El U-2 derribado
Fidelismo: Régimen político fundado en el predominio del totalitarismo de la miseria como elemento catalizador y aniquilador de riqueza. Por Mario Armando Riva Morales
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lunes, 17 de septiembre de 2012
El U-2 derribado (la crisis de octubre)
Octubre de 1962
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Fidel Castro le escribe a Kruchev,
Kruchev regaña a Fidel Castro,
los problemas futuros,
Santiago Carrillo y Fidel Castro
domingo, 22 de julio de 2012
Prepárense para la Guerra (la crisis de octubre)
Octubre de 1962
El Presidente Kennedy se encontraba preocupado, debido a que los cohetes norteamericanos “Júpiter”, emplazados en Turquía, se podían convertir en un obstáculo para la solución de la crisis. Le preocupaba que, si los aviones norteamericanos atacaban a las armas soviéticas en Cuba, los soviéticos podían hacer lo mismo con los de Turquía.
No obstante, el Secretario del Tesoro, Douglas Dillon, el asistente de Defensa para la Seguridad Internacional, Paul Nitza y los integrantes de la Junta de Jefes de Estados Mayores, dudaban que la crisis desembocara en una guerra nuclear. Consideraban que los soviéticos cederían. ¡Tenían razón! Cedieron.
Prepárense para la Guerra
El Presidente Kennedy se encontraba preocupado, debido a que los cohetes norteamericanos “Júpiter”, emplazados en Turquía, se podían convertir en un obstáculo para la solución de la crisis. Le preocupaba que, si los aviones norteamericanos atacaban a las armas soviéticas en Cuba, los soviéticos podían hacer lo mismo con los de Turquía.
El Comité Ejecutivo y la Junta de Jefes de Estados Mayores, al fin tomaron
decisiones importantes:
-
Golpe aéreo de gran envergadura contra los cohetes de
alcance medio, las bases aéreas, los cohetes AA, los depósitos nucleares (si se
descubrían), almacenes militares, unidades de tanques y medios navales de
combate.
-
Bloqueo naval total.
-
Dispersar los bombarderos estratégicos B-52.
-
Pasar a DEFCOM 2 (paso previo a la guerra).
-
Tomar medidas para la defensa de la Base Naval de
Guantánamo.
-
Aumentar la defensa AA en el sur de los Estados
Unidos.
-
Movilización de 150 mil reservistas.
-
Considerar declarar el Estado de Emergencia Nacional.
-
Considerar el peligro de los cohetes de alcance medio,
emplazados en Cuba, suficiente como para justificar el ataque, incluso después
de que los cohetes alcanzaran el estado operacional.
No obstante, el Secretario del Tesoro, Douglas Dillon, el asistente de Defensa para la Seguridad Internacional, Paul Nitza y los integrantes de la Junta de Jefes de Estados Mayores, dudaban que la crisis desembocara en una guerra nuclear. Consideraban que los soviéticos cederían. ¡Tenían razón! Cedieron.
Sabían que el supuesto equilibrio era mucho más que una suposición y que el
poderío militar norteamericano era un factor significativo y determinante en la
adopción de decisiones durante la llamada “guerra fría”.
La importancia del chantaje soviético se apreciaba como moneda de cambio.
Una moneda que por una cara representaba Berlín y por la otra Cuba.
Los funcionarios soviéticos de la época dicen ahora que esto solamente eran
suposiciones norteamericanas.
El secretismo del sistema totalitario soviético y la anuencia del régimen de
Fidel Castro, agravaron la situación. Habían sido los factores cruciales para
la preocupación norteamericana.
No es que los diplomáticos soviéticos, en los estados Unidos, mintieran
sistemáticamente. Es que se ha podido comprobar que desconocían totalmente lo
que estaba ocurriendo. Por órdenes de Kruchev, se les ocultó la información.
Lo único que consiguieron los soviéticos, en el plano internacional, fue un
rechazo absoluto de sus satélites y amigos. El gobierno de los Estados Unidos
sospechó que la URSS se encontraba
preparando un ataque sorpresivo, aunque no tuviera sentido alguno.
El día martes 16 de octubre de 1962 se comenzó a estructurar el Comando
Unificado del Atlántico, al cual estarían subordinadas todas las fuerzas
terrestres, navales y aéreas de la región. El Almirante Dennison sería su
Comandante en Jefe.
Aquel día llegaba a Cuba el mercante “Omsk”, en su segundo viaje,
transportando 5 cohetes R-12 de combate y 2 de instrucción. De esa forma se
completaban 42 cohetes, de este tipo.
El miércoles 17 de octubre continuaba la farsa de Kruchev. Ese día Goergi
Bolshakov, un funcionario de la embajada en Washington, entregó un mensaje
personal de Kruchev al Presidente Kennedy, asegurando que “bajo ninguna
circunstancia” serían enviados a Cuba cohetes tierra-tierra ofensivos.
Ya para esta fecha, aunque no habían dicho nada, los norteamericanos habían
detectado:
-
Cuatro nuevas rampas de
lanzamiento en San Cristóbal.
-
Dos emplazamientos en la zona al
este de Guanajay R-14.
La Junta de Jefes de Estados Mayores presentó las opiniones solicitadas por
el Secretario de Defensa, referentes a las probables reacciones soviéticas ante
un ataque norteamericano a Cuba:
1.- Los soviéticos no irían a una Guerra por Cuba.
2.- La respuesta más probable sería Berlín, Turquía, Irán o Corea.
¡Acertaron en el primer punto!
Los soviéticos nunca estuvieron dispuestos a ir a una guerra por defender a
Fidel Castro. Todo quedó claro cuando negociaron la retirada de los cohetes de
Turquía.
Los aviones U-2 realizaron, ese día, otros seis vuelos de reconocimiento.
La CIA informó que un bloqueo total derribaría al régimen de Fidel Castro en
cuatro meses.
Adlai Stevenson, representante de los Estados Unidos ante la ONU, envió una sensata carta al presidente Kennedy
en la que, entre otras cosas, planteaba:
-el hecho de arriesgarse o no a comenzar una guerra nuclear está
estrechamente relacionado con la adopción de la mejor de las decisiones, y los
juicios de la historia raramente coinciden con la cólera de un instante;
-la existencia de bases de cohetes nucleares en cualquier lugar es
negociable antes de comenzar a hacer nada contra ellas;
-debe estar totalmente claro que los Estados Unidos han estado, están y
estarán listos para negociar la eliminación de bases y cualquier otra cuestión;
que son ellos los que han alterado el precario balance existente en el mundo
con arrogante desaire a vuestras advertencias y que no tenemos otra alternativa
que restablecer ese balance, es decir, chantaje e intimidación nunca,
negociación y sensatez siempre.
El ex secretario de Estado, Dean
Acheson, el director de la CIA John McCone, el General Taylor y el Secretario
Dean Rusk estaban por la acción militar directa.
Boleen y Thompson se pronunciaban
por un acercamiento diplomático con Kruchev y Fidel Castro antes de emprender
una acción militar.
Martín, Robert Kennedy y McNamara
favorecían el bloqueo como primer paso en una campaña de presión.
Poco a poco fue ganando adeptos la variante del bloqueo para prohibir la
introducción de más armas ofensivas, los partidarios de la cual argumentaban
que la presencia de los cohetes soviéticos en Cuba no tenía gran importancia
militar, pues cada superpotencia era capaz de devastar con armas nucleares a la
otra.
McNamara planteaba que el bombardeo a las instalaciones coheteriles causaría la muerte de
muchos especialistas soviéticos, lo que provocaría medidas de respuesta de
Moscú.
También se consideraba el argumento de que no todos los cohetes serían
destruidos en el bombardeo y que se lanzarían inmediatamente los que quedaran
indemnes contra ciudades de los Estados Unidos, causando millones de víctimas.
A principios de los años sesenta del Siglo XX, los Estados Unidos tenían
una ventaja militar incuestionable, en fuerzas convencionales, en el Caribe,
Golfo de México y el Estrecho de la Florida. Su capacidad nuclear estratégica
era superior a la soviética y es por esto que las autoridades norteamericanas
intuían que Kruchev cedería en algún momento.
La presencia de las armas nucleares soviéticas en Cuba resultaba
inaceptable para los Estados unidos de Norteamérica.
Si los norteamericanos hubieran invadido el territorio cubano el riesgo de
confrontación nuclear hubiera sido mayor y las autoridades, del Coloso del
Norte lo tenían claro. Todo lo que se derivara de esta verdad, fueron y serán
meras especulaciones.
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Santiago Carrillo y Fidel Castro
domingo, 1 de julio de 2012
Consolidando la invasión (encubierta) consentida (la crisis de octubre)
Consolidando la invasión (encubierta) consentida
El primer barco soviético en llegar fue el “María Ulianova”, el día 26 de julio de 1962. Uno tras otro llegaron nueve mercantes con los componentes del primer escalón. El día 29 llegó el “Latvia”, que transportaba al Estado Mayor de
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| Edwin Martin |
En un momento dado, el Capitán del “Jilmik Zelinski”, no solo no aceptó a bordo al grupo de recibimiento que se acercaba en una lancha cubana, sino que realizó una maniobra de 180 grados y llevó al barco a aguas internacionales.
Escenas como estas se repetirían una y otra vez.
La región de los puertos estaba bajo la custodia del “ejército” cubano. La protección de los barcos corría a cargo del personal invasor.
Se descargaba día y noche, sin tener en cuenta la exposición de la técnica. Tenían que cumplir los plazos establecidos por el Kremlin. El tiempo medio de la descarga de los barcos fue de dos a cuatro días.
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| SA-2 |
Los soldados soviéticos se encontraron en el trópico con una población local reposada. Paisajes de colores intensos.
“¡Las Palmas! ¡Ay, las Palmas!, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa y crecen. Y al soplo de la brisa del Océano, bajo un cielo purísimo se mecen.”
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| FKR |
El día 30 de julio, el subsecretario de estado para asuntos interamericanos, Sr. Edwin Martin, divulgó mediante el “US News and World Report” unos planteamientos relacionados con el desgobierno de Fidel Castro. Algunos de ellos fueron los siguientes:
1. No tenía
dudas de que la política de los E.U. era aislar a Fidel Castro, de forma tal
que se convierta en epidemia en el resto de Latinoamérica.
2. En
cooperación con la OEA
y otros organismos internacionales, se tomarían medidas para permitirle al
pueblo cubano la oportunidad de escoger un gobierno que no tenga el carácter dictatorial
y totalitario.
3. Deseaba
deshacerse de Fidel Castro y la influencia comunista en Cuba.
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| John McCone |
Habían desembarcado también un regimiento de infantería motorizada y algunas unidades de aseguramiento. Todas estas tropas fueron ubicadas en la región occidental.
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| Santa cruz del Norte |
Claro está, pasado tanto tiempo ya se encuentra reescribiendo la historia. Pero en aquellos días estaba más interesado en la invasión (encubierta) soviética que en la soberanía de la patria.
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| San Cristobal |
La chapucería llegó al extremo de no existir traductores. Esto provocó innumerables confrontaciones entre ambos mandos. Por ejemplo: Todas las tropas soviéticas (más de 10 mil hombres) acantonadas en el occidente del país solo contaban con los servicios de un traductor.
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| Calabazar de Sagua |
Las unidades de
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| Sierra del Esperón |
Si se ponían mosquiteros era peor pues el calor hacía insoportable la permanencia. Entonces decidieron mojar sábanas y colchonetas y fue peor, pues se deterioraban rápidamente y creaban hongos que infectaban la piel. Los rusos se iban desgastando antes de comenzar la operación.
El clima hacía sus estragos no solo en el personal. Las unidades habían sido abastecidas con alimentos para 45 días. Muchos se deterioraron con rapidez, los granos y las pastas se ponían pegajosos, las carnes y el pescado salado y el pan eran afectados por el moho. Las latas de conserva se abofaban, la col agria se fermentaba, la mantequilla (a falta de refrigeradores) se derretía y hasta los cigarros se humedecían.
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| Remedios |
El personal trabajaba extenuado, soportando las cargas físicas propias y las de aquellos que se encontraban en los centros hospitalarios. Cumplían sus funciones a desgano y displicentemente. Aquellos que se manifestaban o caían en estados depresivos eran castigados físicamente.
Fue la primera vez que los soldados cubanos vieron como los oficiales soviéticos sometían a castigos físicos a sus subordinados.
Nunca se llegaron a cumplir los cronogramas impuestos desde Moscú.
¿Cómo se atreven, los historiadores del castrismo, a aseverar que el espíritu combativo, la disciplina y la moral eran muy elevados en las topas soviéticas?












