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sábado, 14 de enero de 2017

¿Por qué el Presidente Clinton aprobó la ley “pies secos / pies mojados”?

¿Por qué el Presidente Clinton aprobó la ley “pies secos / pies mojados”?

¿Se acuerdan de los sucesos de Tarará?

Elías Pérez Bocourt tenía 22 años cuando supo que Luís Miguel Almeida y otros vecinos suyos iban a salir clandestinamente del país en una lancha rápida, y necesitaban gente para cargar los 27 estuches de combustible que precisaban para el viaje, razón por la que lo invitaron y el aceptó.

Bocourt, quien lleva ya casi veinte años en prisión, fue sancionado a un año más de cárcel por “desacato a la figura del líder de la revolución”, elevando su condena a 31 años. La sanción se debe a que el encartado gritó “Abajo Fidel” como réplica a la andanada de excremento que le lanzaron a la cara, en su celda, varios presos comunes enviados por los guardias.

Pérez Bocourt tiene limitada su capacidad mental, debido a un accidente que tuvo en su niñez. Fue enviado a la cárcel en enero de 1992, en el caso de Tarará, donde perdieron la vida cuatro policías, incluido el guardia Pérez Quintosa.
Fue acusado de los delitos de “Cómplice de Asesinato y Piratería”, y condenado a 30 años.

Pérez Bocourt se quedó en el muelle con las mujeres y los niños, y desde allí  escuchó el intercambio de disparos que se produjo a unos 200 metros de donde se encontraban.  Casi al instante regresó Almeida diciendo que tenían que irse del lugar pues la policía los estaba persiguiendo, y de inmediato se marcharon. Según Pérez Bocourt fue al día siguiente cuando se enteró de que el intercambio de disparo se que escucharon se había producido cuando llegaron inesperadamente dos policías, que resultaron muertos, y  que Almeida había matado a su amigo Pérez Quintosa y al otro guardia, ambos amarrados.

 
¿Se acuerdan de las aeronaves secuestradas?

El 29 de diciembre de 1992 un An-26 de Aerocaribbean es secuestrado en vuelo Habana-Varadero a Estados Unidos.

El 4 de febrero de 1992 Luis Rodríguez se lleva su aparato de fumigación An-2 junto a otras ocho personas, entre los que se encontraban su esposa y dos hijas. El An-2 cayó sin combustible al mar a poca distancia ya de los cayos al sur de la Florida. Nadie sobrevivió. 

¿Se acuerdan de las embarcaciones secuestradas?

El 4 de agosto de 1994 ocurrió un intento de salida ilegalmente del país por el puerto de La Habana, y el 8 de agosto de 1994 fue secuestrada en el Mariel, La Habana, una nave auxiliar de la Marina de Guerra Revolucionaria, por Leonel Macías González, quien logró huir hacia Estados Unidos.

¿Se acuerdan del maleconazo?

Maleconazo es el nombre que recibieron una serie de manifestaciones antigubernamentales ocurridas en Cuba el 5 de agosto de 1994.

El régimen de Fidel Castro movilizó las “brigadas de respuesta rápida” que, armados con palos y tubos de metal, respaldaron el despliegue policial en La Habana para frenar la revuelta. Los disturbios, los más graves registrados en Cuba desde1959, se saldaron con decenas de heridos y un centenar de detenidos.

 
Para Estados Unidos, inmersos en el control y políticas anti-inmigrantes, significaba incluir el “caso cubano “ en el contexto más general de las regulaciones de las relaciones migratorias con diferentes regiones y países en el mundo, a partir de considerar la cuestión migratoria como un problema para la seguridad nacional norteamericana.
En ese contexto, el tratamiento de la emigración legal desde Cuba, pasaba por el intento de mantener políticas que impidieran la repetición de las consecuencias negativas similares a las que tuvo el Mariel.
Las prioridades y niveles de calificación establecidos por las regulaciones inmigratorias estadounidenses para la época, serían estampados con todo rigor en los Acuerdos y con posterioridad igualmente aplicados.
Es por eso que el máximo de la cuota de 20 000 visas de inmigrantes anuales para Cuba, estaba siempre condicionado al comportamiento de las características de los migrantes cubanos ante las reglamentaciones de calificación para inmigrar.

En ello era determinante la composición de quienes pretendían emigrar y el grado de parentesco que tuvieran en Estados Unidos. Ambos aspectos distaban en repetidas ocasiones de lo deseado y estipulado por Estados Unidos.
La aplicación inflexible de tales parámetros, permitió que entre 1985 y 1994, sólo pudieran emigrar legalmente a los Estados Unidos 11,222 cubanos por los Acuerdos Migratorios, de una cifra que debía llegar a las 100 000 personas.

A diferencia del Memorándum de Acuerdo de 1965, ahora existía un alto grado de incompatibilidad entre los requerimientos inmigratorios norteamericanos y las características de los potenciales emigrantes cubanos, que lastraba e impedía el cumplimiento de otorgar visas de emigrantes legales a los cubanos.

Mientras, los emigrantes que salían ilegalmente desde la Isla, continuarían arribando a territorio estadounidense y entonces, sí calificaban a tenor del tratamiento de refugiado político que la propia administración norteamericana les daba.
La Ley de Ajuste Cubano con posterioridad les garantizaba una rápida inserción en la sociedad estadounidense, con el apoyo de la comunidad cubana.

En la práctica dos elementos muy diferentes y contradictorios estaban en juego en el caso de la política inmigratoria de Estados Unidos hacia Cuba.
No obstante lo señalado, el fenómeno de las salidas ilegales no reportaría incremento hasta 1989 y con mayor presencia desde 1991 en que irrumpe con fuerza la crisis económica en la sociedad cubana, producto de causas bien conocidas, como el «desmerengamiento de la URSS».

La cifra de personas inmersas en el fenómeno de las salidas ilegales, entre arribantes a Estados Unidos y aquellos a los cuales se les frustraba el intento, ascendería entre 1985 y 1994 a 82 500, de ellas más de 60 000 se ubican entre 1991 y 1994, año de la “crisis de los balseros”.

 
La situación en Cuba entre 1990 y 1994

La cooperación con la URSS comenzó a afectarse paulatinamente a fines de la década de 1980, y para 1990 ya se anunciaban carencias de todo tipo.

Barrios de los municipios habaneros de Regla como Valle Oculto o La Verdolaga y San Miguel del Padrón como Juanelo, Rosalía, Rocafort, Martín Pérez, La Fernanda, se vieron sin formas de recreación, medios de transporte, y carentes de luz eléctrica por más de 12 horas.

Los acontecimientos de 1994 sin embargo demostraron que los descontentos y las revueltas capitalinas acaecieron en La Habana Vieja y Centro Habana, específicamente en Belén y San Leopoldo.

Los desórdenes se hicieron más visibles entre los años 1991 y 1994, que en años anteriores.

Remolcador 13 de Marzo

Las víctimas que perecieron en los sucesos del 13 de julio de 1994 son las siguientes: Leonardo Notario Góngora (27), Marta Tacoronte Vega (36), Caridad Leyva Tacoronte (36), Yausel Eugenio Pérez Tacoronte (11), Mayulis Méndez Tacoronte (17), Odalys Muñoz García (21), Pilar Almanza Romero (30), Yaser Perodín Almanza (11), Manuel Sánchez Callol (58), Juliana Enriquez Carrasana (23), Helen Martínez Enríquez (6 meses), Reynaldo Marrero (45), Joel García Suárez (24), Juan Mario Gutiérrez García (10), Ernesto Alfonso Joureiro (25), Amado Gonzáles Raices (50), Lázaro Borges Priel (34), Liset Alvarez Guerra (24), Yisel Borges Alvarez (4), Guillermo Cruz Martínez (46), Fidelio Ramel Prieto-Hernández (51), Rosa María Alcalde Preig (47), Yaltamira Anaya Carrasco (22), José Carlos Nicole Anaya (3), María Carrasco Anaya (44), Julia Caridad Ruiz Blanco (35), Angel René Abreu Ruiz (3), Jorge Arquímides Lebrijio Flores (28), Eduardo Suárez Esquivel (39), Elicer Suárez Plascencia, Omar Rodríguez Suárez (33), Miralis Fernández Rodríguez (28), Cindy Rodríguez Fernández (2), José Gregorio Balmaceda Castillo (24), Rigoberto Feut Gonzáles (31), Midalis Sanabria Cabrera (19), y cuatro víctimas más que no pudieron ser identificadas.

Pies secos, pies mojados

La Política de Pies secos/Pies Mojados fue implementada por la administración Clinton en el año 1995 a consecuencia de una revisión del tema migratorio cubano después del éxodo de balseros en el año 1994.

Vale aclarar que todo el origen de esta política es que la dictadura se negaba a aceptar deportaciones desde Estados Unidos por lo que el gobierno norteamericano tuvo que buscar soluciones migratorias para los cubanos.
Muchos confunden esta política de Pies secos pies mojados con la Ley de Ajuste Cubano, pero son dos cosas muy diferentes, la Ley de Ajuste Cubano es, como su nombre lo indica, un ajuste de estatus que permite la estancia de los cubanos después de permanecer un año y un día en los Estados Unidos.

En los últimos años esa política había derivado en que la mayoría de las entradas a EEUU se realizaban a través de la frontera con México, lo que era conocido como pies con polvo, en referencia al desierto.

En general, cuando un cubano llegaba a tierra o se presentaba en la frontera estadounidense sin la documentación migratoria necesaria, no era devuelto por donde había venido, como le ocurre al resto de los extranjeros, excepto aquellos que piden, con fundamento, acogerse al estatus de refugiado (asilo).

Los cubanos eran entrevistados, se comprobaba la autenticidad de sus documentos, se analizaba su acento y se verificaba si habían cometido algún delito.

Si acreditaban a satisfacción, del oficial de Inmigración, que eran cubanos con un pasado no criminal, se le concedía prácticamente siempre el derecho a entrar en EEUU en lo que se conoce como parole.
Un año y un día más tarde podrían solicitar la green card, es decir, la tarjeta de residente permanente en aplicación de la Ley de Ajuste Cubano.

Nota: El autor de éste blog no tiene la menor idea si la dictadura de Raúl Castro y sus descendientes serán capaces de aguantar la presión, sin la válvula de escape que, supuso para la Bestia de Birán, todo el flujo migratorio desde 1959, pasando por “Peter Pan”, Camarioca, embajada de Perú/Mariel y la crisis de los balseros.
No es menos cierto que una ley así, de ahora para luego, tiene a miles de cubanos en el limbo. Al menos están vivos.

Prefiero recordar, amargamente, a todos los cubanos que han muerto intentando llegar (por cualquier vía) a otros países del mundo. 

 No es al gobierno de los EEUU a quién debemos culpar, sino a la dictadura totalitaria neo feudal de los hermanos Castro Ruz.

Fidel Castro, en su afán de cumplir su “verdadero destino” y sin calcular las consecuencias de sus actos (quiero pensar que fue así) nos metió en este berenjenal desde 1959, arruinando el país y obligando a los cubanos a huir, de nuestra patria, buscando nuevos horizontes.
 
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lunes, 1 de noviembre de 2010

Memorias de Tarará



                                                                En la playita. Al fondo el Tarara Yacht Club


Resulta que hoy en día las únicas memorias de Tarará son la de Yoani Sánchez y sus “casonas particulares” para el disfrute de los hijos de obreros (ella no menciona a los hijos de los campesinos).

Relata Yoani que sobre un césped, de la ribera del río Tarará, formarían cinco grandes círculos, representativos de los cinco continentes. Ese mismo río, que no tiene más de 3 kilómetros de extensión y que si hoy presenta una anchura considerable no es por obra de la madre naturaleza, sino por los meses y tal vez años que fuera dragado a fin de construir una Marina digna del Yacht Club. Por cierto, los jardines que menciona Yoani se encuentran en las cercanías de la capitanía de la actual Marina. De ahí hasta el puente de la Vía Blanca es solo terraplén fangoso. A mi me tocó ser tararéense antes del primero de enero de 1959.

Mis abuelos compraron una parcela de aquel reparto, propiedad de la familia norteamericana de apellido Webster. El viejo Webster, a su vez (según me contaron Joseíto y Lucía, los padres de July) había comprado aquellos terrenos en una bagatela. Se trataba de unas cuantas caballerías de “diente de perro” impenetrable y totalmente insalubre, donde tal vez se hubiera dado, en la persona de Joseíto, uno de los últimos casos de paludismo del Siglo XX, en Cuba.

La casa fue construida en 1952. Situada en el número 33804 del camino 23 entre 8 y Santa Elena, estaba compuesta por dos plantas, carporche, jardín al frente y atrás. En la planta baja una sala amplia que incluía una barra, un sala más pequeña (al fondo) para la televisión y el radio tocadiscos. Al fondo y a la derecha el comedor. Se encontraba también un baño auxiliar (inodoro y lavamanos) para las visitas. Luego venía la cocina y el cuarto amplio para dos sirvientas, con su bañito apretado. Vamos, que cuando Clara, la manejadora de mi hermana, se bañaba, se mojaba el inodoro y el lavamanos.


La cocina se componía de una habitación muy amplia, que incluía una mesa para cuatro o seis personas (era extensible), un fogón de gas, de cuatro hornillas (horno incluido), un calentador de gas (con piloto), un fregadero amplísimo y alrededor de las paredes un sinnúmero de estantes donde colocar los enseres. Por supuesto, no podía faltar el refrigerador, que era del tamaño de una persona de estatura algo superior a la media. No tenía nevera congeladora. Mi familia no acostumbraba a congelar alimentos.

Dos o tres años después de terminada nuestra casa, en el lote contigua (que hacía esquina y era más caro), construyeron su casa Joseíto y Lucía, donde por cierto me caí en la fosa (aun por terminar y como no podía salir pasé un gran susto). Tendría seis o siete años. Del otro lado del carporche, había una rampa donde cabían hasta tres carros. Vamos a ver: Entre la rampa del carporche y el carporche mismo cabían dos automóviles y en la rampa contigua tres. Sobraba espacio para el Buick 56 de mi abuela, el Ford 57 y el “Henry J.” de mi mamá, que en aquella época era un automóvil pequeñito.


La parte superior de la casa se componía de dos alas. En el ala izquierda se encontraban dos cuartos (4 por 3 metros), con baño intercalado. Uno de ellos correspondía a mi abuela y que solo era utilizado los fines de semana. El otro era mío y de mi hermana. Papá y mamá utilizaban el cuarto del ala derecha (5 por 4 metros), que tenía baño interior y una terraza (3 por 2 metros), desde la cual salté innumeras veces hacia el jardín, por encima de un seto de crotos que quedaba directamente debajo.

El 99% de las casas eran lo que se llaman casas modestas de familias de clase media. Éramos pocos los residentes permanentes, entre los cuales se encontraba mi amigo de la infancia Fidelito Castro Díaz-Balart, con el cual compartíamos “guerras de almendras” y “fusilamientos” de fotografías del General Batista.
Fidelito Castro Díaz-Balart

Es cierto que había casas fastuosas, no lo niego. Una de ellas era la del depuesto presidente de la República Dr. Carlos Prío Socarrás.

Algunos seudo-historiadores, faltos de rigor, nos quieren hacer creer hoy, que Tarará era un suburbio de la Ciudad de La Habana, cuando en realidad era parte del Municipio de Guanabacoa.

La comunicación con la Gran Ciudad fue extremadamente penosa, aun con la utilización de la Vía Blanca, aun no terminada. Se bordeaba la bahía habanera, pasando por Guanabacoa, Luyano, La Víbora, hasta la Ciudad Deportiva.

Recuerdo que ya fuese en en los Hermanos Maristas de la Víbora o, en el Colegio Baldor, siempre el pisicorre de Tacoronte o las guaguas de Baldor, nos llevaban y traían por ese trayecto dos veces por día. Hasta que en 1958 queda por fin terminado el Tunel de la Bahía.

Otro de mis recuerdos de la época era ver las prácticas de tiro del Ejército de Batista, contra los taludes ubicados en  dirección a la costa, entre lo que se conoce comoLa Playa del Chivo y lo que actualmente constituye La Habana del Este.


Portada de Tarará
Tarará llegó a tener, campo de softball, cancha de frontenis cubano (que no squash), bowling, autocine (con capacidad para 500 automóviles), bomba de gasolina, farmacia, Mínimax, central telefónica, iglesia, cuartel de la guardia rural y policía particular. Nunca llegó a tener piscina. De inicio tuvo hasta un pequeño cuartel de bomberos. La iglesia y la central telefónica se encontraban en la parte de debajo de la loma. A la parte de la loma le llamaban “La Siberia”. Allí vivíamos nosotros. ¡Cuan lejos estábamos de pensar que muy pronto nos visitarían los siberianos!

Tarará no era un pueblo, ni una villa, ni una aldea. Era un “Reparto Residencial”, parcialmente urbanizado. Pocas de sus calles eran asfaltadas. La mayoría eran pedraplenes, que hacían insoportable pasear en bicicleta. No tenía alcantarillado. Las calles tenían alumbrado eléctrico. El agua era salobre.
Muchos de los trabajadores, en su mayoría procedentes del pueblecito de Barreras, la bebían y nosotros (los muchachos le imitábamos). Jamás enfermamos por esa causa. Tal vez por otras.
La incipiente televisión se captaba con deficiencia, siendo insoportable el paso de los aviones “Super G Constelation”, aquellos de las tres colas, que lentos y pesados nos sobrevolaban, en su ruta a Miami y New York e impedían durante un inacabable espacio de tiempo, ver las aventuras de Rin Tin Tin.

Tarará era tan, pero tan cerrado, al público exterior, que para entrar había que pedir permiso a los residentes. No había robos.
Después del primero de enero de 1959 comenzaron a entrar, primero, personajes ajenos.
Allí vi, en primera, persona a Camilo Cienfuegos y al Ernesto Guevara compartir bromas. Como “consecuencia de su extraña dolencia asmática, Guevara se instaló en la casa del Dr. Carlos Prío Socarrás. Camilo era más…, de pueblo.
La "casita" de Carlos Prío Socarrás, utilizada por Guevara






























http://manchiviri.blogspot.pt/2016/09/las-mil-y-una-historias-de-tarara.html

                                                   

Las muchas caras de Tarará

El enclave habanero, en el punto de mira por la popularidad de 'Chernóbyl', ha sido barrio burgués, campamento y hospital

LUZ ESCOBAR, La Habana

                                                     Lo que queda del teleférico


Pocos barrios cubanos han cambiado tanto con el paso del tiempo como Tarará, al este de La Habana. Pasó de ser un glamuroso condominio a campamento pioneril, después se convirtió en hospital para niños afectados por el accidente nuclear de Chernóbil y más tarde en escuela de español para estudiantes chinos. A cada uno que se le pregunte tiene recuerdos diferentes del sitio.
La popularidad de la serie Chernobyl, producida por la cadena estadounidense HBO y difundida en la Isla a través del paquete, han puesto en el punto de mira la zona. Los medios oficiales han arremetido contra el guión de la ficción estadounidense, al que acusan de tendencioso y de no mostrar la atención médica que recibieron en Tarará muchos niños afectados en los años posteriores a 1986.
Yanet tiene 45 años y que durante su escuela primaria pasó varias semanas en el Campamento de Pioneros José Martí en este barrio. Para ella, la memoria tiene otros tintes más relacionados con actividades docentes y de la organización estudiantil. "Desde primero y hasta sexto grado fui casi cada grado a Tarará. Allí dábamos clases y hacíamos actividades recreativas en la tarde", recuerda.

"Me gustaba ir porque era divertido pero también extrañaba a mi familia. La playa es muy linda y también había uno de los mejores parques de diversiones de toda La Habana pero se echó a perder con el tiempo y ya no queda nada", cuenta. La Ciudad de los Pioneros, como también se conoció, fue inaugurada en julio de 1975 por Fidel Castro.
"Ese fue un típico gesto a lo Robin Hood", reprocha Yanet. "Era como decir que le quitaban las casas a los ricos que se fueron de Cuba y se las daban a los niños y las familias que antes eran pobres. Pero con el tiempo también nos las quitaron a nosotros". Los enormes chalets, los condominios de ventanas francesas y amplias terrazas recuerdan aún su pasado burgués.
En las 525 casas de este pequeño paraíso solo quedan 17 familias de las que originalmente habitaban Tarará en los años 50. El resto emigró o perdió su propiedad tras la llegada de Fidel Castro al poder.
En los años 80, coincidiendo con el boom del subsidio soviético, el enorme complejo llegó a contar con un centro cultural, siete comedores, cinco bloques docentes, un hospital, un parque de diversiones y hasta un atractivo teleférico que cruzaba entre dos colinas sobre el río Tarará y del que hoy solo queda un amasijo de hierros oxidados.
Ahora, el pueblo se dispone a vivir una nueva reconversión, pues se ha anunciado la vuelta un grupo de 50 niños ucranianos descendientes de los afectados por el desastre nuclear de Chernóbil.
Otro de los cambios en el rostro de Tarará y que más quejas ha levantado es el cierre de la escuela para asmáticos y diabéticos Celia Sánchez Manduley, un internado en el que las horas lectivas se combinaban con la preparación específica para convivir con esas enfermedades. El asma afecta a 92,6 cubanos de cada 1.000 habitantes de todas las edades, según datos de la Comisión Nacional de Asma y de la Sociedad Cubana de Alergia, Asma e Inmunología Clínica.
Aunque ya se ha cumplido un año del cierre, los exalumnos del centro y sus familiares siguen esperando una respuesta de las autoridades de Educación.
Tarará se convirtió en hospital para niños afectados por el accidente nuclear de Chernóbil. (Enrique de la Osa)
Los cinco años que pasó, entre 2008 y 2013, Luis Alejandro, nombre ficticio de uno de los estudiantes, los recuerda gratamente. "Esa escuela no tenía nada que ver con las del resto del país, había excelentes profesionales, todo era genial", recuerda. Los alumnos pasaban toda la semana lectiva en el internado, llegaban el domingo a las seis de la tarde y salían los viernes, después del almuerzo en una guagua de la propia escuela.
"Teníamos una rutina. Como en todas las becas nos levantábamos a las 6, lo primero que hacíamos antes de asearnos era tomarnos el medicamento", detalla. A pesar de que en el resto de las escuelas del país hace años que se erradicó el concepto de merienda, Luis Alejandro y los otros pacientes asmáticos recibían puntualmente tres refrigerios diarios además de las comidas.
Pero lo más importante era el tratamiento para su enfermedad. "Este tiempo ahí me ayudó mucho y nunca faltaban las medicinas. Nos acostumbraron a hacer ejercicios para la respiración y a convivir con la enfermedad". También se enseñaban a los estudiantes diabéticos a inyectarse ellos mismos la insulina y a medirse el azúcar en la sangre.
Pero un día todo terminó. "El cierre llegó sin que nadie lo esperara, lo primero que sucedió fue que desde el Ministerio de Salud Pública mandaron convertir el hospital de la zona en uno de atención para los turistas que estaban dentro de Tarará, al estilo de La Pradera (un centro asistencial destinado a extranjeros). Ese experimento no funcionó y lo cerraron. Ahí comenzó el problema, porque sin un hospital cerca con todas las condiciones, la escuela no podía quedarse", recuerda.
"La primera medida que tomaron fue cerrar la inscripción. Luego esperaron a graduar al último curso de noveno grado y entonces la cerraron en junio del año pasado", explica Luis Alejandro. El local todavía pertenece al Ministerio de Educación pero el inmueble está sufriendo la falta de uso y mantenimiento.
Desde que la escuela se creó en 1985 y hasta 2013 (último año del que hay datos disponibles) fueron más de 5.000 los niños asmáticos y alrededor de 500 los diabéticos que se atendieron allí. La instalación estaba cerca de la playa y ese aire puro era muy beneficioso para los asmáticos.
El 29 de junio del pasado año, el mismo día del cierre de la escuela, Carlos Javier Acosta, uno de sus estudiantes, lamentaba la situación en Facebook. "Hoy realmente fue un día triste para mi. Fue el último día de la escuela que observó parte de mi infancia y adolescencia, la escuela donde aprendí a vivir con mi enfermedad, donde conocí la amistad, donde me formé como una persona de bien, donde aprendí a ser independiente gracias a que era becado" (sic.).
Para otros, el día más triste fue cuando dijeron adiós no solo a Tarará sino también al país. "Mi padre había comprado un terreno en el lugar y construyó una bonita casa de dos plantas con vista al mar", recuerda Gerardo Ponce, un exiliado cubano cuya familia salió de la Isla solo con lo que pudieron "cargar en las maletas", según recuerda. Su padre había levantado un pequeño negocio farmacéutico que le fue confiscado a inicios de los 60.


"No quiero volver porque ya no es lo que era y no quiero echar a perder mis recuerdos", apunta.

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https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

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