domingo, 22 de enero de 2017

Estoy seguro que los cubanos condenarán a Fidel Castro

Estoy seguro que los cubanos condenarán a Fidel Castro

Tal vez mi voz no sea tan autorizada para hacer un análisis de Fidel Castro. Mi trayectoria siempre fue una línea secundaria en la jerarquía militar de la revolución cubana, de la cual Fidel Castro era el Comandante en Jefe; refugiado en Portugal desde el año 2003- con una obra no muy grande –600 artículos publicados en el Blog “Cuba en Sucesión”- creo que es suficiente para justificar opiniones y criterios sobre la llamada “revolución”.

El fin del Siglo XX y la entrada del Siglo XXI se celebró en Cuba en 1999 a las 23:59 minutos del 31 de diciembre. Ese mismo día y a esa misma hora, la seguridad, me estaba expulsando de un hotel (prohibido para cubanos) en donde me encontraba cenando y celebrando la entrada de la nueva centuria con mi amigo Gerhard (ex militar de la RDA) de visita en Cuba.

Que Fidel Castro, anciano enfermo y decrépito haya muerto (de viejo) dieciséis años después, ni me interesó, ni me importó. Que la noticia le diera la vuelta al mundo, tampoco me llamó la atención. A eso se dedican los medios de difusión.

Comparar a Fidel Castro con Churchill, Roosvelt o Stalin, como creer que las pelis de ficción son la verdad histórica de los acontecimientos, es como comparar el desembarco de la Brigada 2506 en Bahía de Cochinos con el desembarco de los ejércitos aliados en las playas de Normandía o, la defensa de Cuito Cuanavale con Dunkerke.

La desaparición del proyecto comunista iniciado por la URSS, acabó en 1991. La República Popular China, hoy en día, es más capitalista que los Estados Unidos de América (mucho más capitalista que los mismos E.U. en el Siglo XIX y sin sindicatos obreros que le formen líos). Corea del Norte siempre fue un electrón libre de la República Popular China. Viet Nam, por el estilo, el capitalismo de estado muestra un desarrollo galopante.

¿Quién quedaba en el año 2016? Una versión más cruda del totalitarismo soviético enclavado en el Mar Caribe, cuya economía no vale media calderilla.

Una de las dictaduras más longevas del Siglo XX y lo que va del XXI. ¿Por qué duró tanto? Pues va a ser difícil intentar explicarlo, a no ser que sea por su fracaso económico junto con el de todos los que han seguido el mismo patrón.

Jamás tuve contacto personal, con los hermanos dictadores, pero sí con el primogénito, allá por la primera infancia. Luego, por esas cosas del destino y sobre todo por no salir de la línea que se había trazado la familia, tuve que decidir entre comenzar a prepararme como cuadro de mando de las fuerzas armadas o ingresar obligatoriamente en el servicio militar.

Mi relación con el proceso totalitario se fue enfriando poco a poco, por etapas. La primera de ellas fue la desastrosa muerte del Che Guevara en Bolivia, la segunda la “Zafra de los Diez Millones”. Ya para esa altura era copiloto de un helicóptero MI-4 y volaba en Camaguey como ejecutivo del delegado del “gobierno” (Rogelio Acevedo) en la provincia.

Cuando en 1978 cumplía una segunda misión “internacionalista”, comencé a preguntarme donde estaban los portugueses que habían construido toda la infraestructura en Angola. Los estudios en la academia de la URSS me abrieron los ojos. Fue así que concluí que el territorio cubano era indefendible sin la ayuda de la URSS y que la carrera armamentista contenida en el programa de Santa Fe (del Presidente Ronald Reagan) iba dirigida a la desaparición de la URSS. Me equivoqué.

Pensé que primero caerían los llamados países “satélites” Mongolia, Viet Nam, Corea del Norte y Cuba) y luego los países integrantes del “Pacto de Varsovia”.

El caso de Granada me dejó un mal sabor de boca. Los hermanos dictadores pretendían que los constructores cubanos y unos cuantos jefes militares, se inmolaran combatiendo a la 82 División Aerotransportada; luego los diezmaron, mucho peor que el castigo que le inflingían los legionarios romanos que mal se comportaban durante los combates. ¡Ostracismo y escarnio!

Por último la Causa no 1/89 por la cual fueron “hallados culpables” el General de División Arnaldo Ochoa Sánchez y el Coronel Antonio de la Guardia Font y fusilados. Ellos trabajaban para Fidel Castro y fueron traicionados por un narco-dictador que, intentando preservarse para la “gloria de la historia” intentó pasarle la mácula a sus subordinados.Tal vez pensó que de esa forma quedaba inmaculado. Quiero pensar que algún día pagará, por su traición, a todos los cubanos.

Lo que escribo, en mi blog, es muy difícil de contradecir por cualquier cubano de a pie. Siempre tuve la idea de poder expresar mis criterios y opiniones, porque estando en Cuba nunca tuve ese derecho. Ambos términos tenían que coincidir con los “principios” de los hermanos dictadores. De lo contrario, en lo menos bajo que podías caer llevaba el nombre de desafecto.

No fueron pocos los que se vieron «desafectados» del régimen y muy pocos aquellos que lograron reinsertarse en el proceso.

Nunca tuve conversaciones “íntimas” con Fidel Castro o con su hermano (a Dios gracias), de manera que no puedo contar las habladurías y los chismes de alcoba como otros hacen después de haber participado en infinidad de “piscinas partys”.

Ahora bien, si servir a lo que ellos llaman “revolución socialista” durante 25 años, es poco tiempo para no haber sucumbido a la maldad nacida en Birán, entonces no tengo experiencia para hablar mal de aquello, sin que al final se convierta en un “blog de chismes”.  

Comencé a escribir mucho antes del año 2007. Solo empecé a publicar los artículos cuando descubrí el sistema de blogs, el cual me permite expresarme hacia el mundo y compartir mis pensamientos y pasiones. ¿Dónde mejor para expresar mi realidad cubana, sin mayores pretensiones?

Ya había sufrido la desilusión de presentar un libro ante diferentes editoriales, que lo rechazaban por ser (según ellas) “políticamente incorrecto”. En otras ocasiones me pedían muchísimo dinero (que no tenía y aun no tengo) en el caso de que me empeñara en su publicación.

Fue entonces que descubrí un sitio en Internet, que me permite publicar mis libros sin costo alguno (también sin correctores de estilo y otras costosísimas parafernalias). De ahí que en poco tiempo ya tenga publicados dos libros de criterios y opiniones sobre lo sucedido en Cuba a partir del año 1959.

Por supuesto, que ni así he quedado satisfecho. Cincuenta y ocho años es mucho tiempo para reflejar todo el proceso que hemos vivido los cubanos. Y soy tan solo una minúscula parte de nuestro pueblo.

Es mi opinión, que Fidel Castro era un hombre culto. De ahí que en ocasiones le llame “La Bestia Ilustrada” y en otras me refiera a él como “La Bestia de Birán”. En fin, que los menos ilustrados siempre le llamaron “El Caballo”, que no por ser equino deja de ser una “bestia”.

Intelectual sí, pero decir que Fidel Castro fue un “intelectual serio” es faltarle el respeto a todos los intelectuales. Fidel Castro jamás fue serio en nada de lo que hizo. Y puedo situar infinidad de ejemplos.

El problema consistía en que era un personaje tan nefasto, que ni sus propios seguidores simpatizaban con él. Por el contrario, le tenían miedo.

Una revolución podrá dirigirla un solo hombre, pero un país (a no ser que sea dirigido por una monarquía absolutista) es imposible actualmente. En eso consiste la democracia moderna. El pueblo se ve representado por sus votantes (dirigentes) desde las instituciones y el país gobernado por varios individuos que deben acordar las leyes que serán promulgadas. Esto jamás se ha visto en Cuba después de la catástrofe de 1959.

Fidel Castro jamás perdonó, ni a su propio hermano. En todo caso utilizaba a las personas, hasta el desenlace final (ruptura o muerte).

Recibir un elogio de Fidel Castro era una sentencia de prisión o de muerte. Que delante de un grupo de personas dijera: “creo que fulano es un revolucionario”, era para salir corriendo.

El ser “revolucionario” es inversamente proporcional a ser “libre”. Si en un momento determinado advertía que tenías “dudas ideológicas” o no eras completamente sumiso a su liderazgo (no ser sumiso costaba muy caro) era un problema sin posible solución. ¡Eso fue una constante!

¿Por qué demonios Fidel Castro va a ser el personaje más importante del Siglo XX? ¿Por el alto grado de represión ejercido en contra del pueblo cubano?

No digo ninguna mentira si reconozco que Cuba era una islita de mierda perdida en las “Indias Occidentales”. ¿Acaso no lo sigue siendo?

Fueron los soviéticos los que pusieron, al mundo, a punto de una guerra atómica cuando la “Crisis de los Misiles”, en el mes de octubre de 1962. Fue Fidel Castro el responsable de que en la «islita de mierda» estuviesen asentadas dos bases militares (URSS y USA), a solo dos años de su llegada al poder.

Medio millón de cubanos pasaron por Angola durante poco más de quince años y todavía me encuentro con personas que no tienen idea de lo ocurrido en el cono sur africano entre los años 1975 y 1990. Y eso sin contar con las cinco bombas atómicas que dicen, tenía el régimen del apartheid.

¿De manera que no fue una sola la ocasión en que Fidel Castro puso, al mundo, en peligro de una hecatombe nuclear? Darle ese crédito es una falacia inmensa. Nunca ese armamento estuvo en sus manos y mucho menos tuvo el poder de decisión de utilizarlas.

La campaña de alfabetización llevó la luz al 25% de cubanos inmensamente pobres y necesarios para realizar las zafras azucareras. Solo aquel que ha cortado la caña de azúcar sabe, que ese es un trabajo que solo puede realizar un ignorante. Luego de alfabetizados y tratados como seres humanos, nunca más el azúcar fue un rubro exportable. La URSS comenzó a comprar el azúcar cubano a precios de oro, mientras que el pueblo cubano hiciese el trabajo sucio. La realidad era bien diferente. Cada año transcurrido aproximaba a la mayor de las antillas, hacia las condiciones infrahumanas de la vecina Haití.

¿La salud pública cubana? Médicos cubanos esparcidos por el mundo y el pueblo siendo atendido por estudiantes extranjeros en su propio territorio. ¿Y que hay de los insalubres centros hospitalarios esparcidos por todo el territorio nacional? Insalubres sí, llenos de ratas y cucarachas, debido a que el des-gobierno es incapaz de proveer dichos hospitales de los medios de aseo y limpieza correspondientes, de sábanas, almohadas, papel sanitario y muchas etcéteras.

Señalar a los niños de barrigas llenas de parásitos como un ejemplo de lo que era Cuba antes de 1959 es un despropósito en una sociedad que estaba compuesta por un 70% de clase media. Solo un 25% de la población antes mencionada vivía en esas condiciones. Lo peor era que la mayoría de ese por-ciento no era ni cubana (haitiana o jamaicana). En eso tenía mucha experiencia el padre de los hermanos dictadores.

La verdadera historia no podrá absolver a Fidel Castro y a él le importaba un carajo lo que sucediera después de su muerte. Lo dijo en una entrevista que le hiciera la periodista norteamericana Bárbara Walters. Eso según él era asunto de las futuras generaciones. ¿Cuál era el asunto? Tomar las medidas necesarias para arreglar el desastre económico provocado durante más de medio siglo. ¿Cuánto les tomará a las generaciones futuras? ¿Más de cien años? Espero que sea menos. En fin, que yo no lo voy a ver. A mi me tocó bailar con la feísima de la «fiesta».

El concepto conocido como “estrategia” también se utiliza para referirse al plan ideado para dirigir un asunto y para designar al conjunto de reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento. En otras palabras, una estrategia es el proceso seleccionado a través del cual se prevé alcanzar un cierto estado futuro.

Fidel Castro jamás fue un estratega, porque su concepción era guerrillera (mata y sala), que si no sale bien, pasamos a la próxima campaña sin importarnos que pasará mañana.

La estrategia, en lo militar, es la planificación de las batallas para que estas conduzcan a la victoria final. De manera que se dedicó toda su vida a ser el guerrillero permanente, que nunca derrotaba al enemigo yanqui. ¡Coño, pero como jodía!

Es que Fidel Castro no era ni táctico, porque la táctica lleva implícita una planificación para conseguir el fin. Y él nunca parecía querer alcanzarlo. Era un muerde y huye permanente.

No tengo la menor duda de que el pueblo cubano lo condenará. Al menos al ostracismo. Nadie querrá oír hablar de él durante mucho tiempo. Se imponen unas preguntas: ¿Qué cubanos? ¿Los traicionados? ¿Los aparentemente bien educados? ¿Los médicos explotados? Los que están en Miami no me preocupan. ¿Los que han tenido que vivir más de medio siglo con una libreta de abastecimiento? ¿Los sin techo? ¿Los obligados a ser obreros agrícolas siendo agricultores? ¿Los escritores y artistas reprimidos? ¿Los acólitos de los hermanos dictadores? ¿Los defenestrados gratuitamente?

Me preocupa el poco respeto que le tiene, a Raúl, el cuerpo de Generales. Me preocupan las luchas intestinas por el poder. Me preocupa quién será el sustituto.
Para nada me preocupa lo que haga el presidente de los Estados Unidos.

El pueblo cubano no puede estar en peores condiciones; de economía fallida.













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2 comentarios:

Anónimo dijo...

El siglo I comenzó en el año 1 y terminó con el año 100, el siglo II duró del año 101 al 200, y así sucesivamente. El siglo XX comenzó en el año 1901 y no terminó en 1999, sino el 31 de diciembre del año 2000. Esto último no todos lo tienen claro.
La Brigada invasora de Bahía de Cochinos no se denominó 2507, sino 2506.
La Causa 1 del juicio del general Ochoa y tres oficiales más no fue en 1988, sino 1989.
Saludos y gracias por sus escritos,
Un cubano que conoció otra Cuba

Mario Riva dijo...

Corregido