martes, 17 de enero de 2017

Las generaciones perdidas y frustradas

Las generaciones perdidas y frustradas


Los niños de mi generación adoptamos el noble sueño de la esperanza puesta en unos barbudos redentores que veíamos de cerca, saludábamos, tocábamos y recibíamos aquellos sacudones de cabeza tan comunes,  de los adultos hacia los pequeños.

Nuestros padres comentaban acerca de aquel gigantón que, nos vendía el sueño luego del fallido asalto a Cuartel Moncada, en panfletos titulados “La Historia me Absolverá” (escrito en prisión) y que luego fuese indultado y más adelante refugiado en México, para regresar a Cuba (con 81 aprendices de guerrilleros) para comenzar la revolución antes de que finalizara el año.

Poco a poco vimos partir a nuestros amigos de la infancia, mientras que escuchábamos hablar de “reforma agraria”, “alfabetización”, “reforma urbana”, “nacionalización de empresas yanquis y también cubanas. Todavía no habían llegado la libreta de abastecimientos, ni los apagones de los años 70. Eso sí, discursos kilométricos que no me dejaban ver la televisión, por ninguno de los seis canales (o por lo menos el 2, el 4 y el 6). Todos en cadena.

Parecía inteligente y puede que lo fuera. Al principio querido y admirado, luego no tanto. Más tarde inspiraba miedo y por último: PENA, para tan solo unos cuantos, no muchos.

Ya peinaba canas cuando escuché a un jubilado del MININT “quererlo como a un padre”. Mi cerebro llegó a pensar que hasta el pobre Carlos Manuel se quedaría sin su título.

Fue en la Zafra del 70 cuando me convencí que no era capaz de lograrlo todo y su talón de Aquiles era la economía. No obstante, siempre me asaltó la duda de que lo hiciera a propósito, cuando uno tras otro plan resultó en fracaso. Creo que el asunto se trataba de cuando encontraba un escollo, levantaba el pie y nunca más recordaba su fracaso.

Recuerdo la voz enfadada de mi abuelo y sus gestos sacudiéndose la ropa y mi mamá diciéndole que ahora sí que íbamos a ser un país industrializado, a la vez que le preguntaba el por qué de sus aspavientos.


Le contestó más tranquilo: “Me sacudo, mijita, el hollín de esas industrias que ustedes sueñan”.
Poco le duró el brillo de los ojos revolucionarios a mi madre. A finales de los 70 ya sabía que les habían estafado, pero era tarde para volver a empezar. Para colmo, sus hijos, nos habíamos educado y ya formábamos parte de aquel sistema totalitario.

Recuerdo que mi abuela decía que Fidel tenía la misma forma de mirar que mi primo Miguelito. Personaje esquizofrénico que se escapaba de Mazorra, por la vía del tren, a la menor oportunidad.

La voz de Fidel no era nada especial. En los primeros años parecía que se ahogaba. Al final de sus días (y luego de leer “El Padrino”, de Mario Puzo) adoptó un ronquido apenas perceptible, a no ser que gritara.

Todavía (en los 70) lograba hipnotizar a una parte de la población.

Poco a poco, los 12 Comandantes del “Álbum de la Revolución” fueron despareciendo (desaparecidos o muriendo, a veces en combate). Quedó solo él y su hermano segundón. El resto (incluyendo a los viejos pericos y lo que quedó del Directorio) eran solo canchanchanes subordinados.

Aparentaba seguridad disfrutando de éxitos de una pléyade de deportistas profesionales, disfrazados de amateurs y de campañas económicas en las cuales las personas hacían que trabajaban, mientras las cadenas de periódico, radio y televisión alababan los “grandes éxitos”, sobre todo en los países extranjeros y nos mostraban cuanto amor le profesaban aquellos pueblos de izquierdistas de bolsillos llenos

Muchos se llenaban de orgullo. Otros muchos dudaban y los más listos se iban por Camarioca, Mariel y muchos balseros en 1994. Cientos de miles de cubanos emigraban legal o ilegalmente. Mientras tanto la farola del Morro permanecía encendida.

Todos los atletas le dedicaban sus éxitos. Él era capaz de hablar de cualquier tema, de pelota, de boxeo y la deuda externa era impagable e incobrable. En realidad, se había convertido en un trasunto caribeño, en una expiración permanente, aparentando ser mejor cada día, siendo todo lo contrario.

Lejos de Cuba supe de sus problemas de salud y me alegré. La pesadilla estaba llegando al final. No era el mismo del Moncada, ni el de la Sierra, mucho menos el de Girón. En fin, era un ancianito frágil, encorvado, de mirada perdida y gestos de risa.

Es por eso que, cuando recibí la llamada, no sentí nada. Ninguna pena. Solo me decía a mi mismo: “¡Coño, al fin!”

¡Que manera de demorarse en morir!

Toda la parafernalia que montaron en sus funerales me daba vergüenza ajena. Hasta que lo zumbaron dentro del seboruco. Se esmeraron. No podían haber encontrado mejor lugar.

Lo pusieron en lo oscuro

Empedraron al traidor

Era malo y como malo

Nunca más verá el Sol

















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lunes, 16 de enero de 2017

Ni pies secos ni mojados, explotación y miseria

Ni pies secos ni mojados, explotación y miseria:

En enero de 1959 escuché lo que se contaba como un chiste en Camagüey -que resultó profético y macabro - atribuido al comandante campes...
En enero de 1959 escuché lo que se contaba como un chiste en Camagüey -que resultó profético y macabro - atribuido al comandante campesino del Ejército Rebelde, Víctor Mora,  a quien mi padre había reemplazado como jefe militar de la provincia.  Se decía que Mora afirmaba  que ésta era la revolución de las tres A: “Aquí se adaptan, se asilan o se afusilan”.  Fuesen o no sus palabras, Víctor Mora luego fue condenado a prisión por no adaptarse al comunismo y terminó en el exilio donde está el 20% de la población cubana y donde si fuera por sus deseos estarían la mayor parte de los 11 millones de cubanos que viven en la Isla.  

Los cubanos huyen de ese sistema “maravilloso donde supuestamente la medicina es gratis, la comida se reparte igualitariamente y la educación es otro de los logros de la Revolución”. Sin duda, a los ojos de los que todavía defienden al castrismo en el mundo, el pueblo cubano debe ser un pueblo de ingratos: viven en el paraíso donde lo tienen todo y a pesar de esto huyen.

El hecho es que esa población que vive fuera de Cuba huyó por sus propios medios o fue exportada por miles como parte de la política de la dictadura de aliviar la presión cuando el descontento interno alcanzaba límites peligrosos. Esta migración masiva ha tenido dos consecuencias:

Una, la evidente de un exilio pujante que tiene una influencia determinante en la política de Washington hacia Cuba. Además, los cubanos en los Estados Unidos por sus remesas, visitas y envios de mercadería a Cuba son el motor de la economía de la Isla, según The Havana Consulting Group (THCG) en 2015: “El balance total de esta ayuda familiar (6.634 millones, sumando dinero y bienes) "es superior a la suma de los ingresos de los cinco rubros productivos más importantes de la economía del país, los cuales suman en conjunto 5.168,9 millones de dólares".

Dos, la falta de oportunidades Cuba, la miseria y la represión más la acción del régimen de deshacerse masivamente de descontento, sumado a la prosperidad del exilio ha creado en Cuba una cultura de desesperación por huir de la Isla de cualquier manera y a cualquier precio. La inmensa mayoría de los jóvenes y de los profesionales cubanos en Cuba quisieran escapar hacia los Estados Unidos.  
El problema es grave porque sin recursos humanos calificados competir en este siglo es muy difícil y la economía cubana está en las ruinas y depende de una incierta subvención chavista.  Me arriesgo a afirmar que las mentes más brillantes y más calificadas de Cuba se encuentran en el exterior y que cualquiera que descolle en la Isla no perderá la oportunidad de escapar tan pronto se le presente.  

El régimen castrista hace ratos se dio cuenta de que tenía que lidiar con una población que envejece y otra que huye: “en 2035 existirán en el país 3,6 millones de personas mayores de 60 años de edad frente a dos millones actualmente”. La Oficina Nacional de Estadísticas del gobierno cubano (ONE) ha indicado que esto representa: "una notable sobrecarga para la Seguridad Social, el Sistema de Salud y las disponibilidades de fuerzas de trabajo".   

La población envejece porque el índice de natalidad en Cuba es negativo. El informe dice que en 20 años Cuba se convertirá en el país más envejecido de América Latina y el Caribe y en 2050 en uno de los 11 más envejecidos del mundo.  Elsa Morejón en, Demografía y natalidad en Cuba,  señala que: “Cuba envejece y está muy lejos de alcanzar el reemplazo generacional que es de 2,1. La tasa global de fecundidad (hijos por mujeres) descendió en el 2012 a 1.69, la más baja de América Latina”.

Ante esta situación la dictadura castrista no puede permitir que miles de miles de cubanos sigan huyendo del país, especialmente los jóvenes y los profesionales calificados cuyos sueldos no llegan, en la mayoría de los casos ni a $100 mensuales. Para el castrismo ahora es preferible contrarrestar con represión el descontento interno pero tener mano de obra calificada y barata que pueda ser contratada por las empresas capitalistas extranjeras con las cuales la casta dominante en Cuba espera poder sobrevivir y seguir disfrutando de las prebendas de la corrupción como han hecho sus contrapartes en China y en Vietnam.

Me inclino a pensar que el reciente acuerdo entre la dictadura de Raúl Castro y el gobierno del presidente Barack Obama obedece a esta realidad.  Derogar a última hora la política de pies secos, pies mojados no tiene que ver con salvar vidas en el mar, ni con normalizar la migración entre ambos países, ni con evitar crisis migratorias en los países que por años han servido de paso, dejando millones de dólares, en la marcha silenciosa y pacífica de miles de cubanos en su angustiante y azarosa travesía hacia los Estados Unidos. 

Por Huber Matos Araluce


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sábado, 14 de enero de 2017

¿Por qué el Presidente Clinton aprobó la ley “pies secos / pies mojados”?

¿Por qué el Presidente Clinton aprobó la ley “pies secos / pies mojados”?

¿Se acuerdan de los sucesos de Tarará?

Elías Pérez Bocourt tenía 22 años cuando supo que Luís Miguel Almeida y otros vecinos suyos iban a salir clandestinamente del país en una lancha rápida, y necesitaban gente para cargar los 27 estuches de combustible que precisaban para el viaje, razón por la que lo invitaron y el aceptó.

Bocourt, quien lleva ya casi veinte años en prisión, fue sancionado a un año más de cárcel por “desacato a la figura del líder de la revolución”, elevando su condena a 31 años. La sanción se debe a que el encartado gritó “Abajo Fidel” como réplica a la andanada de excremento que le lanzaron a la cara, en su celda, varios presos comunes enviados por los guardias.

Pérez Bocourt tiene limitada su capacidad mental, debido a un accidente que tuvo en su niñez. Fue enviado a la cárcel en enero de 1992, en el caso de Tarará, donde perdieron la vida cuatro policías, incluido el guardia Pérez Quintosa.
Fue acusado de los delitos de “Cómplice de Asesinato y Piratería”, y condenado a 30 años.

Pérez Bocourt se quedó en el muelle con las mujeres y los niños, y desde allí  escuchó el intercambio de disparos que se produjo a unos 200 metros de donde se encontraban.  Casi al instante regresó Almeida diciendo que tenían que irse del lugar pues la policía los estaba persiguiendo, y de inmediato se marcharon. Según Pérez Bocourt fue al día siguiente cuando se enteró de que el intercambio de disparo se que escucharon se había producido cuando llegaron inesperadamente dos policías, que resultaron muertos, y  que Almeida había matado a su amigo Pérez Quintosa y al otro guardia, ambos amarrados.

 
¿Se acuerdan de las aeronaves secuestradas?

El 29 de diciembre de 1992 un An-26 de Aerocaribbean es secuestrado en vuelo Habana-Varadero a Estados Unidos.

El 4 de febrero de 1992 Luis Rodríguez se lleva su aparato de fumigación An-2 junto a otras ocho personas, entre los que se encontraban su esposa y dos hijas. El An-2 cayó sin combustible al mar a poca distancia ya de los cayos al sur de la Florida. Nadie sobrevivió. 

¿Se acuerdan de las embarcaciones secuestradas?

El 4 de agosto de 1994 ocurrió un intento de salida ilegalmente del país por el puerto de La Habana, y el 8 de agosto de 1994 fue secuestrada en el Mariel, La Habana, una nave auxiliar de la Marina de Guerra Revolucionaria, por Leonel Macías González, quien logró huir hacia Estados Unidos.

¿Se acuerdan del maleconazo?

Maleconazo es el nombre que recibieron una serie de manifestaciones antigubernamentales ocurridas en Cuba el 5 de agosto de 1994.

El régimen de Fidel Castro movilizó las “brigadas de respuesta rápida” que, armados con palos y tubos de metal, respaldaron el despliegue policial en La Habana para frenar la revuelta. Los disturbios, los más graves registrados en Cuba desde1959, se saldaron con decenas de heridos y un centenar de detenidos.

 
Para Estados Unidos, inmersos en el control y políticas anti-inmigrantes, significaba incluir el “caso cubano “ en el contexto más general de las regulaciones de las relaciones migratorias con diferentes regiones y países en el mundo, a partir de considerar la cuestión migratoria como un problema para la seguridad nacional norteamericana.
En ese contexto, el tratamiento de la emigración legal desde Cuba, pasaba por el intento de mantener políticas que impidieran la repetición de las consecuencias negativas similares a las que tuvo el Mariel.
Las prioridades y niveles de calificación establecidos por las regulaciones inmigratorias estadounidenses para la época, serían estampados con todo rigor en los Acuerdos y con posterioridad igualmente aplicados.
Es por eso que el máximo de la cuota de 20 000 visas de inmigrantes anuales para Cuba, estaba siempre condicionado al comportamiento de las características de los migrantes cubanos ante las reglamentaciones de calificación para inmigrar.

En ello era determinante la composición de quienes pretendían emigrar y el grado de parentesco que tuvieran en Estados Unidos. Ambos aspectos distaban en repetidas ocasiones de lo deseado y estipulado por Estados Unidos.
La aplicación inflexible de tales parámetros, permitió que entre 1985 y 1994, sólo pudieran emigrar legalmente a los Estados Unidos 11,222 cubanos por los Acuerdos Migratorios, de una cifra que debía llegar a las 100 000 personas.

A diferencia del Memorándum de Acuerdo de 1965, ahora existía un alto grado de incompatibilidad entre los requerimientos inmigratorios norteamericanos y las características de los potenciales emigrantes cubanos, que lastraba e impedía el cumplimiento de otorgar visas de emigrantes legales a los cubanos.

Mientras, los emigrantes que salían ilegalmente desde la Isla, continuarían arribando a territorio estadounidense y entonces, sí calificaban a tenor del tratamiento de refugiado político que la propia administración norteamericana les daba.
La Ley de Ajuste Cubano con posterioridad les garantizaba una rápida inserción en la sociedad estadounidense, con el apoyo de la comunidad cubana.

En la práctica dos elementos muy diferentes y contradictorios estaban en juego en el caso de la política inmigratoria de Estados Unidos hacia Cuba.
No obstante lo señalado, el fenómeno de las salidas ilegales no reportaría incremento hasta 1989 y con mayor presencia desde 1991 en que irrumpe con fuerza la crisis económica en la sociedad cubana, producto de causas bien conocidas, como el «desmerengamiento de la URSS».

La cifra de personas inmersas en el fenómeno de las salidas ilegales, entre arribantes a Estados Unidos y aquellos a los cuales se les frustraba el intento, ascendería entre 1985 y 1994 a 82 500, de ellas más de 60 000 se ubican entre 1991 y 1994, año de la “crisis de los balseros”.

 
La situación en Cuba entre 1990 y 1994

La cooperación con la URSS comenzó a afectarse paulatinamente a fines de la década de 1980, y para 1990 ya se anunciaban carencias de todo tipo.

Barrios de los municipios habaneros de Regla como Valle Oculto o La Verdolaga y San Miguel del Padrón como Juanelo, Rosalía, Rocafort, Martín Pérez, La Fernanda, se vieron sin formas de recreación, medios de transporte, y carentes de luz eléctrica por más de 12 horas.

Los acontecimientos de 1994 sin embargo demostraron que los descontentos y las revueltas capitalinas acaecieron en La Habana Vieja y Centro Habana, específicamente en Belén y San Leopoldo.

Los desórdenes se hicieron más visibles entre los años 1991 y 1994, que en años anteriores.

Remolcador 13 de Marzo

Las víctimas que perecieron en los sucesos del 13 de julio de 1994 son las siguientes: Leonardo Notario Góngora (27), Marta Tacoronte Vega (36), Caridad Leyva Tacoronte (36), Yausel Eugenio Pérez Tacoronte (11), Mayulis Méndez Tacoronte (17), Odalys Muñoz García (21), Pilar Almanza Romero (30), Yaser Perodín Almanza (11), Manuel Sánchez Callol (58), Juliana Enriquez Carrasana (23), Helen Martínez Enríquez (6 meses), Reynaldo Marrero (45), Joel García Suárez (24), Juan Mario Gutiérrez García (10), Ernesto Alfonso Joureiro (25), Amado Gonzáles Raices (50), Lázaro Borges Priel (34), Liset Alvarez Guerra (24), Yisel Borges Alvarez (4), Guillermo Cruz Martínez (46), Fidelio Ramel Prieto-Hernández (51), Rosa María Alcalde Preig (47), Yaltamira Anaya Carrasco (22), José Carlos Nicole Anaya (3), María Carrasco Anaya (44), Julia Caridad Ruiz Blanco (35), Angel René Abreu Ruiz (3), Jorge Arquímides Lebrijio Flores (28), Eduardo Suárez Esquivel (39), Elicer Suárez Plascencia, Omar Rodríguez Suárez (33), Miralis Fernández Rodríguez (28), Cindy Rodríguez Fernández (2), José Gregorio Balmaceda Castillo (24), Rigoberto Feut Gonzáles (31), Midalis Sanabria Cabrera (19), y cuatro víctimas más que no pudieron ser identificadas.

Pies secos, pies mojados

La Política de Pies secos/Pies Mojados fue implementada por la administración Clinton en el año 1995 a consecuencia de una revisión del tema migratorio cubano después del éxodo de balseros en el año 1994.

Vale aclarar que todo el origen de esta política es que la dictadura se negaba a aceptar deportaciones desde Estados Unidos por lo que el gobierno norteamericano tuvo que buscar soluciones migratorias para los cubanos.
Muchos confunden esta política de Pies secos pies mojados con la Ley de Ajuste Cubano, pero son dos cosas muy diferentes, la Ley de Ajuste Cubano es, como su nombre lo indica, un ajuste de estatus que permite la estancia de los cubanos después de permanecer un año y un día en los Estados Unidos.

En los últimos años esa política había derivado en que la mayoría de las entradas a EEUU se realizaban a través de la frontera con México, lo que era conocido como pies con polvo, en referencia al desierto.

En general, cuando un cubano llegaba a tierra o se presentaba en la frontera estadounidense sin la documentación migratoria necesaria, no era devuelto por donde había venido, como le ocurre al resto de los extranjeros, excepto aquellos que piden, con fundamento, acogerse al estatus de refugiado (asilo).

Los cubanos eran entrevistados, se comprobaba la autenticidad de sus documentos, se analizaba su acento y se verificaba si habían cometido algún delito.

Si acreditaban a satisfacción, del oficial de Inmigración, que eran cubanos con un pasado no criminal, se le concedía prácticamente siempre el derecho a entrar en EEUU en lo que se conoce como parole.
Un año y un día más tarde podrían solicitar la green card, es decir, la tarjeta de residente permanente en aplicación de la Ley de Ajuste Cubano.

Nota: El autor de éste blog no tiene la menor idea si la dictadura de Raúl Castro y sus descendientes serán capaces de aguantar la presión, sin la válvula de escape que, supuso para la Bestia de Birán, todo el flujo migratorio desde 1959, pasando por “Peter Pan”, Camarioca, embajada de Perú/Mariel y la crisis de los balseros.
No es menos cierto que una ley así, de ahora para luego, tiene a miles de cubanos en el limbo. Al menos están vivos.

Prefiero recordar, amargamente, a todos los cubanos que han muerto intentando llegar (por cualquier vía) a otros países del mundo. 

 No es al gobierno de los EEUU a quién debemos culpar, sino a la dictadura totalitaria neo feudal de los hermanos Castro Ruz.

Fidel Castro, en su afán de cumplir su “verdadero destino” y sin calcular las consecuencias de sus actos (quiero pensar que fue así) nos metió en este berenjenal desde 1959, arruinando el país y obligando a los cubanos a huir, de nuestra patria, buscando nuevos horizontes.
 
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miércoles, 4 de enero de 2017

Armas para qué?

Armas para qué?

"Yo les voy a hacer una pregunta: Armas para qué? Para luchar contra quién? Contra el Gobierno Revolucionario que tiene el apoyo de todo el pueblo?" (Exclamaciones de NO!). "Armas para qué? Hay dictadura aqui?" (Exclamaciones de NO!). "Van a pelear contra un gobierno libre, que respeta los derechos del pueblo"? (Exclamaciones de No!). "Ahora que no hay censura y que la prensa es enteramente libre, más libre de lo que ha sido nunca y tiene además la seguridad de que lo seguirá siendo para siempre, sin que vuelva a haber censura aqui"? (Aplausos). "Hoy que todo el pueblo puede reunirse libremente? Hoy que no hay torturas, ni presos políticos, ni asesinatos, ni terror? Hoy que no hay más que alegría"? "Cuando todos los derechos del ciudadano han sido restablecidos, cuando se va a convocar a unas elecciones en el más breve plazo de tiempo posible, armas para qué"? (Fidel Castro Ruz, 8 de enero de 1959).

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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Exigencias de los E.U. en las conversaciones con la Dictadura, alimentaría solamente un ala

Exigencias de los E.U. en las conversaciones con la Dictadura, alimentaría solamente un ala
 
Respuesta a Ben Rhodes, asesor de seguridad nacional de Obama

Por Mario Riva Morales
 

El solo hecho de pensar que la dictadura totalitaria neo feudal tiene un “ala blanda”, es desconocer totalmente como está estructurado el régimen. El sistema no permite, tan siquiera, la existencia de criterios, ni opiniones que no concuerden con el ordeno y mando de la cúpula en el poder.

Cuando la situación económica del régimen es cada día más agobiante; cuando el des-gobierno dirigido por Raúl Castro no encuentra quién le mantenga a flote la destartalada economía, es el mejor momento posible para tomar pasos que, de alguna forma, “persuadan” al dictador a dar (al menos señales) en pro de una apertura política que conduzca a reformas económicas viables.

Todavía está por ver que Raúl Castro delegue el poder y a quién. ¿Continuará la sucesión? ¿Algún miembro de GAE S.A. sustituirá al actual secretario general del partido? ¿No se dan cuenta, los Estados Unidos, o no quieren reconocer que, la dualidad partido/gobierno es la mayor impedimenta para el progreso político económico del país? ¿De verdad creen que una nueva generación tomará las riendas? ¿Cuál?

No se trata de levantar “el puente”. De lo que se trata es que las personas naturales y jurídicas puedan transitar, por ese puente, en una u otra dirección sin que la dictadura interfiera a la entrada o la salida. Si esto se lograra, los derechos humanos terminarían imponiéndose.

¿Cuál pudiera ser el interés de la nueva administración norteamericana, para la libre empresa comercie con personas jurídicas representativas de un gobierno dictatorial? ¿Lo van a permitir? ¿Acaso no sería la misma política absurda de la administración precedente? ¿Será posible que no acaben de entender que los derechos humanos solo se pueden proteger en democracia?

No es necesario que algo sugiera regresar al caducado enfoque. De lo que se trata, creo yo, es de exigir algo, a cambio de todos los beneficios que se le han otorgado al régimen castrista sin retribución alguna.

Se que estando vivo la Bestia de Birán, eso hubiese sido como pedirle peras al olmo. Todos sabemos que, bastaba media vez que el actual dictador intentase mejorar las relaciones, para que el jubilado en jefe escribiera una carta criticándole, desmintiéndole o rectificándole.

Por último: Si en verdad existiese un “ala”, esa sería la mejor noticia para el pueblo cubano. Esa ala sería, en todo caso, la que estaría dispuesta a deponer al actual dictador y comenzar, con la ayuda generosa de los Estados Unidos de América, la transición hacia la democracia.

https://www.cubanet.org/noticias/ben-rhodes-retroceso-en-acercamiento-con-cuba-alimentaria-el-ala-dura-del-regimen/


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lunes, 12 de diciembre de 2016

La muerte de Fidel

La muerte de Fidel

La desaparición del dictador cubano marca el fin de un sueño de un paraíso, que sin libertad ni derechos humanos, se convirtió en un infierno
Mario Vargas Llosa

 El 1 de enero de 1959, al enterarme de que Fulgencio Batista había huido de Cuba, salí con unos amigos latinoamericanos a celebrarlo en las calles de París. El triunfo de Fidel Castro y los barbudos del Movimiento 26 de Julio contra la dictadura parecía un acto de absoluta justicia y una aventura comparable a la de Robin Hood. El líder cubano había prometido una nueva era de libertad para su país y para América Latina y su conversión de los cuarteles de la isla en escuelas para los hijos de los guajiros parecía un excelente comienzo.

En noviembre de 1962 fui por primera vez a Cuba, enviado por la Radiotelevisión Francesa en plena crisis de los cohetes. Lo que vi y oí en la semana que pasé allí —los Sabres norteamericanos sobrevolando el Malecón de La Habana y los adolescentes que manejaban los cañones antiaéreos llamados “bocachicas” apuntándolos, la gigantesca movilización popular contra la invasión que parecía inminente, el estribillo que los milicianos coreaban por las calles (“Nikita, mariquita, lo que se da no se quita”) protestando por la devolución de los cohetes— redobló mi entusiasmo y solidaridad con la Revolución. Hice una larga cola para donar sangre e Hilda Gadea, la primera mujer del Che Guevara, que era peruana, me presentó a Haydée Santamaría, que dirigía la Casa de las Américas. Esta me incorporó a un Comité de Escritores con el que, en la década de los sesenta, me reuní cinco veces en la capital cubana. A lo largo de esos 10 años mis ilusiones con Fidel y la Revolución se fueron apagando hasta convertirse en críticas abiertas y, luego, la ruptura final, cuando el caso Padilla.

Mi primera decepción, las primeras dudas (“¿no me habré equivocado?”) ocurrieron a mediados de los sesenta, cuando se crearon las UMAP, un eufemismo —las Unidades Militares de Ayuda a la Producción— para lo que eran, en verdad, campos de concentración donde el Gobierno cubano encerró, mezclados, a disidentes, delincuentes comunes y homosexuales. Entre estos últimos cayeron varios muchachos y muchachas de un grupo literario y artístico llamado El Puente, dirigido por el poeta José Mario, a quien yo conocía. Era una injusticia flagrante, porque estos jóvenes eran todos revolucionarios, confiados en que la Revolución no sólo haría justicia social con los obreros y los campesinos sino también con las minorías sexuales discriminadas. Víctima todavía del célebre chantaje —“no dar armas al enemigo”— me tragué mis dudas y escribí una carta privada a Fidel, pormenorizándole mi perplejidad sobre lo que ocurría. No me contestó pero al poco tiempo recibí una invitación para entrevistarme con él.

Fue la única vez que estuve con Fidel Castro; no conversamos, pues no era una persona que admitiera interlocutores, sólo oyentes. Pero las 12 horas que lo escuchamos, de ocho de la noche a las ocho de la mañana del día siguiente, la decena de escritores que participamos de aquel encuentro nos quedamos muy impresionados con esa fuerza de la naturaleza, ese mito viviente, que era el gigante cubano. Hablaba sin parar y sin escuchar, contaba anécdotas de la Sierra Maestra saltando sobre la mesa, y hacía adivinanzas sobre el Che, que estaba aún desaparecido, y no se sabía en qué lugar de América reaparecería, al frente de la nueva guerrilla. Reconoció que se habían cometido algunas injusticias con las UMAP —que se corregirían— y explicó que había que comprender a las familias guajiras, cuyos hijos, becados en las nuevas escuelas, se veían a veces molestados por “los enfermitos”. Me impresionó, pero no me convenció. Desde entonces, aunque en el silencio, fui advirtiendo que la realidad estaba muy por debajo del mito en que se había convertido Cuba.

La ruptura sobrevino cuando estalló el caso del poeta Heberto Padilla, a comienzos de 1970. Era uno de los mejores poetas cubanos, que había dejado la poesía para trabajar por la Revolución, en la que creía con pasión. Llegó a ser viceministro de Comercio Exterior. Un día comenzó a hacer críticas —muy tenues— a la política cultural del Gobierno. Entonces se desató una campaña durísima contra él en toda la prensa y fue arrestado. Quienes lo conocíamos y sabíamos de su lealtad con la Revolución escribimos una carta —muy respetuosa— a Fidel expresando nuestra solidaridad con Padilla. Entonces, este reapareció en un acto público, en la Unión de Escritores, confesando que era agente de la CIA y acusándonos también a nosotros, los que lo habíamos defendido, de servir al imperialismo y de traicionar a la Revolución, etcétera. Pocos días después firmamos una carta muy crítica a la Revolución cubana (que yo redacté) en que muchos escritores no comunistas, como Jean Paul Sartre, Susan Sontag, Carlos Fuentes y Alberto Moravia tomamos distancia con la Revolución que habíamos hasta entonces defendido. Este fue un pequeño episodio en la historia de la Revolución cubana que para algunos, como yo, significó mucho. La revaluación de la cultura democrática, la idea de que las instituciones son más importantes que las personas para que una sociedad sea libre, que sin elecciones, ni periodismo independiente, ni derechos humanos, la dictadura se instala y va convirtiendo a los ciudadanos en autómatas, y se eterniza en el poder hasta coparlo todo, hundiendo en el desánimo y la asfixia a quienes no forman parte de la privilegiada nomenclatura.
¿Está Cuba mejor ahora, luego de los 57 años que estuvo Fidel Castro en el poder? Es un país más pobre que la horrenda sociedad de la que huyó Batista aquel 31 de diciembre de 1958 y tiene el triste privilegio de ser la dictadura más larga que ha padecido el continente americano. Los progresos en los campos de la educación y la salud pueden ser reales, pero no deben haber convencido al pueblo cubano en general, pues, en su inmensa mayoría, aspira a huir a Estados Unidos, aunque sea desafiando a los tiburones. Y el sueño de la nomenclatura es que, ahora que ya no puede vivir de las dádivas de la quebrada Venezuela, venga el dinero de Estados Unidos a salvar a la isla de la ruina económica en que se debate. Hace tiempo que la Revolución dejó de ser el modelo que fue en sus comienzos. De todo ello sólo queda el penoso saldo de los miles de jóvenes que se hicieron matar por todas las montañas de América tratando de repetir la hazaña de los barbudos del Movimiento 26 de Julio. ¿Para qué sirvió tanto sueño y sacrifico? Para reforzar a las dictaduras militares y atrasar varias décadas la modernización y democratización de América Latina.
Eligiendo el modelo soviético, Fidel Castro se aseguró en el poder absoluto por más de medio siglo; pero deja un país en ruinas y un fracaso social, económico y cultural que parece haber vacunado de las utopías sociales a una mayoría de latinoamericanos que, por fin, luego de sangrientas revoluciones y feroces represiones, parece estar entendiendo que el único progreso verdadero es el que hace avanzar la libertad al mismo tiempo que la justicia, pues sin aquella este no es más un fugitivo fuego fatuo.
Aunque estoy seguro de que la historia no absolverá a Fidel Castro, no dejo de sentir que con él se va un sueño que conmovió mi juventud, como la de tantos jóvenes de mi generación, impacientes e impetuosos, que creíamos que los fusiles podían hacernos quemar etapas y bajar más pronto el cielo hasta confundirlo con la tierra. Ahora sabemos que aquello sólo ocurre en el sueño y en las fantasías de la literatura, y que en la realidad, más áspera y más cruda, el progreso verdadero resulta del esfuerzo compartido y debe estar signado siempre por el avance de la libertad y los derechos humanos, sin los cuales no es el paraíso sino el infierno el que se instala en este mundo que nos tocó.
© Mario Vargas Llosa, 2016.
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viernes, 2 de diciembre de 2016

Fidel Castro, el líder que des gobernó Cuba empeñado en situar su ego en la arena internacional

Fidel Castro, el líder que des gobernó Cuba empeñado en situar su ego en la arena internacional

Fidel Castro utilizó al pueblo de Cuba en Pro de su elevadísimo ego. Se colocó en el mapamundi utilizando una revolución que no era de su propiedad y “lideró”, durante décadas, al llamado “Tercer Mundo” como punta de lanza del Imperio Soviético.  
Era tan autosuficiente que, probablemente, será irrepetible.

No era lo que se llama un estadista. Desgobernaba a su pueblo, mientras llevaba una política injerencista allende la isla en que le tocó nacer, despilfarrando la asistencia de centenares de miles de millones que le proporcionaba la desparecida URSS. Jamás le importó su pueblo, al cual le pedía sacrificios constantes.
Sus ministros (el sería el Rey) no tenían decisión para tomar medidas, aunque estas fueran dentro de la línea del partido y gobierno. ¡Ay de aquel que se atreviese a tomar una decisión sin antes consultarla!
Es casi imposible imaginarse a Cuba sin Fidel. ¡Ha pasado tanto tiempo!; que los más simples lo consideraban “Todopoderoso”.

Nos acostumbraremos a su no inmortalidad. No lamento su muerte. Siento que no haya sido antes. No constituye pérdida alguna. Por el contrario, ya Fidel Castro se había convertido (desde que forjó su alianza con el monstruo soviético) en un freno al desarrollo del pueblo cubano.
Hay quienes dicen que su pensamiento puede ser polémico, discutible y que se centra en el “Tercer Mundo”. Ese es precisamente el problema de Fidel Castro. Si en vez de dedicarse tanto a los asuntos ajenos, se hubiese dedicado más a los asuntos del pueblo cubano, tal vez (lo pongo en duda) se pudiera hablar bien. No es el caso.

Es verdad, la figura de Fidel Castro constituye la ignominia de todos los países democráticos del planeta. Los desarrollados, los más culpables, permitiendo que avasallase a un pueblo entero, escudándose en la Guerra Fría y en una teoría fracasada.    
Todos conocimos al Fidel Castro orador. Pocos conocieron al Fidel Castro escuchante. Aquellos, a los que “escuchó”, se fueron antes que él. Y no voluntariamente


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martes, 29 de noviembre de 2016

La larga trayectoria hacia la muerte

La larga trayectoria hacia la muerte: Un Blog de Opinión sobre Cuba - A Blog with opinions about Cuba's issues

Hubiéramos imaginado muchos escenarios, muchas rutas hasta el controvertido momento, muchas maneras y formas del final, pero ninguno hubiera coincidido con la realidad dramática de la extinción. El largo trayecto hacia la muerte significó dos derrotas. La imagen del guerrillero legendario se fue apagando con el tiempo. La desmesurada exposición a los medios, el poder persuasivo de la palabra, bordeando el efecto narcoléptico del encanto que ejecutó el milagro de la adoración primera, generó el conocido cansancio. Las generaciones se sucedieron; los hechos superaron la palabra; la realidad demolió la fantasía. Y devino la indiferencia.
La leyenda fue derrotada.
Y en el otro extremo, los deposeídos, los sin tierra, los abandonados e idos, soñando con la fantasía imposible de la caida, tantas veces anunciadas. Una larga década de espera enterró el ornamento. Ha sido casi como el regalo de una Navidad mucho tiempo anunciada, atrasado. El vestigio antiguo de un deseo infantil en la edad adulta, cuando toda la modernidad tecnológica nos rodea y abruma. Muchos han muerto en el camino sin verlo, otros ya están a la puerta misma de su mismo destino, la muerte.
La leyenda se extinguió y también el jubilo de su derrota.
A veces me pregunto cómo es posible que los desconocidos, los que no portan los símbolos sagrados de la nacionalidad cubana, los extranjeros, desconocidos de nuestra idiosincracia y nuestros dolores, de nuestras ausencias, y heridas, y fragmentos, hoy deseen levantar el altar de una especie extinguida de entuertos. Nadie le hace el honor a los dinosaurios, son solo esas acratonadas imágenes de museo para turistas y fantasias infantiles, regalo mediocre de pantalones cortos americanos y europeos con sus camaras ultramodernas y sus telefonos inteligentes, con la eventual fugacidad y fragilidad de su dinero.
No puedo entender tampoco esa reverencia rancia, humillante, de políticos de Occidente, aplaudiendo la senectud autoritaria de déspotas narcolépticos. La verdad es el antiguo cadáver de la izquierda en La Habana. Y esa izquierda de dinero hizo de aquel muerto la estatua de mármol de una fantasía demolida por el tiempo, donde no quedan ni sus piedras, ni sus cánticos, donde nada ya es una trinchera y todo se demuestra como una farsa, pero se encapricha en rendirle tributos a lo que ya no es, no fue, nunca intentó serlo.
Es repugnancia lo que me provoca Trudeau, para no recordar el desprecio que inspira Correa, Evo y Maduro, las lágrimas de algunos viejos intelectuales de izquierda o la vieja claque de Hollywood, siempre deslumbrada con las luciérnagas por vivir tanto de la fantasía, mientras guardan sus monederos de oro en el seguro banco suizo.
En Cuba, varias generaciones desesperan su historia. Y algunos lloran. Las generaciones perdidas, las que vieron fracasar el intento de una fantasía hoy convocan el tributo lacrimoso de un funeral muchas veces anunciado, hoy definitivo. El cadáver ha estado tendido desde hace una década, hoy son nueve los días para cosechar su entierro.
Y, entonces, aparece esta juventud ordenada, guardando «honor» al déspota de sus víctimas, derramando la lágrima de la larga trayectoria hacia el fallecimiento de un sueño. ¿En qué piensan estos jóvenes cuando derraman la gota sanguinolenta del despido?
¿En las víctimas del muerto? ¿En los muertos que no tuvieron su juicio? ¿En las largas condenas de inocentes por sus ideas? ¿En el fracaso de aspiraciones, deseos y urgencias de tantas generaciones? ¿En los muertos en la peligrosa travesía entre las dos capitales cubanas del encono? ¿En las familias divididas? ¿En los hijos que no pudieron acompañar con sus lágrimas la despedida de madres, hijos, hermanos, familia y amistades? ¿En los que son olvidados en las cárceles, condenados solo por un pensamiento rebelde?
Este que hace pocas horas fue un cadáver nunca mostró un pálido sentimiento filial por familiares, amigos, seguidores, compañeros de lucha, ¡por nadie!
¿A quién se lloran?
Realmente, ¿dónde está la responsabilidad intelectual y la sensibilidad humana en un gesto hacia un déspota?
En la historia universal escrita por los pueblos, también hubo otros que lloraron a otros déspotas y lo convirtieron en su sagrario.
Entre las dos aguas que separan las dos más grandes capitales de cubanos nos separa un mar de agustias. El primer deber de todo aquel que se sienta cubano hoy, un día después, tiene que ser el necesario olvido a quien se empeñó en tener la más larga trayectoria a su merecida muerte.
Posted by Juan Martin Lorenzo
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viernes, 11 de noviembre de 2016

¿Qué va a pasar en Siria ahora que Donald Trump es presidente?

¿Qué va a pasar en Siria ahora que Donald Trump es presidente?



Donald Trump ha ganado las elecciones, despertando mucho interés en casi todo el mundo. Todos queremos saber que va a pasar a continuación. Este es mi punto de vista.

De haber ganado la Sra. Clinton, supuestamente vendría un “cierto” continuismo, pero comencemos analizando la situación de Siria.

Hasta el momento, la política del Sr. Obama ha sido débil, limitándose a enviar armas y asesores. Esto le ha proporcionado la posibilidad al Sr. Putin de inmiscuirse, dándole la posibilidad de sobrevivir a una dictadura.

La situación actual

Aparentemente, los E.U. se encuentran coaligados, con no se sabe cuantos países supuestamente liderados por Arabia Saudí (1). La política exterior (de E.U.) rechaza tanto a los terroristas como a Assad.

(1) No se puede pasar por alto que Arabia Saudí ha sido acusada, en varias ocasiones, de apoyar a los terroristas del Daesh

Su opinión sobre Siria

El argumento de que exista un “absoluto” desconocimiento sobre la forma que pretende actuar Trump, en el caso de Siria, no significa que alguien pueda actuar de diferente forma para peor. Los conocimientos de la Sra. Clinton no desaparecen por arte de magia y mucho menos que ella se niegue a compartirlos con el nuevo presidente.

El término asertividad no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE). Sí, en cambio, aparece el adjetivo asertivo como sinónimo de afirmativo. El concepto de asertividad (como lo plantea el Sr. Taeño), de todos modos, se emplea en referencia a una estrategia comunicativa que se ubica en el medio de dos conductas que resultan opuestas y que son la pasividad y la agresividad. Creo que Trump, al contrario de Obama, se iría por la última de las conductas.

Salir o no de la guerra

Que Trump no se haya pronunciado todavía, unido a las declaraciones, en las cuales considera mejorar las relaciones com Putin, me hacen pensar que, en lugar de desentenderse de Siria, se entienda mejor con Putin. Ambos gobiernos, unidos en un frente común, pondrían fin (muchísimo más rápido) a la locura del “califato”. Los discursos en los que ha apelado a realizar una política más nacional, no tiene que ver precisamente com la situación en Siria y si con la situación de política interna. Son claves diferentes.   

Qué hacer con Assad

 “Assad es malo”, “no me gusta Assad”, ha dicho Trump. Y ha dicho también que “Assad está luchando contra el ISIS”. Y no es menos cierto. Como tampoco es incierto que Putin esté luchando por mantener la base naval de Tartus. Al Assad es prescindible para ambos.

No le gustan los rebeldes

Al contrario de Obama, considera erróneo entregar armamento (sin control) a grupos rebeldes (de dudosa rebeldía), porque esas armas pueden terminar reforzando al Daesh.

Mejorar las relaciones con Rusia

Las relaciones entre ambos países han ido de mal en peor. Como si fueran los peores tiempos de la “guerra fría” y no precisamente por el caso de Siria, sino por el caso de Ucrania, muy mal manejado por la Unión Europea y la administración Obama.

Las acciones de guerra son deplorables, mírese por donde se mire, pero en las conversaciones diplomáticas entre gobiernos, traer a colación los daños causados por bombardeos, culpándolos de ser creadores de “crisis humanitarias”, es poco edificante, por no decir ridículo. Si además, culpamos a uno de los bandos de “inclemente”, pues no hay conversaciones. Al final la “inclemencia” sería de ambos, pues una cosa ha llevado a la otra.

Gospadín Putin salió de la KGB. ¿Qué importancia tiene (a no ser en su biografía) después de un cuarto de siglo de haber desaparecido la URSS? ¿Viejos fantasmas?

Ahora, que todavía se está a tiempo: ¿No sería mejor tenerlo del lado de los “buenos”?

Claro que es un líder poderoso, con armas atómicas y medios para hacer con ellas blanco, en cualquier punto del globo terrestre. Decir que Putin no es respetado, es ignorar al pueblo ruso.

Lo que parece claro que Estados Unidos va a cambiar su política exterior con Rusia, en relación con Siria, lo que está por ver es cuánto.

Su visión sobre el Estado Islámico

Para Trump está claro que el enemigo es el intento de califato, “presuntamente apoyado” por petro-monarquías y petro-dictaduras. Eso no lo ha dicho él, lo digo yo.

Ahora que los E.U. son petro-independientes, Trump puede ser más exigente o menos condescendiente. Hace unos pocos años, hasta Chávez les amenazaba con cortarles el suministro de petróleo.

El futuro de los refugiados

Mr. Trump se ha mostrado durísimo con la inmigración “ILEGAL”. Tal vez haya exagerado con lo de construir un muro en la frontera con México.

La inmigración económica legal, nada tiene que ver con un refugio humanitario. La inmigración económica ilegal, es repudiada por todos los países y sus gobiernos respectivos.

El refugio es un “status” que no puede ser aplicado a grandes masas de personas que huyen, puesto que se necesita un tiempo para procesar cada caso por individual y mucho más tiempo para ubicar convenientemente a cada persona, según sus características e intereses.

No obstante Donald Trump tiene, a la vista, su “big mouth”, o como se diría en cubano “bembaechucho”. En política no se puede ir diciendo estupideces, de la que luego te puedas arrepentir. Démosle a Trump el beneficio de no ser un político de carrera.

Espero que modere su “speech” siendo Presidente de todos los ciudadanos de Yanquiland.

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miércoles, 26 de octubre de 2016

¿No saber perder, en democracia, conduce a barricadas?

¿No saber perder, en democracia, conduce a barricadas?







Respuesta a la “periodista” Elsa Claro http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/10/25/chifladuras-contemporaneas/#.WBAUObkVAdU

Lo están intentando. A lo ocurrido en el PSOE, la tribu podemita le ha llamado “golpe de régimen” a una abstención que, luego de más de 300 días de gobierno en funciones, ha causado la destitución de Pedro Sánchez (el empecinado) y la posible investidura del líder del Partido Popular, Mariano Rajoy.


No se trata de una rendición del PSOE. De lo que se trata es que, un partido que se llama a sí mismo de socialdemócrata no puede, a la vez, llamarse socialista. Es aquí donde comienzan las contradicciones del llamado Partido Socialista Obrero Español.

La socialdemocracia es una ideología política que procura un Estado de bienestar universal y la negociación colectiva dentro del marco de una economía capitalista. A menudo se usa para referirse a los modelos sociales y políticas económicas predominantes en el oeste y norte de Europa durante la segunda mitad del siglo XX.

El socialismo es un sistema social y económico caracterizado por el control por parte de la sociedad, organizada con todos sus integrantes, tanto de los medios de producción como de las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en los mismos.

Es un sistema de organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes.

Dicho esto, debo aclararle a la Sra. Elsa Claro, que en el mes de diciembre del año 2015, el Partido Popular obtuvo un resultado de 123 escaños al Congreso de los Diputados, contra 90 escaños del PSOE. El líder del PP rechazó la investidura por no contar con los apoyos necesarios y Sánchez lo intentó.
 
 













El líder del PSOE consideraba que las alianzas que había construido con la agrupación podemita, en alcaldías y autonomías sería suficiente para que el líder de esa agrupación de facciones se abstuviera, al menos, para dejarlo gobernar junto con la formación llamada “Ciudadanos” con la cual había alcanzado un pacto de investidura de 150 puntos.

Fue entonces que Pablo Iglesias le montó el numerito de los ministerios y su participación en el gobierno como vicepresidente. Sánchez no aceptó. No porque no quisiera, sino porque el Comité Federal se lo prohibía con esas condiciones. Además le prohibía cualquier intento de pacto con fuerzas independentistas.

Es así como se llega a las elecciones de junio del año 2016.

El PP alcanza 137 diputados y el PSOE 85.

En estas condiciones del segundo peor resultado de la historia del PSOE, cualquier otro “líder” hubiese aceptado la derrota en las urnas y se hubiese abstenido, no para “apoyar”, sino para hacer una oposición férrea que obligase al PP (en minoría) a ceder ante las exigencias del PSOE.

No solo, no reconoció la derrota en las urnas, sino que provocó un desasosiego en la población al decir que no quería nuevas elecciones, ni ser candidato al gobierno, pero tampoco a la abstención que permitiera gobernar al PP. De ahí el cansino no, no, no.

Al no contar con la mayoría absoluta, el líder del PP pactó con “Ciudadanos” un pacto de investidura de 169 diputados, más uno de Canarias para presentarse a la investidura con 170 diputados de los 176 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. No fue investido.

Sánchez comenzó, a partir de ese momento a dar tumbos erráticos, hasta que intentó (sin el consentimiento del Comité Federal del PSOE) pactar con la agrupación podemita y las formaciones independentistas.





















Esa y no otra, es la destitución de Pedro Sánchez. Pero ya era tarde para poder exigirle nada al PP

Otra aclaración Sra. Claro: El partido “Ciudadanos no se ha coaligado con el PP. Lo que ha conseguido es un “Pacto de Investidura” de 100 puntos (mucho de los cuales son idénticos al pactado con el PSOE de Sánchez)  y se ha negado rotundamente a participar en el gobierno del PP. No sea mentirosa.

Elsa Claro no puede escribir con más insidia. Comparar lo que sucede en España con lo que ha sucedió en Brasil o lo que sucede en Venezuela es totalmente inaceptable.

No existe golpe parlamentario alguno. Por lo menos no, en clave de gobierno. El presidente (en funciones) Mariano Rajoy no ha sido depuesto de su cargo, ni pretende convertirse en dictador totalitario. Lo sucedido en el PSOE es un asunto interno del partido. No cabe “sombrilla semántica” alguna: Usted Sra. Claro, miente descaradamente para intentar infructuosamente de crear confusión en sus lectores.

Los “socialistas” catalanes han estado coqueteando con las agrupaciones independentistas en clara violación del Comité Federal del PSOE, aun teniendo los peores resultados del socialismo catalán en las urnas (solo 6 diputados) cuando normalmente el PSC alcanzaba 25.

Otra insidia suya Sra. Claro, la presidenta de la junta autonómica de Andalucía (que no es “jefa” ni “capitana”), no lidera ni lideró la destitución del Sr. Sánchez. Fue la dimisión de más de la mitad de los miembros del Comité Ejecutivo del PSOE lo que provocó su destitución.

El Comité Federal del PSOE se reunió, en días próximos pasados. Se discutió y se votó la decisión de abstenerse en bloque para permitir la formación de un gobierno. Ninguno de los allí presentes (líderes regionales) y que ahora plantean la no abstención en bloque, fueron incapaces de decir lo contrario. Esos “líderes” son en estos momentos unos “presuntos” indisciplinados.

Me alegra leer que usted Sra. Claro llama “potro cerril” al líder del Partido Socialista Catalán. No se me había ocurrido. De ahí a decir que en el PSOE existe un ala “derechizada”, es otra más de sus insidias. También se podría decir que en Cataluña el PSC está “podemizado” o es un “ala independentista” del PSOE.

Es totalmente falso que todos los llamados barones del PSOE mantengan el criterio de consultar a las bases en estos momentos. Lo que han dicho es que para el verano se pueda convocar a un Congreso y consultar a las bases. Usted miente Sra. Claro. No sé si ex profeso o por ignorancia.

La votación en el Comité Federal de hace tan solo unos días, la votación fue definitivamente clara, de 139 votos contra 90, a favor de votar en bloque la abstención.

Abstenerse no significa votar a favor de los conservadores. Es propiciar un gobierno al partido que alcanzó más votos de la población. Eso Sra. Claro, es DEMOCRACIA.

Otra más de sus insidias es decir que los representantes ignoran a sus representados.

¿Acaso, en democracia representativa, no son los representantes los que toman las decisiones de sus representados? ¿Acaso tras dos elecciones, el PSOE no ha perdido más de 30 diputados? ¿No será que los representantes de los votantes del PSOE se han dado cuenta de que no estaban de acuerdo con las locuras de Pedro Sánchez?

¿En que quedamos?

Le recuerdo que, en todo caso, el gobierno español es rehén de la Unión Europea, a la cual el Reino de España pertenece por voluntad propia (votada en referéndum) y auspiciada por el PSOE. De manera que si fuera, el Sr. Garzón (coordinador de los comunistas españoles) el presidente del gobierno, tendría que acatar los acuerdos programáticos para que nada cambie o, arriesgarse a una situación como la de la Grecia de Tsiripas.

Al Sr. Garzón sería bueno recordarle que el PSOE no traiciona a los comunistas. El PSOE dejó atrás al marxismo hace mucho tiempo.

El PSOE no hace concesiones al PP, pues al no salirle las cuentas (posibilidad de gobernar) solo permite la investidura del líder del PP para que después de 300 días sin gobierno, España salga adelante. La gobernabilidad dependerá de lo que logre ceder el PP.

Sra. Claro, llamarle progresista a Garzón es ridículo. Una persona que intenta aplicar medidas pasadas de moda no puede llamársele de esa forma.

Voy a citar parte de su artículo: “Cabe recordar que cuando surge en 1879, y durante todo un siglo, el PSOE se autodefinió como un “partido de clase obrera, socialista y marxista”. Esta última filiación pereció en el congreso de 1979, convocado entonces con carácter extraordinario.

Y yo agrego: Después de renunciar al marxismo, fue un error continuar llamándose “socialista” y autodefinirse como socialdemócrata.

Las movilizaciones que apoyan y dirigen, tanto “Podemos” como “Izquierda Unida” son totalmente anti-democráticas, pues rodear el Congreso de los Diputados es como rodear al pueblo español allí representado y avalado por las urnas.

De llevar sus amenazas a hechos supone un grave error que pagarán muy caro en las próximas elecciones.

Por último Sra. Claro, es falso que la socialdemocracia europea esté en crisis. En todo caso lo que está en desaparición es el socialismo. La mayoría de los gobiernos europeos lo hacen en coalición con los socialdemócratas. No hay un solo partido socialista o comunista en el poder. Lo más parecido es la “Izquierda Política en Grecia y es más social que socialista.

Cuando la enfermedad no se atiende a tiempo, hay enfermedades que duran más de medio siglo





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