Mostrando entradas con la etiqueta narcotráfico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta narcotráfico. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de agosto de 2009

El General Arnaldo Ochoa Sánchez y Enrique Ros



Se cumplió un nuevo aniversario del fusilamiento del General Arnaldo Ochoa.
Comienza su artículo, Enrique Ros, muy bien encaminado.

“Justamente 30 días transcurren desde el arresto del “Héroe de la República de Cuba” y su fusilamiento por “graves delitos contra la Patria”.

El “Héroe” es un militar que ha servido dúctilmente al régimen. La “Patria” es Castro quien, temeroso de la popularidad del General de División, quiere culparlo de los delitos autorizados por el propio dictador y que ya los tribunales norteamericanos habían comenzado a juzgar”.

“Persigue Castro dos propósitos: salir así del incómodo General y desligar su propio nombre del proceso de narcotráfico iniciado, precisamente en Miami, por un Gran Jurado Federal que lo complicaba, junto al General Manuel Antonio Noriega, en actividades relacionadas con drogas”.

“El 11 de junio, dos días antes del arresto del General Arnaldo Ochoa, la Prensa Asociada había dado a conocer que funcionarios de la Administración del Presidente Bush mostraban su preocupación con el reciente aumento del tráfico de drogas con una aceptación o participación directa de autoridades cubanas. Ya, antes, otro Gran Jurado había acusado al Vicealmirante Aldo Santamaría Cuadrado –Jefe de la Marina Cubana- de haber aprovisionado y protegido barcos que llevaban drogas de Cuba, procedentes de Colombia a los Estados Unidos”.

“Castro prefirió proteger a Aldo Santamaría, que, no comandando fuerzas militares, no era para él un estorbo, y salir, desacreditándolo, del militar que se había cubierto de tanto prestigio (se ignoraban sus deplorables acciones) en el Cuerno de África: Etiopía, Somalia y Eritrea, que le hace merecedor al regimiento del Ejército Occidental, del que es jefe, de ser declarado “Unidad Iniciadora de la Emulación Socialista”, y que desarrollará en Angola, el corazón de África, la primera gran batalla mecanizada desde la Segunda Guerra Mundial. Allá llegará, designado como “Jefe de la Misión Militar”.

Ya en éste último párrafo Enrique comienza a hacerse eco (tal vez sin querer) de la propaganda totalitaria en contra de Ochoa, al decir, entre paréntesis, que se ignoraban sus deplorables acciones, para tratar de minimizar cualquier prestigio.

Es necesario aclarar que Aldo Santamaría Cuadrado (hermano de Abel y Hayde) era el Jefe de la Marina de Guerra y fue sustituido “ipso facto”, de manera que las diferencias estribaban en el prestigio que le habían creado a Ochoa (los propios totalitaristas) y su poder de mando sobre las fuerzas terrestres.

Enrique continúa su artículo refiriéndose a las batallas libradas por Ochoa:

“Cuito Cuanavale, Lubango, Teshipa, Calueque, son batallas libradas por Ochoa a quien Castro, desde su “Cuarto de Operaciones” instalado en la segura y lejana Habana, le envía instrucciones –que no son atendidas- de cómo mover las tropas, la artillería, los tanques. Pero Castro, a espaldas de Ochoa, ha convenido en una solución no militar. Entrará en negociaciones que conllevan la retirada de las tropas cubanas”.

Negativo Enrique, esas no son batallas libradas por Ochoa. Esas son de Leopoldo Cintras Frías, Llorente y Acevedo (estos últimos eran jefes de las divisiones que componían ambos frentes). Ochoa solamente era el Jefe de la Misión Militar de Cuba en Angola (MMCA).
No entiendo ni acabo de comprender como es que personas que estuvieron tan lejos del teatro de operaciones puedan ser tan conclusivos y decir que las instrucciones que enviaba Fidel Castro no eran atendidas por Ochoa.


Ochoa tenía por obligación que compartir estas instrucciones con “Polito” que era el Jefe del Frente Sur. De manera que no era posible desatender nada.
Otra cosa Enrique: Lo que tu refieres como batallas (a no ser la defensa de Cuito Cuanavale que fue algo mayor), el resto no pasaron de ser escaramuzas (skirmish) magnificadas mediáticamente.
Enrique plantea que Fidel Castro le esconde la bola a Ochoa sobre las conversaciones de paz. Caramba Enrique, Fidel Castro siempre ha hecho lo que le ha salido de sus entrañas sin dar cuentas a nadie. ¿Acaso tú piensas que Fidel Castro es un presidente como el de los Estados Unidos que tiene que rendir cuentas?


Acto seguido Enrique continúa diciendo que ya Ochoa no es útil, pero no dice en que no lo es y no aclara porque es el momento de prescindir de él y desacreditarlo:
“Ya Ochoa no es útil. Es el momento de prescindir de él. De retirarlo y desacreditarlo. El miércoles 14 de junio se informa en la prensa escrita y en la radio que “el General de División Arnaldo Ochoa Sánchez había sido arrestado y sometido a investigación por graves hechos de corrupción”.

¿Acaso será que Enrique da crédito a las acusaciones de corrupción que se le imputaron a Ochoa por el desgobierno cubano?
Inmediatamente pasa a hacer un poco de historia:
“Primero –serán las más largas horas de su vida- lo harán comparecer ante un Tribunal de Honor formado por la totalidad de los 47 generales de las Fuerzas Armadas. Lo presidirá el General de División Ulises Rosales del Toro, el mismo que en 1963 participó en Argelia como jefe del grupo táctico de combate durante la guerra con Marruecos, sirviendo a las órdenes del entonces Comandante Efigenio Ameijeiras”. En ningún momento dice que es el mismo Rosales que Ochoa salva de la muerte, en la aventura venezolana, cargándolo a la espalda durante muchos kilómetros.

Luego de éste párrafo entra directamente al final del juicio para afirmar que:
“Ochoa se sabía perdido. Tal vez tratando de evitar la aplicación de la pena máxima afirmó al concluir este juicio:

“La Revolución me tiene a su servicio, y si se me impone esta condena que pudiera ser fusilamiento, en ese momento, les prometo a todos, que mi último pensamiento será para Fidel Castro por la gran Revolución que le ha dado a este pueblo. Gracias”.

“De poco le sirvió. Seguirán las amargas horas el “Héroe de la República de Cuba”. El viernes 30 se radica el Juicio Sumarísimo de la Causa No. 1 del Tribunal Militar, presidido por el General de División Ramón Espinosa, aquel comandante que, quince años antes, en Angola, mientras otros combatían, desempeñará la triste labor de proteger las instalaciones petroleras de la Gulf.

Actuará de fiscal el General de Brigada Juan Escalona Reguera quien, aunque médico de profesión, en los primeros años de haber llegado Castro al poder se había distinguido como implacable fiscal en distintos juicios revolucionarios. El jueves 6 se dicta la sentencia: la pena capital para Arnaldo Ochoa”.

En esta parte coincido con Enrique en casi un 90% de lo que dice, a no ser (debo aclarar) que Ochoa fue condecorado como Héroe de la República de Cuba, por el Consejo de Estado del desgobierno totalitarista de Fidel Castro.
Cuando se refiere al General Espinosa debo recordarle que, si bien es cierto que en Cabinda las tropas cubanas protegían las instalaciones petrolíferas norteamericanas, no por eso se puede dejar de decir que Espinosa estuvo entre la vida y la muerte por causa de una mina terrestre.
De Charco de Sangre Escalona, bueno, de Escalona puede decir todo lo que quiera, que no lo voy a desmentir.

Continúa Enrique diciendo que:
“Ya Castro ha responsabilizado en el proceso y en la condena a la totalidad de los generales que componen las fuerzas armadas. Exigirá, ahora, el apoyo a la sentencia de todos los demás oficiales y funcionarios. Para ello ordena celebrar la reunión del Consejo de Estado al que tendrán que concurrir los 29 miembros que lo integran, exigiendo que “cada uno emita su opinión y vote”. Todos lo hacen. Todos condenan la “traición a nuestro pueblo, a nuestro Partido, a la Revolución” cometida por Ochoa. Sin excepción, de forma unánime, el Consejo de Estado expresó su pleno apoyo a la sanción impuesta”.

“El 13 de julio de 1989 –a los 30 días de haber sido arrestado- la sentencia a la pena capital dictada por el Tribunal Militar Especial fue aplicada al amanecer poniéndole fin a las más amargas horas del General de División Arnaldo Ochoa Sánchez, “Héroe de la República de Cuba”.
“Saturno seguía devorando a sus propios hijos”.

Tengo la impresión que sería más apropiado decir:

¡Los hermanos Castro Ruz devoraron sus propias entrañas!
 

sábado, 15 de agosto de 2009

Reestructuración y dinamización del Estado ¿Cuál Estado?


El 24 de febrero de 2008, en un discurso ante la corderísima asamblea, Raúl Castro tendió una trampa añeja para los que aun continúan siendo “bobos de maruga”: Convocó a reuniones de sindicatos, federaciones, grupos, consejos y demás integrantes del Sistema Unico de Vigilancia y Protección (SUVP) para elaborar listas de demandas con vistas a “ayudar” a crear una estructura “más” funcional (como si la actual funcionara).


De una forma típicamente totalitaria, más de cinco millones de personas asistieron “voluntariamente”, en horario de trabajo, a tales reuniones y ofrecieron más de un millón de propuestas (el 99% de ellas totalmente banales).


Cualquiera diría que las referidas reuniones trajeron como consecuencia que el Consejo de Estado Totalitario se reestructurara. El 3 de marzo vieron la luz nueve, nuevos ministros y fueron abolidos dos ministerios. En fin, “agua al dominó” la burocracia continúa.

Dos de los flamantes funcionarios promovidos son generales. Uno de ellos reemplazó a Carlos Lage, que tal como el otro “indigno” de Perez Roque “dimitieron” de sus cargos.
No hace mucho tiempo, la dictadura de Fidel Castro y su hermano, consideraban la dimisión como un acto de traición. Si no me creen, pregúntenle a Hubert Matos.

Analistas extranjeros consideran que las Fuerzas Armadas del régimen fidelista tienen mucha influencia. No, señores. Tienen toda la influencia. Pero no es que se hayan vuelto autosuficientes financieramente. Es que mucho antes de comenzar, lo que a ellos les gusta llamar “período especial” (para mi ese período abarca 41 años), ya las FAR y el MININT se estaban preparando como empresas paralelas al sistema financiero del país. Debemos aclarar que dichas empresas solo responden al MINFAR.
Para su desgracia ninguna de ellas es eficiente y más de una cabeza ha rodado (por robarle a Raúl) desde que fueran instauradas.

Aunque algunos ciegos quieran hacernos ver que el ejército de los hermanos Castro no es ofensivo, solo les recuerdo, lo que han sido capaces de hacer en Argelia, en las alturas del Golán, en Angola o en Etiopía. Todas estas acciones “defensivas” combativas a muchos kilómetros de nuestras costas.


Claro está, Fidel Castro tenía la economía soviética y el narcotráfico como retaguardia segura.
El costoso (para el pueblo) sistema defensivo hoy se encuentra con serios problemas de armamento envejecido e imposible de renovar. Los miles de kilómetros de túneles (que están mal construidos) son inmensas ratoneras basadas en la doctrina militar de “La Guerra de Todo el Pueblo”. En resumen, la única relación de las FAR con el pueblo consiste en la cantidad de oficiales y soldados que reciben un salario mensual por vestir un uniforme y participar muy de cuando en vez en alguna maniobrita.

“¡Nuestro ejército es el pueblo!” dijo Fidel Castro en 1959, cuando las columnas de guerrilleros bajadas de la Sierra Maestra, la Sierra Cristal y la Sierra de Trinidad Sancti Spiritus (mal llamada Escambray) no llegaban a 2 mil hombres armados.


Cincuenta años después continúa a ser el ejército peor uniformado del mundo. Gente que ha hecho de las FAR su medio de vida. Pero lo más importante es que la oficialidad, que supuestamente va a dirigir ese ejército, está compuesta por la generación más joven. ¡Y no es por casualidad! Los hermanos Castro necesitan personal sin memoria histórica. Necesitan de una generación que solo conozca por referencia y desde el punto de vista de ellos, toda la historia reciente. Para eso barrieron de las FAR y el MININT a toda la generación sucesora.


Tres millones de cubanos (el 25% de la población) son menores de 20 años. Casi todas las familias han participado, de una forma u otra en las aventuras del napoleoncito caribeño.
Dicen que las FAR se han reducido en los últimos tiempos ¡Mentira! Hace mucho tiempo que las FAR, al contrario del MININT trabajaron de forma tal de que más del 75% de las unidades militares estuvieran integradas por reservistas y poco a poco fueron perfeccionando el sistema movilizativo, de forma tal que hoy en día pueden tener sobre las armas a un millón de hombres en menos de 72 horas.

No todos los cubanos se sienten orgullosos de haber participado en guerras ajenas al territorio nacional, bajo la consigna del internacionalismo proletario. Casi el 30 % de la población se siente avergonzada, no de la participación, más bien de haberse dejado utilizar por las ambiciones de Fidel Castro, de querer pasar a la historia como un “Alejandro Magno Caribeño”.

https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s