Fidelismo: Régimen político fundado en el predominio del totalitarismo de la miseria como elemento catalizador y aniquilador de riqueza.
Por Mario Armando Riva Morales
Pretender que topando los precios se avanza
lentamente en pos de cambios que permitan a la nación recuperarse de viejos
modelos económicos, conduce nuevamente a las “libretas” y a las deformaciones
del “mercado” socialista, conculcando la producción y los servicios
Autor: Mario Riva Morales / Cuba en Sucesión
La
calurosa Ciudad de La Habana ardió cuando el “gobierno provincial”, “orientado
y dirigido” por el llamado Partido Comunista, dictó unas regulaciones de
precios para los taxis privados. Ante tamaño despropósito, algunos taxista
guardaron sus carros. Ya el cubano sabe que forcejear con la dictadura no sirve
para otra cosa que perder el tiempo. Es mejor esperar a que la protesta silenciosa
de la clientela les haga entrar en razones.
Los
habaneros saben que el problema de la falta de transporte no se debe a los taxistas
particulares
Tan
pronto como surja efecto el “estado de la población”; eso que hace mucho tiempo
que funciona en silencio (para el des-gobierno) y que sondea el estado de opinión,
determine que la presión se hace insoportable.
Muchos
de los seudo-economistas gubernamentales opinan que lo del trabajador por
cuenta propia, haciendo las veces de taxista) es un negocio de “dimensiones
reducidas”. A estos “compañeros” debo aclararles que de eso nada. Un negocio,
de ese tipo, en una ciudad de más de dos millones de habitantes, no se puede
considerar pequeño.
Pequeña
es la empresa particular de cada taxista
Y otra aclaración:
Las ganancias no son altas, a partir de que los onerosos impuestos que se pagan
al des-gobierno, unido al coste de las reparaciones y mantenimientos, de esos “cacharros”
antediluvianos, “de marcas indescifrables” que mueven a la población de un lado
para otro de la capital de los cubanos, no es nada barato. Agréguesele el
aumento del precio del combustible y ya verá usted cual es el problema.
No
intenten “dormir”, al pueblo, con los trucos viejos de antaño.
¿Qué es
eso de «distorsión del modelo económico y social?
¿Cuál modelo?
¿Qué sociedad?
¿Es
eso lo que va a retardar las transformaciones anunciadas hace más de cinco años?
¡Me parece que
los seudo-economistas del régimen ahora intentan, descaradamente, amedrentar a
la población! Pero es tarde.
Nunca ha sido
buena idea intentar mezclar el agua y el aceite, o la leche de vaca, con la de
magnesia. Pero si en base a lo anterior, además dices mentiras…
¿Desde
cuando existen, en Cuba, pequeñas y medianas empresas particulares?
Si llamarle
empresa privada S.A. a las del des-gobierno, es pasarse de la raya, mucho peor
es insinuar que los “cuentapropistas” cubanos pueden andar junto a compañías
extranjeras y mixturarse.
No soy
economista, pero decir (a continuación) que la presencia de esas alternativas
empresariales (de factura capitalista) no alejaría al régimen imperante en Cuba
del sistema socialista, es como decir que aunque cruce un simio con un cerdo
jamás saldrá, de esa unión, un “cochimono”. Por supuesto que no, pero se crean
las bases para el establecimiento de una base (a escala social) que asuma el
control de la economía en nombre del des-gobierno.
En fin, la casta
que hasta nuestros días ha mantenido el poder político, en manos de la misma
casta intentando “gobernar” desde una economía sostenible.
Las
experiencias económicas, fracasadas, del socialismo a nivel mundial, son tan
sonadas, que apenas quedan rastrojos. Por el contrario, las experiencias del
capitalismo solo trae crisis cíclicas en el sistema de mercado, aunque
indiscutiblemente que en las economías de mercado, las clases medias viven
mucho mejor que en los países de economía centralizada.
Por
regla general no se debe restringir el comercio. Solo en ocasiones puntuales y
en empresas estratégicas para un país, sería posible la regulación.
Tomemos,
por ejemplo, el caso de los taxistas particulares y dejémonos de tanto teque
económico:
Si
se contrata una o varias empresas privadas para resolver el problema del
transporte, de inicio debe regularizarse el taxi particular, pero cuando se
trata de que el des-gobierno se muestra incapaz de resolver el problema del
transporte y aumenta el precio de los carburantes, un buen gobierno primero
escucha a los transportistas particulares con el ánimo de ayudarles y no al
contrario. Luego les disminuye el precio del combustible y a cambio les exige
el tope de los precios. Luego les disminuye un porcentaje del impuesto y les
exige aumentar las paradas.
O
lo que es igual en el sistema de mercado.
NEGOCIAR
Olvídense de las
escuelas del siglo XIX, que estamos en el XXI.
El conflicto en
torno a los precios de los taxis, no es otra cosa que el descontrol del
des-gobierno sobre sus órganos de dirección. Cinco décadas de gobernar al
capricho de un solo personaje es el problema fundamental.
Si fuera cierto
que en el mundo, es común la regulación gubernamental del transporte, como
regla, para proteger a los consumidores, en Cuba el problema no es ese. En Cuba
lo que ha puesto ese precio al transporte es la incapacidad del des-gobierno
que no sabe, ni quiere gobernar como debe ser.
No se puede ir
diciendo por ahí que los taxistas particulares son los responsables de
incrementar sin razón “legítima”, los precios, cuando el desgobierno (con o sin
razón) aumenta los precios de los combustibles.
Respondiendo a
la situación creada por el propio desgobierno, ya los taxistas habían aumentado
los precios.
LA
HABANA, Cuba.- Para saber por qué colapsó el comunismo soviético, los marxistas
más serios de este mundo han hecho lo indecible. Fidel
Castro ofreció un montón de kilométricos discursos que todavía ocasionan
oleadas migratorias de cubanos hacia el Norte; la dirección política principal
de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en coordinación con los comunistas
cubanos, distribuyeron por todo el país miles de ejemplares del libro El
derrumbe del socialismo: Causas y consecuencias y la Editorial de Ciencias
Sociales de La Habana ha publicado los libros de los marxistas Hans Modrow, Roger
Keeran y Thomas Kenny, que se adquieren en las ferias del libro. Cada
uno de estos ancianos trasnochados se ha roto la cabeza para explicar por qué
el imperio soviético se desguabinó, y aún no llegan a conclusiones concretas. Después
de transcurridos treinta años, tampoco Alan Woods, importante dirigente
británico de la corriente marxista internacional, se da por vencido. Su libro Stalin:
50 años después de la muerte del tirano, ha sido publicado por la
Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels, con sede en España. Dan
ganas de salir corriendo mientras leemos los horrores que cuenta Woods sobre
Stalin, precisamente el hombre de quien no se puede hablar mal en presencia del
gobernante cubano Raúl Castro, como tampoco puede hacerlo su prensa nacional. Según
Woods, Stalin fue “un mal teórico, un pésimo escritor y un peor orador, que
hirió de muerte al comunismo antes de que este desapareciera”, porque a Stalin
“sólo le interesaba lograr el poder y controlarlo”. En
1953 muere Stalin. Aunque las purgas mueren con él, más de sus 700 víctimas
fueron rehabilitadas judicialmente y se conocieron todos sus crímenes, sobre
todo cuando puso en práctica la colectivización, donde murieron de hambre diez
millones de personas. El
culto que se creó con el estalinismo, continúa narrando Woods, “una aberración
histórica temporal”, adquirió su expresión más grotesca cuando lo creyeron
omnipotente, el padrecito de todos, el gran hombre, el Maestro, el todopoderoso
georgiano, el invencible, se multiplicaron en miles sus fotos en oficinas y
lugares públicos y no lo querían dar por muerto. Nos
señala además que “Stalin nunca tuvo una verdadera ideología, convicción, ideas
o principios, porque sólo le interesaba tiranizar, asustar y culpar a los
demás, traicionando no sólo a Lenin, sino a sus propios camaradas, que mandó a
fusilar por decenas. Odiaba a los intelectuales y como estaban prohibidos los
partidos, así como la oposición, era necesario censurar el arte, tener a la
cultura sometida a la vigilancia del Estado, porque a través de ella podían
salir a la superficie las ideas oposicionistas”. También
señala Woods, como algo fundamental, que “con la muerte de Stalin, el círculo
dominante tuvo que hacer algunas reformas” que, en definitiva, no dieron
resultado. “Ya se había establecido un gran abismo entre los trabajadores y los
parásitos burocráticos, cuyos ingresos y privilegios aumentaban, disfrutando de
las mejores casas, autos con chofer, sirvientes, medallas, vituallas
especiales…” Ni
siquiera la actividad económica privada e ilegal que floreció con Jrushchov,
salvó a la URSS, sobre todo por las formas de pago laboral. De ahí la broma
histórica soviética: “Ellos pretenden pagar y nosotros pretendemos trabajar”. Aunque
dicen lo mismo los trabajadores cubanos, venezolanos y otros, Alan Woods no
cree que el comunismo haya muerto, “porque según sus colegas, no murió
por causas naturales, sino que fue un suicidio”. Lo
más curioso de toda esta fauna que presume de poseer una formación marxista
seria y residen en el capitalismo, es el criterio de que las nuevas
generaciones son las encargadas de hacer avanzar a la clase obrera, limpiando
la bandera de Octubre, ensuciada y ensangrentada por Stalin; y al referirse al
capitalismo, lo creen decadente y senil. En
pocas palabras, quieren que surjan más hombres como Stalin, Fidel Castro, Hugo
Chávez y toda una fauna de presidentes latinoamericanos que necesiten de toda
una vida para lograr sus empeños, que no son más grandes que el afán de
mantener el poder. Ellos,
Keeran, Modrow, Kenny y Woods, son los que alientan a esas pocas ancianitas
rusas que, en fechas políticas, todavía llevan sobre sus pechos la foto de
Stalin, mientras desfilan compungidas por la Plaza Roja de Moscú y el
millonario Putin, desde lo alto, les sonríe con pena.
Las estadísticas reflejan la grave crisis del sistema educativo en Cuba Mario J. Pentón, Miami |
Febrero 01, 2017
El rápido envejecimiento
poblacional, unido al recorte de los recursos asignados a la educación y al
descenso en la calidad de la enseñanza, son tres de los rasgos con los que el
economista Carmelo Mesa-Lago caracterizó la situación del sistema educativo en
Cuba. "En 2007 el Gobierno
de Raúl Castro declaró que no podía sostener los gastos del sistema educativo
heredado de la gestión anterior, desde entonces se ha reducido la inversión en
educación y en gastos sociales en general", explicó Mesa Lago en una
conferencia auspiciada por el Centro de Estudios Convivencia el sábado.
"Se suponía que Cuba
iba a tener los mismos indicadores de Uruguay hacia 2025, pero hoy no solo
alcanzó el nivel de ese país, sino que lo superó", dijo el investigador
refiriéndose al envejecimiento poblacional.
Cuba es el país más
envejecido del continente y eso tiene un impacto directo en el sistema
educativo. Los alumnos matriculados en la educación primaria se han ido
reduciendo año tras año. También lo ha hecho el grupo en edad productiva, lo
que a juicio del economista plantea un serio peligro, debido a que sobre ese
segmento de la población recae la financiación de la "cola joven" y
la "cola vieja" de la sociedad.
Según estadísticas
oficiales compiladas por el investigador, el Gobierno cubano ha reducido en 8
puntos porcentuales los gastos sociales del presupuesto de la nación desde
2007, así como 8,4 puntos del Producto Interior Bruto.
Específicamente el sistema
educativo ha visto mermar su presupuesto en 4 puntos porcentuales entre 2008 y
2015.
Algunas de las medidas que
Raúl Castro tomó al asumir el poder fueron el cierre de las escuelas en el
campo, (internados), así como la eliminación paulatina de las más de 3.000
sedes universitarias abiertas por su hermano Fidel en los años de la Batalla de
Ideas. También se ha realizado un progresivo reajuste en las escuelas,
cerrándose aquellas con menos matrícula, y desplazando a los estudiantes
restantes a otros centros educativos.
Castro también eliminó
costosos programas como el destinado a trabajadores sociales, que graduó a
miles de jóvenes que terminaron controlando el consumo de combustible en las
gasolineras o repartiendo refrigeradores y bombillas eléctricas en programas
masivos de recambios. Los programas para maestros emergentes e instructores de
arte también fueron desmantelados, y al mismo tiempo se redujeron las
universidades para adultos mayores y el uso de dispositivos tecnológicos en las
aulas.
Entre 1989 y 2007 hubo un
aumento de las ofertas de carreras en el área de humanidades y ciencias
sociales de un 3.943%, mientras que se redujo el de carreras universitarias
relacionadas con las ciencias naturales en un 39%.
Con Raúl Castro al mando el
panorama cambió radicalmente con un decrecimiento de las carreras humanísticas
en un 83% y el aumento de un 13% en aquellas relacionadas con las ciencias
naturales.
Sin embargo, la matrícula
universitaria descendió en un 30% en 2014, una tendencia compartida por otros
sectores, como el de la educación secundaria que disminuyó su matrícula en un
11%.
Mesa Lago reconoce que el
acceso universal y gratuito a la educación es un logro importantísimo que ha
tenido efectos positivos "en los sectores de menor ingreso como
afrocubanos, mujeres y los campesinos". Sin embargo, el investigador
subrayó que la ideologización de la educación y el control absoluto del Estado
sobre los proyectos educativos son las carencias más importantes.
Otro elemento criticable a
juicio de Mesa Lago es el salario de los docentes, que se encuentra entre los
más bajos del continente. El salario medio del sector educacional es de 537
pesos, que equivale a 21,4 dólares al mes.
"Cuba tiene un capital
humano extraordinario, pero se pierde porque emigra a otros renglones
económicos que tengan una remuneración mayor", explicó.
Según un estudio realizado
por el académico, en 2015 el salario real ajustado a la inflación permitía
solamente cubrir un 28% del poder adquisitivo de los ingresos de 1989.
Para garantizar la
presencia de un maestro frente al aula el Gobierno ha tenido que trasladar
profesores de unas regiones a otras del país a otras, como ha sido el caso de
Matanzas y La Habana, donde hay una significativa presencia de docentes de la
región oriental de Cuba.
Aunque Cuba no participa en
los exámenes internacionales que permiten medir la calidad de proceso
educativo, el propio Gobierno ha entonado el mea culpa sobre el
Según estadísticas
oficiales compiladas por el investigador, el Gobierno cubano ha reducido en 8
puntos porcentuales los gastos sociales del presupuesto de la nación desde
2007, así como 8,4 puntos del Producto Interior Bruto.
Específicamente el sistema
educativo ha visto mermar su presupuesto en 4 puntos porcentuales entre 2008 y
2015.
Algunas de las medidas que
Raúl Castro tomó al asumir el poder fueron el cierre de las escuelas en el
campo, (internados), así como la eliminación paulatina de las más de 3.000
sedes universitarias abiertas por su hermano Fidel en los años de la Batalla de
Ideas. También se ha realizado un progresivo reajuste en las escuelas,
cerrándose aquellas con menos matrícula, y desplazando a los estudiantes
restantes a otros centros educativos.
Castro también eliminó
costosos programas como el destinado a trabajadores sociales, que graduó a
miles de jóvenes que terminaron controlando el consumo de combustible en las
gasolineras o repartiendo refrigeradores y bombillas eléctricas en programas
masivos de recambios. Los programas para maestros emergentes e instructores de
arte también fueron desmantelados, y al mismo tiempo se redujeron las
universidades para adultos mayores y el uso de dispositivos tecnológicos en las
aulas.
Entre 1989 y 2007 hubo un
aumento de las ofertas de carreras en el área de humanidades y ciencias
sociales de un 3.943%, mientras que se redujo el de carreras universitarias
relacionadas con las ciencias naturales en un 39%.
Con Raúl Castro al mando el
panorama cambió radicalmente con un decrecimiento de las carreras humanísticas
en un 83% y el aumento de un 13% en aquellas relacionadas con las ciencias
naturales.
Sin embargo, la matrícula
universitaria descendió en un 30% en 2014, una tendencia compartida por otros
sectores, como el de la educación secundaria que disminuyó su matrícula en un
11%.
Mesa Lago reconoce que el
acceso universal y gratuito a la educación es un logro importantísimo que ha
tenido efectos positivos "en los sectores de menor ingreso como
afrocubanos, mujeres y los campesinos". Sin embargo, el investigador
subrayó que la ideologización de la educación y el control absoluto del Estado
sobre los proyectos educativos son las carencias más importantes.
Otro elemento criticable a
juicio de Mesa Lago es el salario de los docentes, que se encuentra entre los
más bajos del continente. El salario medio del sector educacional es de 537
pesos, que equivale a 21,4 dólares al mes.
"Cuba tiene un capital
humano extraordinario, pero se pierde porque emigra a otros renglones
económicos que tengan una remuneración mayor", explicó.
Según un estudio realizado
por el académico, en 2015 el salario real ajustado a la inflación permitía
solamente cubrir un 28% del poder adquisitivo de los ingresos de 1989.
Para garantizar la
presencia de un maestro frente al aula el Gobierno ha tenido que trasladar
profesores de unas regiones a otras del país a otras, como ha sido el caso de
Matanzas y La Habana, donde hay una significativa presencia de docentes de la
región oriental de Cuba.
Aunque Cuba no participa en
los exámenes internacionales que permiten medir la calidad de proceso
educativo, el propio Gobierno ha entonado el mea culpa sobre el deterioro del
sistema.
Mesa Lago propone once puntos a tener en cuenta en el futuro de la gestión del sistema educativo. Según el economista, los recursos deben centrarse en la población más necesitada de las provincias más pobres. Además debería tenerse en cuenta la demanda de trabajos para los programas formativos.
Para lograr la sostenibilidad del sistema, el economista propone el cobro de la matrícula en la educación superior para quienes tengan un ingreso alto. El sistema educativo debe estar abierto y orientado al mercado mundial.
Otro aspecto importante consiste en ofertar más carreras universitarias para aquellas especialidades de más demanda. El pago justo a los docentes y la apertura a la educación privada, pasando por la desideologización del sistema educativo, serían indispensables para el futuro de la Isla.
Por último, el académico propone restaurar la autonomía financiera de los centros de investigación para que puedan atraer inversiones internacionales y permitir el trabajo por cuenta propia en el área educativa.
Es verdad que los extremos se tocan. Tampoco
debemos olvidar que son tan incompatibles como en su día lo fueron la alemania
nacional socialista y la unión de repúblicas
socialistas soviéticas. ¿Que podían pactar? Correcto.
La historia demostró que
pactaron en falso.
El problema de la Unión Europea no es otro que la cantidad de medidas
socialistas que han implementado y causado un efecto "llamada".
El "estado del
bienestar" y el "poder adquisitivo" lo han forjado mediante
impuestos (muchas veces oneroso).
Aquellos que hemos vivido en
Cuba (en los últimos 60 años) sabemos que existe una capa de la población
(bastante grande por cierto) que se conforma con lo que recibe de "papá
estado", mientras que sin pudor alguno trabaja en negro para "compensar".
Claro está que, en Cuba, la
economia centralizada es tan ineficiente y los líderes políticos son tan
indolentes que: No funciona.
En los países capitalistas,
democráticos y de libre mercado sucede todo lo contrario. Cuando una persona trabaja de
sol a sol y el gobierno (impuestos mediante) le saca más de tres meses de
salario: Si usted se encuentra en los casos de pequeña y mediana empresa, es
posible que no pueda hacer nada. Pero las grandes empresas huyen de los impuestos
onerosos, llevándose su dinero a paraísos fiscales; cuando no a otros países con
menos cargas.
Mientras tanto, la economia
sumergida crece, en la medida que aumente una renta básica fija para aquel que
no "encuentre" trabajo. Esa renta le permite rechazar trabajos que, los naturales de
un país desarrollado, no quieren realizar. Esto lo suplen los
in-migrantes, que muchas veces también entran en el juego «sumergido» cuando
son ilegales.
Europa está aterrada porque
de eso se trataba el "obamacare", de pagar con los impuestos del
contribuyente americano, la salud de aquellos que aportan menos o nada.
Al cabo
de una década los impuestos subirían como la espuma.
Para cruzar una calle, los padres le dan la mano a sus hijos mientras son
menores de edad. Después de cumplir
cierta edad ya no es necesario.
La política social
democrata europea, trata a sus miembros como si fueran menores de edad.
El
gobierno (estado somos todos) no tiene por qué dirigir la vida de los
ciudadanos.
Los empresarios no tienen por qué pagar la seguridad de sus
trabajadores por ley.
Son los trabajadores los que deben pagar (por ley) la
seguridad social, de su propio trabajo; y su asitencia médica, etc.
Por supuesto que a los
Estados Unidos le interesa una Europa fuerte y unida. Ha tenido que ir en su
rescate dos veces en el pasado siglo.
Ahora la amenaza es externa y la
pusilanimidad política europea les está acogotando.
Es necesario que, los europeos espabilen,
se pongan pa las cosas (como décimos los cubanos).
Ya es hora que dejen de ser
los mantenidos de ese "imperio" que rechazan.
En el 2006 denuncié las maniobras de la izquierda
y no me creyeron. La intelectualidad cubana del exilio se convirtió en
activista y partidaria de un personaje inventado por el propio socialismo
para satisfacer fines oscuros, egos, poderes dictatoriales.
Una bloguera con proezas "inimaginables", ( en un país con el
mínimo de internet en aquella época) logró en menos de 24 horas millones
de seguidores, publicar un libro sobre la plataforma Wordpress, calentar el Pc
con una plancha, enfriarlo con cubitos de hielo, participar en un congreso de
programadores Web, sumarse a la liberación de cinco espías, meter escándalo a
funcionarios de emigración y grabarlo en video, ofender a activistas del
exilio, y al mismo tiempo entrar y salir lo mismo de una embajada
que de un taxi rocambolesco. La telenovela contó con la autodenominada
"prensa cubana "(subvencionados blogs con aires totalitarios) y el
ahínco de la fina granada intelectual del exilio para la batalla
campal: destruir cualquier voz que alertaba el extenso programa de
recreación de la dictadura.
Dieron entrevistas, escribieron crónicas de fetidez espantosa en contra de lo
que a simple vista era un flot que no conducía a nada, perdón, sí condujo:
al regalo de la llave de la ciudad de Miami, una gira mundial con
facilidades de visa y un blog que llaman periódico y sirve para estimular
lo tibio en situaciones ampliamente desesperadas.
Las mismas voces ( entonces
pioneritos, estrenando impacto en la red) andan hoy airadas,
(han crecido, son jefes de sector, voceros anti Trump) y prosiguen pues
quieren aniquilar a los sobrevivientes, la uniformidad.
Pueden, tienen los mismos activistas y portavoces y a una
"bestia" para condenar. Experiencia sobra, el Granma
educó para primeras planas, poseen o copian el verbo eficiente
para desmantelar a Homero. Obama les promovió en universidades, la
izquierda premió sus trabajos publicándoles en revistas latinoamericanas
de un rojo furibundo. Han censurado a todo contrario, mientras el
socialismo latinoamericano les invitaba a desplazamientos culturales y
literarios. El departamento de Estado en USA les
entregó subvenciones,...la tabla de billar dispuesta, pueden meter el
palo y enviar a cualquiera al hueco.
La persecución ensució mi proyección humana y hasta mis creaciones,
por eso no olvido vuestros nombres, pues gozaron de la
"liquidación simbólica" de artistas y escritores exiliados, con/ por
lo que ha sido el más grande equipo de choque de mentiras contra las
libertades de la isla.
Ahora he vuelto a denunciar que participan en un show pues "postean"
noticias falsas, burlas sin ética, de baja gama humanista, propagan el
odio en la web, pero reconstituyen la guerrilla que no ha tenido la
honradez de reconocer que fue cómplice, apoyando inventos para desestabilizar
la diversidad de pensamiento.
Con la misma soberbia y algunos remiendos, niegan que son la
izquierda, no se consideran socialistas, pero están prestos a devorarme con
"modales", declaraciones, editoriales en Facebook, bocazas y
señuelos, por el bien de esa causa donde el Hombre vale menos que una
caca de perro.
Tengo experiencia, durante semanas el fastidio les obligó a denunciarme en
Facebook, todas las semanas mi cuenta bloqueada por delitos imprecisos,
cero desnudez, ninguna mala palabra. Mis entradas se limitaban a simples
aclaraciones sobre conductas violentas o desmantelaban manipulaciones, hasta
que eliminé cuatro mil supuestos amigos.
Y ahora quieren que confié en que no son socialistas ni de izquierda y a ese
precio no me morderán? "Por amistad"?
Por favor, respeten mi QI, puedo ignorar amenazas, groserías, respuestas
agresivas, acepto que me juzguen ignorante, están en su derecho,
pero no disminuye que vuestra campaña
desestabiliza la democracia, la sociedad. Incluso, declarándome
reaccionaria, sin atadura partidista, espectadora, simple testigo, las
maniobras son evidentes: el/la "apolítico" suelta like
al encendido fumigador que concede mérito por elegante lengüetazo, a fin
de que se sepa que va en esa dirección. Apolítico no significa
empujar un bando en dulce, es pasarse de la contienda.
Observo, mantengo cordura, pero que conste, la intelectualidad cubana
del exilio se ha vuelto a unir a las fieras y ninguna caricia a contrapelo
desvirtuará que cuando puedan me pasarán la cuenta.
Puedo citar nombres, no pasaré de un párrafo, no superaran la decena los
rescatados, los sobrevivientes que condenan este malsano juego
de destrucción del pensamiento.
Los llamados demócratas anti democracia, no socialistas del socialismo
internacional quieren cadáveres, pues los tendrán cuando el/los dirigente/s
de esta batalla de hombre contra hombre, quien usa leyendas apocalípticas y
monstruos, se canse de venderles carbón por frutas.
Las llamadas mujeres contra Trump piden respeto exhibiendo "cricas",
obviando los matrimonios infantiles en los países árabes. Las
lapidaciones, los fenicidios no son motivo de protestas internacionales? Ah,
es por qué tenían preparados los sombreritos "rosa
conejita" para saludar a Clinton y a una ferviente organizadora musulmana
pide que instalen la sharia en Usa?
Buena consciencia de perdedoras, arrastrando "la causa" a la
politiquería barata, al enojo, la pataleta, al engaño y la
globalización de un conflicto de cocina. El sexo en la cabeza es lo que queda
de tanta complicidad con quienes matan a homesexuales, apedrean, ahorcan,
crucifican en nombre de Ala, del machismo, de la brutalidad. Contentas de
que las "utilicen" y otra vez las traten como ovejas? Bravo.
Quieren revueltas, destituciones, estimular el vandalismo, la falsedad
informativa, la tergiversación? Da igual. Es su sagrado derecho, han
ganado, la swástica gira, vuestro interior es tormenta, patético lamento,
desgarre de vísceras virtuales. Han sembrado confusión, cuando el viento
se detenga, poco podréis reconstruir de las ruinas.
Ah, han sido ofendidos y van a machacar al Presidente de los
Estados Unidos hasta que escupa zanahorias? Pues muy bien, formas
constitucionales existen, lo desagradable para tanto ardor es que esas vías se
sitúan en un nivel pacífico y, espero, diluciden al delincuente del que
demanda.
Ah, el Presidente violará derechos? Pues lo diré cuando arribe, pero las
especulaciones y "videncias" no son leyes inexpugnables del universo,
puede que los visionarios queden para vender tortas y dentro del
auto-pánico y la auto victimización, se produzca lo contrario.
De todas formas, me pregunto, qué tiene este millonario en la cabeza para
perder el poco tiempo que le queda arbitrando el terreno minado por Obama tras
ocho años de odio racial y poco apego a la nación? Ha puesto en peligro a
su familia, se ha expuesto por patriotismo? No es por dinero , tiene, no
es contra los emigrantes pues desciende de una. No llegó al poder por un
Golpe de Estado. Razones válidas para interesarme en sus propuestas.
Ah, pero el show es mejor cuándo deja un rastro de colera,
indignación y ceguera? Ah, pueden omitir las canalladas de la
izquierda pues es una "plaga" honrosa, donde el racismo es selectivo,
la misoginia partidaria, la discriminación altamente positiva, la expulsión de
clandestinos aceptable y el fascismo contra opositores recomendable si
pertenecen al bando de la "otra" ideología?
De verdad pensáis que florece alguna causa en la mierda
que propagáis? Pues muy bien, felicidades. Es vuestro derecho,
la civilización debe desaparecer y temía no ver el espectáculo. Me invito, si
el cuerpo sigue, aplaudiré los últimos destellos desde Normandie, tierra
que ya conoce a los ejércitos de choque y la avanzada de
tierras exóticas.
Ah, no podéis vivir en un país donde os sentís como en un campo de
concentración, y preferís la sharia, el azote, la lapidación, al
"degollador"? Perfecto, en esas condiciones inimaginables,
romped lo que encontréis en la calle, pero tened cuidado con el iphone pues sin
foto o video y sin post viral, vuestra especie será amenazada de
extinción, como toda pajiza de trigo inútil para amasar el pan.
Qué es horrible? Sí, lo es, el fascismo en vertiente
"rosada" acusa de fascista al otro para poder matar. Golpea en forma
de espejo, "el otro" es su intención oculta y logra obtener
bendición y justificación para el atropello que comete.
Los desconsolados demócratas serán promovidos a guerreros de la única
causa en la cual todos perdemos, el terrorismo y la ignorancia contra el
occidente y los valores de la civilización.
El monstruo elegido Presidente no podrá realizar tarea sin ser
malinterpretado. Incluso, si actualiza una web, excluye. Si a algún
medio que tenéis para lanzar "bulling" se le ocurre que Mr
Trump se limpia el fondillo con papel amarillo, llamaréis al Presidente
"Mao, guevarista, fidelista, leninista, hitleriano, feo,
animal, su mujer puta y a su hijo autista".
Ya lo hicieron y lo hacen, ustedes, a partir de suposiciones e
interpretaciones escabrosas de palabras y de la historia, continúan. Para
luchar contra la misoginia y la falta de respeto a discapacitados,
humilláis a mujeres y personas con patologías mentales. No veo ninguna
diferencia, el fascismo no es bueno, ni justo en ningún bando. Las
asociaciones no son vuestro fuerte, vuestras acciones y palabras están
disociadas, ciegas y cojas sobre tembladeras.
Los "deplorables" merecen desaparecer pues usaron las urnas, un
sistema legal, conocido como democracia, para mostrar su voluntad? Poco
importa. Son ilegales las ideas contrarias al socialismo
internacional?
El fantasma de los viejos tiempos ha aprendido a vomitar sobre los
pueblos y os tiene como boca, esófago y ano contribuyente.
Han decidido continuar el pataleo, la enfermiza cacería de errores,
por resentimientos, por ideología, contra la convivencia pacífica.
Os habéis convertido en dementes incontrolables. Adelante! Sois la
fuerza, sois la masa que ha perdido el sentido del respeto y
la libertad.
Aspiran a que Trump se radicalice? Perfecto, pero hasta ahora solo
lográis que las palomas tengan deseos de defecar a vuestro paso.
No se trata de la elección en Usa, en Europa se acercan elecciones
presidenciales conflictivas, los partidos y políticos son
controlados por monigotes, oscuros banqueros, tratados
europeos que raspan queso sobre canutos para que prosiga el maltrato, la
repartición injusta, las guerras , mientras el dinero circula bajo los pies de
ustedes que danzan tambores de guerra, vociferan alarmistas para
entretener las transacciones. Los poderosos planifican gigantescos montajes
teatrales a su conveniencia, por los siglos de los siglos, por
vuestra disposición al mal. Bravo!
Quién ganará? Por el cuadro infecto de enero del 2017, no es ni
será la ecuanimidad, la integridad y la honradez, esas cualidades se
han doblegado a la ira, la impunidad, el odio.
Vosotros, intelectuales de la izquierda cubana en el exilio, hijos del
desastroso ensayo comunista, desplegáis alas, sois realmente el temido
Hombre nuevo que no cree en amigo, en humanidad.
Conmigo no contéis.
Con los que quedan, caben entre los dedos de la mano, me es
suficiente para testimoniar el fin de una época, el comienzo de la "Era
Barbarie". Lo JUSTO no tiene collar, no va detrás de ningún
perro.Gracias.
La autarquía ilusoria de Fidel Castro Rafael Rojas
Se
ha escrito mucho sobre Fidel Castro en las últimas semanas, pero la dificultad
para discernir su legado dentro de la izquierda latinoamericana del siglo XX
sigue siendo tan grande como cuando ejercía su enorme poder desde La Habana. La
misma dificultad a la que se enfrentó C. Wright Mills, el influyente sociólogo
de la Universidad de Columbia, en 1961, mientras compilaba los textos de su
antología Los marxistas (1962), rescatada por la editorial Era en
1964. Mills era amigo de la Revolución cubana, a la que había defendido en su
libro Escucha, yanqui (1961), pero dudaba en torno a la pregunta de
cuál era el aporte de Fidel Castro a la izquierda socialista. Al final de su
antología, dedicaba un apartado al “marxismo fuera del bloque”, donde incluía
un discurso del yugoslavo Edward Kardel y mencionaba la Revolución cubana como
una de las promesas de la nueva izquierda posestalinista. Sin
embargo, a la hora de escoger un texto emblemático de esa izquierda en la isla,
el sociólogo no se decidió por alguno de los muchos discursos de Fidel Castro
sino por las “Notas para el estudio de la ideología de la Revolución cubana” de
Ernesto Guevara. Era en el Che donde, a juicio de C. Wright Mills y también de
Jean-Paul Sartre, había que encontrar lo más parecido a una teoría de la
revolución latinoamericana, en diálogo y, a la vez, en tensión, con las
tradiciones occidentales y soviéticas del marxismo- leninismo. Castro
personificaba la radicalización comunista de un nacionalismo revolucionario o
populista, propio de la zona centroamericana y caribeña, sometida a la
hegemonía de Estados Unidos desde fines del siglo XIX, pero su discurso, hasta
1962, no se diferenciaba demasiado del de otros líderes de la izquierda previa,
como Jacobo Árbenz, Lázaro Cárdenas o su mentor en el Partido Ortodoxo, Eduardo
Chibás. Wright
Mills y Sartre serían dos de los fundadores de una mirada a la Revolución
cubana, desde la izquierda occidental, que nunca tomó muy en serio la identidad
comunista del proyecto político de Fidel Castro. Lo decisivo en las ideas de
Castro, según aquella hipótesis, era el alcance de una soberanía plena de la
nación, que se imaginaba como la expulsión tajante de los intereses
estadounidenses de la isla. Pero durante los 47 años y medio que gobernó, entre
1959 y 2006, toda la independencia que logró y todos los derechos sociales que
distribuyó en Cuba tuvieron como trasfondo la dependencia económica de la Unión
Soviética y el campo socialista de Europa del Este, primero, y de la República
Bolivariana de Venezuela, después.
¿Guevarista
o soviético?
Cuando
el lenguaje de Fidel comenzó a diferenciarse del nacionalismo revolucionario o
populista, a mediados de los años sesenta, entró en el dilema de adherirse a la
corriente de la nueva izquierda latinoamericana, liderada por el Che Guevara, o
suscribir los códigos del marxismo-leninismo de factura soviética. Hasta 1968 o
1971 esas dos tendencias se manifestaron intermitentemente en la oratoria del
líder revolucionario. A veces, como en sus palabras en la Plaza Roja de Moscú,
en abril de 1963, Castro hablaba de la urss como una “sociedad sin clases
explotadas y explotadoras” o “un pueblo todo trabajador”. Otras, como en su
intervención en el congreso de la Organización Latinoamericana de Solidaridad
(olas), en agosto de 1967, mientras Guevara peleaba en Bolivia, reiteraba las
críticas del argentino a la burocracia y la geopolítica soviéticas, por su
falta de solidaridad con los movimientos revolucionarios y descolonizadores del
Tercer Mundo. Desde
1971, cuando Cuba se integró plenamente al Consejo de Ayuda Mutua Económica
(came), el mercado del bloque soviético, Fidel Castro suprimió toda crítica
pública a Moscú y a las llamadas “democracias populares” del campo socialista.
Hasta la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la urss, entre 1989 y
1992, las ideas y los enunciados del dirigente cubano fueron perfectamente
funcionales dentro del socialismo real. El propio sistema de la isla reprodujo
las instituciones básicas de aquellos regímenes, como se observa en la Constitución
de 1976, todavía vigente: partido comunista único, ideología de Estado
“marxista-leninista”, control gubernamental de la sociedad civil y los medios
de comunicación, restricción de derechos civiles y políticos y represión de
disidentes y opositores. El
legado institucional de Fidel Castro, en Cuba, es ese. Sin embargo, su
proyección internacional en la geopolítica de la Guerra Fría le sumó atractivos
de los que carecían los líderes de Europa del Este. Castro era el único
político del bloque soviético ubicado en el primer frente de batalla contra
Estados Unidos. Si los vietnamitas, los coreanos o los alemanes del Este se
enfrentaban a sus connacionales, de signo ideológico contrario, en el mismo
territorio, Fidel gobernaba la isla del Caribe más próxima a las costas de
Estados Unidos. La alianza con los soviéticos, con Unidad Popular de Salvador
Allende en Chile, Omar Torrijos en Panamá, la Revolución sandinista de
Nicaragua y, finalmente, la Venezuela de Hugo Chávez y los gobiernos de la
Alianza Bolivariana (alba), respondió tanto a una elección ideológica racional
como a una estrategia defensiva, magistralmente descrita por Jorge I. Domínguez
en su libro To make a world safe for Revolution (1989). Aquella
larga inmersión en los juegos de contrapeso de la Guerra Fría afianzó el
pragmatismo natural de Fidel Castro. Si en la biografía del político cubano se
conciliaban claves ideológicas tan contradictorias, como José Martí, la
educación jesuítica, el populismo chibasista, el nacionalismo revolucionario mexicano,
el marxismo guevarista y la ortodoxia soviética, en su ejecutoria internacional
cualquier alianza que ayudara a acotar la hegemonía hemisférica de Estados
Unidos era bienvenida. Por medio de esa dirección realista de las relaciones
internacionales de la isla, Castro contribuyó a diseñar guerrillas
latinoamericanas y a impulsar movimientos descolonizadores en Asia y África,
pero también sostuvo buenos vínculos con la dictadura de Francisco Franco en
España o con la junta militar argentina de Jorge Rafael Videla, a quien
defendió de la denuncia de violación de derechos humanos promovida por el
gobierno de Jimmy Carter. En
las décadas de los ochenta y noventa el caudillo cubano se relacionó tan bien
con Carlos Salinas de Gortari como con Cuauhtémoc Cárdenas, con Alan García
como con Alberto Fujimori, con Carlos Andrés Pérez como con Hugo Chávez. Fue a
partir de la consolidación de este último en el poder, tras el fallido golpe de
Estado en su contra en 2002, que Fidel creyó encontrar una corriente afín en la
política latinoamericana, que podía dotarlo de subsidios energéticos en su
propio entorno geográfico. En sus cuatro últimos años como gobernante, el viejo
dictador se dio a la tarea de alimentar ideológicamente a esa camada de
herederos (Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega) a través de
una diplomacia sectaria que le ganó algunos desencuentros con la derecha
latinoamericana –el México de Vicente Fox o la Colombia de Álvaro Uribe– e,
incluso, la izquierda no bolivariana del Cono Sur, como los gobiernos de
Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Tabaré Vázquez
y José Mujica en Uruguay y Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en Chile. Para
2006, cuando una diverticulitis intestinal lo obligó a separarse del poder, Fidel
estaba más concentrado en asegurar a Chávez como su heredero en América Latina
que en facilitar una sucesión dentro de la isla. Que Raúl sería el sustituto,
en caso de enfermedad o muerte, estaba previsto desde la designación del menor
de los Castro como primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de
Ministros y como segundo secretario del Partido Comunista. Pero, como se
desprende de una lectura atenta de la “Proclama del Comandante en Jefe al
pueblo de Cuba”, del 31 de julio de 2006, Castro “delegaba provisionalmente”
sus poderes no solo en Raúl sino en otros miembros de la élite que mencionaba
con nombres y apellidos: Carlos Lage Dávila se encargaría del programa
energético, José Ramón Balaguer del de salud pública, Esteban Lazo y José Ramón
Machado Ventura del de educación, además de que el financiamiento de esos tres
programas debía contar con la participación del ministro de Relaciones
Exteriores, Felipe Pérez Roque, y del presidente del Banco Central, Francisco
Soberón Valdés. Dos
años después de aquella sucesión provisional, Raúl Castro asumió formalmente
los cargos de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y de primer
secretario del Partido Comunista. Los miembros más jóvenes de la clase
política, en quienes Fidel delegó funciones decisivas –Lage, Pérez Roque y
Soberón–, fueron separados de sus cargos y el proceso sucesorio implicó una
recomposición de la cúpula gobernante, favorable a una nueva casta militar y
empresarial. Desde su retiro, Fidel avaló la decisión de su hermano aludiendo a
que Lage y Pérez Roque se habían vuelto adictos a las “mieles del poder”. Otros
líderes civiles, como el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, Miguel Díaz-Canel, el canciller Bruno Rodríguez o el jefe del
gabinete económico Marino Murillo, reemplazaron, bajo Raúl, las funciones de
aquellos políticos cercanos a Fidel. Aunque
el mayor de los Castro apoyó esos reacomodos de la élite, mostró inconformidad
con las reformas económicas y el giro realista de las relaciones internacionales.
Entre 2007 y 2008, Fidel y su principal aliado internacional, Hugo Chávez,
cuestionaron públicamente el programa de producción de biocombustibles de
Brasil, basado en el etanol. El acuerdo entre los gobiernos de Lula da Silva y
George W. Bush para favorecer la producción y el comercio de combustibles
alternativos irritó al dirigente cubano. El incremento de la cooperación entre
Brasil y Cuba, por medio de inversiones de Petrobras en la prospección de
crudo, y, luego, del gran proyecto de la Zona Especial de Desarrollo del puerto
del Mariel, entre 2012 y 2013, bajo el gobierno de Dilma Rousseff, fueron
claras señales de una deriva realista en la política exterior de la isla,
diseñada por el equipo de Raúl. Ahora
sabemos que en esos mismos años, mientras moría Hugo Chávez y se debilitaba el
bloque geopolítico de la Alianza Bolivariana, el gobierno cubano iniciaba
conversaciones secretas con la administración demócrata de Barack Obama para
restablecer las relaciones entre ambos países. Castro guardó silencio tras la
normalización diplomática de diciembre de 2014 y, cuando volvió a dirigirse al
pueblo de la isla y a la comunidad internacional, en un artículo titulado “La
realidad y los sueños”, el 13 de agosto de 2015, día de su cumpleaños 89, advirtió
que no habría restablecimiento pleno de relaciones hasta que Estados Unidos
indemnizara a Cuba por los daños del embargo comercial, sin mencionar las
reclamaciones que, por expropiaciones de sus ciudadanos, demanda Washington al
gobierno de la isla.
La
contrarreforma como herencia
El
momento culminante del deshielo fue el viaje de Barack y Michelle Obama a la
isla en marzo de 2016. Una semana después Castro publicaba en la prensa oficial
una nueva “reflexión”, titulada “El hermano Obama”, en la que criticaba las
“palabras almibaradas” del presidente estadounidense en el Gran Teatro Alicia
Alonso de La Habana, recordaba, una vez más, los daños de “un bloqueo
despiadado que ha durado ya casi sesenta años” y llamaba a no aceptar “regalos
del imperio”. Fue aquel el último artículo de Castro, aparecido en Granma y
Cubadebate, órganos del Partido Comunista de Cuba, y, casi al final
del texto, el líder histórico de la Revolución hacía esta afirmación
reveladora: “advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las
riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de
nuestro pueblo”. La vieja promesa incumplida de la autarquía. El
malestar de Fidel Castro con la nueva plataforma realista de la política
exterior cubana, en sus últimos años de vida, era evidente. Pero carecía de
salud y apoyos internos y externos para propiciar una verdadera contrarreforma.
Al final, la aceptación del nuevo rumbo posbolivariano de la isla podía
justificarse como se justificaban, dentro de su cabeza, la tímida apertura del
mercado libre campesino, los primeros “trabajos por cuenta propia”, la
despenalización del dólar y la aproximación diplomática al gobierno de Bill
Clinton entre 1992 y 1996. En este último año, Castro llegó a la conclusión de
que era posible dar un golpe de timón contrarreformista, como se lee en los
documentos del Partido Comunista previos y posteriores al v Congreso de 1997.
Apenas dos años después, con Hugo Chávez en el poder de Venezuela y una exitosa
campaña mediática a favor de la repatriación del niño balsero Elián González,
el anciano comandante llegó a sentir que el aislamiento de Cuba podía
sostenerse de manera indefinida. Pocas
veces como en aquellos primeros años del nuevo siglo el gobierno cubano dio
rienda suelta a la descalificación de presidentes y gobiernos latinoamericanos
que denunciaban la situación de los derechos humanos en la isla, especialmente
tras la “primavera negra” de 2003, cuando el régimen arrestó y condenó a 75
opositores pacíficos y fusiló a tres emigrantes ilegales. A su vez, el
presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, la panameña Mireya Moscoso, el
salvadoreño Francisco Flores y el mexicano Vicente Fox fueron algunas de las
víctimas de la embestida que en el plano de las reputaciones practicó tan intensamente
el gobierno cubano durante la llamada “batalla de ideas”. La agresividad que
mostró la política exterior cubana hasta 2006 se basó en la confrontación de un
enemigo fácil, como George W. Bush en la Casa Blanca, y el triunfalismo por la
llegada al poder de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Daniel
Ortega en Nicaragua. La
última modalidad de dependencia que intentó Fidel Castro fue la obtención de
recursos energéticos del bloque bolivariano –especialmente de Venezuela–, a
cambio de la exportación de servicios médicos cubanos. En varios países
latinoamericanos –Brasil y Bolivia, por ejemplo– se instalaron decenas de miles
de trabajadores de la salud a quienes esos Estados pagaban por su atención
médica. Pero los médicos cubanos debían remitir entre un 30 y un 50% de sus
ingresos al gobierno de la isla, además de soportar una serie de restricciones
a su libertad de movimiento. Cuando entró en vigor la última reforma
migratoria, en 2013, que concedió facilidades de residencia en el exterior a
ciudadanos de la isla, miles de esos médicos desertaron. Las misiones cubanas
continúan, cada vez más debilitadas, pero la apuesta del gobierno de Raúl
Castro por el desarrollo de los servicios dentro de la isla significa, en la
práctica, el principio del fin de la autarquía ilusoria. Los
conceptos de independencia, soberanía o autodeterminación que postuló siempre
Fidel Castro tuvieron como límite obsesivo a Estados Unidos. Su pragmatismo se
manifestaba tanto en el aliento a cualquier alternativa geopolítica a
Washington como en la seducción de la propia opinión pública liberal del vecino
del norte. De ahí la centralidad que alcanzó y que siempre procuró cultivar
Fidel dentro de los grandes medios de comunicación de Estados Unidos. Desde muy
joven, cuando se enfrentaba a la dictadura de Fulgencio Batista en la prensa
libre del orden republicano, que subsistía en la isla, Castro comprendió lo
útil que era una opinión pública abierta para deslegitimar cualquier régimen
político. No de otra manera se explica el celo que puso en evitar, desde los
años ochenta, que la opinión pública cubana viviera su propia glásnost. La
normalización diplomática entre Estados Unidos y Cuba y el contacto cada vez
más fluido entre los cubanos de la isla y la diáspora son los primeros
capítulos de una Cuba posterior a Fidel, que comenzó a construirse, tal vez,
desde los años posteriores a la caída del Muro de Berlín y la descomposición de
la urss. Si esas dinámicas logran preservarse bajo el gobierno de Donald Trump,
en conexión con el crecimiento del sector no estatal de la economía insular y
el avance de la autonomía de la sociedad civil, el siglo XXI acelerará su paso
sobre la historia contemporánea de Cuba. La mayor sintonía con los cambios
globales inclinará la economía cubana por un modelo de servicios, inútil y
costosamente postergado por el máximo liderazgo del país durante seis décadas. A
medida que eso suceda, el legado de Fidel Castro quedará cada vez más aferrado
al tiempo irrecuperable de la Guerra Fría. Ninguno de los grandes proyectos
económicos que personalmente impulsó –la industrialización, el emporio
ganadero, azucarero o cafetalero, la “revolución energética”, el “plan
alimentario”, ni siquiera la “potencia médica o biotecnológica”– habrá quedado
en pie. La forma más tangible de ese legado, para los cubanos del siglo XXI,
aparecerá asociada a su última batalla retórica contra las reformas emprendidas
por su hermano Raúl y el mismo Partido Comunista que él fundó en 1965. Para
entonces, dicho legado no tendrá que ver con revolución alguna sino con los
estertores de un conservadurismo comunista abocado a impedir el avance del
pluralismo y el mercado en una pequeña y pobre isla del Caribe.