martes, 19 de abril de 2011

VI Congreso: Análisis


Segunda parte


En fecha tan temprana como 1975, ya Fidel Castro reconocía que "... En la conducción de nuestra economía hemos adolecido indudablemente de errores de

idealismo y en ocasiones hemos desconocido la realidad de que

existen leyes económicas objetivas a las cuales debemos

atenernos”.

Pasados 37 años de haber pronunciado aquellas palabras, lo único que nos resta decir es que en lugar de dejar los idealismos y atenerse a las leyes económicas objetivas, Fidel Castro hizo todo lo contrario. A ese tipo de indolencia no se le puede llamar "ERROR". Se le debe llamar MALA INTENCIÓN.


Ahora el General-Dictador nos quiere convencer de que no es un problema de "concepto" y que se trata de "cómo, cuando y con que gradualidad" él pretende eliminar la LA. De si se trata, o no, de una decisión aislada; si se trata de la aplicación de medidas imprescindibles para erradicar las distorsiones económicas que la implementación de la LA ha causado en el funcionamiento de la economía y la sociedad... Eso solo tiene una definición: Se trata de un concepto personal, de un dictador, que le importa un bledo los padecimientos del pueblo y que pretende mantenerse en el poder hasta la muerte.


No se trata de que a la "dirección" del país se le ocurra DECRETAR la eliminación de la LA, habiendo creado (o no) las condiciones para hacerlo. El, por ellos llamado "Modelo Económico" no puede ser transformado.

El sistema económico debe ser cambiado, en aras de incrementar la eficiencia y la productividad del trabajo. Solo de esa forma se podrá garantizar la producción, siempre y cuando se respete la ley de la oferta y la demanda. No obstante, para que el cambio suceda, la unificación monetaria debe ser un hecho.

De cambiarse el sistema económico, los salarios se adaptarían paulatinamente al trabajo, en dependencia de la jerarquía y el trabajo desempeñado.


Bajo el totalitarismo la única terapia que existe es la "terapia de la melcocha", que no se siente inmediatamente, pero que al final actúa igualmente en contra de los más necesitados y que por desgracia (y engaño) son los que tradicionalmente han apoyado todas las locuras económicas que los hermanos dictadores han ensayado durante 50 años.


El totalitarismo no puede dejar más desamparado al pueblo cubano. Ha llegado al límite de lo in-humanamente posible. El sistema de atención social es un descalabro totalmente desorganizado, que ahora nos dicen que "están re-organizando". Cuantas veces nos han repetido el mismo cuento?

Si, los jubilados de hoy solo cuentan con un retiro nunca superior a los 250 pesos (nacionales) como promedio general: Es imposible imaginar como apoyarán a las personas que no tengan otro sostén que la LA.


Estar de acuerdo con lo que plantea el informe central, en relación con el reordenamiento de la fuerza laboral, para reducir las plantillas (del sector estatal) infladas, por el desgobierno durante más de 50 años, debemos entonces estar de acuerdo también con esperar otros 50 años. De esa forma, sin prisas, pero tal vez con las pausas que estimen los "futuros dirigentes", el ritmo estará determinado por la incapacidad y no por las condiciones requeridas.

Esas condiciones están presentes en nuestros días y no pueden, ni deben esperar a que otra crápula (que seguramente asumirá el poder tras la desaparición física de Fidel y Raúl Castro) continúen explotando in-misericordemente al pueblo cubano.

A estas alturas del presente análisis surge una pregunta muy importante.

Si la flexibilización del trabajo en el sector no estatal, a la cual se han acogido 200 mil trabajadores en los últimos 6 meses, constituye una alternativa laboral amparada por la legislación laboral vigente: Tendrán los trabajadores la posibilidad de afiliarse y/o, crear nuevos sindicatos?

Será que en verdad las autoridades (a todos los niveles) apoyarán, respaldarán y protegerán a los trabajadores?

Será que los anteriormente señalados solo están interesados en el estricto cumplimiento de unas obligaciones tributarias onerosas?

Miente descaradamente Raúl Castro cuando dice que el Estado continuará asegurando de manera gratuita los servicios de salud y educación. En un sistema social donde las personas naturales no tienen independencia económica, los servicios públicos se pagan entre todos los ciudadanos.

Es totalmente injusto que aquellos que trabajan de forma independiente al gobierno se encuentren obligados a pagar las gratuidades que pretende mantener el desgobierno. De manera que si la seguridad y la asistencia social prácticamente no existen o se están re-organizando: Como puede afirmar Raúl Castro, que va a proteger a la población utilizando algo que no existe o está desorganizado? Cuantos lustros más tendrán que esperar los cubanos?

La cultura física es una falacia monumental. Simplemente no existe en Cuba. El deporte masivo es otra falacia totalitaria. En Cuba el deporte es selectivo y no se masas.


Por desgracia, Cuba no es, ni uno de los países más seguros, así como tampoco es de los más inseguros. Ahora bien, hasta hace muy poco existió un apoyo al narcotráfico, auspiciado por la crápula des-gobernante. Eso puede catalogarse como el "Non plus ultra" del complicismo. El crimen organizado desde dependencias estatales, no permite que se desarrolle en el país ningún otro engendro, tan siquiera parecido.


Los niños mendigos que proliferan en países del tercer mundo no existen en Cuba. Los niños de nuestro país mendigan lo que no tienen. El problema consiste en que no se puede culpar a los padres. Los culpables son los des-gobernantes que, viviendo lujos inmerecidos se han olvidado que los niños necesitan juguetes y chucherías. Al se todos los ciudadanos económicamente dependientes del des-gobierno, los padres no tienen la posibilidad de COMPRAR los chuches o los juguetes que sus hijos precisan.


El trabajo infantil fue una institución hasta hace muy poco tiempo en las tristemente famosas escuelas en el campo. Aun existen las escuelas al campo, aunque su leitmotiv (ya en desuso) fuera el de evitar que los niños asistieran a las actividades de la "Semana Santa".


Se acabarán los "juicios sumarísimos"? Se acabarán las cárceles que no por dejar de no ser clandestinas, los familiares no saben donde se encuentran los reclusos?


Largo plazo son 50 años. A que le llama mediano plazo para poder solucionar las cinco décadas de "confusiones e improvisaciones". Serán acaso 25 años más? Acaso Raúl Castro cree verdaderamente que bajo el sistema totalitario puede existir una institucionalización? A mi forma de ver e interpretar el presente informe, no me queda otro remedio que decir que Raúl Castro es un loco mucho más peligroso que su hermano. Fidel Castro prometía. Raúl nos miente ex profeso.


Otra de las tantas mentiras de Raúl Castro, en el informe, nos dice que "la experiencia práctica nos ha enseñado que el exceso de

centralización conspira contra el desarrollo de la iniciativa en la

sociedad y en toda la cadena productiva, donde los cuadros se

acostumbraron a que todo se decidiera “arriba” y en consecuencia,

dejaban de sentirse responsabilizados con los resultados de la

organización que dirigían".

Medio siglo para darse cuenta de algo tan simple.

Los "cuadros" no se acostumbraron a que todo se decidiera desde arriba. Eran obligados a ello. Ay de aquel que se atreviera a lo contrario!


Donde Raúl Castro expresa (leyendo el informe) que sus "empresarios" se acomodaron a la tranquilidad y seguridad de la espera, desarrollaron alergia por el riesgo de adoptar decisiones, de acertar o equivocarse, en un sistema totalitario debe traducirse en FUNCIONARIOS.

Existe una diferencia sustancial entre los empresarios de sistemas democráticos, de economía de mercado y los de sistema totalitario, donde no existe la economía de mercado.

Los primeros, por regla general son personas jurídicas que representan a un colectivo que casi nunca coincide con el gobierno del país en cuestión. Los segundos son igualmente personas jurídicas, que representan a un gobierno.


Es precisamente por eso, que los funcionarios (empresarios) son incapaces de improvisar o de tomar decisiones inconsultas.

Va a ser verdaderamente difícil cambiar la mentalidad o regular las facultades y las funciones.


Vuelve a mentir, deliberadamente, Raúl Castro, cuando dice que ya se viene avanzando en esa dirección.


Luego, se refiere al mal hábito de lo que se empeña en catalogar como "reunionismo". Se refiere al exceso de reuniones, chequeos y otras actividades, creadas como consecuencia de las arbitrariedades del desgobierno en lo concerniente, no solo a la economía, sino a toda la esfera del sistema. Raúl Castro no debe culpar a los dirigentes intermedios y de base por la falta de exigencia.


Son precisamente los máximos dirigentes del sistema los responsables de semejante descalabro.

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