Fidelismo: Régimen político fundado en el predominio del totalitarismo de la miseria como elemento catalizador y aniquilador de riqueza.
Por Mario Armando Riva Morales
El 10 de junio
es la fecha más exacta del comienzo de la movilización de la Agrupación. La
completa disposición combativa debía ser alcanzada el 10 de noviembre de 1962. Serían
necesarios muchos barcos para trasladar aproximadamente 50 mil hombrescon sus armas, equipos, suministros, más todo
el apoyo necesario para una estancia prolongada en Cuba. Todo debía ser
realizado de forma encubierta. El primer barco
debía salir el día 12 de julio de 1962. Mucho se ha
hablado y escrito sobre el arma nuclear de carácter táctico. Mucho y a la
ligera. Cuando de habla de estrategia, se está hablando de algo que puede
definir una guerra hacia uno de los dos bandos en pugna. Cuando se habla de
táctica, se refiere a algo que puede definir una batalla o un combate. La utilización
de bombas atómicas con carácter de armamento táctico, no es otra cosa que su
utilización, como mínimo, en la profundidad operativa del adversario. De esta forma
podemos llegar a la conclusión que estas armas nucleares tácticas que se
enviarían a Cuba, en calidad de refuerzo, serían utilizadas (en el mejor de los
casos) en el mar, con el objetivo de destruir los medios navales
norteamericanos. En el peor de los casos, serían utilizadas en suelo cubano
contra el enemigo invasor. ¡Pobre Cuba! Tierra y agua
contaminada in saecula saeculorum.
Victor Bakaev
El
11 de junio de 1962, en la oficina del primer sustituto del Presidente del
Consejo de Ministros de la URSS,
Alexei Kosiguin, se efectuó una reunión con la dirección de las Fuerzas
Armadas, en la que se examinaron las cuestiones relacionadas con el
cumplimiento de lo aprobado el día anterior para asegurar la planificación,
preparación y traslado de las tropas a Cuba.
Alexei Kosiguin
Ese mismo dia, Kosiguin le informa al Ministro de La Marina Mercante,
Victor Bakaev, sobre la inminente operación militar.
Una misión,
compleja y de la mayor importancia le fue planteada al Ministro con menos de un
mes para la confección del plan. Cualquiera se puede imaginar, de acuerdo con
las distancias de un territorio como la
URSS, que la agrupación de barcos debe demorar “algunos”
días. Le daban de plazo, para presentar el plan, hasta el día 15. ¡Tan solo 4
días! Y para colmo (por medidas de seguridad) debía realizar el plan con tan
solo un colaborador. ¡Toda una chapuza! Le acompañó en la planificación uno de
sus sustitutos: E. Karamzin. Al final
utilizarían más de 85 barcos mercantes y 185 travesías. En todas partes
los barcos soviéticos dejaban de transportar cargas previstas de antemano y
regresaban, en lastre, hacia puertos de la URSS. ¡Las pérdidas económicas eran monumentales!
Así es el sistema totalitario. Era del todo
imposible mantener el carácter encubierto de los traslados a Cuba. El gran
volumen de las cargas a transportar y el reducido intervalo de tiempo para su
ejecución dieron al traste con el secretismo. El 13 de junio,
el Ministro de Defensa firmó las directivas dirigidas a los jefes de las Tropas
Coheteriles Estratégicas, las Fuerzas Aéreas, las Tropas de la Defensa Antiaérea,
las Tropas Terrestres y la
Marina de Guerra. La manía del
secreto llegó a tales extremos que prohibieron la utilización de los medios de
comunicaciones. Tamaña imbecilidad solo les llevó a cometer atrasos y errores
en la planificación y puesta en marcha de la operación. Al final nada resultó
tan secreto. Para las tropas
aquello era una maniobra estratégica para el traslado por mar hacia regiones de
clima muy frío en el norte lejano del país. De manera que cuando las tropas
embarcaban no sabían cual era su destino y por tanto síquicamente desorientados
una vez impuestos de la situación. En el último
momento se entregaron a las tropas recomendaciones para la explotación y
conservación del armamento, la técnica y las municiones en las condiciones del
clima tropical. No importaba que del trópico no conocieran absolutamente nada. ¡Así deben haber
sido las recomendaciones…! La selección del
personal, de acuerdo con los cánones totalitarios, debía ser sobre todo,
confiable. Estas exigencias complicaron las cosas, al punto de que en muchas
unidades llegaron a sustituir hasta el 55% del personal. Lo que afectaba la
disposición combativa de la unidad militar en cuestión. Poniendo un poco
de empeño podemos imaginarnos a técnicos e ingenieros de las dotaciones de
cohetes estratégicos siendo sustituidos por personal de otras unidades. Y así
con todas. ¡Un pandemonio! El día 20 de
junio la URSS
aprobó la composición definitiva de la Agrupación de Tropas Soviéticas que tomarían
parte en la “Operación Anadir”.
Los errores de una operación militar Una operación
militar de semejante envergadura necesitaba de mucho más tiempo para su
ejecución. Esta es la única posibilidad existente para afirmar que el mando
militar soviético no tenía conocimientos, ni una idea detallada en relación a
lo que se iban a enfrentar antes, durante y después de la llegada de sus tropas
a Cuba. La basificación
de las Tropas Coheteriles Estratégicas de la URSS en el territorio de Cuba era la única y
verdadera razón del descabellado plan de Nikita Kruchev. Es demasiado
simplista decir que el Mando Militar soviético no tenía idea de los medios
aéreos, marítimos y terrestres norteamericanos, que tendrían que enfrentar en
caso de un enfrentamiento militar. La Inteligencia Militar
soviética conocía perfectamente los medios a los que tendrían que enfrentarse.
Solo que la puesta en funcionamiento de la descabellada idea del “ordeno y
mando” del “máximo líder” (Kruchev) no daba opción. Sin que nos
quepa duda alguna, hoy podemos afirmar que la situación de las tropas
soviéticas acantonadas en Cuba era suicida, debido principalmente a su
vulnerabilidad. La distancia del territorio de la URSS impedía el
re-abastecimiento. No tenían posibilidades de retirada. La marina soviética era
muchas veces inferior a la norteamericana. A la flota de submarinos soviéticos
les era prácticamente imposible maniobrar, no solo en el Mar Caribe, sino en el
Golfo de México y el Estrecho de la
Florida. Un plan
estratégico mal concebido solo podía concluir en una aplastante derrota. La sola idea de
pensar que una vez instalados los cohetes nucleares, el gobierno de Estados
Unidos los aceptaría, es desconocer la idiosincrasia norteamericana, aun siendo
“gente práctica”. Una prueba
fehaciente de que a Nikita Kruchev le interesaba muy poco la defensa de Cuba lo
es, el que no se previó plan alguno para el caso de que los cohetes fuesen
detectados antes de que se encontraran en plena disposición combativa.
Por aquel
entonces, los norteamericanos tenían una flota de bombarderos B-52 (portando
armas nucleares) volando las 24 horas del día, para que en el caso de que se
iniciara una TGM, ser los primeros en asestar el golpe atómico contra la URSS y tratar de evitar de
esa forma una posible respuesta. Esa estrategia
sufrió un duro golpe en 1957, cuando los soviéticos fueron los primeros en
realizar exitosamente el lanzamiento de un cohete intercontinental, mientras
que los Estados Unidos enlazaban un fracaso con otro, fallando en cinco
ocasiones durante ese año. En octubre del
propio año 57, la URSS
puso en órbita el primer satélite artificial en la órbita terrestrey poco después lanzó al espacio a la perra
Laika. Millones de televidentes (muy pocos soviéticos) vieron alarmados cómo se
frustraba otro intento norteamericano por lanzar su primer satélite, el cual
explotaba después de un corto ascenso.
La perra Laika
Sobre los
alardes de Kruchev, su hijo, Serguei, reveló que en algún momento Nikita
Sergueievich dijo que en cierto lugar del sur los soviéticos hacían cohetes
como salchichas, y en ese caso él mismo le había preguntado: ¿cómo puedes decir
eso si solo tenemos unos pocos? Obteniendo la respuesta siguiente: lo
importante es que los americanos lo crean, así no nos van a atacar.
Era una política
simplista y errónea, con la ayuda de la cual solo se podría mantener engañados
a los pueblos, a los de los adversarios y al propio, así como a los pueblos y a
los dirigentes de los países aliados, pues era de suponer que el gobierno de
los Estados Unidos tendría otras vías de información que le permitirían conocer
la verdad tarde o temprano.
El gobierno
norteamericano conocía perfectamente que los Estados Unidos superaban en
relación de 4 a1 a los
soviéticos, en cohetes intercontinentales.
Los dirigentes
de la Unión Soviética
siempre estuvieron muy claros del globo que estaban inflando en la materia ante
la opinión pública internacional.
Cohete tipo Polaris
B-52
Según declaraciones
de Robert McNamara, Secretario de Defensa en el Gobierno de Kennedy, en octubre
de 1962 los Estados Unidos tenían 229 cohetes intercontinentales y 105 de
alcance medio e intermedio emplazados en Turquía, Italia e Inglaterra; nueve
submarinos con 16 cohetes del tipo Polaris A-2 cada uno, los que podían
recorrer una distancia de alrededor de 1 500 kilómetros, para un total de otros
144 proyectiles de alcance medio que podían alcanzar el territorio de la URSS; poseían además 1 500
bombarderos con bases en distintos lugares del globo, 600 de los cuales eran
bombarderos pesados B-52. En total, teniendo en cuenta los cohetes y bombas de
todos los tipos, los Estados Unidos tenían una superioridad de 17 a 1 en armas nucleares con
respecto a la URSS.
Robert MacNamara
De acuerdo con
datos publicados en 1999 (4), en octubre de 1962 las Fuerzas Armadas de la URSS contaban con los medios
siguientes: 48 cohetes intercontinentales; 543 cohetes de alcance medio, 36 de
los cuales se encontraban en Cuba y podían alcanzar el territorio de los
Estados Unidos; 208 bombarderos estratégicos pesados, 80 de ellos de propulsión
a propela; 486 bombarderos medios, 96 de los cuales podían alcanzar el
territorio de los Estados Unidos, y 80 cohetes instalados en submarinos, la
mayoría con un alcance de solo varios cientos de kilómetros.
Los submarinos
porta-cohetes soviéticos de la época solamente llevaban 2-4 proyectiles, y la
mayoría de estos eran cohetes alados, los que podían ser derribados con los
medios de la defensa antiaérea, mientras que los 144 cohetes de los submarinos
norteamericanos eran balísticos, y no se contaba con medios defensivos que
fueran capaces de derribarlos.
Comparando estos
datos podemos constatar la superioridad de los Estados Unidos y concluir que el
objetivo de la Operación Anadir
no era otro que un chantaje político terriblemente mal calculado. Cuarenta años más
tarde, Robert McNamara, consideraba, que
el traslado de los cohetes nucleares soviéticos a Cuba no alteraba el
equilibrio estratégico en la práctica, aunque la amenaza de una catástrofe
nuclear aumentó considerablemente en aquellos momentos. La pregunta se impone:
¿Para qué se iban a llevar los cohetes al otro lado del océano, si con los
cohetes en Cuba esto no se lograba? Nuevamente la
respuesta es
El 24 de mayo de 1962, durante una sesión ampliada del Consejo de defensa
de la URSS, fue
analizada la proposición para trasladar a Cuba, las armas nucleares.
Se proponían enviar:
Una División de Tropas Coheteriles Estratégicas.
Cuatro Regimientos de Infantería Motorizada.
Dos Regimientos de Cohetes Alados Tácticos.
Un Regimiento de Helicópteros.
Una Escuadrilla de Bombarderos Tácticos de mediano alcance.
Dos Divisiones de
Tropas Coheteriles Antiaéreas.
Dos Batallones Radiotécnicos
Un Regimiento de Aviación de Caza de defensa Antiaérea.
Dos Cruceros de Combate.
Cuatro Destructores.
Once Submarinos.
Una Brigada de Lanchas Lanza-cohetes.
Un Regimiento de Cohetes de Defensa Costera.
Un Regimiento Aéro-naval equipado con minas y torpedos.
Un Regimiento de Comunicaciones.
Dos Batallones de Tanques.
Un Batallón de Zapadores.
Un Batallón de Reconocimiento.
Un Grupo de Artillería Anti-Aérea de 100 mm.
Un Escuadrón de Aviones de Transporte.
Dos Bases
flotantes, para submarinos.
Dos barcos de carga.
Dos barcos tanqueros.
Dos barcos talleres para las unidades navales.
Los efectivos alcanzarían los 53 mil hombres y una flota de 80 barcos de la Marina Mercante Sovietica.
El traslado comenzaría a mediados del mes de julio y se tenía previsto
concluir la operación a principios de noviembre; fecha en que, según los
soviéticos, se anunciaría la presencia de las tropas soviéticas en Cuba.
Historiadores parcializados a favor de Fidel Castro, intentan justificar
los hechos diciendo que se trataba de una acción en defensa de un “aliado” que
en realidad no existía. Otros dicen que Cuba constituía una “posición avanzada”
en peligro.
Tropas Coheteriles Estratégicas
No es menos cierto de que el régimen de Fidel Castro se encontraba
amenazado, pero de ahí a que fuese una “posición avanzada soviética” existía un
largo trecho.
Por otra parte, los soviéticos estaban llevando sus cálculos a considerar
a Cuba, como una posesión que los yanquis pretendían que ellos (los soviéticos)
abandonasen.
Helicóptero MI-1
Otros historiadores parcializados consideran que la operación se
realizaba para la defensa de las conquistas de la “revolución”. ¿Cuáles
conquistas en 1962? ¿Acaso la
Libreta de Abastecimiento?
Los más recalcitrantes son capaces de argumentar que aquello sería la
“reafirmación de la credibilidad de la
URSS como superpotencia”. ¡Poniendo
en peligro a la humanidad!
Helicóptero MI-4
Los más ingenuos historiadores parcializados, consideran que si los E.U.
hubiesen intervenido en Cuba, la
URSS se hubiera visto precisada a comenzar la TGM.
Estos mismos ingenuos se preguntan:
¿Cómo hubiera reaccionado el Campo Socialista si los
yanquis ocupaban el territorio de uno de sus integrantes?
Cohetes alados FKR
En primer lugar, recordémosle que Cuba aun no formaba parte de dicho
campo y en segundo lugar debemos hacer honor a la verdad: El campo socialista había sido impuesto por la bota
soviética.
Por mucho que se esfuercen jamás conseguirán justificar la intervención
militar soviética en el territorio cubano. Jamás se le consultó al pueblo de
Cuba semejante acto de traición a la patria y la violación flagrante de todas
las constituciones habidas y por haber.
Bombardero Táctico IL-28
Tampoco es válido el antecedente de que la URSS estuviese rodeada de
bases militares y de cohetes nucleares estratégicos norteamericanos. Desde la
misma fundación, la URSS
se vio rodeada de enemigos y sostuvo infinidad de guerras de agresión, en la
cuales Cuba no tuvo participación alguna, ni a favor, ni en contra. La
implantación de armas nucleares en el territorio cubano, además de ser una
traición a la patria, por parte de Fidel Castro y sus acólitos, es una
ingerencia no solo de los asuntos internos de Cuba, sino de todo el Hemisferio
Occidental.
Menos válido es el criterio que caracteriza a la medida como “una medida
necesaria para equilibrar el riesgo nuclear y compensar el «atraso»” (que los
rusos) tenían respecto a los E.U. en la materia.
Debemos recordar que fueron los soviéticos,
en calidad de unión de repúblicas, los que pusieron en orbita terrestre al
primer ser humano.
Yuri Gagarin
Cualquiera pudiera creer que la
URSS tenía atraso en sentido de cohetes de largo alcance.
A la aparentemente ingenua pregunta:
¿Por qué los Estados Unidos podían
tener sus cohetes en Europa y la Unión Soviética no podía tenerlos en Cuba?
Se debe responder:
¿Por qué los Estados Unidos se encuentran situados en el Hemisferio
Occidental? ¡Pregunta estúpida verdad?
A buen entendedor con pocas palabras…
La
OTAN, al igual que el Pacto de Varsovia, tenía
situados cohetes nucleares estratégicos en los países correspondientes a cada
organización o pacto. Los Estados Unidos pertenecen a la OTAN.
¿Por qué los soviéticos podían tener sus cohetes en la República Democrática
Alemana y loa Estados Unidos no los podían tener en Turquía?
Solo una diferencia: Todo el mundo sabía de la existencia de los cohetes
norteamericanos en Europa Occidental. Incluso los de Turquía.
Lo único “SECRETO” era la instalación de las armas nucleares en Cuba.
El descubrimiento del arma nuclear en Cuba constituiría una seria amenaza
en el contexto de la rivalidad entre ambas potencias y sería la demostración
fehaciente de sus propósitos agresivos, contrarios a la política de
“coexistencia pacífica” mantenida por la URSS.
La Operación Anadir había sido aprobada. Solo
faltaba la “aprobación” de Fidel Castro para ser ratificada.
Para la aprobación, enviaron una comisión que trataría del hecho
consumado en la URSS.
Esta comisión, entre otras cosas debía realizar una inspección del
terreno en el cual se emplazarían los cohetes, pero debido a razones
desconocidas, no lo realizaron. Esta negligencia trajo por consecuencia
infinidad de problemas.
Dicen los historiadores castristas que “todos” los miembros de la
comisión estaban convencidos de que Fidel Castro no daría su consentimiento.
Si no hubiese vivido en el monstruo soviético y le hubiese recorrido las
entrañas, es posible que me tragara semejante embuste. Después de tantos años
el ex embajador Alexander Alexeiev continúa siendo un mentiroso cuando dice que
todos los miembros de la comisión estaban convencidos de que Fidel Castro no
daría su consentimiento.
Alexander Alexeiev
De acuerdo con los cánones soviéticos de la
época, aquel que se atreviera a pronunciar algo semejante, una vez sido
aprobado el plan, desparecería de la faz de la tierra.
Consentido por Fidel Castro, el plan podía comenzar. Constituía un verdadero
desafío para las tropas soviéticas acostumbradas al traslado de contingentes en
tierra firme, pero nunca por mar. Se trataba de trasladar una agrupación de más
de 50 mil hombres, armamentos y pertrechos de guerra a miles de kilómetros de
su territorio.
Ningún especialista de la
CIA se hubiese atrevido a insinuar una aventura semejante y
continuaban organizando la operación Mangosta que tendría lugar en el mismo mes
de octubre y de la cual nadie se enteraría hasta muchísimos años más tarde.
Ahora los historiadores castristas se empeñan en formular preguntas que,
por simplistas, resultan absurdas.
“¿Quién fue el culpable de los hechos dramáticos que se desarrollaron en
el Caribe varios meses después, el que preparó en secreto el ataque a Cuba o
aquel que organizó en secreto su defensa?”
La operación Mangosta resultó desmantelada por los órganos de la
seguridad de Fidel Castro y si en su dimensión teórica podía tener gran
magnitud, en la realidad fue minimizada por la gigantesca crisis que puso al
mundo al borde de la hecatombe nuclear.
No puede haber comparación posible entre una operación y la otra.
La destrucción de un incipiente régimen comunista a expensa de la vida de
algunos miles de personas jamás podrá compararse con la destrucción del mundo en
que vivimos y la muerte de decenas de millones de seres humanos.
Palabras de Fidel Castro: "A mí, personalmente, no me gustaba la
presencia de esa base militar soviética en Cuba, por una razón de imagen de
Cuba, de imagen de la
Revolución Cubana. Pero no lo analizamos como una cuestión de
gusto o no, sino desde el punto de vista ético y moral. Vimos aquello desde
otro ángulo: si deseamos que los soviéticos nos apoyen en caso de una agresión,
sería inmoral oponernos a la presencia de esas armas en nuestro país, puesto
que esas armas fortalecen también a la Unión Soviética.
Ese fue el argumento que analizamos en la Dirección de nuestro Gobierno y de nuestro
Partido, el argumento moral, y que constituía un deber. Por eso dimos una
respuesta positiva."
El día 30 de mayo, Fidel Castro le planteó a los soviéticos: "Si
hacen falta esos proyectiles aquí para fortalecer las defensas de la Unión Soviética y
del campo socialista, y, además, sirven para prevenir una agresión militar
directa por parte de Estados Unidos contra Cuba, se pueden instalar en nuestro
país los proyectiles que sean necesarios. Todos los proyectiles que sean
necesarios."
“TRAICIÓN A LA PATRIA”
Los historiadores castristas insisten en la hipótesis de que una reunión
entre los Estados Unidos, la URSS
y Cuba, para tratar de solucionar cualquier cosa que allí se tratase hubiera
sido imposible. No es menos cierto. La
URSS no “pintaba” nada en aquel velorio. Los E.U.
posiblemente no hubiesen atendido los requerimientos de la URSS.
El menosprecio en que han incurrido los presidentes norteamericanos,
desde Eisenhower hasta Obama, hacia la figura de Fidel Castro los ha llevado a
cometer gravísimos errores de todo tipo. Incluso, el error de no intervenir
militarmente.
El gobierno de la URSS
demostró, al final, que había comprendido el error de haber puesto al mundo al
borde del cataclismo nuclear y se negó rotundamente en dejar en las manos de
Fidel Castro armamento nuclear táctico defensivo.
El día 4 de junio de 1962 fue ratificado el plan calendario de la Operación Anadir.
El día 10 de junio de 1962 se reunió nuevamente el Presidium del Comité
Central. En dicha reunión, el Mariscal Biriuzov recién nombrado Comandante en
Jefe de las Fuerzas Aéreas Soviéticas, emite una serie de comentarios que dicen
muy mal de su preparación militar.
Mariscal Biriuzov
Dicho esto debemos acotar que su preparación política era verdaderamente
excelente. En dicha reunión, el Mariscal Biriuzov manifestó que había regresado
del viaje con la impresión de que Fidel Castro se consideraba como un benefactor
de la Unión Soviética
y de su causa, más que como su protegido. Era como si Cuba ayudara a la Unión Soviética
para que esta alcanzara sus propios objetivos y no al contrario.
Después de un breve debate y que el Mariscal Malinovski diese lectura a
la nota de proposición, la misma fue sometida a votación yaprobada por unanimidad.
Enviar a Cuba un contingente con cohetes nucleares de alcance medio e
intermedio.
A casi 50 años de la crisis nuclear más peligrosa de la historia,
comenzar a relatar los acontecimientos a partir de una expresión de Anastas
Mikoyan (vice primer ministro de la
URSS por aquellos tiempos), en relación a que “los comunistas
de la vieja guardia” esperaban que otro país hiciera una “revolución socialista
por generación espontánea”, sin que interviniera “la mano de Moscú”, provoca
dolor, tristeza y melancolía. No lo dijo con palabras textuales. Jamás se
hubiera atrevido. Fidel Castro aun no era el dictador totalitario. El Partido
Socialista Popular seguía siendo el representante soviético. El único sentido
que podía tener la imposición de un régimen dictatorial, totalitario y
neofeudal, era la perpetuación en el poder.
Nikita Kruchev
Nikita Kruchev no fue indiferente a las pretensiones de Fidel Castro.
Este personaje histórico había participado en la invasión soviética de
Polonia oriental el 17 de septiembre de 1939. A la sazón fungía como líder del partido
comunista de Ucrania. Un gran número de ucranianos vivían en la zona invadida,
que hoy constituye la porción occidental de Ucrania.
Fungió como Comisario Político durante la SGM.
Después de terminada la guerra luchó por el control. Tuvo una intensa
participación, junto con Malenkov, en el arresto y ejecución de Beria. Sin
embargo, Kruchev tenía informaciónes incriminatorias sobre Malenkov, tomados de
los archivos de Beria.
Es así como va subiendo escalones en la jefatura del Kremlin, el que sería
artífice de la Crisis Nuclear.
Malenkov pasa a segundo plano y surge Mólotov en el camino de Kruchev.
A partir de 1956 Kruchev se dedica a denigrar a Stalin. En la madrugada
del 25 de febrero pronunció un discurso secreto titulado “Acerca del culto a la
personalidad y sus consecuencias”. Este discurso constituyó un factor en los
disturbios de Polonia y la revolución de Hungría de 1956, así como disturbios
en Georgia. Sin embargo Stalin no llegó a ser denunciado públicamente.
Kruchev temía la popularidad del estratega de la
Gran Guerra Patria, Georgi Zhúkov. Apoyado
por el Presidium del Soviet Supremo, le destituye. Luego se desembaraza de
Bulganin en favor de sí mismo, asumiendo como Presidente del Consejo de Ministros.
Logra establecer un Consejo de defensa de la URSS y se convierte en Comandante en Jefe.
El Presidente JFK abordo del USS Enterprise
Kruchev considera (y así lo refleja en sus memorias) que los Estados
Unidos no permitirían la implantación de un sistema idéntico al suyo en Cuba. Valoró
que tenía un peón a un movimiento de la casilla ocho e intentó salvarlo. ¡Y lo
logró!
Zhukov
El costo había sido superior al calculado por el entonces inmaduro Fidel
Castro de apenas 35 años de edad, pero con una autosuficiencia faraónica.
Es así como surge la descabellada idea del establecimiento de cohetes
nucleares en la isla, en aras de su seguridad. ¿Sería la seguridad del régimen?
¿No estarían intentando negociar, por la fuerza, la retirada de los cohetes
nucleares yanquis de Turquía? ¿Cómo salvar a Fidel Castro teniendo en cuenta la
ubicación geográfica de la URSS,
su lejanía en relación a Cuba y la cercanía de la isla a los Estados Unidos?
Los temores de Kruchev no dejaban de tener fundamento, por mucho que hoy
en día traten de decir lo contrario. Hay mucha tela por donde cortar y las
autoridades norteamericanas fueron sordas ciegas y mudas, pero no mancas en su errado
actuar en relación a Fidel Castro. Este les superó en todos los sentidos y ha
mantenido su régimen contra viento y marea durante más de 50 años. Al final,
los cohetes (por mucho que hayan costado políticamente) resultó la piedra
fundadora de un sistema macabro en el hemisferio occidental.
USS Enterprise
A mediados del mes de abril, el Mariscal Malinovski, Ministro de Defensa
de la URSS en
aquellos tiempos, le comenta a Kruchev las características de los cohetes
nucleares “Júpiter” que los Estados Unidos tienen emplazados en Turquía y que
solo demoran diez minutos en alcanzar objetivos en la URSS, mientras que los
intercontinentales soviéticos, desde el territorio de la URSS demorarían 25 minutos en
alcanzar objetivos en el territorio yanqui.
Malinovski
Kruchev le respondió que ellos podían crear una situación similar
ubicando los cohetes en Cuba. ¡Esa era la solución! ¡Cuba como moneda de
cambio! Descartada la defensa del régimen de Fidel Castro, que en definitiva,
lo único que había hecho, hasta el momento, era pronunciarse “socialista”.
Kruchev razonaba que no estaría mal pagarles a los norteamericanos con su
propia moneda; así ellos podrían experimentar lo que significaba esa situación.
Los soviéticos ya se habían acostumbrado a ella, mas los Estados Unidos desde
hacía mucho tiempo no tenían guerras en su territorio.
Al respecto Serguei, hijo de Mikoyan que actuaba como su secretario
particular, escribió que una tarde a fines de abril su padre objetó la idea de
instalar los cohetes en Cuba, pues creía que ese paso conduciría a una nueva
escalada de la tensión entre la
URSS y los Estados Unidos, que los cohetes serían
descubiertos antes de estar listos.
Pensaba que Fidel Castro no los aceptaría
por los riesgos militares y políticos que implicaba tener armas nucleares en su
país.
El Primer Ministro soviético decidió poner manos a la obra. Para tratar
de esclarecer la posición de la dirección cubana, y en primer lugar la de Fidel
Castro, en los primeros días de mayo se decidió llamar a Moscú al consejero de la Embajada soviética en
Cuba, Alexei Alexeiev, quien por recomendación de Mikoyan era analizado por
aquel entonces para el cargo de Embajador en la Isla.
El 7 de mayo, Alexandr Alexeiev fue nombrado nuevo Embajador en Cuba,
aunque el nombramiento no fue publicado de momento y Serguei Kudriatsev
continuó desempeñando esas funciones temporalmente.
Alexeiev llegó a Moscú y fue invitado de inmediato al Kremlin. Durante
ese encuentro no se habló sobre los cohetes, pero el líder soviético le dijo
que le avisaría para encontrarse de nuevo junto con otros dirigentes.
Algunos historiadores de pacotilla se hacen infinidad de preguntas en
relación al papel de la URSS,
en caso de que se perdiese la posición estratégica de Cuba. Que si hubiera sido
un duro golpe que les hubiera aislado de los países iberoamericanos y por ende,
socavado el dudoso prestigio.
Nada más falso.
A la URSS
le interesaba un pito Iberoamérica. En todo caso, estaban viendo el filón para
entrar de lleno en la política del hemisferio la cual, hasta la fecha, les había
sido vedada.
Fidel Castro no dejaba de ser un peón en el tablero de ajedrez
internacional. De aliado nada.
En esos días, la necesidad de emplazar cohetes nucleares soviéticos en
Cuba para garantizar una moneda de cambio por los “Júpiter” de Turquía, iban
tomando forma en la mente de Kruchev.
El 21 de mayo de 1962 se efectuó en Moscú una reunión del Consejo de
Defensa a la que fue invitado el Embajador en Cuba, Alexander Alexeiev.
Evaluando la situación político-militar existente, los participantes en la
reunión constataron que el potencial militar de los norteamericanos superaba
muchas veces las posibilidades combativas del ejército de Fidel Castro. Teniendo
en cuenta este factor, la conclusión solo podía ser una: Fidel Castro no tiene
posibilidades de defenderse con las fuerzas propias ante una agresión de los
Estados Unidos.
En una evaluación muy simplista, llegaron a la conclusión de que la isla
tenía más de mil kilómetros de largo, pero era muy estrecha y muy vulnerable a
desembarcos navales.
Por el contrario, Cuba no es propiamente una isla, sino un archipiélago
que presenta grandes inconvenientes para desembarcos navales (ver fotografías
de Goole Earth).
En aquella reunión Kruchev dijo que con la instalación de los cohetes
nucleares en Cuba no perseguía desencadenar una guerra, sino “contener al
agresor”. Insistió en que la operación debía llevarse a cabo en total secreto y
en un alarde de optimismo confiaba en que la transportación e instalación
podrían realizarse sin que los Estados Unidos se enterasen. Desestimó a los
norteamericanos considerando que no correrían el riesgo de una guerra atómica.
Ese mismo día, Kruchev ordenó al secretario del Consejo, Coronel General
Ivanov, que preparara la proposición para instalar los cohetes en Cuba.
En esencia
este documento era, en forma concisa, el plan de la futura operación. El
contenido de la nota a elaborar se reducía a lo siguiente: en primer lugar, la
fundamentación de la necesidad de fortalecer la defensa militar de Cuba,
señalando que con el objetivo de frustrar la invasión en ciernes la parte
soviética enviaba, al territorio de un Estado soberano, determinado contingente
de tropas; en segundo lugar, la nota debía contener en rasgos generales las
tropas que serían enviadas a Cuba, su plan de preparación y envío, señalando
los medios para hacerlo, los plazos de realización y los ejecutores, así como
las medidas para garantizar el carácter secreto de las actividades a realizar.
Supuestamente, aun la parte cubana, o lo que es igual, el régimen de
Fidel Castro no se encontraba enterado de las ideas maquiavélicas de Kruchev.
Comenzaron a trabajar de inmediato, bajo la dirección del Coronel General
Ivanov, y terminaron en la noche del día 23 la versión inicial de la
proposición para crear una Agrupación de Tropas Soviéticas en la isla de Cuba,
cuya misión era cooperar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), «sin que
aun estas tuvieran conocimiento», para impedir la agresión enemiga. (Continuará...)
Costa norte de Pinar del Río. Nótese los cayos que impiden un desembarco
con éxito
Costa sur de Camagüey
Posible área de desembarco
Costa norte de las provincias centrales. Nótese la cayería que impide un desembarco existoso.
Posible
área de desembarco, demasiado alejada de la capital.
Posible área de desembarco, utilizada en Bahía de Cochinos
Costa sur de Pinar del Río y La Habana. Nótese la zona de poca profundidad (menos
de 12 metros)
en el Golfo de Batabanó