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sábado, 1 de septiembre de 2012

Descubriendo la verdad (la crisis de octubre)

Octubre de 1962





Descubriendo la verdad
 

Bombardero B-47


En la noche del día 26 de octubre de 1962 Fidel Castro apareció en la embajada soviética. Su objetivo consistía en enviar directamente un mensaje a Kruchev. Comenzaba a interiorizar que lo habían manipulado y pretendía que Kruchev se mantuviera firme, sin errores (ya habían cometido demasiados) y las vacilaciones de las últimas 48 horas tenían a Fidel Castro muy intranquilo.
En el mensaje le decía a Kruchev que era inminente la agresión contra el régimen que pretendía imponer al pueblo de Cuba. Insistió en que la invasión significaba la guerra contra la URSS y que los norteamericanos tomarían la iniciativa asestando un golpe nuclear antes que los soviéticos reaccionasen. Insistió en que no debían repetirse los errores de la SGM (no dejarse sorprender) y que los soviéticos no debían permitir que fueran los norteamericanos quienes golpeasen primero.
En fin, los exhortaba a utilizar el arma nuclear.
Como no podía ser de otra manera, Kruchev entendió que la paranoia de Fidel Castro iba más allá de las posibilidades reales. No le estaba conminando a tomar medidas convencionales. Le pedía asestar el primer golpe nuclear.
No se trataba de errores de traducción, como nos quieren hacer ver los “historiadores” del régimen. Efectivamente, la tensión nerviosa era grande, pero los dirigentes soviéticos habían vivido, en carne propia la devastadora guerra y no estaban dispuestos a entrar en una de incalculables consecuencias. Mucho menos por un personaje que no tenía idea de las consecuencias de una guerra descomunal, como había sido la SGM.

El día 27 de octubre las fuerzas de aire, mar y tierra de los Estados Unidos se encontraban listas para comenzar la operación de gran envergadura, en caso de tomarse la decisión correspondiente.
La agrupación naval contaba con poco menos de 200 naves de guerra (entre ellas, varios portaviones) y decenas de destructores. El Comando de Defensa AA Continental alcanzaba la cifra de 183 caza-interceptores (cuatro de ellos constantemente en el aire). Entre la Marina, el Cuerpo de Marines y el Comando AéroTáctico de la Fuerza Aérea, acumulaban 850 aviones en la península de la Florida. El Comando Aéreo Estratégico mantenía de guardia aérea 66 B-52 con 196 bombas atómicas, cubriendo los objetivos fundamentales de la URSS. En tierra, aguardaban otros 270 y 340  B-47, con un total de 1630 municiones atómicas. Aparte de estos medios, los norteamericanos podían poner en acción 200 cohetes intercontinentales del tipo Atlas, Titán y Minuteman y varios submarinos portadores de cohetes Polaris en el Mar de Noruega.
Ese mismo día, el primer grupo de combate del Regimiento de Cohetes de alcance medio, ubicado en Santa Cruz de los Pinos-San Cristóbal alcanzaba la plena disposición combativa. Se encontraban en completa disposición 24 rampas de lanzamiento, con sus cargas nucleares en posiciones cercanas a los emplazamientos.
El General Pliev recibía otro telegrama cifrado, procedente del Ministro de Defensa de la URSS, en el que se repetía la prohibición categórica de emplear el arma nuclear, con cualquier tipo de cohete o con la aviación.
Fidel Castro, al saber la decisión soviética, quedó abrumado.
Le habían tomado el pelo. Habían cambiado de palo, pa´rumba (como se dice en cubano) en el transcurso de la operación habían cambiado las concepciones sobre el empleo de éste armamento.
Desde el amanecer las baterías anti-aéreas dirigidas por Fidel Castro habían comenzado a disparar contra cualquier avión no autorizado, sin resultado alguno.
A las nueve horas de Washington, los norteamericanos pudieron conocer a través de Radio Moscú, un nuevo mensaje de Kruchev. No era largo, ni vago, ni emotivo. Resultaba firme y formal. Su tono era duro:
Demandaba que se retiraran los cohetes Júpiter de Turquía, a cambio de los cohetes de Cuba. Conminaba a los norteamericanos a comprometerse en no invadir Cuba y no permitir que otros lo hicieran. Aseguraba que si los norteamericanos cumplían este compromiso, los soviéticos contraerían compromisos similares respecto a Turquía.
El Comité Ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional fue citado para las 10 horas. El Presidente Kennedy dio lectura al mensaje de Kruchev.
Se encontraban perplejos. Ahora los soviéticos se hacían los duros. En el mensaje de la noche anterior era todo lo contrario. No en tanto, la nueva posición soviética tendría eco en la opinión pública. De manera que consideraron hacer público el mensaje de la noche anterior.
La perplejidad consistía en que aquella proposición no era absurda; no entrañaba perjuicio para los Estados Unidos o sus aliados de la OTAN. Durante los últimos meses Kennedy había planteado al Departamento de Estado que se llegase a un acuerdo con Turquía para retirar los Júpiter.
Kennedy no quería ceder ante el chantaje soviético. Tampoco quería ser arrastrado a una guerra catastrófica. Entonces, hico una observación al Departamento de Estado y a todos los demás, de que el trato parecería bueno a cualquier persona razonable y que la posición de los Estados Unidos, ante los ojos del mundo, se había hecho sumamente vulnerable, acentuando que había sido por culpa de ellos mismos y de nadie más.
La reacción de los integrantes del comité fue contradictoria. Entre los puntos de vista vertidos en aquella reunión estuvieron los siguientes:
-Que el gobierno turco fuese quién solicitara la retirada de los Júpiter.
-Que los problemas de seguridad del hemisferio occidental y Europa eran cuestiones independientes.
-Que la decisión de instalar los cohetes de Turquía no era norteamericana sino de la OTAN.
También se planteó que el segundo mensaje no parecía hecho por la misma persona. Dado a las características soviéticas, Kruchev podía haber sido sustituido o relevado del cargo de Primer Ministro.
¿Habría perdido Kruchev el control de la situación?
¿Estaría la crisis provocando una lucha intestina, por el poder, en la URSS?
¿Quién mandaba en el Kremlin en aquellos momentos?
De ser ciertas, las especulaciones, el resultado sería un enfrentamiento violento.
Pero no. Todo se debía a la conversación entre Robert Kennedy y Dobrinin, y los cohetes de Turquía, que le daban la facilidad a los soviéticos de aparecer, ante los ojos del mundo, como los vencedores de la crisis.
Lo que no tuvieron en cuenta, ni Kruchev, ni el resto de sus seguidores fue, el escándalo que armaría Fidel Castro, que al final le costaría el puesto a Kruchev, puesto que a los ojos del mundo, no solo había “abandonado” al pueblo cubano sino que había traicionado a los partidos comunistas y movimientos revolucionarios de la órbita soviética.
Ante los acontecimientos Fidel Castro reaccionó abruptamente. Palabrotas, patadas por doquier… Lo estaban dejando fuera del juego y para él, para su ego, era insoportable.
Las posiciones de Kruchev durante los primeros días de la crisis habían sido firmes y consecuentes. Cuando la temperatura se elevaba esa actitud no se correspondía con la inesperada proposición de Radio Moscú de intercambiar cohetes entre Cuba y Turquía.
Lo menos que dijo Fidel Castro fue que, ante la posición de fuerza de Kennedy, Kruchev se había cagado en los pantalones.
¡No había sido consultado! Había pasado a la historia como un Calixto García más. ¡Utilizado y despreciado!
En vista de los acontecimientos, la Casa Blanca hizo una declaración que fue el reflejo de las opiniones vertidas por los círculos de orientación más agresiva en la administración norteamericana; en esa declaración los últimos mensajes de Moscú fueron calificados como inconsecuentes y contradictorios uno con otro, además, se ratificaba una vez más la exigencia de la suspensión inmediata de los trabajos que se realizaban en los emplazamientos en Cuba, la inutilización de las armas y su retirada del territorio.
El Comité Ejecutivo no lo sabía aún. Durante el desarrollo de la reunión, la tensión había aumentado.
Había sido derribado un avión de reconocimiento U-2.
Rudolf Anderson, Jr., piloto militar, derribado en cumplimiento de misión, sobre Cuba, el 27 de octubre de 1962.



Rudolph Anderson Jr.


El Mayor Rudolf Anderson fue el único caído durante un conflicto que pudo arrastrar a la debacle a toda la Humanidad.
El Mayor Anderson era piloto de aviones U-2, destinados para la exploración fotográfica a gran altura, y había realizado más de diez misiones sobre Cuba durante las últimas dos semanas.
Aquella fatídica mañana su avión U-2 ingresó al espacio aéreo de Cuba pasadas las 8 de la mañana y comenzó a realizar un vuelo de reconocimiento a lo largo de la misma, pasando sobre los objetivos importantes conocidos, fundamentalmente los emplazamientos de los cohetes soviéticos de alcance medio, y fue derribado con cohetes antiaéreos cuando estaba a punto de concluir la tarea encomendada.
¿Por qué y por decisión de quién fue derribado el U-2?
 No había necesidad militar de hacerlo. Esa es la primera conclusión a la que cualquier persona normal, luego de leer estos artículos.
La Isla había sido tan fotografiada desde el aire durante las últimas dos semanas que poco importaban algunas fotos más o algunas menos.
Los vuelos continuaban diariamente para mantener el control de la marcha de los trabajos en los emplazamientos de los cohetes y del ensamblaje de los IL-28, además de verificar que el resto de las unidades continuaban en sus posiciones y tratar de detectar algo nuevo.
Pero los sobrevuelos constantes constituían una humillación para Fidel Castro, que había sido transigente y obediente al mando soviético, hasta verse relegado al lugar que le correspondía tras haber permitido la instalación, no solo de bases de cohetes nucleares, sino de bases militares de todo tipo, sin la autorización expresa del pueblo cubano.
Si Fidel Castro era capaz de comportarse así con su pueblo. ¿Que pretendía esperar de unos desconocidos “euro”-asiáticos?
Fue entonces que Fidel Castro se dedicó a exacerbar los ánimos, no solo de los cubanos sino también a los soviéticos. Y no precisamente a los altos jefes cubanos y soviéticos sino a los primeros oficiales y oficiales subalternos. Todos estaban indignados, irritados (los cubanos encojonados).
Para los incipientes militares cubanos se trataba de una cuestión de principios y consideraban que tenían todo el derecho de derribar a los aviones violadores del espacio aéreo.
Cuando los cubanos recibieron la orden de abrir fuego de parte de Fidel Castro, se dispusieron a derribar hasta los pájaros que volasen aquel día.
Aquel sábado entraron los aviones yanquis y aunque fueron recibidos de mala manera, lograron evadir el fuego anti-aéreo de las baterías cubanas. Pronto, los artilleros cubanos comprendieron que con los medios de que disponían sería casi imposible lograr el empeño, pero el menos ese día, los norteamericanos suspendieron los vuelos de reconocimiento a baja altitud. No así los aviones U-2 para los cuales la DAA de Fidel Castro no tenía posibilidades de actuar.
Los cañones AA de 100 mm., no sobrepasaban la altitud de 10 mil metros. El avión U-2 volaba a más de 20 mil metros.
Eran los cohetes soviéticos los únicos capaces de derribar aquellos aviones.
En la conocida entrevista con María Shriver, en 1992,  Fidel Castro expresó al respecto lo siguiente:
“…la orden de disparar contra el U-2 se originó en la orden dada a nuestras fuerzas antiaéreas”.
“…estuve de acuerdo en que se disparara contra el U-2”.
 









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jueves, 19 de julio de 2012

Más rápido se descubre a un mentiroso que, a un cojo (la crisis de octubre)


Octubre de 1962







"Tan pronto como todas las unidades de cohetes R-12 y R-14 estén listas para el combate, debe notificármelo personalmente, solo a mí, y a nadie más”.

De Malinovski a Gribkov, 13 de octubre de 1962

Más rápido se descubre a un mentiroso que, a un cojo


Desde el día 29 de agosto de 1962 los aviones de reconocimiento de los E.U. no habían vuelto a volar sobre el territorio nacional cubano, debido al mal tiempo. Las nubes impedían la toma de fotografías aéreas de calidad.


Avión de reconocimiento U-2

El día 10 de octubre de 1962 el Senador Keating presentó la acusación de que se habían construido en Cuba seis bases de cohetes balísticos de alcance intermedio.
Las 36 cabezas de combate nucleares de los cohetes R-12, varias decenas de ellas para los cohetes alados tácticos FKR y las seis bombas para los bombarderos ligeros IL-28, fueron guardadas en un polvorín subterráneo que se encontraba no lejos del poblado de Bejucal, unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de La Habana.
Las bombas de aviación fueron trasladadas al aeródromo de San Julián, en el extremo occidental de la isla, donde estaban ubicados los aviones IL-28.
Las 12 cargas nucleares de los cohetes “Luna” permanecieron en Managua y las cargas del regimiento de FKR fueron emplazadas en la provincia de Oriente.
La Base Técnica Coheteril fue emplazada en la ciudad de Mayarí y algunas cargas nucleares se guardaron en viejas estructuras de hormigón en la Sierra Cristal.
Debido al clima tropical, todo este almacenaje fue un desastre. Las cargas nucleares necesitaban una humedad relativa menor al 50%. En Cuba supera el 80% casi todos los días. Temperaturas de 20ºC, cuando en Cuba, en los meses de invierno la temperatura llega a alcanzar los 30ºC.
Aun después de 50 años nadie es capaz de imaginar el riesgo tan grande que corrió la población cubana, por el empecinamiento maníaco de dos monstruos políticos capaces de ignorar el peligro, en aras de sus pretendidas ambiciones de poder. ¡Afortunadamente no ocurrieron sucesos extraordinarios conocidos en los dos meses que permaneció el arma atómica en Cuba!
Aquel 10 de octubre, Raúl Castro (designado a dedo por su hermano como Ministro de Defensa) firmó la Directiva Operativa No. 1, que, aparentemente, debía asegurar el despliegue “estratégico” del ejército del régimen en caso de la muy posible invasión norteamericana. La soviética ya era un hecho.


El día 10 de octubre de 1962 el Senador Keating presentó la acusación de que se habían construido en Cuba seis bases de cohetes balísticos de alcance intermedio.

Las 36 cabezas de combate nucleares de los cohetes R-12, varias decenas de ellas para los cohetes alados tácticos FKR y las seis bombas para los bombarderos ligeros IL-28, fueron guardadas en un polvorín subterráneo que se encontraba no lejos del poblado de Bejucal, unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de La Habana.

Las bombas de aviación fueron trasladadas al aeródromo de San Julián, en el extremo occidental de la isla, donde estaban ubicados los aviones IL-28.

Las 12 cargas nucleares de los cohetes “Luna” permanecieron en Managua y las cargas del regimiento de FKR fueron emplazadas en la provincia de Oriente.

La Base Técnica Coheteril fue emplazada en la ciudad de Mayarí y algunas cargas nucleares se guardaron en viejas estructuras de hormigón en la Sierra Cristal.

Debido al clima tropical, todo este almacenaje fue un desastre. Las cargas nucleares necesitaban una humedad relativa menor al 50%. En Cuba supera el 80% casi todos los días. Temperaturas de 20ºC, cuando en Cuba, en los meses de invierno la temperatura llega a alcanzar los 30ºC.

Aun después de 50 años nadie es capaz de imaginar el riesgo tan grande que corrió la población cubana, por el empecinamiento maníaco de dos monstruos políticos capaces de ignorar el peligro, en aras de sus pretendidas ambiciones de poder. ¡Afortunadamente no ocurrieron sucesos extraordinarios conocidos en los dos meses que permaneció el arma atómica en Cuba!

Aquel 10 de octubre, Raúl Castro (designado a dedo por su hermano como Ministro de Defensa) firmó la Directiva Operativa No. 1, que, aparentemente, debía asegurar el despliegue “estratégico” del ejército del régimen en caso de la muy posible invasión norteamericana. La soviética ya era un hecho.
























La Directiva era un intento de establecer las misiones combativas de los incipientes ejércitos durante el rechazo a los desembarcos navales y aéreos. Y la realización de supuestos contra-ataques para aniquilar “en corto plazo” a los yanquis que “hubieran” podido desembarcar.



Toda esta patraña de directiva queda desmontada al conocerse las fuerzas con que contaba el régimen:

a)    Tropas permanentes de dudosa preparación militar (expertos en guerra de guerrillas).

b)   Alumnos de las escuelas militares organizados en unidades de combate enfrentarían la defensa en las direcciones principales.

c)    El enfrentamiento de los alumnos a las fuerzas élites de los Estados Unidos, posibilitaría la movilización del país (es de risa, si no fuera por lo dramático de la situación).

d)   Movilización de las unidades de tiempo de guerra. ¿Es que no existían? ¿Por qué no estaban movilizadas de antemano?

e)    La Directiva se refería a un segundo escalón de defensa (ridículo para la época).



El día 10 de octubre de 1962, el Director de la CIA mostró al Presidente Kennedy las fotografías de los embalajes pertenecientes a los bombarderos tácticos IL-28, sobre la cubierta de un barco llegado a La Habana.

El día 12 de octubre de 1962 fue transferido el mando de los aviones de reconocimiento U-2, de la CIA al Comando Aéreo Estratégico. En Cuba se encontraban en completa disposición combativa cuatro rampas de lanzamiento de cohetes con carga nuclear.

El día 13 de octubre de 1962 el embajador soviético Dobrinin miente nuevamente. Esta vez la mentira va dirigida a Chester Bowles del Departamento de Estado de los E.U. Dobrinin negó repetidamente cualquier intención de introducir armamentos ofensivos en Cuba.























Los aviones U-2 son trasladados desde Fort Edwards en California, para Orlando, Florida.

Ya para esta fecha los políticos soviéticos, preocupados por las serias advertencias norteamericanas, de responder militarmente ante una provocación de índole estratégica, habían enviado un equipo militar de inspección de alto nivel.

El día 14 de octubre de 1962,  McGeorge Bundy, asistente especial del Presidente Kennedy para asuntos de seguridad nacional, negó cualquier evidencia sólida, sobre la existencia de armamentos ofensivos soviéticos en Cuba. Sin embargo esas evidencias ya estaban en manos norteamericanas desde hacía varias horas. Un avión U-2 había fotografiado los cohetes estratégicos ubicados en San Cristóbal.

Años más tarde Fidel Castro se justificaba, criticando a los soviéticos:
"Los soviéticos cometieron distintos errores tácticos y militares. Uno de ellos fue instalar los cohetes antiaéreos y no usarlos, dejaron que los aviones de exploración volaran. Se debió haber prohibido terminantemente todo vuelo de exploración y no se hizo. Estaban construyendo instalaciones militares estratégicas y no las protegieron de la exploración aérea. Esa fue una vacilación, una duda, hacer las cosas a medias, y las cosas a medias, en todas las circunstancias, cuestan siempre muy caro".

Fidel Castro estaba que trinaba. El armamento soviético se encontraba al alcance de su mano, pero no podía utilizarlo. Eso lo tuvo frenético hasta las conversaciones entre la URSS y los E.U., cuando, al ser ignorado totalmente, estuvo a punto de un derrame cerebral. Culpaba, de todo lo sucedido, a la política soviética y exoneraba a los militares, pero teniendo en cuenta la situación en Cuba, los militares sí que tenían responsabilidad.

Los emplazamientos de los cohetes de defensa AA no tenían verdaderas posibilidades de derribar los aviones U-2. Si la trayectoria del vuelo de los U-2 hubiera sido sur-norte, hubiese sido probable el derribo, pero los U-2 volaban en trayectoria oeste-este y prácticamente no entraba en el radio de destrucción de los cohetes AA soviéticos de Bahía Honda.

El día 15 de octubres de 1962 los norteamericanos terminaron el análisis de las fotografías, identificando a los R-12 soviéticos. Lograron detectar tres emplazamientos con cuatro rampas de lanzamiento cada uno.


Aun faltaban 30 días para la fecha señalada por Kruchev para revelar la presencia de estos cohetes en Cuba. La “operación anadir” había resultado un rotundo fracaso militar y político para la URSS. Fidel Castro se salvaría de una intervención militar.


El secretismo soviético no había permitido la entrada de personal cubano alguno a sus instalaciones. De manera que a tantos años venirnos con el cuento de que los emplazamientos podían haber sido enmascarados con construcciones asimétricas por parte de constructores cubanos… ¡Vamos, que en aquella época, los sistemas de enmascaramiento eran prácticamente desconocidos en Cuba.


Lo peor de todo es que los cohetes estratégicos identificados no estarían en completa disposición combativa hasta diez días más tarde. Ahora es muy fácil criticar a los militares soviéticos, que hacían lo imposible para cumplir el descabellado plan de sus jefes.


¿Qué hacían allí los erectores, los remolques, los equipos de abastecimiento etc, etc? Respuesta fácil: Intentar cumplir el plan a toda costa, a todo costo y a todo riesgo. No tenían opción. Desconcentrarlos hubiera sido el equivalente a darle participación al régimen caribeño.

Otros dos vuelos de aviones U-2 fueron realizados sobre la región occidental de Cuba. En horas de la noche del día 15 de octubre de 1962 el sub-director de la CIA, Ray Cine llamó a Roger Hilsman del Departamento de Estado y a Bundy, informándoles que habían sido descubiertos cohetes de alcance medio en Cuba.

En la media noche le fue mostrada, a McNamara, la evidencia fotográfica.

El ejercicio PHIBRILEX 62 comenzaría el día 30 de octubre, con la participación  de 40 buques, 20 mil marinos y 4 mil infantes de marina. Su objetivo: Derribar al imaginario tirano “Ortsac”, el apellido de Fidel Castro al contrario.

La invasión soviética ya estaba consumada. La norteamericana en ciernes.

El Coronel Beloborodov, jefe del aseguramiento técnico-nuclear, había concluido las comprobaciones a la técnica e informó al Mariscal malinovski y al General de Ejército Pliev, que las municiones nucleares se encontraban en completa disposición técnica y listas para ser empleadas.


















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miércoles, 27 de junio de 2012

Cuando ya todo estaba decidido (la crisis de octubre)



La Crisis de Octubre

Reunión y aprobación cuando ya todo estaba decidido


Raúl Castro Ruz, quién había designado (a dedo) por su hermano mayor, en el cargo de Ministro de las Fuerzas Armadas en el octubre (también trágico) de 1959, llegó a Moscú el día 2 de julio de 1962. Asistiría a unas conversaciones con Kruchev y Malinovski.

Los “historiadores” del castrismo presentan a esta delegación como de alto nivel. Tal vez, desde un dudoso punto de vista político, pudiera llegar a tener característica de “alto”, pero la verdad, pura y dura es que para lo que se iba a tratar, en esas conversaciones, no tenían nivel alguno.




¡Examinar las bases del acuerdo que sería concertado entre la URSS y un grupo de guerrilleros que había tomado el poder en Cuba!
Raúl Castro y Nikita Kruchev


Démosle crédito a la versión del régimen de los hermanos Castro Ruz y aceptemos que en esa ocasión le plantearan a Kruchev hacer público el acuerdo militar y que haya sido la parte soviética la que insistiera en mantener el secreto.
De ser así, jamás hubiese ocurrido la “Crisis de los misiles”, también llamada “de Octubre”.
¿Serían tan cándidos los hermanos dictadores, amenazados de extinción por el “Monstruo Imperialista?
Cinco días mas tarde Malinovski informa a Kruchev que el Ministerio de Defensa de la URSS se encontraba listo para iniciar la “Operación Anadir”. Nikita aprobó oficialmente el plan.
Las conversaciones eran puro trámite. La ATS ya estaba formada y designado como Jefe el teniente General Pavel Dankevich, a la sazón Jefe del Ejército Coheteril Estratégico.
Antes de su partida hacia Cuba, el mando de la ATS tenía planificado un encuentro con Kruchev.
En aquella reunión participaron el Mariscal Malinovski, el  General de Cuerpo de Ejército Davidkov, los Generales de División Dementiev, Garbuz y Abashvili y los Generales de Brigada Dankevich y Grechko.
Kruchev les dedicó un discurso político, aseverándoles que tenía el consentimiento del régimen imperante en Cuba, para la instalación de los cohetes. Reiteró en varias veces que no pretendía provocar un conflicto nuclear. Cualquiera de los tantos Generales allí presentes se podría haber preguntado: ¿Si no lo pretendes, para que lo haces? Kruchev decía no tener pretensiones de provocar y por otro lado les decía que si las intenciones de los Estados Unidos era castigar a los hermanos Castro Ruz, debido al sistema que pretendían imponer al pueblo de Cuba, “…tendrían que vérselas con nosotros.”
Además, les dejó bien claro que la utilización del arma nuclear sería decidida por él y solo por él. Al final les confió lo que verdaderamente pensaba: Si las tropas soviéticas lograban afianzarse en el Hemisferio Occidental, a los norteamericanos no les quedaría otra opción que conformarse.
¡Que poco conocía a los yanquis!
Al final les dijo que se estaba concertando un acuerdo que sería publicado, sin falta, cuando los cohetes estuviesen instalados. Fue en ese momento, más o menos que indagó por alguien que aparentemente él desconocía. Se trataba del asesor de Fidel Castro.
Se trataba de Dementiev, al cual le espetó la siguiente pregunta: ¿Considera que se podrá mantener el secreto?
La respuesta fue sincera y negativa. Le costó el puesto al asesor.
Entre otros puntos de vista, el General Dementiev llamó la atención acerca de que el paisaje cubano no servía para ocultar la técnica estratégica. Que, en la premura de la planificación se habían escogido llanuras y que Cuba carecía de áreas boscosas en esos parajes.
Dicen las “malas lenguas” que Malinovski le propinó un puntapié por debajo de la mesa.
Dementiev fue sustituido por el General de Ejército Issa Alexandrovich Pliev, quién hasta ese momento era Jefe de la región Militar del Caúcaso Norte. Debido a este “inconveniente” la partida de la ATS se postergó para el día 10, en que el Generral Pliev partió hacia Cuba.

Issa Alexandrovich Pliev


Una vez más queda demostrada la incapacidad del mando político-militar de la URSS y su ligereza ante una conflagración nuclear.
El General Pliev precisó, a última hora, la utilización de las armas nucleares tácticas. Kruchev le otorgó el derecho de utilizarlas de acuerdo a su criterio personal y siempre que no existiese comunicación con la URSS. Todo realizado de forma oral y por tanto no oficial. Una muestra fehaciente de la improvisación y la irresponsabilidad.

A cualquier ser normal, aun con menos de tres dedos de frente (Kruchev tenía muchísimos más), se le puede ocurrir que el Primer Ministro de la URSS era un perfecto irresponsable e inconsciente, que le importaba un bledo el futuro de Cuba como territorio, nación o país. 

El día 12 de julio zarparon los primeros barcos. Todo el personal sabía que se trataba de una maniobra. Lo que no estaba claro donde se desarrollaría. Todos preguntaban en voz baja y recelosa. Ninguno recibía respuesta. Solo la letanía de “los ejercicios estratégicos”. Cuando les recogieron los documentos del partido o el konsomol, ninguno entendía el porqué. Hasta los capitanes de los barcos no entendían que les fuese negado el acceso a mapas de la región a la cual se trasladarían. Ya les habían prohibido atracar en puertos intermedios durante la travesía, pero ellos no sabían hacia donde se dirigían. Les habían advertido que en caso de ser atacados y no poder defender la nave, ésta debía ser hundida, antes que entregada. A los capitanes les prohibieron la utilización de prácticos para cruzar los estrechos del Bósforo y los Dardanelos.


“La luna en el mar riela,

en la lona gime el viento

y alza en blando movimiento

olas de plata y azul;

y ve el capitán pirata,

cantando alegre en la popa,

Asia a un lado, al otro Europa,

Y allá a su frente Estambul”



El María Ulianova fue el primero en pasar muy cerca de Istambul. Nadie podía imaginar que aquella aparentemente pacífica embarcación iba cargada de un peligro mortal.

Los medios informativos soviéticos contribuyeron a la desinformación de la opinión pública, al decir que aumentaban las travesías de barcos mercantes a Cuba con alimentos y medicinas.



Solo al momento de la partida le eran entregados a los capitanes de los barcos, dos sobres y un paquete, sellados y cosidos, con la indicación de que abriera el primer sobre al salir de las aguas territoriales de la URSS. Para esto, debían estar presentes, además del Capitán, el Jefe del Convoy y el funcionario del KGB. En el caso de que el barco partiera desde un puerto en el Mar Negro, al abrir el primer sobre les era indicado abrir el segundo después de pasado el Estrecho de los Dardanelos.

Cuando abrían el segundo, ya podían haber adivinado que se encontrarían con la orden de abrir el paquete después de pasar el Estrecho de Gibraltar.


Pasado Gibraltar, la indicación siguiente era dirigirse a Cuba y el puerto de destino.

A partir de ese momento comenzaría el estudio del material con todo el personal. Quedaba establecido que el Capitán del barco era la máxima autoridad y responsable por cualquier decisión y orden.

En cada barco el personal iba organizado y llevaba su armamento personal. Llevaban fusiles automáticos, ametralladoras, lanzacohetes antitanque portátiles. Instalaron cañones antiaéreos de pequeño calibre en las embarcaciones.


Un práctico es un marino que conduce los barcos en aguas peligrosas o de intenso tráfico, como puertos, canales angostos o ríos. No obstante, el práctico es sólo un asesor, en tanto legalmente el capitán continúa al mando del buque. El practicaje es una de las profesiones más antiguas y menos conocidas, no obstante ser una de las más importantes en la seguridad de la navegación. El riesgo económico, ambiental y para las vidas humanas que representan los barcos de carga, hacen que el rol del práctico sea esencial.

Dejar de utilizar los servicios del práctico en el Estrecho del Bósforo o en los Dardanelos, por un solo barco, tal vez pase inadvertido. Cuando se trataba de muchos barcos y para más soviéticos, levantó sospechas inmediatamente.

Los prácticos turcos informaron que los barcos soviéticos presentaban una característica inusual. La línea de flotación de la mayoría de los barcos que cruzaban los estrechos se mantenían muy por encima del nivel de la superficie. Las cargas pesaban menos que la capacidad de los barcos.

El día 12 de julio llegó a La Habana el grupo de dirección de la ATS, enmascarados de “especialistas agrícolas”. Fidel Castro les dio la bienvenida. El día 14 concluyó el plan de reconocimiento, el cual daría inicio sobrevolando la región occidental de Cuba.















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Fuerza Aérea de Rusia

https://es.wikipedia.org/wiki/Fuerza_Aérea_de_Rusia Las antiguas fuerzas de Aviación Frontal y Defensa Aérea se fusionaron como ejérc...