Fidelismo: Régimen político fundado en el predominio del totalitarismo de la miseria como elemento catalizador y aniquilador de riqueza.
Por Mario Armando Riva Morales
¿Qué es el Congreso del Partido?, se preguntarán muchos adolescentes. Una componenda más de unos ridículos vejetes que se inventaron una “revolución socialista” al estilo de la URSS, la China maoísta y un obligatorio “campo socialista”.
Supuestamente todos (me refiero al “Congreso”), partían de unos estatutos que preveían una reunión quinquenal, pero que invariablemente, todos y cada uno de los países mencionados anteriormente, se defecaron en la noticia y los convocaban cuando y como les convenía.
Pasados trece años de la última (de ese tipo de reuniones), después de asegurarse bien que nadie recuerde que se trató y me imagino que obviando todo lo incumplido, ahora pretenden hacernos creer que el próximo “Congreso” resolverá todos los problemas económicos creados por el desgobierno, mal intencionado y senil que nos oprime.
Es imprescindible recordar que, a finales de la década de los años cincuenta, nuestra industria azucarera y nuestra agricultura estaban intactas. Éramos entonces 6 millones de habitantes y 12 millones de cabezas de ganado. La industria y la agricultura fueron destruidas paulatinamente por el mismo régimen que hoy, pasados 50 años, convoca a semejante reunión.
La caída del campo socialista, a finales de la década de los 80, y luego de La Unión Soviética (principios de los 90) trajo como consecuencia una serie de medidas, al decir de Fidel Castro “porque no teníamos otra alternativa”, que llevaron al “máximo líder” a tomar una serie de medidas económicas, que condujeron entre otras cosas a la liberalización de la circulación del dólar en nuestro país y a la liberalización de los trabajos particulares.
La libre circulación del dólar era una consecuencia directa de la necesidad de recaudar divisas.
En un artículo, aparecido el 24 de septiembre del 2010, en el diario “Abuelita” (del inglés granma, órgano oficial del desgobierno), la “periodista Leticia Martínez Hernández dice que el trabajo por cuenta propia es “mucho más que una alternativa”.
Lo primero que me llama la atención del referido artículo es el tratamiento de General de Ejército a Raúl Castro, cuando se trata de una cuestión competente al Presidente del Consejo de Estado y de Ministros. De esta forma y, sin lugar a dudas, la “periodista” nos deja claro, desde el comienzo del artículo, que se trata de un Estado de ordeno y mando.
Pasados casi 20 años, ya no se trata de que “no tenían otra alternativa”. Ahora resulta, que es “una alternativa más de empleo”. Vamos, que solamente pretenden cambiarle el collar al perro. Y recuerdo: Hace 20 años, se trataba solamente de 250 mil trabajadores. Hoy se trata de 1 millón 500 mil.
También debemos recordar que a partir del año 2003 (en 1993 fue cuando por primera vez se otorgaron licencias para trabajar por cuenta propia), comenzaron a prohibirse las licencias otorgadas 10 años antes. Talmente parecía que habían encontrado una “alternativa” en el “generoso” desgobierno venezolano.
En 1993 también se publicó en el diario “Abuelita” que se arrendarían a los “cuentapropistas” diferentes tiendas y almacenes que permanecían cerrados desde tiempos inmemoriales. Jamás se llevó a efecto.
Nunca autorizaron la contratación de fuerza de trabajo, pero existía un subterfugio legal que permitía que, personas que convivieran en la misma casa (aunque no fuesen parientes), trabajaran en el negocio al cual le había sido otorgada la licencia. De esa forma, un cocinero cuya familia vivía en un barrio (y casa) determinados, trasladase su registro civil de población para otro barrio (y casa). Todo este lío burocrático, con el único fin de trabajar.
El segundo párrafo me sorprendió sobremanera. No entendía que la “periodista” utilizara un “desde entonces”, para referirse a un “anuncio” de hacía menos de dos meses, para inmediatamente decir que “muchos” habían quedado a la espera de una solución que no fuera improvisada ni efímera. Lo peor vendría en la segunda parte del párrafo: “…el Estado se sacuda una “buena” parte de la carga de “subsidios excesivos”…” “…que durante años asumió a pesar de la difícil coyuntura económica”.
Es necesario aclarar, para aquellos que desconocen la realidad cubana, que el desgobierno no asumió, los referidos “excesivos subsidios”, los impuso por decreto y sin que nadie se lo pidiera.
El 13 de marzo de 1968, Fidel Castro pronunció un discurso, que según sus propias palabras resultaría aburrido “debido a la necesidad de enumerar una serie de datos al objeto de poder demostrar lo que nos proponemos”.
Fidel Castro se quejaba en aquel discurso de que la opinión pública de la ciudad de La Habana era un tanto voluble y requería, con cierta frecuencia, que él asistiera a la televisión a explicar algún problema o algún escándalo. Ya estaba pensando (nunca lo ha hecho) en dejar de rendir cuentas al pueblo.
En aquel discurso Fidel Castro se refirió a la supresión de la cuota de leche a la población adulta de la ciudad de La Habana. La libreta de abastecimiento comenzaba a deteriorarse. Decía, que andaba corriendo una “bola” de que los huevos (de gallina; que hasta ese momento no estaban racionados), al igual que el pan, se racionarían. La bola resultó ser cierta, aunque él la desmentía descaradamente. Se refería también al racionamiento de la gasolina.
Como preámbulo a los planteamientos que iba a formular dijo:
“…en nuestro pueblo perduran instituciones, ideas, vínculos y privilegios realmente burgueses”. “…han subsistido instituciones mucho más allá del tiempo debido, privilegios mucho más allá del tiempo debido”.
En este discurso se engendraba la catastrófica idea de la zafra azucarera de diez millones de toneladas y el aun más desastroso “cordón de La Habana”.
Después de citar todos los servicios sociales que, hasta ese momento, brindaba el desgobierno dijo:
“…no debemos perder oportunidad ni dejar pasar la hora ni el momento de radicalizar cada vez más a esta Revolución...” “Subsiste todavía una verdadera nata de privilegiados, que medra del trabajo de los demás y vive considerablemente mejor que los demás, viendo trabajar a los demás. Holgazanes, en perfectas condiciones físicas, que montan un timbiriche, un negocito cualquiera, para ganar 50 pesos todos los días, violando la ley y violando la higiene, violándolo todo, mientras ven pasar los camiones de mujeres a trabajar al Cordón de La Habana o a recoger tomate en Güines o en cualquier parte”. “Veamos por ejemplo cosas increíbles, que solo cuando se analizan a fondo se descubren en toda su profundidad. Por ejemplo, en La Habana quedan, en esta capital de la República, ganando dinero a troche y moche, consumiendo de todo, 955 bares privados. Y ciertamente, bares, mientras menos queden, privados o públicos, mejor”.
“Bajo la orientación del Partido se ordenó efectuar una serie de investigaciones y análisis estadísticos del material recopilado por los distintos compañeros, a fin de poseer un conocimiento más concreto sobre el problema y abordar soluciones que tengan presente el carácter social y económico de nuestra Revolución”.
“Para este estudio los militantes realizaron todo tipo de investigaciones, cooperando con ellos los compañeros del frente de Vigilancia de los CDR. Estos estudios, debido a los métodos utilizados, no podríamos conceptuarlos como una verdadera muestra estadística que nos represente fielmente el universo, pero es indudable que su contenido será provechoso para una comprensión de la magnitud del problema, que podrá guiar a acciones futuras”.
“Entrada bruta y ganancia. El 16% tiene una entrada diaria al menos de 50 pesos (10, 25, 30). El 43 % tiene una entrada de 50 a 99 pesos diarios, y el 41% más de 100 pesos” —y algunos más de 200 pesos diarios. Las entradas brutas.
“Ganancias. El 55% una ganancia de menos de 25; el 13%, 25 a 49 pesos diarios; y el 32% más de 50 diarios; 50, 100, 150 y hasta 300...”
“Una investigación en general sobre los comercios privados de La Habana”.
“Resultado de las investigaciones del Partido”.
“Legalidad. De los 6 452 comercios privados encuestados en La Habana Metropolitana, 1 819 carecían de autorización legal para su operación. Esta cifra representa el 28,2% del total de comercios” —es decir que casi la tercera parte de estos comercios eran ilegales”.
“Los regionales de Boyeros y Plaza de la Revolución fueron los que mayor porcentaje de ilegalidad presentaron: 41% en Boyeros, 38% en Plaza. El más bajo porcentaje corresponde a Centro Habana, donde solo el 20% de los comercios privados carecían de documentación legal”.
¿Vamos a hacer socialismo o vamos a hacer timbiriches? (RISAS) No se trata ni siquiera de la incidencia económica, a pesar de los evidentes resultados de todos estos negocios”.
“¿Hay algún timbiriche por ahí? ¿Lo van a entregar...?”
“El sector privado vende, a través de las bodegas privadas, 77 millones de pesos, de un total de 248 961 703”.
“Realmente se ha hecho un estudio de todo el país. Nosotros hablábamos de este problema cuando el 26 de julio y velamos cómo ese tipo de negocio aumentaba, cómo crecía año por año, cómo crecía la cantidad de ingresos y de ganancias, el número de gente que abandonaba un tipo de trabajo productivo para irse a buscar ese tipo de negocio…” “¡Señores, no se hizo una revolución aquí para establecer el derecho al comercio! Esa revolución ya la hicieron en 1789, fue la época de la revolución burguesa —el que más y el que menos leyó algo de eso—, fue la revolución de los comerciantes, de los burgueses. ¿Cuándo acabarán de entender que esta es la Revolución de los socialistas, que esta es la Revolución de los comunistas? (APLAUSOS) ¿Cuándo acabarán de entender que nadie derramó aquí su sangre luchando contra la tiranía, contra mercenarios, contra bandidos, para establecer el derecho a que nadie ganara, vendiendo ron, 200 pesos, o 50 pesos vendiendo huevos fritos o tortillas…?
“Mientras subsista el privilegio, aferrados al privilegio hasta el último día, y el último día está próximo, ¡el último día está próximo! De manera clara y terminante debemos decir que nos proponemos eliminar toda manifestación de comercio privado, de manera clara y terminante. A quien pueda trabajar le daremos trabajo y a quien no pueda trabajar le daremos lo que necesite, porque aquí no se le niega a nadie el sustento. ¡A cuántas decenas de miles de personas la Revolución, cuantas veces se nos solicita, las ha ayudado, y las ayuda no como una concesión sino como un deber de la Revolución! Se ha planteado que hoy nadie tiene razón para estar desamparado, ¡nadie! Todo el mundo tiene derecho a que se le ayude, se le dé un trabajo y si no le podemos dar un trabajo, le damos una ayuda al que no le podemos dar un trabajo. Esperamos ir encontrando cada vez más trabajo para todo el mundo, el trabajo es lo que a la larga se sobrará y solo con trabajo ganaremos la batalla del subdesarrollo”.
“De todas maneras hay que decir con toda claridad —y está de más que la Revolución no anda deseosa de andarse buscando enemigos gratuitos, pero tampoco puede andar con temor a buscarse los enemigos que sean necesarios—, hay que decir que no tendrán porvenir en este país ni el comercio ni el trabajo por cuenta propia ni la industria privada ni nada”. “Porque el que trabaja por cuenta propia que pague entonces el hospital, la escuela, lo pague todo, ¡y lo pague caro!”
La medida del trabajo por cuenta propia es una decisión que toma el desgobierno, debido a que ya no le funciona ni la alternativa de la “ayuda” venezolana. Cincuenta años de despilfarro han dado al traste con la productividad y la eficiencia. No se trata de brindarle al trabajador una forma de sentirse útil. Se trata de aplicar la política de “sálvese el que pueda”.
Por supuesto, se trata también de aparentar alejarse de las concepciones que condenaron al trabajo por cuenta propia y aparentar exonerar a los que fueran estigmatizados en los años 90, cuando se vieron compulsados (por el propio desgobierno) a incorporarse a ese tipo de trabajo.
El 9 de mayo del presente año se conmemoró el 65 aniversario de la derrota del fascismo. La televisión cubana, dirigida por el régimen neofeudal de los hermanos Castro Ruz, tuvo la desagradable “idea” de emitir, por enésima vez, una película sobre la toma de Berlin por los soviéticos. No saciados con la tortura repusieron “La Balada del Soldado”, “Cuando Vuelan las Cigüeñas” y varias más, para satisfacción de…, vaya usted a saber quienes, porque a la crápula en el poder no le interesan y las generaciones más jóvenes se pasan, como en el dominó.
Es increíble que mi generación tuviera que empujarse aquellas películas soviéticas y que nuestros hijos, de forma inconsciente hicieran distinciones entre “muñequitos” y “dibujos animados”. Los primeros eran del “área capitalista”, los segundos (insufribles) del campo socialista.
Aquellas películas y aquellos dibujos animados nos hablaban del modelo cultural soviético y demás países socialistas. También, del modo de hacer la guerra. Todavía existen personas en Cuba que consideran que la SGM fue una lucha entre soviéticos y el resto del mundo.
Definitivamente, esas películas contribuyeron a la deformación política e ideológica de gran parte del pueblo cubano.
De igual forma contribuyó la literatura totalitaria estalinista. Magníficos escritores de temas distorsionados de la realidad en que vivían los pueblos bajo la “dictadura del proletariado”.
Literatura y cinematografía desaparecieron con el desmerengamiento de la Unión Soviética y demás países del campo socialista. En un momento llegué a pensar que desaparecerían de nuestro ámbito cultural.
Ahora, el régimen de los hermanos Castro Ruz pretende, que el desmerengamiento ha representado un fenómeno de mordaza, persecución, destierro y otras muchas cosas terribles. Intentan, en vano, hacernos creer que el sistema totalitario en que vivían los pueblos de la Europa oriental, era un paraíso. ¿Cómo el nuestro? Para Raúl y Fidel Castro (y sus colaboradores) jamás han existido, bajo su régimen, tales “fenómenos culturales”.
La cultura de la mordaza, de la persecución y del destierro solo se encuentra en nuestra imaginación y que además de ser unos desagradecidos, somos intolerantes de la cultura estalinista.
La conciencia, por desgracia para ellos, no se reparte por la libreta de abastecimientos, tampoco con slogans. Menos aun cuando se condicionan a las conveniencias del régimen, en cuyo caso solo suponen oportunismo y simulación.
¿Todo lo hecho durante más de 50 años de pesadilla totalitaria ha sido bueno?
¿Tendremos que negarlo todo? ¿Debe o no el artista, el narrador, estar comprometido con el régimen totalitario neofeudal?
¿Tiene que ser reflejo del régimen totalitario la obra de un artista, narrador o poeta? ¿Será falso que la inmensa mayoría de los escritores y artistas de los países ex-socialistas no reflejaron en sus obras la sociedad neofeudal en que vivieron?
La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman.
Definitivamente, la cultura bajo un régimen neofeudal no puede regirse por lo mismos cánones de la cultura de un régimen democrático. La cultura bajo un régimen neofeudal agoniza lentamente junto al sistema económico.
El realismo neofeudal, que algunos llaman socialismo, involuciona junto con el sistema. Ese es el único y gran error que dio lugar al desaparecimiento del sistema en la Europa oriental.
¿Deben o no el arte y la literatura, bajo el régimen totalitario neofeudal reflejar la vida de la gente común, del pueblo, sus costumbres, tradiciones, preocupaciones, alegrías, su historia y no tergiversarlas?
Por desgracia, esa cultura no es popular, sino populista. No todos tenemos libre acceso a ella. El régimen de los hermanos Castro Ruz culpa de su fracaso al modelo democrático, por ellos llamado despectivamente “capitalismo”.
¿Cómo van a ser personaje protagónico de una novela, el albañil que se roba los materiales para poder dar de comer a su familia?
¿Cómo va a ser protagonista de un cuento un plomero que roba los materiales para dar de comer a su familia?
¿Cómo va a ser protagonista de una telenovela un obrero agrícola (no un agricultor) al cual solo le interesa cumplir con la jornada laboral?
¿Cómo va a ser protagonista un agricultor que se ve forzado a vender el fruto de su trabajo al precio que estipule el funcionario neofeudal?
¿Cómo pueden ser protagonistas de nada, si cada vez producen menos bienes materiales para la sociedad en que viven?