domingo, 18 de marzo de 2007

Sobre Cuba no se escribe lo suficiente
Sobre Cuba no se escribe lo suficiente. El número de simpatizantes es, cada día menor y aumenta el de acusadores. Para sus seguidores, Fidel Castro es un líder indiscutible e insustituíble, aunque esten conscientes de que ha llevado a Cuba a la peor miseria de su historia.

Miseria, con mayúsculas. Decir que Cuba vivía en la miseria, durante el régimen de Batista, es querer tapar el sol con un dedo.
Fulgencio Batista fué un señor que dió un golpe de estado a un gobierno legitimamente elegido en unas elecciones libres y suspendió las garantías constitucionales, dándole entrada al país a la mafia norteamericana.
De eso trataba la revolución cubana, de la cuál Fidel Castro se ha apropiado, cuando todos sabemos que no fué solamente el “Movimiento 26 de Julio” el que hizo la revolución.

Tal vez la riqueza estuviera mal distribuída, pero decir que el 15% de la población poseía el 98% de la “riqueza” y el 2% restante se repartía la miseria y afirmar que se vivía en una precariedad absoluta es tan falso como increíble. Por favor, lean el informe al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el cuál se dan las cifras aproximadas del estado en que estaba el país al triunfo del primero de enero. Las cifras de desempleo y analfabetismo rondaban los veintitantos por cientos, según el documento citado.

Hoy en día en Cuba no hay analfabetismo puro y duro, pero existe el analfabetismo funcional, que es tan o peor que el primero. La deserción escolar es galopante y sino fijénse bien en la procedencia de los llamados “maestros emergentes”. La bolsa de pobreza es una sola para 11 millones de cubanos y la marginación se mide entre turistas y nacionales. Del trabajo y explotación infantil se pudiera decir mucho.
¿O es que acaso las escuelas obligatorias en el campo (incluyo aqui los 45 días a los más pequeños) no es explotación infantil?
Nadie deja de tener atención médica, pero no hay medicinas y los hospitales se caen de la mugre que los rodea y los invade.

Lo cierto y desesperanzador es que Cuba es hoy el país de mayor equidad en la distribución de la miseria en América Latina, el que posee los servicios de educación primaria y secundaria con más bajo nivel académico. Un país en el cuál los jóvenes no pueden estudiar las carreras universitarias acorde a sus preferencias y tienen que optar por las que le indica la dictadura totalitaria.
La mortalidad infantil aumenta, mientras los médicos sufren al ver como se tergiversan las cifras que salen para el extranjero.

Cuba llegó a tener en la década de los 90 hasta 250 mil desempleados en edad laboral lo que provocó la apertura (controlada) del trabajo por cuenta própia. La distribución de alimentos subsidiados es tan deficiente que aun existen casos de neurítis periférica en muchas zonas rurales y en algunas ciudades de nuestro país. Los casos de dengue y otras enfermedades asociadas aumentan debido a los incomprensibles planes de la agricultura urbana, caldo de cultivo para la proliferación de ratas y hurones.

La verdad, es que deberían ir a vivir allí los que piensen que aquello es el “Paraíso de la Humanidad”, pero de verdad, en un apartamento de microbrigada en Alamar, sin coche y sin prebendas por el solo hecho de no ser nacional. Donde no tengas las comodidades tan imprescindibles como una ducha de agua a presión y tengas que tomar baños con cubos de agua y tal vez gozarías de la satisfacción de conocer, en carne própia, el terrible reparto de la miseria nacional igualitarista, absurda y ridícula (incluyo aqui perro con tripas y sin tripas o picadillo de soja extendido).

Nadie muere de hambe porque el hambre, más que física es síquica y ya se va prolongando por más de 45 años. Acaso la solución es, solo comer lo que nos da el gobierno?

Los niños son tan explotados que en muchas ocasiones los padres se sorpenden de ver, por televisión, a sus hijos menores participando en manifestaciones públicas a las cuales son conducidos por las escuelas sin tan siquiera pedir el consentimiento de los padres, que llegan enterarse con meses de atraso que su hijo fué vacunado contra no se sabe que... y los adolescentes se drogan, como no, en las escuelas en el campo y muchas veces conjuntamente con los profesores, lo que es aun peor y practican el sexo colectivo entre estudiantes y entre profesores y estudiantes.
Nada de esto tiene que ver con la situación geográfica de Cuba.

Es verdad que en aquellos paises, llamados democráticos, falla la libertad de expresión. En Cuba no falla. En Cuba no existe. No es necesario ir a Cuba para verificarlo. Lea los diarios cubanos. Todos dicen lo mismo, no existe uno solo que se atreva a decir algo que no provenga de la versión oficial.

En relación con la homosexualidad podemos decir que a partir del el film “Fresa y Chocolate” ha cambiado un poco la situación. No obstante aun no pueden constituirse en pareja de derecho, porque al fin y al cabo las personas siempre se han constituído, de hecho, en pareja. Lo que si es verdad que no pueden vivir su orientación sexual publicamente sin represión, ni pueden adoptar legalmente.
La prensa pertenece por entero al desgobierno y solo se publican las críticas autorizadas, pero contra el sistema nada.

Expresarte libremente en una tertulia o en un café, o por teléfono con los amigos puedes, siempre que no te importen las consecuencias que esto te pueda acarrear. Recuerden que en Cuba no hay propiedad privada y que por tanto todos sus ciudadanos dependen del gobierno para su subsistencia. Hablar mal de una medida del gobierno puede significar declararte como no identificado con el proceso revolucionario, lo que te puede crear serios inconvenientes en el puesto de trabajo, en caso de que lo que haces valga para algo. De no ser así, y si eres una persona que expersas libremente tus puntos vista, de forma constante, te cargarás de fama en el barrio, primero de protestón, hasta alcanzar la categoría de escoria.

Durante los días más álgidos del llamado “período especial” se hicieron muhas concesiones a los escritores y artistas cubanos, que les permitieron vivir con los lujos “prescindibles” de los que carecían. Pudieron comprar coches de marcas “capitalistas”, remodelar sus casas, vestir con las mejores ropas (también de marcas) y vivir desahogadamente, mientras sus vecinos los veían viajar continuamente al extranjero y pronunciarse polticamente en las “tribunas revolucionarias” del régimen. Nada, que con las “glorias” (dinero bueno) se olvidan las memorias.No soy quién para opinar de los políticos españoles, pero no es menos cierto que los Aznar, Rajoy, Acebes y Zaplana, no son el mejor ejemplo para pronunciarse a favor de los derechos humanos, pero es que un régimen totalitario como el de Fidel Castro, ya de por si, viola todos los artículos de “La Declaración de derechos Humanos” de las Naciones Unidas.
Sinceramente, no creo que baste un año de visita a Cuba, para comprender como se violan los derechos más elementales de los humanos cubanos.

Desde luego que el régimen de Fidel Castro no es una democracia, ni participativa, pero decir que no escapa a la corrupción es como no querer ver la paja en el ojo ajeno.
Los servidores políticos de Fidel Castro son más corruptos que cualquiera de los políticos existentes en el llamado mundo occidental y no escapan de admitir las desigualdades en defensa del régimen o apoyar el tráfico de drogas internacional como vías de romper el “bloqueo imperialista”.

Cuando muera Fidel Castro, no morirá con él la dictadura totalitaria, ni el régimen de oprobio.
La revolución, y lo digo una vez más y no me cansaré de repetirlo, murió cuando Fidel Castro se alió con la Unión Soviética, sin consultar al pueblo cubano,.

La muerte de Fidel Castro solo será el principio del fin, pues un sistema construído, impulsado, vivido y crecido basado en la maldad de un hombre (excluyo exprofeso a sus más cecanos colaboradores) es incapaz de subsistir al empuje de la historia.

La tierra fué plana, porque así lo estipulaba una de las dictaduras totalitarias más extensas de la historia (aunque se movía) hasta que los hombres demostraron lo contrario. Y que conste que la Fé no tiene nada que ver con la actitud de los hombres que la profesan, al igual que las doctrinas de Marx y Engels no tienen nada que ver con las dictaduras totalitarias implantadas en su nombre.

Tengan por seguro, que el pueblo cubano, al cuál pertenecemos todos los que nos reconocemos como tales, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que Cuba vuelva a ser un país libre y democrático.

Espero que algún día, mucho más temprano que tarde, le hagan la visita al sistema totalitario y puedan pasar una temporadita con Fidel Castro y lo puedan abrazar y felicitar por los desatinos del régimen y todo el daño que le ha hecho al pueblo cubano.

Dudo mucho que en un abrazo sincero, de algún cubano de los de a pie, vaya también el del Che, a no ser para sacarle algún dinero. Ni que en ese abrazo se pueda apreciar el de otros pocos, de aquellos que han cambiado la palabra compañero por la tradicional de señor.