viernes, enero 23, 2015

Una pregunta para Roberta Jacobson



Una pregunta para Roberta Jacobson


Clive Rudd Fernández, Enero 22, 2015


En julio del año pasado, cuando hablé con algunas de las víctimas de la masacre del remolcador 13 de marzo en la bahía de La Habana, me encontré con una lista de datos escalofriantes.


Dos de ellos estremecerían a cualquier ser humano medianamente decente: los cadáveres recuperados del mar a consecuencia del hundimiento de la embarcación jamás fueron entregados a los familiares y jamás se realizó una investigación independiente sobre una masacre en la que 41 cubanos perdieron la vida. Diez de ellos eran menores de edad.


Lo espeluznante de esos hechos no fue solo la impunidad de los que perpetraron la atrocidad en suelo cubano, sino que lo sucedido aquel 13 de julio de 1994 es un patrón que se ha venido repitiendo casi desde que el Gobierno revolucionario tomara el poder en 1959.


Las muertes violentas, el 22 de julio de 2012, de Oswaldo Payá, premio Sájarov del Parlamento Europeo, y de Harold Cepero, joven líder del Movimiento Cristiano Liberación, siguieron el mismo camino de ausencia de justicia y total desamparo de las familias afectadas. Aunque en este caso el cadáver fue entregado a las familias, ni a la de Payá ni a la de Harold se le dio acceso a la autopsia y a una investigación independiente.


Con los cambios de política de la administración Obama y la dictadura de La Habana, algunas voces comienzan a pedir investigaciones independientes sobre muertes violentas, sobre todo donde se sabe que las autoridades han tenido alguna participación.


Otros piensan que este tipo de "problemas" tiene todo el potencial de poner el dedo acusador en la cara del Gobierno de La Habana y que "este no es el momento oportuno para hablar de acusaciones, sino de los temas que acercan a ambas naciones", como me dijo un bloguero independiente desde la Isla.


Los medios de prensa internacional ignoran el tema en la misma medida. Lo más triste no es que no hagan hincapié en estos presuntos asesinatos, sino que la mayoría de nosotros, los cubanos de dentro y fuera del país, no lo tengamos como uno de los temas más importantes a tratar. Una investigación independiente sobre la muerte de Osvaldo Payá y Harold Cepero nos protege a todos los cubanos.


Los presuntos "accidentes" y "descuidos" médicos que han provocado la muerte de Laura Pollán, Osvaldo Payá, Harold Cepero y otros muchos cubanos son las ejecuciones extrajudiciales que penden como una espada de Damocles sobre la cabeza de todos los cubanos que viven en la Isla.


Los que se atreven a disentir o a criticar abiertamente al Gobierno han sentido el peligro mucho más cerca. Muchos de ellos han recibido amenazas de muerte de miembros de la seguridad del Estado que actúan con total impunidad y, como ellos mismos saben, sin consecuencias legales.


Anoche supe que Rosa María Payá se encontró con Roberta Jacobson en un avión, cuando la hija del disidente cubano regresaba de un corto viaje de Washington, donde tuvo el privilegio de ser invitada por el senador Marco Rubio al discurso del Estado de la nación. La subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental estaba camino a La Habana para encontrarse con funcionarios del Gobierno cubano en uno de los encuentros entre las dos naciones de más alto nivel desde la administración de Jimmy Carter.


En ese corto encuentro, Rosa María Payá le preguntó si la investigación sobre la muerte de su padre estaría sobre la mesa de las negociaciones. La respuesta, tan políticamente correcta como evasiva: " This is always a point that we can raise", Ese siempre es un asunto que podemos tocar.


Tal vez me equivoque, pero a juzgar por la respuesta, el tema de las muertes sin explicación de opositores como Oswaldo Payá y Laura Pollán quedarán en el tintero (por ahora) y, con ellas, el miedo de todo cubano a ser asesinado en cualquier momento, sin consecuencias para los verdugos ni para los que dan las órdenes.


Nota de Manchiviri:

La dictadura totalitaria neofeudal aspira a mantener relaciones formales con el gobierno de los Estados Unidos.
Los pericos viejos (ya los viejos pericos desaparecieron) deben estar muy preocupados por la traición de Raúl Castro a su hermano Fidel, a la patria, a la revolución y al socialismo.
Pactar relaciones diplomáticas con el “monstruo imperialista” además de ser ALTA TRAICIÓN, es claudicar en los principios.
Fidel Castro jamás hubiera pactado, semejantes relaciones, sin haberse levantado (primero) el embargo.
Raúl Castro debe ser llevado a un TRIBUNAL DE HONOR, retirársele los grados de General, sus condecoraciones y luego juzgado (en juicio sumarísimo) y ser condenado a la pena máxima.
Lo que no hizo Fidel en el año 89, lo deben hacer ahora los “verdaderos revolucionarios”.























sábado, enero 17, 2015

Foro por los derechos y libertades

          Foro por los derechos y libertades


Estado de SATS
Donde confluyen Arte y Pensamiento
Posted on enero 15, 2015 by yuri perez
Los anuncios realizados por el presidente norteamericano Barack Obama y su administración han desatado una intensa polémica sobre el conflicto cubano. Muchos opositores y activistas de la sociedad civil, dentro de la Isla y en el exilio, hemos lamentado, sobre todo, la falta de transparencia y el carácter unilateral e incondicional de las nuevas medidas.

Es indiscutible e imprescindible que los cubanos seamos los principales responsables del destino de nuestra nación pero también esperamos un compromiso efectivo, de la comunidad democrática, con la defensa de las libertades fundamentales y el establecimiento de un Estado de Derecho en la Isla.

Quienes vivimos día a día las violaciones del régimen cubano y quienes desde el exilio han sufrido y sufren el totalitarismo en su país de origen, somos actores indispensables de un proceso de transición. Ignorar muchas de nuestras voces y actuar desde una sola visión del problema, debilita la objetividad y pone en peligro cualquier diálogo político.

Nos encontramos frente a dos opciones. Primera, aceptar la mutación del régimen a un capitalismo autoritario, donde el cubano tendrá que conformarse con pequeñas dádivas, mientras los herederos del castrismo disponen de nuestros derechos y riquezas. Segunda, exigir cambios concretos y medibles que conduzcan al establecimiento de una verdadera democracia.

La exigencia en el restablecimiento de nuestras libertades es una condición necesaria para lograr una transición política exitosa. Durante estos largos 56 años, de dictadura de partido único, han sido múltiples las demandas que desde el activismo y la oposición han reclamado el pleno ejercicio de esas libertades inherentes al ser humano, pagándose un alto costo por dichos reclamos.

La violación de los derechos fundamentales en nuestro país está validada por el sistema jurídico actual. Por ello consideramos que la ratificación y sobre todo la implementación jurídica del Pacto de los Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, con sus protocolos facultativos, es una herramienta clave como precondición y hoja de ruta para solucionar el conflicto cubano. Igualmente las normativas de la Organización Internacional del Trabajo nos darán una guía precisa de cómo trabajar sobre el ordenamiento legal de los temas laborales y libertades sindicales.

Esperamos que países Latinoamericanos, la Unión Europea, Canadá, la Santa Sede y los Estados Unidos como importantes actores políticos en la problemática cubana, nos acompañen en esta razonable y urgente demanda. Hemos usado como referencia el acuerdo de asociación suscrito entre la UE y América Central en el año 2012, con un claro énfasis en el respeto a los derechos humanos y promoción de la democracia.

De ratificarse estos acuerdos proponemos la siguiente Hoja de Ruta que vele por la efectiva y pronta implementación de los compromisos contraídos:

  • Inmediata liberación y anulación de condenas a todos los presos por motivos políticos (Decretar amnistía)
  • Sobre la Constitución, leyes, reglamentos, procedimientos y prácticas administrativas: derogación de todos aquellos artículos que vulneran los Pactos Internacionales y guardan relación con las libertades de expresión, asociación y sindicación, reunión, movimiento, conciencia y de religión, económicas y culturales. Establecer las plenas garantías para el ejercicio de dichas libertades
  • Sobre el código Penal: eliminación de la figura de peligrosidad predelictiva, así como de todas las normas que puedan contribuir a detenciones, reclusiones arbitrarias y actos de hostigamiento violatorias de los acuerdos contraídos
  • Restablecimiento de garantías judiciales de rango constitucional y derecho al debido proceso
  • Nueva Ley de Asociación que incluya el pluripartidismo y garantías para la libertad de reunión. En cuanto a las libertades sindicales se debe tomar en cuenta las normativas establecidas por la OIT
  • Nueva Ley de Medios de Comunicación que garantice la libertad de expresión y libre flujo de información
  • Nueva ley electoral (Restauración de la Soberanía Nacional)

Consideramos que todo paso debe estar condicionado al progresivo avance en la hoja de ruta anteriormente señalada, sustentada en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Nuestro objetivo final es transitar a una verdadera democracia: con pluralismo político, independencia judicial, libertad y derechos humanos. Donde el cubano pueda a través de consultas y procesos electorales libres y transparentes, así como la realización de una constituyente, definir el destino de nuestra nación.

Todos los actores genuinos de la oposición y la sociedad civil, a través de sus proyectos y demandas, dentro de la Isla y el exilio, tienen que ser parte activa de cualquier proceso que busque una solución al conflicto cubano.

Está en juego el futuro mismo de la nación. Ejerzamos la gran responsabilidad que nos ha tocado. 

Nota: El Foro NO pertenece a Estado de Sats. Han firmado esta Hoja de Ruta artistas, periodistas, académicos, sindicalistas y opositores de distintos grupos de dentro de la Isla y en exilio.

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domingo, enero 11, 2015

¿CAPITALISMO ENSEGUIDA, O MÉTODO CHINO PRIMERO?

¿CAPITALISMO ENSEGUIDA, O MÉTODO CHINO PRIMERO?

Publicado el 10 enero 2015 por Regina Coyula




Por Rafael Alcides


Es el 17 de diciembre.


Los más, y somos en ese momento en la cola de la farmacia unas treinta personas, festejan los acuerdos de Raúl y Obama, y de tener cohetes los hubiesen tirado. Bueno, envolviéndonos a todos con un dedo, una mujer con un niño de la mano decía con voz entrecortada por la emoción: “¡Esto lo ha hecho San Lázaro!.” Los más, decía, porque entre los viejos (once conmigo, que no soy del barrio, que estoy en esa cola porque en mi farmacia no tenían mi medicina), hay tres en contra: uno que dice que sin la mediación de la disidencia, ese acuerdo constituye una traición de Obama, una traición que la historia registrará con letras de luto; le replican que si en eso, en su parte en el reparto del pastel es en lo que en esta hora tan soñada piensan los de los Derechos Humanos, y el hombre, un gordito, abogado al parecer, no viendo allí quorum, y sí muy malas caras, se marcha sin dejarle a nadie su turno en la cola; el otro es un dentista, por lo que luego me dirán, que no es de los Derechos Humanos pero que mientras sus contemporáneos debaten el porvenir del socialismo cubano, se las pasará diciendo que sin la supresión del Bloqueo por delante, los acuerdos de Raúl y Obama han sido un disparate, que se ve que Raúl no es Fidel; y el otro viejo en contra es un hombre con espejuelos oscuros, muy respetado en el grupo, que de plano rechaza los acuerdos.


Por eso, para poder debatir la cosa a fondo, y por viejos, siguiendo a los viejos de José Martí en “Los zapaticos de rosa”, nos hemos apartado, mientras allá, a la puerta de la farmacia, siguen los más, con la devota de San Lázaro ahora de líder, creyéndose que ya están en el capitalismo.


–No señor, yo como antiguo militar –le asegura un bizco al hombre de los espejuelos oscuros–, puedo decirle que el general de Ejército no le ha hecho entrega de las llaves de la ciudad al enemigo. Usted tiene razón cuando dice que Fidel mismo ha dicho hoy una cosa y mañana todo lo contrario, pero ésa es la política. Es el ajedrez de la política. Con cada nueva movida cambia el escenario. No puede ser de otra manera.


–Por eso mismo –insiste el hombre de los espejuelos oscuros—no puedo creerle a Raúl cuando dice que esto se ha hecho sin renunciar a nuestros principios, y mañana mismo voy a entregar mi carné del Partido. No quiero tenerlo encima cuando se bajen del avión el empresario que se hará cargo de la recogida de la basura, y el que se ocupará del asunto del transporte, y el que ya está sacando la cuenta para construir doscientas mil casas en seis meses, para empezar, y no sigo porque lo demás se entiende solo.


–Pero abandona esa pose de oráculo nacional –lo conmina el militar, ya de mal talante. Y de peor talante aún le responde el hombre de las espejuelos oscuros:


–Aquí el oráculo sigue siendo Fidel, y en su defecto Raúl. Yo me atengo a las leyes de la física. Si en una represa quitas un ladrillito, uno solo, estás determinando el fin de la represa. Mira a los chinos, mira a los vietnamitas. Montones de chinos millonarios hoy. Montones, miles. Y dirigiendo en el Partido. Ya sólo le faltan eso que los burgueses y los lacayos del imperialismo llaman “democracia”.


–En todo caso –dice un viejo vestido con bermuda y gorra de los Industriales–.¿Eso es bueno o es malo? Porque yo lo que quiero es tener guaguas que me lleven, camiones que me recojan la basura, que mi familia no tenga que vivir en barbacoas.


–Pero no por esa vía, porque eso sería el fin del socialismo –objeta el militar, coincidiendo con el hombre de los espejuelos oscuros.


–Pero qué es lo importante: ¿La vía o los resultados? Esto lo ha dicho uno de los viejos que no había hablado, al parecer gente con autoridad en el grupo y que trataba al bizco, al militar, de “Mi hermano”. Emplazamiento que ha sorprendido al de los espejuelos oscuros:


–Luego entonces, para ti los principios no cuentan. Muy extraño con toda tu historia. Un tipo como tú.


–Yo confío en Raúl –dice el histórico–. Tú hablabas de los chinos, pero aquí no somos chinos. Y si hay que ser chino, nos metemos a chinos. Y si hay que hacer lo que todavía les falta por hacer a los chinos, también lo hacemos. El socialismo no ha servido para nada en ningún lugar del mundo, y Raúl, que está al tanto de la marcha del mundo, lo ha visto. Por eso ha hecho esto, y prepárate para lo que viene.


 Como el histórico parecía saber mucho de lo que venía, el grupo calló, dispuesto a escuchar. El más callado fue el hombre de los espejuelos oscuros; pero de pronto, como volviendo en sí, y más interesado en su presente que en el porvenir, preguntó de sopetón:


–¿Y yo, qué? Tú me conoces, las sesenta y cuatro condecoraciones, sellitos y medallas que tengo en casa dicen algo, un hijo mío murió en una guerra internacionalista, y todo lo demás que tú conoces. Yo podría vivir allá afuera como un jerarca.
Explícate, ¿Puede, quien lo ha dado verse de pronto, al final de su vida, con que volvemos a estar donde estábamos cuando empezamos en esto?


Menos el hombre de los espejuelos oscuros, los demás estuvieron con el hombre de la bermuda y la gorrita. Rectificar es de sabios, decía él. No hubo acuerdo, en cambio, en si Raúl daría los pasos para el desmontaje del sistema, los que fueran, sin herir, haciendo la cosa sin que lo pareciera, un paso aquí, otro allá pero con tiempo.


–Pero ¿y yo qué? –Raúl no tiene tiempo para hacer eso con tiempo. –estaba diciendo un médico frágil pero enérgico para su edad que ya había intervenido dos veces.


— “¿Y yo qué?”


Nadie hacía caso del de los espejuelos oscuros, él seguía repitiendo su y yo qué, pero la gente no le hacía caso. Estaban atentos a la disputa del médico y el militar.


–El General de Ejército tiene todo el tiempo del mundo –insistió airado el militar.


El de la bermuda y la gorrita lo apoyó:


–Esta gente dura mil años. El Gallego Fernández ya tiene cien y míralo ahí más paradito que un poste de la luz.


–No señor, el Gallego todavía no tiene cien años –precisó el histórico.


 El médico se explicó, apelando al sentido común.


–Digo que Raúl no tiene tiempo para tomarse tiempo haciendo los cambios pasito a pasito, no en las condiciones de quiebra en que se halla el país, lo que él vaya a hacer tiene que hacerlo rapidito, ha abierto las murallas y eso es muy delicado, ya no tiene la excusa del enemigo exterior que le permitía mantener en su lugar a los inconformes de acá adentro y que ahora se envalentonarán. Sin detenerse a pensar si hiere a uno o a un millón, tiene que hacerlo como Fidel cuando de repente en un entierro dijo que donde dije digo era diego, y nos volvió socialistas en el acto. Por cierto, un día 16 también. Así, como se quita un esparadrapo. Ése es el tiempo que él no tiene.


El Histórico, no veía la objeción. Habló para todos.


–Para todo hay métodos, Y en el que les digo Raúl se evitaría dar la cara y quedar como el que le enmendó la plana a Fidel. Partimos de que se trata de Cuba, no de la vana gloria de nadie. ¿Se acuerdan de las relaciones últimas del Padrino con su hijo Mike Corleone? Imagínense a Díaz Canel haciendo que habla, y detrás a Raúl, que ha renunciado alegando que estaba muy muy enfermo pero que en realidad está mejor que ustedes y que yo, hablando por el compañero Díaz Canel. Estamos, como decía mi compadre y vecino –y señala para el hombre de los espejuelos oscuros—justo en el momento en que los chinos, luego de treinta años perdidos haciendo acero en el patio de la casa ahí en un caldero con fuego de leña así como si estuvieran friendo chicharrones, entran en la historia. Hablen con los chinos de esos años perdidos, De igual manera, quienes hoy aquí se sintieran engañados, aplaudirán después.


 No era un debate terminado. Todavía por poco hay sangre. Alguien decía que a lo mejor venía un método chino sin participación del capital cubano, recordaba la filosofía económica del bonsái expuesta por Murillo, y el dentista por su parte seguía repitiendo como un obseso que sin la supresión del Bloqueo los acuerdos de Obama y Raúl eran un disparate, mucho más cuando Raúl no hacía tanto había proclamado que podíamos resistir el Bloqueo cincuenta y cinco años más, y entonces el médico, tal vez harto de las lamentaciones de aquel hombre, alzando la voz y encarándolo, dijo que el plural del “podíamos” ése de Raúl era exagerado, que Raúl no había conocido ni un segundo del Bloqueo, que Raúl durante cincuenta y cinco años se había levantado con aire acondicionado, había entrado entraba en su automóvil con aire acondicionado, se había metido en su despacho con aire acondicionado, se había acostado con aire acondicionado, y que solo había sudado la camisa cuando salía a revisar alguna unidad militar y de paso coger sol para sintetizar sus vitaminas, o cuando salió a cazar.


Ahí fue cuando se formó. El militar le exigió retractarse de sus palabras, audaz el médico se negó, y mientras aquel par de viejos eran reducidos por el grupo, oí a una señora que había permanecido limpiando su dentadura superior con una lima de uñas diciéndole a un viejo que acaba de llegar, a tiempo que, enérgica, y dispuesta a intervenir, se encajaba su dentadura:


–Si por algo yo quisiera que en estos cambios que vienen se haga lo que todavía los chinos no han hecho, es para que aquí la gente pueda decir lo que piensa sin que pasen estas cosas.


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