viernes, 29 de abril de 2011

De gobiernos pusilánimes en democracia, a gobiernos extremistas en un mundo globalizado


El petróleo es a la civilización moderna, lo que el aire es a la vida. La industria de los países desarrollados depende, hoy por hoy, de lo que se ha dado en llamar "oro negro". Hay quienes van más allá y se llaman a si mismos adictos o dependientes del combustible fósil líquido.

El petróleo refinado lo utilizamos en los diferentes medios de transporte (aéreo, marítimo y terrestre). Las sustancia derivadas del petróleo se utilizan de diversas formas, desde un saco plástico para transportar los alimentos que compramos en el mercado, hasta en componentes de naves cósmicas. Pesticidas, fertilizantes, detergentes, neumáticos y una infinidad de productos que actualmente consumimos, provienen de la industria petroquímica.

No se puede negar que la demanda de petróleo está en alza, en la medida en que países en desarrollo acuden a su utilización y no es menos cierto que el alza del precio del barril pueda aumentar por ese motivo.

No obstante, debemos tener presente los costos de producción de un barril para que, no nos pasen gato por liebre.

Tomemos por ejemplo, que la perforación de un pozo puede costar alrededor de unos 10 millones de dólares. Puede, que se perforen varios pozos hasta dar con un bolsón. Ahora bien, cuando se produce el hallazgo de un yacimiento, todos los pozos infructuosos se pagan de inmediato.



De manera que al cabo de cierto tiempo (bastante corto), el precio de producción (extracción) de un barril no va más allá de los diez dólares.

Al contrario de lo que nos quieren hacer ver, los niveles de producción del carburante, no se encuentran en declive. El precio al que se vende actualmente, el barril, tampoco tiene mucho que ver con la oferta y la demanda.

Una prueba de ello es que desde 1998, cuando el precio de mercado se encontraba alrededor de los 8 dólares, aumentó año tras año hasta alcanzar en el 2008 el tope máximo de 148 dólares, el barril, para descender abruptamente a niveles de 50 dólares en menos de tres meses.

De manera, que podemos decir que la fluctuación del precio del barril se debe más a la especulación que a la oferta y la demanda.

Y quienes son los especuladores?

Los más interesados especuladores son, las monarquías absolutistas árabes principalmente y gobiernos de tendencias autocráticas como Irán y Venezuela.

El ministro de Industria español, Miguel Sebastián, sir in más lejos, explicó que “una subida del 10% del barril de crudo tiene un impacto de 6.000 millones (en euros o en dólares es una barbaridad) en la economía española y, en el ámbito europeo, el equivalente a todo el presupuesto de la UE”.

Mientras tanto, los gobiernos de los países desarrollados continúan a culpar a "los mercados" como los máximos responsables de los rescates de las economías de Grecia e Irlanda. Y continúan culpando a "los mercados" por el posible rescate de las economías de Portugal y España.

Por qué no se atreven a culpar directamente al precio del barril de petróleo?

Acaso se deba a que son gobiernos pusilánimes, al mejor estilo de aquellos anteriores a la SGM?

La pusilanimidad de los actuales gobernantes de los países desarrollados dará paso a gobiernos extremistas?


No me cabe duda alguna.

Si como decíamos en párrafos anteriores, el petróleo se utiliza en todo tipo de transporte, no es difícil imaginar que el aumento del su precio conlleve al aumento de todos los productos que se consumen, incluyendo los alimentos.

Ante ésta situación que han hecho los gobiernos pusilánimes de los países democráticos?

En primer lugar, no prever que el aumento del precio del barril de petróleo sería el descalabro de bancos y casas financieras (estafadores aparte).

En segundo lugar, tratar de dar remedio al mal, utilizando algo tan etéreo como "los mercados". Utilizando el "dinero público".

De donde sale el "dinero público"? Acaso los Estados tiene arcas donde guardan papel moneda para éstas ocasiones?

El dinero público no es otra cosa que gravar a los ciudadanos del país, disminuyendo el nivel de vida de la población.

Lo que no han tenido en cuenta estos gobiernos pusilánimes es, que los mismos gobiernos monárquicos y autocráticos que se benefician de los altos precios del petróleo, con los cuales construyen islas artificiales y mega-hoteles de seis y siete estrellas, no producen absolutamente nada y sus poblaciones son totalmente dependientes de los productos, provenientes de los países industrializados (democráticos) que consumen sus hambrientas poblaciones.

Pero es que los precios de los alimentos no solamente aumentan en países determinados, sino en todos los países.

Es por eso que me parto de la risa cuando leo y escucho noticias acerca de las "ansias de libertad y democracia de los pueblos que hoy en día hacen su "primavera árabe".

Nadie se llame a engaño. Los precios de los comestibles, en esos países ha aumentado desaforadamente. Y los países subdesarrollados o en vías de desarrollo no tienen seguro de desempleo para sus trabajadores.

Todo lo que se recauda con los precios del barril, va a parar a los bolsillos de jeques, emires y gobernantes autocráticos. Los mismos que ahora invierten, su capital fácil, en las empresas de los países industrializados (democráticos).

De manera que, con el tiempo y un ganchito, su influencia económica será tal que, estos gobiernos pusilánimes darán paso a otro tipo de gobierno.

Lo grave de la situación consiste en que los extremistas no distinguen matices y van de lo sublime a lo ridículo a la misma velocidad

*
Del análisis de Campetrol se deduce que los mayores costos de perforación de pozos serían los de Bolivia, por un valor de US$$11,4 millones por pozo (15% por encima del valor colombiano).

* Fuente de Gráficos: Construcción con base en información de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Petróleos Mexicanos (Pemex), Ecopetrol, Petróleo Brasileiro S.A (Petrobras), Perupetro, Petróleos de Venezuela (PDVSA), Yacimientos Petrolíferos Fiscales, Petroecuador.


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1 comentario:

Mario Riva dijo...

La prima de riesgo supera los 300 puntos, su máximo desde el euro