domingo, 14 de mayo de 2023

Crítica al libro “FRONTERAS” del General de Brigada (fallecido) Enrique Acevedo Gonzalez (cuarta parte)


Crítica al libro “FRONTERAS” del General de Brigada 


(fallecido) Enrique Acevedo Gonzalez (cuarta parte)


                          El Regimiento Centro (continuación 11)






En la página 117, segundo párrafo, nos dice que “debe volver a la realidad”. 

Se está refiriendo al día 3 de mayo de 1978, fecha en que sitúa el ataque a Ca

ssinga por parte de las fuerzas armadas de Africa del Sur, cuando 

verdaderamente, éste hecho ocurre el día 4 de mayo. Acevedo confunde las 

fechas, no sé si a propósito o por descuido.

Califica de golpes arteros, sorpresivos y genocidas a un campo de refugiados 

namibios.


Cassinga es una localidad situada a más de 300 kilómetros de la frontera sur de 

Angola y allí, además de los refugiados, niños, mujeres y ancianos, se 

encuentra ubicado el Estado Mayor del PLAN, que es el brazo armado de las 

SWAPO, pero Acevedo no dice nada de esto y mucho menos nos cuenta del 

Ejercicio Táctico en Campaña (dirigido por el General Tomasevich, jefe de la 

MMCA en 1978) que se ha estado desarrollando en el centro de Angola y en el 

extremo sur oriental del país (Cuando Cubango) en contra de las FALA (brazo 

armado de la UNITA). Es más, en este libro, niega rotundamente la existencia 

de una guarnición de las SWAPO.


Me encontraba en la guardia combativa cuando recibí la orden de salir 

con dos helicópteros rumbo a Menongue. Los sur-africanos, habían 

asestado un golpe en el poblado de Cassinga al norte de las minas de 

hierro de Techamutete y a 200 kilómetros de la frontera con Namibia 

utilizando tropas especiales, apoyadas por la aviación. El objetivo atacado 

era el Estado Mayor de las SWAPO. (N. del autor, pág 103 y 104 “La 

Guerra Innecsaria: https://www.amazon.com/-/es/Mario-Riva-

Morales/dp/1535570792)


Acevedo escribe que, en ayuda de los refugiados, se movieron fuerzas cubanas 

del Grupo Táctico no. 2 del Regimiento Sur. Este regimiento se encontraba a 

18 kilómetros al sur de Cassinga. No nos dice quién ere el jefe del Regimiento 

Sur. Solo menciona al Teniente Coronel Boullosa, jefe de la columna de 

tanques que salió en apoyo de las SWAPO. Refiere como esta columna es 

atacada por la aviación sur-africana y menciona que, como resultado del ataque 

ocurren 16 muertos y 76 heridos. Por último, dice que la columna (el lo llama 

destacamento) llegó a las 14:00 horas a Cassinga impidiendo la carnicería (lo 

cual es totalmente falso).

Entre las conclusiones que se sacaron, de este combate, fue el saldo de 18 

muertos y 68 heridos por la parte cubana. Mas de 300 bajas por las 

SWAPO, entre hombres, mujeres, niños y ancianos.

En aquel momento calculamos que la aviación surafricana había actuado 

ininterrumpidamente durante tres horas. Los paracaidistas fueron 

desembarcados, presumiblemente en aviones de transporte C- 130 y 

fueron reembarcados en no menos de ocho helicópteros, nunca después de 

las 16:00 hrs.

Se escuchó hablar de un avión derribado y de un piloto en paracaídas, 

pero  nunca aparecieron.Por nuestra parte se lanzaron dos cohetes del tipo 

"FLECHA" (misil portátil aire-aire de fabricación soviética) y ninguno de 

los dos funcionó correctamente.

Las baterías anti-aéreas, compuestas por cuatro bocas de 14,5 milímetros 

no fueron efectivas. Al parecer los surafricanos conocían su ubicación en 

el terreno y varias de ellas fueron destruidas. También se escuchó decir 

que estas baterías realizaron el fuego, fuera de su alcance efectivo.

La política de no-intervención en los asuntos internos de Angola, que tanto 

proclamaba el régimen de Fidel Castro, era totalmente una falsedad. No 

solo nos dedicábamos a combatir a la UNITA, sino que éramos incapaces 

de defender a nuestros aliados en el enfrentamiento con los surafricanos, 

los cuales habían dado una lección de cómo llevar a vías de hecho una 

operación exitosa en contraste con el fracaso nuestro, que había concluido 

hacía menos de 15 días durante el “Ejercicio Táctico en Campaña”.

El esfuerzo del Mando cubano había sido encaminado hacia el 

recibimiento del "control", procedente de Cuba, sin tener en cuenta la 

posibilidad de este tipo de golpe sorpresivo.

El famoso "Control" lo realizaría el Estado Mayor General y seria en 

función al periodo de instrucción Abril-Agosto de 1978. (N. del Autor)





Al mando del Regimiento Sur se encontraba Harold Ferrer Martínez, quién 

llegaría a ser General de Brigada igual que Enrique.


                                                           Harold Ferrer Martínez


El Teniente Coronel Toledo nos comentaba que el día 4, tres horas después de 

comenzado el ataque al poblado, el jefe de las tropas cubanas en Techamutete, 

Coronel Harold Ferrer, había estado preguntando, insistentemente por radio, si 

se suspendía el control a fin de bajar de los calzos a los tanques y proceder 

hacia Cassinga. Continuó diciendo que al cabo de tres horas y solo después de 

que el General Raúl Menéndez Tomassevich se cagara varias veces en su 

madre, fue que el jefe de las tropas de Techamutete avanzó hacia el poblado de 

Cassinga. En honor a la verdad, debemos decir que no fue este el único de los 

jefes que titubeó. Otros de mucho más rango titubearon en el Puesto Central de 

Mando de la MMCA. N. del autor, pág, 108 2do párrafo 

https://books.google.pt/books/about/La_Guerra_Innecesaria.html?

id=ECZPvgAACAAJ&redir_esc=y)


En la página 118, Acevedo nos cuenta que, las acciones de Cassinga (llevadas 

cabo por Africa el Sur) “motivan” (utiliza esta palabra) que “el detallado 

plan”, para la retirada de las tropas cubanas de Angola (según Acevedo 

aprobado el 22 de abril de 1977) se interrumpiera.


O sea: La incapacidad de las fuerzas de las SWAPO para protegerse y proteger 

su población, unido a nuestra incapacidad de protegerles, es lo que provoca la 

permanencia de las tropas cubanas en Angola. ¿Castigados?


O lo que es igual a que la UNITA era capaz de crear una desestabilización 

dentro del territorio angolano y las SWAPO eran incapaces de alcanzar el 

poder, en Namibia, por medio de las armas. Una vez más llego a la conclusión 

de que aquello fue una guerra innecesaria.


Terminado el episodio de Cassinga, Acevedo salta para la segunda guerra de 

Shaba, cuando los katangueses, el 3 de mayo de 1978, a las 15:30 horas, 

penetran en territorio de Zaire (5 batallones) en las direcciones Caianda-

Sandoa, desde la parte norte del saliente de Cassombo y desde la frontera de 

Zambia en dirección a Ikelengue-Kowelsi.


Acevedo nos da una pormenorizada descripción de los hechos, por lo cual yo 

intuyo que, todo esto, era de conocimiento del alto mando militar cubano en la 

MMCA. Caso contrario, Acevedo tendría su propia fuente de información. 

¡Cosa que no veo probable!


También se desprende de su responsabilidad, achacándosela a un Coronel (no 

dice el nombre) que lo relevó en Saurimo.










jueves, 11 de mayo de 2023

Crítica al libro “FRONTERAS” del General de Brigada (fallecido) Enrique Acevedo Gonzalez (cuarta parte)


Crítica al libro “FRONTERAS” del General de Brigada 


(fallecido) Enrique Acevedo Gonzalez (cuarta parte)



                         El Regimiento Centro (continuación 10)






Antonio Maosino le ofrece una experiencia especial. Necesita que le 

hableclaro. No sabe con que se va a enfrentar. Es un bicho grande, le dice; que 

vive en el agua, con tarros largos; que no es difícil de cazar, “jefe, no tenga 

miedo”. No le quiere decir el nombre, se hace el tonto.


Para evitar la bilharsia*, es necesario embarrarse las piernas, hasta la cintura, 

con aceite quemado. Le sigue, Maosino va armado con un pre-histórico cañangulo*. 

Floja ayuda en caso de necesidad, piensa Acevedo. Necesitará casi un minuto 

para recargar.


* Bilharsia es una infección por duelasde la sangre del género Schistosoma, que se contagian 

por vía transcutánea al nadar o caminar en agua dulce contaminada. Los microorganismos 

infectan los vasos del aparato digestivo o urogenital. (N. del autor)

*Canhangulo es una especie de escopeta casera , muy utilizada durante la guerra civil de Angola. 


Penetran en los cañaverales que bordean un ancho río, avanzan en forma 

silenciosa. Acevedo lleva un fusil R-10 calibre 308 de mira telescópica, 

graduado de cien metros en adelante. Ya sienten lo animales chapoteando en el 

agua; algo le dice que eso va mal.

¿Oye Antonio, es un hipopótamo o un rinoceronte?, le pregunta al guía.

No chefe, es un bicho grande, preto, gordo y malo.


Acevedo dice sentir temor. No puede ser un elefante y…, si fuera nunca le 

dispararía, debido a la simpatía que siente por los paquidermos.

Acevedo no quiere continuar sin saber a que se enfrenta. “Chefe, es una Pacasa 

preta, hay pocas. Cuando el chefe tire, las demás se van y la atrapamos, yo le 

ayudo con el cañangulo”.


          



                                                     Pacassa Bufalo de Agua   


La pacassa o búfalo pardo de Angola, es el búfalo pardo de la selva, un bóvido que habita en la mayoría de los países del 

África Ecuatorial y cuyo hábitat preferido son las riberas de los grandes cursos de agua, en zonas que suelen denominarse 

bosques de galería. La pacassa es muy similar al búfalo negro en sus hábitos y comportamiento, sin embargo es un búfalo 

más pequeño. Es un animal de temperamento desconfiado y vengativo. Los cazadores conocen bien la pacaça y su 

ferocidad. Muchos cazadores han encontrado muertes espantosas mientras cazaban pacassas. Una pacaça herida se vuelve 

extremadamente peligrosa y los cazadores tienen el deber moral de matarla para que no desate su furia vengativa sobre 

cualquier persona inocente que pueda cruzarse en su camino o acercarse a donde está refugiada. Aunque relativamente 

grande, el búfalo pardo se las arregla para esconderse y esconderse en la maleza y los arbustos de tal manera que apenas se

 le puede ver. Parece que este animal siempre es capaz de reconocer al cazador que lo ha herido y desata sobre él toda su 

furia animal asesina. Algunos de los cazadores asesinados por pacaças heridos fueron encontrados en un estado realmente 

irreconocible. Fueron desgarrados y reducidos a una masa informe de carne y huesos.


No sé, si en algún momento, le hayan recriminado semejante comportamiento 

un militar cubano de alta graduación. Se encontraba incumpliendo una orden 

terminante que prohibía cualquier tipo de caza en Angola. Sin embargo, 

Acevedo se exponía a semejante riesgo que podía descabezar al regimiento 

bajo su mando. Acevedo se encontraba, en Angola, no para ir de safari, sino 

para (supuestamente) proteger las fronteras angolanas de cualquier enemigo 

externo.


Acevedo siente mucho frío, pero al fin puede verlas. Se encuentran a unos 40 

metros de distancia. Maosino le señala un macho grande. Son nueve animales. 

Los mayores pueden pesar hasta dos mil libras. Dice Acevedo que, en un 

terreno llano se pudiera enfrentar con hasta dos de ellos, pero que dentro de un 

pantano, es una locura tirarle a una manada. Dice Acevedo que el es un gran 

cazador de patos, yaguasas y jutías y que solo ha matado venado antillano y 

puercos jíbaros como caza mayor. Después del susto, se retiran. Para no perder 

el día, mata dos cacú (burro de mata) y algo acomplejado, le regala uno entero 

Maosino.


Más adelante, se adentra en un tema histórico-religioso, tratando de explicar lo 

inexplicable. Pierde su tiempo. No creo que nadie se fije en esta parte del libro. 

Es densa y contagiada de pre-conceptos comunistas.


También trata, a su manera, de explicar la esclavitud, sin explicar que los 

portugueses compraban esclavos a los sobas reinantes de la época.Los 

portugueses jamás cazaron esclavos en Angola, a no ser casos puntuales, 

Preferían pagar por ellos, ya que la esclavitud imperaba al sur de Sahara.



     

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miércoles, 10 de mayo de 2023

Crítica al libro “FRONTERAS” del General de Brigada (fallecido) Enrique Acevedo Gonzalez (cuarta parte)


Crítica al libro “FRONTERAS” del General de Brigada 


(fallecido) Enrique Acevedo Gonzalez (cuarta parte)


                                                                               Pungo Andongo, Malanje


                            El Regimiento Centro (continuación 9)


El Regimiento necesita un polígono en donde ejercitar a los combatientes, 

fuego de cañón de tanques, tiro de artillería y anti-aéreas etc, etc. Debe ser una 

franja de terreno de tres kilómetros de ancho por ocho o nueve de profundidad, 

en la cual se pueda maniobrar. Debe estar deshabitada. Pasada dos semanas, 

acuerdan que el lugar debe ser en “Piedras Negras de Pongo Andongo”. Las 

autoridades (no dice cuales) les piden que se preserven los enormes 

barbullones de lava negra que aparecen en la planicie. Dice Acevedo que se 

parecen mucho a los mogotes del valle de Viñales en Cuba y que tengan en 

cuenta que la época de caza es al final del período de seca y no debemos 

interferir en ella.


Para confirmar si existen viviendas en el lugar, aprovecha un vuelo de la 

aviación de transporte para dar varios pases sobre el futuro polígono. La parte 

superior de esas piedras, son planas y crece hierba. Se ven animales correr 

huyendo de la aeronave en vuelo rasante. Los farallones pueden tener entre 150 

y 200 metros de altitud. Parecen bloque cortados a mano y a prueba de 

escaladores, aunque los animales debe llegar por alguna parte. ¡El problema es 

el agua! Dicen, los conocedores que los animales se abastecen en las riberas 

del río Cuanza que dista a menos de 15 kilómetros de distancia. Apreciamos 

que no hay casas, y mucho menos poblados. La hierba es alta y llega al pecho, 

pero cuando empiece el casimbo, los naturales comienzan a quemar el capín, 

una especie de hierba de elefante. Esto de hace para que, cuando pare de llover, 

comience a salir hierba fuerte. La época del casimbo coincide con el invierno 

austral y es también la época de cacería en la que participan cientos de 

hombres armados con disímiles artefactos, desde arcos y flechas, lanzas y otros 

tipos.


Luego relata como se realiza la cacería.


Después de relatarnos un caso de tétano y como, de forma milagrosa (y mucha 

penicilina en organismo virgen) la persona se salvó, pasa a relatarnos la 

diferencia existente entre los médicos cubanos y un médico indio que trabaja 

con ellos en el hospital de Malanje.


El médico indio vive en una casa y los médicos cubanos en una barraca. El 

médico indio gana 4 mil dólares y los cubanos 300 cuanzas cada uno. El 

médico indio trabaja en un horario de 9 de la mañana a las tres de la tarde y no 

da abasto, todos quieren tratarse con él. Es un personaje. Tiene carro, chofer y 

cocinero. Los médicos cubanos van a pie o en bicicleta al hospital y comen en 

el mismo comedor de todos los que trabajan allí. El médco indio,tiene un 

estatuto del cual carecen los cubanos, que son ignorados por la población, 

como si fueran unos muertos de hambre. Los cubanos, por muy estudiados que 

sean, no tienen categoría. Dicen que el indio es una persona de buenos 

sentimientos, pero que no está preparado para tareas muy duras, a las cuales 

(los cubanos) se encuentran más que preparados. Acevedo se siente 

“orgulloso” de sus compatriotas. Tanto es así que, se atreve a plasmarlo (en 

blanco y negro) en el presente libro.

¡A buen entendedor, con pocas palabras basta!


Acevedo continúa pensando en “capitalista” cuando nos refiere una costumbre 

que tienen los técnicos y profesionales extranjeros. Trabajan en Angola durante 

tres o cuatro años, recaudando (ahorrando sería la palabra) una pequeña 

fortuna (no tengo idea de los que pueda constituir “una pequeña fortuna” para 

Acevedo) y luego regresan para sus respectivos países y fundan un negocio 

particular.


Nos relata el caso de un ingeniero de Cabo Verde que, trabaja en una 

hidroeléctrica (en Dondo). El hombre vive y duerme dentro de un túnel, a 35 

metros de profundidad, donde se encuentran los comandos de la instalación. 

Sale a la superficie una o dos veces al día. En la conversación, le dice que tiene 

40 años de edad (aunque luce más viejo, dice Acevedo). Le asegura que el 

sacrificio vale la pena. Se retirará al finalizar el año y vivirá, el resto de sus 

días, con lo que ha acumulado. No quiere a nadie trabajando con él, puesto que 

de esta forma su salario e mayor. Es obvio que Acevedo no le preguntó el 

monto del salario.


Pasa a relatar el trabajo “abnegado” de los médicos militares. Un día, el Soba 

de una tribu le pide al General que lo ayude con uno de sus hijos el cual padece 

una enfermedad rara, en forma de nódulos móviles desplazándose por su 

pecho. 


El médico cubano lo ataca con todolo que está a su alcance y en un mes se lo 

devuelve al Soba, sano y salvo, aunque el médico y Acevedo saben que no 

durará mucho. El consumo de agua contaminada, dice Acevedo, lo volverá a 

llevar a la misma condición. Loa angolanos consideran que hervir el agua es 

una tontería. (cita de Acevedo, no mía).


Recuerda el caso de un Comandante angolano que regresó de Cuba después de 

cumplir un riguroso chequeo médico y haberse curado de varios achaques.

Estaba muy contento, cuando (de pronto) lo ve bebiendo agua, directamente 

del río Dange. Acevedo se imagina que el comandante echó a perder los 

resultados de su viaje a Cuba.


Ante la situación crítica que le rodea y por haber vivido en una farmacia, de 

pequeño, en su yipi tiene una especie de farmacia particular. Lleno, de sanas 

intenciones, reparte medicamentos (con cautela, nos dice) intentando paliar 

(escribe – palear - ) el sufrimiento de las personas que conoce en el día a día. 

¡Casi todos los meses debe reponer el botiquín!



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lunes, 8 de mayo de 2023

Crítica al libro “FRONTERAS” del General de Brigada (fallecido) Enrique Acevedo Gonzalez (cuarta parte)


Crítica al libro “FRONTERAS” del General de 


Brigada (fallecido) Enrique Acevedo Gonzalez 


                             (cuarta parte)


Borrador de pizarra



Enrique Acevedo nos muestra su agradecimiento personal a la colaboración 

soviética hacia nuestro país con una serie de frases:

Los rusos son gente trabajadora y previsoras”

Al verlos, no podemos dejar de caer en la tentación y los copiamos”.

Como somos un pueblo agradecido y apreciamos a quién nos tiende una 

mano, tratamos de hacer su vida lo más agradable posible”.

En lo personal, siempre he odiado la palabra – bolo – con la que, algunos, de 

forma peyorativa, tratan en privado a los rusos”.


Tal parece que en ese momento, Acevedo no sabía que, la autoría de esa dicha 

expresión, se le atribuye, nada menos que a Fidel Castro Ruz. Si lo hubiera 

sabido, tengo la seguridad que no la hubiera utilizado en su libro.


Ellos, en la calle (siempre apurados), no son un dechado de buenas 

costumbres, en cambio, en sus casas, son los mejores anfitriones que existen”.


Una anécdota de mis días de estudiante, en la Academia Yuri Gagarin: Me encontraba trabajando 

en la pizarra y…, ante una equivocación, borré (con la mano) una parte en la que me había 

equivocado. El profesor (soviético) mostró su desagrado diciéndome que eso era in-cultura; que la 

pizarra se borraba con el trapo húmedo que ellos utilizaban. Al parecer no habían descubierto 

los borradores de pizarra. Para mi sorpresa (medio minuto más tarde) el mismo profesor 

escupía, en aquel trapo/borrador, muy culturalmente. (N. del autor)


Como soldados, han ganado una increíble fama, son valientes y agresivos, 

nunca olvidaré lo que nos contó – Angelito – un Coronel hispano/soviético que 

nos ayudó en los primeros años, organizando nuestras fuerzas armadas. Su 

verdadero nombre era “Ciutat”*. “Él nos narraba que, al soldado ruso, era 

difícil hacerlo atacar; que los oficiales tenían que dar las órdenes a gritos, sin 

despreciar un buen golpe (dice “palo”); bajo la amenaza de emplear la pistola 

para matarlos en caso de negación, pero que, después que el soldado ruso se 

levantaba y atacaba al grito de “hurra”, era una verdadera máquina de guerra!”


Francisco Ciutat de Miguel (Madrid, 28 de octubre de 1909 - La Habana

30 de noviembre de 1986) fue un militar español, que participó en la 

Guerra civil española, durante la cual tuvo un papel relevante. Fue jefe de 

operaciones de los ejércitos del Norte y de Levante, tomando parte en 

algunas de las principales batallas de la guerra. Acabada la contienda 

marchó al exilio, ejerciendo como asesor militar de la Unión Soviética en 

Indonesia, Argentina, México, Vietnam, Cuba y nuevamente Vietnam. 

Llegó a ser conocido por el apodo de «Comandante Angelito». 

https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Ciutat


Continuaba Acevedo diciendo que las relaciones, en sentido general, se podían 

catalogar de buenas. “A veces les ayudábamos a comprender a los 

oficiales angolanos”, los cuales están más cerca de nosotros, por el factor 

racial. 

¡Sea un cubano blanco o negro, diría yo!


Pasado el tiempo, el político del regimiento, le propone a Acevedo, organizar 

(junto con la oficialidad de las FAPLA y los asesores soviéticos) un “encuentro 

fraternal” de oficiales de los ejércitos que convivimos en la extensa provincia. 

Acevedo cuenta con una casa de visitas (herencia de la “burguesía colonial” 

portuguesa) que, según él, le da más quebraderos de cabeza que satisfacciones, 

de manera que ahora la va a utilizar para la “una próxima satisfacción”. Se 

preparan largas mesas, para sesenta comensales. El grupo mayor será el de los 

cubanos y angolanos. Los soviéticos serían cinco, sin sus esposas.


Los camareros serían, un personal seleccionado, de las compañías de 

seguridad, del puesto médico y de la exploración. Acevedo hace una 

abstracción mental: El personal que servirá de camareros, no tiene experiencia 

alguna y el General, se las da de saber las artes del protocolo y decide 

enseñarles como desarrollar el trabajo, “evitando el exceso de servilismo o de 

confianza”.


El jefe de retaguardia (un negro cubano) “es una fiera”, lo prepara todo. Alto, 

flaco, taciturno y silencioso, es un hombre imprescindible para esta o cualquier 

tarea.” “¡Por ser negro se mueve libremente por este mundo!”


El menú consistiría en algunos platos de carne de cerdo, galletas, palitroques y 

pizzas. Los angolanos poco pueden aportar, pues se encuentran bastante 

apretados. Los soviéticos llevan pescado ahumado y ensaladas, todo hecho en 

sus casas, más 10 botellas de vodka. Los “camareros” (soldados vestidos de 

uniforme verde olivo), se mueven con soltura. La comida es buena. Se 

encuentran presentes, el Comisario y el Gobernador del gobierno angolano.


Los rusos realizan el primer brindis. Según la costumbre rusa, falta el 

“tamadán”, quién es el que lleva el control de a quién darle la palabra, ordena 

las pausas para fumar (todo muy asiático según Acevedo). El “político” del 

regimiento realiza el segundo brindis.


A mitad del encuentro, pide la palabra el jefe de logística (retaguardia) de las 

FAPLA y en lugar de un brindis, decide hacer un “chiste” en una jerga, 

conocida (por nosotros los cubanos) como portuñol. El “chiste” termina 

diciendo que un cubano regresa a su tierra y descubre que es un perfecto 

tarrúo. Acevedo ve muecas de descontento por la parte cubana y se preocupa 

(por primera vez). Al Coronel Zamora, jefe del batallón de infantería 

(combatiente de la columna del Che Guevara y antiguo compañero de guerrilla 

de Acevedo) no le hace ninguna gracia aquella estupidez. El chistoso es (al 

decir portugués: un “cabrito”*)


*Personaje gordo, bajito, burlón y borracho. Verdaderamente, no sé el 

porque Acevedo le da esta definición, cuando en la lengua portuguesa solo 

se recoge como: En Angola,hijo de padre blanco y madre mulata o 

viceversa.


Acevedo cree poder controlar a Zamora haciéndole una seña para que no le 

haga caso. Pero el chistoso se levanta nuevamente y ahora se trata de una 

pareja de militares cubanos en el cosmos en una situación de homosexualidad. 

“Ya es demasiado”, dice Acevedo. El ambiente está caldeado y se le está yendo 

de las manos. Parece una burda provocación. Habla con el “inventor” de 

aquella comida, para que apresure las cosas y poner fin antes de que el chistoso 

acabe apaleado.


La situación se le va de las manos a Acevedo, cuando el cabrito pide la palabra 

por tercera vez. Zamora se levanta y le dice a voz en cuello: “Si es para hacer 

un cuento en el cual participe un solo cubano, me estoy cagando en tu madre 

por adelantado”.


El jefe de la unidad de las FAPLA que, es “amigo” de Acevedo, controla a su 

gente, pero no pudo controlar al cabrito. Se despeja el salón. Acevedo le suelta 

un rapapolvo a Zamora (aunque dice estar de su parte).


¡La ingenuidad de Acevedo no tiene límite!



































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https://www.youtube.com/watch?v=lwXG-6myaoE&t=109s

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