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lunes, 30 de agosto de 2010

El trabajo por cuenta propia

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El régimen totalitario de los hermanos Castro Ruz sabe perfectamente que el nuevamente anunciado trabajo por cuenta propia, como alternativa a la mano de obra excedente con la reducción de plantillas estatales, es contrario al modelo neo feudal.

Hagamos memoria:
El 13 de marzo de 1968, con la “Ofensiva Revolucionaria”, Fidel Castro confiscó y estatizó casi 60,000 microempresas que todavía estaban en manos privadas.

En los primeros años de la década de los 80, los tecnócratas (así llamados por Fidel Castro) de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN), “inventaron” el Mercado Libre Campesino y Fidel Castro los catalogó como “bandidos de río frío”. Los tecnócratas, pertenecían al “grupo de apoyo” de Raúl Castro.

Al desmerengarse la Unión Soviética (principio de los 90), el régimen se vio con la soga al pescuezo. Fue entonces que autorizaron la libre circulación del dólar USA (que ya venían utilizando los dirigentes y sus familiares en las tiendas habilitadas para técnicos extranjeros). El cierre de casi todas las empresas del país (por no decir todas), provocó más de un cuarto de millón de trabajadores echados al medio de la calle, con un subsidio inferior a 300 pesos nacionales cubanos. En esa fecha el cambio en el mercado negro llegó a alcanzar 126 pesos por un dólar. Ante la disyuntiva de salvarse o desaparecer, Fidel Castro autorizó el trabajo por cuenta propia, no sin antes dejar claro que no tenía alternativa.

Quería decir, que tan pronto tuviera la alternativa, las cosas mudarían. Y mudaron en el año 2003. Se acabaron las licencias y una política de estrangulamiento impositivo acabó con más del 90% de aquellos trabajadores por cuenta propia.

Se me hace necesario aclarar, que aquellos trabajadores por cuenta propia, no tenían un mercado mayorista donde comprar sus materiales. Es decir: Un carpintero tenía que comprar la madera, los clavos, los tornillos, las herramientas, en fin todo lo que le fuera necesario, en las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD) pertenecientes al régimen de los hermanos Castro Ruz. Los precios de las TRD superaban en mucho el 260% del precio de compra del producto.

Cuando el carpintero sacaba la cuenta de lo que le iba a costar la reparación de una mesa o la construcción de la misma, llegaba a la conclusión de que le iba a ser imposible venderla en un precio asequible a la población. El problema radicaba en que, vendiese o no la mesa, de igual forma tendría que pagar un impuesto de más del 75% del precio combinado con el desgobierno. Las cuentas no le salían. Por mucho que se esforzase jamás obtendría lucro.

Bajo la tiranía de los hermanos Castro Ruz, la palabra “LUCRO” significa explotación del trabajador y no lo que en español se entiende como “ganancia y provecho que se saca del trabajo honrado”.

Así y todo, con los “ajuste de salario” (llamados por el desgobierno como robo) incluidos, muchos cuentapropistas lograron salir a flote. Había llegado la peor parte para el régimen. Pronto comenzarían a ver en las amañadas elecciones, que comenzaban a surgir candidatos apoyados por trabajadores por cuenta propia.

Amenazados por un proyecto llamado “Varela”, que pretendía cambiar algunos puntos de la constitución de Blas Roca, más el intento de apoderarse del gobierno de las circunscripciones por parte de los “cuentapropistas”, Fidel Castro, en el 2003 no solo encarceló a 75 inocentes, sino que puso fin al trabajo libre maniatado.

Los trabajadores por cuenta propia que apoyaban a los delegados de circunscripción, no lo hacían con ideas políticas de ninguna clase. Me refiero a la inmensa mayoría. Se trataba de que para el mejor desempeño de sus pequeños negocios, necesitaban el arreglo de las calles, casas y edificios, de las conductoras de agua, en fin que mejorara la infraestructura. Estaban dispuestos a ayudar financieramente a los delegados.

Esto era intolerable para Fidel Castro. Se le iba el poder de las manos. De esa forma sabía perfectamente que al cabo de cierto tiempo comenzarían los problemas políticos. En sí, ya constituía un problema político.

Hasta aquí, hemos visto como se destruye la laboriosidad de un pueblo, aplicando de golpe y porrazo una “ofensiva revolucionaria”. Hemos visto también como Fidel Castro descabezaba el intento de un grupo de “tecnócratas” (todos del equipo de Raúl Castro) que solo pretendían el mejoramiento económico del país. Y, hemos visto también como Fidel Castro acabó, en el año 2003, con el segundo intento de trabajo por cuenta propia, durante la década de los 90.

Ahora, en el 2010, “todo el mundo” espera que bajen (¿será del cielo?) los lineamientos y las reglas del juego para una nueva etapa de trabajo por cuenta propia. ¡Es de risa, sino fuera por lo dramático de la situación! “Las autoridades están estudiando «muy bien» el asunto”.

El carpintero aludido, del cual no es necesario decir el nombre, nunca sacó licencia porque trabajó hasta el 2009 en una firma estatal, de la cual obtenía su materia prima (¿robaba o ajustaba salario?). No fueron pocos los que siguieron esta línea de conducta. Todos, sin excepción saben que sacar la licencia es peor que no hacerlo. Mientras se desvíe recursos de la empresa estatal para la cual trabaja, el desgobierno lo tiene chantajeado. Si es “políticamente” adverso al desgobierno puede acaba sus días en una de las infernales prisiones. Si cumple con las guardias cederistas, si asiste puntualmente a las concentraciones de masas convocadas por el régimen, en fin, si se mantiene “leal” a la “causa del fidelismo”, entonces, solo entonces, tal vez no le falte trabajo particular.

De manera que el pueblo cubano sabe, por experiencia repetida, que si ponen muchas restricciones o impuestos demasiado altos, no vale la pena.

El régimen se las ve negras. No saben que van a hacer con el exceso de más de un millón de empleados.

Dice Raúl Castro que se eliminarán varias prohibiciones vigentes. No dice cuales. Que hará más flexible la contratación de fuerza de trabajo.

Vamos a ver: En las famosas “Paladares”, todos en Cuba y quizá en el extranjero, saben que los dueños tienen contratada mano de obra asalariada (cocineros, camareros etc.). Lo que en el extranjero tal vez no se sepa es que esa mano de obra tiene que aparecer registrada en las oficinas de registro de población, como que viven en la casa donde funciona la paladar.

Lo que posiblemente no se conozca en el extranjero es, que además de no vivir en el lugar donde laboran, estos trabajadores no tienen derecho a sindicalizarse, porque aparentemente son trabajadores de un negocio familiar. Esta es la forma que hoy en día el cubano burla la ley. Hoy por hoy no se puede tener trabajadores asalariados en una empresa familiar por cuenta propia.

Hasta ahora y mediante los ejemplos anteriormente señalados, el cubano trabajador por cuenta propia ha sobrevivido. Cuando además tenga que pagar seguridad social, y el impuesto sobre salario la “caña se va a poner a tres trozos”.

Otro de los aspectos que el desgobierno es incapaz de explicar es aquel referido al personal contratado por empresas extranjeras. Según lo que afirma el desgobierno, estos trabajadores deben pagar gravamen por ingresos extraordinarios en divisa libremente convertible.

El asunto es difícil, desde el momento que los trabajadores que laboran en empresas extranjeras, no son contratados directamente, sino por una empresa estatal de contratación. En dicho contrato, queda bien esclarecido que el trabajador no podrá recibir remuneración alguna por la parte extranjera. Es una condición, que de ser violada, queda sin efecto el contrato. ¿Cómo va el desgobierno a cobrar algo que se encuentra prohibido?

Ya lo dijo Fidel Castro a los trabajadores cubanos en la inauguración de la desaparecida Sherritt Green (filial agrícola de la Sherrit International): “Sabemos perfectamente que ustedes reciben por trasmano un subsidio en dólares. Eso no es lo esencial. Lo fundamental es que nunca dejen de ser “revolucionarios”.

Si de verdad me creyera el cuento de que el desgobierno va a apoyar el trabajo por cuenta propia y que este podrá desarrollarse como actividad colectiva a partir de la asociación, organización y gestión conjunta, estaría creyendo en el cuento de “la buena pipa”.

Nada de esto ha cuajado en 50 años. ¿Por qué voy a creer que ahora sí vamos a andar “por el camino correcto”?

* FE: Familiares en el extranjero



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lunes, 10 de mayo de 2010

La tiranía insaciable e indeseable impuesta al pueblo cubano

Nuestra época se caracteriza por un hecho que no tiene precedente: La amenaza a la supervivencia, como pueblo, impuesta a los cubanos por la tiranía de los hermanos Castro Ruz.

La dolorosa realidad no sorprende a nadie. Se veía venir, sobre todo en las últimas décadas, a un ritmo difícil de imaginar.

¿Significa esto que Fidel Castro no sea responsable de esta amenaza? ¡No! Demuestra simplemente que le importa un bledo la realidad y no quiere ni pretende superarla. Sueña, más bien delira, con catastrofismos a escala planetaria.

Ha ocurrido un hecho, como el desastre de la zafra azucarera del presente año, que demuestra cuan poco puede el desgobierno de los hermanos Castro Ruz para dirigir a los ineptos funcionarios que encabezan. Son precisamente ellos, los que deciden el destino de nuestro pueblo. Tomemos como ejemplo las últimas noticias emanadas del propio órgano

“Un cubano fue arrestado por robar electricidad en los Estados Unidos. Yoandry (por la letra inicial del nombre podemos imaginar que pertenece a la generación “Y”), planteó que consideraba que no había hecho nada malo, pues esto lo hacía en Cuba todo el tiempo.

Esta noticia, dicha así, parece un vulgar robo. Todo lo contrario. En un país como Cuba, donde el precio del kilowat supera en mucho el salario promedio de un cubano, es una necesidad de primer orden “inventar” para sobrevivir. Lo que en el resto del mundo se conoce como robo, en Cuba, las personas lo consideran un ajuste de salario. De manera que al enfrentarse al mundo verdadero (el sistema impuesto por los hermanos castro Ruz es una pesadilla tenebrosa) un cubano engendrado por tal sistema no sepa comportarse y adolezca de los principios básicos de civilidad de una sociedad moderna.

Un artículo de los profesores Michele Barry y Paul Drain, de la Universidad de Stanford (California) informa: "El embargo comercial norteamericano contra Cuba, promulgado después de que la revolución de Fidel Castro derrocase al régimen de Batista, alcanza sus 50 años en 2010. Su objetivo explícito ha consistido en ayudar al pueblo cubano a alcanzar la democracia, pero un informe de 2009 del Senado de USA concluyó que ‘el embargo unilateral contra Cuba ha fracasado’."

Los distinguidos profesores, por solo conocer el proceso cubano, desde referencias externas, cometen una grave equivocación: El embargo no fue destinado al pueblo de Cuba. ¿Por qué? Es fácil responder a una pregunta tan simple. Cuando un país se rige por un sistema de mercado, se le llama pueblo a todo aquel que participa, directa o indirectamente. Pero, en un sistema totalitario, los únicos que se encargan del comercio son los funcionarios del régimen. De manera que el embargo económico, en caso de haber sido dirigido para ayudar al pueblo cubano, a alcanzar la democracia, se puede catalogar como un error imperdonable y condenado al fracaso desde el mismo inicio.

Bajo un sistema de gobierno totalitario, no participan ni las pequeñas, ni las medianas y mucho menos las grandes empresas privadas. Simplemente no existen. Y al no existir, y la economía del país no estar sustentadas en ellas, el embargo económico no le afecta al régimen.

Por otra parte, bajo un embargo económico, un régimen que despilfarra sin control los pocos recursos del Estado, dedica los mismos a mantenerse en el poder a toda costa. De esa forma se convierte en “Papá Estado” y en su afán por mantenerse en el poder, cada día dedica menos interés al bienestar del pueblo y concentra su atención en la perpetuidad del sistema.

De haber sido implementado para estrangular las posibilidades de comercio del régimen de los hermanos Castro Ruz, también hemos visto que durante cinco décadas ha resultado un fracaso. La verdad es que ha sido mucho más contundente el fracaso administrativo del sistema impuesto al pueblo de Cuba, que el embargo norteamericano.

De los “logros” que tanto se empeñan en resaltar los hermanos Castro Ruz, apoyados por organizaciones internacionales, cuyos integrantes muestran marcadas tendencias totalitarias y neofeudalistas, podemos decir lo siguiente: Los logros sanitarios no son tales. Los hospitales cubanos se encuentran en condiciones higiénicas deplorables. La escasez de medicina provoca que los cubanos acudan, cada vez más, a las farmacias donde se venden las medicinas en moneda libremente convertible. Es increíble que en un país donde supuestamente la sanidad es gratuita, la clase trabajadora, que recibe un salario equivalente a menos de 10 euros mensuales, tenga que adquirir medicamentos que por su precio representan cuatro, cinco y más veces el salario mensual.

El régimen proclama que en Cuba tenemos 59 médicos por cada 10 mil habitantes. De esos 59 médicos, más de la mitad se encuentran cumpliendo misiones de propaganda política en el exterior, vilmente explotados por el sistema que “representan”.

Lo que no dice el régimen de los hermanos Castro Ruz, es que en los últimos años, la calidad profesional de los médicos cubanos ha disminuido a extremos de peligrosidad. La incomunicación a la que los tiene sometido el sistema dictatorial (represivo) es tal, que la carencia de información se hace cada día más insoportable.

Las tasas de mortalidad infantil debemos creérnosla (o no), a partir de informes provenientes del propio régimen. Los disidentes del régimen sabemos, por experiencia propia, que los datos estadísticos del régimen son falsificados como norma.

Las estadísticas internacionales crean una gran incógnita. ¿Cómo es posible que destinando menos recursos per cápita, en comparación con los Estados Unidos y la Unión Europea, el régimen de los hermanos Castro Ruz, pueda obtener logros (en la sanidad) superiores? Decir que estos “exitos” son atribuibles a un “mayor hincapié” en la prevención de enfermedades y en los cuidados sanitarios primarios, es de una ingenuidad tan grande, que ilegitimiza a los profesores de Stanford.

Solo el insinuar que los cubanos, por su educación, dependen menos de los productos médicos para mantenerse sanos, es indignante. Mucho peor es comparar el sistema sanitario de los Estados Unidos con el engendro de los hermanos dictadores.

No todo es malo. Es verdad que las tasas de vacunación son las más altas del mundo. Esto no es debido al interés del régimen totalitario. Esto se debe a la diferencia existente entre los sistemas de salud. Ahora bien, las pocilgas llamadas “consultorios”, los policlínicos y los hospitales cubanos, en lugar de ser centros asistenciales de salud, son centros contaminantes de enfermedades, debido al estado higiénico sanitario tan deplorable en que se encuentran.

Aprender, del régimen totalitario, a desarrollar un sistema universal de cuidados primarios es inviable, a partir del alto costo que ello significa. La adopción de esas políticas sanitarias (las aplicadas en Cuba) llevaría, a aquel que las aplique, a un deterioro del nivel de vida de la población. El estudio del sistema sanitario del régimen de los hermanos Castro Ruz traería consigo el descubrimiento, de una serie de horrores inimaginables por parte de científicos serios.

lunes, 14 de diciembre de 2009

De equipos electrodomésticos, e indisciplinas


En éste artículo trataré de explicar, a que se refiere el desgobierno de los hermanos Castro Ruz, cuando se refieren a “indisciplinas e irregularidades” en el cobro de los referidos equipos electrodomésticos.

Resulta ser que, de acuerdo con los cálculos del desgobierno, los equipos se le vendieron a la población, por un valor de 51 millones de pesos, que al cambio de 26 pesos por un CUC (moneda equivalente al dólar) viene siendo, casi 2 millones de dólares.

Me pregunto:
¿Estos dos millones de dólares son solamente lo que debe la provincia de Holguín?
¿A cuánto asciende la cifra de los impagos en todo el país?

Imaginemos, por un momento, que el salario promedio de un trabajador cubano sea de 400 pesos (15 CUC).
¿Cuánto es lo que el Banco Nacional puede descontarle a cada trabajador (mensualmente) por el pago de uno de estos electrodomésticos?

Sin importarles que el pueblo cubano se encuentre en la zozobra de enfrentar la desaparición de la terrorífica “Libreta de Abastecimientos” y la desaparición de los comedores obreros, acuden a la amenaza del embargo salarial. No tienen en cuenta que, una vez desaparecidos los anteriores subsidios, las personas tendrán que rebuscar en sus bolsillos la forma de compensar el desequilibrio económico que eso representa.

Informan que se han dejado de pagar 60 mil refrigeradores y casi tres mil aires acondicionados y eso lo catalogan de descuido, descontrol, indolencia y responsabilidad.

Cualquier persona con un mínimo de coeficiente de inteligencia puede deducir que el desgobierno culpa a la ciudadanía de sus errores. Trata de engañar, una vez más, a la ciudadanía con aquello de “lo provechoso que sería que ese dinero pudiera emplearse en cualquier otra cosa si hubiera regresado a las arcas del desgobierno”.
Lo que debe quedar claro es que los pesos nacionales no tienen valor ninguno para las arcas del desgobierno, pues los artículos referidos no son de producción nacional, sino importaciones compradas en moneda libremente convertible y revendida al 270% de su costo de compra.

El pueblo de Cuba está harto de escuchar patrañas como “artículos que «gentilmente» adelantó la «Revolución» para mejorar la vida de la población”. El pueblo piensa (y no lo dice) que lo que está haciendo el desgobierno “distribuyendo esos artículos, es aflojar la tensión a la que se encuentra sometido durante más de 50 años de ineptitud e indolencia por parte de la crápula que dirige el país.

Es verdaderamente incomprensible que en lugar de mejorar la canasta básica de la población, se dediquen a gastar el dinero del pueblo en artículos como aires acondicionados y ollas arroceras eléctricas, en un país en donde la energía eléctrica es deficitaria.
¡Una olla arrocera para cocinar cuatro granos de arroz!

El pueblo cubano no es ingrato. Solo que, no tiene de donde sacar más dinero, ni trabajando, pues el mismo sistema impide que así se haga.

El pueblo cubano lo que hace es ajustar el salario a lo indispensable.

https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s