jueves, 15 de febrero de 2007

“HASTA CUANDO FIDEL”


Dr. José Rubiera
Muchos años de angustias. Un país entero de rodillas..., de rodillas rezando. Muchas veces en la clandestinidad. Desde hace poco con vehemencia. Y el archipiélago insigne del Caribe, cada día más pobre y desamparado. Un retrato, mal intencionado de la Rusia soviética.

El monstruo nació en Cuba. En Oriente; y desde que llegó al poder, engañando a todos y para el mal de todos los cubanos, entrar y salir de Cuba, necesita su aprobación personal. Es como uno más de aquellos personajes (negativos) de Salgari, a los cuales, el famoso escritor italiano, convertía en héroes que nos hacían vibrar de emoción en nuestra adolescencia.

El Huracán, se aproximaba al archipiélago cubano y la población se devanaba los sesos sobre como conservar los pocos alimentos para soportar los varios días sin electricidad, sin gas y sin agua. Aquello era un pandemonio, una locura. Sortudos aquellos que tenían dólares para ir a comprar a las “Tiendas de Recuperación de Divisas” (TRD) de Fidel Castro. Mientras tanto, el desgobernante cubano, “olvidándose” de sus supuestas responsabilidades oficiales, se dedicaba a tiempo completo (muy normal de su parte) a tratar de ser la Prima Ballerina en el Departamento de pronósticos del Instituto Cubano de Meteorología.

A Fidel Castro le encanta hacerse sentir cuando no hay esperanzas. Con su voz, más cazcada por la vejez, se empeñaba una y otra vez en ser el centro de atención de los cubanos. Hipocritamente preguntaba si harían falta más recursos para detallar los ciclones, cuando el único ciclón que verdaderamente está azotando a Cuba hace más de 45 años es él. El Doctor en Meteorología, Rubiera, lo escuchaba com calma y resignación. Con mucha paciencia, mientras Fidel Castro actuaba ante las cámaras de TV y..., durante seis horas torturó a todos, como si su presencia y sus incoherencias fueran capaces de aliviar la tensión de los preparativos.

¿Por qué se preocupa por los ciclones de la temporada? Si salíamos de éste sería por puro milagro y él, haciéndose el que se ocupa de un futuro que ningún cubano sabe si existirá. Fidel hablaba de Cuba como si estuviera hablando de Birán, llegando a límites inimaginables. En estos días no sé quién firmaría los papeles oficiales, quién aprobaría embajadores, o quién se ocuparía de los detalles internos de mi país. Fidel no dejaba trabajar a los meteorólogos. Sé que muchos, incluso de buena fe, piensan que estas no son sus funciones como Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, que para eso tenemos la muy eficiente Defensa Civil y el Instituto de Meteorología.

Pero en Cuba, Fidel es TODO: las ondas de radio, la televisión, el pueblo entero y él, no está dispuesto a dejar de tener el roll protagónico de la tragedia que él mismo le há proporcionado al pueblo cubano. Si eso no es sadismo. ¿Que cosa es?

Seguramente que en éste mundo globalizado no existe ningun dirigente como Fidel Castro, capaz de dejar sus funciones para dedicarse a obstruir las funciones de los demás.
Que acapare la televsión nacional (todos los canales pertenecen al desgobierno) para transmitir “propaganda basura” sobre los “logros” alcanzados por el régimen totalitario, no es noticia. Si el Huracán llega a pasar por Cuba, no sé que hubiera quedado en pie. ¿Recuperación? Que palabra más demagógica.
La recuperación solo se logrará el día que deje de existir en Cuba un régimen fidelista.

¿Abastecimientos de agua, alimentos y combustibles seguros? Si en tiempos normales practicamente no existen, imaginense después del paso de un intensidad no. 5. Que las gallinas estaban bien protegidas. Ay! Fidel Castro. ¿No crees que eso es para que lo diga el jefe de las gallinas? Y que la fábrica de tejas había fabricado tejas... ¿A que otra cosa se dedica esa fábrica?

Para un observador externo esto es la locura senil de un dirigente octogenario que, aun estando incapacitado para los efectos, se empeña, por obra y gracia de un poder absoluto, en continuar al frente de un fracasado intento de socialismo tropical.

Para los de adentro, solo les queda rezar por que las cosas cambien. Muchos se preocupan con la risa esquizofrénica y sin sentido que sacude esporádicamente al tirano en los últimos años. Algunos (adentro) se atreven a decir que de esa forma expresa su burla y desprecio por el pueblo humilde al que avasalla.

Gracias a Dios el Huracán decidió no pisar el suelo cubano. Algunos dicen que sintió lástima, otros dicen que le cogió miedo a Fidel Castro. Las dos pueden ser verdad. Talmente parecía como si estuviera esquivando, exprofeso, su entrada al territorio nacional. Puede que hasta supiera que si pisaba territorio cubano, no lo dejarían entrar en los Estados Unidos y tendría que conformarse con México o algun otro país centroamericano.

Entonces, decidió que a él, al poderoso Huracán, ningun dictadorzuelo caribeño le iba a quitar el protagonismo y enfiló por el estrecho de Yucatán, entró de lleno en el Golfo de Mexico y se dió el gusto de visitar la tierra de Walt Disney.