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lunes, 17 de septiembre de 2012

El U-2 derribado (la crisis de octubre)

                 Octubre de 1962




                               El U-2 derribado
SA-2
 
 
Definitivamente, Fidel Castro no “tumbó” al U-2. No tenía esa capacidad. Aunque en nuestros días a nadie le cabe dudas de que si hubiese tenido mando directo sobre las tropas rusas y aunque fuese el autoproclamado “primer ministro”, de seguro se hubiese dedicado en cuerpo (nunca ha tenido alma) a semejante actividad.
Tan solo recordemos que fue capaz de abandonar sus funciones de “Jefe de Estado” (durante muchos meses) para dedicarse por completo a la “Batalla de Cuito Cuanavale”.
¡No andaban muy desorientados los políticos norteamericanos, cuando lo tildaban de loco e irresponsable!
Lo que nadie puede negar es, la presencia de Fidel Castro en aquel grupo Coheteril AA. De que existía complicidad entre el mando militar soviético y Fidel Castro tampoco es negable por ninguna de las dos partes.
Por otra parte, necesitaban que el avión cayera en territorio cubano y no en aguas internacionales, como ocurrió con el derribo de los aviones de “Hermanos al Rescate”. Y es precisamente en el territorio oriental, que se dan las condiciones propicias para que esto ocurra.
 




           Trayectoria del vuelo del U-2 tripulado por el Mayor Rudolph Anderson Jr.




Si Fidel Castro prácticamente no salió de la región occidental de la isla durante la mayor parte del tiempo que duró la crisis:

¿Qué hacía ese día en la región oriental?

¿Por qué, en lugar de estar controlando las unidades propias, se encontraba de visita en un destacamento soviético?

No es nada tonto pensar, ni desechar esa versión de los sucesos.

Imaginar siquiera que el derribo del U-2 hubiese sido ordenado por el mando soviético es absurdo. El General Pliev jamás hubiera impartido dicha orden. Pliev sabía bien las consecuencias de tamaña insubordinación. Mucho menos lógico es pensar que hubiese provenido de Kruchev, cuando éste se encontraba “abierto de patas” ante la postura intransigente norteamericana.

Efectivamente, la orden la impartió un Oficial Superior o un Primer Oficial de la ATS.

Puede haber sido el Coronel Voronkov, al mando de la División Coheteril AA que ocupaba la región oriental del país.

Puede haber sido el Coronel Grechko, que era Sustituto del Jefe de la ATS para la Defensa AA.

Dudo mucho que pudiese haber sido impartida por el Mayor General Garbuz, puesto que su cargo de Sustituto del Jefe de la ATS, para la preparación combativa era un cargo técnico y no de mando.

Voronkov declaró lo siguiente:

"Los aviones yanquis sobrevolaban el cielo cubano a diferentes alturas. Hasta el 26 de octubre no se autorizó la salida al aire de nuestros radares (...) Yo era del criterio de que así no se podía continuar. Los norteamericanos se sentían con derecho a todo. El 27 me informan que un avión espía U-2 está cruzando el espacio aéreo de la Isla y vuela sobre posiciones cercanas. Luego lo hace por encima de dos pequeñas unidades bajo mi mando, y al acercarse a una tercera, ¡ahí mismo di la orden combativa! ¡Con el primer proyectil lo derribamos"!

Esto lo dijo en una entrevista publicada en 1989 (a 27 años de ocurrida la crisis).

El General Garbuz relató lo siguiente:

"Llegué al puesto de mando de la Agrupación en la mañana del 27 de octubre. Allí se encontraba el sustituto del comandante para la Defensa Antiaérea, Teniente General Stepan Grechko, quien ese día era oficial de guardia superior.

El General me dijo:

“Hace más de una hora da vueltas sobre nosotros un «visitante». Considero que es necesario derribarlo, ya que puede descubrir nuestras posiciones en toda la profundidad y dentro de varias horas esos datos se conocerán en Washington”.

Decidimos comunicarnos con el General Pliev, pero no estaba en el Estado Mayor. En aquellos momentos el Oficial de Guardia informó que el U-2 variaba el curso de vuelo; al llegar a Guantánamo había girado hacia el norte, era evidente que se marchaba después de cumplir su misión combativa (...)

El general Grechko intentó comunicarse varias veces con el Comandante de la Agrupación, pero no pudimos localizarlo en aquellos minutos decisivos, y no era posible establecer comunicación con Moscú en un plazo breve (...)

Después de algunas reflexiones Grechko exclamó: “Bueno, asumamos la decisión”.

Al puesto de mando de la defensa antiaérea llegó la orden de destruir el blanco número 33, el avión U-2 (...)

En todo momento, Fidel Castro se encontraba junto a ellos.

Si analizamos detenidamente el relato anterior podemos llegar a una sola conclusión:

1.- En el relato están tratando de evadir la responsabilidad del General Pliev.

La trayectoria del U-2 nunca sobrevoló la provincia del Pinar del Río. Entró al territorio cubano muy próximo a la ciudad de Morón, continuó hasta Manzanillo. De Manzanillo se dirigió a Guantánamo. Continuó rumbo a Maisí y posteriormente sobrevoló el Central Guatemala. Es derribado en las proximidades de la ciudad de Banes.

Entonces, ¿quién ordenó el derribo del U-2?

Sencillo:

Fidel Castro, quién influyó decisivamente en el pequeño jefe del grupo emplazado en Banes, el Mayor Ivan Minovich Guerchenko, que ante la “pérdida temporal” de  comunicaciones, luego de su solicitud para derribar el objetivo, “aplicó” el reglamento de combate referente a las pérdidas de comunicaciones en una situación de combate.

Los documentos que describían, en detalle, como se produjeron los hechos han desaparecido misteriosamente. Solo quedan relatos superficiales de algunos de los participantes.

Años más tarde, el General Voronkov admitió que el Jefe del Grupo había procedido al derribo del U-2 por decisión propia. No obstante, exhibía con orgullo una orden “Estrella Roja”, según él, concedida por el derribo del U-2.

¿Cómo es posible que le otorgaran una orden por algo que no realizó?

En realidad Voronkov ordenó el arresto del Jefe del Grupo. Luego, la defensa de Fidel Castro cubrió de medallas y órdenes a todos los implicados.

El Mayor Guerchenov estuvo preso varios días. Fue liberado, restituido a su unidad y ascendido al grado inmediato superior.

Las comunicaciones jamás se perdieron. Tan solo fue una excusa, inventada por el propio Fidel Castro, para que Guerchenov derribara el U-2.

Uno de los que afirmaba lo anteriormente relatado era el Jefe de la estación de radio del grupo.


 
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domingo, 22 de julio de 2012

Prepárense para la Guerra (la crisis de octubre)

Octubre de 1962





Prepárense para la Guerra














El Presidente Kennedy se encontraba preocupado, debido a que los cohetes norteamericanos “Júpiter”, emplazados en Turquía, se podían convertir en un obstáculo para la solución de la crisis. Le preocupaba que, si los aviones norteamericanos atacaban a las armas soviéticas en Cuba, los soviéticos podían hacer lo mismo con los de Turquía.

El Comité Ejecutivo y la Junta de Jefes de Estados Mayores, al fin tomaron decisiones importantes:

-         Golpe aéreo de gran envergadura contra los cohetes de alcance medio, las bases aéreas, los cohetes AA, los depósitos nucleares (si se descubrían), almacenes militares, unidades de tanques y medios navales de combate.

-         Bloqueo naval total.

-         Dispersar los bombarderos estratégicos B-52.

-         Pasar a DEFCOM 2 (paso previo a la guerra).

-         Tomar medidas para la defensa de la Base Naval de Guantánamo.

-         Aumentar la defensa AA en el sur de los Estados Unidos.

-         Movilización de 150 mil reservistas.

-         Considerar declarar el Estado de Emergencia Nacional.

-         Considerar el peligro de los cohetes de alcance medio, emplazados en Cuba, suficiente como para justificar el ataque, incluso después de que los cohetes alcanzaran el estado operacional.






 






No obstante, el Secretario del Tesoro, Douglas Dillon, el asistente de Defensa para la Seguridad Internacional, Paul Nitza y los integrantes de la Junta de Jefes de Estados Mayores, dudaban que la crisis desembocara en una guerra nuclear. Consideraban que los soviéticos cederían. ¡Tenían razón! Cedieron.

Sabían que el supuesto equilibrio era mucho más que una suposición y que el poderío militar norteamericano era un factor significativo y determinante en la adopción de decisiones durante la llamada “guerra fría”.

La importancia del chantaje soviético se apreciaba como moneda de cambio. Una moneda que por una cara representaba Berlín y por la otra Cuba.

Los funcionarios soviéticos de la época dicen ahora que esto solamente eran suposiciones norteamericanas.

El secretismo del sistema totalitario soviético y la anuencia del régimen de Fidel Castro, agravaron la situación. Habían sido los factores cruciales para la preocupación norteamericana.

No es que los diplomáticos soviéticos, en los estados Unidos, mintieran sistemáticamente. Es que se ha podido comprobar que desconocían totalmente lo que estaba ocurriendo. Por órdenes de Kruchev, se les ocultó la información.

Lo único que consiguieron los soviéticos, en el plano internacional, fue un rechazo absoluto de sus satélites y amigos. El gobierno de los Estados Unidos sospechó  que la URSS se encontraba preparando un ataque sorpresivo, aunque no tuviera sentido alguno.

El día martes 16 de octubre de 1962 se comenzó a estructurar el Comando Unificado del Atlántico, al cual estarían subordinadas todas las fuerzas terrestres, navales y aéreas de la región. El Almirante Dennison sería su Comandante en Jefe.













Aquel día llegaba a Cuba el mercante “Omsk”, en su segundo viaje, transportando 5 cohetes R-12 de combate y 2 de instrucción. De esa forma se completaban 42 cohetes, de este tipo.

El miércoles 17 de octubre continuaba la farsa de Kruchev. Ese día Goergi Bolshakov, un funcionario de la embajada en Washington, entregó un mensaje personal de Kruchev al Presidente Kennedy, asegurando que “bajo ninguna circunstancia” serían enviados a Cuba cohetes tierra-tierra ofensivos.

Ya para esta fecha, aunque no habían dicho nada, los norteamericanos habían detectado:

-         Cuatro nuevas rampas de lanzamiento en San Cristóbal.

-         Dos emplazamientos en la zona al este de Guanajay R-14.

La Junta de Jefes de Estados Mayores presentó las opiniones solicitadas por el Secretario de Defensa, referentes a las probables reacciones soviéticas ante un ataque norteamericano a Cuba:

1.- Los soviéticos no irían a una Guerra por Cuba.

2.- La respuesta más probable sería Berlín, Turquía, Irán o Corea.

¡Acertaron en el primer punto!

Los soviéticos nunca estuvieron dispuestos a ir a una guerra por defender a Fidel Castro. Todo quedó claro cuando negociaron la retirada de los cohetes de Turquía.

Los aviones U-2 realizaron, ese día, otros seis vuelos de reconocimiento. La CIA informó que un bloqueo total derribaría al régimen de Fidel Castro en cuatro meses.

Adlai Stevenson, representante de los Estados Unidos ante la ONU,  envió una sensata carta al presidente Kennedy en la que, entre otras cosas, planteaba:

-el hecho de arriesgarse o no a comenzar una guerra nuclear está estrechamente relacionado con la adopción de la mejor de las decisiones, y los juicios de la historia raramente coinciden con la cólera de un instante;

-la existencia de bases de cohetes nucleares en cualquier lugar es negociable antes de comenzar a hacer nada contra ellas;

-debe estar totalmente claro que los Estados Unidos han estado, están y estarán listos para negociar la eliminación de bases y cualquier otra cuestión; que son ellos los que han alterado el precario balance existente en el mundo con arrogante desaire a vuestras advertencias y que no tenemos otra alternativa que restablecer ese balance, es decir, chantaje e intimidación nunca, negociación y sensatez siempre.

El ex secretario de Estado, Dean Acheson, el director de la CIA John McCone, el General Taylor y el Secretario Dean Rusk estaban por la acción militar directa.

Boleen y Thompson se pronunciaban por un acercamiento diplomático con Kruchev y Fidel Castro antes de emprender una acción militar.

Martín, Robert Kennedy y McNamara favorecían el bloqueo como primer paso en una campaña de presión.

Poco a poco fue ganando adeptos la variante del bloqueo para prohibir la introducción de más armas ofensivas, los partidarios de la cual argumentaban que la presencia de los cohetes soviéticos en Cuba no tenía gran importancia militar, pues cada superpotencia era capaz de devastar con armas nucleares a la otra.

McNamara planteaba que el bombardeo a las instalaciones coheteriles causaría la muerte de muchos especialistas soviéticos, lo que provocaría medidas de respuesta de Moscú.

También se consideraba el argumento de que no todos los cohetes serían destruidos en el bombardeo y que se lanzarían inmediatamente los que quedaran indemnes contra ciudades de los Estados Unidos, causando millones de víctimas.

A principios de los años sesenta del Siglo XX, los Estados Unidos tenían una ventaja militar incuestionable, en fuerzas convencionales, en el Caribe, Golfo de México y el Estrecho de la Florida. Su capacidad nuclear estratégica era superior a la soviética y es por esto que las autoridades norteamericanas intuían que Kruchev cedería en algún momento.

La presencia de las armas nucleares soviéticas en Cuba resultaba inaceptable para los Estados unidos de Norteamérica.

Si los norteamericanos hubieran invadido el territorio cubano el riesgo de confrontación nuclear hubiera sido mayor y las autoridades, del Coloso del Norte lo tenían claro. Todo lo que se derivara de esta verdad, fueron y serán meras especulaciones.



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domingo, 1 de julio de 2012

Consolidando la invasión (encubierta) consentida (la crisis de octubre)
































La Crisis de Octubre

Consolidando la invasión (encubierta) consentida


El primer barco soviético en llegar fue el “María Ulianova”, el día 26 de julio de 1962. Uno tras otro llegaron nueve mercantes con los componentes del primer escalón. El día 29 llegó el “Latvia”, que transportaba al Estado Mayor de la ATS.

Edwin Martin
Dado a la premura con que se realizaron los planes, se habían olvidado de las contraseñas entre los capitanes de las naves y los representantes del ATS. Esto trajo como consecuencia que los capitanes se negaran a cumplir las indicaciones sobre el cambio de itinerario hacia otros puertos.

En un momento dado, el Capitán del “Jilmik Zelinski”, no solo no aceptó a bordo al grupo de recibimiento que se acercaba en una lancha cubana, sino que realizó una maniobra de 180 grados y llevó al barco a aguas internacionales.

Escenas como estas se repetirían una y otra vez.

La región de los puertos estaba bajo la custodia del “ejército” cubano. La protección de los barcos corría a cargo del personal invasor.

Se descargaba día y noche, sin tener en cuenta la exposición de la técnica. Tenían que cumplir los plazos establecidos por el Kremlin. El tiempo medio de la descarga de los barcos fue de dos a cuatro días.

SA-2
Antes de salir las columnas se distribuían puestos de observación y emboscadas (guerrilleras), por la parte cubana, a lo largo del itinerario correspondiente.

Los soldados soviéticos se encontraron en el trópico con una población local reposada. Paisajes de colores intensos.

“¡Las Palmas! ¡Ay, las Palmas!, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa y crecen. Y al soplo de la brisa del Océano, bajo un cielo purísimo se mecen.”

FKR
También encontraban árboles que les eran desconocidos y muchas flores. Les impresionaba la diversidad de razas, partiendo del blanco rubio, pasando por el asiático y terminando por el negro azulado. Mucho más les impresionaba la belleza de las mujeres cubanas. Sobre todo luego de más de dos meses de abstinencia. Les llamaba mucho la atención, lo presumidas que eran. Contrastaba con el descuido de las muchachas rusas. El sistema totalitario así lo imponía. Todo síntoma de presunción constituía una debilidad ideológica. Y los mosquitos que se cebaban en aquellas pieles vírgenes y apetitosas, llenas sangre de vodka y calbasá.

El día 30 de julio, el subsecretario de estado para asuntos interamericanos, Sr. Edwin Martin, divulgó mediante el “US News and World Report” unos planteamientos relacionados con el desgobierno de Fidel Castro. Algunos de ellos fueron los siguientes:

1.    No tenía dudas de que la política de los E.U. era aislar a Fidel Castro, de forma tal que se convierta en epidemia en el resto de Latinoamérica.

2.    En cooperación con la OEA y otros organismos internacionales, se tomarían medidas para permitirle al pueblo cubano la oportunidad de escoger un gobierno que no tenga el carácter dictatorial y totalitario.

3.    Deseaba deshacerse de Fidel Castro y la influencia comunista en Cuba.

John McCone
En los primeros días de agosto llegaron dos regimientos de cohetes anti-aéreos y uno de FKR (Frontovaya Krilatnaia Raketa), que en español sería: Cohete Alado del Frente. Con la palabra “FRENTE”, los soviéticos discriminan si son cohetes de defensa anti-aérea (defensivos) o cohetes ofensivos de las tropas terrestres.

Habían desembarcado también un regimiento de infantería motorizada y algunas unidades de aseguramiento. Todas estas tropas fueron ubicadas en la región occidental.

Santa cruz del Norte
Los historiadores del régimen pretenden hacernos creer que, a esas alturas Fidel Castro continuaba estudiando el “proyecto” del tratado militar con la URSS. Muchos años después de los hechos, Fidel Castro decía: "Cuando recibí el texto del Acuerdo me pareció que estaba escrito en un lenguaje errático, impolítico, le faltaba tacto y cuidado. Entonces lo empecé a reelaborar de mi puño y letra; como era algo muy secreto no queríamos utilizar mecanógrafos ni taquígrafos. Lo reelaboré para darle más fundamento, más solidez, para hacerlo mejor desde el punto de vista político. No era suficientemente cuidadoso con la soberanía del país".

Claro está, pasado tanto tiempo ya se encuentra reescribiendo la historia. Pero en aquellos días estaba más interesado en la invasión (encubierta) soviética que en la soberanía de la patria.

San Cristobal
Ante la chapucería y premura de un plan mal concebido, poco a poco fueron saliendo a la luz datos que comprometían el éxito de la operación.

La chapucería llegó al extremo de no existir traductores. Esto provocó innumerables confrontaciones entre ambos mandos. Por ejemplo: Todas las tropas soviéticas (más de 10 mil hombres) acantonadas en el occidente del país solo contaban con los servicios de un traductor.

Calabazar de Sagua
El día 10 de agosto de 1962, el Director de la CIA John McCone, envió un memorando al Presidente Kennedy en el que le exponía que sospechaba que los soviéticos desplegarían cohetes balísticos de alcance medio en Cuba. Ese mismo día se cargaba el tren que trasladaría el primero de los regimientos hacia Cuba. Se necesitaban once trenes y cinco barcos de transporte y uno de pasajeros, para transportar las 11 mil toneladas de peso de un solo regimiento.

Las unidades de la División Coheteril Estratégica serían ubicadas al norte de Santa Cruz en la provincia de La Habana, en San Cristóbal en Pinar del Río y en Calabazar de Sagua, provincia de Las Villas. Los de alcance intermedio se ubicarían en el Esperón (Guanajay) y en Remedios, Las Villas.

Sierra del Esperón
La situación de las tropas empeoraba día a día. Ante la imposibilidad de construir refugios soterrados debido al suelo rocoso, se empleaban tiendas de campaña en las cuales y debido al calor y la humedad, no se podía estar durante el día. Los remolques metálicos adaptados para vivienda eran un horno crematorio tanto de día como de noche. Afuera los soldados eran pasto para los mosquitos. Las lluvias lo inundaban todo y hacían intransitables los caminos. Los rusos sudaban a mares y acostumbrados a no beber agua, se deshidrataban rápidamente sufriendo golpes de calor. Las matas de guao también hacían de las suyas. Llagas y fiebres provocadas por esta planta venenosa.

Si se ponían mosquiteros era peor pues el calor hacía insoportable la permanencia. Entonces decidieron mojar sábanas y colchonetas y fue peor, pues se deterioraban rápidamente y creaban hongos que infectaban la piel. Los rusos se iban desgastando antes de comenzar la operación.

El clima hacía sus estragos no solo en el personal. Las unidades habían sido abastecidas con alimentos para 45 días. Muchos se deterioraron con rapidez, los granos y las pastas se ponían pegajosos, las carnes y el pescado salado y el pan eran afectados por el moho. Las latas de conserva se abofaban, la col agria se fermentaba, la mantequilla (a falta de refrigeradores) se derretía y hasta los cigarros se humedecían.

Remedios
La disentería constituyó el peor de los males. Dejó fuera de disposición combativa a más del 50% de los efectivos.



El personal trabajaba extenuado, soportando las cargas físicas propias y las de aquellos que se encontraban en los centros hospitalarios. Cumplían sus funciones a desgano y displicentemente. Aquellos que se manifestaban o caían en estados depresivos eran castigados físicamente.

Fue la primera vez que los soldados cubanos vieron como los oficiales soviéticos sometían a castigos físicos a sus subordinados.

Nunca se llegaron a cumplir los cronogramas impuestos desde Moscú.

¿Cómo se atreven, los historiadores del castrismo, a aseverar que el espíritu combativo, la disciplina y la moral eran muy elevados en las topas soviéticas?



https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s