sábado, 25 de febrero de 2017

Cuando de recular se trata…

Cuando de recular se trata…

Pretender que topando los precios se avanza lentamente en pos de cambios que permitan a la nación recuperarse de viejos modelos económicos, conduce nuevamente a las “libretas” y a las deformaciones del “mercado” socialista, conculcando la producción y los servicios



 
 
 

La calurosa Ciudad de La Habana ardió cuando el “gobierno provincial”, “orientado y dirigido” por el llamado Partido Comunista, dictó unas regulaciones de precios para los taxis privados. Ante tamaño despropósito, algunos taxista guardaron sus carros. Ya el cubano sabe que forcejear con la dictadura no sirve para otra cosa que perder el tiempo. Es mejor esperar a que la protesta silenciosa de la clientela les haga entrar en razones.

Los habaneros saben que el problema de la falta de transporte no se debe a los taxistas particulares

Tan pronto como surja efecto el “estado de la población”; eso que hace mucho tiempo que funciona en silencio (para el des-gobierno) y que sondea el estado de opinión, determine que la presión se hace insoportable.

Muchos de los seudo-economistas gubernamentales opinan que lo del trabajador por cuenta propia, haciendo las veces de taxista) es un negocio de “dimensiones reducidas”. A estos “compañeros” debo aclararles que de eso nada. Un negocio, de ese tipo, en una ciudad de más de dos millones de habitantes, no se puede considerar pequeño.

Pequeña es la empresa particular de cada taxista

Y otra aclaración: Las ganancias no son altas, a partir de que los onerosos impuestos que se pagan al des-gobierno, unido al coste de las reparaciones y mantenimientos, de esos “cacharros” antediluvianos, “de marcas indescifrables” que mueven a la población de un lado para otro de la capital de los cubanos, no es nada barato. Agréguesele el aumento del precio del combustible y ya verá usted cual es el problema.

No intenten “dormir”, al pueblo, con los trucos viejos de antaño.

¿Qué es eso de «distorsión del modelo económico y social?

¿Cuál modelo? ¿Qué sociedad?

¿Es eso lo que va a retardar las transformaciones anunciadas hace más de cinco años?

¡Me parece que los seudo-economistas del régimen ahora intentan, descaradamente, amedrentar a la población! Pero es tarde.

Nunca ha sido buena idea intentar mezclar el agua y el aceite, o la leche de vaca, con la de magnesia. Pero si en base a lo anterior, además dices mentiras…

¿Desde cuando existen, en Cuba, pequeñas y medianas empresas particulares?

Si llamarle empresa privada S.A. a las del des-gobierno, es pasarse de la raya, mucho peor es insinuar que los “cuentapropistas” cubanos pueden andar junto a compañías extranjeras y mixturarse.

No soy economista, pero decir (a continuación) que la presencia de esas alternativas empresariales (de factura capitalista) no alejaría al régimen imperante en Cuba del sistema socialista, es como decir que aunque cruce un simio con un cerdo jamás saldrá, de esa unión, un “cochimono”. Por supuesto que no, pero se crean las bases para el establecimiento de una base (a escala social) que asuma el control de la economía en nombre del des-gobierno.

En fin, la casta que hasta nuestros días ha mantenido el poder político, en manos de la misma casta intentando “gobernar” desde una economía sostenible.

Las experiencias económicas, fracasadas, del socialismo a nivel mundial, son tan sonadas, que apenas quedan rastrojos. Por el contrario, las experiencias del capitalismo solo trae crisis cíclicas en el sistema de mercado, aunque indiscutiblemente que en las economías de mercado, las clases medias viven mucho mejor que en los países de economía centralizada.

Por regla general no se debe restringir el comercio. Solo en ocasiones puntuales y en empresas estratégicas para un país, sería posible la regulación.

Tomemos, por ejemplo, el caso de los taxistas particulares y dejémonos de tanto teque económico:

Si se contrata una o varias empresas privadas para resolver el problema del transporte, de inicio debe regularizarse el taxi particular, pero cuando se trata de que el des-gobierno se muestra incapaz de resolver el problema del transporte y aumenta el precio de los carburantes, un buen gobierno primero escucha a los transportistas particulares con el ánimo de ayudarles y no al contrario. Luego les disminuye el precio del combustible y a cambio les exige el tope de los precios. Luego les disminuye un porcentaje del impuesto y les exige aumentar las paradas.

O lo que es igual en el sistema de mercado.

                                           NEGOCIAR


Olvídense de las escuelas del siglo XIX, que estamos en el XXI.

El conflicto en torno a los precios de los taxis, no es otra cosa que el descontrol del des-gobierno sobre sus órganos de dirección. Cinco décadas de gobernar al capricho de un solo personaje es el problema fundamental.

Si fuera cierto que en el mundo, es común la regulación gubernamental del transporte, como regla, para proteger a los consumidores, en Cuba el problema no es ese. En Cuba lo que ha puesto ese precio al transporte es la incapacidad del des-gobierno que no sabe, ni quiere gobernar como debe ser.

No se puede ir diciendo por ahí que los taxistas particulares son los responsables de incrementar sin razón “legítima”, los precios, cuando el desgobierno (con o sin razón) aumenta los precios de los combustibles.

Respondiendo a la situación creada por el propio desgobierno, ya los taxistas habían aumentado los precios.

¡Esa es la verdad!

¡Las “autoridades” respondieron tarde y mal!


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domingo, 12 de febrero de 2017

¿Formado o deformado?

¿Formado o deformado?



























jueves, 9 de febrero de 2017

Los marxistas más serios de este mundo

     Los marxistas más serios de este mundo

      Critican el capitalismo, pero gozan de todas sus ventajas

  Tania Díaz Castro  

                            Manifestantes procomunistas (fraccionproletaria.wordpress.com)



LA HABANA, Cuba.- Para saber por qué colapsó el comunismo soviético, los marxistas más serios de este mundo han hecho lo indecible.

Fidel Castro ofreció un montón de kilométricos discursos que todavía ocasionan oleadas migratorias de cubanos hacia el Norte; la dirección política principal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en coordinación con los comunistas cubanos, distribuyeron por todo el país miles de ejemplares del libro El derrumbe del socialismo: Causas y consecuencias y la Editorial de Ciencias Sociales de La Habana ha publicado los libros de los marxistas Hans Modrow, Roger Keeran y Thomas Kenny, que se adquieren en las ferias del libro.

Cada uno de estos ancianos trasnochados se ha roto la cabeza para explicar por qué el imperio soviético se desguabinó, y aún no llegan a conclusiones concretas.

Después de transcurridos treinta años, tampoco Alan Woods,  importante dirigente británico de la corriente marxista internacional, se da por vencido. Su libro Stalin: 50 años después de la muerte del tirano, ha sido publicado por la Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels, con sede en España.

Dan ganas de salir corriendo mientras leemos los horrores que cuenta Woods sobre Stalin, precisamente el hombre de quien no se puede hablar mal en presencia del gobernante cubano Raúl Castro, como tampoco puede hacerlo su prensa nacional.

Según Woods, Stalin fue “un mal teórico, un pésimo escritor y un peor orador, que hirió de muerte al comunismo antes de que este desapareciera”, porque a Stalin “sólo le interesaba lograr el poder y controlarlo”.

En 1953 muere Stalin. Aunque las purgas mueren con él, más de sus 700 víctimas fueron rehabilitadas judicialmente y se conocieron todos sus crímenes, sobre todo cuando puso en práctica la colectivización, donde murieron de hambre diez millones de personas.

El culto que se creó con el estalinismo, continúa narrando Woods, “una aberración histórica temporal”, adquirió su expresión más grotesca cuando lo creyeron omnipotente, el padrecito de todos, el gran hombre, el Maestro, el todopoderoso georgiano, el invencible, se multiplicaron en miles sus fotos en oficinas y lugares públicos y no lo querían dar por muerto.

Nos señala además que “Stalin nunca tuvo una verdadera ideología, convicción, ideas o principios, porque sólo le interesaba tiranizar, asustar y culpar a los demás, traicionando no sólo a Lenin, sino a sus propios camaradas, que mandó a fusilar por decenas. Odiaba a los intelectuales y como estaban prohibidos los partidos, así como la oposición, era necesario censurar el arte, tener a la cultura sometida a la vigilancia del Estado, porque a través de ella podían salir a la superficie las ideas oposicionistas”.

También señala Woods, como algo fundamental, que “con la muerte de Stalin, el círculo dominante tuvo que hacer algunas reformas” que, en definitiva, no dieron resultado. “Ya se había establecido un gran abismo entre los trabajadores y los parásitos burocráticos, cuyos ingresos y privilegios aumentaban, disfrutando de las mejores casas, autos con chofer, sirvientes, medallas, vituallas especiales…”

Ni siquiera la actividad económica privada e ilegal que floreció con Jrushchov, salvó a la URSS, sobre todo por las formas de pago laboral. De ahí la broma histórica soviética: “Ellos pretenden pagar y nosotros pretendemos trabajar”.

Aunque dicen lo mismo los trabajadores cubanos, venezolanos y otros, Alan Woods no cree que el comunismo haya muerto,  “porque según sus colegas, no murió por causas naturales, sino que fue un suicidio”.

Lo más curioso de toda esta fauna que presume de poseer una formación marxista seria y residen en el capitalismo, es el criterio de que las nuevas generaciones son las encargadas de hacer avanzar a la clase obrera, limpiando la bandera de Octubre, ensuciada y ensangrentada por Stalin; y al referirse al capitalismo, lo creen decadente y senil.

En pocas palabras, quieren que surjan más hombres como Stalin, Fidel Castro, Hugo Chávez y toda una fauna de presidentes latinoamericanos que necesiten de toda una vida para lograr sus empeños, que no son más grandes que el afán de mantener el poder.

Ellos, Keeran, Modrow, Kenny y Woods, son los que alientan a esas pocas ancianitas rusas que, en fechas políticas, todavía llevan sobre sus pechos la foto de Stalin, mientras desfilan compungidas por la Plaza Roja de Moscú y el millonario Putin, desde lo alto, les sonríe con pena.
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viernes, 3 de febrero de 2017

Las estadísticas reflejan la grave crisis del sistema educativo en Cuba

Las estadísticas reflejan la grave crisis del sistema educativo en Cuba
Mario J. Pentón, Miami | Febrero 01, 2017

El rápido envejecimiento poblacional, unido al recorte de los recursos asignados a la educación y al descenso en la calidad de la enseñanza, son tres de los rasgos con los que el economista Carmelo Mesa-Lago caracterizó la situación del sistema educativo en Cuba.
"En 2007 el Gobierno de Raúl Castro declaró que no podía sostener los gastos del sistema educativo heredado de la gestión anterior, desde entonces se ha reducido la inversión en educación y en gastos sociales en general", explicó Mesa Lago en una conferencia auspiciada por el Centro de Estudios Convivencia el sábado.

"Se suponía que Cuba iba a tener los mismos indicadores de Uruguay hacia 2025, pero hoy no solo alcanzó el nivel de ese país, sino que lo superó", dijo el investigador refiriéndose al envejecimiento poblacional.
Cuba es el país más envejecido del continente y eso tiene un impacto directo en el sistema educativo. Los alumnos matriculados en la educación primaria se han ido reduciendo año tras año. También lo ha hecho el grupo en edad productiva, lo que a juicio del economista plantea un serio peligro, debido a que sobre ese segmento de la población recae la financiación de la "cola joven" y la "cola vieja" de la sociedad.

 
Según estadísticas oficiales compiladas por el investigador, el Gobierno cubano ha reducido en 8 puntos porcentuales los gastos sociales del presupuesto de la nación desde 2007, así como 8,4 puntos del Producto Interior Bruto.
Específicamente el sistema educativo ha visto mermar su presupuesto en 4 puntos porcentuales entre 2008 y 2015.
Algunas de las medidas que Raúl Castro tomó al asumir el poder fueron el cierre de las escuelas en el campo, (internados), así como la eliminación paulatina de las más de 3.000 sedes universitarias abiertas por su hermano Fidel en los años de la Batalla de Ideas. También se ha realizado un progresivo reajuste en las escuelas, cerrándose aquellas con menos matrícula, y desplazando a los estudiantes restantes a otros centros educativos.

Castro también eliminó costosos programas como el destinado a trabajadores sociales, que graduó a miles de jóvenes que terminaron controlando el consumo de combustible en las gasolineras o repartiendo refrigeradores y bombillas eléctricas en programas masivos de recambios. Los programas para maestros emergentes e instructores de arte también fueron desmantelados, y al mismo tiempo se redujeron las universidades para adultos mayores y el uso de dispositivos tecnológicos en las aulas.
Entre 1989 y 2007 hubo un aumento de las ofertas de carreras en el área de humanidades y ciencias sociales de un 3.943%, mientras que se redujo el de carreras universitarias relacionadas con las ciencias naturales en un 39%.

Con Raúl Castro al mando el panorama cambió radicalmente con un decrecimiento de las carreras humanísticas en un 83% y el aumento de un 13% en aquellas relacionadas con las ciencias naturales.
Sin embargo, la matrícula universitaria descendió en un 30% en 2014, una tendencia compartida por otros sectores, como el de la educación secundaria que disminuyó su matrícula en un 11%.

Mesa Lago reconoce que el acceso universal y gratuito a la educación es un logro importantísimo que ha tenido efectos positivos "en los sectores de menor ingreso como afrocubanos, mujeres y los campesinos". Sin embargo, el investigador subrayó que la ideologización de la educación y el control absoluto del Estado sobre los proyectos educativos son las carencias más importantes.
Otro elemento criticable a juicio de Mesa Lago es el salario de los docentes, que se encuentra entre los más bajos del continente. El salario medio del sector educacional es de 537 pesos, que equivale a 21,4 dólares al mes.

"Cuba tiene un capital humano extraordinario, pero se pierde porque emigra a otros renglones económicos que tengan una remuneración mayor", explicó.
Según un estudio realizado por el académico, en 2015 el salario real ajustado a la inflación permitía solamente cubrir un 28% del poder adquisitivo de los ingresos de 1989.

Para garantizar la presencia de un maestro frente al aula el Gobierno ha tenido que trasladar profesores de unas regiones a otras del país a otras, como ha sido el caso de Matanzas y La Habana, donde hay una significativa presencia de docentes de la región oriental de Cuba.
Aunque Cuba no participa en los exámenes internacionales que permiten medir la calidad de proceso educativo, el propio Gobierno ha entonado el mea culpa sobre el


Según estadísticas oficiales compiladas por el investigador, el Gobierno cubano ha reducido en 8 puntos porcentuales los gastos sociales del presupuesto de la nación desde 2007, así como 8,4 puntos del Producto Interior Bruto.
Específicamente el sistema educativo ha visto mermar su presupuesto en 4 puntos porcentuales entre 2008 y 2015.

Algunas de las medidas que Raúl Castro tomó al asumir el poder fueron el cierre de las escuelas en el campo, (internados), así como la eliminación paulatina de las más de 3.000 sedes universitarias abiertas por su hermano Fidel en los años de la Batalla de Ideas. También se ha realizado un progresivo reajuste en las escuelas, cerrándose aquellas con menos matrícula, y desplazando a los estudiantes restantes a otros centros educativos.
Castro también eliminó costosos programas como el destinado a trabajadores sociales, que graduó a miles de jóvenes que terminaron controlando el consumo de combustible en las gasolineras o repartiendo refrigeradores y bombillas eléctricas en programas masivos de recambios. Los programas para maestros emergentes e instructores de arte también fueron desmantelados, y al mismo tiempo se redujeron las universidades para adultos mayores y el uso de dispositivos tecnológicos en las aulas.

Entre 1989 y 2007 hubo un aumento de las ofertas de carreras en el área de humanidades y ciencias sociales de un 3.943%, mientras que se redujo el de carreras universitarias relacionadas con las ciencias naturales en un 39%.
Con Raúl Castro al mando el panorama cambió radicalmente con un decrecimiento de las carreras humanísticas en un 83% y el aumento de un 13% en aquellas relacionadas con las ciencias naturales.

Sin embargo, la matrícula universitaria descendió en un 30% en 2014, una tendencia compartida por otros sectores, como el de la educación secundaria que disminuyó su matrícula en un 11%.
Mesa Lago reconoce que el acceso universal y gratuito a la educación es un logro importantísimo que ha tenido efectos positivos "en los sectores de menor ingreso como afrocubanos, mujeres y los campesinos". Sin embargo, el investigador subrayó que la ideologización de la educación y el control absoluto del Estado sobre los proyectos educativos son las carencias más importantes.

Otro elemento criticable a juicio de Mesa Lago es el salario de los docentes, que se encuentra entre los más bajos del continente. El salario medio del sector educacional es de 537 pesos, que equivale a 21,4 dólares al mes.
"Cuba tiene un capital humano extraordinario, pero se pierde porque emigra a otros renglones económicos que tengan una remuneración mayor", explicó.

Según un estudio realizado por el académico, en 2015 el salario real ajustado a la inflación permitía solamente cubrir un 28% del poder adquisitivo de los ingresos de 1989.
Para garantizar la presencia de un maestro frente al aula el Gobierno ha tenido que trasladar profesores de unas regiones a otras del país a otras, como ha sido el caso de Matanzas y La Habana, donde hay una significativa presencia de docentes de la región oriental de Cuba.

Aunque Cuba no participa en los exámenes internacionales que permiten medir la calidad de proceso educativo, el propio Gobierno ha entonado el mea culpa sobre el deterioro del sistema.
Mesa Lago propone once puntos a tener en cuenta en el futuro de la gestión del sistema educativo. Según el economista, los recursos deben centrarse en la población más necesitada de las provincias más pobres. Además debería tenerse en cuenta la demanda de trabajos para los programas formativos.

Para lograr la sostenibilidad del sistema, el economista propone el cobro de la matrícula en la educación superior para quienes tengan un ingreso alto. El sistema educativo debe estar abierto y orientado al mercado mundial.
Otro aspecto importante consiste en ofertar más carreras universitarias para aquellas especialidades de más demanda. El pago justo a los docentes y la apertura a la educación privada, pasando por la desideologización del sistema educativo, serían indispensables para el futuro de la Isla.
Por último, el académico propone restaurar la autonomía financiera de los centros de investigación para que puedan atraer inversiones internacionales y permitir el trabajo por cuenta propia en el área educativa.

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martes, 31 de enero de 2017

Europa en Pánico

                    Europa en Pánico

Es verdad que los extremos se tocan. Tampoco debemos olvidar que son tan incompatibles como en su día lo fueron la alemania nacional socialista y la unión de repúblicas socialistas soviéticas. ¿Que podían pactar? Correcto.

La historia demostró que pactaron en falso.

El problema de la Unión Europea no es otro que la cantidad de medidas socialistas que han implementado y causado un efecto "llamada".

El "estado del bienestar" y el "poder adquisitivo" lo han forjado mediante impuestos (muchas veces oneroso).

Aquellos que hemos vivido en Cuba (en los últimos 60 años) sabemos que existe una capa de la población (bastante grande por cierto) que se conforma con lo que recibe de "papá estado", mientras que sin pudor alguno trabaja en negro para "compensar".

Claro está que, en Cuba, la economia centralizada es tan ineficiente y los líderes políticos son tan indolentes que: No funciona.

En los países capitalistas, democráticos y de libre mercado sucede todo lo contrario. Cuando una persona trabaja de sol a sol y el gobierno (impuestos mediante) le saca más de tres meses de salario: Si usted se encuentra en los casos de pequeña y mediana empresa, es posible que no pueda hacer nada. Pero las grandes empresas huyen de los impuestos onerosos, llevándose su dinero a paraísos fiscales; cuando no a otros países con menos cargas.
Mientras tanto, la economia sumergida crece, en la medida que aumente una renta básica fija para aquel que no "encuentre" trabajo. Esa renta le permite rechazar trabajos que, los naturales de un país desarrollado, no quieren realizar.
Esto lo suplen los in-migrantes, que muchas veces también entran en el juego «sumergido» cuando son ilegales.

Europa está aterrada porque de eso se trataba el "obamacare", de pagar con los impuestos del contribuyente americano, la salud de aquellos que aportan menos o nada.
Al cabo de una década los impuestos subirían como la espuma.

Para cruzar una calle, los padres le dan la mano a sus hijos mientras son menores de edad. Después de cumplir cierta edad ya no es necesario.

La política social democrata europea, trata a sus miembros como si fueran menores de edad.
El gobierno (estado somos todos) no tiene por qué dirigir la vida de los ciudadanos.
Los empresarios no tienen por qué pagar la seguridad de sus trabajadores por ley.
Son los trabajadores los que deben pagar (por ley) la seguridad social, de su propio trabajo; y su asitencia médica, etc.

Por supuesto que a los Estados Unidos le interesa una Europa fuerte y unida. Ha tenido que ir en su rescate dos veces en el pasado siglo.
Ahora la amenaza es externa y la pusilanimidad política europea les está acogotando.

Es necesario que, los europeos espabilen, se pongan pa las cosas (como décimos los cubanos).
 
Ya es hora que dejen de ser los mantenidos de ese "imperio" que rechazan.

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sábado, 28 de enero de 2017

Conmigo No Conteis

                      Conmigo No Conteis
                                              Futuro
 mardi 24 janvier 2017

Margarita García Alonso
Normandie, France


En el 2006 denuncié las maniobras de la izquierda y no me creyeron. La intelectualidad cubana del exilio se convirtió en activista y partidaria de un personaje inventado por el propio socialismo  para satisfacer fines oscuros,  egos, poderes dictatoriales.

Una bloguera con proezas "inimaginables", ( en un país con el mínimo de internet en aquella época) logró en menos de 24 horas millones de seguidores, publicar un libro sobre la plataforma Wordpress, calentar el Pc con una plancha, enfriarlo con cubitos de hielo, participar en un congreso de programadores Web, sumarse a la liberación de cinco espías, meter escándalo a funcionarios de emigración y grabarlo en video, ofender a activistas del exilio,  y al mismo tiempo entrar y salir  lo mismo de una embajada que de un taxi rocambolesco. La telenovela contó con la autodenominada "prensa cubana "(subvencionados blogs con aires totalitarios) y el ahínco de la fina granada intelectual del exilio para   la   batalla campal:   destruir cualquier voz que alertaba el extenso programa de recreación de la dictadura.

Dieron entrevistas, escribieron crónicas de fetidez espantosa en contra de lo que a simple vista era un flot que no conducía a nada, perdón, sí condujo:  al regalo de la llave de la ciudad de Miami, una gira mundial con facilidades de visa y  un blog que llaman periódico y sirve para estimular  lo tibio en situaciones ampliamente desesperadas.

 

Las mismas voces ( entonces pioneritos, estrenando  impacto en la red) andan   hoy  airadas, (han crecido, son  jefes de sector, voceros anti Trump) y prosiguen pues  quieren   aniquilar a los sobrevivientes, la uniformidad.

Pueden, tienen  los mismos activistas y portavoces y a una "bestia" para condenar. Experiencia sobra, el Granma  educó para primeras planas, poseen o copian  el verbo eficiente para desmantelar a Homero. Obama les promovió  en universidades, la izquierda premió sus trabajos publicándoles en revistas latinoamericanas de un rojo furibundo. Han censurado a todo contrario,  mientras el socialismo latinoamericano les  invitaba a desplazamientos culturales y literarios.  El departamento de Estado en USA les entregó subvenciones,...la tabla de billar dispuesta, pueden meter el palo y enviar a cualquiera al hueco.

La persecución ensució mi proyección humana y hasta mis creaciones,   por eso no olvido vuestros nombres, pues  gozaron de  la "liquidación simbólica" de artistas y escritores exiliados, con/ por  lo que ha sido el más grande equipo de choque de mentiras contra las libertades de la isla.

Ahora he vuelto a denunciar que participan en un show pues "postean" noticias falsas,  burlas sin ética, de baja gama humanista, propagan el odio en la web, pero reconstituyen la guerrilla que no ha tenido la honradez de reconocer que fue cómplice, apoyando inventos para desestabilizar la diversidad de pensamiento.

Con  la misma soberbia y algunos remiendos, niegan que son la izquierda, no se consideran socialistas, pero están prestos a devorarme con   "modales", declaraciones, editoriales en Facebook, bocazas y señuelos,  por el bien de esa causa donde el Hombre vale menos que una caca de perro.

Tengo experiencia, durante semanas el fastidio les obligó a denunciarme en Facebook, todas las semanas  mi cuenta bloqueada por delitos imprecisos, cero desnudez, ninguna mala palabra. Mis entradas se limitaban a  simples aclaraciones sobre conductas violentas o desmantelaban manipulaciones, hasta que eliminé  cuatro mil  supuestos amigos.

Y ahora quieren que confié en que no son socialistas ni de izquierda y a ese precio no me  morderán? "Por amistad"?

Por favor, respeten mi  QI, puedo ignorar amenazas, groserías, respuestas agresivas, acepto que me juzguen  ignorante,  están en su derecho, pero no disminuye  que vuestra campaña  desestabiliza  la democracia, la sociedad. Incluso, declarándome reaccionaria, sin atadura partidista, espectadora, simple testigo, las maniobras son evidentes: el/la "apolítico"  suelta  like  al encendido fumigador que concede mérito por elegante lengüetazo, a fin de que se sepa que va en esa dirección.   Apolítico no significa empujar  un bando en dulce, es pasarse de la contienda.

Observo, mantengo cordura,   pero que conste, la intelectualidad cubana del exilio se ha vuelto a unir a las fieras y ninguna caricia a contrapelo desvirtuará que cuando puedan me pasarán la cuenta.

Puedo citar nombres, no pasaré de un párrafo, no superaran la decena los rescatados, los sobrevivientes que condenan  este malsano juego de destrucción del pensamiento.

Los llamados demócratas anti democracia, no socialistas del socialismo internacional quieren cadáveres, pues los tendrán cuando el/los dirigente/s de esta batalla de hombre contra hombre, quien usa leyendas apocalípticas y monstruos,  se canse de venderles carbón  por frutas.

Las llamadas mujeres contra Trump piden respeto exhibiendo "cricas",  obviando los matrimonios infantiles en los países árabes.  Las lapidaciones, los fenicidios no son motivo de protestas internacionales?  Ah,  es por qué tenían  preparados los sombreritos "rosa conejita" para saludar a Clinton y a una ferviente organizadora musulmana  pide que instalen la sharia en Usa?

 Buena consciencia de perdedoras, arrastrando "la causa" a la politiquería barata, al enojo, la pataleta, al  engaño  y la globalización de un conflicto de cocina. El sexo en la cabeza es lo que queda de tanta complicidad con quienes  matan a homesexuales, apedrean, ahorcan, crucifican en nombre de Ala, del machismo, de la brutalidad.  Contentas de que las "utilicen" y otra vez las traten como ovejas? Bravo.

Quieren revueltas, destituciones,  estimular el vandalismo, la falsedad informativa, la tergiversación? Da igual. Es su sagrado derecho,  han ganado, la swástica gira, vuestro interior es tormenta, patético lamento, desgarre de vísceras virtuales. Han sembrado confusión,  cuando el viento se detenga, poco podréis reconstruir de las ruinas. 

 Ah,  han sido ofendidos y van a machacar al Presidente de los Estados Unidos hasta que escupa zanahorias? Pues muy bien,  formas constitucionales existen, lo desagradable para tanto ardor es que esas vías se sitúan en un nivel pacífico y, espero, diluciden al delincuente del que demanda.

Ah, el Presidente violará derechos? Pues lo diré cuando arribe, pero las especulaciones y "videncias" no son leyes inexpugnables del universo,  puede que los visionarios queden para vender tortas y dentro del auto-pánico y la auto victimización, se produzca lo contrario.

De todas formas, me pregunto, qué tiene este millonario en la cabeza para perder el poco tiempo que le queda arbitrando el terreno minado por Obama tras ocho años de  odio racial y poco apego a la nación? Ha puesto en peligro a su familia, se ha expuesto por patriotismo? No es por dinero ,  tiene, no es contra los emigrantes pues desciende de una. No llegó al poder por un Golpe de Estado. Razones válidas para interesarme en sus propuestas.

Ah, pero el show es mejor  cuándo deja  un rastro de colera, indignación y ceguera? Ah,  pueden omitir  las canalladas de la izquierda pues es una "plaga" honrosa, donde el racismo es selectivo, la misoginia partidaria, la discriminación altamente positiva, la expulsión de clandestinos aceptable y  el fascismo contra opositores recomendable si pertenecen al bando de la "otra" ideología?

De verdad pensáis que florece alguna  causa en  la mierda  que propagáis? Pues muy bien, felicidades.  Es vuestro derecho, la civilización debe desaparecer y temía no ver el espectáculo. Me invito, si el cuerpo sigue, aplaudiré los últimos destellos desde Normandie, tierra  que ya conoce a los ejércitos de choque  y la avanzada  de tierras exóticas.

Ah, no podéis vivir en un país donde os sentís como en un campo de concentración, y preferís la sharia, el azote, la lapidación, al "degollador"?  Perfecto, en esas condiciones inimaginables, romped lo que encontréis en la calle, pero tened cuidado con el iphone pues sin foto o video y sin post viral, vuestra especie será amenazada de extinción,  como toda pajiza de trigo inútil para amasar el pan.

Qué es horrible?  Sí, lo es,  el fascismo en vertiente "rosada" acusa de fascista al otro para poder matar. Golpea en forma de espejo, "el otro" es su intención oculta  y logra obtener bendición y justificación para el  atropello que comete.

Los desconsolados demócratas serán promovidos a guerreros de la única causa en la cual todos perdemos, el terrorismo y la ignorancia contra el occidente y los  valores de la civilización.

El monstruo elegido Presidente no podrá realizar  tarea sin ser  malinterpretado. Incluso, si actualiza una web,  excluye. Si a algún medio que tenéis  para lanzar "bulling" se le ocurre que Mr Trump se limpia el fondillo con papel amarillo,  llamaréis al Presidente "Mao, guevarista,  fidelista, leninista, hitleriano, feo,  animal, su mujer puta y a su hijo autista".

Ya lo hicieron y lo hacen,  ustedes,   a partir de suposiciones e interpretaciones escabrosas de palabras y de la historia,  continúan. Para luchar contra la misoginia y la falta de respeto a discapacitados,   humilláis a mujeres y personas con patologías mentales. No veo ninguna diferencia, el fascismo no es bueno, ni justo en ningún bando.  Las asociaciones no son vuestro fuerte, vuestras acciones y palabras están disociadas,  ciegas y cojas sobre tembladeras.

Los "deplorables" merecen desaparecer pues  usaron las urnas, un sistema legal, conocido como democracia, para mostrar su voluntad? Poco importa.  Son  ilegales las  ideas contrarias al socialismo internacional?

 El fantasma de los viejos tiempos ha aprendido a vomitar sobre los pueblos y os tiene como boca, esófago y ano contribuyente.

Han  decidido continuar el  pataleo, la enfermiza cacería de errores,  por resentimientos, por ideología, contra  la convivencia pacífica.  Os habéis convertido en  dementes incontrolables. Adelante! Sois la fuerza, sois  la masa que  ha perdido el sentido del respeto y  la libertad.

Aspiran a que Trump  se radicalice? Perfecto,  pero hasta ahora solo lográis  que  las palomas tengan deseos de defecar a vuestro paso.

No se trata de la elección en Usa, en Europa se acercan  elecciones presidenciales conflictivas,  los partidos y  políticos son controlados por monigotes,  oscuros banqueros,  tratados  europeos que raspan queso sobre canutos para que prosiga el maltrato, la repartición injusta, las guerras , mientras el dinero circula bajo los pies de ustedes que danzan tambores de guerra, vociferan  alarmistas  para entretener las transacciones. Los poderosos planifican gigantescos montajes teatrales a su conveniencia,  por los siglos de los siglos, por  vuestra disposición al mal. Bravo!

Quién  ganará? Por el cuadro infecto de enero del 2017, no es  ni será  la ecuanimidad, la integridad y la honradez, esas cualidades se han doblegado a la ira, la impunidad, el odio. 

Vosotros, intelectuales de la izquierda cubana en el exilio, hijos del desastroso ensayo comunista,  desplegáis alas, sois realmente el temido Hombre nuevo que no cree en amigo, en humanidad.

Conmigo no contéis.


Con los que quedan, caben entre los dedos de la mano,  me  es suficiente para testimoniar el fin de una época, el comienzo de la "Era  Barbarie". Lo JUSTO no tiene collar, no va detrás de ningún perro.
Gracias.
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viernes, 27 de enero de 2017

La autarquía ilusoria de Fidel Castro

La autarquía ilusoria de Fidel Castro
Rafael Rojas

Se ha escrito mucho sobre Fidel Castro en las últimas semanas, pero la dificultad para discernir su legado dentro de la izquierda latinoamericana del siglo XX sigue siendo tan grande como cuando ejercía su enorme poder desde La Habana. La misma dificultad a la que se enfrentó C. Wright Mills, el influyente sociólogo de la Universidad de Columbia, en 1961, mientras compilaba los textos de su antología Los marxistas (1962), rescatada por la editorial Era en 1964. Mills era amigo de la Revolución cubana, a la que había defendido en su libro Escucha, yanqui (1961), pero dudaba en torno a la pregunta de cuál era el aporte de Fidel Castro a la izquierda socialista. Al final de su antología, dedicaba un apartado al “marxismo fuera del bloque”, donde incluía un discurso del yugoslavo Edward Kardel y mencionaba la Revolución cubana como una de las promesas de la nueva izquierda posestalinista.

Sin embargo, a la hora de escoger un texto emblemático de esa izquierda en la isla, el sociólogo no se decidió por alguno de los muchos discursos de Fidel Castro sino por las “Notas para el estudio de la ideología de la Revolución cubana” de Ernesto Guevara. Era en el Che donde, a juicio de C. Wright Mills y también de Jean-Paul Sartre, había que encontrar lo más parecido a una teoría de la revolución latinoamericana, en diálogo y, a la vez, en tensión, con las tradiciones occidentales y soviéticas del marxismo- leninismo. Castro personificaba la radicalización comunista de un nacionalismo revolucionario o populista, propio de la zona centroamericana y caribeña, sometida a la hegemonía de Estados Unidos desde fines del siglo XIX, pero su discurso, hasta 1962, no se diferenciaba demasiado del de otros líderes de la izquierda previa, como Jacobo Árbenz, Lázaro Cárdenas o su mentor en el Partido Ortodoxo, Eduardo Chibás.

Wright Mills y Sartre serían dos de los fundadores de una mirada a la Revolución cubana, desde la izquierda occidental, que nunca tomó muy en serio la identidad comunista del proyecto político de Fidel Castro. Lo decisivo en las ideas de Castro, según aquella hipótesis, era el alcance de una soberanía plena de la nación, que se imaginaba como la expulsión tajante de los intereses estadounidenses de la isla. Pero durante los 47 años y medio que gobernó, entre 1959 y 2006, toda la independencia que logró y todos los derechos sociales que distribuyó en Cuba tuvieron como trasfondo la dependencia económica de la Unión Soviética y el campo socialista de Europa del Este, primero, y de la República Bolivariana de Venezuela, después.

¿Guevarista o soviético?


Cuando el lenguaje de Fidel comenzó a diferenciarse del nacionalismo revolucionario o populista, a mediados de los años sesenta, entró en el dilema de adherirse a la corriente de la nueva izquierda latinoamericana, liderada por el Che Guevara, o suscribir los códigos del marxismo-leninismo de factura soviética. Hasta 1968 o 1971 esas dos tendencias se manifestaron intermitentemente en la oratoria del líder revolucionario. A veces, como en sus palabras en la Plaza Roja de Moscú, en abril de 1963, Castro hablaba de la urss como una “sociedad sin clases explotadas y explotadoras” o “un pueblo todo trabajador”. Otras, como en su intervención en el congreso de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (olas), en agosto de 1967, mientras Guevara peleaba en Bolivia, reiteraba las críticas del argentino a la burocracia y la geopolítica soviéticas, por su falta de solidaridad con los movimientos revolucionarios y descolonizadores del Tercer Mundo.

Desde 1971, cuando Cuba se integró plenamente al Consejo de Ayuda Mutua Económica (came), el mercado del bloque soviético, Fidel Castro suprimió toda crítica pública a Moscú y a las llamadas “democracias populares” del campo socialista. Hasta la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la urss, entre 1989 y 1992, las ideas y los enunciados del dirigente cubano fueron perfectamente funcionales dentro del socialismo real. El propio sistema de la isla reprodujo las instituciones básicas de aquellos regímenes, como se observa en la Constitución de 1976, todavía vigente: partido comunista único, ideología de Estado “marxista-leninista”, control gubernamental de la sociedad civil y los medios de comunicación, restricción de derechos civiles y políticos y represión de disidentes y opositores.

El legado institucional de Fidel Castro, en Cuba, es ese. Sin embargo, su proyección internacional en la geopolítica de la Guerra Fría le sumó atractivos de los que carecían los líderes de Europa del Este. Castro era el único político del bloque soviético ubicado en el primer frente de batalla contra Estados Unidos. Si los vietnamitas, los coreanos o los alemanes del Este se enfrentaban a sus connacionales, de signo ideológico contrario, en el mismo territorio, Fidel gobernaba la isla del Caribe más próxima a las costas de Estados Unidos. La alianza con los soviéticos, con Unidad Popular de Salvador Allende en Chile, Omar Torrijos en Panamá, la Revolución sandinista de Nicaragua y, finalmente, la Venezuela de Hugo Chávez y los gobiernos de la Alianza Bolivariana (alba), respondió tanto a una elección ideológica racional como a una estrategia defensiva, magistralmente descrita por Jorge I. Domínguez en su libro To make a world safe for Revolution (1989).

Aquella larga inmersión en los juegos de contrapeso de la Guerra Fría afianzó el pragmatismo natural de Fidel Castro. Si en la biografía del político cubano se conciliaban claves ideológicas tan contradictorias, como José Martí, la educación jesuítica, el populismo chibasista, el nacionalismo revolucionario mexicano, el marxismo guevarista y la ortodoxia soviética, en su ejecutoria internacional cualquier alianza que ayudara a acotar la hegemonía hemisférica de Estados Unidos era bienvenida. Por medio de esa dirección realista de las relaciones internacionales de la isla, Castro contribuyó a diseñar guerrillas latinoamericanas y a impulsar movimientos descolonizadores en Asia y África, pero también sostuvo buenos vínculos con la dictadura de Francisco Franco en España o con la junta militar argentina de Jorge Rafael Videla, a quien defendió de la denuncia de violación de derechos humanos promovida por el gobierno de Jimmy Carter.

En las décadas de los ochenta y noventa el caudillo cubano se relacionó tan bien con Carlos Salinas de Gortari como con Cuauhtémoc Cárdenas, con Alan García como con Alberto Fujimori, con Carlos Andrés Pérez como con Hugo Chávez. Fue a partir de la consolidación de este último en el poder, tras el fallido golpe de Estado en su contra en 2002, que Fidel creyó encontrar una corriente afín en la política latinoamericana, que podía dotarlo de subsidios energéticos en su propio entorno geográfico. En sus cuatro últimos años como gobernante, el viejo dictador se dio a la tarea de alimentar ideológicamente a esa camada de herederos (Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega) a través de una diplomacia sectaria que le ganó algunos desencuentros con la derecha latinoamericana –el México de Vicente Fox o la Colombia de Álvaro Uribe– e, incluso, la izquierda no bolivariana del Cono Sur, como los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Tabaré Vázquez y José Mujica en Uruguay y Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en Chile.

Para 2006, cuando una diverticulitis intestinal lo obligó a separarse del poder, Fidel estaba más concentrado en asegurar a Chávez como su heredero en América Latina que en facilitar una sucesión dentro de la isla. Que Raúl sería el sustituto, en caso de enfermedad o muerte, estaba previsto desde la designación del menor de los Castro como primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros y como segundo secretario del Partido Comunista. Pero, como se desprende de una lectura atenta de la “Proclama del Comandante en Jefe al pueblo de Cuba”, del 31 de julio de 2006, Castro “delegaba provisionalmente” sus poderes no solo en Raúl sino en otros miembros de la élite que mencionaba con nombres y apellidos: Carlos Lage Dávila se encargaría del programa energético, José Ramón Balaguer del de salud pública, Esteban Lazo y José Ramón Machado Ventura del de educación, además de que el financiamiento de esos tres programas debía contar con la participación del ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, y del presidente del Banco Central, Francisco Soberón Valdés.

Dos años después de aquella sucesión provisional, Raúl Castro asumió formalmente los cargos de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y de primer secretario del Partido Comunista. Los miembros más jóvenes de la clase política, en quienes Fidel delegó funciones decisivas –Lage, Pérez Roque y Soberón–, fueron separados de sus cargos y el proceso sucesorio implicó una recomposición de la cúpula gobernante, favorable a una nueva casta militar y empresarial. Desde su retiro, Fidel avaló la decisión de su hermano aludiendo a que Lage y Pérez Roque se habían vuelto adictos a las “mieles del poder”. Otros líderes civiles, como el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, el canciller Bruno Rodríguez o el jefe del gabinete económico Marino Murillo, reemplazaron, bajo Raúl, las funciones de aquellos políticos cercanos a Fidel.

Aunque el mayor de los Castro apoyó esos reacomodos de la élite, mostró inconformidad con las reformas económicas y el giro realista de las relaciones internacionales. Entre 2007 y 2008, Fidel y su principal aliado internacional, Hugo Chávez, cuestionaron públicamente el programa de producción de biocombustibles de Brasil, basado en el etanol. El acuerdo entre los gobiernos de Lula da Silva y George W. Bush para favorecer la producción y el comercio de combustibles alternativos irritó al dirigente cubano. El incremento de la cooperación entre Brasil y Cuba, por medio de inversiones de Petrobras en la prospección de crudo, y, luego, del gran proyecto de la Zona Especial de Desarrollo del puerto del Mariel, entre 2012 y 2013, bajo el gobierno de Dilma Rousseff, fueron claras señales de una deriva realista en la política exterior de la isla, diseñada por el equipo de Raúl.

Ahora sabemos que en esos mismos años, mientras moría Hugo Chávez y se debilitaba el bloque geopolítico de la Alianza Bolivariana, el gobierno cubano iniciaba conversaciones secretas con la administración demócrata de Barack Obama para restablecer las relaciones entre ambos países. Castro guardó silencio tras la normalización diplomática de diciembre de 2014 y, cuando volvió a dirigirse al pueblo de la isla y a la comunidad internacional, en un artículo titulado “La realidad y los sueños”, el 13 de agosto de 2015, día de su cumpleaños 89, advirtió que no habría restablecimiento pleno de relaciones hasta que Estados Unidos indemnizara a Cuba por los daños del embargo comercial, sin mencionar las reclamaciones que, por expropiaciones de sus ciudadanos, demanda Washington al gobierno de la isla.

La contrarreforma como herencia


El momento culminante del deshielo fue el viaje de Barack y Michelle Obama a la isla en marzo de 2016. Una semana después Castro publicaba en la prensa oficial una nueva “reflexión”, titulada “El hermano Obama”, en la que criticaba las “palabras almibaradas” del presidente estadounidense en el Gran Teatro Alicia Alonso de La Habana, recordaba, una vez más, los daños de “un bloqueo despiadado que ha durado ya casi sesenta años” y llamaba a no aceptar “regalos del imperio”. Fue aquel el último artículo de Castro, aparecido en Granma y Cubadebate, órganos del Partido Comunista de Cuba, y, casi al final del texto, el líder histórico de la Revolución hacía esta afirmación reveladora: “advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo”. La vieja promesa incumplida de la autarquía.

El malestar de Fidel Castro con la nueva plataforma realista de la política exterior cubana, en sus últimos años de vida, era evidente. Pero carecía de salud y apoyos internos y externos para propiciar una verdadera contrarreforma. Al final, la aceptación del nuevo rumbo posbolivariano de la isla podía justificarse como se justificaban, dentro de su cabeza, la tímida apertura del mercado libre campesino, los primeros “trabajos por cuenta propia”, la despenalización del dólar y la aproximación diplomática al gobierno de Bill Clinton entre 1992 y 1996. En este último año, Castro llegó a la conclusión de que era posible dar un golpe de timón contrarreformista, como se lee en los documentos del Partido Comunista previos y posteriores al v Congreso de 1997. Apenas dos años después, con Hugo Chávez en el poder de Venezuela y una exitosa campaña mediática a favor de la repatriación del niño balsero Elián González, el anciano comandante llegó a sentir que el aislamiento de Cuba podía sostenerse de manera indefinida.

Pocas veces como en aquellos primeros años del nuevo siglo el gobierno cubano dio rienda suelta a la descalificación de presidentes y gobiernos latinoamericanos que denunciaban la situación de los derechos humanos en la isla, especialmente tras la “primavera negra” de 2003, cuando el régimen arrestó y condenó a 75 opositores pacíficos y fusiló a tres emigrantes ilegales. A su vez, el presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, la panameña Mireya Moscoso, el salvadoreño Francisco Flores y el mexicano Vicente Fox fueron algunas de las víctimas de la embestida que en el plano de las reputaciones practicó tan intensamente el gobierno cubano durante la llamada “batalla de ideas”. La agresividad que mostró la política exterior cubana hasta 2006 se basó en la confrontación de un enemigo fácil, como George W. Bush en la Casa Blanca, y el triunfalismo por la llegada al poder de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua.

La última modalidad de dependencia que intentó Fidel Castro fue la obtención de recursos energéticos del bloque bolivariano –especialmente de Venezuela–, a cambio de la exportación de servicios médicos cubanos. En varios países latinoamericanos –Brasil y Bolivia, por ejemplo– se instalaron decenas de miles de trabajadores de la salud a quienes esos Estados pagaban por su atención médica. Pero los médicos cubanos debían remitir entre un 30 y un 50% de sus ingresos al gobierno de la isla, además de soportar una serie de restricciones a su libertad de movimiento. Cuando entró en vigor la última reforma migratoria, en 2013, que concedió facilidades de residencia en el exterior a ciudadanos de la isla, miles de esos médicos desertaron. Las misiones cubanas continúan, cada vez más debilitadas, pero la apuesta del gobierno de Raúl Castro por el desarrollo de los servicios dentro de la isla significa, en la práctica, el principio del fin de la autarquía ilusoria.

Los conceptos de independencia, soberanía o autodeterminación que postuló siempre Fidel Castro tuvieron como límite obsesivo a Estados Unidos. Su pragmatismo se manifestaba tanto en el aliento a cualquier alternativa geopolítica a Washington como en la seducción de la propia opinión pública liberal del vecino del norte. De ahí la centralidad que alcanzó y que siempre procuró cultivar Fidel dentro de los grandes medios de comunicación de Estados Unidos. Desde muy joven, cuando se enfrentaba a la dictadura de Fulgencio Batista en la prensa libre del orden republicano, que subsistía en la isla, Castro comprendió lo útil que era una opinión pública abierta para deslegitimar cualquier régimen político. No de otra manera se explica el celo que puso en evitar, desde los años ochenta, que la opinión pública cubana viviera su propia glásnost.

La normalización diplomática entre Estados Unidos y Cuba y el contacto cada vez más fluido entre los cubanos de la isla y la diáspora son los primeros capítulos de una Cuba posterior a Fidel, que comenzó a construirse, tal vez, desde los años posteriores a la caída del Muro de Berlín y la descomposición de la urss. Si esas dinámicas logran preservarse bajo el gobierno de Donald Trump, en conexión con el crecimiento del sector no estatal de la economía insular y el avance de la autonomía de la sociedad civil, el siglo XXI acelerará su paso sobre la historia contemporánea de Cuba. La mayor sintonía con los cambios globales inclinará la economía cubana por un modelo de servicios, inútil y costosamente postergado por el máximo liderazgo del país durante seis décadas.

A medida que eso suceda, el legado de Fidel Castro quedará cada vez más aferrado al tiempo irrecuperable de la Guerra Fría. Ninguno de los grandes proyectos económicos que personalmente impulsó –la industrialización, el emporio ganadero, azucarero o cafetalero, la “revolución energética”, el “plan alimentario”, ni siquiera la “potencia médica o biotecnológica”– habrá quedado en pie. La forma más tangible de ese legado, para los cubanos del siglo XXI, aparecerá asociada a su última batalla retórica contra las reformas emprendidas por su hermano Raúl y el mismo Partido Comunista que él fundó en 1965. Para entonces, dicho legado no tendrá que ver con revolución alguna sino con los estertores de un conservadurismo comunista abocado a impedir el avance del pluralismo y el mercado en una pequeña y pobre isla del Caribe.
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domingo, 22 de enero de 2017

Estoy seguro que los cubanos condenarán a Fidel Castro

Estoy seguro que los cubanos condenarán a Fidel Castro

Tal vez mi voz no sea tan autorizada para hacer un análisis de Fidel Castro. Mi trayectoria siempre fue una línea secundaria en la jerarquía militar de la revolución cubana, de la cual Fidel Castro era el Comandante en Jefe; refugiado en Portugal desde el año 2003- con una obra no muy grande –600 artículos publicados en el Blog “Cuba en Sucesión”- creo que es suficiente para justificar opiniones y criterios sobre la llamada “revolución”.

El fin del Siglo XX y la entrada del Siglo XXI se celebró en Cuba en 1999 a las 23:59 minutos del 31 de diciembre. Ese mismo día y a esa misma hora, la seguridad, me estaba expulsando de un hotel (prohibido para cubanos) en donde me encontraba cenando y celebrando la entrada de la nueva centuria con mi amigo Gerhard (ex militar de la RDA) de visita en Cuba.

Que Fidel Castro, anciano enfermo y decrépito haya muerto (de viejo) dieciséis años después, ni me interesó, ni me importó. Que la noticia le diera la vuelta al mundo, tampoco me llamó la atención. A eso se dedican los medios de difusión.

Comparar a Fidel Castro con Churchill, Roosvelt o Stalin, como creer que las pelis de ficción son la verdad histórica de los acontecimientos, es como comparar el desembarco de la Brigada 2506 en Bahía de Cochinos con el desembarco de los ejércitos aliados en las playas de Normandía o, la defensa de Cuito Cuanavale con Dunkerke.

La desaparición del proyecto comunista iniciado por la URSS, acabó en 1991. La República Popular China, hoy en día, es más capitalista que los Estados Unidos de América (mucho más capitalista que los mismos E.U. en el Siglo XIX y sin sindicatos obreros que le formen líos). Corea del Norte siempre fue un electrón libre de la República Popular China. Viet Nam, por el estilo, el capitalismo de estado muestra un desarrollo galopante.

¿Quién quedaba en el año 2016? Una versión más cruda del totalitarismo soviético enclavado en el Mar Caribe, cuya economía no vale media calderilla.

Una de las dictaduras más longevas del Siglo XX y lo que va del XXI. ¿Por qué duró tanto? Pues va a ser difícil intentar explicarlo, a no ser que sea por su fracaso económico junto con el de todos los que han seguido el mismo patrón.

Jamás tuve contacto personal, con los hermanos dictadores, pero sí con el primogénito, allá por la primera infancia. Luego, por esas cosas del destino y sobre todo por no salir de la línea que se había trazado la familia, tuve que decidir entre comenzar a prepararme como cuadro de mando de las fuerzas armadas o ingresar obligatoriamente en el servicio militar.

Mi relación con el proceso totalitario se fue enfriando poco a poco, por etapas. La primera de ellas fue la desastrosa muerte del Che Guevara en Bolivia, la segunda la “Zafra de los Diez Millones”. Ya para esa altura era copiloto de un helicóptero MI-4 y volaba en Camaguey como ejecutivo del delegado del “gobierno” (Rogelio Acevedo) en la provincia.

Cuando en 1978 cumplía una segunda misión “internacionalista”, comencé a preguntarme donde estaban los portugueses que habían construido toda la infraestructura en Angola. Los estudios en la academia de la URSS me abrieron los ojos. Fue así que concluí que el territorio cubano era indefendible sin la ayuda de la URSS y que la carrera armamentista contenida en el programa de Santa Fe (del Presidente Ronald Reagan) iba dirigida a la desaparición de la URSS. Me equivoqué.

Pensé que primero caerían los llamados países “satélites” Mongolia, Viet Nam, Corea del Norte y Cuba) y luego los países integrantes del “Pacto de Varsovia”.

El caso de Granada me dejó un mal sabor de boca. Los hermanos dictadores pretendían que los constructores cubanos y unos cuantos jefes militares, se inmolaran combatiendo a la 82 División Aerotransportada; luego los diezmaron, mucho peor que el castigo que le inflingían los legionarios romanos que mal se comportaban durante los combates. ¡Ostracismo y escarnio!

Por último la Causa no 1/89 por la cual fueron “hallados culpables” el General de División Arnaldo Ochoa Sánchez y el Coronel Antonio de la Guardia Font y fusilados. Ellos trabajaban para Fidel Castro y fueron traicionados por un narco-dictador que, intentando preservarse para la “gloria de la historia” intentó pasarle la mácula a sus subordinados.Tal vez pensó que de esa forma quedaba inmaculado. Quiero pensar que algún día pagará, por su traición, a todos los cubanos.

Lo que escribo, en mi blog, es muy difícil de contradecir por cualquier cubano de a pie. Siempre tuve la idea de poder expresar mis criterios y opiniones, porque estando en Cuba nunca tuve ese derecho. Ambos términos tenían que coincidir con los “principios” de los hermanos dictadores. De lo contrario, en lo menos bajo que podías caer llevaba el nombre de desafecto.

No fueron pocos los que se vieron «desafectados» del régimen y muy pocos aquellos que lograron reinsertarse en el proceso.

Nunca tuve conversaciones “íntimas” con Fidel Castro o con su hermano (a Dios gracias), de manera que no puedo contar las habladurías y los chismes de alcoba como otros hacen después de haber participado en infinidad de “piscinas partys”.

Ahora bien, si servir a lo que ellos llaman “revolución socialista” durante 25 años, es poco tiempo para no haber sucumbido a la maldad nacida en Birán, entonces no tengo experiencia para hablar mal de aquello, sin que al final se convierta en un “blog de chismes”.  

Comencé a escribir mucho antes del año 2007. Solo empecé a publicar los artículos cuando descubrí el sistema de blogs, el cual me permite expresarme hacia el mundo y compartir mis pensamientos y pasiones. ¿Dónde mejor para expresar mi realidad cubana, sin mayores pretensiones?

Ya había sufrido la desilusión de presentar un libro ante diferentes editoriales, que lo rechazaban por ser (según ellas) “políticamente incorrecto”. En otras ocasiones me pedían muchísimo dinero (que no tenía y aun no tengo) en el caso de que me empeñara en su publicación.

Fue entonces que descubrí un sitio en Internet, que me permite publicar mis libros sin costo alguno (también sin correctores de estilo y otras costosísimas parafernalias). De ahí que en poco tiempo ya tenga publicados dos libros de criterios y opiniones sobre lo sucedido en Cuba a partir del año 1959.

Por supuesto, que ni así he quedado satisfecho. Cincuenta y ocho años es mucho tiempo para reflejar todo el proceso que hemos vivido los cubanos. Y soy tan solo una minúscula parte de nuestro pueblo.

Es mi opinión, que Fidel Castro era un hombre culto. De ahí que en ocasiones le llame “La Bestia Ilustrada” y en otras me refiera a él como “La Bestia de Birán”. En fin, que los menos ilustrados siempre le llamaron “El Caballo”, que no por ser equino deja de ser una “bestia”.

Intelectual sí, pero decir que Fidel Castro fue un “intelectual serio” es faltarle el respeto a todos los intelectuales. Fidel Castro jamás fue serio en nada de lo que hizo. Y puedo situar infinidad de ejemplos.

El problema consistía en que era un personaje tan nefasto, que ni sus propios seguidores simpatizaban con él. Por el contrario, le tenían miedo.

Una revolución podrá dirigirla un solo hombre, pero un país (a no ser que sea dirigido por una monarquía absolutista) es imposible actualmente. En eso consiste la democracia moderna. El pueblo se ve representado por sus votantes (dirigentes) desde las instituciones y el país gobernado por varios individuos que deben acordar las leyes que serán promulgadas. Esto jamás se ha visto en Cuba después de la catástrofe de 1959.

Fidel Castro jamás perdonó, ni a su propio hermano. En todo caso utilizaba a las personas, hasta el desenlace final (ruptura o muerte).

Recibir un elogio de Fidel Castro era una sentencia de prisión o de muerte. Que delante de un grupo de personas dijera: “creo que fulano es un revolucionario”, era para salir corriendo.

El ser “revolucionario” es inversamente proporcional a ser “libre”. Si en un momento determinado advertía que tenías “dudas ideológicas” o no eras completamente sumiso a su liderazgo (no ser sumiso costaba muy caro) era un problema sin posible solución. ¡Eso fue una constante!

¿Por qué demonios Fidel Castro va a ser el personaje más importante del Siglo XX? ¿Por el alto grado de represión ejercido en contra del pueblo cubano?

No digo ninguna mentira si reconozco que Cuba era una islita de mierda perdida en las “Indias Occidentales”. ¿Acaso no lo sigue siendo?

Fueron los soviéticos los que pusieron, al mundo, a punto de una guerra atómica cuando la “Crisis de los Misiles”, en el mes de octubre de 1962. Fue Fidel Castro el responsable de que en la «islita de mierda» estuviesen asentadas dos bases militares (URSS y USA), a solo dos años de su llegada al poder.

Medio millón de cubanos pasaron por Angola durante poco más de quince años y todavía me encuentro con personas que no tienen idea de lo ocurrido en el cono sur africano entre los años 1975 y 1990. Y eso sin contar con las cinco bombas atómicas que dicen, tenía el régimen del apartheid.

¿De manera que no fue una sola la ocasión en que Fidel Castro puso, al mundo, en peligro de una hecatombe nuclear? Darle ese crédito es una falacia inmensa. Nunca ese armamento estuvo en sus manos y mucho menos tuvo el poder de decisión de utilizarlas.

La campaña de alfabetización llevó la luz al 25% de cubanos inmensamente pobres y necesarios para realizar las zafras azucareras. Solo aquel que ha cortado la caña de azúcar sabe, que ese es un trabajo que solo puede realizar un ignorante. Luego de alfabetizados y tratados como seres humanos, nunca más el azúcar fue un rubro exportable. La URSS comenzó a comprar el azúcar cubano a precios de oro, mientras que el pueblo cubano hiciese el trabajo sucio. La realidad era bien diferente. Cada año transcurrido aproximaba a la mayor de las antillas, hacia las condiciones infrahumanas de la vecina Haití.

¿La salud pública cubana? Médicos cubanos esparcidos por el mundo y el pueblo siendo atendido por estudiantes extranjeros en su propio territorio. ¿Y que hay de los insalubres centros hospitalarios esparcidos por todo el territorio nacional? Insalubres sí, llenos de ratas y cucarachas, debido a que el des-gobierno es incapaz de proveer dichos hospitales de los medios de aseo y limpieza correspondientes, de sábanas, almohadas, papel sanitario y muchas etcéteras.

Señalar a los niños de barrigas llenas de parásitos como un ejemplo de lo que era Cuba antes de 1959 es un despropósito en una sociedad que estaba compuesta por un 70% de clase media. Solo un 25% de la población antes mencionada vivía en esas condiciones. Lo peor era que la mayoría de ese por-ciento no era ni cubana (haitiana o jamaicana). En eso tenía mucha experiencia el padre de los hermanos dictadores.

La verdadera historia no podrá absolver a Fidel Castro y a él le importaba un carajo lo que sucediera después de su muerte. Lo dijo en una entrevista que le hiciera la periodista norteamericana Bárbara Walters. Eso según él era asunto de las futuras generaciones. ¿Cuál era el asunto? Tomar las medidas necesarias para arreglar el desastre económico provocado durante más de medio siglo. ¿Cuánto les tomará a las generaciones futuras? ¿Más de cien años? Espero que sea menos. En fin, que yo no lo voy a ver. A mi me tocó bailar con la feísima de la «fiesta».

El concepto conocido como “estrategia” también se utiliza para referirse al plan ideado para dirigir un asunto y para designar al conjunto de reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento. En otras palabras, una estrategia es el proceso seleccionado a través del cual se prevé alcanzar un cierto estado futuro.

Fidel Castro jamás fue un estratega, porque su concepción era guerrillera (mata y sala), que si no sale bien, pasamos a la próxima campaña sin importarnos que pasará mañana.

La estrategia, en lo militar, es la planificación de las batallas para que estas conduzcan a la victoria final. De manera que se dedicó toda su vida a ser el guerrillero permanente, que nunca derrotaba al enemigo yanqui. ¡Coño, pero como jodía!

Es que Fidel Castro no era ni táctico, porque la táctica lleva implícita una planificación para conseguir el fin. Y él nunca parecía querer alcanzarlo. Era un muerde y huye permanente.

No tengo la menor duda de que el pueblo cubano lo condenará. Al menos al ostracismo. Nadie querrá oír hablar de él durante mucho tiempo. Se imponen unas preguntas: ¿Qué cubanos? ¿Los traicionados? ¿Los aparentemente bien educados? ¿Los médicos explotados? Los que están en Miami no me preocupan. ¿Los que han tenido que vivir más de medio siglo con una libreta de abastecimiento? ¿Los sin techo? ¿Los obligados a ser obreros agrícolas siendo agricultores? ¿Los escritores y artistas reprimidos? ¿Los acólitos de los hermanos dictadores? ¿Los defenestrados gratuitamente?

Me preocupa el poco respeto que le tiene, a Raúl, el cuerpo de Generales. Me preocupan las luchas intestinas por el poder. Me preocupa quién será el sustituto.
Para nada me preocupa lo que haga el presidente de los Estados Unidos.

El pueblo cubano no puede estar en peores condiciones; de economía fallida.













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