miércoles, 17 de marzo de 2010

El régimen de los hermanos Castro Ruz utiliza el chantaje político como forma de negociación




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El caso de los disidentes en huelga de hambre, como forma de liberar a los prisioneros de conciencia, indudablemente que afecta el proceso de diálogo entre el régimen de los hermanos Castro Ruz con los Estados Unidos y la Unión Europea. El desgobierno jamás ha aceptado presiones.

En Cuba no existe la sociedad civil. La sociedad civil no existe bajo un régimen totalitario. La disidencia cubana hace intentos de unificarse. Es el embrión de la futura sociedad civil cubana. Solo los cubanos serán quienes decidan el futuro de Cuba.

La actual administración norteamericana ha dado algunos pasos (insignificantes) hacia el régimen de los hermanos Castro Ruz. El diálogo ha avanzado, aun sin pasos de reciprocidad (aunque fuese también insignificante) por parte del régimen totalitario. El Congreso noerteamericano podría autorizar los viajes a Cuba de sus ciudadanos, lo que aumentaría los ingresos, no solamente de la industria turística totalitaria, sino del ciudadano común.

En estos momentos la visión internacional, luego de varios años esperando que el nuevo mandatario de pasos hacia una mejoría del nivel de vida de los cubanos, se concentra en la oposición de los grupos disidentes, tras la muerte (por huelga de hambre) de Orlando Zapata Tamayo y la que aun mantiene Guillermo Fariñas.

La muerte de Zapata es una tragedia que pudo ser evitada, a no ser por la indolencia del desgobierno imperante en Cuba. Su repercusión responde al malestar provocado, luego de los vanos intentos del gobierno de España (Partido Socialista Obrero Español) de mejorar las relaciones existentes entre el régimen y la Unión Europea.

Tal vez los ideólogos del régimen totalitario no hayan previsto la repulsa que causaría, el dejar morir de hambre a un ser humano. Particularmente, lo pongo en duda. Probado está que la crápula dirigente, de ese sistema, no hace nada de forma precipitada, aunque no es menos cierto que, en contadas ocasiones les haya salido el tiro por la culata, como en el caso de la embajada del Peru, en la década de los 80.

Lo único obvio, que se puede traducir de la muerte de Orlando Zapata, es que a los únicos que le conviene es al desgobierno, que en lugar de hacer reformas, en beneficio del pueblo (al que oprimen hace tantos años), se han dedicado a enclaustrarse (como una babosa en su concha), a atrincherarse tras el parapeto de la línea dura, quizá con el único objetivo de morir (de viejos) con las botas puestas.

Conocemos, de sobra, que las intenciones de los “socialistas” españoles, no son hacia la disidencia, sino hacia los intereses económicos de sus empresarios radicados (a riesgo “peligroso”) en Cuba, negociando con el régimen.

El desgobierno de los hermanos Castro Ruz utiliza el chantaje económico como forma de presionar a los gobiernos de aquellos empresarios, que por su cuenta y riesgo, deciden invertir en empresas mixtas. Estos empresarios no están negociando con homólogos. Luego de innumerables contratiempos logran una participación del 49% en los negocios. Pasado el tiempo, advierten que les va a ser imposible recuperar la inversión y acuden a su gobierno (el español, en éste caso) para tratar de resolver su situación.

Al gobierno español del PSOE le conviene, hasta cierto punto, intentar (al menos) un diálogo diplomático que mejore las relaciones entre la Unión Europea y el régimen totalitario. Abolir la Posición Comun Europea, abriría (para el régimen totalitario) nuevas puertas económicas de países europeos que hoy se resisten a que sus empresarios comercien con el régimen de los hermanos Castro Ruz. De ahí que los diplomáticos españoles le hayan dado la espalda a la disidencia cubana en los años que lleva gobernando Rodriguez Zapatero. El paso “positivo” del desgobierno, que esperan (los gobernantes españoles), es el pago de las deudas contraídas con los empresarios españoles.

¿Hablamos de disidentes, opositores, mercenarios, presos de conciencia, presos políticos…?

Disidente es aquel que se separa de una doctrina, creencia o conducta. No es el clásico caso del exilio cubano de Miami. Los disdentes descartan la violencia como método. Consideran que el embargo, impuesto al régimen de los hermanos castro Ruz, por parte del gobierno de los Estados Unidos, es una aberración del sistema de mercado. Reclaman el cambio de sistema, del totalitarismo a la democracia pluripartidista, convencidos que el poder corrompe y un sistema neofeudal es nefasto a los intereses del pueblo.

Un disidente no se presenta como socialdemócrata, ni de centro y aun menos de derechas, como los quieren denominar los defensores del régimen de oprobio. Es verdad que son pocos (aumentan día a día), todavía dispersos y lo que es peor, penetrados por la seguridad del régimen. No obstante, la población los admira y respeta.

Alguno de estos grupos ha recibido la colaboración económica y política de agencias que el desgobierno de los hermanos Castro Ruz consideran vinculadas al gobierno de los Estados Unidos, por lo que han considerado declararlos como enemigos al servicio de una potencia extranjera y encarcelarlos con penas, que en algunos casos llegan a más de 20 años de prisión.

Lo que para mi está claro, es que los que disienten del régimen totalitario de los hermanos Castro Ruz, son personas honestas, que reconocen haber creído alguna vez en el sistema totalitario, muchos de ellos sin haber renunciado a sus creencias religiosas. Puede que entre sus filas exista uno que otro resentido, lo que es indamisible que, a estas alturas, alguien venga con el cuento de que alguno de ellos está confundido.

En su distanciamiento de las masas populares, los funcionarios del régimen y sus defensores buscan entre las filas disidentes cubanas (afanosamente) líderes de la talla de Walesa o Havel. Están, tan divorciados del pueblo, que no los ven o pretenden no verlos. Oponerse al sistema totalitario no es delito. Otorgarles categoría de aliados del gobierno de los Estados Unidos, a un grupo de 75 personas, es elevarlos a categoría mundial. Es hora de que se percaten de que ellos mismos han creado las condiciones para que exista la disidencia. Basta ya de engañar a un pueblo!

¿Qué los hace marginales al consenso político en Cuba?

Los disidentes son marginales al consenso político del régimen de los hermanos Castro Ruz y no como se ha formulado la pregunta.

El supuesto debate político interno (que propagandiza el desgobierno) es dirigido desde las propias entrañas del sistema totalitario. De ahí que no tenga resonancia externa alguna.

La tan cacareada descentralización no pasa de eso. Las formas de propiedad no estatal, a las que se refieren, no dejan de ser propiedades de carácter usufructuado, en donde el desgobierno continúa siendo el dueño. En una economía tan depauperada, los salarios (congelados durante 50 años) han aumentado risiblemente de cuatro a ocho dólares per capita mensual, mientras que los productos que “abastece” la libreta ibidem han disminuído ostensiblemente. El nivel de vida disminuye año tras año. No existen los espacios de libre expresión. Todos son controlados por el régimen de oprobio. La aplicación de la ley depende de la voluntad testicular de Fidel Castro. Mientras viva, será el quién decida. No puede existir democratización en un sistema totalitario neofeudal. Son los funcionarios, el non plus ultra del burocratismo institucionalizado.

La dididencia propuso el “Proyecto Varela”, de acuerdo con lo establecido por la propia Constitución inventada por el régimen de los hermanos Castro Ruz, que jamás imaginaron que alguien consiguiera reunir las miles de firmas pidiendo reformas a la Carta Magna. No solo se hizo el sordo, ciego y mudo Fidel Castro. Subió la parada y cambió la Constitución. Ahora el socialismo es irrevocable constitucionalmente. Un país que tiene un solo dirigente desde hace 50 años no es democrático. Esa Constitución no pasa de ser una farsa.

Alguna posibilidad de salir de ese cuadro…

Para la lógica perversa del desgobierno totalitario, el régimen no está en la obligación de dar paso alguno en favor del mejoramiento de las relaciones con los Estados Unidos o la Unión Europea. Por el contrario, consideran que la liberación de los cinco falsificadores infiltrados en la Fundación Nacional Cubano Americana y condenados por la posesión de innumerable documentación falsificada, es la única “ficha negociadora”. Es el cuento de “la buena pipa” o del “barquito chiquitico, que no sabía navegar”.

Para la administración norteamericana es imposible inmiscuirse en asuntos que solo le competen a otro de los poderes de un Estado democrático. Por otra parte, los disdentes encarcelados, se niegan a ser ficha de cambio y menos aun ser catalogados como “agentes de una potencia extranjera”. Esto por sí solo demuestra que no son peones de ningún tablero. Es un dominó trancado (como se le llamaría en buen cubano). El trato carcelario continuará intentando doblegar a los disidentes presos.

El desgobierno dictatorial, totalitario y neofeudal de los hermanos Castro Ruz, jamás permitirá una oposición dentro de su sistema.

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