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viernes, 23 de agosto de 2024

Capitulo 9 Etapa final de la guerra La Cruz Roja Internacional El ataque al avión del Presidente de Bostwana El diversionismo ideológico y el Comandante en Jefe




A mediados del año 1988, estando en Huambo, recibí una llamada telefónica del Coronel Juan Oscar Méndez ordenándome comunicarle, a los funcionarios de la Cruz Roja Internacional que operaban unos aviones, con ayuda sanitaria y humanitaria, desde Huambo, las intenciones del mando militar cubano de derribar cualquiera de sus aeronaves que penetrara en el espacio aéreo restringido.

A mi, ésta orden me pareció algo descabellada. Era imposible que la Cruz Roja Internacional fuera por ahí, violando el espacio aéreo, haciendo lo que le diera la gana. La CRI es una organización seria. Es por eso que, antes de cumplir la orden, me propuse la tarea de investigar.


                                        Cruz Roja Internacional

La investigación trajo por resultado que, nosotros mismos, éramos los responsables de la falta de información.

Unos meses antes de la llamada de Juan Oscar, había llegado a Huambo la CRI, estableciendo la coordinación con las distintas entidades que trabajaban en la ciudad.
Los funcionarios de la CRI resultaron ser mujeres, que al decir del jefe del E.M. del regimiento de helicópteros, eran hermosas. ¡No tuve el honor de conocerlas!

Sin importar que lo fueran, los cubanos andábamos escasos de mujeres y... Las relaciones se fueron estrechando; hasta intercambio de regalos se llegaron a realizar.
Fue así que, intervino la Contra Inteligencia Militar (CIM), prohibiendo éste tipo de relaciones “peligrosas”. 

De la noche a la mañana se enfriaron las relaciones entre los militares cubanos y las funcionarias de la CRI, trayendo como consecuencia la incomunicación.

Hasta ese momento, el puesto de mando del regimiento había recibido diariamente el programa de trabajo de la CRI, debidamente autorizado por las autoridades competentes de Angola, un país “soberano”.
A partir de ese momento, el mando militar cubano, por incapacidad y negligencia dejaba de obtener información y solo se le ocurría acudir a la amenaza ridícula.

La CRI informaba diariamente la planificación de sus vuelos y recibía de vuelta todas las autorizaciones y las prohibiciones correspondientes de parte de las autoridades angolanas.

De acuerdo al requerimiento de Fidel Castro, los cubanos teníamos el mando sobre el TOM de Cuito Cuanavale, o lo que es igual, en la provincia de Cuando Cubango cuya capital es Menongue.
Huambo es otra provincia y Cunene, donde se desarrollaba el avance sobre Ruacaná, otra bien lejana y diferente.

De manera que Fidel Castro campeaba, a sus anchas, por todo el territorio de la RPA, desconociendo la soberanía angolana y nuestras tropas se atrevían a inmiscuirse en sus asuntos internos, hasta la amenaza.

Amenaza que se pudo convertir, de hecho, en el “casi” derribo del avión del presidente de Bostwana. 


                      El ataque al avión del Presidente de Bostwana 



Puede que haya sido el 6 o el 8 de agosto de 1988 cuando un avión British Aerospace 125 Series 800 (OK-1), que transportaba hacia Luanda al Presidente de Bostwana Quett Masire y su comitiva para sostener una reunión de los Países de la Línea del Frente, violó el espacio aéreo del TOM.

Toda la provincia de Cuando-Cubango se encontraba subordinada, al mando militar cubano y se suponía que existiera una coordinación entre angolanos y cubanos, pero no era así.

El mando militar cubano no informaba sus intenciones al mando angolano y viceversa. Por la parte cubana, tal vez por miedo de que se perdiera el secreto; y otras veces posiblemente debido al menosprecio. El caso es que cuando se “extraviaba” la coordinación entre los mandos, sucedían estos inconvenientes que llegaban a convertirse en situaciones extremadamente peligrosas.

El día al cuál nos referimos, el avión del presidente de Bostwana se encontraba debidamente autorizado a volar desde la capital de su país hasta la capital de Angola. Al parecer el mando militar cubano no tenía conocimiento de esta autorización.

Desde que entró en el espacio aéreo controlado por las fuerzas cubanas se le disparó con cuanto armamento se encontraba disponible, siendo todos inefectivos contra un avión que volaba a casi 950 Km/hr.

Al final y totalmente fuera del teatro de operaciones, una pareja de aviones MIG-23ML le disparó dos mísiles tipo R-60. Fue el último intento que se hizo para derribar el Jet ejecutivo.
Uno de los mísiles explotó cerca del motor derecho arrancándolo del fuselaje. El segundo misil, por suerte, impactó contra el motor que iba en caída. Aterrizaron en el aeropuerto de Cuito Bie. No tuvieron heridos de gravedad y el avión fue reparado.

Pude ver el avión en la rampa de vuelos de Cuito Bie. 


               El diversionismo ideológico y el Comandante en Jefe

Si no se parte de la idea que el desgobierno cubano es Fidel Castro y que Fidel Castro era el mando de las tropas cubanas, nunca se podrá llegar a tener una idea de lo que sucedía en Angola.

No se puede pensar en forma de régimen democrático cuando se trata de régimen totalitario tipo fidelista porque, aunque muchos no lo consideren de esa forma, es el más totalitario que ha existido en el fenómeno llamado "comunista" que asoló al mundo durante el siglo XX.

Aun hoy, queda esa reminiscencia caribeña.

Las características de Fidel Castro son sui géneris. No admite comparación con ningún otro tipo de dictador totalitario. 

¡Será del mal, pero es un genio!

En Angola las tropas estaban mal alimentadas, pero ningún soldado tenía menos de seis de hemoglobina en sangre. El padecimiento general era gastritis, debido al tipo de alimentación a que eran sometidos.

A Fidel Castro le preocupaban más aquellos soldados que cometían indisciplinas con el velado ánimo de ser repatriados. 

Existía una contradicción entre repatriar a un soldado que, supuestamente había ido voluntariamente a Angola, y ahora cometía una indisciplina.
La indisciplina podía costarle la vida si caía en manos de la UNITA, pero si aumentaba el número de indisciplinados que regresaban a Cuba, podía significar una catástrofe para el régimen.

¡Eso si era preocupante!

¿Que era mejor?:

¿Que muriera a manos de la UNITA?

¿Que muriera como consecuencia de una mina? 

¿Tenerlo preso en Angola?

¿Interrumpirle la misión y retornarlo a Cuba?

Esta última opción era prácticamente inaceptable y al jefe que se le ocurriera, inmediatamente pasaba a ser objetivo de la contra- inteligencia militar por considerarse una debilidad ideológica.

El término "debilidad ideológica" en un régimen como el de Fidel Castro, puede ser atribuido a cualquier renglón de la vida cotidiana. Después que el General Rafael del Pino se fuera de Cuba, los accidentes aéreos llegaron a considerarse una debilidad ideológica. Lo peor era que nadie se atrevía a decir que los pilotos que llegaban de la URSS con preparación deficiente y que los pilotos experimentados se encontraban recargados de trabajo.

Todo esto constituía una debilidad ideológica y ser débil ideológico en una sociedad fidelista es peor que tener cáncer en fase terminal.

Considero necesario aclarar que en el FSOccFS (de Lubango a Ruacana) la UNITA no tenía bases logísticas. Este era un territorio de la provincia de Cunene, dominado por las SWAPO. Incluso la población autóctona no pertenece al pueblo Umbundo (Ovimbundo), por lo que Savimbi no podía contar com los jefes tribales.

Los jefes tribales, en esa región, son Kwanyama. Los Kwanyamas se encontraban lo mismo en Angola que en Namibia. O sea, en ambas márgenes del río Cunene encontraríamos Kwanyamas. 

Decir Kwanyama era como decir SWAPO y las SWAPO y los Kwanyamas no podían ver, ni en pintura, a la UNITA ni a los Umbundos. 


                                                  Kwanyamas

A mediados de 1988, los sur-africanos comprendieron que la aglomeación de fuerzas cubanas en el FSOccFS hacía posible el desarrollo de combates dentro de lo que constituía un territorio ocupado ilegalmente, según la resolución 435 de Naciones Unidas, por parte de África del Sur. Esta posibilidad constituiría un descalabro económico y militar para África del Sur.

En un informe militar ante los líderes del movimiento de Países No- alineados en La Habana, Fidel Castro enfatizó como la única solución viable la opción militar y sus implicaciones para África del Sur. Enfatizó que los batallones cubano-angolanos y de la organización insurgente Namibia de la SWAPO habían adelantado 250 kilómetros desde Cuito Cuanavale, estableciendo posiciones a 50 kilómetros de los bordes limítrofes con Namibia.

En éste informe, cuando Fidel Casto se refiere a la batalla de Cuito- Cuanavale lo hace como un “todo incluído”.
En la provincia angolana de Cuando-Cubango en ningún momento se avanzó hacia la frontera con Namibia.

Ese territorio era inmensamente complejo para el desarrollo de acciones militares de envergadura, tal y como se lo había planteado el Mando Militar cubano, a su homólogo soviético, antes de que las FAPLA comenzaran “el saludo a octubre”, que tan caro les costase.

En el informe de los no alineados, Fidel Castro se estaba refiriendo a la ofensiva por el FSOccFS, utilizando (como pantalla) el nombre de Cuito-Cuanavale; posiblemente para evitar dar explicaciones más profundas sobre el “por que” del avance, de las fuerzas cubanas, por un territorio en el que aun no se habían librado acciones combativas.

Nadie podía imaginar que el montón de subdesarrollados cubanos fueran capaces de construir un aeródromo de combate en solo semanas. Se sorprendieron los sur-africanos, los rusos y los norteamericanos y no les quedó duda de que, si habíamos sido capaces de hacer eso, también seríamos capaces de invadir Namibia. 

Por lo menos decisión había. Este efecto, era precisamente lo que quería Fidel Castro.

Para ésta fecha ya las unidades sur-africanas se estaban retirando gradualmente del territorio angolano por la parte del FSOrtFS y sin presión alguna. En el FSOccFS no había tropas sur-africanas estacionadas dentro del territorio angolano. Con esto quiero decir que las fuerzas de la UNITA y África del Sur nunca se encontraron atenazadas, tal y como refieren algunos periodistas e historiadores.

Por el FSOrtFS, en la dirección Mavinga, no se debía perseguir a las tropas SADF que iban en retirada puesto que quedaba la UNITA que aun podía hacer mucho daño. La dirección correcta era por el FSOccFS en dirección a la hidroeléctrica de Ruacaná y a los principales aeródromos y centros vitales para la economía sur-africana en territorio namibio.

El 7 de junio de 1988, Fidel Castro envió al general Ochoa el siguiente cifrado, cuyas instrucciones, de llevarse a efecto, indudablemente hubiesen provocado la generalización del conflicto en todo el sur y el rompimiento de las conversaciones de paz:

"Noticias sobre posible golpe aéreo sorpresivo sudafricano sobre tropas cubano-angolanas no deben ser subestimadas, tienen cierta lógica; tener listo contragolpe con todos los medios aéreos posibles para la destrucción total tanque de agua y transformadores de Ruacana (la represa), que debe llevarse a cabo tan rápido como sea posible; deben elaborarse planes para golpear también Ochicata y bases aéreas próximas.. Habrá que utilizar para ello el aeropuerto de Cahama, todo lo que admitan las circunstancias; no esperar órdenes para actuar... respuesta debe ser fulminante y rápida".

Lo extraño de éste cifrado, consistía en la orden de artillar todos los aviones, menos la guardia combativa, con bombas de demolición.

Si se esperaba un ataque aéreo masivo, lo lógico hubiera sido preparar al menos el 50% de la técnica con armamento aire-aire, para repeler la agresión y luego golpear con el otro 50%.

Cuando Fidel Castro se refiere (durante la intervención antes mencionada) al tanque de agua, posiblemente se estuviera refiriendo a la reguladora de agua de Calueque, que fue el punto atacado por nuestra aviación. La idea era destruir la reguladora y si no había respuesta positiva por parte de los sur-africanos, o sea, si los sur-africanos devolvían el golpe, entonces destruir la hidroeléctrica y bombardear los aeródromos más cercanos. De ahí, a que nuestros blindados comenzaran la ofensiva, era solo cuestión de horas.

De manera que no se esperaron órdenes ulteriores cuando se produjeron los choques entre patrullas de exploradores cubanas y sur-africanas. El Teniente Coronel Antonio Vega Toscano dio la orden de despegue de su Regimiento Aéreo ubicado en las bases de Lubango, Xangongo y N ́Giva.

Vega fue condecorado con una orden Antonio Maceo, una de las más altas condecoraciones del ejército cubano, para algunos meses más tarde verse humillado, como un débil ideológico al casársele una hija, dicen, con un cubano-americano y su mujer asistir a la boda. Vega, particularmente, no asistió, pero sufrió las consecuencias.


                                                 Orden Antonio Maceo

Fidel Castro estaba anunciando lo que se avecinaba y por tanto poder decir que el lo había advertido. Pero de ahí a que, algunos historiadores digan que,... Dos Santos no se dejará tentar por estas consideraciones....

Desde el momento en que Dos Santos le pidió a Fidel Castro que tomara cartas en el asunto de Cuito Cuanavale, la única condición que impuso Fidel Castro fue que Dos Santos no se inmiscuyera en las cuestiones militares y así lo hizo el presidente angolano.

Es por eso que la defensa anti-aérea estuvo a punto de derribar el avión ejecutivo del Presidente de Bostwana que viajaba a Luanda y pasó a 950 Km/hr sobre el Teatro de Operaciones Militares del FSOrtFS. Sencillamente Dos Santos, ni el Estado Mayor General angolano tenían nada que ver con el desarrollo de las acciones militares en el Frente Sur.

Hay quienes consideran que,... “los jefes militares cubanos no se iban a dejar tentar”..., refiriéndose a una posible negativa a la invasión del territorio de Namibia, que es como decir que no iban a cumplir las órdenes de Fidel Castro.

¿Alguien, en su sano juicio, puede darle credibilidad a éste argumento? Si Fidel Castro hubiera dado la orden de atacar, se hubiera atacado.

Hay quienes, refiriéndose a las negociaciones de paz, sugieren que Fidel Castro trataba de obstaculizar el desarrollo de las mismas sin querer dar crédito a que ahora, con más de 60 mil hombres y en condiciones de lanzar una ofensiva contra las fuerzas sur-africanas en el territorio de Namibia, Fidel Castro podía exigir. Ahora él imponía condiciones.

Si no estaban de acuerdo con lo que él pretendía, se retiraba de las conversaciones. Ahora los que estaban apurados eran los sur-africanos, que estaban sacando cuentas y los norteamericanos no los apoyaban.

¿De que si Fidel Castro estaba decidido a que las tropas cubanas penetraran en territorio namibio? Si. Ninguno de los oficiales, de los que estábamos en Angola teníamos dudas. Las órdenes eran bien claras.

Cuando Gorbachov estuvo en Cuba y no aceptó la Orden José Martí y vimos por TV a a Gorbachov en un balcón y a Fidel Castro abajo (como si fuera una escena de Romeo y Julieta), a todos nos quedó claro que la Unión Soviética no estaba interesada en continuar la aventura de Angola. 





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lunes, 5 de agosto de 2024

Capítulo 5 Continuación Las indisciplinas de los pilotos



El día del accidente me encontraba nuevamente en cama, con fiebre, escalofríos y mareos (consecuencia de la cloroquina).

El Mayor Enrique González, jefe del escuadrón de los MI-24, había sido autorizado por el jefe del estado mayor, Teniente Coronel Leslie Phillips Guillendeaux, para realizar un vuelo de pruebas reglamentario a uno de los helicópteros bajo su mando.

Phillips había autorizado también, a Laborit, para realizar otro vuelo de pruebas a un helicóptero MI-17.

Laborit, hasta hacía poco tiempo, había sido jefe de táctica y tiro* del regimiento y ya para esa fecha había cumplido su tiempo de permanencia en la RPA.
Es necesario aclarar, que Laborit y un grupo de pilotos, que ya habían sido relevados en sus correspondientes cargos permanecieron, por un espacio de tiempo superior a dos meses, esperando la orden de traslado hacia Luanda, para ser regresados a Cuba.

Debido al hecho de estar enfermo, Phillips no me había consultado dichas autorizaciones. Incluso, por ese motivo, se llevó un rapapolvo de la comisión investigadora del accidente. En honor a la verdad, de habérseme consultado, yo no le hubiera puesto reparos a esa decisión y así lo declaré en su momento.

Enrique despegó primero y utilizó la zona sobre el campo para realizar su vuelo de pruebas. Laborit despegó un poco después.

Durante la investigación del accidente se llegó a la conclusión que Laborit había demorado el inicio del vuelo. En combinación con el Jefe Técnico del escuadrón (que también murió en el accidente) estaban esperando la llegada de un personal no autorizado.

Serían aproximadamente las 15:00 horas (tres de la tarde) cuando Enrique el jefe del escuadrón de MI-24, que venía de parte de Phillips, me avisó de la desaparición del helicóptero de Laborit.
El aparato llevaba más de cuatro horas sin tener contacto por radio con la torre de control. Me comuniqué con Phillips y le pregunte si los radares se encontraban funcionando, recibiendo respuesta afirmativa. Enrique y yo nos dirigimos hacia el área de la técnica. Debíamos comenzar la búsqueda en la zona sur del aeródromo. Media hora después Enrique encontró al helicóptero, accidentado. Cuando llegué al lugar, vi a Laborit muerto, atravesado en la puerta del helicóptero, flanqueado por dos gacelas recién cazadas.

Los sobrevivientes (ilesos y heridos) habían sido recogidos por Enrique y en ese momento se dirigían hacia el aeródromo.

Enrique me decía, por radio, que los sobrevivientes hablaban de tres técnicos que habían abandonado el lugar de la catástrofe y se dirigían a pie hacia el aeródromo en busca de auxilio.
Por suerte los encontramos rápidamente. Ya habían caminado 15 kilómetros a campo traviesa, prácticamente desarmados. El accidente se produjo al chocar las palas del rotor central contra una elevación del terreno, durante un giro pronunciado. Tal vez ocurrió persiguiendo otra gacela.

Un vuelo de pruebas se realiza solamente con la tripulación de vuelo. No está permitido incluir a nadie más y mucho menos personal ajeno a la Unidad Militar. Dicho vuelo debía realizarse en alturas superiores a 300 metros. Demás está referirnos a elementos que nada tienen que ver con el vuelo en sí.

Los pilotos, que se encontraban esperando la autorización para trasladarse a Luanda, habían planificado una fiesta de despedida con el personal angolano conocido. Entre ellos se encontraba una persona de raza blanca, que Enrique confundió con un cubano. 

Lo único que supimos fue que, aquella persona de la raza blanca, ese mismo día partió en un vuelo comercial para Luanda y de ahí, al día siguiente para Portugal.Nunca supimos si era angolano de nacimiento o portugués radicado en Angola.

Las gacelas fueron quemadas junto con el helicóptero.A Laborit y los compañeros de infortunio, se le rindieron honores militares en el estado mayor del grupo táctico de Huambo, bajo las órdenes del General Lorenzo Castro (Pineo).

Nota: Jefe de Táctica y Tiro: Es un cargo a nivel de escuadrón y de regimiento. El piloto que ostenta este cargo, es el responsable de dar instrucción, a los pilotos, de las materias señaladas y ayudar al jefe del escuadrón o del regimiento (respectivamente), a encontrar las mejores variantes para ser aplicadas en el combate.

A continuación adjunto un testimonio que encontré en el blog “Havanaluanda”, del copiloto que volaba ese día conmigo y del cual, desafortunadamente, no recuerdo el nombre:

Estimados, hay muchas cosas que se dicen por decir, yo era el copilo de Laborit que fui sustituido por otro copiloto llamado Trobajo que servía a los intereses de Laborit para hacer ese vuelo de prueba, esa sustitución fue autorizada por el Mayor Senda, que en su entonces era el ingeniero principal del Regimiento, el vuelo de estacionamiento se produjo de forma brusca por lo que causó mucha impresión a todos lo que allí estábamos presenciándolo, yo me marche al predio para descansar, al cabo de varias horas dieron la orden de salir en busca de ese helicóptero H-561 que no tenían comunicación con el, después del segundo despegue que hice con Mario Rivas mantuvimos comunicación con un helicóptero angolano que estaban haciendo otras tareas en la zona y nos informaron que habían visto el helicóptero en tierra y se veían varios heridos, nosotros seguimos el rumbo opuesto al que ellos tenían de regreso a la base de Huambo y estuvimos muy cerca de colisionar con ellos de frente, poco después llegamos al lugar y vimos el H enterrado en una zona blanda que fue la que ayudó para que el H no volcara y se mantuviera en la posición que tal parecía que había aterrizado de forma normal, mucha suerte porque al perder el rotor de cola a baja altura no permitió que el H se girara sobre si mismo, el motivo fue que ellos perseguían una manada de gacelas y habían abatido algunas de ellas, aterrizaron y cargaron con ellos y al momento del despegue vieron la manada que estaba cerca por lo que Laborit hizo un giro trancado con poca velocidad y el patín de cola choca contra una pequeña loma y el tira del bastón bruscamente hacia delante lo que provoca que destroce parte de la cabina destrozándole toda la pierna izquierda, ese impacto los deja sin rotor de cola, el H cae en torque y esos movimientos descontrolan la posición de Laborit que se encontraba a los mandos del H no le permiten sujetarse, por lo que los paneles de blindaje que se encontraban detrás del asiento y que en sus extremos tenían puntas, le provocan cortes entre la cara y el cuello provocándole pérdida de conocimiento y sangre, motivos suficientes para causarle la muerte, en ese momento caen y el copiloto Trobajo sale por la ventanilla de emergencia del copiloto y una de las aspas partidas en su movimiento libre le alcanza y le produce fracturas en el brazo, no hubo mas muertos en ese accidente, el otro más dañado fue el Portugués con el que Laborit tenía una buena relación y que era propietario de una de las fábricas de ropas deportivas en Huambo y amante de las cacerías, pero nadie mas murió en ese accidente, los dos que salieron caminando hacia Huambo era un técnico de vuelo y otro técnico de tierra, de regreso a Huambo y casi ya sin combustible Rivas decide dar un último rodeo y regresar para la base, es en ese momento que decidimos alejarnos de una montaña que intuíamos que nos podían disparar por la altura que estaba con relación a nuestro vuelo y nos separamos de ella, fue cuando vimos a los dos disparando hacia el aire pensando que los oiríamos sus disparos, pero no fueron sus disparos porque por la distancia y el ruido del H era imposible que los oiríamos, yo los ví por mi lado y se lo comuniqué a Rivas, aterrizamos y los recogimos porque el otro H llevaba a Laborit y el resto de los ocupantes del H accidentado, cuando sobrevolamos el H caído lo primero que vimos en la puerta lateral fue la parte de atrás de las gacelas y Mario enseguida dijo, pero qué coño es eso, parecen gacelas, después fue que se supo todo, lo que se dice que se incendió el H no es cierto, porque hasta se barajó la posibilidad de rescatar piezas para los demás helicópteros, pero el alto mando lo negó por lo peligroso que era la zona por la actividad de la UNITA, por lo que se autorizó destruirlo con nuestra propia fuerza y fue cuando le disparamos los C-5 y fue cuando voló en pedazos. Laborit muy querido pero se quedó en África, los demás ocupantes fueron sancionados y se les interrumpió la misión, el portugués se fue en un vuelo para Portugal donde fue operado, ya lo demás que lo cuente otro, porque no lo sé. Esto es a grosso modo lo que sucedió, no dejen que den testimonios falsos. 

Dos o tres día más tarde me llamó el jefe del estado mayor de la DAAFAR en la MMCA, Coronel Juan Oscar Hernández Méndez para decirme que Ivonne, mi mujer, había llegado a Luanda y, que sin tener en cuenta los resultados de la comisión, me haría cargo del regimiento hasta tanto designaran un nuevo jefe.

De manera que estuve al frente del RHI desde el mes de marzo, hasta mediados del mes de junio de 1988, en que mi amigo y Coronel Benigno (el guajiro) González Cortés (piloto de la aviación de combate) ocupó el cargo.

Cortés era piloto de cazas y de helicópteros no sabía nada, hasta que conmigo aprendió a volarlos.

Gracias al General Pineo, que me dio un medicamento radical contra la malaria llamado “Fansedar”, logré rebasar la enfermedad.

Muy poco tiempo después de asumir la jefatura del regimiento tuve que cumplir una orden del Coronel Carlos Lamas, jefe de la DAAFAR en Angola.
Por fin los pilotos relevados y que aún permanecían en Huambo se encontraban en Luanda para regresar a Cuba. Desde ese momento, menos los que tuvieran la esposa acompañante, debían trasladarse al campamento soterrado.

No es que me lo hayan dicho por lo claro, pero mucho tuvo que ver con la indisciplina de Laborit y el agravamiento de la situación en Huambo. 

Las tropas de la UNITA habían intensificado sus acciones en el centro Angola y mantenían tropas acantonadas muy cerca de la ciudad de Cuito Bie.

Me imaginé que, con esa orden, pretendían tener a los pilotos de helicópteros mucho más controlados, pues en realidad en el predio no existía esa posibilidad. Lo mismo podían estar de visita en el edificio de los civiles, como en el de la UNECA y muchos tenían relaciones con los técnicos extranjeros. Estando el el campamento soterrado les sería imposible ir a las candongas. No tendrían vehículos disponibles y caminando estaba descartado.

Se acondicionaron los refugios necesarios y se les designó un carro blindado para realizar la mudanza.
Los pilotos estaban disgustados. Se les acababa la “libertad” de andar y desandar sin control.

Finalizando el día fui a controlar el último viaje de la mudanza. Llegué al edificio cuando los últimos pilotos abordaban el transportador blindado y les vi marcharse con muy mala cara y protestando. Subía las escaleras cuando escuché unas detonaciones. Al principio pensé que podía ser el escape del motor del blindado, pero no.

No recuerdo al oficial que llegó corriendo a decirme que los pilotos habían salido, por la posta del predio (que era como le llamábamos al conjunto de edificios) disparando al aire. ¡No lo podía creer!

Llamé al jefe del estado mayor y le dije que interceptara al carro blindado antes de que llegara al campamento. Subí al jeep y fui detrás de ellos. Ya casi entrando al aeropuerto les di alcance. Phillips les había interceptado y me esperaba.

De inmediato les desarmamos, mientras preguntábamos el por que de semejante comportamiento. Aun cuando reconocían que habían procedido mal, no daban una respuesta lógica.

Le dije a Phillips que se los llevara al campamento en calidad de detenidos. Eran cinco. Y me fui a ver al jefe de la región militar, al General Lorenzo Castro (Pineo). 

Le conté lo sucedido y le pedí autorización para utilizar el calabozo. Pineo estaba muy serio. Tal vez en su interior estuviese un tanto complacido, pues los pilotos nunca eran bien vistos por los jefes de tropas.

Informé lo sucedido al Coronel Juan Oscar y la decisión de haber enviado a los cinco pilotos al calabozo, hasta que en Luanda decidieran que hacer con ellos.

No era una situación fácil para mí. Por una parte, me molestaba tener que tomar una medida tan drástica. Por otra parte, no quería demostrar debilidad. Lo que estaba bien claro era, el inadmisible proceder de aquellos pilotos, prácticamente insubordinados.

Al siguiente día fueron enviados para Luanda, rebajados de vuelo y designados como operadores de torres de control en diferentes aeródromos del sur de Angola. Creo que el castigo les duró seis meses.

Pocos días después la UNITA comenzó a hostigar la ciudad y el campamento soterrado con cohetes y morteros. 

 

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