domingo, 13 de mayo de 2012

La conmemoración rusa del 67 aniversario de la victoria sobre el fascismo.


         Añoranzas de un Fidel Castro moribundo.



No pretendo juzgar. Solo pretendo analizar las añoranzas de un anciano fuera de época y lugar.

Tengo también, el raro privilegio, de haber conocido combatientes destacados de la Segunda Guerra Mundial y sitios donde se desarrollaron combates y batallas. Es imprescindible no confundir los términos. La SGM no constituyó una “histórica batalla”, sino una Guerra Histórica.


Fidel Castro esperaba con interés y añoranza el desfile militar y no la conmemoración. Para él, la hazaña y el heroísmo se circunscriben solamente al conjunto de pueblos que un día (ya muy lejano) constituyeron la mal llamada Unión de Repúblicas Socialistas de los Consejos (URSC).

Aclaración: Soviet quiere decir en lengua rusa “CONSEJO”.

Aunque no se puede restar méritos a esos pueblos que lucharon contra el fascismo, no podemos olvidar que el régimen soviético tenía firmado un pacto de no agresión con el régimen nazi. Tampoco podemos olvidar que cuando las tropas hitlerianas invadían Polonia desde el oeste, las hordas estalinistas realizaban lo propio desde el este y mucho más al norte invadían Finlandia.

Al pueblo ruso siempre se le inculcó la superioridad sobre otros pueblos. Invadieron las repúblicas bálticas y no contentos con ello llegaron a establecer colonias (compuestas por millones de rusos) en Letonia, Estonia y Lituania. Otro tanto hicieron en Kirguizia. En este último país del Asia central los colonos rusos no se mezclaban con la población autóctona. Mientras tanto, apoyaban un gobierno fantoche kirguiz, dispuesto a complacer los mandatos del amo comunista. Actualmente, el problema de las nacionalidades rusas, en los referidos países, constituye un verdadero dolor de cabeza.

Para Fidel Castro es imposible comprender los cambios. La bandera roja, de la hoz y el martillo, representaba un sistema absurdo y ridículo. No así el himno nacional ruso.

Después que desaparezca el absurdo y ridículo régimen en Cuba, la bandera cubana continuará siendo nuestra bandera y el himno de Bayamo nuestro himno, y nuestro escudo nacional continuará portando la llave del golfo. Solo desparecerá, tal vez, la bandera roja y negra del movimiento 26 de julio y su himno.

Quizás debiéramos guardarlos, pues bajo esa bandera y ese himno, gran parte del pueblo cubano combatió a una dictadura menos sangrienta que la actual, sin imaginar las maquiavélicas pretensiones de Fidel Castro y sus acólitos.

Con esas ideas absurdas y ridículas dice Fidel Castro que disfrutó del desfile.

Nosotros no debemos olvidar que el comunismo y los ejércitos sanguinarios del Pacto de Varsovia y el Ejército Rojo cometieron crímenes de lesa humanidad en Hungría y Checoslovaquia e impusieron (por la fuerza de las conveniencias) un sistema dictatorial, totalitario y neofeudal en Cuba.

¡Que manera tan asquerosa tiene Fidel Castro de ocultar  la historia y sus lecciones!

Puede ser que la técnica militar exhibida en Moscú el 9 de mayo del año 2012 tenga mejor calidad que aquella que nosotros empleábamos en Angola, Etiopía, Nicaragua, el Salvador y un motón más de etcéteras. No quiero ponerlo en duda.

Eso sí, la capacidad de ofrecer respuesta a los más sofisticados medios convencionales y nucleares, ni es impresionante ni mucho menos posible.

Si a finales del Siglo XX, la URSS tenía 20 años de atraso en relación con los sistemas de armamento occidentales, me atrevo a decir que, luego de la caída del muro de Berlín, el atraso es muchísimo mayor.

Efectivamente, era el acto que todos esperábamos en el aniversario de la victoria de todos los pueblos del mundo sobre el fascismo y no tan solo del régimen monstruoso que se empeñaba en imponer el falaz y dogmático totalitarismo neofeudal en “beneficio y nombre” del proletariado.

domingo, 15 de abril de 2012

La Iglesia Católica de Cuba y los asilos de ancianos


Por mucho que intento comprender las razones, que tienen algunas personas, para criticar la labor de la Iglesia Católica en Cuba, no logro entender el objetivo de atacarla y, sin pretenderlo, defender (por omisión) al régimen de oprobio.

En el caso que nos ocupa es imprescindible comenzar por la protección que brinda el desgobierno cubano a aquellos ancianos que se encuentran acogidos al sistema de asilos del desgobierno.

A partir de este enfoque y resaltando el abandono en que se encuentran los inmuebles, los servicios y las personas,  pudiéramos hacer comparaciones.

Encuentro muy bien que alguien diga que los ancianos cubanos no se encuentran en los destartalados asilos por voluntad propia.

¿A quién le gustaría estar en un asilo? Supongo que a la mayoría no.

¿A quién le gustaría estar en un lugar sucio, nauseabundo y miserablemente abastecido de alimentos? No me imagino a nadie.

Cuando el dictador Fulgencio Batista encontró refugio al amparo de dictadores (Chapitas en República Dominicana y Salazar en Portugal) los cubanos teníamos esperanzas de un futuro mejor.

Año tras año la Bestia Ilustrada, en su empeño por exportar una ideología extra continental, fue acabando con la ayuda de la URSS y demás países del Campo Socialista y (por supuesto) con las arcas del Estado cubano.

De manera que 50 años más tarde, los cubanos que habíamos cifrado nuestras esperanzas de futuro en un país cuyo único propietario fuese el Estado, nos encontramos que no tenemos ni donde caernos muertos.

Fidel Castro, su hermano y la caterva de funcionarios corruptos, que revolotean en la cúpula del poder. Esos sí. Esos si tienen donde reposar. Y no precisamente un asilo de ancianos depauperado por la desidia de un puñado de energúmenos con ínfulas de salvadores de no sé que patria.

Y es aquí cuando, sin haber apuntado a los verdaderos responsables de la catástrofe cubana, comienzan las críticas a la Iglesia Católica de Cuba por dar amparo a unos pocos de sus fieles.

Es así como comienzan a “destacar” la desigualdad de unos y otros por el mero hecho de que los beneficiados tuvieran algo que ofrecer a cambio de una atención pormenorizada.

Posiblemente las casas que estos ancianos han cedido a la Iglesia, nada tengan que ver con las “casas de micro brigadas” otorgadas por el desgobierno a los “obreros y campesinos ejemplares”. Y gracias a esas casas y a la labor de las monjitas, nada tienen que envidiarle a los hostales turísticos. Por el contrario, sufren la insana envidia de aquellos que, creyendo fervorosamente en el Diablo de Birán, lo dejaron todo en manos de “Papá Estado” y ahora malamente toman el sol mañanero. Sol al que tampoco tuvieran acceso de estar en las manos del desgobierno.

Envidian los libros que leen. Los asilos del desgobierno ni eso tienen. Envidian la atención que reciben de las monjas. Por cierto ellas (las monjas) son las encargadas de velar por la asistencia médica. También envidian esto último y que muchas de las veces, las visitas médicas no son, ni voluntarias ni gratuitas.

Los funcionarios del desgobierno que trabajan en los asilos estatales se ocupan más de robar los pocos alimentos que supuestamente deben recibir los ancianos y en no pocas ocasiones llaman a los médicos para que certifiquen la defunción de alguno de los “asilados”.

¿Acaso alguien me puede decir quienes son los encargados de salir a pasear con los ancianos de los asilos estatales los fines de semana? ¡No compañero! Por culpa del bloqueo imperialista, el régimen no tiene recursos para dedicarlos en esta dirección!

Y en efecto, los hospicios para mujeres y hombres de la tercera edad administrados por la Iglesia Católica, dirigida por el Cardenal Jaime Ortega, con los recursos emanados de las propiedades y pensiones de los propios ancianos, marcan una diferencia brutal con respecto a sus similares estatales.

Cabe destacar que ni la Iglesia, ni los ancianos le han robado un centavo a cualquier otro ciudadano cubano y mucho menos a los de la tercera edad.

Allá por el cine Mónaco, en el antiguo Hogar del Veterano, en San Miguel y Agustina, un asilo estatal da ganas de llorar. Los ancianos se encuentran, sucios (a falta de agua y jabón). Como vulgares mendigos piden limosnas, muchas veces en forma de cigarros o recogen colillas de los contenes que bordean las aceras. La poca comida que ingieren, una vez por día es repugnantemente rechazada por los más cochinos cerdos (“patas negras”…, de churre). Y la mayoría de estos ancianos, con sus muchísimos años a cuestas, escasamente vestidos y prácticamente descalzos, salen a la calle (sin permiso) a ver la posibilidad de ganarse unos cuantos pesos, recogiendo latas vacías y cuanto pueda aparecer en un contenedor de basura.

¡Atención! Estoy refiriéndome a la moneda nacional y no al invento de la moneda CUC que dice el desgobierno que es un equivalente al dólar norteamericano.

Queridos amigos que me leen:

Si todos cumpliéramos con los diez mandamientos (que los enviados a Moisés son bastante más), el mundo sería un lugar mejor y el ser, no sería humano, sino divino.

Ahora bien, lo que dista de la realidad en Cuba, no son los preceptos católicos, sino las ideas chovinistas de los hermanos dictadores, que se han dedicado durante medio siglo a despilfarrar, no solo los recursos nacionales. Han despilfarrado todo. Y en beneficio propio.

Hay quién se atreve a criticar al Cardenal Jaime Ortega Alamino de haber utilizado los recursos de la Iglesia Católica de Cuba, para reparar un apartamento y atribuírselo a una parienta como regalo de bodas. Dicen que este matrimonio emigró y la propiedad pasó a manos de otro pariente.

De ser así, pues no me hago eco de semejante acusación. No tengo elementos de juicio. Posiblemente el Cardenal tendrá que responder ante el Creador por semejante atribución indebida. A no ser que fuese en calidad de préstamo y que la propiedad se mantuviese durante todo ese tiempo en poder de la Iglesia. La Institución puede hacer con sus bienes, lo que mejor estime conveniente, menos regalarlos.

¿En algún momento fue desatendida la donadora de la vivienda?

No nos equivoquemos. La propiedad de la Iglesia Católica no es estatal. Esto quiere decir que no pertenece al pueblo. Es propiedad privada de una Institución y es sola a ella a quién tiene que responder. No es igual al desgobierno de los hermanos dictadores que hacen con la propiedad del pueblo lo que se les antoja y jamás han respondido de sus fechorías.

Pido, de todo corazón, que investiguen, que averigüen, si las personas que han sido beneficiadas con el otorgamiento de algún inmueble, por parte de la Iglesia Católica de Cuba, han recibido la propiedad, o si por el contrario se encuentran viviendo el inmueble en calidad de usufructuario.

Normalmente, la Iglesia Católica no hace donaciones de inmuebles, ni dona propiedades a particulares, como si se tratara de alimentos y medicinas.

La confusión entre propiedad privada y estatal es tan grande en Cuba, que las personas no saben la diferencia entre una cosa y la otra.

Harina de otro costal es la donación de una propiedad al Estado, con el objetivo de que éste construya un inmueble en beneficio de la población.

Me molesta extraordinariamente que alguien se atreva a estas alturas en convertirse en defensor de la decana de las dictaduras del Mundo en que vivimos arguyendo que los hermanos dictadores se han ocupado del fondo habitacional durante los últimos 50 años transcurridos. De ser así no tendríamos, en Cuba, problemas de vivienda.

Meter en el mismo saco a la Iglesia Católica y al régimen de los hermanos Castro solo se le puede ocurrir a un enajenado mental o, a un ignorante, incapaz de diferenciar los discursos.

Uno, el de la Iglesia, espiritual, de fe y de perdón.

Otro, materialista y que promete el paraíso de la humanidad en la tierra para los “esclavos sin pan”.

Imposible negar que existe cierto parecido.

Ambos estados son totalitarios.

Entre ambos existe una gran diferencia de dos siglos.

Los dos se han impuesto, de inicio en la clandestinidad, luego por la fuerza.

En mucho se parecen, pero no son iguales.





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sábado, 14 de abril de 2012

La Congoja de Fidel Castro y Las Faulkvinas

En el primer párrafo de una de sus tantísimas defecciones, Fidel Castro pretende “deducir” el nombre del mandatario de Canadá. Tengo la completa seguridad que Fidel Castro conoce perfectamente el nombre del Primer Ministro de Canadá.

Lo que quiere dar a entender es, que no lo considera honorable y mucho menos amigo suyo. De ahí que intente (vanamente) de minimizarlo. A no ser que la enfermedad que padece y los muchos años que lleva a cuestas, le estén afectando la prodigiosa memoria que lo caracterizaba.

No debemos dejar de señalar la inmensa falta de respeto hacia la comunidad internacional, cuando en ese mismo párrafo “observa” que los casi 200 Estados que componen la Organización de Naciones Unidas son supuestamente independientes.

Ya en el segundo párrafo comenzamos a percibir las venenosas intenciones del maquiavélico ancianito cuando dice que en la segunda mitad del siglo pasado tuvo el “privilegio” de aprender y apreciar que los canadienses fueron siempre respetuosos y hasta hacían negocios con él, sin intervenir en los asuntos internos de la dictadura totalitaria neofeudal.

En el tercer párrafo explica que la dictadura (por él liderada) no afectó los intereses canadienses y que los gobiernos (canadienses), que se sucedieron con los años, no fueron cómplices económicos o bélicos de los Estados Unidos.

En el cuarto párrafo dice que Canadá no fue miembro de la Organización de Estados Americanos (organización que expulsó de su seno al desgobierno de los hermanos Castro Ruz por no avenirse a los principios de la carta). Prosigue diciendo que en esos años algunos líderes canadienses le visitaron. Pone como ejemplo a Pierre Elliot Trudeau, que lo visitó en Cayo Piedra del Sur. No menciona a la mujer de Trudeau.

En el quinto párrafo Fidel Castro supone que la OEA es una organización integrada por Estados soberanos, pero que tal afirmación “como otras muchas” encierra un gran número de mentiras.

Vamos a ver: ¿Reconoce Fidel Castro que el régimen que impera en Cuba hace que el país no sea soberano? Por supuesto que no. Lo que pretende la Bestia Ilustrada es pasarnos el gato y el bla, bla, bla del “espíritu de lucha” y “la esperanza de un mundo más digno” bajo un sistema neofeudal.

La OEA es una organización panamericana. Nada hay que suponer. Después de tan macabra suposición nos pretende llevar a la conclusión que los países de Europa, Asia u Oceanía no pueden pertenecer a la OEA si tuvieran colonias en el hemisferio occidental. Es preciso aclarar que la OEA es una organización solo para Estados americanos.

El caso de Canadá se diferencia solo en que el Jefe del Estado es la Corona Inglesa. La diferencia estriba en que cada cierto tiempo los canadienses acuden a elecciones libres y eligen diferentes primeros ministros y no como sucede en Cuba donde las elecciones amañadas resultan siempre en los mismos jefes de Estado y de Gobierno.

En el séptimo párrafo debemos responder a Fidel Castro que el Reino Unido no forma parte de la OEA, aunque él (con mucha mala fe lo ponga en duda).

Es entonces que llega el octavo párrafo y Fidel Castro se desplaya. De forma sarcástica llama “honorable”  al Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, solo porque éste no se decide a decir si apoya o no al gobierno argentino en el espinoso tema de las islas Faulkland.

¿Cuáles son las pretensiones de Fidel Castro? ¿Qué el Gobierno canadiense tome posiciones?

Creo que el gobierno canadiense hace muy bien en desear que reine la paz entre ambos países.

La soberanía de estas islas ha estado en conflicto entre el Reino Unido y la República Argentina desde 1833. Para la ONU la soberanía se encuentra en litigio, pero permite que la administración continúe en manos del Reino Unido.

Argentina, por supuesto, no reconoce la soberanía británica.

Un poco de historia:

En 1764 el conde francés Louis Antoine de Bougainville estableció Port Louis en la isla Soledad y tomó posesión de las islas en nombre del rey de Francia.

Ante la protesta española, en 1766 Francia accedió a evacuarlas y reconoció la soberanía española sobre el archipiélago, con la condición de indemnizar a Bougainville.

Los 115 colonos franceses quedaron bajo el gobierno de Felipe Ruiz Puente, que procedió a construir una capilla y otros edificios, estableciéndose la Gobernación de las Islas Malvinas.

Paralelamente, los británicos, en una expedición liderada por el comodoro John Byron, fundaron Port Egmont en la isla Trinidad del grupo de las islas Sebaldinas.

España logró la retirada de los británicos en el marco de los acuerdos llamados Convenciones de Nutka.

En 1811 las Malvinas fueron evacuadas por los españoles, quedando desiertas hasta 1820, siendo sólo visitadas por barcos balleneros de diversas nacionalidades.

 En 1820 el gobierno de Buenos Aires envió una fragata a tomar posesión y reafirmar sus derechos en las Malvinas, como sucesión de España.

Desde 1823 concedió a Luis María Vernet la explotación de recursos de las islas. El 10 de junio de 1829 se creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas con asiento en la isla Soledad y jurisdicción en las islas adyacentes al cabo de Hornos. El 30 de agosto de 1829 Vernet fundó Puerto Luis.

Las actividades de contralor que Vernet llevó a cabo contra barcos balleneros hicieron que la corbeta de guerra Lexington de los Estados Unidos destruyera las instalaciones de Puerto Soledad.

El 2 de enero de 1833 llegó la fragata de guerra británica HMS Clio, al mando del capitán John James Onslow, quien comunicó al jefe argentino que iba a reafirmar la soberanía británica y retomar posesión de las islas en nombre del rey de Inglaterra.

El capitán de la goleta Sarandí, José María Pinedo, no se consideró en condiciones de resistir y optó por embarcar a sus hombres y retornar a Argentina.

Al día siguiente desembarcaron las fuerzas británicas, izaron su pabellón y arriaron el que había dejado Pinedo, tomando posesión de las Malvinas.

Hasta aquí la historia.

Ciento cuarenta y nueve años más tarde, los argentinos se percataron de que habían abandonado las islas (no quiero mencionar la palabra cobardía) sin oposición bélica o política e invadieron las islas provocando un enfrentamiento en el cual resultó hundido un buque añejo, por el cual los ingleses no tienen nada de que excusase. Los ingleses perdieron varios buques al ser atacados por la aviación argentina y aun están esperando excusas.

Sinceramente creo que el caso de las islas debe ser tratado en la ONU tal y como viene sucediendo con los territorios no autónomos bajo la supervisión del Comité de descolonización, con el fin de eliminar el colonialismo. Esta situación es examinada anualmente desde 1965.

A partir de este momento Fidel Castro comienza a desvariar. Se refiere a las transnacionales canadienses; los daños que los yanquis le imponían a Canadá y el daño que las empresas canadienses ocasionaban a millones de personas.

Nada dice Fidel Castro sobre el sistema de servidumbre semi esclava en que los empleados cubanos, contratados por una agencia empleadora del desgobierno, trabajan en las firmas canadienses.

El resto del artículo es corte y pega.





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martes, 20 de marzo de 2012

Cuba no quedó excluida de la Cumbre de Las Américas

Que el Presidente Santos no haya logrado consenso, en el hemisferio, para invitar al régimen dictatorial, totalitario y neofeudal de los hermanos Castro Ruz, a participar de una cumbre de los mandatarios de los gobiernos democráticos de nuestra América, no quiere decir que Cuba, como país, se encuentre excluida.




El día en que nuestro país vuelva a ser democrático y no exista una tiranía de más de cincuenta años, el Presidente de Cuba, luego de retornar a la Organización de Estados Americanos (OEA) tendrá derecho de participación.

La arrogancia y la prepotencia de la tiranía de los hermanos dictadores, les lleva a rechazar la invitación de sus “hermanos latinoamericanos” de integrarse a la OEA.

Los países que integran el ALBA consideran una necesidad la presencia neofeudal para sus aspiraciones. Necesitan que se reconozca al desgobierno existente en Cuba, con el objetivo de tener una base legal para perpetuarse en el poder.

Los hermanos Castro, por su parte, siempre han sido testarudos y, ahora que están viejitos mucho más. De manera que si alguien del ALBA pensaba que Raúl Castro iba a asistir a la Cumbre, se equivocó.

Pero el asunto no es tan fácil como parece. Ambos hermanos se devanan los sesos tratando de mantenerse intransigentes y a la vez complacer a sus “simpáticos” amigos.

No hay sorpresa. Raúl Castro Ruz ha sido excluido de la Cumbre de las Américas, por ser un DICTADOR TOTALITARIO NEOFEUDAL  y punto.

No integrarse a la OEA es mostrar un desatinado irrespeto a los pueblos de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y algunos caribeños. Todos dependientes del petróleo venezolano.

La negativa de reintegrarse a la OEA muestra el desprecio que sienten los hermanos Castro por los pueblos americanos. Demuestran que utilizan las figuras históricas según sus conveniencias mientras que permanecen agachados ante la insistencia de esos pueblos, que mediante las urnas han elegido a los gobiernos que hoy solicitan su ingreso en la organización.

La posición de Raúl Castro fue expresada el 5 de febrero del presente año. Dijo, que ellos (refiriéndose a su hermano) jamás lo habrían reclamado (refiriéndose a la invitación para participar en la Cumbre), pero que apoyaban el planteamiento del Presidente Correa de actuar; para que cese la exclusión de su presencia. Por considerarla muy justa.

Raúl Castro, al igual que su hermano Fidel, considera que la Cumbre, al igual que la OEA solo sirve para que E.U. ejerza su dominación. Pero es que en eso llevan más de cincuenta años. Ahora, cuando todos los gobernantes del Continente Americano, que han sido elegidos democráticamente, reclaman la presencia del dictador cubano, éste se niega y los niega.

¿Por qué, en lugar de aceptar las Cumbres, los gobiernos del hemisferio no se deciden a la exclusión del gobierno de los Estados Unidos?

Peor aun: Para los tiranos tampoco es aceptable que se decida si ellos tienen o no derecho de participación. Se parece cada vez más al cuento de la vaca Melchora.

La exclusión del único dictador vigente en el hemisferio sirve para ahondar en la conciencia de los pueblos sobre el desprecio que muestran los hermanos Castro hacia sus instituciones democráticas.

Para que entiendan, de una vez por todas, que de continuar apoyándoles, avanzarán más resueltamente hacia la más completa y definitiva  feudalización.


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viernes, 9 de marzo de 2012

Accidentes, causas y consecuencias

Con el malsano propósito de cambiarlo todo (concepto muy particular de las dictaduras totalitarias neofeudales) los regímenes mal llamados socialistas han intentado una y otra vez sustituir nombres, adjetivos, términos y definiciones originales de las cosas, por otros que se avinieran a sus intereses.

De esa forma, a principios de 1959, el régimen impuesto a los cubanos comenzó a cambiar muchos nombres. Creo que el primero fue el término de cortesía “señor”, que a “ellos” les suponía algo relativo a la aristocracia o, a los amos o, al mismo Dios. Lo sustituyeron por la palabra compañero.

El problema consiste en que, existe una gran diferencia entre ambos términos. La palabra señor, denomina lo mismo a un coche que a una joya (si la utilizamos como adjetivo, un señor coche o una señora joya). Suele anteponerse al nombre al que se adjunta (un señor disgusto). Puede designar a una persona madura (un señor nos indicó el camino). Se le aplica, por cortesía, a cualquier persona adulta anteponiéndola al apellido o al nombre completo y no como en el caso del título de “Don”, que solo se utiliza anteponiéndolo al nombre propio.

Sin embargo, la palabra compañero significa a la persona que acompaña a otra. Compañeros de partido o colegio. Compañeros en la desgracia. Se aplica a la persona con la cual se vive maritalmente. O puede utilizarse relativamente para designar lo que hace pareja, como una yunta de bueyes o un par de zapatos. Puede utilizarse como compinche, camarada o, como colega.

Los productos como la pasta dental o los cigarros, un día dejaron de tener sus nombres originales para convertirse en “Populares” o “Perla”.

El humor criollo no tardó mucho en hacer choteo de todo aquello: Dos colegas, a la entrada de una cafetería se entretenían en comentar aquellos cambios, cuando por delante de ellos pasa, descuidadamente, una “compañera” de exuberante trasero.

-¿Y como se llama eso? –preguntó el más decidido.

-Antes se llamaba culo. Ahora no sé como se llama –contestó el aludido.

Resulta, que pasados cincuenta años y después que el dictador de turno (Raúl Castro) hace más de veinte años reivindicara la palabra SEÑOR, con aquello (refiriéndose al Ejército Oriental) de Señor Ejército, algunos científicos (en Cuba) proponen cambiar (dicen “calificar”) el nombre de accidente, por el de lesiones no intencionales.

¡Que estupidez! ¡Con tantas cosas importantes por hacer!

Es que ningún accidente ocurre con intención. Cuando se comprueba que un accidente es consecuencia de un acto mal intencionado, cambia de nombre inmediatamente. Por ejemplo, un suicidio o un acto terrorista.

Por supuesto que muchos accidentes (por no decir todos) son evitables. Cuantas veces hemos escuchado decir que las condiciones meteorológicas han sido responsables de tal o más cual accidente de tránsito. Nada más falso que culpar a la meteorología de un problema totalmente humano; ya sea por exceso en la velocidad, o por la falta de precaución. En fin, por un sinnúmero de premisas que conducen a la catástrofe.

Un accidente en si mismo, no lleva implícito una “carga de inevitabilidad”. Todos los accidentes son evitables. Acabemos por decir, que un accidente no se puede catalogar jamás como un hecho fortuito.

Las lesiones que ocurren durante los accidentes, nunca son intencionales, hasta que se demuestre lo contrario.


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https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

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