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martes, 27 de agosto de 2024

Epílogo






La historia de la intervención de Fidel Castro en la guerra de Angola es más complejo de lo que aparenta.

Si me atengo a la más estricta verdad, tengo que reconocer que, si bien apoyamos a las FAPLA en su lucha contra la UNITA, no es menos cierto que, en muchas ocasiones no los apoyamos, sobre todo cuando el mando militar cubano consideraba que no era vital para nuestras fuerzas.

Por ejemplo:

En 1978 se desarrollo el llamado "Ejercicio Táctico en Campaña" dirigido por Raúl Menendez Tomasevich y que fuera el preludio de la "Operación Olivo", que a mí entender fue un rotundo fracaso. (Estas operaciones eran totalmente anti-UNITA).

Pero en 1988, cuando los acontecimientos de Cuito Cuanavale, la única ayuda cubana que recibieron las FAPLA (en su lucha contra la UNITA), fue el salvar de la catástrofe a las cinco Brigadas FAPLA que había incursionado más allá de Cuito Cuanavale en la dirección Mavinga-Jamba y que habían sido obligadas a retroceder, desorganizadamente, hasta la confluencia de los ríos del mismo nombre. 

En Cuemba, más allá de Cuito Bie, en la dirección Muñango las FAPLA se batían en solitario contra la UNITA, varios cientos de Kms. más al norte.

El avance en la dirección Ruacaná, aunque lo quieran adornar con algunas tropas FAPLA y SWAPO, fue un asunto totalmente cubano.

En 1988 se recibió una orden de Fidel Castro (MUY SECRETA), en la cuál se planteaba que las fuerzas cubanas no podían apoyar a las FAPLA, en contra de la UNITA, en ninguna acción que no estuviera vinculada con la defensa de Cuito Cuanavale o el avance de nuestras tropas por el Flanco Sur Occidental del Frente Sur (Ruacana). 

Varios encontronazos tuve con el ya fallecido General Cesar Lara Roselló por esta causa, incluso entrado el año 1989. Todavía y a sabiendas que la orden de Fidel Castro era no apoyar a las FAPLA en la dirección Cuemba, Lara insistía en que mi helicóptero fuese a abastecerlos con comida. Existía una razón para eso: Lara tenía un “negocito” con un jefe angolano., su “cúmbila” de cuando Lara se encontraba destacado en la “Operación Olivo”.

Por otra parte para entender cómo se desarrollaron los acontecimientos, es necesario, separar "la defensa de Cuito Cuanavale" de las operaciones por el referido flanco Sur Occidental del Frente Sur (Ruacana), ya que ambos no tenían conexión directa.

Les han llamado Flanco Sur Oriental y Flanco Sur Occidental de un mismo Frente Sur, aunque hubiera bastante tierra de por medio (entra ambos flancos) y casi todo dominado por la UNITA o al menos las FAPLA o el MPLA no tenían, en la zona que separaba dichos flancos, tropas ni representantes.

Sin el apoyo logístico y militar de África del Sur, que hasta ese momento la abastecía, luego de la independencia de Namibia (las SWAPO eran enemigos irreconciliables de la UNITA) y con la caída del régimen de "apartheid" la UNITA se quedó a la deriva.

Al MPLA, reconocido por todos los países del cono sur africano y las Naciones Unidas, aun le costó trabajo, no exterminar, sino eliminar el fantasma político de la UNITA. Aun hoy, muerto Savimbi, la UNITA sigue dando dolores de cabeza, desde el punto de vista político, aunque ya no es ni la sombra de lo que un día llegó a ser.

Los sur-africanos pueden decir lo que se les antoje, pero los que penetraron en territorio ajeno fueron ellos y los que se retiraron también. Fidel Castro tenía la coartada de haber sido “invitado” a defender al gobierno de Angola. 

Gobierno reconocido por las Naciones Unidas. 

Desde la distancia que nos ofrecen los años transcurridos, hoy podemos saber que efectivamente las SADF no tenía efectivos militares para forzar los ríos Cuito y Cuanavale. 

En 1989 no teníamos idea exacta de los medios con que contaban ni el propósito que se habían hecho.

Los aviones SAAF (de fabricación occidental) tenían mayor autonomía de vuelo. Pero, lo decisivo es el ser humano. Los hombres (pilotos) sur-africanos demostraron muy buena preparación y le dieron infinidad de dolores de cabeza a nuestros mejores pilotos de combate.

En el Flanco Sur Oriental del Frente Sur no había otra opción que “TABLAS”; y eso era lo que pretendía Fidel Castro, para comenzar el desplazamiento por el Flanco Sur Occidental del Frente Sur en dirección a la hidroeléctrica de Ruacaná. 

De ahí la construcción, en tiempo record, del aeródromo de Cahama y la reparación del ibídem de Xangongo, N ́Giva y la incorporación de los aviones MIG-23BN.

Las muchas bajas cubanas, a las cuales se refieren los sur-africanos, es totalmente falso. Hubo más muertos por cuestiones tales como, negligencias, ingestión de bebidas alcohólicas, accidentes de tránsito y enfermedades que, por acciones combativas.

La relación que guarda la ayuda cubana con la caída del apartheid, no es más que un granito de arena con mucha propaganda en torno. Al país sur-africano le hacía falta mano de obra que no tenía (mientras los negros estuvieran segregados) y no había alternativa. O se acababa el apartheid o se acababa.

El apartheid era un sistema político, tan enemigo de la economía moderna como lo puede ser el comunismo stalinista, maoista, el sistema feudal o el esclavismo. Lo que en realidad importa es en manos de quienes están los medios de producción. Ya sabemos que en manos de una cúpula totalitaria es como volver a la etapa feudalista del desarrollo de la humanidad. 

He tratado de explicar el porqué los soviéticos eran los encargados de preparar a las tropas angolanas, mientras que las fuerzas cubanas protegían el territorio. No he negado, en ningún momento, que hasta tuvieran que intervenir (las tropas cubanas) en contra de la UNITA en muchas ocasiones aunque, Fidel Castro dijera lo contrario.

Los que fabricaban los armamentos que compraba el gobierno angolano, eran los soviéticos y a Fidel Castro le interesaba que fueran los asesores (soviéticos) de las FAPLA, para que de esta forma estuvieran involucrados en el conflicto, no solamente como proveedores de material bélico.

El error más grande, cometido por Savimbi fue aliarse a un régimen racista, pues no solamente provocó el repudio del África negra, sino de la mayoría de los países democráticos y progresistas del mundo.

En los combates del río Lomba no participaron tropas cubanas. Muy por el contrario, el alto mando militar cubano había advertido a su homólogo soviético que era una imprudencia realizar esa operación, por muchas razones y la más poderosa, que eran insuficientes los medios logísticos con que contaban. No obstante, la UNITA tuvo que recular hasta el río Lomba, lugar en que la SADF, a 200 kilómetros de la frontera de Namibia, los detuvo en seco y faltó poco para que las cinco brigadas FAPLA, con todo el asesoramiento soviético, fueran aniquiladas totalmente.

Para entender verdaderamente la intervención de Cuba en Angola, debemos partir de la megalomanía de Fidel Castro y sus ínfulas de Napoleón tropical.

Considero que cada hecho debe estar en el lugar que le corresponde. A Fidel Castro, lo que corresponde a Fidel Castro..., y a las tropas cubanas, lo que corresponde a las tropas cubanas. Que los hechos se entrelazan. 

Es cierto. Nos corresponde tratar de darle la justa medida. 

Son muchos los que tratan el tema a la ligera y casi nunca tocan los puntos neurálgicos. 

El General Arnaldo Ochoa, y muchos de los oficiales que participamos, coincidíamos en que no había salida si los sur-africanos no nos la proporcionaban. 

Una ofensiva cubana hacia el territorio de Namibia, cosa que nunca se había imaginado, sólo hubiera llegado hasta 400 ó 500 kilómetros en profundidad, si acaso.

La clave del éxito o el fracaso consistía en poder mantener todo el terreno que ocuparan las tropas durante la proyectada ofensiva. De nada hubiera valido entrar, destruir las bases militares sur-africanas y regresar al territorio angolano pues hubiera sido la de nunca acabar y al final la economía del régimen de Fidel Castro, sin apoyo de la Unión Soviética, hubiera sufrido un descalabro que me niego a imaginar.

Analizándolo desde el punto de vista político, hubiera traído infinidad de problemas no solo con los países opuestos al régimen de Fidel Castro, sino también con los países del campo socialista que ya se venía desmoronando (a finales de 1989 solo quedaba la URSS).

Es por eso que considero que el "bluff" de Fidel Castro funcionó, pues si Pretoria hubiera aguantado seis meses más, hubiera sido la debacle.

Durante los 15 años de permanencia cubana en Angola, el MPLA se había fortalecido lo suficiente como para desarticular a la UNITA por sí solo, siempre y cuando la organización de Savimbi careciera de ayuda, tal como sucedió. 

Esto quedó demostrado con el tiempo y aun José Eduardo Dos Santos sigue al frente de Angola y del MPLA, aunque ya no sea lo que era antiguamente (la política exterior de los Castro tampoco lo es).

Lo que le permitía sobrevivir (a la UNITA), además de la ayuda sur-africana era una parte de la población que verdaderamente les apoyaban (a veces por la fuerza y otras por la fuerza de las circunstancias) además de lo extenso del territorio y el tribalismo del pueblo angolano que, al carecer de concepto de nación – cosa que no se logra de un día para otro- no entendía que un angolano de Cabinda tuviera que ir a combatir al Cuando Cubango o un kimbundo fuera a combatir en tierras de un umbundo. En fin, muy complicado.

Al final la balanza se inclinó a favor del MPLA que tenía el poder económico y la UNITA dejó de recibir la ayuda exterior. Poco a poco el MPLA fue ganándole terreno, ocupando todos aquellos lugares de interés económico que pudiera proporcionarle recursos a la UNITA y como no tenía que realizar mayores gastos en armamentos, los dedicó a mejorar (si es que se puede utilizar ésta palabra) las condiciones de vida de la población en las ciudades y pueblos.

La FAPLA, el ejército del MPLA, no fue levantado por los cubanos, sino por los soviéticos y no constituía una masa heterogénea.

Donde se mixturaban cubanos y angolanos no había asesores soviéticos y viceversa.

Los alemanes orientales poco o nada tuvieron que ver en Angola.

Las FAPLA disponían de superioridad en volumen de fuego y modernidad de armamento, pero todos los angolanos carecían de tres factores esenciales: organización, disciplina y concepto de nación.

La UNITA, sin embargo, se apoyaba en el nacionalismo (tribalista) de los Umbundos u Ovimbundos, que es precisamente la población dominante en provincias angolanas como Benguela, Huambo, Bie y Cuando-Cubango.

Por ejemplo:

Soldados FAPLA de la provincia angolana de Uige, consideraban que ellos no tenían nada que hacer en el territorio del Cuando-Cubango. Al preguntárseles por Jose Eduardo Dos Santos, casi la totalidad de la población de la provincia de Huambo respondía que: “Ese era el presidente de allá, de Luanda...”

En el Cuando-Cubango no existen junglas. Es un terreno semi- desértico, arenoso, con vegetación entre cinco y diez metros de altura. 

Las estaciones de lluvia están bien definidas entre los meses de febrero, marzo y abril.

Por suerte, para las tropas cubanas, las vías de comunicación no eran escasas. Todo lo contrario. Había una vasta red de carreteras asfaltadas (construidas por los portugueses) y una muy buena cantidad de kilómetros de vías férreas. 

Las columnas o caravanas cubanas caían muy pocas veces en las minas, plantadas por la UNITA en las carreteras. Cuando las tropas cubanas eran emboscadas por la UNITA, el volumen de fuego y el apoyo aéreo (con helicópteros) daban rápida cuenta de la situación. La sabana del Cuando Cubango, de ligero descenso hacia el sur, no era lugar propicio para emboscadas.




Es verdad que el General Ochoa arribó a Angola con la flor y nata del ejército cubano, pero es totalmente falso que mantuviera, precavidamente, sus reservas estratégicas lejos de este teatro de operaciones, así como es también falso que se considerase, Cuito- Cuanavale, como perdida desde el punto de vista militar.

Por otra parte, Cuito-Cuanavale no llega a ser una ciudad. Su importancia, desde el punto de vista militar, no es el poblado, ni el aeródromo. La importancia consistía en el paso de la confluencia de los dos ríos; la posibilidad de abrir o cerrar una puerta de entrada o salida a ulteriores acciones combativas. El dominio del cruce del río era estratégico para ambas fuerzas beligerantes. De perderse, las Brigadas FAPLA hubieran sido aniquiladas.

Se sabía que África del Sur había efectuado pruebas nucleares y suponíamos que debía estar preparando el arma nuclear. Pero de hacer pruebas a poseer un arma nuclear hay mucha distancia y esa distancia es aún mayor cuando se trata de transportar esa arma hacia su supuesto destino.

Los últimos días fueron muy interesantes. Comenzaron a realizarse las exploraciones del terreno con vistas a la retirada gradual de las tropas. 

Se produjo una penetración de las tropas sur-africanas, como consecuencia de un enfrentamiento entre las fuerzas de la UNITA y el MPLA, debido a que en el transcurso de las conversaciones, los sur-africanos habían planteado que el gobierno angolano no-tenia control sobre los puestos fronterizos de la provincia del Cuando- Cubango, por lo que tuvieron que hacer acto de presencia y mantenerse en dichos lugares, por lo menos hasta que concluyeran las conversaciones.

La UNITA se mantuvo activa todo el tiempo. Ataco Huambo, derribó torres de alta tensión para sabotear los carnavales de Lubango.

El día 21 de marzo del año 1989 estuve presente en el intercambio de prisioneros en la zona de Ruacaná. Los nuestros parecían venir de turismo, llenos de pacotilla. El sur-africano calzaba zapatos “apéame uno” y una maletica de cartón que daba pena.

Casi todos los prisioneros fueron entrevistados por la prensa cubana e internacional. Solamente uno de apellido Lantigua, no fue entrevistado e incluso los periodistas nacionales lo evitaban.

Se trataba de un pipero (chofer de una abastecedora de agua) de Huambo que se dedicaba, entre otras cosas, a venderle agua a la población local en beneficio personal. Fue capturado (“apañado”) por la UNITA y se mantuvo (“ficó”) prisionero hasta el final de la guerra. El quería ser entrevistado y sé autoproclamaba “decano” de los prisioneros, mostrando unas cicatrices en el dorso de las manos, como prueba de que lo habían torturado. Más adelante presentaron, en Cuba, un documental sobre éste infeliz cubano.

A principios del mes de abril de 1989 comenzó la retirada con rumbo norte.
Por toda la carretera se veía la técnica en movimiento.
Pudimos apreciar cierta confusión en el mando de la MMCA, algo así como una "POLOSTROIKA", en alusión al cambio de mando (por demás extraño) entre Ochoa y Cintra Frías (Polo).

La UNITA derribó un helicóptero FAPLA en Alto Hama. 



Fueron entregadas las poblaciones de Matala y Xangongo a las FAPLA.

El día 4 de abril de 1989 recibimos la orden de detener el proceso de retirada gradual.
Se había producido un hecho extraordinario.
Resultó que las SWAPO, que durante quince años no le habían tirado una galleta a un chino (como decimos los cubanos) y habían recibido innumerables golpes de castigo de las SADF, se consideraron con el derecho de entrar de forma clandestina en Namibia.

Los sur-africanos hicieron una carnicería.
Por su parte, la UNITA atacó una de nuestras caravanas y recibió una merecida respuesta.

Gorbachov estuvo en Cuba. Estando en Cahama, vimos por los noticieros por los noticieros, los discursos en la Asamblea Nacional del Poder Popular y el no haber aceptado la Orden José Martí, comprendimos que el máximo líder de la Unión Soviética no consideraba que Cuba fuese de importancia para la política exterior soviética.

Diez años después de que la resolución 435 de Naciones Unidas hubiera creado las bases para la independencia de Namibia, el régimen del apartheid accedió a retirarse de un territorio que mantenían ocupado en franco desafío a la opinión pública internacional.

El 22 de diciembre de 1988, en las oficinas de las Naciones Unidas en Nueva York, fue firmado el acuerdo entre Angola, el régimen de Fidel Castro y África del Sur. Actuaba como mediador, el gobierno de los Estados Unidos de América.

Se aproximaban tiempos de cambio, pero nadie lo imaginaba.

Han transcurrido 28 años de la terminación de nuestras intervenciones militares en África. Tiempo más que suficiente para analizar el resultado final de tantos sacrificios en vidas humanas y destrucción económica, tanto para los países donde se produjeron como para los interventores en el conflicto.

Las más largas fueron Angola y Etiopia. 

La intervención en este último país no tenia absolutamente nada que ver con el Apartheid y solo sirvió para consolidar en el poder al genocida más grande que haya existido en el continente africano, el Coronel Mengisto Haile Mariam. Dictador desde febrero de 1977 hasta mayo de 1991 en que escapó en un avión militar cargado de lingotes de oro en dirección a Zimbague donde encontró refugio político.


                     Fidel Castro y Mengistu compartiendo el Trono

Catorce años de terror y genocidio. Fue juzgado en ausencia y condenado por una corte Etíope por el delito de genocidio estimado en casi dos millones de muertes. Algún día Fidel Castro tendrá que responder por el sacrificio de tantos cubanos caídos en Etiopia para consolidar a esta bestia en el poder. 



En el caso de Angola es tan, o más bochornoso que el de Etiopia. El régimen que el castrismo apuntaló en el poder, a costa de miles de cubanos caídos y mutilados renunció al socialismo e implantó un capitalismo salvaje más cercano al feudalismo que a cualquier otro sistema social precedente.

Ese Frankestein que el castrismo creó, lleva 40 años en el poder.

Los 15 años que duró el boom petrolero solo sirvió para convertir en billonarios a Isabel dos Santos y su hermano José Filomeno, hija e hijo del dictador José Eduardo dos Santos.

 

Hoy, ese Frankestein, creado por el castrismo, es el país más caro y uno de los más pobres y depauperados de África.

Sin lugar a dudas aquella larga guerra fue definitivamente una Guerra Innecesaria. 



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martes, 14 de marzo de 2017

Mi primera Misión Internacionalista

Mi primera Misión Internacionalista

Transcurría el verano del año 1973 en todo su húmedo calor cubano. Era una noche en la cual nos encontrábamos cenando en el restaurante “Las Bulerías” al frente de lo que en otros tiempos fuese el hotel “Havana Hilton”, rebautizado por la “Fidel Castro” como “Habana Libre”.

Noche de un fin de semana en que dos matrimonios cenábamos, cuando llegó a nuestra mesa un camarero, preguntando quién era Lenin Carracedo. Creo recordar que “el flaco” puso cara de susto, cuando el camarero, que le decíamos Tello y más adelante sería mi vecino y amigo, le dijo que tenía una llamada telefónica.

Estábamos de retén de la guardia combativa y por un momento pensé que hasta ahí había llegado nuestro fin de semana.

Al regresar a la mesa el flaco venía con cara de preocupación. Ante nuestras miradas inquisitivas nos dijo que  el Jefe de la Sección Fuerza Aérea* de la DAAFAR, 1er Capitán Edel Martín, nos estaba citando a ambos para presentarnos al día siguiente (lunes) en su oficina.

Se nos aguó la fiesta. El resto de la noche transcurrió devanándonos los sesos, intentando recordar en que habíamos metido la pata en los últimos días.

*En realidad debe llamarse “Sección de Aviación”, pues desde que se adoptó el sistema de Defensa Anti Aérea de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (DAAFAR), en Cuba dejó de existir las Fuerza Aérea como tipo de fuerza armada y las unidades de aviación de combate, transporte y helicópteros fueron subordinadas a un sistema de defensa al mejor estilo soviético en tiempos de paz.
El miedo a unidades imposibles de neutralizar (una vez en el aire) unido a la ignorancia de los jefes guerrilleros de las incipientes fuerzas armadas, posibilitó esta payasada soviética a raíz de la “Crisis de Octubre”.

Al siguiente día, ya en su oficina, Edel Martín nos recibió muy afablemente. No nos extrañó, pues teníamos con él una relativa amistad. La novia, era muy amiga de la mujer de Lenin. Ella era aeromoza de la Empresa Cubana de Aviación y “la gallega” (la mujer de Lenin) trabajaba en las oficinas de la Aviación Agrícola (una dependencia del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, IACC). Las relaciones se habían incrementado a través de la novia aeromoza de Galvez, un piloto de helicópteros devenido en piloto de combate que muriera al estrellarse su MIG-21 en el polígono de Siguanea.

Edel nos sirvió café y sin más preámbulo nos preguntó si estábamos dispuestos a cumplir una “misión internacionalista”. Por supuesto que sí, le respondimos. “Entonces no hay más que hablar. Preséntense mañana en Playa Baracoa y comiencen la transición para el helicóptero MI-8”.

Antes de despedirnos nos dijo que la misión podía ser en Yemen del Sur o en la Guinea de Sekou Touré. Enfatizó en que no hiciéramos comentarios y que él mismo se encargaría de informar al mando de nuestra unidad sobre el asunto de la transición.

En efecto, al día siguiente nos presentamos en la Unidad Militar 3405 (Playa Baracoa) donde fuimos recibidos por el piloto ejecutivo de Fidel Castro, Aníbal Carrión y su copiloto Silvio González Mojena (juntos, Silvio y yo cumpliríamos misión en Angola en el año 1978).

Además de Carrión y Silvio, participarían en la instrucción Jesús Fernández Janeiro (todos decían que era el piloto de Raúl Castro y su copiloto Hugo Blanco Ampudia.
 






UM 3405  Playa Baracoa



La Unidad Militar 3405 era conocida también como el “Escuadrón Ejecutivo” de Fidel Castro. Esta unidad militar aérea se encontraba ubicada en el aeródromo de Playa Baracoa, al oeste de la ciudad de La Habana.

Silvio, Hugo y yo habíamos estudiado juntos en el primer curso para pilotos de helicópteros realizado en Cuba, en una improvisada escuela llamada “Capitán José Arcadio García”. Después de unas 15 horas de vuelo, los tres fuimos seleccionados para constituir el primer grupo de “soleo”*

La transición al helicóptero MI-8 duró tres meses. Dedicamos un mes a los estudios teóricos (teníamos que pasar de una generación de helicópteros a otra) y asimilar los motores de turbo compresión que nada tenían que ver con los motores de combustión interna a los que estábamos habituados.

Para principios del mes de diciembre de 1973 ya habíamos concluido la transición, pero aun la “Décima Dirección del MINFAR no nos había citado para comenzar nuestra misión.

Es por este motivo que realizamos una serie de vuelos a Cayo Piedra del Sur (cayo personal de Fidel Castro al sur de Bahía de Cochinos) trasladando parte de lo necesario para construir un área de recreo para el Comandante; desde un bungalow hasta un delfinario y un puente para unir el cayo principal con uno adyacente. Por aquel puente transitarían dos autos VolksWagen (descapotables) para la comodidad de los huéspedes del Comandante.

Al frente de las obras se encontraba Osmany Cienfuegos (el hermano de Camilo).

Años después tendríamos que sufrir las exigencias de un plan llamado “Escudo”, mediante el cual unidades de la aviación de combate, de transporte y helicópteros, unidades de superficie de la Marina de Guerra, de las Tropas Guarda Fronteras y las Tropas Especiales de Ministerio del Interior cuidarían de la seguridad del Comandante, despilfarrando millones de dólares durante el tiempo que él decidiera pasar en el cayito. A veces era solo los fines de semana. Otras una semana completa.
 

Parte de la preparación incluía la realización de travesías, como forma de aumentar las horas de vuelo el helicóptero MI-8. Todavía en aquella época los helicópteros que existían en Cuba eran los  MI-4 que habían dejado los soviéticos finalizada la Crisis de Octubre”.

 
De 1975 a 1978 comenzó la planificación de dos planes “muy secretos” llamados “Plan Escudo” y “Plan Estrella”. Estos planes, que no eran otra cosa que la protección de la vida de Fidel y Raúl, muchas veces fueron desvirtuados de forma que, aquel que cuestionase todo el movimiento que originaban los mismos, pudiera trascender. Toda la barahúnda que originaban estos planes se desvirtuaban con el pretexto de estar prevenidos ante el ataque sorpresivo de las fuerzas armadas de los Estados Unidos.
En un inicio, este plan no fue concebido en su totalidad, sino que en la medida que cambiaba la situación internacional, se fue incrementando. En sus inicios y debido a la carencia de helicópteros modernos, los mismos no participaban. Con la llegada a Cuba de los helicópteros MI-8TB (a partir de 1978) comenzaron a participar.
Y llegó el día de presentarnos en la 10ma. Esta unidad no estaba en las dependencias del MINFAR. La Jefatura de Raúl Díaz Argüelles se encontraba en las proximidades de lo que en otra época fuera el “Havana Yacht Club”.
Ya había enfilado, a pie, desde el semáforo intermitente de la 5ta Avenida hacia las dependencias de la 10ma cuando de pronto me encuentro con la que en mi época de nadador había llegado a ser una de mis entrenadoras, Gloria “Chiqui” Gómez. Creo que ella había sido “espaldista” igual que yo.
A fuer de ser sincero me limitaré a decir que de ella, sabía que era un peje gordo. Se rumoraba que había sido mujer de un combatiente caído en la guerrilla del Che en Bolivia, Gustavo Machín Hoed de Beche. Era una mujer hermosa, atractiva y aunque me llevaba por lo menos 10 años, no por eso me dejaba de simpatizar. Ella conocía a mis padres.
“¿Qué haces por aquí?”, le pregunté.
“Ahora mismo salgo de ver a mi marido, que se va de viaje dentro de pocos días”, me respondió.
La conversación duró menos de cinco minutos. Yo andaba escaso de tiempo. Recuerdo que a su pregunta le respondí:
“Voy a presentarme en la 10ma Dirección. ¿Tú sabes donde es donde es eso?”
“Si, es aquella casa”.
Nos despedimos con un beso. 
Luego supe que se había casado con Raúl Díaz Argüelles, el Jefe de aquella Dirección, pero yo no sabía en ese momento quién era Argüelles. Por supuesto que había escuchado algunas cosas sobre él, pero no lo conocía en persona.
Comenzaron los preparativos para la partida. Vacunaciones, pasaporte falso en el cual aparecía siendo un técnico porcino llamado Jesús Morales González, maletas, ropa de civil y otros muchos etcéteras.
A finales del mes de diciembre del año 1973 volábamos a bordo de un BB-318 Bristol Britannia, avión tetramotor turbohélice de la Empresa Cubana de Aviación, en una travesía a Conakry con escala en Puerto España, la ciudad capital de Trinidad y Tobago. De ahí cruzaríamos el Océano Atlántico con un ligero rumbo sur-este durante un poco más de 10 horas de vuelo para atravesarlo (poco más de 5 mil kilómetros).
 
En el año 1965 había experimentado, por primera vez en mi vida, dos emergencias en vuelo, ambas en pleno Océano Atlántico a bordo de uno de estos aparatos aéreos. La travesía Madrid-Gander-La Habana, duró más de quince días (una semana en Madrid y otra en Halifax) debido a las correspondientes reparaciones y la espera de un nuevo copiloto, pues el que formaba parte de la tripulación desertó en Halifax.
En esta ocasión ya el avión tenía en su haber 19 años de uso. No es mentira, la tripulación poseía amplia experiencia de vuelo, pero en rutas nor-atlánticas, no en el Atlántico Central donde la única ayuda a la navegación aérea consistía en un sistema LORAN (Long Range Navigation) cuyas antenas se encontraban en la ciudad de Dakar en Senegal.
Este sistema de navegación es electrónico hiperbólico que utiliza el intervalo entre la recepción de las señales de radio trasmitidas desde tres o más transmisores  para determinar la posición del receptor. Algo así como una triangulación de GPS por satélite, pero desde tierra y que no es muy eficaz a grandes distancias.
Recuerdo al navegante José María (negro como un tizón) encaramado en la burbuja de navegación del avión, sextante en mano, tratando de ubicar la posición de la aeronave en medio del Océano.
 
Por una de esas cosas del destino, en una de las tantas travesías aquel sistema LORAN no trabajó correctamente. No recuerdo si era un problema inherente al avión o a las antenas de Dakar, en fin, que la tripulación había perdido la orientación y cuando se suponía (por tiempo estimado) que ya debía recibirse la señal del radiofaro no direccional de Conakry, aquella señal brillaba por su ausencia. Una hora más tarde la tripulación intentaba, infructuosamente, establecer contacto con la torre de control una y otra vez. ¡Nada! De repente escucharon una voz que decía:
“Atención aeronave que intenta establecer contacto con Conakry, dígame si es un avión de cubana”, repetía en perfecto español de Cuba.
La tripulación quedó  anonadada. ¿Qué era aquello? ¿Sería amigo o enemigo? Silencio absoluto.
Así estuvo aquella voz repitiendo sin cesar una y otra vez, sin recibir respuesta de la aeronave, hasta que dijo:
“Atención aeronave que intenta establecer contacto con la torre de Conakry, les habla Neninger, navegante de orientación. Su rumbo hacia Conakry 125 grados, distancia 450 kilómetros, gire por su derecha.
Parecía mentira. Era imposible que aquello estuviera sucediendo, pero el navegante de turno del Britannia, aquel día, conocía perfectamente a Neninger y era demasiado que el enemigo pudiera conocer aquel apellido y mucho menos que supiera que el tal Neninger estuviese en el África. A todos les volvió el alma al cuerpo. El BB-318 llegó a Conakry con el mínimo de combustible. 
Faltó poco para que a Neninger le hicieran un monumento.
Todo fue una casualidad pues en Kamsar o Boké (no recuerdo bien), una ciudad al norte de la República de Guinea se había instalado un radar para la orientación de los aviones de combate cubanos (MIG-17PF) que volaban desde Conakry.
Ese día Neninger no tenía que conectar el radar. Los aviones cubanos no estaban en el aire, pero estaba aburrido y decidió hacer una comprobación. Cuál no sería su asombro al escuchar por radio una llamada a Conakry, que aunque fuese en inglés, no dejaba de tener acento español. Luego de observar atentamente los pulsos del radar se convenció de que aquella aeronave procedía con un rumbo sur-este, que era el que utilizaban nuestros aviones y era extremadamente difícil que otras aeronaves procedieran con igual rumbo. Fue entonces que, al comprobar que mantenían un rumbo equivocado, intentó contactar. La callada, por respuesta, le hizo pensar que o no lo entendían en español o que eran cubanos que no querían identificarse. Decidió entonces identificarse y eso fue lo que salvó la situación.
La tripulación, del Britannia, jamás le respondió hasta tener a Conakry a la vista. Fue en ese momento que se produjo un intercambio inusual de comunicación.

En Guinea la pasé mal. Llegué a llamarla “Misión Fecunda” (sarcasmo de una obra titulada “La Prisión Fecunda”, del escritor Mario Mencía). Solo volamos seis horas en un año. Eso para un piloto es un desastre.
Los pilotos guineanos nos tenían ojeriza. No entendían que su presidente necesitase  una tripulación cubana y menos cuando él nunca utilizaba el helicóptero.
La verdad era que nuestros pilotos de combate necesitaban un helicóptero para labores de Búsqueda, Salvamento y Rescate (BSR). Lo de menos era Sekou Touré. Estábamos enfrascados en la liberación de Guinea Bissau y Cabo Verde de manos del colonialismo portugués. ¡Esa es la verdad!

En Conakry me sorprendió el golpe de estado del “25 de Abril” de 1974 en Portugal; y se acabaron las acciones combativas del frente guerrillero cubano del PAIGC.
Leí mucho, de todo lo que me enviaba mi mamá. Recuerdo entre otros, con mucho cariño, Los Buddenbrooks  de Thomas Mann, La Cartuja de Parma y El Rojo y el Negro de Stendhal, Los Miserables de Victor Hugo y así un buen número de libros que mamá escogía para que yo aumentara mi acervo cultural. Varios de estos libros venían en lengua inglesa, para que no perdiera lo aprendido en mis años de Londres.
A Machado, nuestro técnico de vuelo no le costó mucho trabajo entenderse con los guineanos en ruso. Había estudiado en la URSS. Eso le permitió que le dejaran trabajar la técnica. De esa forma teníamos acceso a los helicópteros, pues el jefe del escuadrón guineano no nos permitía ni tan siquiera ponerlos en marcha. No obstante si hubiese ocurrido un accidente en el que hubiese un piloto cubano, la cosa hubiera sido diferente y por la fuerza.

Saber inglés me costó más de un mes trabajando como traductor en la embajada. Encerrado en un cuarto durante ocho horas diarias, trabajando para la inteligencia, en la traducción de documentos sobre la extracción de bauxita de las minas guineanas por parte de una empresa norteamericana. Fue de esa forma que supe que la bauxita es la materia prima con la cual se fabrica el aluminio. Años después visitaría en Estalingardo (hoy Volgogrado) una fábrica de aluminio que utilizaba más del 90% de la energía producida por la hidroeléctrica del Volga para su fabricación.

Uno de los técnicos guineanos se casaba con una funcionaria de la embajada norteamericana. Allá fueron a buscarme los oficiales de la Contra Inteligencia tratando de reclutarme para que me relacionara con el técnico y ver cómo me las agenciaba para que me invitaran a la boda. 
Aquello no lo vi claro. Esa no era mi misión. Les dije que aunque me gustaban las películas de James Bond (había visto las películas Dr. No y Gold Finger, amén de haber leído toda la saga de este personaje de ficción creado por Ian Fleming) no consideraba que tuviese madera de agente secreto. Por último y para tratar de quitármelos de encima, les dije que sin la autorización del jefe de la misión Comandante Enrique Oropesa del Portal, no podría acceder a sus deseos. Tengo la impresión que Oropesa les dijo que no. No me importunaron más.
Las lecturas las alternaba con juegos de volley ball; aprendía a tocar (solo tocar) guitarra de oído y de vez en cuando a empinar buitres, como si fueran papalotes. Por esa época eran pocas las organizaciones protectoras de animales o la ecología.
Regresé a Cuba un 14 de febrero de 1975
 
 
 
 
 
 
 
 








Con Edilberto Lee Kim (piloto cubano
de ascendencia Koreana) en Conakry 1974




*En la aviación se le llama “soleo” a la primera vez que un piloto conduce en solitario una aeronave. En el caso de las aeronaves de más de una plaza se mantiene el calificativo, aunque en realidad se encuentre tripulada por copiloto y técnico de vuelo.

 
 
 
 

 
























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miércoles, 7 de septiembre de 2016

La Guerra Innecesaria

La Guerra Innecesaria



Los inventos, los pilotos de la Aviación Agrícola y la muerte de Albizu

En los años posteriores al ETC continuaron las acciones contra la UNITA.
Reuniendo a los más “aguerridos combatientes” de lo que se denominó, en Cuba, la “limpia del Escambray”, Fidel Castro ideó una fuerza de combate para una operación de largo plazo llamada “Olivo”. “Operación Olivo”.

Eran veteranos de las luchas antiguerrilleras de principios de la Revolucion, en su mayoría con más de 40 años en las costillas, viejos para los trajines de la guerra y con la suficiente experiencia para no arriesgar el pellejo por una causa extraña.
De esta forma comienzan a surgir los inventos. 


La muerte de Albizu, fue el fatídico punto culminante de los inventos. 

El libro “La Guerra Innecesaria” es el testimonio de uno de los principales jefes de la aviación cubana. Participante directo en las acciones combativas que tuvieron lugar durante los enfrentamientos entre las fuerzas de defensa sudafricanas SADF y las fuerzas armadas cubanas FAR en el sur de la Republica de Angola. 
El autor, fungiendo como Jefe de un Regimiento de Helicópteros Independiente (RHI) durante los combates, nos ofrece una visión completa y detallada de la intervención armada por parte de las tropas cubanas y en especial por parte de la aviación que tan importante papel jugó en todas las operaciones que se realizaron.
El testimonio del Teniente Coronel (R) Mario Riva no se limita a las acciones combativas finales de esa prolongada guerra; sino que va más allá y nos brinda una visión más general y profunda de todo el conflicto al haber sido de los pocos oficiales cubanos que cumplieron tres largas misiones en el continente Africano.


Copyright © 2016 by Mario Riva Morales ISBN- 978-1535570794

Si le interesa, click aqui:

 https://www.amazon.es/Guerra-innecesaria-Mesopotamia-angolana-Ruacana/dp/1535570792












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https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

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