domingo, 17 de abril de 2011

VI Congreso: Análisis



ANALISIS

Primera parte


Muy tardíamente comenzó, en Cuba, la reunión de los totalitaristas neo feudales que detentan el poder hace más de 50 años. De cumplir los estatutos, de lo que ellos catalogan "partido político", éste debía ser el noveno o el décimo "congreso".

Escogieron el día 16 de abril como la fecha de inicio. Ese día de 1961, a la sombra de una inminente "invasión", Fidel Castro no dejó pasar la ocasión para, ante un pueblo enérgico y viril, que lloraba las muertes causadas por los ataques de la aviación anti-totalitaria, proclamar de forma inconsulta, el carácter socialista de un sistema que ya se venía aplicando paulatinamente desde el primero de enero de 1959.

Fidel Castro dijo ese día:

“Eso es lo que no pueden perdonarnos..." Se impone una simple pregunta: Perdonarnos qué? El haber confiscado las propiedades norteamericanas sin compensación? Con compensaciones ridículas y sin primar conversaciones gubernamentales? Perdonar el intentar introducir en el hemisferio occidental un sistema autocrático, mucho peor que las dictaduras militares golpistas, a las que no nos acostumbrábamos?

La retórica de Fidel Castro, envolvente y malintencionada, nos decía que lo que acontecía en Cuba era en favor de la democracia de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y estuvimos dispuestos a dar la vida...

Los que no murieron en aquella contienda, tuvieron que vivir en cadenas y oprobios sumidos durante más de cinco décadas o huir de aquella aberración. Y no me estoy refiriendo a los compinches del otro dictador, Fulgencio Batista.

Que nadie se llame a engaño. Los que combatieron en Girón, no lo hicieron en defensa de ningún socialismo. Muy por el contrario, estaban defendiendo (sin saberlo) una dictadura llamada "del proletariado", pero dictadura al fin y al cabo.

El pueblo de Cuba ha tenido que presenciar una "revista militar" previa al inicio, de la muy atrasada reunión. Esa pantomima teatralizada es la prueba fehaciente que en Cuba no cambiará absolutamente nada mientras vivan los hermanos dictadores. El gasto de dinero, por ese concepto, es una burla macabra a las vicisitudes del cubano común, en una época de penurias, acentuadas por un desgobierno que en vez de hacer, se deshace en verborrea de lo que se debe hacer, sin hacer nada. El desgobierno de Raúl Castro ha superado la "Ley" de la "negación de la negación".

El Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del, por ellos llamado Partido, supuestamente constituye el tema principal del evento. En contraposición a las palabras pronunciadas en el informe, el pueblo de Cuba sabe perfectamente que, después de cinco lustros, cifrar grandes expectativas, en lo que decidan los viejos camajanes, es solo apto para creyentes.

Si todo el trabajo (léase pérdida de tiempo) que se han tomado para debatir (163 mil reuniones y 3 millones de intervenciones) el "proyecto" lo hubieran dedicado a trabajar en la agricultura, tal vez se hubiera paliado la escasez de alimentos que sufre el pueblo.

Pero es que estas reuniones no son nada nuevo. No son más que la repetición de los métodos tradicionales de la dictadura. Lo único que pretenden es el compromiso obligatorio (luego de la participación (cuasi-forzada). No es otra cosa que la demostración, por parte de la dictadura, de su capacidad para mantener el control sobre la población ante cualquier asunto y sobretodo el control necesario ante la implantación del llamado "Modelo Económico y Social" que comenzará a implementar el régimen inmediatamente después de concluida la reunión.

Para el desgobierno, los resultados de los debates (pérdida de tiempo en reuniones) siempre ha constituido un instrumento de trabajo. Saber lo que piensa la masa popular es imprescindible para mantener el control. Las encuestas no son fiables.

En un verdadero y jamás visto ejercicio autocrático, el desgobierno le impone al pueblo sus lineamientos y de la misma forma se encarga de hacer entrar "por el camino correcto" a aquellos que sean capaces de manifestar dudas, modificaciones, insatisfacciones o (en el caso de los más ingenuos), manifestar sus discrepancias.

La reunión de los neo feudalistas se encuentra llena de contradicciones. Solo para mencionar una de ellas, debemos referirnos a lo que el dictador de turno llamó "la confianza y unidad "mayoritaria". Según él, todos los planteamientos "sin exclusión alguna" fueron incorporados al "análisis".

Sin embargo, trece párrafos más adelante, en el informe, dice: "...es necesario explicar que algunos pronunciamientos no se ven reflejados...", "... ya sea porque se requiere profundizar en la temática, al no disponerse de las condiciones requeridas o en otros casos, por entrar en abierta contradicción con la esencia del socialismo, como por ejemplo, 45 proposiciones que abogaron por permitir la concentración de la propiedad".

Palabras de Raúl Castro: "... como tendencia existió en general comprensión y apoyo al contenido de los lineamientos, no hubo unanimidad ni mucho menos y eso era precisamente lo que necesitábamos, si de verdad pretendíamos una consulta democrática y seria con el pueblo.

La eliminación de "La Libreta de Abastecimiento" (LA) fue el asunto que más intervenciones provocó en los participantes. No solo las dos generaciones que menciona Raúl Castro en el informe son las que han sufrido la vejación que supone el no poder elegir el que comprar o el que vender, ni el que vestir o que calzar. Comencemos por decir que la primera generación que sufre aun los efectos del desabastecimiento es la llamada "generación del centenario", cuyos integrantes hoy por hoy se encuentran cursando la quinta edad (de los 80 a los 100 años de vida). Le sigue la generación compuesta por los hijos de la anteriormente mencionada generación, que hoy en día andan entre los 60 y los 80 y responden a la cuarta edad. Luego viene la generación de los nietos, que se encuentran en edades comprendidas entre los 40 y los 60 y constituyen la verdadera tercera edad. Aun nos faltan por contar la generación de los biznietos, cuyas edades fluctúan entre los 20 y los 40 años y a la cual le corresponde la segunda edad. Por último tenemos la nueva generación, la de los choznos, que va desde los primeros meses de nacidos hasta los 20 años de edad. Constituyendo la primera edad del ser humano.


No es necesario que el General-dictador nos recuerde lo nocivo de su práctica durante más de 50 años. El, para suerte suya, y de los suyos, jamás ha tenido que depender la de LA para desayunar, almorzar o comer. Los precios de los productos, aunque muchos hayan ido desapareciendo en la medida que se perpetuaba el régimen en el poder, han sido tan irrisorios como los salarios que ha pagado el desgobierno en igual cantidad de años. Ese, y no otro, es el verdadero inmovilismo del sistema y no del régimen.


Ese engendro de distribución fue introducido en 1962, no con una vocación igualitaria, sino como la forma más eficaz de paliar el des-abastecimiento provocado por las leyes anti-económicas promulgadas por el régimen. Esas leyes provocaron el aumento de la capacidad adquisitiva de un por-ciento de la población muy superior a aquel 25% de pobreza de solemnidad que recogía el informe al primer congreso del mismo partido que hoy nos viene con el "cuento de la puerca".


Ahora, cuando la soga aprieta el pescuezo, es que se vienen a dar cuenta de que es una carga insoportable. La incompetencia y la corrupción son tan grandes en las filas del Partido, que ni la "generosa" ayuda chavista les sirve para capear el temporal de la incompetencia y piden agua por señas de forma aun más ridícula de cuando la pedían en 1992, a los gobernantes de España y Canadá.


El informe expresa también, de un principio socialista que jamás ha tenido el régimen totalitario. De cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en Cuba jamás ha existido un sistema socialista

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