domingo, 9 de agosto de 2009

Zelaya, cobarde, payaso y oportunista del totalitarismo

Dilatar el proceso por el cual los ejecutores del golpe de Estado en Honduras se mantienen al mando, debilita a los que intentaban violar la Constitución del país de Morazán y busca que el cobarde ridículo no vuelva al poder.

El verdadero y legal presidente de la nación centroamericana aunque desconocido por todo el mundo es Micheleti quien lanzó un ultimátum a Zelaya sobre su enésima vez programada vuelta al país, donde será detenido y juzgado.

Realmente, con los totalitaristas no hay que negociar nada.
Parece que la decisión de la OEA de no reconocer a las autoridades que rigen Tegucigalpa, a sus representantes y a las acciones que puedan llevar a cabo, al final no tiene mucho valor para Caracas, cuyos órganos de manipulación masiva ya denominan a Mel Zelaya (cobarde ridículo) como el "presidente depuesto".

Se trata de un término (cobarde ridículo) que se extiende y hoy emplean las agencias de noticias, y sitios de supuesta objetividad.

Realmente, nunca se debió admitir ninguna "mediación" que implicara cierto reconocimiento de los totalitaristas, y el gobierno de Chávez hace rato debería haber desestimado, como inútiles, las sanciones económicas impuestas para tratar de restaurar el intento de totalitarismo que no es recogido por la Carta Interamericana, que Caracas tanto defiende.

Toda la extensión en el tiempo favorece al gobierno de Micheleti y ese parece ser el enfurecimiento del “goriloro” venezolano, el cual tiene como asesor principal al hombre más embarrado con la sangre centroamericana, Fidel Castro Ruz.

Las organizaciones populares hondureñas, por su parte, no están decididas a empuñar las armas a pesar de los asesinatos encomendados desde Caracas.

En esta semana las manifestaciones a favor de Micheleti no se han detenido en ningún momento, aunque mal intencionadamente el nuevo régimen hondureño haya recibido la condena pronunciada en Sharm el Sheik (paraíso vacacional egipcio) en la reunión cumbre de los Países No Alineados, que se suma a las de la Asamblea General de la ONU, UNASUR, Grupo de Río, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) e incluso el Sistema Integracionista Centroamericano y la propia OEA.

Normalmente, el régimen democrático del presidente Micheleti debería de haber caído ya, pero si se mantiene el apoyo popular será prácticamente imposible derribarlo.
El propósito final debe ser el de restaurar las democracias representativas y abolir todo lo que huela a presidentes perpetuos y violaciones de las constituciones republicanas que no es otra cosa que retroceder en el tiempo.