miércoles, 29 de octubre de 2008

El Petróleo, los chinos y los indios

Algunos datos, a la ligera, pretenden demostrar que en los Estados Unidos existen hasta tres automóviles por familia, en Alemania 2, mientras que en China y la India esta cifra se reduce a 25 vehículos por cada mil personas, mientras que las poblaciones de Alemania y E.U. no sobrepasan la cifra de 500 millones, y con mucho embargo, entre China y la India pueden alcanzar la cifra de 2.4 mil millones.

El mercado chino del automóvil presenta una tasa de crecimiento anual de un 20%, mientras que en los E.U. y Alemania la misma tasa indica un crecimiento anual del 1,2%.

Un grupo de periodistas europeos dicen que las reservas de petróleo mundial solo alcanzan para un poco más de medio siglo de consumo (50 años), pero no mencionan las fuentes de donde han obtenido semejante información.
Sin embargo, no dicen que estos datos son relativos a las reservas de petróleo actualmente conocidas. El mundo es gigantesco y las áreas por explorar son inconmensurables.

No nos puede resultar indiferente que el precio del barril de petróleo haya alcanzado una cifra de $140 y ya en Europa comienzan a manifestarse los más afectados. De continuar el aumento del precio del barril, la crisis va a tomar proporciones inimaginables.

Hasta ahora es poco lo que los gobiernos de la llamada "Unión Europea" puedan hacer. Profundizar y discutir nuevas soluciones.
¿Cuáles son, que no sean "poner el parche antes que salga el grano"?

En Portugal, el gobierno se resistió y se opuso a reducir los impuestos sobre el petróleo, lo cual no deja de ser lógico, pues la reducción de estos impuestos resultaría en una cadena de consecuencias impredecibles.

Vayamos al meollo del asunto. No es que la India y China crezcan. El asunto se trata del boicot sordo que realizan los países exportadores de petróleo (entre ellos Irán y Venezuela), culpando a los E.U. y sus aliados europeos sobre la desestabilización del mundo islámico (Afganistán, Irak, Palestina).

El aumento indiscriminado e injustificable del precio del barril de crudo, no responde a costos de producción, sino a especulaciones, de los productores.
No pretendo justificar las últimas guerras provocadas por el gobierno del Sr. Bush, bajo el pretexto de perseguir y aniquilar el terrorismo fundamentalista islámico, empezando porque en Irak no apoyaban y hasta se declaraban enemigos de Alqaeda.

La política (basada en las armas) del Sr. Bush, ha sido la de perseguir y aniquilar a los corsarios y piratas del siglo XXI, equivocando, al igual que la España de los siglos XVII y XVIII, el objetivo fundamental, que eran y son los patrocinadores.

La India y China son economías en crecimiento y tal vez (en el caso de China) de democratización y de acceso a productos que solamente las poblaciones del mundo desarrollado tienen posibilidades de consumir.

El automóvil es un bien que algunos catalogan como un bien esencial, mientras que otros lo clasifican como un lujo necesario para un estándar de vida superior.

El asunto no es imaginarse que la India y China dupliquen la tasa de crecimiento y pasen a tener 50 automóviles por cada mil habitantes en los próximos 50 años. El asunto es recordar que a finales del siglo XIX se acababan las reservas mundiales de carbón (combustible fósil con que se movían industrias, locomotoras y barcos de vapor) y aun no existía una energía alternativa.

¿Por qué no nos podemos imaginar que el desarrollo científico-técnico sea capaz de fabricar un motor que trabaje con agua de mar? (rica en sodio, hidrógeno y oxígeno).
¿Por que resulta tan difícil encontrar recursos para la investigación y puesta en marcha de vehículos que no utilicen derivados del petróleo?

La respuesta es clara: Son los grandes productores, del oro negro, los mismos que distribuyen sus derivados y los mismos que fabrican los automóviles. Lo que no se puede es pensar con mente retrógrada y conformarse con lo que se ha alcanzado sin aspirar al infinito y más allá.

La política del miedo al infierno, a la tierra plana (porque lo digo yo), a los efectos del cambio climático y a la extinción de las reservas de petróleo solo sirve para amedrentar al ciudadano común, mientras los no-comunes se hartan de acceder a lujos inimaginables para un cerebro normal.