lunes, 5 de septiembre de 2011

La Batalla de Cangamba (sexta parte)

Un análisis del trabajo realizado por Jorge Martín Blandino

A las 13:45 horas la aviación realiza un fuerte bombardeo en dirección al río. Los defensores aprecian que el enemigo se está desorganizando y algunas fuerzas se retiran en dirección al barrio 4 de Febrero.
Desde La Habana se insiste en la necesidad de acelerar el desplazamiento de las columnas.

Esta insistencia da la medida del desconocimiento de las dificultades que atraviesan las columnas en su trayectoria.

Testimonio del Coronel Luson (exministro de Transporte): “No se puede enviar cifrado, pues en Cangamba, como se sabe, quemaron las tablas desde hace varios días”.

Iniciativa “desafortunada” del General de División Contras Frías.

Son las 17:00 horas y continúa el fuego de la artillería contra la tropa sitiada y el batallón de los Tigres que desde ayer intenta romper el cerco desde afuera por el norte. Resulta herido el mayor Sergio Fernández, jefe del Sector No. 2, y cae otro combatiente internacionalista, el soldado Ismael Valdivia Duardo, fusilero del mismo sector. Es el número diecisiete que ofrenda la vida en la defensa del poblado y el dieciocho en la operación en su conjunto.

No es un batallón. Si acaso dos compañías. Deben haber sido alrededor de 200 hombres.

El General Martínez Puentes le dice a Blandino: “Polo (refiriéndose al General Cintras), incluso, cuando ve que nos hacen falta An-26 para trasladar el armamento y lo demás, me dice: “Oye, el avión mío viene para acá”.
“¿Cómo va a venir para acá, jefe?, quédese con el avión allá”. “No, viene para acá, cuando lo necesite, te llamo”. Hasta el avión del jefe de la Misión se pone en función de la operación para trasladar armamento desde Lubango, desde Cabinda, desde Huambo, desde todos lados”.

Este comentario es totalmente anormal. Solo se puede entender, viniendo de una persona como Martínez Puentes.
En una situación, como la que se está narrando, sería absurdo que alguien mantuviera un avión como propiedad personal. Lo peor es testimoniar el hecho.

En el Estado Mayor General de las FAR el reloj marca la una de la madrugada. Se puntualiza la formación de un destacamento para asegurar la reparación y mantenimiento del corredor Tempué-Cangamba; las medidas para el abastecimiento de las columnas con combustible debido al elevado consumo que ha existido en la práctica, muy superior al planificado inicialmente. Desde la Misión Militar de Cuba en Angola se recibe la información de que en la noche o madrugada se espera que aterrice en Luanda un avión Il-76 soviético con tres mil cuatrocientos cohetes C-5; se orienta puntualizar los recursos de aviación que quedan, sobre todo de los Mig-21, dada la intensidad con que están siendo empleados.

Si no fuera por lo grave de la situación, parecería una broma: “Corredor Tempué-Cangamba”. ¿Qué pensaba construir ahí Fidel Castro? ¿Una carretera?

Es ahora que prevén el combustible de las columnas convertidas en destacamentos blindados por obra y gracia del Comandante en Jefe.

Testimonio de Ferereiro (un piloto de helicópteros): “Se está combatiendo por Cuba, ya sabemos que el Comandante en
Jefe le está dando seguimiento a la situación, que incluso está de cierta manera dirigiendo cómo deben hacerse las operaciones, y eso da un espíritu combativo muy fuerte a todos. Nosotros, a pesar de nuestra juventud, tenemos a compañeros de más experiencia allí. Está el coronel Lussón también de dirigente de las tropas”.

Ferreiro comete la imprudencia de cuestionar la dirección de las acciones combativas por parte de Fidel Castro. Además, deja ver cierto escepticismo cuando, al referirse a Luzón dice: “dirigente de las tropas”. Da la impresión que se refiere a un civil y no a un militar.

La Columna de Huambo, después de rechazar dos emboscadas, se
encuentra en Munhango, a doscientos cincuenta kilómetros de Cangamba, donde aprecia que llegará el día 11, tiene un tanque de baja por minas. La Columna de Menongue está en Masseca, a ochenta kilómetros al oeste de Tempué, pero con grandes obstáculos naturales por delante. El Destacamento No. 3 se mantiene en el entronque de caminos, a treinta kilómetros al suroeste de Cuito Bie, en espera de la orden de partir. Se continúa la organización del Destacamento No. 4 en Caala, que debe estar listo para las 07:00 horas del próximo día, 10 de agosto. Se toman medidas para organizar el Destacamento No. 5. La columna que forma en Luena el Destacamento No. 6 ya llegó a Dondo, allí realiza el descanso.

Mienten. El propio General Sotomayor dice que avanzan a 35 kilómetros diarios. De esa forma llegarían a Cangamba el día 15.

El Comandante en Jefe, después de meditar un breve tiempo, indica trasmitir al jefe de la Misión Militar Cubana los siguientes argumentos.
Se pregunta qué sentido tiene ahora permanecer en
Cangamba. Ha quedado demostrado que la cifra de helicópteros y aviones de combate y transporte existentes en Angola, al igual que los aseguramientos disponibles para estos, resultan insuficientes para garantizar el apoyo a una operación de gran envergadura a la enorme distancia de las bases aéreas a que se encuentra la pequeña aldea. Más complejo aún resulta, como se ha visto en la práctica, garantizar el avance por tierra de tropas de refuerzo, también ubicadas a cientos de kilómetros que hay que recorrer por caminos intransitables e infestados de enemigos. Si extraordinariamente difícil ha sido desplazar los destacamentos blindados en la temporada de seca, no puede ni soñarse con un movimiento de tal magnitud en la época de lluvias que ya se aproxima.

Las meditaciones de Fidel Castro dejan muy mal parado al General Polo. Al parecer, a este General no se le ocurre absolutamente nada.

El Jefe de la Misión Militar Cubana muestra su acuerdo y se decide la rápida evacuación de los internacionalistas cubanos destacados en Cangamba.

Esta parte del relato de Blandino es una estupidez (mostrar acuerdo). ¿Que otro remedio le quedaría a Polo?

Mientras, en Luanda, a las 09:00 horas se presentan a una reunión citada urgentemente por el Presidente José Eduardo dos Santos, el Embajador cubano, Puente Ferro y el Jefe del Estado Mayor de la Misión Militar Cubana en Angola, Coronel Amels Escalante.

Para sorpresa de los dos cubanos, allí está también el Jefe de la
Misión Militar Soviética, General Konstantin. Inmediatamente después llegan el Ministro de Defensa de Angola y el Coronel
N'Dalu, Jefe del Estado Mayor General de las FAPLA.

Primero entra al despacho presidencial el Embajador y hace entrega oficial del mensaje enviado a Dos Santos por el Comandante en Jefe. Posteriormente pasa el Coronel Escalante y explica en detalles la apreciación realizada por la máxima dirección cubana respecto a la situación actual en el plano militar, que fundamenta la decisión de evacuar a los internacionalistas de Cangamba, la propuesta de hacer lo mismo de inmediato con los combatientes de las FAPLA y detener la operación en marcha en la provincia de Moxico.

El presidente expresa su acuerdo con Fidel e indica que hagan pasar al General Konstantin. Tras una breve introducción de Dos Santos, el Coronel Escalante repite los argumentos expuestos anteriormente. El Jefe de la Misión Militar Soviética solicita la palabra y emite una opinión que causa sorpresa y también disgusto entre los cubanos. Plantea que como política, a lo mejor podría aceptar la idea, pero como militar no está de acuerdo con detener la operación, pues a su juicio están creadas las condiciones para explotar el éxito, por ejemplo, con la introducción en combate de más fuerzas, incluida la Brigada de Desembarco y Asalto que acaba de llegar de Cuba. No hay dudas de que está aferrado al esquema clásico.

El General Konstantin está claro desde el punto de vista militar. Lo que pasa es que es un General sin tropas ni retaguardia. Tampoco tiene mucha conciencia de la carencia de logística, ni en el estado en que se encuentra la técnica y el armamento.

Para los pilotos y los integrantes de las columnas blindadas, aún están lejos de concluir las acciones. Dos helicópteros despegan cargados con catorce bidones de gasolina, unos dos mil ochocientos litros, destinados a la Columna de Menongue, que ya inició la marcha de regreso a esa ciudad. Una vez cumplido ese primer vuelo, ponen rumbo hacia el aeropuerto de Menongue para desde allí continuar el abastecimiento con combustible. También otros cuatro Mi-8 despegan de Luena con rumbo a Munhango cargados con cinco mil seiscientos litros de gasolina. Su misión es reabastecer a la Columna de Huambo, que ahora se dirige a reforzar a las tropas que defienden la ciudad de Luena.

Sobran razones para todas estas medidas, pues la inquietud sigue presente en el mando cubano. Las autoridades angolanas al parecer han decidido, al menos por ahora, no evacuar a sus tropas de Cangamba y el riesgo de que el enemigo ataque nuevamente sigue presente, tanto a la aldea como a las columnas que aún se desplazan por peligrosos itinerarios.

http://manchiviri.blogspot.pt/2011/09/la-batalla-de-cangamba-septima-parte-y.html


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