jueves, 12 de diciembre de 2013

I have come here to bury Mandela, not to praise him











Por Manchiviri

* Las negritas corresponden a la opinión de Manchiviri.


Tiene que ser amargo (para los norteamericanos) contemplar como los cubanos eran recibidos como libertadores en cualquiera de los territorios a donde fueron a parar cuando sus fuerzas eran vistas como las de despiadados invasores.

Visto de esta forma, hasta parece bien. ¡Pero no, no es así! Nos veían como gente que estaba dispuesta a combatir mucho más de lo que ellos se habían propuesto. Eso lo sintió en carne propia Ernesto Guevara. Lo de libertadores parece más una licencia literaria. Si lo vemos desde otro ángulo, no me queda claro lo de Mengistu Mariam. ¿Eran los etíopes más, o menos pro-soviéticos que los somalíes?

Mirándolo desde un punto de vista democrático y de libre comercio y no desde el punto de vista retrógrado europeo  de simbiosis burgo-aristocrático y de materia prima y lastre feudal, era una necesidad (para el mundo moderno post SGM) liberar las colonias. De hecho ya se habían liberado la mayoría.

Tal vez lo que debe reclamar el pueblo de Cuba, a Fidel Castro, son las vidas de tantos cubanos muertos en las aventuras de Asia, África y América Latina.

Yo me encontraba en prisión cuando por primera vez me enteré de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola —en una escala tal que nos era difícil creerlo— cuando los angolanos se vieron atacados en forma combinada por las tropas sudafricanas, el FNLA financiado por la CIA, los mercenarios y las fuerzas de la UNITA y de Zaire en 1975.

—Nelson Mandela

Aquí sobra la tela por donde cortar. Es que los portugueses ya les habían otorgado la independencia y en Alvor las tres organizaciones acordaron la forma en que llegarían a las elecciones mediante un gobierno de coalición.

Era un asunto entre angolanos, pero nosotros, los cubanos ya dábamos por sentado que, a quienes correspondía el poder era al MPLA, por ser éste movimiento de filiación marxista y apoyado por los partidos socialista y comunista de Portugal.

El FNLA tenía demasiados vínculos con nuestro vecino del norte y no le gustaba jugar a los “bolos”.

La UNITA le apostó a dos caballos equivocados, un caballo pelón chino y el otro, para colmo de males de color europeo occidental antes de las inmigraciones.

Desde el punto de vista de alguien que hace lustros se encuentra en prisión por el sistema de apartheid, debe ser tremendo que los racistas hayan salido de Angola, en 1975, como los perros.

La resolución no reclama sanciones y no plantea ninguna asistencia para Angola. Esto no es por casualidad sino el resultado de nuestros esfuerzos para mantener la resolución dentro de determinados límites. 

—Chester Crocker, Secretario de Estado E.U.A. adjunto para África.

Ya eso es finalizando en el último trimestre del año 1987, mucho antes de que Fidel Castro decidiera salvar al ejército del MPLA derrotado, desmoralizado y en desbandada por las márgenes del río Cuanavale.

El Secretario de Estado adjunto para África le aseguraba al embajador de Sudáfrica en Washington que la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que exigía la retirada del ejército sudafricano de Angola, era un documento sin mayor trascendencia.

Y en realidad lo era.

Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia de África no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de nosotros. 

—Nelson Mandela

Y hasta se entiende que tenga que estar agradecido, pero otra vez me quedan dudas. ¿Nuestro pueblo se había alzado en defensa de quién?
En realidad los cubanos nos dedicábamos a apoyar a los partidarios del MPLA en su lucha contra la UNITA y de paso ayudábamos a la organización SWAPO a desestabilizar el territorio de Namibia. ¿Cómo se llama eso injerencia? ¿Subversión?

Por su parte los surafricanos ayudaban a la UNITA y de paso mantenían a raya a las SWAPO.

[Las conversaciones han tenido] como telón de fondo la tensión militar creciente por el avance hacia la frontera de Namibia de tropas cubanas fuertemente armadas en el suroeste de Angola. El avance cubano en el suroeste de Angola ha creado una dinámica militar impredecible. 

—Cable de Crocker al secretario de Estado George Shultz al terminar la ronda de negociaciones en el Cairo el 26 de junio de 1988.

Este párrafo de Chester Crocker al Secretario de Estado George Shultz necesita una aclaración:


Crocker se está refiriendo al Flanco Sur Occidental del Frente Sur (“suroeste de Angola”). Entre ambos flancos de un mismo “Frente” existen más de 400 kilómetros de separación (en línea recta).

De manera que ya no se trataba de la “Defensa de Cuito Cuanavale”. Ahora las tropas cubanas estaban amenazando la hidroeléctrica de Ruacana y potencialmente a todas las bases militares de las SADF en territorio de Namibia.

Debemos tener en cuenta que, durante los poco más de 15 años de intervención del régimen de Fidel Castro en los asuntos internos de Angola, jamás las tropas cubanas habían penetrado en el territorio de Namibia.

A estas alturas, el movimiento lento, pero constante de una División Motorizada (5 Brigadas, con aproximadamente 20 mil hombres y más de 500 tanques) hacia la frontera y en dirección a Ruacana, ponía a pensar a todo el mundo.

¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África! ¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral! ¡Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid! 

—Nelson Mandela

Esta afirmación (con perdón) es un error garrafal de Mandela.

¿Cómo explicar, en pocas palabras, que la derrota no es militar, sino política?

La defensa de las posiciones de las 5 brigadas FAPLA que se encontraban en la margen oriental (este) del rio Cuanavale era tarea de titanes. Esos titanes tenían nombre: cubanos.

Las FAPLA habían sido derrotadas a las puertas del poblado de Mavinga. Se habían retirado, en desbandada, hacia el poblado de Cuito Cuanavale. Era aquí donde podían salvarse de su aniquilamiento si lograban cruzar el único puente existente.
                                                     Mavinga y Cuito Cuanavale

Estaban desmoralizados y diezmados. Habían sufrido miles de bajas, pero de no ayudarles la carnicería hubiese tenido proporciones espeluznantes. ¡Los asesores rusos habían puesto pies en polvorosa!

Se estimaba que aun los efectivos FAPLA alcanzaban la cifra de más de 10 mil hombres y que con ellos se podía asumir la defensa. Y así fue. Solo que en Cuito Cuanavale la parte cubana no preveía pasar a la ofensiva, puesto que el terreno nos era adverso.

Es por eso que mantengo que, en Cuito Cuanavale si se dieron cruentos combates, pero la llamada “carne de cañón” eran tropas FAPLA y UNITA. Surafricanos y cubanos marchábamos a retaguardia. Con muy pocas excepciones.

En fin, que cuando un combate finaliza y una de las partes  se retira, mientras que la otra mantiene sus posiciones, no se puede otorgar la victoria a ninguno de los contendientes. A no ser que el incumplimiento de los objetivos de la “operación Packer”, por parte de las SADF, se tome como victoria.

Es por eso y no por acaso, que la medalla otorgada a los militares cubanos y angolanos, por el Consejo de Estado del régimen de Fidel Castro no reza: A los “victoriosos combatientes”, sino a los “heroicos defensores” de Cuito Cuanavale.
 

La “victoria” no fue en Cuito Cuanavale. La “victoria” ocurrió en la mesa de negociaciones.

Los surafricanos no solo se comprometieron a abandonar el territorio angolano. Aceptaron cumplir la Resolución 435/78 de las Naciones Unidas referente a la independencia de Namibia.

Otro gallo  hubiese cantado de verse obligada, la División 50, a penetrar en el territorio de Namibia enfrentándose a las SADF, derrotándolas y obligándolas a retirarse hacia la frontera de África del Sur. ¡Pero eso ya son elucubraciones!

Descubrir lo que piensan los cubanos es una forma de arte. Están preparados tanto para la guerra como para la paz. Hemos sido testigos de un gran refinamiento táctico y de una verdadera creatividad en la mesa de negociaciones. Esto tiene como telón de fondo las fulminaciones de Castro y el despliegue sin precedentes de sus soldados en el terreno. 

—Crocker al secretario de Estado Shultz el 25 de agosto de 1988.

De lo anteriormente expuesto, se desprenden estas afirmaciones del Sr. Chester Crocker.

Comentarios al margen

1.- La misión fundamental del legendario “caza bandidos”, General Raúl Menéndez Tomasevich, era la de implementar mediante una operación a largo plazo, denominada “Olivo”,  la captura del líder de la organización UNITA. ¡No lo logró!

2.- La denominada “Batalla de Cangamba”, fue el fruto de la ineptitud del General Leopoldo Cintras Frías.

Cangamba no fue una “batalla”. En realidad fue, un “cerco anunciado” desde el mes de febrero y cerrado a finales del mes de julio de 1983. ¡Poco faltó para que aniquilaran la guarnición de aquel poblado! Solo la valentía y el empecinamiento de aquellos soldados angolanos y cubanos, impidió la tragedia. Demasiados muertos por la incompetencia del mando militar cubano.


3.- Néstor Martínez de Santelices muere en una escaramuza con tropas de las SADF durante el avance de la División 50 hacia la frontera con Namibia, por Ruacana.


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