socialismo del siglo XXI, que hubiera puesto a Venezuela en la vanguardia de la sociedad global. Sin embargo, del socialismo del siglo XXI solo usó el término, no la institucionalidad respectiva. Por eso, ninguna persona sensata puede decir que hubo socialismo del siglo XXI en el país. Lo que fracasó en Venezuela fue un proyecto de desarrollismo criollo mal ejecutado. Mi desilusión, sin embargo, fue continental. Hablé con casi todos los presidentes progresistas de América Latina y del Caribe y ninguno tenía una intención seria de trascender el sistema capitalista con una nueva civilización".
Pero no acaba de reconocer el error. Lo que no funciona es el socialismo, porque a estas alturas donde único funciona el precepto marxista: «De cada cual según su capacidad. A cada cual según su trabajo», es en los países desarrollados. Y este precepto jamás ha sido alcanzado en ninguno de los países por dónde haya transitado el totalitarismo.

La muerte de Chávez y su sustitución por Maduro fue una bendición divina (y yo no creo en bendiciones) para el pueblo venezolano. ¡Si Fidel Castro hubiese muerto de cáncer en 1974! , estaríamos diciendo que no le había alcanzado el tiempo para desarrollar el programa original.
El fracaso del chavismo no tiene nada que ver con la llegada de la derecha a la Asamblea Nacional. Tiene que ver, y mucho, con el método de des-gobierno llamado socialismo establecido por Chávez y Fidel Castro.

Todo lo que lleve implícito la palabra SOCIALISMO es un fracaso por adelantado.
Lo que le ocurre al chavismo-fidelismo no es fracaso. Fidel, con su sagacidad, lo ha caracterizado mejor, es «DESMERENGAMIENTO». No tengo dudas de que aquellos gobiernos que se beneficiaron de las regalías del ALBA, van a sufrir las consecuencias. Los pueblos no. La mayoría de esos países aun son democráticos.

Ni Chávez y mucho menos Fidel Castro estuvieron nunca interesados en las teorías de Heinz Dieterich. El que piense así debe estar en la categoría de los hombres ilusos.
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domingo, 15 de noviembre de 2015

How an Earthquake, Tsunami, and Firestorm All Hit Lisbon at Once noviembre

El terremoto que conmovió al mundo ocidental



Hace más de 250 años la ciudad de Lisboa se vio inundada por una gigantesca ola, resultado de un terremoto masivo.
En la mañana de todos los santos, el día 1º de noviembre de 1755, en el momento que doblaban las campanas de todas las iglesias, en celebración de una de las fiestas del catolicismo, una serie de temblores sacudieron y redujeron a cenizas una de las ciudades de mayor comercio del mundo.


El terremoto de Lisboa todavía es uno de los eventos más grandes, de éste género, registrados en Europa y fue seguido de enormes olas (actualmente conocidas como tsunamis) de más de 10 metros de altura que inundaron la parte baja de la ciudad y fuegos (en lugares altos) provocados por las velas de las iglesias  a donde el agua no llegó. Se calcula que murieron 62 mil personas, que para le época es como si hoy en día hubiesen muerto medio millón de habitantes.
Los clérigos llamaron al fenómeno “El Gran Terremoto de Lisboa” pensando que había sido el juicio de Dios sobre los pecadores.


La historia contemporánea habla sobre multitudes cayendo de rodillas, besando la tierra y pidiéndoles a los sacerdotes la absolución. Los curas, por su parte, pidieron al Rey Don José ordenar plegarias de perdón por sus pecados causantes del desastre. Don José, sin saber qué hacer, pidió consuelo a su Ministro, Sebastián José de Carvalho y Melo (posteriormente Marqués de Pombal).


“Majestad”, dijo Pombal, “debemos enterrar a los muertos y dar de comer a los vivos”. El Rey le dio plenos poderes para acometer la tarea.
El epicentro del terremoto fue al sur-oeste del cabo San Vicente en el Algarve portugués, que es un área al sur de la península ibérica, donde la placa tectónica euro-asiática se encuentra con la plataforma africana. Es una zona inestable donde se producen comúnmente terremotos.


Ha existido mucho debate acerca del lugar exacto del epicentro del terremoto de 1755. Las últimas pesquisas indican que debe haber sido más cerca de la costa de lo que previamente se pensaba. Los sismologistas, ahora creen que las llamadas fallas del Marqués de Pombal, la de ferradura, se encontraban envueltas.
Los temblores se sintieron en Francia, Italia, Suiza y el norte de África y las ondas de choque se sintieron hasta en Finlandia, Bohemia e Irlanda, acompañadas de un tsunami que llegó hasta las Indias Occidentales (Caribe).


El shock del terremoto no fue solamente físico, sino metafísico; golpeo el corazón del concepto de la benevolencia de la naturaleza. Causó que John Wesley, Goethe y Voltaire reflexionaran acerca del fenómeno. ¡Madame Popadou dejó de utilizar colorete durante una semana!
El parlamento británico votó por un "regalo" de 100 mil libras, que incluían comida. Uno de los primeros ejemplos de ayuda internacional en casos de desastres. Es posible que se haya dicho (probablemente el Marqués de Pombal) que la donación había sido hecha sin intereses, ya que los comerciantes ingleses de las fabricas de Lisboa contemplaban correr con la posible financiación. Estos comerciantes también objetaron fuertemente el nuevo impuesto del 4% sobre las importaciones y que fuera dictado como ayuda a recomponer las finanzas de Lisboa.


Los terremotos son frecuentes en Portugal. Siempre hay algunos temblores menores cada día y pudieran ser nombrados de acuerdo a las áreas del Algarve donde se originan. Por ejemplo: A principios del Siglo XVIII ya habían ocurrido dos terremotos grandes de magnitud 7, uno en 1719 en la costa de Portimao y el otro en 1722 en la costa de Tavira.
El más moderno evento sísmico ocurrió en la costa de Sumatra “Boxing Day” 2006, que registró un 9 en la escala de Richter. El terremoto de 1755 fue catalogado de 8.7 superando todos los sismos ocurridos en el Algarve desde el año 3 A.C.


Destruyó toda una cultura que aun hoy es lamentada por los portugueses. El 85% de los edificios del centro de la ciudad fueron destruidos, incluyendo palacios e iglesias. La nueva Casa de la Ópera, abierta solo seis meses antes. Los archivos reales, junto con los récords históricos detallados de las expediciones de Vasco da Gama y otros navegantes, desaparecidos totalmente.
La conquista del Algarve (oeste en árabe) había terminado en 1249 y mientras los portugueses llevaban la reconquista al norte de África, los puertos del Algarve ganaron gran importancia, siendo el suministro esencial para las guarniciones de Marruecos (el otro Algarve).


Durante el Siglo XVIII las fortunas del Algarve portugués declinaron, en tanto Portugal perdió interés en el norte de África. La pesca del atún ya no era viable porque el pez había desaparecido –activamente económicos- “nuevos cristianos” habían sido forzados a abandonar el país debido a la inquisición (judíos marranos).
En el momento que el terremoto golpea, el Algarve ya no se encontraba tan poblado y se estaba estancado económicamente. No obstante, más de mil algarvíos perdieron la vida (de una población estimada en 82 mil). En Lagos fueron 1080, de las 1170 casas destruidas y solo una quedó en pie en la villa de Bispo (todavía se encuentra en pie hoy en día, el no. 6 de la calle de la rua dos moinhos).


Fueron cinco olas de tsunamis, que tiraron rocas que sobrepasaban las cuatro toneladas de peso, sobre la costa. La línea costera, desde el Cabo de San Vicente hasta Quarteira, sufrió daños extremos y el suburbio de Santa Ana, en Albufeira, desapareció. La ciudad más densamente poblada, Faro, sufrió las más grandes pérdidas de vidas humanas, debido a que la mayoría de las personas se encontraban en las áreas costeras de las municipalidades de Albufeira y Loulé.


“Pelos en el Corazón”. Así fue como describió Don João V, al peligroso e impredecible Pombal y se recusó de tener a Pombal cerca de él. No en tanto, Pombal llegó a ser embajador en Inglaterra y luego en Austria.
Cuando ascendió al trono, en 1750, Don José I, designó a Pombal Ministro de Exteriores y cuando la casa de Pombal resultó ilesa en el terremoto, Don José lo tomó como que el hombre había sido favorecido por Dios. Pombal era, evidentemente, el hombre adecuado para el cargo de Primer Ministro.


El Rey tenía la idea de mudar la Capital para Coimbra o mover la Corte Real y la Capital para Brasil. Pombal lo persuadió para la creación de una nueva Lisboa, a partir de las cenizas de la vieja. El proyecto urbano de renovación más radical del Siglo XVIII estaba a punto de comenzar: Edificios de estilo neo clásico en un solo plan, con Terreiro do Paço como la puerta de la ciudad.
Tomaría años para terminar la reconstrucción, cuando Pombal cayó del poder en 1777. El trabajo paró y no fue hasta 1873 que se completó, con la construcción del Arco de Triunfo en la Plaza del Comercio.

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lunes, 24 de agosto de 2015

Historia mínima del desencuentro entre Cuba y Estados Unidos

Historia mínima del desencuentro entre Cuba y Estados Unidos
CarlosAMontaner
Desde que Fidel Castro tomó el poder, las relaciones entre ambos países han sido las de dos encarnizados enemigos
Este viernes 14 de agosto de 2015, John F. Kerry y Bruno Rodríguez se dieron un apretón de manos tras muchas décadas de relativa frialdad diplomática. El 3 de enero de 1961 se interrumpieron las relaciones. Cuba acusaba a Washington de injerencia en los asuntos cubanos. Era cierto, pero la injerencia de EE.UU. durante el periodo revolucionario castrista comenzó antes del triunfo de Fidel Castro el 1 de enero de 1959.

En abril de 1958 el gobierno de Ike Eisenhower decretó un embargo de armas a la dictadura de Batista que desmoralizó al ejército. En diciembre de ese año envió al empresario William Pawley con un mensaje devastador que provocó exactamente lo que Washington quería evitar. Estados Unidos –dijo– no reconocía las elecciones celebradas en noviembre. Batista tenía que irse y dejar el gobierno en manos de una junta cívico-militar que impidiera el ascenso de Castro al poder. Batista huyó despavorido y todas las instituciones se desplomaron.

Tras la crisis de los misiles, Kennedy ordenó matar a Castro, pero el tiro le salió por la culata

No obstante, Eisenhower pensó que podía manejar el ascenso del pintoresco barbudo. Sustituyó al embajador y nombró a otro diplomático, Philip Bonsal, con instrucciones de mantener las mejores relaciones con Castro hasta que se le pasara el sarampión izquierdista. Se equivocó otra vez. Se trataba de una enfermedad incurable. Fidel Castro era radicalmente antinorteamericano y anticapitalista. Desde fines de los años cuarenta se había vinculado a los comunistas, y estaba decidido a sumar a Cuba al campo soviético.

Eisenhower firmó la orden secreta para desalojarlo del poder el 17 de marzo de 1960. Eran las duras «rules of engagement» de la Guerra Fría. Tenía razón: diez días antes, el 7 de marzo, había llegado a Cuba desde Moscú el general hispano-soviético Francisco Ciutat para reorganizar tras bambalinas las Fuerzas Armadas cubanas. Fidel lo recibió inmediatamente y le dio su nuevo nombre: Miguel Ángel Martínez Riosola. «Angelito» para sus amigos.

Lo que siguen son hitos conocidos.

El presidente John F. Kennedy heredó de Eisenhower una fuerza expedicionaria de exiliados adiestrados por la CIA en Guatemala, sujetos a unos planes de guerra que distorsionó hasta hacerlos inviables, no obstante lo cual, el 17 de abril de 1961, irresponsablemente, envió a Cuba a la Brigada 2506 a lo que sería una inevitable derrota.

Envalentonado por la indecisión de Kennedy, Nikita Jruschov decidió sembrar cohetes atómicos en la Isla para amenazar a Estados Unidos. Su acción provocó la Crisis de los Misiles en octubre de 1962. Fidel, en medio del conflicto, le pidió al ruso que destruyera a Estados Unidos con bombas nucleares. El episodio fue saldado con la retirada de las armas soviéticas a cambio de un gesto similar de Washington en Turquía y la promesa de no invadir a Cuba. Kennedy accedió, pero dio órdenes de liquidar a Fidel Castro. Su hermano Bob pactó la ejecución con la Mafia. El tiro les salió por la culata. En noviembre de 1963 Kennedy fue asesinado por Harvey Oswald, un ex marine comunista miembro del Comité pro justo trato para Cuba, organismo creado por la DGI cubana. El presidente Lyndon Johnson vivió y murió convencido de que, tras la muerte de JFK, estaba la mano de Castro. En enero de 1964 Johnson le ordenó a la CIA que cesara en sus intentos de acabar con la vida de FC.

Éxodo salvaje

En 1965, Castro desata el primer éxodo salvaje de cubanos. Lo hace por el puerto de Camarioca. Johnson les abre las puertas a los exiliados. Esa oleada culmina con los «Vuelos de la Libertad». Llegan otros 200.000 cubanos a EE.UU. A partir del arribo de Nixon a la Casa Blanca comienzan los intentos por destensar las relaciones con La Habana. Fracasan. Castro continúa empeñado en dirigir la revolución planetaria antiimperialista. Gerald Ford y Henry Kissinger también tratan, pero Fidel ha invadido Angola y no cesa su ofensiva en Centroamérica.

Jimmy Carter renueva los lazos y en 1977 abren en La Habana y Washington unas «Oficinas de Intereses». Es el mismo perro diplomático, pero con distinto collar. No obstante, en 1980 Cuba desata su segundo éxodo salvaje, esta vez por el Puerto de Mariel. Llegan a EE.UU. 125.000 balseros.

En 1983 Ronald Reagan invade Granada y apresan a 700 soldados-albañiles cubanos que construían una enorme pista de aterrizaje. Se los devuelve gentilmente a Castro con la advertencia de que se estuviera tranquilo. La tercera bomba migratoria estallaría en 1994. Gobernaba Bill Clinton. De nuevo los cubanos se echaron al mar. Esa vez detuvieron a muchos en Guantánamo. Unos 34.000 acabaron en EE.UU.

De entonces a hoy ha llovido mucho. Llovió Hugo Chávez, el Socialismo del siglo XXI, el retiro de un Fidel enfermo y su sustitución por el benjamín de la familia, Raúl, que «sólo» tiene 84 años.
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lunes, 18 de mayo de 2015

La URSS, la SGM y la opinión de un seudo periodista

Respuesta a un “periodista” del órgano oficial de la dictadura de Raúl Castro
La supina ignorancia de los “periodistas” de Raúl Castro
http://www.granma.cu/opinion/2015-05-10/la-urss-salvo-a-la-humanidad-del-exterminio-nazi



La historia no es la que nos pretendían contar los des-merengados de la Unión de los Consejos (URSS), que más que unión fue imposición a base de mucha fuerza y muerte; muchísimo menos la que mal intentan enseñar en nuestras aulas de maestros emergentes (por no llamarles ignorantes de repetición), donde al alumnado le enseñan estas frases: “un clavo saca a otro”, como si fuera un pensamiento de José Martí.

Para los seudo-periodistas formados por el desgobierno, buena parte (no se atreven a decir “todo”) lo que aparece en internet no es válido. Sobre todo aquello que no les conviene que se sepa.

El Sr. Julio Martínez Molina es capaz de decir que “Estados Unidos tuvo un rol en la etapa final de la SGM”. Lo escribe así, sin que le quede nada por dentro.

Y me pregunto: ¿Será que en verdad cree en lo que escribe? ¿Será que no tiene acceso a la historia universal?

No se puede negar que los pueblos de las 15 repúblicas que constituían la “unión” jugaron un papel determinante en la victoria, pero obviar al resto de los contendientes es mentir de forma inescrupulosa.

No fue solamente en el territorio, dominado por Stalin, que se marcó el destino del delirio del Nacional “Socialismo”.

El suicidio de Hitler, por mucho que se empeñe Martínez en decir lo contrario, si ocurrió en el bunker del “Führer”. Decir que aconteció en el frente ruso es mentir. Todavía las tropas alemanas combatían.

No se puede negar, por ejemplo, los acontecimientos en el norte de África, ni en Grecia, ni en Italia, ni en Yugoslavia. No se puede negar la ayuda norteamericana, en alimentos, armamentos y tecnología, recibida por la URSS (que nunca pagó) durante toda la guerra.

¿Cómo es posible negar que pilotos como Pokrishkin y Koshedub combatieran en aviones norteamericanos en los primeros años de la guerra? Que los Generales utilizaran jeeps norteamericanos. En fin, que eso nadie me lo contó. Lo pude ver en filmes “muy secretos”, cuando estudiaba en la academia Yuri Gagarin.

Trasladémonos hasta el inicio de la SGM (la invasión de Polonia).

¿Existía o no el tratado de no agresión, conocido como “Molotov-Ribbentrop”, entre ambos sistemas totalitarios?

No fueron solamente los alemanes quienes invadieron Polonia. El “Ejército Rojo” ocupó buena parte del territorio polaco. También invadió Finlandia. Fue así que todo comenzó Sr. Martínez.

Luego el supuesto aliado atacó a su par, convirtiéndolo en un aliado involuntario del Reino Unido.

El Reino Unido (La Gran Bretaña y todos los países que componían la Mancomunidad Británica; entre ellos Canadá y Australia, tenían varios frentes abiertos en África y Oceanía). Combatían contra Alemania, Italia (Abisinia-Etiopía) y Japón, que no dejaba de anexarse territorios en el Lejano Oriente.

Durante todo ese período de la guerra, los Estados Unidos veían aquello como si con ellos no fuera. Y en efecto, no lo era hasta que Japón golpeó (de forma prematura e innecesaria) la Flota norteamericana del Pacífico.

Hasta ese momento, los norteamericanos se dedicaban a enviar materia prima, provisiones y armamentos de diversos tipos a la Gran Bretaña y en detrimento de ésta al aliado involuntario (Stalin).

¿Que el envío de tantos materiales y alimentos era por conveniencia? Por supuesto que sí. Los aliados no estaban interesados en que cayese la URSS, y de esa forma se abriesen las materias primas (de las que carecía) la bestia nazi.

Sr. Martínez, es imposible dejar de reconocer la resistencia heroica del pueblo ruso, pero es de cobardes desconocer la ayuda recibida, sin la cual cualquier heroicidad hubiese sido en vano.

Gracias a esa ayuda, la bandera de la hoz y el martillo ondeó sobre el Reichstag el 9 de mayo de 1945, pero no simbolizó el fin de la locura. Faltaba Japón.

Debo hacerle otra aclaración.

En los primeros años del Siglo XX la única verdadera democracia existente en el mundo existía solamente en los Estados Unidos. El resto del planeta se dividía entre monarquías que intentaban simbiotizarce en democracias; y sus colonias. Los países del continente americano intentaban acoplarse al coloso del norte. La inmensa mayoría de los que apoyaban las ideas totalitarias (fueran comunistas o social-nacionalistas) pertenecían a la clase feudal en desaparición y algunos burgueses con ínfulas. En definitiva, no existe mucha diferencia entre el feudalismo y el totalitarismo.

Coincidimos Sr. Martínez, nada hubiera podido detener a Hitler sin las barreras de la URSS. Pero no es menos cierto que, de no ser por la política obtusa de la URSS y su alianza con el monstruo, tal vez se hubiese evitado tanta devastación.

Por tanto, es necesario no solamente reconocer el esfuerzo del pueblo ruso, sino de todos los pueblos que combatieron a la bestia nazi

Miente deliberadamente cuando dice Sr. Martínez, que la SGM se suscitó entre Berlín y Moscú. Las estadísticas indican que la URSS perdió 20 millones de sus hijos. Los cálculos indican que el total de vidas humanas fueron entre 55 y 60 millones. Los más optimistas calculan entre 40 y 45. En fin, demasiados para andar con la ridiculez de pujar a ver quién perdió más. Más ridículo aún, Sr. Martínez, atribuirles un millón de muertos entre Inglaterra, Francia y los Estados Unidos, porque no fueron esos los únicos países que combatieron, ni que sufrieron el horror nazi.

El 2 de mayo de 1945 cayó Berlín en manos del Ejército Rojo. El Dictador Nacional “Socialista” se había suicidado. Dicen que esa bestia había anunciado, en su tristemente célebre “Mein Kampf”, que su objetivo real sería la destrucción de la URSS. Dos totalitarismos tan dispares no podían existir.

Eso me trae a la memoria otra bestia, la de Birán, que en una carta a Celia Sánchez.


Sierra Maestra
Junio 5-58


Celia:

Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mi una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero.

Fidel

Adolf Hitler y Fidel Castro, no tuvieron a menos sacrificar la vida de sus conciudadanos y las de otros pueblos del mundo, en aras de una egolatría de proporciones astronómicas.

El primero tuvo que suicidarse. El segundo sufre (en silencio ha tenido que ser) la traición de su hermano; que después de tanto daño, sufrimiento, exilio y muerte de ciudadanos cubanos, claudica en sus principios y pacta con el “monstruo imperialista”.


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