No fue de hoy para mañana que las entidades finacieras y los bancos quebraron.
Hacía varios años que el precio del barril de petróleo venía aumentando progresivamente, sin justificación económica alguna. Solo la especulación de los grandes exportadores del oro negro era la responsable, como responsable son los gobernantes de los países desarrollados, que no supieron poner el parche antes que saliera el grano.
En Europa, por lo menos, no hay colas de desempleados y mucho menos colas de hambrientos ni de enfermos. La seguridad social ha sido capaz de capear el temporal (hasta el momento) de lo que algunos gustan llamar “regulación de empleo”.
Tratemos de explicar lo inexplicable:
En una economía de mercado, cuando la crisis se extiende por todo el planeta y afecta decididamente a los países del llamdo tercer mundo, la única forma (hasta ahora conocida) de resolver la situación es, aplicando una “política de choque”, que no es más que reestructurar las empresas (de los paises desarrollados), sean cuales fueren. Esto desgraciadamente lleva a las reducciones de personal en los centros de trabajo y por ende, a la disminución del poder adquisitivo de las personas (naturales y jurídicas). De ahí que individualmente cada persona se ajuste el cinturon.
Lo anteriormente expuesto es el inicio del descenso de los precios de los productos que aumentaban de precio en la misma medida que subía el costo artificial del barril de petróleo. No obstante, de no mantenerse estable el barril de petróleo (ya no en 50 dólares que sería lo ideal) la economía mundial no logrará estabilizarse, debido a que los precios de los productos se mantendran por las nubes.
El precio del petróleo lo regula todo.
Durante los últimos años, las casas financieras concedían créditos bien fundamentados.
Lo que no podían prever era la inestabilidad de los precios del petróleo y como iba a incidir directamente en el precio de la energía, el transporte, el agua (se bombea utilizando motores que consumen combustible) etc.
Llegó un momento en que las personas (tanto naturales como jurídicas) se percataron que no iban a poder amortizar los créditos que les habían sido otorgados y otras que se convirtieron en morosas, trayendo aparejado la insolvencia de las casas de crédito.
Las casas de crédito se nutren de los beneficios. Esto quiere decir que las mismas no tienen nada que hacer con los negocios interruptos y cuando los negocios que han recibido créditos no dan beneficios, las mismas quiebran. Pero esto sucede cuando el mal es generalizado.
Las crisis económicas provocan ansiedad desesperanza, desesperación y llegan a desembocar en..., guerras.
Me parto de la risa cuando leo a periodistas, que supuestamente deben saber de lo que escriben, o a políticos de pacotilla al fente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) atribuirle la crisis al capital.
Soberano disparate. Es el capital lo que ha conducido a los países desarrollados a su actual nivel de vida.
Son precisamente los enemigos del capital los que provocan la crisis. La pérdida de empleo y la disminución del bienestar no es más que la regulación forzosa y necesaria para poder salir adelante.
Luego, al político pacotillero se le ocurre decir que millones de seres humanos solo encuentran la felicidad en las teleseries o las revistas del corazón.
¿Será que la televisión y las revistas se pagan solas?
¿No será que son esas mismas personas (en este caso naturales), que han perdido el empleo, las casas, los seguros, aun tienen dinero para darse esos lujos?
Lo peor es que los políticos de pacotilla solo saben criticar, pero son incapaces de aportar tan siquiera una idea para salir de la crisis.
Y no me es válida la variante totalitaria estalinista.
Un régimen totalitario se encuentra en crisis permanente, incapaz de luchar contra el virus de la ineficiencia económica adquirida (VIEA) y muy capaz de desmanes ecológicos en los Jardines del Rey y los Jardines de la Reina*. En fin, un régimen totalitario es capaz de mantener a un país, en crisis económica permanentemente.
La crisis actual afecta al desgobierno fidelista por carácter adyacente. Vuelvo entonces a referirme a los precios del petróleo.
Cuando los precios del barril cayeron a 50 dólares, la economía venezolana se vió seriamente afectada. Es esa economía (ese petróleo) lo que sustenta al régimen de oprobio fidelista. En la medida que la economía petrolera de venezuela aumente o disminuya, así aumentará o disminuirá la economía totalitaria fidelista.
Debemos reconocer que el régimen totalitario está entrenado y conoce de contingencias y de crisis. En eso lleva 50 años. No quiere esto decir que haya sido capaz de superarlas. La miseria del pueblo cubano es una muestra fehaciente de la incapacidad del sistema.
Pero estos 50 años de opresión no han cercenado el deseo de vivir del pueblo cubano, de no querer que nuestros bisnietos hereden el deshonor y vivan sumidos en cadenas y oprobios. Queremos una nación próspera, donde el talento y la inteligencia se encuentren al servicio de la población y no al servicio de una crápula eternizada en el poder.
El único camino hacia la independencia económica se logra empleando los recursos financieros en favor del pueblo y no hacia la propaganda totalitaria. No podemos pensar, con mente estrecha, que lo que nos hace falta sea una maleta de dólares, ni de un barquito chiquitico (que no podía navegar**) que se encargue de traer garbanzos para palomas en lugar de granos para alimentar a la población, cuando en nuestro país se pueden cultivar. Antes de la catástrofe totalitaria Cuba era un país productor de alimentos.
¿Que ha hecho el régimen de Fidel Castro durante estos 50 años? Acabar con la agricultura cubana mediante una falsa reforma agraria que en lugar de repartir las tierras ociosas entre el campesinado necesitado, se apropió de más del 75% de las tierras productivas.
¡Ojalá que los llamados dirigentes del régimen aprendieran la necesidad de ahorrar y lo nefasto del despilfarro al que aun no han renunciado y se niegan a renunciar!
Es hora de hacer valer los conceptos económicos. Llevamos 50 años desgobernados por gentes incapaces de garantizar una mínima seguridad financiera y nos encontramos inmersos en el sin futuro.
Fidel Castro (su hermano aun menos) jamás ha querido implantar en Cuba el principio socialista “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”.Tenemos la desgracia de tener once millones de sub-empleados mal remunerados que no quieren trabajar para el desgobierno.
Mi país es el único del mundo que tiene agricultores sin tierra para trabajar, mientras que el desgobierno las mantiene ociosas.
El igualitarismo absurdo y ridículo que nos han impuesto ha conducido a que el vago y el delincuente tengan los mismos derechos que los trabajadores honestos.
* Cayos pertenecientes al archipiélago cubano
** Fragmento de canción infantil
Fidelismo: Régimen político fundado en el predominio del totalitarismo de la miseria como elemento catalizador y aniquilador de riqueza. Por Mario Armando Riva Morales
domingo, 28 de junio de 2009
La Crisis y el Totalitarismo en Cuba
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manchiviri
martes, 23 de junio de 2009
La Patria Potestad y el régimen totalitario de los hermanos Castro Ruz
Aparentemente el ex-comandante en jefe “escucha” y se cree el programa que el régimen ha querido llamar “Mesa Redonda”.
Este programa de una sola dirección, pues en él no se debate absolutamente nada, abordó el tema de la operación “Peter Pan”.
Para hacer honor a la verdad, debemos comenzar por decir que la tal operación constituyó uno de los más descabellados intentos de desestabilización de algo (aun no era un régimen totalitario consolidado) que pretendía convertirse en una dictadura de estilo estalinista.
Transcurría el año 1960 cuando se inició la operación.
De la operación, que no del nombre, recuerdo que: Vivíamos en un edificio, cuya planta baja era del dueño. Mis padres se quejaban de lo caro del alquiler.
Adrian era el hijo menor del matrimonio español, que había logrado establecerse en Cuba y hacer algún dinero mediante una quincalla o algo parecido.
Mi amigo, si es que así se le podía llamar, pues el muchacho sería de mi edad (nueve o diez años), fue uno de los peterpancitos. El único recuerdo que me queda de esa familia (además de lo caro del alquiler), era el sufrimiento de esa madre, llorosa, diciendo que nunca más iba a volver a ver a su hijo y que a adriancito se le estaba olvidando el castellano y casi no podía ni hablar por teléfono con él.
Los estalinistas jamás enlataron niños, son más sutiles que eso. No es lo mismo mandar voluntariamente (de mutuo acuerdo los padres) a nuestros hijos a una escuela pupilo (boarding school en inglés o tal vez becario o becado en español), que la obligatoriedad de ingresar en una escuela de éste tipo, por ley del gobierno y sin alternativa posible.
La patria potestad se pierde, bajo el férreo dominio de un sistema totalitario, incluso antes de nacer. Ni la canastilla pueden escoger los padres. Es la que te toca y punto, a no ser que la compren (hoy en día, antes del período especial no) en CUC (moneda que utiliza el desgobierno para hacerse de divisas).
Los niños (que permanecen en estas escuelas más de 30 días (sin salir) son utilizados en actividades políticas, como manifestaciones de repudio, sin el consentimiento de los padres. Tal vez los padres se enteren que sus hijos están asistiendo a una de tales actividades cuando ven las imágenes televisivas de la “famosa” mesa redonda.
Bajo un régimen totalitario, la figura de la familia (base fundamental de un régimen democrático) desaparece.
Es una desvergüenza, que después de tanta manipulación de la juventud cubana, durante 50 años, al ancianito de Birán se le ocurra escribir sobre algo que jamás debió suceder y que constituyó uno de los capítulos más tristes de la oposición, al incipiente totalitarismo caribeño.
Todavía le da pie pa’la décima.
Este programa de una sola dirección, pues en él no se debate absolutamente nada, abordó el tema de la operación “Peter Pan”.
Para hacer honor a la verdad, debemos comenzar por decir que la tal operación constituyó uno de los más descabellados intentos de desestabilización de algo (aun no era un régimen totalitario consolidado) que pretendía convertirse en una dictadura de estilo estalinista.
Transcurría el año 1960 cuando se inició la operación.
De la operación, que no del nombre, recuerdo que: Vivíamos en un edificio, cuya planta baja era del dueño. Mis padres se quejaban de lo caro del alquiler.
Adrian era el hijo menor del matrimonio español, que había logrado establecerse en Cuba y hacer algún dinero mediante una quincalla o algo parecido.
Mi amigo, si es que así se le podía llamar, pues el muchacho sería de mi edad (nueve o diez años), fue uno de los peterpancitos. El único recuerdo que me queda de esa familia (además de lo caro del alquiler), era el sufrimiento de esa madre, llorosa, diciendo que nunca más iba a volver a ver a su hijo y que a adriancito se le estaba olvidando el castellano y casi no podía ni hablar por teléfono con él.
Los estalinistas jamás enlataron niños, son más sutiles que eso. No es lo mismo mandar voluntariamente (de mutuo acuerdo los padres) a nuestros hijos a una escuela pupilo (boarding school en inglés o tal vez becario o becado en español), que la obligatoriedad de ingresar en una escuela de éste tipo, por ley del gobierno y sin alternativa posible.
La patria potestad se pierde, bajo el férreo dominio de un sistema totalitario, incluso antes de nacer. Ni la canastilla pueden escoger los padres. Es la que te toca y punto, a no ser que la compren (hoy en día, antes del período especial no) en CUC (moneda que utiliza el desgobierno para hacerse de divisas).
Los niños (que permanecen en estas escuelas más de 30 días (sin salir) son utilizados en actividades políticas, como manifestaciones de repudio, sin el consentimiento de los padres. Tal vez los padres se enteren que sus hijos están asistiendo a una de tales actividades cuando ven las imágenes televisivas de la “famosa” mesa redonda.
Bajo un régimen totalitario, la figura de la familia (base fundamental de un régimen democrático) desaparece.
Es una desvergüenza, que después de tanta manipulación de la juventud cubana, durante 50 años, al ancianito de Birán se le ocurra escribir sobre algo que jamás debió suceder y que constituyó uno de los capítulos más tristes de la oposición, al incipiente totalitarismo caribeño.
Todavía le da pie pa’la décima.
lunes, 15 de junio de 2009
La resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el régimen totalitario de los hermanos Castro Ruz
En acto de peculiar significado histórico, la OEA ha puesto término a la resolución que en 1962 excluyó al régimen totalitario fidelista del Sistema Interamericano.
Aquella decisión fue justa y legal, de acuerdo con los propósitos y principios declarados en la Carta de la OEA. Fue, a la vez, coherente con la trayectoria de esa Organización; con el motivo por el cual fue creada, promovida y defendida por los Estados del continernte americano.
Hoy la región de América Latina y el Caribe vive otra realidad. La decisión adoptada en la XXXIX Asamblea General de la OEA, es fruto de la voluntad de Gobiernos que no “encuentran”, en el sistema impuesto en Cuba, una amenaza para la región, como desafortunadamente ocurría en 1962.
El desgobierno de los hermanos Castro Ruz pretende reconocerlo como un mérito de los Gobiernos que (aunque siguen siendo colonias del ministerio) han derogado formalmente aquella resolución que ya no tiene lugar.
La decisión de dejar sin efecto la resolución VI de la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, constituye una formalidad anacrónica. Persigue el propósito de permitir la reinserción del desgobierno fidelista en el sistema interamericano, a sabiendas de su imposibilidad.
A pesar del consenso alcanzado en el último minuto, esa decisión se adopta en contra de la voluntad de Fidel Castro y a proposito de las las intensas gestiones y presiones ejercidas por los gobiernos de tendencias totalitarias de la región. Se propina así a la democracia un porrazo, utilizando su propio instrumento.
El desgobierno totalitario de los hermanos Castro Ruz acoge con satisfacción esta vergonzosa payasada, a la vez que agradece a los gobiernos iberoamericanos lo que ha decidido llamar “espíritu de solidaridad, independencia y justicia”, debido a que “han defendido” el derecho de de un régimen no democrático a regresar a la Organización.
Fidel Castro, sin embargo, ratifica una vez más que no regresará a la OEA.
La dictadura de los hermanos Castro Ruz consiguió resistir las preiones políticas y el aberrante embargo económico. Hoy disfruta de relaciones diplomáticas con todos los países del hemisferio, excepto los Estados Unidos. Con aquellos de tendencias totalitarias, desarrolla amplios vínculos de amistad y cooperación.
No obstante, el régimen fidelista cada día es más incompetente y marcha indetenible hacia una sociedad cada día más pobre, y desigual. Lo ha hecho con una suprema represión, sacrificiando al país en aras de una supuesta “solidaridad” con los pueblos de América, que bien pudiera traducirse en propaganda totalitaria.
Comparte valores que son contrarios al sistema de mercado que promueve la OEA y se siente con el “derecho y la autoridad” para decir no a la idea de incorporarse a un organismo al que no se cansa de tildar con el sobrenombre de Ministerio de Colonias.
No me imagino como, los pueblos y gobiernos de la región sabrán comprender esta absurda posición. Mientras Fidel Castro agradece, por otra parte les llama colonias norteamericanas, a gobiernos, que aun siendo de tendencias totalitarias, han sido democraticamente elegidos por sus pueblos.
Los reclamos a que se ponga fin, de una vez y por todas, al criminal embargo económico de los Estados Unidos contra el régimen totalitarista de los hermanos Castro Ruz, reflejan el creciente reconocimiento de una aberración económica en el sistema de mercado.
El espíritu totalitario allí representado por muchos de los que hablaron, es con el que Fidel y su hermano se sienten identificados.
Las ansias de integración y concertación de América Latina y el Caribe son cada vez más manifiestas. El régimen totalitario de los hermanos Castro Ruz participa activamente, y se propone seguir haciéndolo, en los mecanismos regionales desde el Río Bravo hasta la Patagonia, incluyendo todo el Caribe Insular.
Fortalecer, expandir y armonizar esos organismos y agrupaciones, a su imagen y semejanza, es el camino escogido por Fidel Castro y no la peregrina ilusión de regresar a una organización, de la que fué expulsado al permitir la entrada de ejércitos foráneos (soviéticos) a la región y casi provocar una guerra termo-nuclear.
Segun Fidel Castro, la OEA “ya ha sido condenada por la historia”. Falta muy poco para que lo condene a él.
Aquella decisión fue justa y legal, de acuerdo con los propósitos y principios declarados en la Carta de la OEA. Fue, a la vez, coherente con la trayectoria de esa Organización; con el motivo por el cual fue creada, promovida y defendida por los Estados del continernte americano.
Hoy la región de América Latina y el Caribe vive otra realidad. La decisión adoptada en la XXXIX Asamblea General de la OEA, es fruto de la voluntad de Gobiernos que no “encuentran”, en el sistema impuesto en Cuba, una amenaza para la región, como desafortunadamente ocurría en 1962.
El desgobierno de los hermanos Castro Ruz pretende reconocerlo como un mérito de los Gobiernos que (aunque siguen siendo colonias del ministerio) han derogado formalmente aquella resolución que ya no tiene lugar.
La decisión de dejar sin efecto la resolución VI de la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, constituye una formalidad anacrónica. Persigue el propósito de permitir la reinserción del desgobierno fidelista en el sistema interamericano, a sabiendas de su imposibilidad.
A pesar del consenso alcanzado en el último minuto, esa decisión se adopta en contra de la voluntad de Fidel Castro y a proposito de las las intensas gestiones y presiones ejercidas por los gobiernos de tendencias totalitarias de la región. Se propina así a la democracia un porrazo, utilizando su propio instrumento.

El desgobierno totalitario de los hermanos Castro Ruz acoge con satisfacción esta vergonzosa payasada, a la vez que agradece a los gobiernos iberoamericanos lo que ha decidido llamar “espíritu de solidaridad, independencia y justicia”, debido a que “han defendido” el derecho de de un régimen no democrático a regresar a la Organización.
Fidel Castro, sin embargo, ratifica una vez más que no regresará a la OEA.
La dictadura de los hermanos Castro Ruz consiguió resistir las preiones políticas y el aberrante embargo económico. Hoy disfruta de relaciones diplomáticas con todos los países del hemisferio, excepto los Estados Unidos. Con aquellos de tendencias totalitarias, desarrolla amplios vínculos de amistad y cooperación.

No obstante, el régimen fidelista cada día es más incompetente y marcha indetenible hacia una sociedad cada día más pobre, y desigual. Lo ha hecho con una suprema represión, sacrificiando al país en aras de una supuesta “solidaridad” con los pueblos de América, que bien pudiera traducirse en propaganda totalitaria.
Comparte valores que son contrarios al sistema de mercado que promueve la OEA y se siente con el “derecho y la autoridad” para decir no a la idea de incorporarse a un organismo al que no se cansa de tildar con el sobrenombre de Ministerio de Colonias.

No me imagino como, los pueblos y gobiernos de la región sabrán comprender esta absurda posición. Mientras Fidel Castro agradece, por otra parte les llama colonias norteamericanas, a gobiernos, que aun siendo de tendencias totalitarias, han sido democraticamente elegidos por sus pueblos.
Los reclamos a que se ponga fin, de una vez y por todas, al criminal embargo económico de los Estados Unidos contra el régimen totalitarista de los hermanos Castro Ruz, reflejan el creciente reconocimiento de una aberración económica en el sistema de mercado.
El espíritu totalitario allí representado por muchos de los que hablaron, es con el que Fidel y su hermano se sienten identificados.

Las ansias de integración y concertación de América Latina y el Caribe son cada vez más manifiestas. El régimen totalitario de los hermanos Castro Ruz participa activamente, y se propone seguir haciéndolo, en los mecanismos regionales desde el Río Bravo hasta la Patagonia, incluyendo todo el Caribe Insular.
Fortalecer, expandir y armonizar esos organismos y agrupaciones, a su imagen y semejanza, es el camino escogido por Fidel Castro y no la peregrina ilusión de regresar a una organización, de la que fué expulsado al permitir la entrada de ejércitos foráneos (soviéticos) a la región y casi provocar una guerra termo-nuclear.

Segun Fidel Castro, la OEA “ya ha sido condenada por la historia”. Falta muy poco para que lo condene a él.
lunes, 8 de junio de 2009
La prepotencia mediática del periodismo totalitarista de Fidel Castro
El señor Lázaro Barredo Medina, muy conocido “periodista” de la llamada “Mesa Redonda” obligatoria de uno de los canales oficiales (ninguno es no-oficial) de la televisión del régimen totalitarista de los hermanos Castro, se complace en pedir (a no se sabe quién), que aterricen ante la crisis.
Basándose en el sobreconsumo de 40 mil toneladas de combustible en el gasto eléctrico, plantea que los compatriotas no tienen suficiente comprensión de lo que sucede en el resto del mundo y se le olvida (ex profeso) lo que viene sucediendo en el país durante 50 años. El sub empleo, el cierre de los puestos de trabajo y la risible seguridad social, la carencia de viviendas que hace posible que tres, cuatro y más familias vivan hacinados en ciudadelas por todo el territorio nacional, la carencia de las necesidades básicas, la insolvencia del Banco Central y otros fenómenos característicos de las dictaduras totalitarias, que se han convertido en algo habitual.
La solución más fácil sería acudir a las drásticas medidas de los apagones, de la parálisis de instituciones administrativas; pero el asunto es mucho más complejo, porque la demanda esencial de este instante es que el desgobierno asimile (si esto fuera posible) lo perentorio que resulta aplicar una férrea política de ahorro que no solamente atañe a la electricidad, sino que ha de extenderse a todo lo que rodea al despilfarro totalitarista.
Asombra, al “periodista” que a estas alturas muchos ciudadanos cubanos no aprecien la gravedad de lo que está sucediendo en el mundo. Que lo vean como algo ajeno y lejano. Tan ajeno y lejano, como que al no existir la propiedad privada, todo esto no tenga que ver con el ciudadano de a pie y las culpas las tiene el totí, que en éste caso es el desgobierno. Lázaro Barredo, de forma subliminal, critica al régimen de los hermanos Castro.
Los que hace mucho tiempo debían haber aterrizado son, precisamente los creadores del caos institucional. Aquellos que son los responsables de que las posibilidades económicas estén perjudicadas por las caídas de los precios y los responsables de que la balanza de pagos, de la nación con el mundo exterior (como si el país fuera un mundo aparte) sea un desastre.
Los que debían aterrizar son los que le echan la culpa de los problemas económicos a los huracanes, al embargo y más recientemente a los problemas financieros de Venezuela, China o Rusia y hasta a las entidades privadas (por supuesto extranjeras), como si ellos (los hermanos Castro) no tuvieran nada que ver en el asunto. La mentalidad derrochadora persiste en el régimen totalitario.
Desde hace mucho tiempo este “periodista” viene amenazando al pueblo sobre una posible reanudación de los apagones. Lo dulcifica y sin decir de quién es, alude a unas supuestas reservas que deben estar en manos del todopoderoso, omnipotente y omnipresente Fidel Castro.
Luego escribe sobre la necesidad de ahorrar combustible, pero en vez de dirigirse a la cúpula dirigente, se dirige al pueblo. También alude a la evitación del robo, como si un régimen totalitario fuera capaz de contenerse.
Le pide, a los trabajadores (a la sociedad en su conjunto) comprensión y disposición de conciencia para una responsabilidad que no está en las manos proletarias y sí en las de aquellos que les oprimen.
Plantea, por último, que solo así se podrá palpar el beneficio por igual, como si en los últimos 50 años no hubiera ocurrido todo lo contrario.
Es a partir de este prefacio que Lázaro Barredo la emprende con los trabajadores y les llama falsos y egoístas mentales porque, según él, luego de pagar las cuentas mensuales de electricidad, ya está resuelto el asunto. Aqui hace un truco: No es lo mismo pagar la electricidad de una casa, que la electricidad de una empresa, por que en Cuba todas las empresas son del gobierno. Entonces, el periodista amenaza con los apagones, simplemente porque no hay dinero.
¿Como que no hay dinero? Y si los particulares pagan: ¿A donde va a parar ese dinero? Descubierto el truco. El responsable de tanto derroche es el desgobierno. Solo el sobreconsumo de 4 meses costó al desgobierno 15 millones de dólares.
¿Como no va a existir incremento o, como dice Barredo sobreconsumo, si el desgobierno, en los últimos seis meses se ha dedicado a sustituir las cocinas de gas de botellón, por eléctricas? ¿Y las ollas arroceras que repartió el ex-comandante? ¿Serán de ahí los 15 millones?
Vamos a ver Lázaro Barredo: ¿Acaso estás diciendo que el régimen tiene inventarios falsos? ¿Esto es lo que dice el Hermanísimo en Jefe cuando se refiere a las reservas de la producción nacional?
¿Quienes, si no los dirigentes del régimen, son los que derrochan y desvían recursos en su propio favor? Si se dedicaran seriamente al análisis de los costos y del crecimiento sostenido de la productividad del trabajo, nada de lo que planteas fuera necesario.
¿Quienes, si no los dirigentes del sistema, son los inmorales y los carentes de principios?
Solo librándonos de la crápula dirigente lograremos la capacidad de superarnos.
De permitir las indisciplinas de los dirigentes históricos podremos aguantar más palos. Si exigiéramos que cada uno de ellos cumpla con su deber podremos aguantar más palos. Si reclamáramos, a nivel de cada puesto de trabajo que se analice como hacer bien las cosas, aguantaremos muchos más palos, pues la culpa de la improductividad o de la falta de servicios eficientes no es de los trabajadores y sí de aquellos que les dirigen.
Si Fidel y Raúl Castro dejaran sus jueguitos facilistas y degenerados de malgastar el dinero del pueblo en direcciones que nada tienen que ver con el nivel de vida de la población, por que son fuentes de corrupción. Si de verdad le dieran una correcta interpretación a la política económica, otro gallo cantaría.
Todo lo que atente contra la racionalidad de los esfuerzos y en el uso de los recursos, es una inconsecuencia con el pueblo, que no se le debiera permitir a los hermanos Castro.
Basándose en el sobreconsumo de 40 mil toneladas de combustible en el gasto eléctrico, plantea que los compatriotas no tienen suficiente comprensión de lo que sucede en el resto del mundo y se le olvida (ex profeso) lo que viene sucediendo en el país durante 50 años. El sub empleo, el cierre de los puestos de trabajo y la risible seguridad social, la carencia de viviendas que hace posible que tres, cuatro y más familias vivan hacinados en ciudadelas por todo el territorio nacional, la carencia de las necesidades básicas, la insolvencia del Banco Central y otros fenómenos característicos de las dictaduras totalitarias, que se han convertido en algo habitual.
La solución más fácil sería acudir a las drásticas medidas de los apagones, de la parálisis de instituciones administrativas; pero el asunto es mucho más complejo, porque la demanda esencial de este instante es que el desgobierno asimile (si esto fuera posible) lo perentorio que resulta aplicar una férrea política de ahorro que no solamente atañe a la electricidad, sino que ha de extenderse a todo lo que rodea al despilfarro totalitarista.
Asombra, al “periodista” que a estas alturas muchos ciudadanos cubanos no aprecien la gravedad de lo que está sucediendo en el mundo. Que lo vean como algo ajeno y lejano. Tan ajeno y lejano, como que al no existir la propiedad privada, todo esto no tenga que ver con el ciudadano de a pie y las culpas las tiene el totí, que en éste caso es el desgobierno. Lázaro Barredo, de forma subliminal, critica al régimen de los hermanos Castro.
Los que hace mucho tiempo debían haber aterrizado son, precisamente los creadores del caos institucional. Aquellos que son los responsables de que las posibilidades económicas estén perjudicadas por las caídas de los precios y los responsables de que la balanza de pagos, de la nación con el mundo exterior (como si el país fuera un mundo aparte) sea un desastre.
Los que debían aterrizar son los que le echan la culpa de los problemas económicos a los huracanes, al embargo y más recientemente a los problemas financieros de Venezuela, China o Rusia y hasta a las entidades privadas (por supuesto extranjeras), como si ellos (los hermanos Castro) no tuvieran nada que ver en el asunto. La mentalidad derrochadora persiste en el régimen totalitario.
Desde hace mucho tiempo este “periodista” viene amenazando al pueblo sobre una posible reanudación de los apagones. Lo dulcifica y sin decir de quién es, alude a unas supuestas reservas que deben estar en manos del todopoderoso, omnipotente y omnipresente Fidel Castro.
Luego escribe sobre la necesidad de ahorrar combustible, pero en vez de dirigirse a la cúpula dirigente, se dirige al pueblo. También alude a la evitación del robo, como si un régimen totalitario fuera capaz de contenerse.
Le pide, a los trabajadores (a la sociedad en su conjunto) comprensión y disposición de conciencia para una responsabilidad que no está en las manos proletarias y sí en las de aquellos que les oprimen.
Plantea, por último, que solo así se podrá palpar el beneficio por igual, como si en los últimos 50 años no hubiera ocurrido todo lo contrario.
Es a partir de este prefacio que Lázaro Barredo la emprende con los trabajadores y les llama falsos y egoístas mentales porque, según él, luego de pagar las cuentas mensuales de electricidad, ya está resuelto el asunto. Aqui hace un truco: No es lo mismo pagar la electricidad de una casa, que la electricidad de una empresa, por que en Cuba todas las empresas son del gobierno. Entonces, el periodista amenaza con los apagones, simplemente porque no hay dinero.
¿Como que no hay dinero? Y si los particulares pagan: ¿A donde va a parar ese dinero? Descubierto el truco. El responsable de tanto derroche es el desgobierno. Solo el sobreconsumo de 4 meses costó al desgobierno 15 millones de dólares.
¿Como no va a existir incremento o, como dice Barredo sobreconsumo, si el desgobierno, en los últimos seis meses se ha dedicado a sustituir las cocinas de gas de botellón, por eléctricas? ¿Y las ollas arroceras que repartió el ex-comandante? ¿Serán de ahí los 15 millones?
Vamos a ver Lázaro Barredo: ¿Acaso estás diciendo que el régimen tiene inventarios falsos? ¿Esto es lo que dice el Hermanísimo en Jefe cuando se refiere a las reservas de la producción nacional?
¿Quienes, si no los dirigentes del régimen, son los que derrochan y desvían recursos en su propio favor? Si se dedicaran seriamente al análisis de los costos y del crecimiento sostenido de la productividad del trabajo, nada de lo que planteas fuera necesario.
¿Quienes, si no los dirigentes del sistema, son los inmorales y los carentes de principios?
Solo librándonos de la crápula dirigente lograremos la capacidad de superarnos.
De permitir las indisciplinas de los dirigentes históricos podremos aguantar más palos. Si exigiéramos que cada uno de ellos cumpla con su deber podremos aguantar más palos. Si reclamáramos, a nivel de cada puesto de trabajo que se analice como hacer bien las cosas, aguantaremos muchos más palos, pues la culpa de la improductividad o de la falta de servicios eficientes no es de los trabajadores y sí de aquellos que les dirigen.
Si Fidel y Raúl Castro dejaran sus jueguitos facilistas y degenerados de malgastar el dinero del pueblo en direcciones que nada tienen que ver con el nivel de vida de la población, por que son fuentes de corrupción. Si de verdad le dieran una correcta interpretación a la política económica, otro gallo cantaría.
Todo lo que atente contra la racionalidad de los esfuerzos y en el uso de los recursos, es una inconsecuencia con el pueblo, que no se le debiera permitir a los hermanos Castro.
viernes, 5 de junio de 2009
Fidel Castro aun no ha sido juzgado por la historia
Si los estados Unidos del Norte de América hubieran querido impedir la aceptación (entre las filas de la OEA) del desgobierno fidelista, hubiera sido otro capricho aberrante más.
La administración Obama ha sido más inteligente que eso y, nuevamente les entrega el balón a los hermanos Castro. Ahora son ellos los que no quieren pertenecer, según sus própias declaraciones, a la “podrida organización”, a la que pertenecen los regímenes latinoamericanos, que utilizan al sistema totalitario fidelista como moneda de cambio en sus relaciones con el vecino del norte.
Fidel Castro aun tiene que rendir cuentas sobre la crisis nuclear (precisamente en 1962) que colocó al mundo a un paso de la muerte.
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Manuel Zelaya
domingo, 31 de mayo de 2009
Barack Obama y las contradicciones de los hermanos Castro
El 13 de abril de 2009, en vísperas de la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, Barack Obama alivió las sanciones económicas contra el régimen totalitario de Fidel y RaúlCastro levantando las restricciones que afectaban a los cubanos que vivían en Estados Unidos. Ahora, éstos pueden viajar a su país de origen siempre que lo deseen (durante el mandato de GWB limitado a 14 días cada tres años), y mandar remesas sin límites a sus familias (durante el mandato de GWB 100 dólares al mes).
La Cumbre, en la cual no participaron los dirigentes de la dictadura, por haber sido expulsados de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962, estuvo dominada por el tema “régimen de Fidel y Raúl Castro”.
Durante su discurso inaugural, la presidenta argentina Cristina Kirchner exhortó a Washington a que eliminara el embargo que impone al régimen totalitario desde agosto de 1960. Los otros 32 mandatarios latinoamericanos y caribeños también llamaron a la Casa Blanca para que acabase con una situación aberrante y anacrónica que afecta no solamente a todos los sectores de la población cubana (menos a la dictadura), sino también al resto de los países.
El presidente Obama declaró su voluntad de buscar “un nuevo comienzo con Cuba” . “Creo que podemos llevar la relación entre EEUU y Cuba en una nueva dirección” , subrayó. “Estoy aquí para lanzar un nuevo capítulo de acercamiento que continuará durante mi mandato” , concluyó. Por su parte, la secretaria de Estado Hillary Clinton reconoció que la política cubana de Estados Unidos “había fracasado” .
En una de sus tantas reflexiones Fidel Castro escribió: “El hecho de que Raúl Castro haya dicho que está dispuesto a que su Gobierno converse con el nuestro no sólo sobre el levantamiento del embargo, sino sobre otros temas como los derechos humanos, los presos políticos, esa es una señal de avance”.
Por primera vez, en la ya muy larga historia de éste dictador totalitario, reconoce que su régimen tiene “presos políticos”. No obstante, tan pronto acabó la Cumbre de las Américas, Fidel Castro cambió el tono.
En otra de sus tantas reflexiones, dice algo así, como que su hermano no había querido decir lo que dijo o se habían mal interpretado sus palabras y se molestó muchísimo cuando la Sra. Clinton dijo que el “régimen estaba finalizando”, catalogando el comentario de “poco agradable”.
Fidel Castro considera una injerencia del gobierno de los Estados Unidos (en los asuntos internos de su desgobierno), que el presidente Obama insinúe que el régimen totalitario reduzca los impuestos relativos a los flujos financieros. Dice Fidel Castro que es como si su régimen le exigiera al gobierno de los Estados Unidos cualquier cosa.
Obama no está exigiendo nada. Se ha limitado a ejemplificar cual pudiera ser el gesto. Nada más.
Si de aberraciones se trata (el embargo económico es una aberración del sistema de mercado), es verdad que el desgobierno de los hermanos Castro no tiene que realizar gesto ninguno. Como también no es menos cierto que las leyes de los Estados Unidos no la pueden cambiar los presidentes, de golpe y porrazo, como hacen los regímenes totalitarios.
Si el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos infligió una multa a una empresa petrolera, por haber exportado tecnología al régimen de Fidel Castro, no tiene nada que ver en el asunto el Sr. Obama.
El Departamento del Tesoro se ha limitado a cumplir las leyes y no es precisamente el presidente de los Estados Unidos el que las dicta. Aunque hubiese sido su propósito, Obama jamás hubiera podido impedir que eso ocurriese. Y no quiere esto decir que siga los pasos del Sr. Bush.
Considero un error administrativo del Sr. Obama, que haya incluido al régimen de Fidel Castro entre los países que respaldan o cometen terrorismo. Eso ya es agua pasada, aunque jamás se debe olvidar. Pero Fidel Castro no dice que aun protege a la banda terrorista ETA, dándole refugio y permitiéndole contactos en el territorio nacional cubano.
Si de incumplir promesas se trata, Fidel Castro tiene un incumplimiento cincuentenario de promesas. El mundo entero está cansado de tanta megalomanía hacia el exterior y tanta megalomiseria para el interior.
La Cumbre, en la cual no participaron los dirigentes de la dictadura, por haber sido expulsados de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962, estuvo dominada por el tema “régimen de Fidel y Raúl Castro”.
Durante su discurso inaugural, la presidenta argentina Cristina Kirchner exhortó a Washington a que eliminara el embargo que impone al régimen totalitario desde agosto de 1960. Los otros 32 mandatarios latinoamericanos y caribeños también llamaron a la Casa Blanca para que acabase con una situación aberrante y anacrónica que afecta no solamente a todos los sectores de la población cubana (menos a la dictadura), sino también al resto de los países.
El presidente Obama declaró su voluntad de buscar “un nuevo comienzo con Cuba” . “Creo que podemos llevar la relación entre EEUU y Cuba en una nueva dirección” , subrayó. “Estoy aquí para lanzar un nuevo capítulo de acercamiento que continuará durante mi mandato” , concluyó. Por su parte, la secretaria de Estado Hillary Clinton reconoció que la política cubana de Estados Unidos “había fracasado” .
En una de sus tantas reflexiones Fidel Castro escribió: “El hecho de que Raúl Castro haya dicho que está dispuesto a que su Gobierno converse con el nuestro no sólo sobre el levantamiento del embargo, sino sobre otros temas como los derechos humanos, los presos políticos, esa es una señal de avance”.
Por primera vez, en la ya muy larga historia de éste dictador totalitario, reconoce que su régimen tiene “presos políticos”. No obstante, tan pronto acabó la Cumbre de las Américas, Fidel Castro cambió el tono.
En otra de sus tantas reflexiones, dice algo así, como que su hermano no había querido decir lo que dijo o se habían mal interpretado sus palabras y se molestó muchísimo cuando la Sra. Clinton dijo que el “régimen estaba finalizando”, catalogando el comentario de “poco agradable”.
Fidel Castro considera una injerencia del gobierno de los Estados Unidos (en los asuntos internos de su desgobierno), que el presidente Obama insinúe que el régimen totalitario reduzca los impuestos relativos a los flujos financieros. Dice Fidel Castro que es como si su régimen le exigiera al gobierno de los Estados Unidos cualquier cosa.
Obama no está exigiendo nada. Se ha limitado a ejemplificar cual pudiera ser el gesto. Nada más.
Si de aberraciones se trata (el embargo económico es una aberración del sistema de mercado), es verdad que el desgobierno de los hermanos Castro no tiene que realizar gesto ninguno. Como también no es menos cierto que las leyes de los Estados Unidos no la pueden cambiar los presidentes, de golpe y porrazo, como hacen los regímenes totalitarios.
Si el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos infligió una multa a una empresa petrolera, por haber exportado tecnología al régimen de Fidel Castro, no tiene nada que ver en el asunto el Sr. Obama.
El Departamento del Tesoro se ha limitado a cumplir las leyes y no es precisamente el presidente de los Estados Unidos el que las dicta. Aunque hubiese sido su propósito, Obama jamás hubiera podido impedir que eso ocurriese. Y no quiere esto decir que siga los pasos del Sr. Bush.
Considero un error administrativo del Sr. Obama, que haya incluido al régimen de Fidel Castro entre los países que respaldan o cometen terrorismo. Eso ya es agua pasada, aunque jamás se debe olvidar. Pero Fidel Castro no dice que aun protege a la banda terrorista ETA, dándole refugio y permitiéndole contactos en el territorio nacional cubano.
Si de incumplir promesas se trata, Fidel Castro tiene un incumplimiento cincuentenario de promesas. El mundo entero está cansado de tanta megalomanía hacia el exterior y tanta megalomiseria para el interior.
lunes, 25 de mayo de 2009
Una respuesta para Fidel Castro
A mi país ya no lo amenazan las crisis económicas cíclicas cada vez más graves y frecuentes. El subempleo, la ruina y las pérdidas fabulosas de bienes y riquezas, se han agotado luego de 50 años del totalitarismo ciego, actualmente regente.
La dictadura de los hermanos Castro proscribe la participación ciudadana, en el desarrollo del Estado como elemento perturbador del sistema, cual si pudiese existir orden interior, ejército, salud, educación, cultura, ciencias, tribunales, jueces, y otras muchas actividades sin contar con el pueblo, mientras que predica todo lo contrario.
La Dictadura del Proletariado, desde luego, con su rigor y fuerza coercitiva, no estorba a los que como Fidel, Raúl, y otros teóricos ven en ella un instrumento para explotar y para imponer el odioso sistema totalitario.
Izquierdistas, socialistas y comunistas han creado sus códigos de conducta e impuesto sus valores. Hablan de libertad, democracia, derechos humanos, etcétera. En Cuba, después de 1959, de un 25% de la población que vivía en la miseria, pasamos a tener más de un 95% que vive en condiciones paupérrimas, trabajando como esclavos a los cuales el dictador les ha suprimido (por decreto) los derechos que estipulaba la Constitución de 1940.
Durante casi 50 años los cubanos hemos sido mercancías que se venden en el mercado de la propaganda exterior totalitaria, y durante 50 años después de 1959, hemos sufrido una atroz discriminación y marginación interna.
No se dice que miles de personas en mi país sufren ignorancia, subempleo, subdesarrollo, mientras que el decrepitísimo en jefe habla de las desgracias ajenas. Se refiere al tráfico de drogas como si jamás hubiera tenido algo que ver en eso. También alude al crimen organizado, como si él no hubiera actuado toda su vida como un Vito Corleone.
Como todos los fracasados, se refiere al robo de cerebros y a la emigración para justificar su incapacidad, obviando que, durante la primera década del siglo XX, mi país era receptor de inmigrantes de todos los confines del planeta. Somete las mentes de los cubanos utilizando para ello los medios de comunicación (en manos del gobierno).
¿Sobre qué base se sostiene el totalitarismo fidelista? Sobre la pobreza y la fuerza. Disponen para ello de todos los recursos de la nación y de aquellos foráneos que cándidamente (otros no tan cándidamente) les apoyan. El régimen de Fidel Castro ha sido, durante cinco décadas, exportador de armas que han alimentado las guerras locales, que fueran muy convenientes para sus aliados totalitarios.
Ha cambiado la moneda del país a su antojo y conveniencia e imprimido hasta cinco tipos diferentes para hacerlas circular a la par de la moneda nacional, con la malísima intención de exprimir, aún más (si eso fuera posible) al pueblo empobrecido, y continuar dándose el lujo del despilfarro en propaganda internacional.
Cuando estas inquietudes rondan las mentes de muchos miles de personas en mi país, que no se dejan envolver por las mentiras proclamadas, llegan constantemente noticias sobre otras realidades.
Por ejemplo: las empresas creadas por el desgobierno en el 2004, último año según sus propias estadísticas, obtuvieron en el exterior ganancias por 700 millones de dólares, que fueron a ingresar directamente a algo que gustan llamar “las reservas del Comandante” . Ni uno solo de estos dólares visitó la oficina nacional de recaudación de impuestos, lo que demuestra que la economía totalitaria prescinde de las instituciones que el propio sistema crea.
La mera idea de poner orden en las finanzas del país suscita la protesta escrita de Fidel Castro, cuyo poder total nadie discute.
Podría constituir incluso un entretenimiento válido reunir un sinnúmero de noticias nacionales e internacionales que reflejan los “privilegios nacionales” que éste régimen ha impuesto al pueblo. Hay políticos dentro y fuera de Cuba que se ofenden si alguien se atreve a calificarlo como dictadura, cual si existiera otra palabra que lo defina mejor.
La otra cara de la moneda es todavía peor. Se ha hablado de los ejércitos, no solamente de médicos y maestros (incluyendo especialistas deportivos) con que el régimen totalitario pretende demostrar lo buenísimo que es su sistema de ordeno y mando, apoyados en más de 40, 000 profesionales distribuidos por el planeta.
Angola, donde sirvieron de carne de cañón, durante 15 años, más de 300,000 mil cubanos impactando a la opinión pública mundial, es solo uno de los ejemplos de la injerencia del totalitarismo en aras de la “defensa” de los pueblos oprimidos, como si el “gobierno” de José Eduardo Dos Santos (Angola), fuera algo menos que una dictadura (a imagen y semejanza) de más de 30 años.
Señor Fidel Castro: Ocúpese de sus problemas y deje a cada cual ocuparse de lo propio. Sus problemas no son internacionales. Todo lo contrario. Su problema es el caos que ha provocado en Cuba.
La dictadura de los hermanos Castro proscribe la participación ciudadana, en el desarrollo del Estado como elemento perturbador del sistema, cual si pudiese existir orden interior, ejército, salud, educación, cultura, ciencias, tribunales, jueces, y otras muchas actividades sin contar con el pueblo, mientras que predica todo lo contrario.
La Dictadura del Proletariado, desde luego, con su rigor y fuerza coercitiva, no estorba a los que como Fidel, Raúl, y otros teóricos ven en ella un instrumento para explotar y para imponer el odioso sistema totalitario.
Izquierdistas, socialistas y comunistas han creado sus códigos de conducta e impuesto sus valores. Hablan de libertad, democracia, derechos humanos, etcétera. En Cuba, después de 1959, de un 25% de la población que vivía en la miseria, pasamos a tener más de un 95% que vive en condiciones paupérrimas, trabajando como esclavos a los cuales el dictador les ha suprimido (por decreto) los derechos que estipulaba la Constitución de 1940.
Durante casi 50 años los cubanos hemos sido mercancías que se venden en el mercado de la propaganda exterior totalitaria, y durante 50 años después de 1959, hemos sufrido una atroz discriminación y marginación interna.
No se dice que miles de personas en mi país sufren ignorancia, subempleo, subdesarrollo, mientras que el decrepitísimo en jefe habla de las desgracias ajenas. Se refiere al tráfico de drogas como si jamás hubiera tenido algo que ver en eso. También alude al crimen organizado, como si él no hubiera actuado toda su vida como un Vito Corleone.
Como todos los fracasados, se refiere al robo de cerebros y a la emigración para justificar su incapacidad, obviando que, durante la primera década del siglo XX, mi país era receptor de inmigrantes de todos los confines del planeta. Somete las mentes de los cubanos utilizando para ello los medios de comunicación (en manos del gobierno).
¿Sobre qué base se sostiene el totalitarismo fidelista? Sobre la pobreza y la fuerza. Disponen para ello de todos los recursos de la nación y de aquellos foráneos que cándidamente (otros no tan cándidamente) les apoyan. El régimen de Fidel Castro ha sido, durante cinco décadas, exportador de armas que han alimentado las guerras locales, que fueran muy convenientes para sus aliados totalitarios.
Ha cambiado la moneda del país a su antojo y conveniencia e imprimido hasta cinco tipos diferentes para hacerlas circular a la par de la moneda nacional, con la malísima intención de exprimir, aún más (si eso fuera posible) al pueblo empobrecido, y continuar dándose el lujo del despilfarro en propaganda internacional.
Cuando estas inquietudes rondan las mentes de muchos miles de personas en mi país, que no se dejan envolver por las mentiras proclamadas, llegan constantemente noticias sobre otras realidades.
Por ejemplo: las empresas creadas por el desgobierno en el 2004, último año según sus propias estadísticas, obtuvieron en el exterior ganancias por 700 millones de dólares, que fueron a ingresar directamente a algo que gustan llamar “las reservas del Comandante” . Ni uno solo de estos dólares visitó la oficina nacional de recaudación de impuestos, lo que demuestra que la economía totalitaria prescinde de las instituciones que el propio sistema crea.
La mera idea de poner orden en las finanzas del país suscita la protesta escrita de Fidel Castro, cuyo poder total nadie discute.
Podría constituir incluso un entretenimiento válido reunir un sinnúmero de noticias nacionales e internacionales que reflejan los “privilegios nacionales” que éste régimen ha impuesto al pueblo. Hay políticos dentro y fuera de Cuba que se ofenden si alguien se atreve a calificarlo como dictadura, cual si existiera otra palabra que lo defina mejor.
La otra cara de la moneda es todavía peor. Se ha hablado de los ejércitos, no solamente de médicos y maestros (incluyendo especialistas deportivos) con que el régimen totalitario pretende demostrar lo buenísimo que es su sistema de ordeno y mando, apoyados en más de 40, 000 profesionales distribuidos por el planeta.
Angola, donde sirvieron de carne de cañón, durante 15 años, más de 300,000 mil cubanos impactando a la opinión pública mundial, es solo uno de los ejemplos de la injerencia del totalitarismo en aras de la “defensa” de los pueblos oprimidos, como si el “gobierno” de José Eduardo Dos Santos (Angola), fuera algo menos que una dictadura (a imagen y semejanza) de más de 30 años.
Señor Fidel Castro: Ocúpese de sus problemas y deje a cada cual ocuparse de lo propio. Sus problemas no son internacionales. Todo lo contrario. Su problema es el caos que ha provocado en Cuba.
viernes, 15 de mayo de 2009
¿Por qué Fidel Castro se ha vuelto un problema difícil para el socialismo?
3
¿Qué hacer? (chtó diélat?)
Lo anteriormente expuesto muestra que Fidel Castro es un «problema difícil» para aquella izquierda (socialismo europeo) que, sin abandonar el horizonte del poscapitalismo o socialismo, evolucionó mucho en los últimos cincuenta años.
De las líneas principales de esa evolución el pueblo cubano podría extraer propuestas para la solución del problema a pesar de la dificultad de este.
O sea, el sistema totalitario fidelista, que “tanto contribuyó” a la renovación de la izquierda, sobre todo en la primera década, no podrá ahora beneficiarse también de la renovación de la izquierda que ocurrió desde entonces.
Al no poder hacerlo, no podrá volver dialécticamente a asumir un papel activo en la renovación de la izquierda. Resolver el «problema difícil» implicaría, pues, concretizar con éxito el siguiente movimiento dialéctico: renovar al sistema totalitario renovando la izquierda; renovar la izquierda renovando al sistema totalitario.
Principales pasos de renovación de la izquierda socialista europea en los últimos cincuenta años:
1- En los últimos cincuenta años se ha ensanchado la brecha entre la teoría socialista y la práctica socialista, con consecuencias muy específicas para el marxismo.
En tanto la teoría socialista crítica se desarrolló, principalmente, a partir de mediados del siglo XIX, en cinco países (Alemania, Inglaterra, Italia, Francia y los Estados Unidos), y tomando en cuenta particularmente las realidades de las sociedades de estos países capitalistas desarrollados, las prácticas socialistas, más creativas, ocurrieron en países subdesarrollados y fueron protagonizadas por clases o grupos sociales «invisibles», para la teoría crítica y hasta para el marxismo. De forma tal que crearon una brecha, entre teoría y práctica, que domina nuestra condición teórico-política de hoy.
A medida que la teoría iba perdiendo paulatinamente su papel de vanguardia, de igual forma fue abandonando la misma y ganando un estatus completamente nuevo y absurdo: el estatus de una teoría de retaguardia.
La teoría de retaguardia significa dos cosas. Por una parte, es una teoría que no guía partiendo de principios o leyes generales (por que se rige supuestamente por la totalidad histórica) sino con base en un examen constante, crítico y abierto de las prácticas de transformación social.
Así, la teoría de retaguardia se sorprende por prácticas cambiantes progresivas, pero las acompaña, las analiza e intenta enriquecerse con ellas, y busca en ellas los criterios para profundizar y expandir las luchas sociales.
Por otra parte, esa teoría de retaguardia, mira en esas prácticas, tanto los procesos y actores colectivos, como los más retrasados, los más tímidos y al borde de desistir.
Es una teoría que concibe el progreso y el retraso, como parte de un proceso, que presupone la idea de totalización. Este es el camino para crear una contrahegemonía socialista o, como en el caso de Fidel Castro, para mantener y reforzar una hegemonía totalitaria.
Los grandes invisibles u olvidados de la teoría crítica moderna, los pueblos indígenas del subcontinente americano (Marx y Engels jamás los tuvieron en cuenta), han sido uno de los grandes protagonistas de las luchas progresistas de las últimas décadas.
Desde una perspectiva teorica convencional, toda esta innovación política y social carece de interés, cuando no les resulta irrelevante. El fracaso en aprender de los nuevos agentes de cambio da lugar, al cabo, a la irrelevancia de la propia teoría.
2- La teoría de retaguardia marca el final de toda forma de organización política asentada en ella, en particular el partido de vanguardia.
Los partidos que fueron moldeados por la idea de la teoría de vanguardia no son hoy partidos, ni de vanguardia, ni de retaguardia. Son de hecho partidos (o coaliciones) burocráticos que cuando están en la oposición resisten fuertemente al status quo, pero no tienen alternativa, y que cuando están en el poder, resisten fuertemente al surgimiento de alternativas.
Aclaro que me estoy refiriendo a los actuales partidos de izquierda europeos y no a los partidos comunistas forjados en las herrerías del Kremlin soviético, aunque sé positivamente que aún subsisten algunos de esos, integrados en las coaliciones de izquierda,
Como reemplazo del partido de vanguardia (el de sistema único, el comunista) se crearon, en Europa, más partidos de retaguardia para acompañar el fermento de “activismo social” .
3- La otra gran innovación de los últimos cincuenta años ha sido el modo como los movimientos populares (la mayoría de ideas izquierdistas) se han apropiado de las concepciones democraticas y las han transformado en concepciones contrahegemónicas, participativas, deliberativas, comunitarias y radicales. Los movimientos populares, aparentemente, han decidido tomar la democracia en serio.
Tomar la democracia en serio significa: llevarla mucho más allá de las fronteras de la democracia liberal y también de crear un concepto de democracia de tipo nuevo: la democracia como todo el proceso de transformación de relaciones de poder desigual, en relaciones de autoridad compartida.
4- En la sociedad cubana las relaciones desiguales de poder son diferentes de las que existen en las sociedades democráticas, pero como existen, son igualmente múltiples. La lucha contra ellas, al margen de las necesarias adaptaciones, tendría igualmente que guiarse por el pluralismo social, político y organizativo.
¿Qué hacer? (chtó diélat?)
Lo anteriormente expuesto muestra que Fidel Castro es un «problema difícil» para aquella izquierda (socialismo europeo) que, sin abandonar el horizonte del poscapitalismo o socialismo, evolucionó mucho en los últimos cincuenta años.
De las líneas principales de esa evolución el pueblo cubano podría extraer propuestas para la solución del problema a pesar de la dificultad de este.
O sea, el sistema totalitario fidelista, que “tanto contribuyó” a la renovación de la izquierda, sobre todo en la primera década, no podrá ahora beneficiarse también de la renovación de la izquierda que ocurrió desde entonces.
Al no poder hacerlo, no podrá volver dialécticamente a asumir un papel activo en la renovación de la izquierda. Resolver el «problema difícil» implicaría, pues, concretizar con éxito el siguiente movimiento dialéctico: renovar al sistema totalitario renovando la izquierda; renovar la izquierda renovando al sistema totalitario.
Principales pasos de renovación de la izquierda socialista europea en los últimos cincuenta años:
1- En los últimos cincuenta años se ha ensanchado la brecha entre la teoría socialista y la práctica socialista, con consecuencias muy específicas para el marxismo.
En tanto la teoría socialista crítica se desarrolló, principalmente, a partir de mediados del siglo XIX, en cinco países (Alemania, Inglaterra, Italia, Francia y los Estados Unidos), y tomando en cuenta particularmente las realidades de las sociedades de estos países capitalistas desarrollados, las prácticas socialistas, más creativas, ocurrieron en países subdesarrollados y fueron protagonizadas por clases o grupos sociales «invisibles», para la teoría crítica y hasta para el marxismo. De forma tal que crearon una brecha, entre teoría y práctica, que domina nuestra condición teórico-política de hoy.
A medida que la teoría iba perdiendo paulatinamente su papel de vanguardia, de igual forma fue abandonando la misma y ganando un estatus completamente nuevo y absurdo: el estatus de una teoría de retaguardia.
La teoría de retaguardia significa dos cosas. Por una parte, es una teoría que no guía partiendo de principios o leyes generales (por que se rige supuestamente por la totalidad histórica) sino con base en un examen constante, crítico y abierto de las prácticas de transformación social.
Así, la teoría de retaguardia se sorprende por prácticas cambiantes progresivas, pero las acompaña, las analiza e intenta enriquecerse con ellas, y busca en ellas los criterios para profundizar y expandir las luchas sociales.
Por otra parte, esa teoría de retaguardia, mira en esas prácticas, tanto los procesos y actores colectivos, como los más retrasados, los más tímidos y al borde de desistir.
Es una teoría que concibe el progreso y el retraso, como parte de un proceso, que presupone la idea de totalización. Este es el camino para crear una contrahegemonía socialista o, como en el caso de Fidel Castro, para mantener y reforzar una hegemonía totalitaria.
Los grandes invisibles u olvidados de la teoría crítica moderna, los pueblos indígenas del subcontinente americano (Marx y Engels jamás los tuvieron en cuenta), han sido uno de los grandes protagonistas de las luchas progresistas de las últimas décadas.
Desde una perspectiva teorica convencional, toda esta innovación política y social carece de interés, cuando no les resulta irrelevante. El fracaso en aprender de los nuevos agentes de cambio da lugar, al cabo, a la irrelevancia de la propia teoría.
2- La teoría de retaguardia marca el final de toda forma de organización política asentada en ella, en particular el partido de vanguardia.
Los partidos que fueron moldeados por la idea de la teoría de vanguardia no son hoy partidos, ni de vanguardia, ni de retaguardia. Son de hecho partidos (o coaliciones) burocráticos que cuando están en la oposición resisten fuertemente al status quo, pero no tienen alternativa, y que cuando están en el poder, resisten fuertemente al surgimiento de alternativas.
Aclaro que me estoy refiriendo a los actuales partidos de izquierda europeos y no a los partidos comunistas forjados en las herrerías del Kremlin soviético, aunque sé positivamente que aún subsisten algunos de esos, integrados en las coaliciones de izquierda,
Como reemplazo del partido de vanguardia (el de sistema único, el comunista) se crearon, en Europa, más partidos de retaguardia para acompañar el fermento de “activismo social” .
3- La otra gran innovación de los últimos cincuenta años ha sido el modo como los movimientos populares (la mayoría de ideas izquierdistas) se han apropiado de las concepciones democraticas y las han transformado en concepciones contrahegemónicas, participativas, deliberativas, comunitarias y radicales. Los movimientos populares, aparentemente, han decidido tomar la democracia en serio.
Tomar la democracia en serio significa: llevarla mucho más allá de las fronteras de la democracia liberal y también de crear un concepto de democracia de tipo nuevo: la democracia como todo el proceso de transformación de relaciones de poder desigual, en relaciones de autoridad compartida.
4- En la sociedad cubana las relaciones desiguales de poder son diferentes de las que existen en las sociedades democráticas, pero como existen, son igualmente múltiples. La lucha contra ellas, al margen de las necesarias adaptaciones, tendría igualmente que guiarse por el pluralismo social, político y organizativo.
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Fidel Castro un problema para el socialismo
miércoles, 13 de mayo de 2009
¿Por qué Fidel Castro se ha vuelto un problema difícil para el socialismo?
2
La resistencia y la alternativa
El «problema difícil» se puede formular de la siguiente manera: Todos los procesos revolucionarios son procesos de ruptura que se basan en dos pilares: resistencia y alternativa. El equilibrio entre ambos es fundamental para eliminar lo caduco, y hacer florecer lo nuevo hasta donde sea posible.
Debido a las hostiles condiciones externas en que el régimen de Ficel Castro se desarrolló -el aberrante embargo por parte de los Estados Unidos, la alianza con la Unión Soviética en los años 70, y el llamado “período especial” ocasionado por el fin de la URSS en los años 90-, ese equilibrio no fue posible. La resistencia terminó por superponerse a la alternativa.
Es por ello que afirmo, que la alternativa nunca se expresó y, por el contrario, se sometió a la resistencia. La alternativa (lo novedoso) ha permanecido siempre como rehén de un sistema ajeno (el sistema soviético). Nunca se transformó en una verdadera solución, consolidada, creadora y, capaz de desarrollo, de renovación (nuevas alternativas dentro de la alternativa).
Debido a este desequilibrio entre resistencia y alternativa, la alternativa se ha estancado, y su estancamiento siempre disfrazado por la culpa continuada, de todos los males, al imperialismo.
Este empecinamiento acabó por atribuirle una “justificación”: la necesidad de la resistencia, hace inevitable la imposibilidad de la alternativa. Aunque, de hecho, la alternativa siempre ha sido politicamente propagandizada.
El carisma revolucionario y el sistema reformista
El segundo vector del «problema difícil» concierne al modo específicamente fidelista de, como se desarrolló la tensión entre totalitarismo y reforma.
En cualquier proceso totalitarista, el primer acto de los totalitarios después del éxito inicial, es evitar que haya otras revoluciones.
Con ese acto comienza el totalitarismo dentro de la revolución. Reside aquí la gran complicidad -tan invisible como decisiva- entre fidelismo y revolución.
En el mejor de los casos, esa complementariedad se logra por una dualidad -siempre más aparente que real- entre el carisma del líder, que mantiene viva la permanencia de la revolución, y el sistema político totalitario, que va asegurando la reproducción del totalitarismo.
El sistema totalitario provoca un confinamiento que limita su impulso revolucionario; en tanto el líder carismático provoca el fermento de caos que hace provisionales todas las verdades burocráticas. Esta dualidad ha sido un rasgo distintivo del llamado “Socialismo Tropical” llevado a cabo en Cuba por Fidel Castro.
Sin embargo, con el tiempo, la complementariedad tiende a transformarse en bloqueo recíproco. Para el líder carismático, el sistema totalitario, que comienza por ser una limitación que le es exterior, con el tiempo se convierte en su segunda naturaleza. Se hace así difícil distinguir entre las limitaciones creadas por el sistema y las limitaciones del propio líder.
El sistema totalitario, a su vez, conociendo que el éxito terminará por erosionar el carisma del líder, se autolimita para prevenir que tal cosa ocurra. La complementaridad se transforma en un juego de autolimitaciones recíprocas. El riesgo es que, en vez de desarrollo complementario, ocurren estancamientos paralelos.
La relación entre carisma y sistema totalitario es, pues, muy sensible a veces, y particularmente en momentos de sucesión. El carisma, en sí mismo, no admite sucesión.
Ningún líder carismático tiene un sucesor carismático.
La sucesión solo puede ocurrir en la medida en que el sistema totalitario reemplaza al carisma. Pero, para que tal cosa suceda, es necesario que el sistema totalitarista sea suficientemente reformista para lidiar con fuentes de caos muy diferentes de las que emergían del líder.
Es un dilema, siempre y cuando la fuerza del líder carismático tenga objetivamente bloqueado el potencial reformista del sistema.
Este vector del «problema difícil» puede resumirse así: el futuro totalitarista del régimen fidelista depende de la fuerza reformista del sistema totalitario; no obstante, esta es una incógnita para un sistema que siempre hizo depender su fuerza del líder carismático.
Este vector de la dificultad del problema explica el discurso de Fidel en la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2005/esp/f171105e.HTML
Las dos vertientes del «problema difícil» -desequilibrio entre resistencia y alternativa, y entre carisma y sistema- están íntimamente relacionadas. La prevalencia de la resistencia sobre la alternativa es simultáneamente el producto y el productor de la, del carisma, sobre el sistema.
La resistencia y la alternativa
El «problema difícil» se puede formular de la siguiente manera: Todos los procesos revolucionarios son procesos de ruptura que se basan en dos pilares: resistencia y alternativa. El equilibrio entre ambos es fundamental para eliminar lo caduco, y hacer florecer lo nuevo hasta donde sea posible.
Debido a las hostiles condiciones externas en que el régimen de Ficel Castro se desarrolló -el aberrante embargo por parte de los Estados Unidos, la alianza con la Unión Soviética en los años 70, y el llamado “período especial” ocasionado por el fin de la URSS en los años 90-, ese equilibrio no fue posible. La resistencia terminó por superponerse a la alternativa.
Es por ello que afirmo, que la alternativa nunca se expresó y, por el contrario, se sometió a la resistencia. La alternativa (lo novedoso) ha permanecido siempre como rehén de un sistema ajeno (el sistema soviético). Nunca se transformó en una verdadera solución, consolidada, creadora y, capaz de desarrollo, de renovación (nuevas alternativas dentro de la alternativa).
Debido a este desequilibrio entre resistencia y alternativa, la alternativa se ha estancado, y su estancamiento siempre disfrazado por la culpa continuada, de todos los males, al imperialismo.
Este empecinamiento acabó por atribuirle una “justificación”: la necesidad de la resistencia, hace inevitable la imposibilidad de la alternativa. Aunque, de hecho, la alternativa siempre ha sido politicamente propagandizada.
El carisma revolucionario y el sistema reformista
El segundo vector del «problema difícil» concierne al modo específicamente fidelista de, como se desarrolló la tensión entre totalitarismo y reforma.
En cualquier proceso totalitarista, el primer acto de los totalitarios después del éxito inicial, es evitar que haya otras revoluciones.
Con ese acto comienza el totalitarismo dentro de la revolución. Reside aquí la gran complicidad -tan invisible como decisiva- entre fidelismo y revolución.
En el mejor de los casos, esa complementariedad se logra por una dualidad -siempre más aparente que real- entre el carisma del líder, que mantiene viva la permanencia de la revolución, y el sistema político totalitario, que va asegurando la reproducción del totalitarismo.
El sistema totalitario provoca un confinamiento que limita su impulso revolucionario; en tanto el líder carismático provoca el fermento de caos que hace provisionales todas las verdades burocráticas. Esta dualidad ha sido un rasgo distintivo del llamado “Socialismo Tropical” llevado a cabo en Cuba por Fidel Castro.
Sin embargo, con el tiempo, la complementariedad tiende a transformarse en bloqueo recíproco. Para el líder carismático, el sistema totalitario, que comienza por ser una limitación que le es exterior, con el tiempo se convierte en su segunda naturaleza. Se hace así difícil distinguir entre las limitaciones creadas por el sistema y las limitaciones del propio líder.
El sistema totalitario, a su vez, conociendo que el éxito terminará por erosionar el carisma del líder, se autolimita para prevenir que tal cosa ocurra. La complementaridad se transforma en un juego de autolimitaciones recíprocas. El riesgo es que, en vez de desarrollo complementario, ocurren estancamientos paralelos.
La relación entre carisma y sistema totalitario es, pues, muy sensible a veces, y particularmente en momentos de sucesión. El carisma, en sí mismo, no admite sucesión.
Ningún líder carismático tiene un sucesor carismático.
La sucesión solo puede ocurrir en la medida en que el sistema totalitario reemplaza al carisma. Pero, para que tal cosa suceda, es necesario que el sistema totalitarista sea suficientemente reformista para lidiar con fuentes de caos muy diferentes de las que emergían del líder.
Es un dilema, siempre y cuando la fuerza del líder carismático tenga objetivamente bloqueado el potencial reformista del sistema.
Este vector del «problema difícil» puede resumirse así: el futuro totalitarista del régimen fidelista depende de la fuerza reformista del sistema totalitario; no obstante, esta es una incógnita para un sistema que siempre hizo depender su fuerza del líder carismático.
Este vector de la dificultad del problema explica el discurso de Fidel en la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2005/esp/f171105e.HTML
Las dos vertientes del «problema difícil» -desequilibrio entre resistencia y alternativa, y entre carisma y sistema- están íntimamente relacionadas. La prevalencia de la resistencia sobre la alternativa es simultáneamente el producto y el productor de la, del carisma, sobre el sistema.
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Fidel Castro un problema para el socialismo
martes, 12 de mayo de 2009
¿Por qué Fidel Castro se ha vuelto un problema difícil para el socialismo?
El lugar de Fidel Castro en el pensamiento y en la práctica totalitarista a lo largo del siglo XX es ineludible. Y lo es más, en tanto el enfoque se realice menos en la injerencia en sus relaciones con los diferentes pueblos de Asia, Africa y América Latina y más en la sociedad cubana, tantas fueron las intervenciones llamadas de “solidaridad internacionalista” cometidas por el régimen totalitario en los últimos cincuenta años.
Europa y Los Estados Unidos de norteamérica podrían ser lo que son al margen del sistema impuesto al pueblo cubano por Fidel Castro, pero no se puede afirmar lo mismo del pueblo de Cuba.
La pobreza es la gran protagonista de la nación cubana y ha ido aumentando a lo largo de cinco décadas por los más diversos ámbitos: pobreza moral, política y social.
¿Qué es «socialismo» y qué es «totalitarismo»?
Pienso que la pregunta tiene sentido. Pero antes de intentar una respuesta, necesito hacer varias precisiones. En primer lugar, la pregunta puede sugerir que fue solo el sistema totalitario de Fidel Castro el que evolucionó y se volvió problemático a lo largo de los últimos cincuenta años y que, por el contrario, el socialismo que lo interpela hoy es el mismo de hace cincuenta años. Nada sería tan falso. Tanto Fidel Castro como el totalitarismo se desarrollaron mucho en este medio siglo y son los desencuentros entre el totalitarismo y el socialismo los que crean el «problema difícil».
Si es verdad que Fidel Castro trató activamente de cambiar el escenario internacional, en su megalomanía de luchar contra el imperialismo, también es cierto que los hostiles condicionamientos externos al sistema que imponía Fidel Castro y en el que fue forzado a desarrollarse, compulsaron a que el potencial de renovación socialista que Fidel Castro ostentaba en 1959 desapareciera totalmente.
La Unión Soviética y el campo socialista ya habían probado ser regímenes totalitarios que nada tenían que ver con el socialismo.
Si, se entiende por «izquierda» el conjunto de teorías y prácticas “transformadoras” que, a lo largo de los últimos ciento cincuenta años, se han opuesto a la expansión del sistema de mercado y al tipo de relaciones económicas, sociales, políticas y culturales que genera, y pretendieron la posibilidad de un futuro posmercantilista y de una sociedad alternativa, considerada más justa por estar orientada a la satisfacción de las necesidades reales de los pueblos, y por ende más libre, al estar centrada en la realización de las condiciones del efectivo ejercicio de la libertad, entonces podemos decir que todo el esfuerzo ha resultado un desagradable fracaso.
A esa sociedad alternativa generalmente se la llamó socialismo.
Para esta izquierda, cuya teoría y cuya práctica evolucionaron mucho en los últimos cincuenta años, Fidel Castro es hoy un «problema difícil». Para la izquierda, que eliminó de su horizonte, el socialismo o el poscapitalismo, Fidel Castro no es siquiera un problema. Es un caso perdido.
Por «problema difícil» se entiende algo que se sitúa en una alternativa a dos posiciones respecto a las cuales se debate: en este caso, Fidel Castro. Las dos posiciones del «problema difícil» son: Los postulados de Fidel Castro son un problema sin solución; Fidel Castro es un problema en sí mismo.
Declarar a Fidel Castro un «problema difícil» para la izquierda significa aceptar tres ideas: 1) en las presentes condiciones internas, el régimen totalitario dejó de ser una solución viable de izquierda; 2) que los problemas que enfrenta, sin ser insuperables, son de difícil solución; 3) que si tales problemas fueran resueltos en los términos de un horizonte socialista, un régimen totalitario podrá ser un motor de renovación de la izquierda.
Será entonces un sistema diferente, que genere un socialismo distinto del que fracasó en el siglo XX y, de ese modo, contribuya a la urgente renovación de la izquierda. Sin esto, la izquierda nunca entrará en el siglo XXI.
Europa y Los Estados Unidos de norteamérica podrían ser lo que son al margen del sistema impuesto al pueblo cubano por Fidel Castro, pero no se puede afirmar lo mismo del pueblo de Cuba.
La pobreza es la gran protagonista de la nación cubana y ha ido aumentando a lo largo de cinco décadas por los más diversos ámbitos: pobreza moral, política y social.
¿Qué es «socialismo» y qué es «totalitarismo»?
Pienso que la pregunta tiene sentido. Pero antes de intentar una respuesta, necesito hacer varias precisiones. En primer lugar, la pregunta puede sugerir que fue solo el sistema totalitario de Fidel Castro el que evolucionó y se volvió problemático a lo largo de los últimos cincuenta años y que, por el contrario, el socialismo que lo interpela hoy es el mismo de hace cincuenta años. Nada sería tan falso. Tanto Fidel Castro como el totalitarismo se desarrollaron mucho en este medio siglo y son los desencuentros entre el totalitarismo y el socialismo los que crean el «problema difícil».
Si es verdad que Fidel Castro trató activamente de cambiar el escenario internacional, en su megalomanía de luchar contra el imperialismo, también es cierto que los hostiles condicionamientos externos al sistema que imponía Fidel Castro y en el que fue forzado a desarrollarse, compulsaron a que el potencial de renovación socialista que Fidel Castro ostentaba en 1959 desapareciera totalmente.
La Unión Soviética y el campo socialista ya habían probado ser regímenes totalitarios que nada tenían que ver con el socialismo.
Si, se entiende por «izquierda» el conjunto de teorías y prácticas “transformadoras” que, a lo largo de los últimos ciento cincuenta años, se han opuesto a la expansión del sistema de mercado y al tipo de relaciones económicas, sociales, políticas y culturales que genera, y pretendieron la posibilidad de un futuro posmercantilista y de una sociedad alternativa, considerada más justa por estar orientada a la satisfacción de las necesidades reales de los pueblos, y por ende más libre, al estar centrada en la realización de las condiciones del efectivo ejercicio de la libertad, entonces podemos decir que todo el esfuerzo ha resultado un desagradable fracaso.
A esa sociedad alternativa generalmente se la llamó socialismo.
Para esta izquierda, cuya teoría y cuya práctica evolucionaron mucho en los últimos cincuenta años, Fidel Castro es hoy un «problema difícil». Para la izquierda, que eliminó de su horizonte, el socialismo o el poscapitalismo, Fidel Castro no es siquiera un problema. Es un caso perdido.
Por «problema difícil» se entiende algo que se sitúa en una alternativa a dos posiciones respecto a las cuales se debate: en este caso, Fidel Castro. Las dos posiciones del «problema difícil» son: Los postulados de Fidel Castro son un problema sin solución; Fidel Castro es un problema en sí mismo.
Declarar a Fidel Castro un «problema difícil» para la izquierda significa aceptar tres ideas: 1) en las presentes condiciones internas, el régimen totalitario dejó de ser una solución viable de izquierda; 2) que los problemas que enfrenta, sin ser insuperables, son de difícil solución; 3) que si tales problemas fueran resueltos en los términos de un horizonte socialista, un régimen totalitario podrá ser un motor de renovación de la izquierda.
Será entonces un sistema diferente, que genere un socialismo distinto del que fracasó en el siglo XX y, de ese modo, contribuya a la urgente renovación de la izquierda. Sin esto, la izquierda nunca entrará en el siglo XXI.
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Fidel Castro un problema para el socialismo
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https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s
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