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jueves, 11 de octubre de 2012

Los IL-28 (la crisis de octubre)

    









                        Octubre de 1962
                             
                             La Crisis de los IL-28
                                       
         

Radio de acción de los IL-28


                            
El martes 6 de noviembre de 1962, el gobierno de Estados Unidos, planteó oficialmente una nueva exigencia, la retirada de los IL-28, como solución de la crisis.





Asimismo, el Departamento de Defensa norteamericano informaba el cierre del tráfico en el Canal de Panamá para permitir el paso de 17 naves de guerra, que incluían portaaviones, destructores y submarinos, los cuales se unirían a las fuerzas desplegadas en el Caribe.
El día 7de noviembre de 1962, la delegación de Estados Unidos en las Naciones Unidas anunció el acuerdo con la URSS para la comprobación visual de la retirada de los cohetes y la inspección, por parte de la Cruz Roja Internacional, de los barcos mercantes soviéticos que se dirigían hacia Cuba.
El jueves 8 de noviembre, U Thant se entrevistó por separado con Lechuga y Kuznetzov para ventilar principalmente la nueva demanda de Estados Unidos respecto al retiro de los IL-28.
La carga ofensiva del IL-28 era impresionante. Dos toneladas de bombas (4 bombas de 500 Kg) en una bodega interna, tres en sobrecargado (4 bombas de 250 Kg), con capacidad para llevar bombas de caída libre convencional y bombas nucleares. Disponía de una pareja de cañones NR-23 de 23mm de calibre en el morro y de otra pareja de NR-23 también de 23mm en una torreta en la cola para defensa contra cazas e interceptores. Su radio de acción alcanzaba los 1300 Kms.
Posteriormente, delegados norteamericanos y soviéticos celebraron un encuentro con el mismo tema, el cual se prolongó alrededor de cuatro horas, sin llegar a ningún acuerdo. Los norteamericanos insistían en que los IL-28 eran "armas ofensivas" y, por tanto, debían ser retirados, según lo convenido entre Kruchev y Kennedy. Los soviéticos afirmaban que eran naves anticuadas y no ofrecían ningún peligro para Estados Unidos.
La administración norteamericana informaba que se había verificado en los buques soviéticos la retirada de los 42 cohetes.
El lunes 12 de noviembre, la Secretaría de Prensa de la Casa Blanca anunció que el gobierno no había cambiado su posición, pues los IL-28 eran armas ofensivas, y, por ello, debían ser retirados antes de levantar el bloqueo naval.
El jueves 15 de noviembre, Fidel Castro envió una carta a U Thant, en la cual protestaba por las continuadas violaciones de su espacio aéreo, que no solo fotografiaban las instalaciones desmanteladas, sino todo el territorio nacional. Fidel Castro explicaba que esas acciones, no solo lesionaban esencialmente la seguridad, sino también ultrajaban la dignidad. Por esas razones, decía que no era posible pedirle, en nombre de las negociaciones, que tolerara semejante atropello. Y advertía que (...) hasta donde alcance el fuego de nuestras antiaéreas, todo avión de guerra que viole la soberanía, invadiendo nuestro espacio aéreo, solo podrá hacerlo a riesgo de ser destruido.
Al día siguiente, un vocero del Departamento de Estado norteamericano replicaba a la protesta, insistiendo en que ese tipo de acciones aéreas sobre Cuba continuarían y afirmó que las realizaban en cumplimiento de los acuerdos de la OEA del 23 de octubre. Sin embargo, solo mantuvieron las misiones a gran altura de los U-2.
El domingo 18, las negociaciones continuaban en Naciones Unidas sin que ninguna de las partes cediera. Kennedy había propuesto oficialmente levantar el bloqueo tan pronto Kruchev  accediera a retirar los aviones, pero este declinaba aceptar la proposición sin el previo consentimiento de Fidel Castro.
Estados Unidos acusaba a Fidel Castro de obstaculizar la solución de la Crisis por su negativa a aceptar la inspección, así como no tolerar los vuelos de reconocimiento sobre su territorio y oponerse a la retirada de los IL-28. El proyecto de dictador totalitario estaba provocando las condiciones para ser atacado por los Estados Unidos, en un momento en que los soviéticos cedían ante las exigencias norteamericanas.
Kennedy finalmente anunció que el 20 de noviembre informaría a la prensa las futuras medidas que el gobierno de los Estados Unidos pensaba aplicar en el caso.
El 19 de noviembre preparó cartas para el primer ministro británico, Harold MacMillan; el canciller alemán Konrand Adenauer y el presidente francés Charles De Gaulle, advirtiéndoles que la crisis podría plantearse de nuevo en breve, y que se inclinaba a considerar la conveniencia de mantener el bloqueo naval y realizar un ataque aéreo masivo sobre Cuba.
El lunes 19, Fidel Castro divulgó un nuevo mensaje al Secretario General de las Naciones Unidas, en el cual nuevamente planteaba que se habían interpretado “erróneamente” sus argumentos.



Harold McMillan


Fidel Castro afirmó que él no había obstaculizado, en lo más mínimo, las negociaciones. Expuso que se había convertido la cuestión de la retirada de los IL-28 en el eje del problema. Al respecto, apuntó que esos aviones eran propiedad de la Unión Soviética y que si esta consideraba conveniente la retirada de esos aviones para la buena marcha de las negociaciones y a la solución de la crisis, no obstaculizaría esa decisión. Ahora, era Fidel Castro quién cedía ante la posición de fuerza de los Estados Unidos.



El martes 20 de noviembre, quince horas después del comunicado de Fidel Castro a U Thant, llegó a la Casa Blanca un mensaje de Kruchev, en el cual anunciaba que serían retirados los IL-28 en un plazo de 30 días.

Konrad Adenauer


Ese mismo día, en una conferencia de prensa, Kennedy anunció que se habían reducido los peligros debido a la decisión soviética de retirar "las armas ofensivas". Más adelante planteó: "...si todas las armas ofensivas se retiran de Cuba y se las mantiene fuera del hemisferio en el futuro, bajo comprobación y salvaguardias efectivas, y si no se usa a Cuba para exportar los propósitos agresivos del comunismo, habrá paz en el Caribe".

Charles Degaulle


Acto seguido anunció: "...no abandonaremos los esfuerzos de orden político y económico o de otra naturaleza, en el hemisferio, para impedir la subversión procedente de Cuba, ni nuestra esperanza y propósito de que el pueblo cubano pueda ser algún día verdaderamente libre; pero estos objetivos son diferentes del intento de emprender una invasión militar a la Isla".

Dio a entender también que continuaría con las incursiones aéreas sobre Cuba, bajo el pretexto de que el régimen de Fidel Castro no había permitido observadores internacionales en su territorio.

Ese mismo día martes 20 de noviembre, McNamara ordenó el cese de la cuarentena. Por su parte, las tropas del “Pacto de Varsovia” declararon su paso a las condiciones normales.

Dos días más tarde, Fidel Castro ordenó medidas similares.

En la tarde del domingo 25 de noviembre de 1962,  tuvo lugar una reunión, en sesión conjunta, entre las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y el Consejo de Ministros del régimen de Fidel Castro, donde se trataron los problemas referentes a la solución de la crisis y para analizar la respuesta a las palabras del Presidente Kennedy del día martes 20 de noviembre, cuando éste anunció el cese de la cuarentena.

Se acordó hacer pública una declaración para dar a conocer al pueblo y al mundo la posición del régimen.

El documento rechazaba la comprobación o la inspección (en territorio de Cuba) derivados de los acuerdos alcanzados entre la URSS y los E.U.

La declaración proclamaba que el régimen se reservaba el derecho de adquirir armas, de cualquier tipo, para su defensa.

Reafirmaba que los resultados obtenidos hasta aquel momento en las negociaciones soviético-norteamericanas, habían evitado un conflicto armado, pero no habían logrado la paz en el Caribe.

El lunes 26 de noviembre partía Mikoyán hacia los E.U. donde conversaría con los representantes soviéticos y norteamericanos, en las Naciones Unidas. Se entrevistó también con el Presidente Kennedy.

Mikoyán intercambió opiniones con U Thant, sobre la marcha de las negociaciones y le informó que el gobierno de la URSS y el régimen de Fidel Castro respaldaban su plan sobre el establecimiento de puestos de control de las Naciones Unidas, en los países de la cuenca del Caribe, incluyendo el territorio de los E.U., donde observadores internacionales controlarían el cumplimiento de los compromisos contraídos.

La URSS y el régimen de Fidel Castro habían presentado un proyecto de protocolo tripartito, al cual el gobierno de los E.U. no le prestó mayor interés. Ya el daño había sido inferido por parte de Kruchev, al ningunear a Fidel Castro. Los E.U. impedirían cualquier negociación en la cual estuviera representado el proyecto de dictador totalitario cubano.

La iniciativa de U Thant tampoco prosperó.

El día 27 de noviembre de 1962 la delegación norteamericana presentó un proyecto con nuevas exigencias, entre las cuales señalaba el retiro de todos los sistemas de armas para fines ofensivos, a la vez que legitimaba su interés por fiscalizar las armas que el régimen imperante en Cuba podía tener para su defensa y proclamaba su derecho a mantener los vuelos de reconocimiento con el propósito de controlar la obligación del gobierno soviético de no enviar armamentos ofensivos a la isla.

Aquel documento condicionaba el compromiso de no invadir el territorio cubano, a que el régimen imperante no pusiera en peligro la paz y la seguridad del hemisferio occidental.

El proyecto soviético establecía claramente los compromisos contraídos en el proceso negociador.

El régimen de Fidel Castro realizó las observaciones de rigor a los dos proyectos. No aceptó como válido un acuerdo que no tomara en consideración los cinco puntos formulados el 28 de octubre.

Denunció también la pretensión norteamericana de incluir nuevas exigencias en su declaración y rechazó como ineficaz toda oferta de no invasión con carácter condicional, pues invadir no es un derecho de los Estados Unidos, sino un delito internacional.

El día 28 de noviembre Mikoyán se entrevistó con Adlai Stevenson y John McCloy. Durante la conversación expuso su criterio de que el proyecto presentado por los E.U. omitía algunas de las estipulaciones contenidas en los mensajes de Kruchev a Kennedy, incluyendo nuevas exigencias y señaló que el gobierno soviético respaldaba la posición del régimen de Fidel Castro, puesto que "ahora" consideraban que los cinco puntos eran indispensables para la solución definitiva de la crisis.

Los norteamericanos aseguraron a Mikoyán que los E.U. cumplirían los compromisos y expresaron que preferían un control de las Naciones Unidas para verificar los compromisos contraídos pero, la negativa de Fidel Castro lo hacía imposible y por tanto continuarían ejecutando las observaciones necesarias con sus propios medios.

Las demandas contenidas en los cinco puntos, al entender de los norteamericanos, no se encontraban reflejados en las estipulaciones contenidas en los mensajes de Kruchev a Kennedy y por tanto no entrarían a discutirlas.

Mikoyán viajó, al día siguiente (29 de noviembre de 1962) a Washington para sostener una conversación con Kennedy, donde volvió a tocar el tema de los proyectos de declaración.

Mikoyán  se mostró insatisfecho debido a que la propuesta norteamericana anulaba las obligaciones contraídas. Por su parte, Kennedy planteó que la idea de concertar tres declaraciones no era la más viable y que sería mejor para todos que U Thant se limitara a tomar notas sin llegar a ninguna votación en el Consejo de Seguridad.

La cobardía política de Kruchev, por así decirlo, permitía a Kennedy, ignorar a Fidel Castro como parte de las negociaciones. Mikoyán se quedó sin argumentos.

Mikoyán insistió sobre los vuelos de reconocimiento y Kennedy expuso que estos se ejecutarían a gran altura. Mikoyán aludió a la violación del derecho internacional y añadió que en ese caso los E.U. debían aceptar la inspección multilateral y expresó: "Parece que Estados Unidos no quiere apagar todas las chispas del incendio (provocado por ellos mismos) y nosotros queremos resolver este asunto cuanto antes para poder pasar a otros problemas y resolverlos también. ¿Qué le puede decir a Kruchev? ¿Le puedo decir que ustedes están dispuestos a cumplir las obligaciones que han contraído o que no están dispuestos?"

Tal vez Kennedy haya pensado que Mikoyán era tonto del culo.

El asunto es que el día 3 de diciembre de 1962 las posiciones de ambos países no habían experimentado ningún cambio. Ese día, Arthur Silvester, Secretario Auxiliar del Departamento de Defensa de los E.U., comunicó que la URSS había iniciado la evacuación de sus bombarderos IL-28 de Cuba. Faltaba aún la retirada de las tropas soviéticas.

El día 12 de diciembre de 1962 Kruchev dio a conocer un informe en el que hacía serias advertencias a los Estados Unidos para que cumplimentaran sus obligaciones para la solución de la crisis: "El Gobierno soviético confía en que las obligaciones asumidas por Estados Unidos de América respecto a Cuba serán observadas rigurosamente, pues la infracción de tales obligaciones resultaría peligrosa, no solo para la región, dado que inevitablemente suscitaría un nuevo y agudo conflicto y crearían una nueva amenaza para la paz". Y agregó que "...las obligaciones tienen vigencia mientras la otra parte cumpla el acuerdo. Si las obligaciones asumidas no son cumplidas por la otra parte, nos veremos forzados a emprender las acciones que exija la situación creada".
Alardes de Buey Viejo








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jueves, 20 de septiembre de 2012

Fidel Castro le escribe a Kruchev (la crisis de octubre)

OCTUBRE DE 1962

Fidel Castro le escribe a Kruchev


Fidel Castro le escribe esta carta a Kruchev,  el cual “suponen”, interpreta “erróneamente” su significado, como la  demanda para ejecutar el primer golpe nuclear .
 
La Habana, octubre 26 de 1962

 

Querido compañero Kruchev:

Del análisis sobre la situación y los reportes en nuestro poder, consideramos que la agresión es casi inminente dentro de las próximas 24 a 72 horas.

Nos enfrentamos a dos posibles variantes: la primera y la más probable consiste en un ataque aéreo contra ciertos objetivos, con el objetivo limitado de destruirlos; la segunda y menos probable, aunque posible, sería la invasión. Entiendo que esta variante precisaría de un gran número de fuerzas y constituye, además, la más repulsiva forma de las agresiones, lo cual les podría abstener de realizarla.

Usted puede descansar en la seguridad de que nosotros resisitiremos el ataque firme y resueltamente, cualquiera que sea.

La moral del pueblo cubano es extremadamente alta y el agressor será confrontado heroicamente.
 
En este momento quiero expresarle brevemente mi opinión personal. Si fuese implementada la segunda variante y los imperialistas invaden Cuba con el propósito de ocuparla, el peligro de esa política agresiva en relación a la humanidad es tan grande que el siguiente paso nunca debe ser permitido por la Unión Soviética, dadas las circunstancias, en que los Estados Unidos pudieran lanzar el primer golpe nuclear.


Le digo esto, porque yo creo que la agresividad imperialista es extremadamente peligrosa y si ellos deciden llevar a efecto el brutal acto de invadir Cuba, violando las leyes internacionales y la moralidad, ese sería el momento para eliminar tal peligro para siempre, mediante un claro acto de legítima defensa, no obstante lo duro y difícil que la solución pueda ser, porque no existe otra.

Ha influido en mi opinión, ver como esta política agresiva se ha desarrollado, como los imperialistas, olvidando la opinión pública mundial y olvidando los principios y las leyes, bloquean los mares, violan nuestro espacio aéreo y preparan la invasión, mientras que al mismo tiempo frustran cualquier posibilidad de conversar, aun encontrándose al tanto de la seriedad del problema.

Usted siempre ha sido y continúa ser un incansable defensor de la paz y yo entiendo cuan amargas deben ser estas horas cuando el resultado de sus esfuerzos sobrehumanos son tan seriamente amenazados. No obstante, hasta el último momento mantendremos la esperanza de que la paz sea salvaguardada y estamos deseando contribuir para esto tanto como seamos capaces. Pero al mismo tiempo, nos encontramos preparados para confrontar calmadamente esta situación que consideramos verdaderamente posible y verdaderamente cercana.

Una vez más le expreso nuestra infinita gratitud y reconocimiento de nuestro pueblo al pueblo soviético que ha sido tan generoso y fraternal, así como la profunda gratitud y admiración por usted y le deseo éxitos en la seria responsabilidad y la  gran tarea que tiene por delante.

Fraternalmente

Fidel Castro
 
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lunes, 23 de julio de 2012

El Bloqueo naval y aéreo (la crisis de octubre)

Octubre de 1962














El Bloqueo naval y aéreo


El jueves 18 de octubre de 1962, tras el análisis preliminar de las fotografías del día anterior, mostraba que los trabajos de preparación de las rampas de lanzamiento se incrementaban. Esto fortalecía la posición de los partidarios del ataque aéreo masivo sorpresivo.













Algunos integrantes del Comité Ejecutivo eran partidarios de un ataque aéreo limitado (quirúrgico). Cuando Kennedy preguntó sobre la efectividad de ese tipo de acción, el General Taylor aseguró solo el 90% de la destrucción de los emplazamientos conocidos.

Es por ese motivo que la opción del bloqueo militar (naval y aéreo) comenzó a tomar fuerza en el debate.

Los integrantes de aquel Comité se encontraban bajo presión. Estaban aportando criterios y opiniones (totalmente prohibidos en el sistema soviético y en la incipiente dictadura de los hermanos Castro Ruz). Ante el desconocimiento de la ubicación de todas las rampas de lanzamiento, el criterio y la opinión sobre el golpe aéreo quirúrgico carecía de valor. ¡Era solo eso, criterios y opiniones! Lo importante era su valoración. Del análisis saldría la decisión a tomar.

Durante la discusión Robert Kennedy, respondiendo a los planteamientos del ex secretario de Estado Dean Acheson, quien abogaba aún por el golpe aéreo amplio y sorpresivo, expresó que por muy poderosos que pudieran ser los argumentos políticos y militares a favor del ataque, con preferencia al bloqueo; fuesen cuales fuesen las razones alegadas, lo que predicaban, en el fondo, era un ataque por sorpresa de una gran potencia contra una nación muy pequeña. Y eso no podían hacerlo los Estados Unidos si querían mantener su moral en el país y en todo el mundo.

El bloqueo militar, naval y aéreo se presentaba como una acción de fuerza que obligaría a Kruchev a una respuesta inmediata, además de evitar un enfrentamiento militar directo. A Kennedy le gustaba la idea de dejar la “papa caliente” en las manos del cocinero.

Kennedy era de la opinión de dejar una salida a Kruchev, que en definitiva había comenzado las hostilidades. Necesitaba saber cuál era el objetivo final, para de esta forma ir aumentando la presión en dependencia de lo que aconteciera.

Lemay
El Director del Departamento Legal, del Departamento de Estado fue consultado sobre la legalidad de la instalación de los cohetes nucleares en Cuba, manteniendo siempre que “era algo legal”, pero cuestionable.
Abram Chayes


Fue entonces que los expertos de los Departamentos de Estado, Justicia y Defensa comenzaron a trabajar en la elaboración de la proclama oficial, no de bloqueo militar, sino de cuarentena.
Hasta ese momento, en las reuniones del Comité Ejecutivo se trabajaba sobre la base legal que invocaba que la presencia de los cohetes nucleares, en Cuba, se podía interpretar como un ataque armado y los juristas no compartían ese criterio.
Este es un ejemplo de cómo funciona el sistema democrático, donde el poder y la toma de decisiones no parten de la voluntad caprichosa de un solo personaje.

El asesor del Presidente era de la opinión de que los soviéticos podían hacer lo que quisieran, siempre y cuando tuvieran el beneplácito de Fidel Castro, que era la persona al frente del régimen imperante en Cuba.
A Kennedy le preocupaba que los soviéticos apelaran a la opinión pública internacional y es por ese motivo que le encargó a Sorensen que pusiera énfasis en lo repentino, engañoso y malintencionado despliegue de cohetes nucleares hacia el Hemisferio Occidental.
En un momento dado, en la reunión del Comité Ejecutivo (se encontraban participando la Junta de Jefes de Estados Mayores), se produjo un intercambio entre el Presidente de los Estados Unidos y el General Curtis LeMay, Jefe del Estafo Mayor de la Fuerza Aérea, quién defendió la necesidad del ataque militar.

Cuando Kennedy le pregunto, cual creía él que sería la respuesta soviética, el General se mostró escéptico y le aseguró que no habría respuesta alguna. Entonces Kennedy argumentó que, por fuerza, reaccionarían en algún lugar y eso no sería bueno. Advirtió también que, de continuar pasando el tiempo sin tomar medidas, se instalarían más y más cohetes y todos los que ya estuvieran en Cuba se harían operacionales.

Kennedy se decantaba a favor de la cuarentena, pero no hacía oídos sordos a sus generales, aunque le encolerizara la idea que llegaran a pensar que titubeaba ante la idea de posibles acciones combativas.

En definitiva, los militares son “educados” para la guerra y es muy difícil (por no decir imposible) que cuando se cuestione la posibilidad de entrar en combate un militar se presente portando una paloma y una rama de laurel en cada mano.

Al finalizar el día, los partidarios de la “cuarentena” comenzaban a ser mayoría. No obstante, el Presidente pidió a los integrantes que se dividieran en dos grupos, que estudiarían las ventajas de un curso lento de las acciones, con la “cuarentena” y lo que sería necesario hacer después; el otro continuaría estudiando la acción militar rápida, con o sin aviso previo.

Al finalizar la tarde habían decidido que el martes 23 de octubre era la fecha preferible para el ataque aéreo en gran escala y el día 30 de octubre comenzaría la invasión a más tardar.

El día 5 de octubre el Presidente Kennedy recibió a Andrei Gromiko. Ninguno de los dos hizo alusión a los cohetes. No obstante y para evitar confusiones, Kennedy leyó en voz alta su declaración del 4 de septiembre, en la que señalaba las graves consecuencias que tendría el emplazamiento en Cuba de cohetes o armas ofensivas.

Ese mismo día ya se encontraban en completa disposición combativa otras cuatro rampas de lanzamiento. Los soviéticos ya tenían un ejército de 40 mil hombres en territorio cubano.

Supuestamente, habían mantenido al margen de toda información a Fidel Castro, que se había convertido, de esa forma, en un pelele de los soviéticos.

Los aviones U-2, que habían dejado de volar entre los días 29 de agosto y 14 de octubre,  realizan 6 vuelos el día 17 de octubre. ¡Era evidente que estaban muy preocupados! Aquella cantidad de vuelos sobre una región tan pequeña, constituía una situación excepcional.














Ya habíamos dicho que los soviéticos tenían prohibido irradiar el espacio aéreo, pero aunque esta era una de las tantas órdenes contradictorias e incumplidas, los aviones MIG ya se encontraban volando sobre el espacio aéreo cubano desde el 18 de septiembre. Y los radares de la aviación detectaban el vuelo de los aviones U-2.












Ya habíamos dicho que los soviéticos tenían prohibido irradiar el espacio aéreo, pero aunque esta era una de las tantas órdenes contradictorias e incumplidas, los aviones MIG ya se encontraban volando sobre el espacio aéreo cubano desde el 18 de septiembre. Y los radares de la aviación detectaban el vuelo de los aviones U-2.

El análisis de las fotografías tomadas por los U-2 el día 17 fue acabado de realizar el día viernes 19 de octubre de 1962, permitiendo conocer la existencia de otros dos emplazamientos de cohetes de alcance medio (cuatro rampas cada uno) en la región de Sagua la Grande y una de cohetes de alcance intermedio (cuatro rampas), estimándose que estarían operacionales en diciembre.
Fueron detectados igualmente  tres emplazamientos de cohetes alados de defensa costera, 22 emplazamientos de cohetes AA y de 35 a 40 aviones MIG-21.
Durante el análisis fue emitido un estimado especial de inteligencia en el cual no consideraban la posibilidad de que la URSS atacara a los E.U. desde las bases del territorio propio, ni de sus bases en Cuba. El estimado general consistió en la convicción de que cualquiera que fuesen las represalias soviéticas, en caso de una invasión a Cuba, nunca iniciarían (de forma deliberada) una guerra general.

















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domingo, 8 de julio de 2012

Consintieron en ocultar las intenciones soviéticas (la crisis de octubre)

La Crisis de Octubre

Los hermanos Castro Ruz consintieron en ocultar las intenciones soviéticas


Los departamentos de aseguramiento geodésico-astronómico y el balístico de la ATS confrontaron varios problemas durante el emplazamiento de los cohetes.

Las cartas topográficas cubanas se encontraban realizadas de acuerdo con el sistema norteamericano de coordenadas. De manera que tuvieron que convertirlas al sistema soviético. Además, tuvieron que elaborar una metodología especial de calibración.

La lejanía de las estaciones de radio soviéticas impedía la recepción de las señales, necesarias para corregir los cronómetros durante la ejecución de los trabajos astronómicos. Acabaron utilizando estaciones similares a la de los Estados Unidos.

Cabe señalar que los soviéticos, por esa época, carecían de computadoras y los cálculos los realizaban a mano.

En el ínterin, las tropas soviéticas continuaban la invasión.

Las tropas terrestres de ocupación de la URSS estaban compuestas por cuatro regimientos de infantería motorizada, cuyo principal objetivo era la protección de los regimientos coheteriles estratégicos y sus bases técnicas. Como objetivo secundario, apoyar a las incipientes fuerzas armadas del régimen de los hermanos Castro Ruz en el aniquilamiento de todo lo que se opusiera a su consolidación.

Dos de los regimientos anteriormente señalados fueron ubicados en la región occidental, muy cerca de Artemisa y Managua. Un tercer regimiento en la zona de Remedios y el cuarto lo dislocaron en la región de Holguín.

En esta última región ubicaron un regimiento de cohetes alados FKR cuyo objetivo era la Base Naval de Guantánamo.
Las fuerzas de defensa anti-aérea de la ATS (SA-75 y MIG-21F-13). Dos divisiones de tres regimientos, cada uno con tres grupos de combate y un grupo técnico. Su misión consistía en cubrir el espacio aéreo. Una de las divisiones cubriría la parte occidental hasta el límite de Caibarien-Trinidad. La otra división cubriría la parte oriental.





No era suficiente. Ninguno de los grupos lograría establecer la cooperación con los otros y tendrían que vérselas,en solitario,con un enemigo mucho más fuerte.

Aquí entraba a jugar un concepto erróneo de lo que se conoce como tipos de fuerzas armadas.
El concepto de tales fuerzas radica en que cada fuerza responde a un objetivo determinado. Pero es que la Protivo Bozdushni Oboroni Straní (más conocida por los cubanos como PBO) es un tipo de fuerza armada concebida para tiempos de paz para cubrir el amplísimo territorio de la URSS.
SA-75








Como bien dice su concepto, desde que deje de existir la paz, las PBOS se retiran hacia la profundidad dejando paso a las tropas de defensa anti-aérea de las tropas terrestres, que son prácticamente la misma cosa, pero que forman parte integral de los ejércitos, a cuya protección van destinadas.

Me atrevo a decir, sin que me quede nada por dentro, que los cuatro regimientos anteriormente descritos carecían de protección anti-aérea.

En fin, que la planificación de la defensa anti-aérea era un total descalabro, que hubiera costado infinidad de vidas y pérdidas materiales. De ser atacados por la aviación USA, posiblemente los cohetes de alcance medio, ubicados en Santa Cruz de los Pinos-San Cristobal-Candelaria, jamás hubieran logrado cumplir su objetivo. Igual sucedía con los otros grupos.

La región de la capital, la Base Aérea de San Antonio de los Baños, el Estado Mayor de la ATS y otras unidades importantes, solo eran defendidas por un grupo coheteril AA emplazado al este de la ciudad de La Habana. Debido a la deficiente planificación, la capital hubiera sido masacrada.

La Base Aérea de Santa Clara no se encontraba protegida y mucho menos la ciudad. Sin embargo, en la región Sancti-Spiritus-Ciego de Avila-Camagüey-Nuevitas se encontraban seis grupos Coheteriles AA que no defendían absolutamente nada.

Si a todo esto le sumamos que los SA-75 no son efectivos contra blancos en alturas inferiores a los dos mil metros y la prácticamente ausencia de artillería anti-aérea, podemos llegar a la conclusión que la ATS era totalmente vulnerable a la aviación norteamericana.

No existe justificación alguna para tamaño descalabro organizativo.

Las intenciones de Kruchev quedan al descubierto. Utilizó la invasión autorizada por los hermanos Castro Ruz, para alcanzar unos dudosos objetivos políticos.

En el mejor argot cubano: ¡Una cochambre!

El potencial de la aviación USA superaba en proporciones de 10 a 1 la defensa del territorio nacional.

Dicho esto, podemos afirmar (sin que nos quepa la menor duda) que la aviación de la ATS, la escuadrilla de bombarderos IL-28, los cohetes alados FKR y el regimiento de helicópteros, nunca tuvieron verdaderas posibilidades de actuar contra los desembarcos navales y aéreos de los E.U. Menos aun tuvieron posibilidades de establecer la cooperación entre unidades.

En cuanto a los medios navales, debemos decir que, con un regimiento de cohetes alados “SOPKA” (muy parecidos a los FKR), una brigada de lanchas coheteras y el regimiento de los anticuados IL-28, resultaría imposible enfrentar a una flota norteamericana. Aun con los cohetes de defensa costera.
Los barcos de patrullaje radio-electrónico (Oxford y Sargent Muller) monitoreaban las 24 horas, todas las comunicaciones.

USS Oxford


Pasados 50 años pretenden hacernos creer que Fidel y Raúl Castro consideraban como un “error” el traslado, en secreto, de las tropas soviéticas a Cuba. ¿Lo hubiesen conseguido de forma abierta? ¡Seguro que no! Eso echa por tierra semejante aseveración. La credibilidad de los hermanos dictadores hacía mucho tiempo que era nula.
La discusión sobre si las armas eran ofensivas o defensivas es estéril. Todo depende en como se utilicen y en que contexto. No se trata solo de criterios.
Fidel Castro ha tratado de defenderse diciendo que el permiso de entrada de tropas extranjeras en territorio cubano, no era actuar fuera de la ley. ¡Bueno, porque él lo diga no tiene que ser cierto! Claro que era fuera de la ley. Permitir una “invasión” de tropas extranjeras en suelo patrio es más que andar fuera de la ley. Eso se llama: Traición a la Patria. Constituyó una de las inmoralidades más grandes. No tenían derecho ninguno.
Poseer armas de cualquier tipo es un derecho soberano. Eso es verdad. Hasta el momento hemos visto que las armas y el personal soviético, que invadía el territorio cubano, no se encontraban bajo el mando de Fidel Castro. Eso no es poseer armas. Eso se llama permitir la entrada de un ejército de ocupación.
¡Intentaban pasarles gato por liebre a los norteamericanos y fueron descubiertos infraganti! El fiasco fue grande. Hoy no les queda otra alternativa que reconocer que les creó una atmósfera internacional hostil.
Todavía pretenden hacernos creer que la campaña propagandística desarrollada por los Estados Unidos, contra el régimen de que imponía Fidel Castro en Cuba y contra los planes de la URSS era manipulada. Pregunto: ¿La URSS y Fidel Castro no tenían intereses? ¿Qué querían? ¿Que el gobierno de los Estados Unidos permaneciera callado?
Lo peor de todo consiste en que siempre la decisión final de todo el pretendido acuerdo y el interés de Fidel Castro de que hoy se cuente que él no quería que aquello se hiciera en secreto, siempre acaba diciendo que:

«la decisión final del asunto se dejó en manos de los soviéticos porque los hermanos confiaban en la mayor experiencia de estos»

Añadir leyenda

Gromiko


Esto no tiene otra lectura que la de intentar despojarse de responsabilidades históricas. Por supuesto que si los soviéticos hubiesen anunciado en la ONU que defenderían a Cuba con proyectiles nucleares, hubiese sido una situación completamente diferente. No se hubiera llegado al borde de una guerra nuclear. Ni hubiesen entrado las tropas soviéticas en Cuba.
En sus memorias, Kruchev relata que Kennedy le había advertido, de que sospechaban las intenciones soviéticas de instalar cohetes nucleares en Cuba, cosa que Kruchev negó rotundamente en varias oportunidades.
Se justificaba alegando que los norteamericanos habían instalado sus cohetes en Turquía, Italia e Inglaterra, sin tener en cuenta los intereses soviéticos. O lo que es igual: Cuba solo le interesaba para sus conveniencias. La defensa del régimen de los hermanos Castro podía, en nuestros tiempos, considerarse como un efecto colateral al interés principal.
















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https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

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