¿Por qué se le perdona la deuda a Cuba?:
¿Cómo hacerse idea de esa enormidad? Se podrían decir el número de colegios o de centros de salud a los que equivale esa cifra, pero creo que es más justo ir al origen: equivale a 133 euros aportados por cada uno de los 19.700.000 contribuyentes que se disponen a presentar su declaración del Impuesto sobre la Renta. Es un 0,25% del PIB, de toda la riqueza nacional, lo que un Gobierno sin principios ni inteligencia se dispone a regalar a Fidel y Raúl Castro.
Y de paso, digo yo, resarcir (con ese dinero) a los empresarios españoles radicados en Cuba.
Fidelismo: Régimen político fundado en el predominio del totalitarismo de la miseria como elemento catalizador y aniquilador de riqueza. Por Mario Armando Riva Morales
jueves, 21 de abril de 2016
¿Por qué se le perdona la deuda a Cuba?
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miércoles, 20 de abril de 2016
Sobre el Congreso?
Sobre el Congreso? (segunda parte)

Después de traicionar a la "revolución" de su hermano, pactando relaciones diplomáticas con el "monstruo imperialista" sin haber sido levantado el embargo. Después de guataquearle, en privado y en público, llegó a creerse que Obama era comunista.
Raúl Castro perdió el norte fidelista y una vez más tuvo que sacarlo de su imbecilidad el jubilado intestinal.
Bruno Rodriguez es solo la cotorra de turno al que le pasarán la cuenta cuando lo estimen conveniente. Queda demostrado, una vez más, que los cuatreros de Birán, engendrados por Angel y Lina continuarán manteniendo, en afrentas y oprobios sumidos, a los cubanos de buena voluntad.
De las relaciones con los Estados Unidos solo quieren los dólares. Nada más.
http://manchiviri.blogspot.pt/2016/04/sobre-el-congreso.HTML
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Congreso VI
martes, 19 de abril de 2016
Sobre el Congreso?
Sobre el Congreso?

No se
trata de debatir sobre como orientar el sector no estatal de la economia. Se
trata de diseñar el método de controlarlo, de forma tal que no se les vaya de
las manos y se convierta en un “enemigo” funcional.
Bruno
Rodriguez es el primero, del régimen, que abiertamente se refiere, a la visita
de Obama, como un ataque directo al sistema de ordeno y mando.
Por
supuesto que la pequeña y mediana empresa (PYME) son el motor impulsor del
mercado.
Lo que
intenta la dictadura es, evitar que la gestión (no estatal) de las PYME concentren la propiedad y la riqueza. Si
nos atenemos a lo que la dictadura pretende, la concentración de la propiedad y
la riqueza solo podrán ser administradas por la cúpula dirigente del des-gobierno.
Como lo lograrían sin afectar negativamente la economía?
Cuales serán
los “limites bien definidos”? De eso no se habla ni media palabra en la
«concentación del rebaño» llamado “VI Congreso”.
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Congreso VI
viernes, 1 de abril de 2016
La Desesperación de un Régimen que Agoniza
La Desesperación de un Régimen que Agoniza
Es poco creíble que, luego de un atiborramiento de propaganda (por parte de los medios noticiosos) contraria a la reciente visita del “enemigo íntimo” y presidente del llamado “monstruo imperialista”; que hasta el propio ex-Cagandante en Jefe tuviese que salir en defensa de su hermanísimo y que comienzan a destituir cuadros históricos resucitados, aparezca un individuo o un grupo a “sustraer” datos conteniendo información privilegiada.
Nuestra memoria es muy corta.
Primero aparecieron los
sintomas, cayó Diocles Torralba presuntamente por problemas “morales”. Luego se
formo la gorda.
Muy posiblemente, el General
Gondín se encuentre probando de su propia medicina. Es que, dentro del régimen
todo y contra el régimen nada.
Muchos oficiales del MININT
apresados?
Por ejemplo: La Orden de los Jesuítas
(religiosa) también los utiliza y no son militares. Eso es posible, debido a
que utilizan estructuras de mando que lo hacen viable. Nada más. Pero la
formación de los cuadros es totalmente diferente.
Que pudo irritar tanto a
Gondín?

Fallece ministro del Interior y Héroe de la República de Cuba Carlos Fernández Gondín
http://manchiviri.blogspot.pt/
Lunes julio 3 2017
Por sus implicaciones, sería un nuevo ‘caso Ochoa’
MIAMI, Estados Unidos.- El proceso abierto en Cuba contra altos
funcionarios del Ministerio del Interior (MININT) por el lavado de millones de
dólares tiene un nuevo implicado, según publicó el periodista Juan Juan Almeida
en Martí Noticias.
Es poco creíble que, luego de un atiborramiento de propaganda (por parte de los medios noticiosos) contraria a la reciente visita del “enemigo íntimo” y presidente del llamado “monstruo imperialista”; que hasta el propio ex-Cagandante en Jefe tuviese que salir en defensa de su hermanísimo y que comienzan a destituir cuadros históricos resucitados, aparezca un individuo o un grupo a “sustraer” datos conteniendo información privilegiada.
No fue así que comenzó la Causa 1/89?
Les recuerdo, a los
desmemoriados, que a partir del 24 de septiembre de 1989, comenzó la
restructuración del MININT, siendo sustituidos más de 75% de los cuadros intermedios
y el 90% de los de primer nivel.
Los sustitutos?
Miembros de las Fuerzas
Armadas que nunca habían sido preparados como fuerzas represoras, a no ser los
provenientes de la Contra Inteligencia
Militar (como Gondín).
Para los que no conocen las
diferencias entre un Ministerio y otro, debo aclarar que la preparación de sus
cuadros difiere mucho. La confusión radica en la utilización de grados
militares por parte de los miembros del MININT, aunque no sean militares.
De ahí provienen todos los
errores cometidos en los últimos 27 años, que han llevado a ese aparato, una
vez comparado con organizaciones similares de Israel, Rusia, Gran Bretaña y
Estados Unidos, a ser un grupito de improvisadores de medio pelo.
Tampoco me creo el “ataque de
furia” y a la isquemia. Prefiero pensar en una resistencia al arresto.
Mi atrevida respuesta va por
los caminos de “su propia medicina”. Gondín sabe muy bien lo que le espera.
Ya me los imagino, a varios
de ellos, despotricando del cundango de Raúl y utilizando frases como: “El
viejo chocho se bajó los pantalones ante Obama” y, “el otro (refiriéndose al
“Gran Hermano”), teniendo que sacar la cara…, como siempre”.
La deseperación?
Que se les está yendo de las
manos el poder. Que no todos (los que cortan el bacalao) se encuentran en
posiciones ventajosas para el cambio. Que muchos de los que manejan los dólares
(y van a ser socios comerciales del imperio) son recién llegados y tienen pocas
manchas de sangre, o ninguna en sus vestimentas.
Fallece ministro del Interior y Héroe de la República de Cuba Carlos Fernández Gondín
http://manchiviri.blogspot.pt/
Siguen cayendo altos
oficiales cubanos en la trama de los ‘papeles del MININT’
Por Juan Juan Almeida
Por sus implicaciones, sería un nuevo ‘caso Ochoa’
Se trata en este caso de un alto oficial identificado como el “coronel
Rafael”, quien fue “el interrogador principal durante el proceso de
instrucción” del caso, que “explotó” en 2016 y el férreo hermetismo del régimen
cubano ha mantenido casi en secreto.
En lo que el autor califica como “el caso más sorprendente de la
‘justicia’ cubana en los últimos 20 años”, el nuevo implicado está siendo
investigado por filtrar información sobre el sumario y la ubicación de los
implicados.
Ninguno de los implicados en lo que ha dado en llamarse los “papeles
del MININT” está en prisión sino que permanecen recluidos en casas de protocolo
en la barriada Siboney, “donde a algunos se les autoriza la visita de
familiares”.
Sobre los acusados pesan cargos por “alta traición a la patria, robo y
venta de material clasificado a gobiernos extranjeros, realizar actos dirigidos
a promover la deserción y estimular desobediencias entre altos oficiales,
propagar predicciones maliciosas tendentes a causar descontento entre altos
mandos militares, enriquecimiento ilícito, cohecho y abuso en el ejercicio del
cargo”, detalló Martí Noticias.
“El coronel Carlos Emilio Monsanto (principal acusado en la trama) fue
sancionado a 37 años de privación de libertad, el mayor Ernesto Villamontes a
30, Jorge Emilio Pérez a 30, Román a 22 y el resto a penas similares. ¿Tú crees
que van a cumplir sus condenas en casas operativas convertidas en prisión? La
gente así es peligrosa si las dejan libres, y también estando presa. No creo
que vayan a cumplir ni dos años encerrados en esas casas, y tampoco que vayan a
prisión. Por la información que tienen lo lógico es que antes sufran algún
accidente, o una repentina enfermedad como le pasó al general Abrantes”, dijo
al periodista un pariente de uno de los condenados.
La fuente “declinó identificarse porque para poder visitar a su
familiar se ve obligado a firmar un extraño pacto de silencio”.
Según esa misma fuente, “Lo que está claro es que Ernesto
(Villamontes) y los demás procesados expatriaron capital, autorizados por la
antigua dirección del MININT y la máxima dirigencia del país, con la misión de
invertir en negocios y propiedades. Y la información robada del Edificio A del
MININT no era para venderla, sino para usarla como protección y eso es
imperdonable”.
Añade la persona cercana al caso que a los implicados, no obstante,
los mantiene a salvo “que blanquearon capital en entidades como Financiera
Ricamar S.A, Financiera Eurolatina S.A, y Financiera Bescanvi Occidental S.A,
algunas de ellas pertenecen a empresarios panameños, entre los que se encuentra
el expresidente Martinelli, y ahora mismo el gobierno de Panamá está
investigando este asunto. Por eso es que todavía no los envían a prisión, ni
les pasan cuenta; todo lo contrario, los instruyen para, de ser necesario,
lanzarlos como chivos expiatorios en el posible proceso contra el expresidente
panameño que, para bien o para mal, en lo político, lo mediático y lo
internacional, podría alcanzar relevancia y ayudaría mucho a limpiar la huella
del gobierno cubano. Como sucedió en las Causas I y II del año 1989” .
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martes, 29 de marzo de 2016
El asere Obama
El asere Obama
Fidel Castro
no necesita que el “monstruo imperialista” le regale nada. Ni el pueblo cubano
tampoco. Después de medio siglo, los cubanos sabemos que “el que no trabaja, no
come”. Y también
sabemos que, mal dirigidos, por mucho que trabajemos, nuestros esfuerzos serán
en balde.
Resulta muy triste que en los
comienzos de un nuevo siglo, una persona postrada, enferma y senil continúe repitiendo
las monsergas que utilizaba a mediados de la pasada centuria.
El turismo, algo que el
dictador en jefe marginó durante muchos años, por ser un factor de
diversionismo ideológico, hoy es el factor que, a diferencia de la industria
azucarera, aporta más beneficio eonómico al régimen de oprobio.
La Bestia de Birán, en su político delirium tremens junto a su cundanguísimo
y “abstemio” hermano, son los únicos que no se quieren percatar de la importancia
de este momento singular en la historia de Cuba.
Por supuesto que bajo la
dirección de los hermanos dictadores el pueblo de Cuba ha perdido más de medio siglo.
Por supuesto que el pueblo no está lo suficientemente bien informado y eso se
lo debemos a una dictadura totalitaria que solo admite la “información política
para los miembros de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior”.
Las realidades que acechan a los
ancianos dictadores no son otras que las del pueblo de Cuba, que comienza a
desafiarles.
Señores de Birán, la vida
humana dura muy pocos años. Y si en esas pocas décadas no somo capaces, no de
alcanzar, sino vernos en la penosa necesidad de emigrar para poder alcanzar lo
que nos es negado, me pregunto:
Como sería posible compartir
las necesidades vitales? Será que la ceguera mental de ambos dictadores no les
permite reconocer que hoy una inmensa parte de nuestros conciudadanos vive
gracias a la ayuda generosa de aquellos que, para emigrar, lo perdieron todo?
Por supuesto que en la vida
nada es totalmente negro o totalmente blanco. Para eso existen los matices. Pero,
al parecer, el único que fue diseñado para el papel que debía asumir en la “sociedad
revolucionaria” era Fidel Castro Ruz. Apelar a un glorioso pasado, que no es el
suyo, no lo autoriza para intentar programarnos un futuro sin “Sú” presencia .
El Presidente actual de los
Estados Unidos, Barack Hussein Obama, negro de nacimiento, llegó a este mundo
después de los acontecimientos de Playa Girón. Por cierto, un momento muy bien
elegido para declarar el carácter socialista de la Dictadura del
Proletariado.
Después de 50 años de
enfrentamiento, este presidente ha sido capaz de reflexionar y entender que,
una política de enfrentamiento lo único que logra es engordar a las dictaduras totalitarias
neo feudales.
De eso es de lo que se trataba
durante el período llamado de la “Guerra Fria”. Pero es que desde el famoso 17D
lo único que ha hecho Obama son conseciones a un régimen que no ha dejado de
ser su enemigo íntimo.
Ni diluvios ni conceptos nuevos.
Y mucho menos para los hermanos dictadores.
Que quiere decir Fidel Castro
al decir que “vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”? Eso es prehistoria.
Menos Cuba y Puerto Rico, el resto de los países iberoamericanos se habían
independizado de las metrópolis a más tardar a principios del Siglo XIX.
Por suerte, para Cuba, los españoles
eran menos racistas que los anglosajones. Y es por eso que “nuestro racismo” es
mucho más benigno que el norteamericano.
Caules son para Fidel Castro
las “poblaciones nativas”?
Por qué yo, descendiente de
europeos mezclado con descendientes de africanos no puedo ser tan indígena (por
haber existido por generaciones en mi país) como cualquier originario ancestral?
Que tiene eso que ver con la
mente de Obama?
Que es lo que tiene en la mente
Fidel Castro?
El racismo no ha sido abolido
de nuestro país y mucho menos por la dictadura del proletariado. El retiro y el
salario de todos los cubanos fueron decretados antes de que Obama cumpliera los
diez años. Lo que calla Fidel Castro es que, ni el uno, ni el otro, son capaces
de cubrir las necesidades básicas del cubano, cuando Obama va a cumplir 55 años.
Fidel Castro no tiene derecho a
atiborrarnos con historias que son harto conocidas y que por mucho pretendido altruísmo,
que le imponga, no dejan duda de que el costo económico que significó para dos
generaciones de cubanos, tenga que ser asumido por una generación sin
esperanzas.
Acaso alguien le pidió que
saliera de su obligado retiro intestinal para responder al discurso de Obama?
Acaso considera, Fidel Castro,
que la traición de principios, de su hermano, amerita ridiculizarle?
Con qué derecho Fidel Castro
pretende que la conducta del líder del “monstruo imperialista” sea diferente?
A que viene, a estas alturas,
introducir el tema de las bombas nucleares que poseía África del Sur, durante
un conflicto ocurrido hace más de 27 años?
Ateniéndonos a su
escrito-defensa, de su cundango hermanísimo:
Qué es lo que tiene que decirnos,
Fidel Castro, de las bombas nucleares, que pusieron al mundo al borde del
abismo durante la Crisis
de Octubre?
Que nos tiene que decir, Fidel
Castro, de haber convertido a Cuba en el único país del mundo en tener dos
bases militares extranjeras en su territorio; una de ellas sin la autorización
del pueblo cubano?
El único que estuvo al borde
del infarto, ante las palabras de Obama fue Fidel Castro. La traición de su hermano,
al pactar unas relaciones diplomáticas con el “monstruo imperialista, sin
haberse levantado el embargo, es tan nefasto para el régimen que mantiene en
afrentas y oprobios sumido al pueblo de Cuba, que le resulta imprescindible “meter
la cuchareta”.
Ya es un hecho. Raul ha traicionado
la “revolución” de Fidel. Aquella la cual seria mejor se hundiera en el mar antes
que renunciar a la más cruel dictadura que el pueblo cubano ha vivido.
Fidel Castro advierte desde su
sillón de ruedas, que es capaz, luego de 57 años en el poder, de producir los
alimentos y las riquezas materiales.
Y hasta ahora: Que estaban
haciendo? Quienes, que no fueran ellos, dirigían el país?
Si algo hemos aprendido los
cubanos es, que en este mundo nadie regala absolutamente nada y que todo tiene
su precio.
Entonces:
Para qué las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos?
Fidel Castro
no necesita que el “monstruo imperialista” le regale nada. Ni el pueblo cubano
tampoco. Después de medio siglo, los cubanos sabemos que “el que no trabaja, no
come”. Y también
sabemos que, mal dirigidos, por mucho que trabajemos, nuestros esfuerzos serán
en balde.
Dicho esto,
debo agregar que el compromiso de Fidel Castro nunca ha sido con la paz y mucho
menos con la fraternidad de todos los cubanos
Los Reyes de España, junto con los
conquistadores, nos legaron el desarrollo y sus huellas aún perduran. La
lengua, la escritura, las construcciones, la enseñanza y un sinfín de obras que
nos permitieron convertirnos en una república independiente a principios del
Siglo XX.
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Fidel Castro
jueves, 24 de marzo de 2016
Discurso del presidente Barack Obama en La Habana, Cuba
Discurso del presidente Barack Obama en La Habana, Cuba
Gran Teatro dela Habana
(Habana, Cuba), 22 de marzo 2016
Opiniones de Manchiviri
PRESIDENTE OBAMA:
Gracias. Muchas gracias. Muchas gracias. Muchas gracias.
Presidente Castro, el pueblo cubano, muchas gracias por la cálida bienvenida que he recibido, que mi familia ha recibido, y que nuestra delegación ha recibido. Es un extraordinario honor estar hoy aquí.
Antes de comenzar, si me lo permiten, quiero mencionar los ataques terroristas que han sucedido en Bruselas. El pueblo estadounidense está pensando y rezando por el pueblo belga. Nos solidarizamos con ellos y condenamos estos ataques atroces contra personas inocentes. Haremos lo que sea necesario para apoyar a nuestra amiga y aliada, Bélgica, para ajusticiar a aquellos que sean responsables. Y este es otro recordatorio de que el mundo debe unirse, debemos estar juntos, independientemente de su nacionalidad o raza, o la fe, en la lucha contra el flagelo del terrorismo. Podemos y debemos derrotar a los que amenazan la seguridad y la protección de las personas en todo el mundo.
Al gobierno y al pueblo de Cuba, les doy las gracias por la bondad que me han demostrado a mí y a Michelle, Malia, Sasha y a mi suegra, Marian.
“Cultivo una rosa blanca”. En su poema más famoso, José Martí hizo su ofrenda de amistad y de paz, tanto a su amigo como a su enemigo. Hoy, como Presidente de Estados Unidos de América, le ofrezco al pueblo cubano: el saludo de paz[R1] .
La
Habana se encuentra tan
solo a 90 millas de Florida, pero para llegar hasta aquí tuvimos que recorrer
una gran distancia: derribar las barreras de la historia y la ideología; las
barreras del dolor y la separación. Las aguas azuladas bajo el Air Force One
transportaron en su día los barcos de batalla estadounidenses hasta esta isla,
para liberar pero también para ejercer control sobre Cuba. Esas aguas también
transportaron a generaciones de revolucionarios cubanos hasta Estados Unidos,
donde consiguieron apoyo para su causa. Y esa corta distancia ha sido cruzada
por cientos de miles de exiliados cubanos, en aviones y balsas improvisadas.
Exiliados que llegaron a Estados Unidos en busca de libertad y oportunidad, a
veces dejando atrás todas sus posesiones y a todos sus seres queridos[R2] .
Al igual que tantas personas en nuestros dos países, mi vida abarca un periodo de aislamiento entre nosotros. La revolución cubana ocurrió el mismo año que mi padre llegó a Estados Unidos desde Kenia. Bahía de los Cerdos[R3] ocurrió en el año en que yo nací. Al año siguiente el mundo entero quedó en suspenso observando a nuestros dos países mientrasla Humanidad se acercaba
más que nunca antes al horror de una guerra nuclear[R4] . Con el paso de las décadas, nuestros gobiernos se
estancaron en un enfrentamiento sin fin, luchando batallas por medio de
representantes. En un mundo que se ha reinventado una y otra vez, una constante
ha sido el conflicto entre Estados Unidos y Cuba.
He venido aquí para enterrar el último resquicio dela Guerra
Fría en el continente americano. He venido aquí para extender
una mano de amistad al pueblo cubano.
Quiero dejar una cosa clara: Las diferencias entre nuestros gobiernos en todos estos años son reales y son importantes. Estoy seguro de que el Presidente Castro diría lo mismo. Lo sé porque le he oído hablar sobre esas diferencias largo y tendido. Pero antes de hablar sobre esos temas, también es nuestro deber reconocer cuánto tenemos en común. Porque en muchos sentidos, Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado incomunicados durante años, incluso cuando compartimos la misma sangre.
Ambos vivimos en un nuevo mundo, colonizado por europeos. Cuba, como Estados Unidos, fue construida en parte por esclavos que trajeron aquí desde África. Al igual que en Estados Unidos, el pueblo cubano puede encontrar sus orígenes tanto en los esclavos como en los dueños de los esclavos. Ambos hemos abierto nuestras puertas a inmigrantes que recorrieron grandes distancias para empezar vidas nuevas en el continente americano[R5] .
Con el paso de los años, nuestras culturas se han mezclado. El trabajo del Dr. Carlos Finlay en Cuba abrió el camino a generaciones de doctores, incluyendo a Walter Reed, que se basó en el trabajo del Dr. Finlay para ayudar a luchar contra la fiebre amarilla. Al igual que Martí escribió algunas de sus palabras más conocidas en Nueva York, Ernest Hemingway hizo su hogar en Cuba, y encontró la inspiración en las aguas de sus costas. Compartimos un pasatiempos nacional,La Pelota , y esta misma
tarde nuestros jugadores competirán en el mismo campo de La Habana donde jugó Jackie
Robinson antes de hacer su debut en las Grandes Ligas. Se dice que nuestro
mejor boxeador, Muhammad Ali, hizo un tributo una vez a un cubano con quien
nunca podría luchar, diciendo que solo podría empatar contra el gran cubano
Teófilo Stevenson.
Incluso mientras nuestros gobiernos se convertían en adversarios, nuestros pueblos siguieron compartiendo estas pasiones comunes, sobre todo puesto que tantos cubanos vinieron a Estados Unidos. En Miami y enLa Habana
se pueden encontrar lugares para bailar el chachachá o la salsa y comer ropa
vieja. La gente de nuestros dos países ha cantado las canciones de Celia
Cruz y de Gloria Estefan y ahora escuchan reguetón y a Pitbull. Millones de
personas de nuestros países tienen una religión en común, una fe a la que di
homenaje en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad en Miami, una paz
que los cubanos encuentran en La
Cachita.
Con todas nuestras diferencias, el pueblo estadounidense y el pueblo cubano comparten los mismos valores en sus propias vidas. Un sentido de patriotismo y de orgullo... mucho orgullo. Un amor profundo por la familia[R6] . Una pasión por nuestros hijos y un compromiso con su educación. Ese es el motivo por el que creo que nuestros nietos mirarán atrás a este periodo de aislamiento como una aberración; como solo un capítulo en una historia más larga de familia y amistad[R7] .
Pero no podemos y no debemos pasar por alto las diferencias muy reales que existen entre nosotros, sobre cómo organizamos nuestros gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades. Cuba tiene un sistema de un solo partido; Estados Unidos es una democracia de múltiples partidos. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos es un mercado libre. Cuba ha reforzado el papel y los derechos del estado; Estados Unidos está fundado sobre los derechos individuales[R8] .
A pesar de esas diferencias, el 17 de diciembre de 2014, el Presidente Castro y yo anunciamos que Estados Unidos y Cuba iniciarían un proceso para normalizar las relaciones entre nuestros países. Desde entonces, hemos entablado relaciones diplomáticas e inaugurado embajadas. Hemos lanzado iniciativas para cooperar en temas de salud y agricultura, educación y autoridades del orden público. Hemos llegado a acuerdos para recobrar vuelos directos y servicios de correo. Hemos expandido los lazos comerciales y aumentando las opciones de los estadounidenses para viajar y hacer negocios en Cuba.
Estos cambios han sido bien recibidos, a pesar de que aún hay personas que se oponen a estas políticas. No obstante, muchas personas en ambos lados del debate han preguntado: ¿por qué ahora?
La respuesta es sencilla: lo que estaba haciendo Estados Unidos no funcionaba[R9] . Debemos tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento diseñada parala Guerra Fría no tenía mucho sentido en el siglo
XXI. El embargo solo hacía daño al pueblo cubano en lugar de ayudarlo. Y
siempre he creído en lo que Martin Luther King, Jr. llamaba “la urgencia feroz
de ahora”. No debemos temer el cambio, debemos acogerlo[R10] .
Eso me lleva a la razón más grande e importante de estos cambios: Creo en el pueblo cubano. Creo en el pueblo cubano. Esto no es solo una política de normalizar relaciones con el gobierno cubano; Los Estados Unidos de América está normalizando relaciones con el pueblo cubano[R11] .
Y hoy quiero compartir con ustedes mi visión de cómo puede ser nuestro futuro. Y quiero que el pueblo cubano, sobre todo la gente joven, entienda por qué creo que deben mirar al futuro con esperanza; no la falsa promesa que insiste en que las cosas están mejor de lo que realmente están ni el optimismo ciego que dice que todos sus problemas desaparecerán mañana. Esperanza que tiene una base en el futuro que ustedes pueden elegir; que ustedes pueden moldear; que ustedes pueden construir para su país[R12] .
Yo tengo esperanzas porque creo que el pueblo cubano es tan innovador como cualquier otro pueblo en el mundo entero.
En una economía global, potenciada por ideas e información, el valor más importante de un país es su gente. En Estados Unidos tenemos un monumento claro de lo que pueden construir los cubanos: se llama Miami. Aquí enLa Habana ,
vemos ese mismo talento en cuentapropistas, cooperativas y autos viejos
que aún funcionan: el cubano inventa del aire.
Cuba tiene un recurso extraordinario; un sistema de educación que valora cada niño y cada niña[R13] . Y en años recientes, el gobierno cubano ha empezado a abrirse al mundo, y a abrir más espacios para que ese talento prospere. En tan solo unos años, hemos visto como los cuentapropistas pueden prosperar mientras mantienen un espíritu decididamente cubano. Ser trabajador autónomo no se trata de ser más como Estados Unidos, sino de ser ustedes mismos.
Miren a Sandra Lidice Aldama, que eligió abrir un pequeño negocio. Los cubanos, dijo, podemos “innovar y adaptarnos sin perder nuestra identidad... nuestro secreto es no copiar ni imitar pero simplemente ser nosotros mismos”.
Miren a Papito Valladeres, un barbero, cuyo éxito le permitió mejorar las condiciones en su vecindario. “Me doy cuenta de que no voy a resolver todos los problemas del mundo”, dijo. “Pero si puedo resolver los problemas en el pequeño pedazo de mundo en el que vivo, puede expandirse porLa Habana ”.
Ese es el principio de la esperanza; la habilidad de ganarse uno la vida y de construir algo de lo que se pueda sentir orgulloso[R14] . Por eso nuestras políticas están enfocadas en apoyar a los cubanos, en lugar de hacerles daño. Por eso pusimos fin a los límites en los giros, para que los cubanos de a pie tuvieran más recursos. Por eso estamos animando a la gente a viajar, para construir puentes entre nuestros pueblos y generar más ingresos para los pequeños negocios cubanos. Por eso hemos abierto más espacios para comercio e intercambios, para que los estadounidenses y los cubanos puedan trabajar juntos para encontrar curas, crear empleos y abrir la puerta a más oportunidad para el pueblo cubano.
Como Presidente de Estados Unidos, he hecho un llamado al Congreso para levantar el embargo. Es una carga anticuada que lleva a cuestas el pueblo cubano. Es una carga para el pueblo estadounidense que quiere trabajar y hacer negocios o invertir en Cuba[R15] . Es hora de que levantemos el embargo. Pero aunque levantáramos el embargo mañana, los cubanos no podrían alcanzar su potencial sin hacer los cambios necesarios aquí, en Cuba[R16] . Debería de ser más fácil abrir un negocio aquí, en Cuba. Un trabajador debería de poder conseguir trabajo directamente con las compañías que inviertan aquí[R17] . Dos divisas no deberían separar el tipo de salarios que pueden ganar los cubanos[R18] . Debería de haber Internet disponible en toda la isla, para que los cubanos se puedan conectar con el mundo entero y a uno de los motores de crecimiento más fuertes en la historia de la humanidad.
No hay límite impuesto por Estados Unidos para que Cuba pueda dar estos pasos. Eso es cosa suya. Y les puedo decir, como amigo, que la prosperidad sustentable en el siglo XXI depende de la educación, la sanidad y la protección del medio ambiente. Pero también depende del intercambio libre y abierto de ideas. Si no pueden acceder a información en Internet; si no pueden estar expuestos a diferentes puntos de vista; entonces no alcanzarán su pleno potencial. Y con el tiempo, la juventud va a perder la esperanza[R19] .
Sé que estos temas son sensibles, sobre todo cuando vienen de un presidente estadounidense. Y desde 1959, algunos estadounidenses veían Cuba como un lugar del que se podían aprovechar, ignoraron la pobreza y permitieron la corrupción[R20] . Desde 1959, hemos sido como boxeadores con un contrincante imaginario en esta batalla de geopolítica y personalidades. Conozco la historia, pero me niego a verme atrapado por ella.
He dejado claro que Estados Unidos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba. Lo que cambie dependerá del pueblo cubano. No vamos a imponerles nuestro sistema político ni económico. Reconocemos que cada país, cada pueblo, debe trazar su propio camino, y darle forma a su propio modelo. Pero ahora que hemos quitado la sombra de la historia de nuestra relación, debo hablar honestamente sobre las cosas en las que yo creo – las cosas en las que nosotros, como estadounidenses, creemos. Como dijo Martí: “La libertad es el derecho de todo hombre a ser honesto, pensar y hablar sin hipocresía”.
Así que déjeme decirles lo que yo creo. No los puedo obligar a estar de acuerdo, pero deben saber lo que pienso. Creo que cada persona debe ser igual bajo la ley. Cada niño se merece la dignidad que viene con la educación, la sanidad y los alimentos que tiene sobre la mesa y un techo sobre sus cabezas. Yo creo que los ciudadanos deberían ser libres de expresar sus ideas sin miedo, de organizarse, y de criticar a su gobierno y protestar pacíficamente, y que el estado de derecho no debería incluir detenciones aleatorias de las personas que hacen uso de esos derechos. Yo creo que cada persona debería tener la libertad de practicar su fe de forma pacífica y pública. Y, si, yo creo que los votantes deberían de elegir sus gobiernos en elecciones libres y democráticas.
No todo el mundo está de acuerdo conmigo sobre esto. No todo el mundo está de acuerdo con el pueblo estadounidense sobre esto. Pero creo que estos derechos son universales. Creo que son los derechos del pueblo estadounidense, del pueblo cubano y de todo el mundo.
Ahora, no es un secreto que nuestros gobiernos estén en desacuerdo con muchos de estos temas. He tenido discusiones sinceras con el Presidente Castro. Durante muchos años, ha señalado los fallos del sistema estadounidense: la desigualdad económica; la pena de muerte; la discriminación racial; las guerras en el extranjero. Eso es solo un ejemplo. Él tiene una mucho más lista larga. Pero esto es lo que tiene que entender el pueblo cubano: estoy dispuesto a tener este debate y diálogo abierto. Es bueno. Es saludable. No le tengo miedo.
Sí que hay demasiado dinero en la política estadounidense. Pero en EEUU, todavía es posible que alguien como yo, un niño que fue criado por una madre soltera, un niño de raza mixta que no tenía mucho dinero, pueda ir atrás de y conseguir el cargo más alto del país. Eso es lo que es posible en EEUU.
Sí que hay dificultades de discriminación racial en nuestras comunidades, en nuestro sistema penal, en nuestra sociedad – el legado de esclavitud y segregación. Pero el hecho de que tengamos debates abiertos dentro de la propia democracia estadounidense es lo que da lugar a que mejoremos. En 1959, el año en que mi padre se mudó a Estados Unidos, era ilegal para él casarse con mi madre, quien era blanca, en muchos estados del país. Cuando empecé a ir a la escuela todavía estábamos luchando por eliminar la segregación en las escuelas del sur de Estados Unidos. Pero la gente se organizó; protestaron; debatieron estos temas; desafiaron a los funcionários. Y gracias a esas protestas y debates y la movilización del pueblo, puedo alzarme aquí hoy, como afroamericano, y como Presidente de Estados Unidos. Eso fue por las libertades logradas en los Estados Unidos que pudimos traer el cambio.
No digo que sea fácil. Todavía hay problemas enormes en nuestra sociedad. Pero la democracia es la forma de cambiarlos. Es como conseguimos servicios de salud para una mayor cantidad de personas del país[R21] . Es como hicimos grandes avances en los derechos de las mujeres y de los homosexuales. Es como hablamos de la desigualdad que concentra tanta riqueza en la cima de nuestra sociedad. Puesto que los trabajadores se pueden organizar y la gente de a pie tiene una voz, la democracia estadounidense le ha dado a nuestro pueblo la oportunidad de perseguir sus sueños y disfrutar de un alto nivel de vida.
Ahora, aún quedan luchas difíciles y no siempre es bonito, el proceso de la democracia. Muchas veces es frustrante. Lo podemos apreciar en las elecciones que están en curso ahora mismo en mi país. Pero párense y piensen en este hecho sobre la campaña de Estados Unidos que se está llevando acabo ahora: habían dos cubanos-americanos en el partido republicano, haciendo campaña contra el legado de un hombre de raza negra que es el Presidente, mientras discuten que cada uno tiene más posibilidades de derrotar al candidato demócrata que será una mujer o un social-demócrata. ¿Quién habría apostado por eso en 1959? Esa es la medida de nuestro progreso.
Este es mi mensaje para el gobierno y pueblo de Cuba: Los ideales que son el punto de partida de toda revolución – la revolución de Estados Unidos, la revolución de Cuba, de los movimientos de liberación de todo el mundo– encuentran su expresión más verdadera, yo pienso, en la democracia. No porque pienso que la democracia en Estados Unidos sea perfecta, sino precisamente porque no lo somos[R22] . Y nosotros –al igual que todos los países– necesitamos el espacio que la democracia nos da para cambiar. Les da a los individuos la capacidad de ser catalizadores para pensar en nuevas maneras, y re-imaginar cómo nuestra sociedad debe ser, y hacerlas mejor[R23] .
Ya hay una evolución que se está llevando a cabo dentro de Cuba, un cambio generacional. Muchos han sugerido que vengo aquí para pedir al pueblo cubano que destruya algo; pero yo me dirijo a los jóvenes de Cuba quienes alzarán y construirán algo nuevo. El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano.
Y al presidente Castro –a quien le agradezco que esté aquí hoy─ quiero que sepa, creo que mi visita demuestra que no tiene por qué temer una amenaza de los Estados Unidos. Teniendo en cuenta su compromiso con la soberanía y la autodeterminación de Cuba, también estoy seguro de que no tiene que temer las diferentes voces del pueblo cubano –y su capacidad para hablar, y reunirse, y votar por sus líderes. De hecho, tengo la esperanza para el futuro porque confío en que el pueblo cubano tomará las decisiones correctas.
Y mientras las toman, también estoy seguro de que Cuba podrá seguir desempeñando un papel importante en el hemisferio y en todo el mundo – y mi esperanza es que ustedes pueden hacerlo como un socio de Estados Unidos.
Hemos desempeñado papeles muy diferentes en el mundo. Pero nadie debe negar el servicio que miles de médicos cubanos han prestado a los pobres y a los que sufren. El año pasado, los trabajadores sanitarios estadounidenses –y las fuerzas militares de EE. UU.– trabajaron hombro a hombro con los cubanos para salvar vidas y acabar con el ébola en África Occidental. Creo que deberíamos continuar con ese tipo de cooperación en otros países.
Hemos estado en el lado contrario de muchos conflictos en el continente americano. Pero hoy día, los estadounidenses y los cubanos están sentados juntos en la mesa de negociación, y estamos ayudando a los colombianos a resolver una guerra civil que se arrastra desde hace décadas. Ese tipo de cooperación es bueno para todos. Le brinda esperanza a todos en este hemisferio.
Tomamos diferentes pasos en nuestro apoyo al pueblo de Sudáfrica para acabar con el apartheid. Pero el presidente Castro y yo pudimos estar allí en Johannesburgo para rendir homenaje al legado de gran Nelson Mandela. Y al examinar su vida y sus palabras, estoy seguro de que ambos nos damos cuenta de que tenemos mucho trabajo por hacer – para reducir la discriminación basada en la raza en ambos países. Y en Cuba, queremos que nuestro compromiso ayude a animar los cubanos que son de ascendencia africana, que han demostrado que no hay nada que no puedan lograr cuando se les da la oportunidad.
Hemos sido parte de diferentes bloques de naciones en el hemisferio, y seguiremos teniendo profundas diferencias sobre la manera de promover la paz, la seguridad, la oportunidad y los derechos humanos. Pero a medida que se normalizan nuestras relaciones, creo que eso puede ayudar a fomentar un mayor sentido de unidad en el continente americano –todos somos americanos.
Desde el inicio de mi mandato, he instado a los pueblos del continente americano a dejar atrás las batallas ideológicas del pasado. Vivimos en una nueva era. Sé que muchos de los problemas de los que he hablado carecen del drama del pasado. Sé que parte de la identidad de Cuba es su orgullo de ser una nación isleña pequeña que podría luchar por sus derechos y agitar el mundo.
Pero también sé que Cuba siempre destacará por el talento, el trabajo duro y el orgullo del pueblo cubano. Ese es su fortaleza. Cuba no tiene que ser definido por estar en contra de los Estados Unidos, al igual que los Estados Unidos no tiene que ser definido por estar en contra de Cuba. Tengo esperanza para el futuro debido a la reconciliación que está teniendo lugar entre el pueblo cubano.
Sé que para algunos cubanos de la isla, puede existir la sensación de que los que se fueron de alguna manera apoyaban el viejo orden en Cuba. Estoy seguro de que hay una narrativa persistente cual sugiere que los exiliados cubanos ignoraron los problemas dela Cuba pre-revolucionaria y
rechazaron la lucha de construir un nuevo futuro. Pero les puedo decir hoy que
muchos exiliados cubanos llevan consigo el recuerdo de una dolorosa y, a veces,
violenta separación. Aman a Cuba. Una parte de ellos
aun considera este su verdadero hogar. Es por eso que su pasión es tan
fuerte. Es por eso que la pena en sus corazones tan grande. Y para la comunidad
cubano-americana que he llegado a conocer, esto no se trata solo de política.
Se trata de la familia: el recuerdo de una casa que se ha perdido; el deseo de
reconstruir un lazo roto; la esperanza de un futuro mejor, la esperanza del
regreso y la reconciliación.
Por toda la política, las personas son personas; y los cubanos son cubanos. Y he venido aquí –he viajado esta distancia– sobre un puente construido por los cubanos a ambos lados del Estrecho dela
Florida. Primero llegué a conocer el talento y la pasión de
los cubanos de Estados Unidos. Y sé que han sufrido más que el dolor del
exilio: saben lo que se siente al ser un extraño, al luchar, al trabajar más
duro para asegurarse de que sus hijos puedan llegar más lejos en los Estados
Unidos.
Así que la reconciliación de los cubanos –los hijos y nietos de la revolución, y los hijos y nietos del exilio– es fundamental para el futuro de Cuba.
Se puede ver en Gloria González, que viajó aquí en 2013, por primera vez después de 61 años de separación, y fue recibida por su hermana Llorca. “Tú me reconociste, pero yo no te reconocí”, le dijo Gloria a su hermana después de abrazarla. Imagínense, después de 61 años.
Se puede ver en Melinda López, que vino a la vieja casa de su familia. Y mientras caminaba por las calles, una anciana la reconoció como la hija de su madre, y se puso a llorar. La llevó a su casa y le mostró un montón de fotos que incluían la foto de bebé de Melinda, que su madre le había enviado hacía 50 años. Melinda comentó más tarde: “Tantos de nosotros estamos recibiendo tanto ahora”.
Se puede ver en Cristian Miguel Soler, un joven que fue el primero de su familia en viajar aquí después de cincuenta años. Al conocer a sus parientes por primera vez, comentó: “Me di cuenta de que la familia es la familia sin importar la distancia que exista entre nosotros”.
A veces los cambios más importantes comienzan en lugares pequeños. Las mareas de la historia pueden dejar a las personas en situaciones de conflicto, exilio y pobreza; se necesita tiempo para que esas circunstancias cambien. Sin embargo, el reconocimiento de una humanidad común, la reconciliación de las personas unidas por lazos de sangre y una creencia del uno en el otro –ahí es donde comienza el progreso. Entendiendo, escuchando, y perdonando. Y si el pueblo cubano se enfrenta junto al futuro, será más probable que los jóvenes de hoy puedan vivir con dignidad y alcanzar sus sueños aquí mismo en Cuba.
La historia de Estados Unidos y Cuba abarca revolución y conflicto; lucha y sacrificio; retribución y ahora reconciliación. Ha llegado el momento de que dejemos atrás el pasado. Ha llegado el momento de que juntos miremos hacia el futuro –un futuro de esperanza.
Y no será fácil, y habrá reveses. Tomará tiempo. Pero mi visita aquí a Cuba renueva mi esperanza y mi confianza en lo que hará el pueblo cubano. Podemos hacer este viaje como amigos, y como vecinos, y como familia – juntos. Sí se puede. Muchas gracias.

Gran Teatro de
Opiniones de Manchiviri
PRESIDENTE OBAMA:
Gracias. Muchas gracias. Muchas gracias. Muchas gracias.
Presidente Castro, el pueblo cubano, muchas gracias por la cálida bienvenida que he recibido, que mi familia ha recibido, y que nuestra delegación ha recibido. Es un extraordinario honor estar hoy aquí.
Antes de comenzar, si me lo permiten, quiero mencionar los ataques terroristas que han sucedido en Bruselas. El pueblo estadounidense está pensando y rezando por el pueblo belga. Nos solidarizamos con ellos y condenamos estos ataques atroces contra personas inocentes. Haremos lo que sea necesario para apoyar a nuestra amiga y aliada, Bélgica, para ajusticiar a aquellos que sean responsables. Y este es otro recordatorio de que el mundo debe unirse, debemos estar juntos, independientemente de su nacionalidad o raza, o la fe, en la lucha contra el flagelo del terrorismo. Podemos y debemos derrotar a los que amenazan la seguridad y la protección de las personas en todo el mundo.
Al gobierno y al pueblo de Cuba, les doy las gracias por la bondad que me han demostrado a mí y a Michelle, Malia, Sasha y a mi suegra, Marian.
“Cultivo una rosa blanca”. En su poema más famoso, José Martí hizo su ofrenda de amistad y de paz, tanto a su amigo como a su enemigo. Hoy, como Presidente de Estados Unidos de América, le ofrezco al pueblo cubano: el saludo de paz[R1] .
Al igual que tantas personas en nuestros dos países, mi vida abarca un periodo de aislamiento entre nosotros. La revolución cubana ocurrió el mismo año que mi padre llegó a Estados Unidos desde Kenia. Bahía de los Cerdos[R3] ocurrió en el año en que yo nací. Al año siguiente el mundo entero quedó en suspenso observando a nuestros dos países mientras
He venido aquí para enterrar el último resquicio de
Quiero dejar una cosa clara: Las diferencias entre nuestros gobiernos en todos estos años son reales y son importantes. Estoy seguro de que el Presidente Castro diría lo mismo. Lo sé porque le he oído hablar sobre esas diferencias largo y tendido. Pero antes de hablar sobre esos temas, también es nuestro deber reconocer cuánto tenemos en común. Porque en muchos sentidos, Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado incomunicados durante años, incluso cuando compartimos la misma sangre.
Ambos vivimos en un nuevo mundo, colonizado por europeos. Cuba, como Estados Unidos, fue construida en parte por esclavos que trajeron aquí desde África. Al igual que en Estados Unidos, el pueblo cubano puede encontrar sus orígenes tanto en los esclavos como en los dueños de los esclavos. Ambos hemos abierto nuestras puertas a inmigrantes que recorrieron grandes distancias para empezar vidas nuevas en el continente americano[R5] .
Con el paso de los años, nuestras culturas se han mezclado. El trabajo del Dr. Carlos Finlay en Cuba abrió el camino a generaciones de doctores, incluyendo a Walter Reed, que se basó en el trabajo del Dr. Finlay para ayudar a luchar contra la fiebre amarilla. Al igual que Martí escribió algunas de sus palabras más conocidas en Nueva York, Ernest Hemingway hizo su hogar en Cuba, y encontró la inspiración en las aguas de sus costas. Compartimos un pasatiempos nacional,
Incluso mientras nuestros gobiernos se convertían en adversarios, nuestros pueblos siguieron compartiendo estas pasiones comunes, sobre todo puesto que tantos cubanos vinieron a Estados Unidos. En Miami y en
Con todas nuestras diferencias, el pueblo estadounidense y el pueblo cubano comparten los mismos valores en sus propias vidas. Un sentido de patriotismo y de orgullo... mucho orgullo. Un amor profundo por la familia[R6] . Una pasión por nuestros hijos y un compromiso con su educación. Ese es el motivo por el que creo que nuestros nietos mirarán atrás a este periodo de aislamiento como una aberración; como solo un capítulo en una historia más larga de familia y amistad[R7] .
Pero no podemos y no debemos pasar por alto las diferencias muy reales que existen entre nosotros, sobre cómo organizamos nuestros gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades. Cuba tiene un sistema de un solo partido; Estados Unidos es una democracia de múltiples partidos. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos es un mercado libre. Cuba ha reforzado el papel y los derechos del estado; Estados Unidos está fundado sobre los derechos individuales[R8] .
A pesar de esas diferencias, el 17 de diciembre de 2014, el Presidente Castro y yo anunciamos que Estados Unidos y Cuba iniciarían un proceso para normalizar las relaciones entre nuestros países. Desde entonces, hemos entablado relaciones diplomáticas e inaugurado embajadas. Hemos lanzado iniciativas para cooperar en temas de salud y agricultura, educación y autoridades del orden público. Hemos llegado a acuerdos para recobrar vuelos directos y servicios de correo. Hemos expandido los lazos comerciales y aumentando las opciones de los estadounidenses para viajar y hacer negocios en Cuba.
Estos cambios han sido bien recibidos, a pesar de que aún hay personas que se oponen a estas políticas. No obstante, muchas personas en ambos lados del debate han preguntado: ¿por qué ahora?
La respuesta es sencilla: lo que estaba haciendo Estados Unidos no funcionaba[R9] . Debemos tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento diseñada para
Eso me lleva a la razón más grande e importante de estos cambios: Creo en el pueblo cubano. Creo en el pueblo cubano. Esto no es solo una política de normalizar relaciones con el gobierno cubano; Los Estados Unidos de América está normalizando relaciones con el pueblo cubano[R11] .
Y hoy quiero compartir con ustedes mi visión de cómo puede ser nuestro futuro. Y quiero que el pueblo cubano, sobre todo la gente joven, entienda por qué creo que deben mirar al futuro con esperanza; no la falsa promesa que insiste en que las cosas están mejor de lo que realmente están ni el optimismo ciego que dice que todos sus problemas desaparecerán mañana. Esperanza que tiene una base en el futuro que ustedes pueden elegir; que ustedes pueden moldear; que ustedes pueden construir para su país[R12] .
Yo tengo esperanzas porque creo que el pueblo cubano es tan innovador como cualquier otro pueblo en el mundo entero.
En una economía global, potenciada por ideas e información, el valor más importante de un país es su gente. En Estados Unidos tenemos un monumento claro de lo que pueden construir los cubanos: se llama Miami. Aquí en
Cuba tiene un recurso extraordinario; un sistema de educación que valora cada niño y cada niña[R13] . Y en años recientes, el gobierno cubano ha empezado a abrirse al mundo, y a abrir más espacios para que ese talento prospere. En tan solo unos años, hemos visto como los cuentapropistas pueden prosperar mientras mantienen un espíritu decididamente cubano. Ser trabajador autónomo no se trata de ser más como Estados Unidos, sino de ser ustedes mismos.
Miren a Sandra Lidice Aldama, que eligió abrir un pequeño negocio. Los cubanos, dijo, podemos “innovar y adaptarnos sin perder nuestra identidad... nuestro secreto es no copiar ni imitar pero simplemente ser nosotros mismos”.
Miren a Papito Valladeres, un barbero, cuyo éxito le permitió mejorar las condiciones en su vecindario. “Me doy cuenta de que no voy a resolver todos los problemas del mundo”, dijo. “Pero si puedo resolver los problemas en el pequeño pedazo de mundo en el que vivo, puede expandirse por
Ese es el principio de la esperanza; la habilidad de ganarse uno la vida y de construir algo de lo que se pueda sentir orgulloso[R14] . Por eso nuestras políticas están enfocadas en apoyar a los cubanos, en lugar de hacerles daño. Por eso pusimos fin a los límites en los giros, para que los cubanos de a pie tuvieran más recursos. Por eso estamos animando a la gente a viajar, para construir puentes entre nuestros pueblos y generar más ingresos para los pequeños negocios cubanos. Por eso hemos abierto más espacios para comercio e intercambios, para que los estadounidenses y los cubanos puedan trabajar juntos para encontrar curas, crear empleos y abrir la puerta a más oportunidad para el pueblo cubano.
Como Presidente de Estados Unidos, he hecho un llamado al Congreso para levantar el embargo. Es una carga anticuada que lleva a cuestas el pueblo cubano. Es una carga para el pueblo estadounidense que quiere trabajar y hacer negocios o invertir en Cuba[R15] . Es hora de que levantemos el embargo. Pero aunque levantáramos el embargo mañana, los cubanos no podrían alcanzar su potencial sin hacer los cambios necesarios aquí, en Cuba[R16] . Debería de ser más fácil abrir un negocio aquí, en Cuba. Un trabajador debería de poder conseguir trabajo directamente con las compañías que inviertan aquí[R17] . Dos divisas no deberían separar el tipo de salarios que pueden ganar los cubanos[R18] . Debería de haber Internet disponible en toda la isla, para que los cubanos se puedan conectar con el mundo entero y a uno de los motores de crecimiento más fuertes en la historia de la humanidad.
No hay límite impuesto por Estados Unidos para que Cuba pueda dar estos pasos. Eso es cosa suya. Y les puedo decir, como amigo, que la prosperidad sustentable en el siglo XXI depende de la educación, la sanidad y la protección del medio ambiente. Pero también depende del intercambio libre y abierto de ideas. Si no pueden acceder a información en Internet; si no pueden estar expuestos a diferentes puntos de vista; entonces no alcanzarán su pleno potencial. Y con el tiempo, la juventud va a perder la esperanza[R19] .
Sé que estos temas son sensibles, sobre todo cuando vienen de un presidente estadounidense. Y desde 1959, algunos estadounidenses veían Cuba como un lugar del que se podían aprovechar, ignoraron la pobreza y permitieron la corrupción[R20] . Desde 1959, hemos sido como boxeadores con un contrincante imaginario en esta batalla de geopolítica y personalidades. Conozco la historia, pero me niego a verme atrapado por ella.
He dejado claro que Estados Unidos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba. Lo que cambie dependerá del pueblo cubano. No vamos a imponerles nuestro sistema político ni económico. Reconocemos que cada país, cada pueblo, debe trazar su propio camino, y darle forma a su propio modelo. Pero ahora que hemos quitado la sombra de la historia de nuestra relación, debo hablar honestamente sobre las cosas en las que yo creo – las cosas en las que nosotros, como estadounidenses, creemos. Como dijo Martí: “La libertad es el derecho de todo hombre a ser honesto, pensar y hablar sin hipocresía”.
Así que déjeme decirles lo que yo creo. No los puedo obligar a estar de acuerdo, pero deben saber lo que pienso. Creo que cada persona debe ser igual bajo la ley. Cada niño se merece la dignidad que viene con la educación, la sanidad y los alimentos que tiene sobre la mesa y un techo sobre sus cabezas. Yo creo que los ciudadanos deberían ser libres de expresar sus ideas sin miedo, de organizarse, y de criticar a su gobierno y protestar pacíficamente, y que el estado de derecho no debería incluir detenciones aleatorias de las personas que hacen uso de esos derechos. Yo creo que cada persona debería tener la libertad de practicar su fe de forma pacífica y pública. Y, si, yo creo que los votantes deberían de elegir sus gobiernos en elecciones libres y democráticas.
No todo el mundo está de acuerdo conmigo sobre esto. No todo el mundo está de acuerdo con el pueblo estadounidense sobre esto. Pero creo que estos derechos son universales. Creo que son los derechos del pueblo estadounidense, del pueblo cubano y de todo el mundo.
Ahora, no es un secreto que nuestros gobiernos estén en desacuerdo con muchos de estos temas. He tenido discusiones sinceras con el Presidente Castro. Durante muchos años, ha señalado los fallos del sistema estadounidense: la desigualdad económica; la pena de muerte; la discriminación racial; las guerras en el extranjero. Eso es solo un ejemplo. Él tiene una mucho más lista larga. Pero esto es lo que tiene que entender el pueblo cubano: estoy dispuesto a tener este debate y diálogo abierto. Es bueno. Es saludable. No le tengo miedo.
Sí que hay demasiado dinero en la política estadounidense. Pero en EEUU, todavía es posible que alguien como yo, un niño que fue criado por una madre soltera, un niño de raza mixta que no tenía mucho dinero, pueda ir atrás de y conseguir el cargo más alto del país. Eso es lo que es posible en EEUU.
Sí que hay dificultades de discriminación racial en nuestras comunidades, en nuestro sistema penal, en nuestra sociedad – el legado de esclavitud y segregación. Pero el hecho de que tengamos debates abiertos dentro de la propia democracia estadounidense es lo que da lugar a que mejoremos. En 1959, el año en que mi padre se mudó a Estados Unidos, era ilegal para él casarse con mi madre, quien era blanca, en muchos estados del país. Cuando empecé a ir a la escuela todavía estábamos luchando por eliminar la segregación en las escuelas del sur de Estados Unidos. Pero la gente se organizó; protestaron; debatieron estos temas; desafiaron a los funcionários. Y gracias a esas protestas y debates y la movilización del pueblo, puedo alzarme aquí hoy, como afroamericano, y como Presidente de Estados Unidos. Eso fue por las libertades logradas en los Estados Unidos que pudimos traer el cambio.
No digo que sea fácil. Todavía hay problemas enormes en nuestra sociedad. Pero la democracia es la forma de cambiarlos. Es como conseguimos servicios de salud para una mayor cantidad de personas del país[R21] . Es como hicimos grandes avances en los derechos de las mujeres y de los homosexuales. Es como hablamos de la desigualdad que concentra tanta riqueza en la cima de nuestra sociedad. Puesto que los trabajadores se pueden organizar y la gente de a pie tiene una voz, la democracia estadounidense le ha dado a nuestro pueblo la oportunidad de perseguir sus sueños y disfrutar de un alto nivel de vida.
Ahora, aún quedan luchas difíciles y no siempre es bonito, el proceso de la democracia. Muchas veces es frustrante. Lo podemos apreciar en las elecciones que están en curso ahora mismo en mi país. Pero párense y piensen en este hecho sobre la campaña de Estados Unidos que se está llevando acabo ahora: habían dos cubanos-americanos en el partido republicano, haciendo campaña contra el legado de un hombre de raza negra que es el Presidente, mientras discuten que cada uno tiene más posibilidades de derrotar al candidato demócrata que será una mujer o un social-demócrata. ¿Quién habría apostado por eso en 1959? Esa es la medida de nuestro progreso.
Este es mi mensaje para el gobierno y pueblo de Cuba: Los ideales que son el punto de partida de toda revolución – la revolución de Estados Unidos, la revolución de Cuba, de los movimientos de liberación de todo el mundo– encuentran su expresión más verdadera, yo pienso, en la democracia. No porque pienso que la democracia en Estados Unidos sea perfecta, sino precisamente porque no lo somos[R22] . Y nosotros –al igual que todos los países– necesitamos el espacio que la democracia nos da para cambiar. Les da a los individuos la capacidad de ser catalizadores para pensar en nuevas maneras, y re-imaginar cómo nuestra sociedad debe ser, y hacerlas mejor[R23] .
Ya hay una evolución que se está llevando a cabo dentro de Cuba, un cambio generacional. Muchos han sugerido que vengo aquí para pedir al pueblo cubano que destruya algo; pero yo me dirijo a los jóvenes de Cuba quienes alzarán y construirán algo nuevo. El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano.
Y al presidente Castro –a quien le agradezco que esté aquí hoy─ quiero que sepa, creo que mi visita demuestra que no tiene por qué temer una amenaza de los Estados Unidos. Teniendo en cuenta su compromiso con la soberanía y la autodeterminación de Cuba, también estoy seguro de que no tiene que temer las diferentes voces del pueblo cubano –y su capacidad para hablar, y reunirse, y votar por sus líderes. De hecho, tengo la esperanza para el futuro porque confío en que el pueblo cubano tomará las decisiones correctas.
Y mientras las toman, también estoy seguro de que Cuba podrá seguir desempeñando un papel importante en el hemisferio y en todo el mundo – y mi esperanza es que ustedes pueden hacerlo como un socio de Estados Unidos.
Hemos desempeñado papeles muy diferentes en el mundo. Pero nadie debe negar el servicio que miles de médicos cubanos han prestado a los pobres y a los que sufren. El año pasado, los trabajadores sanitarios estadounidenses –y las fuerzas militares de EE. UU.– trabajaron hombro a hombro con los cubanos para salvar vidas y acabar con el ébola en África Occidental. Creo que deberíamos continuar con ese tipo de cooperación en otros países.
Hemos estado en el lado contrario de muchos conflictos en el continente americano. Pero hoy día, los estadounidenses y los cubanos están sentados juntos en la mesa de negociación, y estamos ayudando a los colombianos a resolver una guerra civil que se arrastra desde hace décadas. Ese tipo de cooperación es bueno para todos. Le brinda esperanza a todos en este hemisferio.
Tomamos diferentes pasos en nuestro apoyo al pueblo de Sudáfrica para acabar con el apartheid. Pero el presidente Castro y yo pudimos estar allí en Johannesburgo para rendir homenaje al legado de gran Nelson Mandela. Y al examinar su vida y sus palabras, estoy seguro de que ambos nos damos cuenta de que tenemos mucho trabajo por hacer – para reducir la discriminación basada en la raza en ambos países. Y en Cuba, queremos que nuestro compromiso ayude a animar los cubanos que son de ascendencia africana, que han demostrado que no hay nada que no puedan lograr cuando se les da la oportunidad.
Hemos sido parte de diferentes bloques de naciones en el hemisferio, y seguiremos teniendo profundas diferencias sobre la manera de promover la paz, la seguridad, la oportunidad y los derechos humanos. Pero a medida que se normalizan nuestras relaciones, creo que eso puede ayudar a fomentar un mayor sentido de unidad en el continente americano –todos somos americanos.
Desde el inicio de mi mandato, he instado a los pueblos del continente americano a dejar atrás las batallas ideológicas del pasado. Vivimos en una nueva era. Sé que muchos de los problemas de los que he hablado carecen del drama del pasado. Sé que parte de la identidad de Cuba es su orgullo de ser una nación isleña pequeña que podría luchar por sus derechos y agitar el mundo.
Pero también sé que Cuba siempre destacará por el talento, el trabajo duro y el orgullo del pueblo cubano. Ese es su fortaleza. Cuba no tiene que ser definido por estar en contra de los Estados Unidos, al igual que los Estados Unidos no tiene que ser definido por estar en contra de Cuba. Tengo esperanza para el futuro debido a la reconciliación que está teniendo lugar entre el pueblo cubano.
Sé que para algunos cubanos de la isla, puede existir la sensación de que los que se fueron de alguna manera apoyaban el viejo orden en Cuba. Estoy seguro de que hay una narrativa persistente cual sugiere que los exiliados cubanos ignoraron los problemas de
Por toda la política, las personas son personas; y los cubanos son cubanos. Y he venido aquí –he viajado esta distancia– sobre un puente construido por los cubanos a ambos lados del Estrecho de
Así que la reconciliación de los cubanos –los hijos y nietos de la revolución, y los hijos y nietos del exilio– es fundamental para el futuro de Cuba.
Se puede ver en Gloria González, que viajó aquí en 2013, por primera vez después de 61 años de separación, y fue recibida por su hermana Llorca. “Tú me reconociste, pero yo no te reconocí”, le dijo Gloria a su hermana después de abrazarla. Imagínense, después de 61 años.
Se puede ver en Melinda López, que vino a la vieja casa de su familia. Y mientras caminaba por las calles, una anciana la reconoció como la hija de su madre, y se puso a llorar. La llevó a su casa y le mostró un montón de fotos que incluían la foto de bebé de Melinda, que su madre le había enviado hacía 50 años. Melinda comentó más tarde: “Tantos de nosotros estamos recibiendo tanto ahora”.
Se puede ver en Cristian Miguel Soler, un joven que fue el primero de su familia en viajar aquí después de cincuenta años. Al conocer a sus parientes por primera vez, comentó: “Me di cuenta de que la familia es la familia sin importar la distancia que exista entre nosotros”.
A veces los cambios más importantes comienzan en lugares pequeños. Las mareas de la historia pueden dejar a las personas en situaciones de conflicto, exilio y pobreza; se necesita tiempo para que esas circunstancias cambien. Sin embargo, el reconocimiento de una humanidad común, la reconciliación de las personas unidas por lazos de sangre y una creencia del uno en el otro –ahí es donde comienza el progreso. Entendiendo, escuchando, y perdonando. Y si el pueblo cubano se enfrenta junto al futuro, será más probable que los jóvenes de hoy puedan vivir con dignidad y alcanzar sus sueños aquí mismo en Cuba.
La historia de Estados Unidos y Cuba abarca revolución y conflicto; lucha y sacrificio; retribución y ahora reconciliación. Ha llegado el momento de que dejemos atrás el pasado. Ha llegado el momento de que juntos miremos hacia el futuro –un futuro de esperanza.
Y no será fácil, y habrá reveses. Tomará tiempo. Pero mi visita aquí a Cuba renueva mi esperanza y mi confianza en lo que hará el pueblo cubano. Podemos hacer este viaje como amigos, y como vecinos, y como familia – juntos. Sí se puede. Muchas gracias.
[R1]Cultivo
una rosa blanca, en junio como en enero, para el amigo sincero que me da su
mano franca. Y para el cruel que me arranca, el corazón con que vivo, cardos,
ni ortigas cultivo. Cultivo una rosa blanca.
[R2]Una
verdad incuestionable.
[R3]Debía
haber dicho “Bahía de Cochinos” o, en su defecto, “Playa Girón”, que es mucho
más cercano a la actual juventud cubana.
[R4]Horror
provocado por Fidel Castro al permitir, sin el conocimiento y mucho menos
aprobación del pueblo cubano, la ocupación del territroio nacional por una
fuerza de combate extranjera, com ânimos de amenazar a los Estados Unidos de
América.
Eso fué lo que provoco la “Crisis de Octubre”.
[R5]Otra
verdad como la copa de un pino.
[R6]Una
pasión de la que sirmpre careció Fidel Castro. Sin embargo, esa es una
diferencia, grande, entre Fidel y su hermano Raúl..
[R7]Tal
vez se equivoca Obama en este punto. En todo caso, la aberración há sido el
empecinamiento,de gobiernos democráticos, en sostener un ambargo económico que
(ante un sistema totalitário) solo afecta al pueblo cubano, donde no existen
empresas privadas de ninguna índole..
[R8]Debía
haber dicho “economiacapitalista” y de mercado libre.
Los derechos del Estado son aquellos en los cuales se
defiende la propiedad colectiva antes que la propiedad privada.
Cuando se refiere a los derechos individuales, en
realidad se encuentra refiriéndose al mercado libre dentro de una democracia
representativa.
[R9]Esto
que leemos aqui, desde el puento de vista “socialista” es una auto-crítica en
toda regla. El dictador Raul Castro nunca há tenido el valor de reconocerlo
publicamente.
[R10]Importante
que Raul Castro se lo aplique.
[R11]Lo
repite para dar fe que no se está refiriendo a la cincuentenaria dictadura.
[R12]No
contento com haber dejado claro el mensaje, insiste: Se está dirigiendo a los
jóvenes.
[R13]Aqui
se le va, o no quiere señalar el estado calamitoso en que se encuentra la
educación en Cuba. Practicamente no hay maestros preparados en ninguna de las
enseñanzas del sistema de educación.
[R14]Y
tiene razón Obama, pêro he aquí el problema. Fueron poços y muy limitados los
cubanos que en el año 1993pudieron prosperar
en el trabajo por cuenta propia. Los que lo estaban
logrando, trás 10 años de luchas contra todas las fuerzas del régimen, en el
año 2003 vieron frustrados sus sueños al cerrarse las licencias sin prévio
aviso. Outro tanto sucede en la actualidad.
[R15]El
problema estriba en que la dictadura ya tiene previsto com quienes van a
comerciar loe empresários norteamericanos.
[R16]AQti
se estaá refiriendo a que, de mantenerse el sistema comunista, “sin los câmbios
necesarios no podrán alcanzar su potencial”.
[R17]En
la actualidad todo trabajador cubano tiene que ser contratado por una agencia
de la dictadura.
[R18]Se
refiere a la dualidad monetária. La moneda nacional y la moneca nacional
convertible. Ambas en circulación.
[R19]Una
esperanza alentada por el Presidente Obama y que se encuentra perdida en la
juventud cubana.
[R20]Otra
autocrítica. Y van dos.
[R21]Por
el contrario, bajo un r+egimen totalitário esos mismos logros se han alcanzado
(com muchísimas deficiências) mediante el empobrecimiento del pueblo en otros
aspectos de la economia.
[R22]Com
estas son três las autocríticas.
[R23]Solo
le falto decir, que un solo hombre no puede ser el dueño absoluto de la verdad.
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