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domingo, 19 de octubre de 2014

La hora del oportunismo


Saturday, October 18, 2014

La Hora del Oportunismo



Fidel Castro acaba de publicar su nueva alucinación en el diario en jefe, Granma, con un muy sugestivo título, que creo que merece, “La hora del deber”. Por supuesto, que en el caso de este personaje es la hora del oportunismo. No pierde el tiempo en decirlo, los dos primeros renglones ya lo demuestran:

“No tardó nuestro país un minuto en dar respuesta… BLABLABLA”

Demuestra, además, que no ha perdido, ni en sus alucinaciones mediáticas, esa arrogante pretensión de seguir hablando en nombre de un país, incluso cuando supuestamente ya se fue de su escena, se despidió de un puesto, se bajó de su montaña y dice que sólo se dedica al estudio intensivo de la agricultura… para lograr una “producción de alimentos en cantidad y calidad suficientes”.

¡Por Dios!

Esperemos que no sea para una “zafra de 10 millones” en “un anillo de La Habana” sembrado de moringa.

La alucinación demuestra que el tipo no se ha ido, a pesar de que algunos proclaman a Raúl Castro de jefe de gobierno, otros lo llaman presidente, y algunos promueven llamadas “reformas” en el centro de la ciudad de los rascacielos: New York.

La única “reforma” que ha realizado este tipo es la destrucción total del país. No hay otra forma de llamarlo, porque no se “reforma” lo destruido, se construye o reconstruye. No se “reforma” lo demolido y desaparecido, se crea o se restaura.

Sigamos con el telegrama del dictador de estado.

Para que no quede dudas de su prosapia de usurero de mentiras, agrega rápidamente en el segunda parte de su telegrama:

“Es lo que siempre ha hecho nuestro país sin excluir a nadie”

No, no se equivoquen. No habla de la “inclusividad” en las fronteras internas del país. Las alucinaciones de “Granma” son para la prensa extranjera, recuerden.

Sabemos, además, que el señor entró en La Habana ordenando fusilar en La Cabaña, encarcelando y persiguiendo enemigos imaginarios, menos imaginarios e inimaginables, enviando amigos a guerras en Africa (no guerras bacteriológicas contra el ébola, no era mediático entonces el tema), condenando al paredón a supuestos héroes de Angola y Etiopia, firmando pescadillas presurosas que condenaban a muerte a otros mientras el desfallecía en ese lugar que llaman “Cero y Punto”, donde hoy subscribe unas líneas telegráficas dando órdenes (hasta a los planetas de Hawkings), con la pluma de Robespierre afirmando pacifismos mientras observa escrupuloso como limpian el polvo de la hoja filosa de la nacional guillotina…frente a la ventana de su oficina en aquel rincón del planeta, su planeta.

Sin embargo, al menos comprende que no puede seguir engañando por tanto tiempo y vale una gota de verdad, aunque sea una gota, ¿o no?:

“Gustosamente cooperaremos con el personal norteamericano… y no en la búsqueda de la paz entre los dos Estados”

Parece se acordó de aquel día en que le escribió a Khrushchev diciéndole que lanzara los misiles atómicos sobre New York, durante la crisis de los cohetes. O tal vez escribió ese renglón en un instante de insensatez mental, total alucinación, o el revisor ortográfico era “un agente imperialista”. Lo más probable, sin embargo, fue que no pudieron esperar más tiempo por el escrito: la edición de Granma y del resto estaba detenida esperando que acabara de “parir la era”.

Quizás por eso ya le resolvieron el “problema” a Silvio.

Al final no pudo resistir la tentación de seguir sintiéndose la diva de la cosecha de estos inútiles ordenados que nos depredan América Latina:

“Los caribeños y latinoamericanos estaremos enviando también un mensaje de aliento y de lucha a los demás pueblos del mundo”

Ya saben: armas y financiamiento a la narco-guerrilla en Colombia, visitas de Tymoshenko a recibir entrenamiento estratégico en La Habana, barquitos con armas para Corea del Norte a través del canal de Panamá, ayuda para los terroristas palestinos de Hamas, oposición a la coalición contra los yihadistas de ISIS, lazos de amistad esotérica con lo peor de Irán para apedrear homosexuales y mujeres disidentes, recibimientos y sonrisas para el gobernante más corrupto de Africa, a quien ayudó a sentar en esa silla presidencial de donde no se ha ido, José Eduardo dos Santos.

Todo en nombre de una “Paz para el Mundo” a la que nunca contribuyó, ni contribuye, a construir.

Como dice el refrán popular: “Dios le da barba al que no tiene quijada”.

Literalmente.
 
Artículo de Juan Martín Lorenzo



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sábado, 29 de septiembre de 2012

Los Problemas Futuros (la crisis de octubre)

                      Octubre de 1962:


                              Los Problemas Futuros
Fotografía de Göksin Sipahioglu, La Habana, Cuba, noviembre 1962


El derribo del U-2 tan solo sirvió para elevar la, muy deteriorada, moral de las tropas, que hasta ese momento contemplaban a los aviones norteamericanos volar sobre el territorio nacional. Algunos comenzaban a cuestionar “la paciencia” de Fidel Castro.
 
A las 16:00 hrs., del día sábado 27 de octubre de 1962 se reúne nuevamente el Comité Ejecutivo del Consejo Nacional de Seguridad. Habían transcurrido cinco horas desde el derribo del U-2 y el pueblo norteamericano aun no había sido informado.

 

Fue durante los debates que el Comité fue informado sobre el derribo y la muerte del piloto.
 
Caldeados los ánimos, no fueron pocos los presentes que argumentaron a favor de que el siguiente lunes 29, fuera asestado el golpe aéreo, preludio de la invasión que ocurriría siete días más tarde. Otros consideraban que era necesario un golpe de castigo contra el grupo Coheteril que había derribado la aeronave.
 

En un momento dado, Kennedy preguntó:
 
“Como podemos enviar mañana los U-2 a esa zona, si no eliminamos previamente todas las bases de cohetes AA?” y agregó: “Ahora estamos en un juego de «base-ball» completamente nuevo”.



 

Kennedy sabía que esas armas eran operadas por los soviéticos y consideró aquel acto como una escalada en el conflicto. En su favor podemos decir que se mantuvo sereno y con una sangre fría, increíble en un descendiente de irlandés, para postergar la represalia inmediata, que era (en definitiva) el propósito de Fidel Castro.

Kennedy continuó diciendo:

 

“No es el primer paso el que me preocupa, sino que ambos bandos escalaremos el cuarto y el quinto peldaño…, y no digo el sexto, porque probablemente no quedará nadie vivo para hacerlo. Debemos tener presente que estamos emprendiendo un camino muy peligroso.

 

Al final decidieron enviar a Kruchev una carta respondiendo la recibida el día 26 y obviando la transmisión de Radio Moscú, aquella mañana, con la proposición relacionada con los cohetes de Turquía. O sea, consideraron actuar como si ese mensaje nunca hubiese existido y esperar la respuesta, antes de tomar una decisión que podía tornarse irreparable. La carta fue trasmitida al atardecer.

El contenido del mensaje era el siguiente:

 "Si he leído bien su carta, los elementos básicos de sus proposiciones —que en general me parecen aceptables—son los siguientes:

"1. Se avendrán ustedes a retirar estos sistemas de armamento de Cuba, bajo la adecuada observación e inspección por la ONU, y se comprometerán, con las debidas garantías, a no introducir, en lo sucesivo, armamento de esta clase en Cuba.

"2. Por nuestra parte nos comprometemos (...):

a) a levantar rápidamente el bloqueo actualmente establecido;

b) a dar garantías de que Cuba no será invadida. Confío en que las otras naciones del Hemisferio Occidental estarán dispuestas a hacer lo mismo.

"Si da Usted instrucciones parecidas a su representante, no veo ninguna razón que nos impida completar este arreglo y anunciarlo al mundo dentro de un par de días".

Esa noche Robert Kennedy se reunió con el Embajador Dobrinin y le entregó una copia de la carta, así como que le dio un ultimátum verbal para su trasmisión inmediata a Kruchev.

Si los cohetes no eran retirados inmediatamente de Cuba, los Estados Unidos se verían obligados a iniciar las acciones combativas no más tarde de los primeros días de la semana siguiente.

Dobrinin insistió en la retirada de los cohetes de Turquía.

Después de consultar, Robert Kennedy declaró que el Presidente aceptaría solamente con las condiciones siguientes:

En primer lugar, los Júpiter se desmantelarían de tres a cinco meses después de la retirada de los cohetes soviéticos de Cuba;

En segundo lugar, ese acuerdo se mantendría en estricto secreto y no se incluiría en el texto oficial sobre el cese de la Crisis.

¡Los intereses de Fidel Castro brillaban, por su ausencia!

A las 21:00 hrs., se realizó una tercera reunión del Comité Ejecutivo.

En esta reunión JFK ordenó que, si los aviones de reconocimiento eran atacados al día siguiente, los emplazamientos de cohetes AA debían ser eliminados mediante un golpe aéreo.

Aun tenían esperanzas. Todo dependía de Kruchev.

Mientras tanto, en la casa de campo gubernamental soviética, en Ogariovo, era examinada la proposición del Presidente de los Estados Unidos sobre la retirada de los cohetes soviéticos de Cuba a cambio de la garantía de no invadir el país; también se tenían en cuenta las informaciones transmitidas desde Cuba por Fidel Castro y por los militares soviéticos acerca de la inminencia del ataque norteamericano.

Teniendo en cuenta la urgencia del momento Kruchev decidió no esperar por la lentitud del cifrado y los métodos normales para enviar los mensajes, sino transmitir la carta en texto claro por Radio Moscú.

La dictadura totalitaria soviética ninguneaba a Fidel Castro. Estaban haciendo pública la noticia, ignorando al “aliado” que tan cándidamente le había ofrecido la oportunidad de poner a los seres humanos en peligro de extinción.

Fidel Castro, tal y como había hecho (en más de una ocasión con sus colaboradores) se enteraba de la retirada de los cohetes por Radio Moscú. ¡Patadas, trompadas! En fin, coces de un caballo ultrajado.

La carta decía así: "Veo con respeto y confianza la declaración, expuesta en su mensaje del 27 de octubre de 1962, de que no se cometerá un ataque contra Cuba, de que no habrá invasión (...) Entonces los motivos que nos impulsaron a prestar ayuda de ese carácter a Cuba desaparecen. Por eso hemos dado instrucciones a nuestros oficiales (...) de adoptar las medidas correspondientes para que cese la construcción de los mencionados objetivos, para su desmontaje y devolución a la Unión Soviética".

Era precisamente eso lo que estaban esperando los norteamericanos, aunque algunos militares continuaron insistiendo en aprovechar la coyuntura para pasar a la acción militar.

Eran de esta opinión el Almirante George Anderson y el General Curtis LeMay.

Mientras esto ocurría, Fidel Castro hacía patente su inconformidad. Consideraba nula la palabra del Presidente de los Estados Unidos. Es por eso que pronunció un discurso en la tarde del domingo 28 de octubre de 1962, recriminando a Kruchev, con cinco puntos, que debía haber incluido en la carta: 

1. Cese del bloqueo (embargo) económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejercen los Estados Unidos en todas las partes del mundo contra Cuba.

2. Cese de todas las actividades subversivas, lanzamientos y desembarcos de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, infiltración de espías y sabotajes, acciones todas que se llevan a cabo desde el territorio de los Estados Unidos y de algunos países cómplices.

3. Cese de los ataques piratas que se llevan a cabo desde bases existentes en Estados Unidos y en Puerto Rico.

4. Cese de todas las violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.

5. Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por Estados Unidos".

Los cinco puntos de Fidel Castro eran razonables desde su punto de vista. Visto desde ese punto, podía constituir una forma de defender la soberanía nacional. Pero es que llegaban demasiado tarde.

En ninguna de las cartas enviadas por Fidel Castro a Kruchev, mencionaba tan siquiera uno de ellos. Todo lo contrario, insistía en el “primer golpe” por parte de los soviéticos.

Sencillamente, Kruchev no lo podía tomar en serio.

Por otra parte, para la URSS el régimen de Fidel Castro no era ni remotamente lo más importante de su política internacional. Ahora bien, a la dictadura totalitaria soviética le convenía que se mantuviera el embargo económico, pues de esta forma obligaba a Fidel Castro a depender económicamente de ellos.

En sus memorias Kruchev expresa lo siguiente en relación con la Crisis de Octubre:

"La importancia principal de la Crisis del Caribe radica en que ésta, prácticamente bendijo la existencia de la Cuba socialista. Aseguramos la existencia de Cuba socialista durante dos años más, mientras Kennedy estuviera en la Casa Blanca, y teníamos la impresión de que sería elegido para un segundo mandato. O sea, cuatro años más. Seis años en total (...)"

Años después,  Fidel Castro diría (amargamente) en una entrevista:

"En la forma en que la Crisis se solucionó nos dejaron aquí todo: nos dejaron el bloqueo, nos dejaron la guerra sucia, nos dejaron la Base de Guantánamo, nos dejaron los ataques piratas (...) Nosotros fuimos los que menos ganamos con el tipo de solución que se dio a la Crisis.

Cuando se traiciona a un pueblo, permitiendo la instalación de bases militares en su territorio, no resulta extraño que, al final, se reciba el desprecio como pago.

Los cohetes se retiraron de Cuba entre el 5 y el 9 de noviembre. Durante aquel periodo el cubano, de a pie, tuvo que pasar dos tragos amargos.

El primero fue cuando conocieron que los soviéticos se llevaban los cohetes. Algunos lloraron. No por miedo, sino por impotencia. Se sabían traicionados. Todos le echaban las culpas a la cobardía soviética. Los que hasta ese momento habían sido “amigos” se largaban diciendo que “no os preocupéis”.

El día 5 de noviembre de 1962 la CIA emitió un documento titulado:

"Problemas que afrontaremos en Cuba en el futuro"

—Castro se mantendrá en el poder (...) Mantendrá su organización política cohesionada. Será más violento que en el pasado.

—Militarmente será más fuerte. Recientemente ha recibido vastas cantidades de armamento (...) Por lo tanto, tiene más para su propia defensa y para entregar a los grupos insurgentes por todo el Hemisferio.

—Tendrá capacidad naval y aérea contra América Central y la franja norte de América Latina.

—Al mantener los cohetes antiaéreos, tendrá un escudo contra la inspección aérea, por lo que podrá acordar con los soviéticos la reintroducción de los cohetes de alcance medio e intermedio con una seguridad razonable.

La "cuarentena" fue levantada y la situación se normalizó el 20 de noviembre de 1962, cuando Kruchev comunicó que los bombarderos ligeros IL-28 serían retirados también.

Hasta el día de hoy, el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica ha cumplido su palabra de no invadir.

La dictadura totalitaria neofeudal implantada en Cuba ha incursionado militarmente en Angola, Etiopía, Siria, Granada, Nicaragua y El Salvador directamente. Indirectamente los países incursionados son muchísimos más.


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sábado, 22 de septiembre de 2012

Kruchev regaña a Fidel Castro (la crisis de octubre)

                     OCTUBRE DE 1962

 

              Kruchev regaña a Fidel Castro
 
30 de octubre de 1962
 
Querido Comandante Fidel Castro:
Entendemos su situación y tenemos en cuenta las dificultades que tienen ahora en la primera etapa de transición después de la liquidación de la máxima tensión que surgió debido a la amenaza de un ataque por parte de los imperialistas norteamericanos, que usted esperaba se produciría en cualquier momento.
Entendemos que algunas dificultades se han creado como resultado de haber prometido al gobierno de EE.UU. de retirar la base de misiles de Cuba, ya que es visto como un arma ofensiva, a cambio del compromiso de EE.UU. a abandonar sus planes para una invasión de Cuba por tropas estadounidenses o de sus aliados en el hemisferio occidental, y el levantamiento de la llamada "cuarentena", es decir, llevar al bloqueo de Cuba a su fin. Esto condujo a la liquidación del conflicto en la zona del Caribe que, como bien cuenta, se caracterizó por el enfrentamiento entre dos superpotencias y la posibilidad de que se transforme en una guerra mundial termonuclear con misiles.
Según nos informa nuestro embajador, algunos cubanos tienen la opinión de que el pueblo cubano desea una declaración de otra naturaleza en lugar de la declaración de la retirada de los misiles. Es posible que este tipo de sentimiento  exista entre la gente. Pero nosotros, personalidades políticas y de gobierno, somos los líderes de un pueblo que no lo sabe todo y no puede comprender fácilmente todo lo que nosotros, los líderes, debemos enfrentar. Por lo tanto, debemos marchar a la cabeza de la gente y luego la gente nos seguirá y nos respetará.
 
Si hubiéramos, cedido a los sentimientos que prevalecen entre la gente, nos hubiéramos permitido seguir los apasionamientos de ciertos sectores de la población y nos hubiéramos negado a llegar a un acuerdo razonable con el gobierno de EE.UU., podría haber estallado una guerra, durante el curso de la cual  millones de personas habrían muerto y los sobrevivientes habrían depositado la culpa en los dirigentes por no haber adoptado todas las medidas necesarias para evitar una guerra de aniquilación.
 
La prevención de la guerra y un ataque contra Cuba no dependía sólo de las medidas adoptadas por los gobiernos, sino que también dependía de una estimación de las acciones de las fuerzas enemigas desplegadas cerca de usted. Por consiguiente, la situación general tenía que ser considerada.
 
Además, hay opiniones de que ustedes y nosotros, como ellos dicen, no tuvimos consultas relativas a estas preguntas antes de adoptar la decisión.
 
Creemos que hemos consultado con usted, querido camarada Fidel Castro, después de recibidos sus cables, cada uno más alarmante que el anterior, y por último el cable del 27 de octubre, diciendo que estaban casi seguros de que un ataque contra Cuba se había puesto en marcha. Usted creía que era sólo una cuestión de tiempo, de que el ataque se llevaría a cabo dentro de los próximos 24 o 72 horas. Al recibir este cable alarmante de usted y consciente de su valor, lo consideramos como una alarma muy bien fundada.
 
¿No era esta consulta de su parte hacia nosotros? He visto este cable como una señal de alarma extrema. En las condiciones creadas, teniendo también en cuenta la información que el grupo sin cesar guerrerista de los militaristas estadounidenses querían aprovecharse de la situación que se había creado y lanzar un ataque contra Cuba, si hubiéramos continuado las consultas, habríamos perdido el tiempo y este ataque se habría llevado a cabo.
 
Llegamos a la conclusión de que nuestros cohetes estratégicos en Cuba se habían convertido en una fuerza nefasta para los imperialistas: se asustaron y debido a su temor de que nuestros cohetes podían ser lanzados, podrían haberse atrevido bombardearlos o lanzar una invasión a Cuba. Y hay que decir que podrían haberlos eliminado a todos. Por lo tanto, repito, su alarma fue absolutamente bien fundada.
 
En su cable usted propuso que fuésemos los primeros en lanzar un ataque nuclear contra el territorio del enemigo. Usted, por supuesto, se da cuenta a lo que eso habría llevado. Más que un simple golpe, hubiera sido el comienzo de una guerra mundial termonuclear.
 
Querido compañero Fidel Castro, considero esta propuesta suya incorrecta, aunque comprendo su motivación.
 
Hemos vivido el momento más grave cuando una guerra mundial nuclear podría haber estallado. Obviamente, en ese caso, los Estados Unidos habrían sufrido pérdidas enormes, pero la Unión Soviética y el campo socialista también habría sufrido mucho. En lo que a Cuba respecta, sería difícil decir incluso en términos generales lo que esto hubiera significado para ustedes. En primer lugar, Cuba habría sido quemada en el fuego de la guerra. No hay duda de que el pueblo cubano hubiera luchado valientemente, o que hubiera muerto heroicamente. Pero no estamos luchando contra el imperialismo para morir, sino para aprovechar todas nuestras posibilidades, para perder menos en la lucha y ganar más para vencer y lograr la victoria del comunismo.
 
Ahora, como resultado de las medidas adoptadas, hemos llegado a la meta buscada cuando nos pusimos de acuerdo con el envío de los misiles de Cuba. Hemos arrebatado a los Estados Unidos el compromiso de no invadir Cuba y no permitir que sus aliados de América Latina puedan hacerlo. Hemos conseguido todo esto sin un ataque nuclear.
 
Consideramos que debemos aprovechar todas las posibilidades de defender a Cuba, fortalecer su independencia y soberanía, la derrota de la agresión militar y evitar una guerra nuclear mundial en nuestro tiempo.
 
Lo hemos conseguido.
 
Por supuesto, hemos hecho concesiones, aceptamos un compromiso, de acuerdo con el principio de que una concesión por un lado es respondida por una concesión en el otro lado. Los Estados Unidos también hicieron una concesión. Esto hizo posible el compromiso, ante todo el mundo, de no atacar a Cuba.
 
Por eso, cuando se compara la agresión por parte de Estados Unidos y la guerra termonuclear con el compromiso de una concesión a cambio de la concesión, del mantenimiento de la inviolabilidad de la República de Cuba y la prevención de una guerra mundial, creo que el total resultado de este cálculo, de esta comparación, es perfectamente claro.
 
Naturalmente, en la defensa de Cuba y los demás países socialistas, no podemos confiar en el veto de un gobierno de los EE.UU. Hemos adoptado y seguiremos adoptando en el futuro todas las medidas necesarias para fortalecer nuestra defensa y fortalecer nuestras fuerzas, para que podamos contraatacar si es necesario. En la actualidad, como resultado de nuestros suministros de armas, Cuba es más fuerte que nunca. Incluso después del desmantelamiento de las instalaciones de misiles,  tendrá armas poderosas para contrarrestar al enemigo, en tierra, en el aire y en el mar, en las cercanías de la isla. Al mismo tiempo, como ustedes recordarán, hemos dicho en nuestro mensaje al Presidente de los Estados Unidos de fecha 28 de octubre de que al mismo tiempo queremos asegurar al pueblo cubano que estamos a su lado y no vamos a olvidar que tenemos la responsabilidad de ayudar al pueblo cubano. Es claro para todos que esto es una advertencia muy seria al enemigo de nuestra parte.
 
Usted también declaró que en los Estados Unidos no se puede confiar. Esto, por supuesto, es correcto. También vimos sus declaraciones sobre el estado de las negociaciones con los Estados Unidos como correcta. El derribo de un avión en Cuba resultó ser una medida útil porque esta operación terminó sin complicaciones. Que sea una lección para los imperialistas.
 
No hace falta decir, que nuestros enemigos interpretarán los acontecimientos en sus propios términos. La contrarrevolución cubana también tratará de levantar cabeza. Pero creemos que usted va a dominar completamente a sus enemigos internos sin nuestra ayuda. Lo más importante que hemos conseguido es la prevención de la agresión por parte de su enemigo extranjero en la actualidad.
 
Creemos que el agresor salió perdedor. Hizo los preparativos para atacar a Cuba, y los detuvimos y obligamos a reconocer, ante la opinión pública internacional, de que no va a hacerlo en la etapa actual. Vemos esto como una gran victoria. Los imperialistas, por supuesto, no detendrán su lucha contra el comunismo. Pero también tenemos nuestros planes y vamos a adoptar nuestras medidas. Este proceso de lucha continuará mientras haya dos sistemas políticos y sociales en el mundo, hasta que uno de ellos-y sabemos que seremos nosotros- triunfe en todo el mundo.
 
Camarada Fidel Castro, he decidido enviar esta respuesta lo más pronto posible. Un análisis más detallado de todo lo que ha sucedido se hará en la carta que voy a enviar en breve. En esa carta haré un análisis más amplio de la situación y le daré mi evaluación de los resultados finales del conflicto.
 
Ahora, a medida que las conversaciones para resolver el conflicto  se ponen en marcha, le pido que me envíe sus consideraciones. Por nuestra parte, vamos a seguir para informarles sobre el desarrollo de estas conversaciones y hacer todas las consultas necesarias.

Le deseo éxito, camarada Fidel Castro. Sin duda usted, tendrá éxito. Todavía existirán maquinaciones contra ti, pero junto contigo, vamos a adoptar todas las medidas necesarias para paralizar y contribuir al fortalecimiento y desarrollo de la Revolución Cubana.

N. Kruchev
 





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