viernes, 21 de noviembre de 2008

Tariq Ali, el Pirata del Caribe, Tatanca Jotanca y Fidel Castro.

Comentarios sobre el libro de Tariq Ali. Piratas del Caribe. El eje de la esperanza. Editorial Foca, Madrid 2008. www.foca.es

Hay que ver, que cuando se quiere escribir bazofia no hay quién le aguante las manos a Pascual Serrano ni al otro escritorzuelo llamado Tariq Ali.

Si de democracia se trata, debemos hacer un aparte con el régimen de Fidel Castro. Fidel Castro jamás ha sido elegido democráticamente por su pueblo. En Cuba, el régimen totalitario de Fidel Castro y su hermano Raúl, han inventado una suerte de elecciones de partido único, de las cuales siempre surgen los mismos dirigentes.

Son tan estúpidos que no se atreven a mencionar el nombre del único anti-demócrata (Fidel Castro) que no ha convocado a su pueblo a revocarlo.

Entiendo perfectamente que los enamorados de ideas socialistas, pretendan defender todo aquello que se le parezca. “Los que siendo jóvenes, no tengan ideas de izquierdas, es porque no tienen corazón. Aquellos, que siendo adultos, no tengan ideas de derechas, es porque no tienen cerebro”.

Tariq Alí, aunque coqueteaba con los sectores de la izquierda indígena Aymará boliviana en 1967, le faltó algo (¿sería corazón?) para unirse al movimiento de liberación liderado por el Che Guevara y deliberadamente no refleja en su “obra” los dos, tres y muchos más Viet Nam regados por Fidel Castro alrededor del Globo Terráqueo.

La conclusión de Tariq Alí es confusa: No se puede negar que la América del Sur está protagonizando una revolución de corte democrático sin precedentes en la historia.

Donde Tariq se equivoca es al incluir al Genio del Mal, junto con Tatanca Jotanca y el Pirata del Caribe.
La esperanza no está en el sistema impuesto, a su pueblo, por Fidel Castro. La esperanza radica en lo que, los gobiernos elegidos democráticamente, puedan hacer en beneficio de sus pueblos.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Poco importa la Opinión de Fidel Castro

El Secretario General del Partido Comunista de Cuba dice que algunos países, a juzgar por declaraciones recientes, lo apoyan. ¡Que iluso! Se niega a reconocer que ya los gobernantes de esos países no están contando con el. ¿Hacia donde puede conducir el camino que debe tomar Cuba, que no sea hacia el capitalismo? El único mérito que se le puede reconocer al pueblo cubano, es el de haber aguantado a pie firme una dictadura totalitaria que lo ha sumido en la más descalabrada de las miserias.

Sr, Fidel Castro, basta ya de slogans chovinistas.

Aqui, el único que pretende olvidar las personas asesinadas o desaparecidas en el Estrecho de La Florida tu y tu régimen de oprobio.
¿A cual soberanía y a cual justicia te refieres?
¿A la soberanía de hacer y dictar tu voluntad como y cuando te conviene? A ti no se te puede ofrecer nada más que la muerte, que ni con eso podrá resolver los problemas (creados por ti) el pueblo cubano.
¿Que es lo que pretendes con tus apocalípticas reflexiones?
¿Acaso más de la misma receta totalitaria para el pueblo de Cuba?

Comentando sobre guiños:
¿No es el desgobierno de tu hermano el que está coqueteando, como antaño lo hacía (con los soviéticos) con los rusos?

Déjate de payasadas y di la verdad. Las economías de los países desarrollados se encuentran en recesión y no tambaleantes como dices. No pretendas, mediante articulitos, engañar a los pobres de la tierra. Díles que la economía tambaleante es la del desgobierno cubano, que no sabe como va a dar solución a los 10 mil millones de CUC* (risas prolongadas) de pérdidas causadas por los tres huracanes de la temporada.

¿Que pasa, anciano, ya no te atreves a llamar a los países del tercer mundo por el nombre de “subdesarrollados” y ahora les tratas de “economías emergentes”?

Está bueno ya de llantos y plañiderismos acerca de los recursos naturales (que tanto has destruido en Cuba sin importarte) o la ecología (que hasta faunas extrañas introdujiste en Cuba para saciar tu apetitos de cazador frustrado).

¿Que pintarían países como Cuba o Haití en una reunión de países desarrollados?

¿Que pintarían esos 150 Estados con peores problemas, que no iguales?

Esos jamás han tenido derecho a decir una palabra sobre el orden financiero internacional, ni falta que les hace. Primero tendrían que poner orden, de todo tipo, en sus países y agradecer a los países ricos la ayuda que, interesada o desinteresadamente les ofrecen. De lo contrario se seguirán muriendo de hambre.

Mañana se inicia la reunión del G-20 en Washington. Bush está peor que tu. Al pobre no se le ocurre nada, pero me imagino que se ha dado cuenta (tu también te has dado cuenta) que su administración ha sido un desastre, no solo para su país, sino para el mundo entero.
Parece que no calculó, cuando dió inicio a la guerra de Irak, que los especuladores de los precios del petróleo le harían la contrapartida aumentando progresivamente desde el año 2003, hasta sobrepasar la barrera de los 150 dólares el barril y de esa forma desestabilizar el sistema financiero internacional.

Dando seguimiento a tus chocherías de viejo decrépito, te diré que, en Cuba, la caña de azucar se cortaba a mano porque habíamos heredado una industria agro-azucarera basada en el trabajo de mano de obra esclava. Que por cierto, era la única forma que el azúcar diera lucros. Me imagino que después de 50 años ya hayas caído en cuenta, pero lo único que hiciste durante todo ese tiempo fue gastarte el dinero del pueblo cubano, en cualquier cosa menos en desarrollar su economía.

No te falta razón al decir que aquellos que sueñan que con un cambio de mando se resuelva el problema. Aplícate el cuento. Para Cuba es más fácil cambiar, no de mando, sino de sistema; para lo cual deberían desaparecer todos aquellos que, aunque no piensan igual que tu, te siguen los pasos.

¿Acaso el capitalismo del siglo XIX se parece en algo al de nuestros días?

El sistema capitalista no va a desaparecer. Necesita reformas que lo protejan de los nuevos corsarios y piratas. Y no me estoy refiriendo a los piratas somalíes, que actúan según los canones de los siglos XVI y XVII. Me estoy refiriéndo a los especuladores.

No es necesario conocer intimamente el pensamiento de Obama, para saber que no puede cambiar el sistema, pero si aportar ideas para su perfeccionamiento.
La historia de los últimos 50 años en Cuba, demuestra que ni las Unidades Básicas de Producción Agropecuarias (UBPC), ni el perfeccionamiento empresarial, ni los organopónicos urbanos, ni entregar las tierras en usufructo son medidas que resuelvan el problema de la libreta de abastecimiento.

Seguiremos observando con muchísima atención tu demejoramiento progresivo y lo único que podemos desearte es que sea lo suficientemente prolongado para que ni escribir puedas.

*CUC es una moneda inventada por el desgobierno cubano para robarle al pueblo y a los turistas extranjeros, que nada tiene que ver con la moneda nacional cubana, que es en la que le pagan al trabajador cubano. El trabajador cubano tiene que cambiar sus pesos (moneda nacional de Cuba) en CUC, para poder comprar en las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD). El cambio oscila, especulativamente a voluntad del desgobierno, entre 25 y 27 pesos por un CUC. El salario promedio del cubano es de 300 pesos, moneda nacional. A nadie le pagan en CUC. Los precios de los productos que se ofertan en las TRD están gravados en un 240% de su costo de adqusición. O sea: Un par de zapatos, que al por mayor cueste comprarlos (en el extranjero) a 20 dólares, en las TRD su precio sería superior a 70 CUC.

domingo, 9 de noviembre de 2008

La Intervención norteamericana en la Guerra de Independencia de Cuba y los rencores colaterales


El General Calixto Garía Iñiguez
a la derecha del General William Ludlow

El periodista Will Weissert, en un trabajo publicado el “El Nuevo Herald”, bajo el título “Rencores por batalla de 1898 siguen vivos en Cuba”, pide que nos olvidemos del bloquebargo económico impuesto por el gobierno de los Estados Unidos al régimen totalitario de Fidel Castro y pretende demostrar que las consecuencias directas de lo que ocurre en Cuba provienen de la intervención militar yanqui en la guerra de independencia de los cubanos.

Muy escuetamente, dice el Sr. Weissert que “…Si bien todo empezó como una guerra por la independencia de Cuba, los estadounidenses les prohibieron a los cubanos ingresar a Santiago y negociaron ellos mismos la paz con España…”

La Guerra de Independencia de Cuba se encontraba acéfala en esos momentos. Los dos principales artífices de la misma habían muerto en combate. José Martí en Dos Ríos y Antonio Maceo en Punta Brava.
Muerte de Martí en Dos Ríos
Los norteamericanos enviaron un “mensaje a García”, en el cual le solicitaban la cooperación de sus fuerzas en apoyo al desembarco, por las costas orientales de Cuba.
El General García, a la sazón Lugarteniente General del Ejército Libertador, sin consultar previamente con el General en Jefe, Máximo Gómez, ni con el Presidente de la República en Armas, accedió a tal petición. Luego alegó que no había tiempo que perder pues la situación militar de los mambises se deterioraba después de la caída en combate de Maceo el 2 de diciembre de 1897.
Muerte de Maceo en Punta Brava
Lo que no recoge la historia es, que jamás el gobierno de los Estados Unidos de Yanquilandia había reconocido al Gobierno de la República de Cuba en Armas.
De haberlo hecho, le hubiera correspondido entrar en Santiago de Cuba al Presidente cubano (de la República en Armas) y al General en Jefe Máximo Gómez. No obstante, fue Calixto García Iñiguez el que entró en Santiago de Cuba, acompañado de su Estado Mayor.
Lo que no permitió el Gobierno de Yanquilandia fue la entrada de las tropas mambisas en la ciudad.
El General Máximo Gómez Baez,
a caballo
Al no estar reconocido el Gobierno de la República en Armas, los norteamericanos no se vieron nunca en la obligación de convidar a nadie a la firma de los acuerdos de paz con España.

Calixto García fue invitado, bajo la condición de no tener ni voz, ni voto. Ante ésta situación y reconociendo que había cometido una indisciplina que había puesto la libertad de Cuba en una situación de limbo político, no aceptó la invitación y escribió una carta de desagravio.







 
Después de cuatro años de estar gobernando Cuba y ante el esfuerzo de los patriotas cubanos por alcanzar la independencia, los Estados Unidos de Yanquilandia fueron “magnánimos” y concedieron la independencia bajo la condición de una Enmienda propuesta por el Senador Platt, en la cual, entre otras tantas cosas, quedaba en suspenso la situación territorial de la Isla de Pinos, la imposición de tres bases norteamericanas en suelo cubano, supuestamente carboneras (pues en aquella época aun los barcos se movían con ese tipo de combustible), así como el derecho (humillante) de intervenir en los asuntos internos de Cuba cuando se les antojase.
Senador Orvill H. Platt
La guerra comenzó con el hundimiento del barco militar estadounidense Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898, cuando la nave protegía los intereses norteamericanos en Cuba. Murieron 267 estadounidenses.

Uno de los tantos hechos diluidos en la historia. ¿Qué necesidad tenían, los españoles, de hacer explotar un acorazado en plena bahía de La Habana? Mayores motivos hubieran tenido los mambises en tal empeño. Lo que al parecer está claro (en nuestros días) es que aquello no pasó de un accidente, aprovechado hasta las máximas consecuencias por, el gobierno y la prensa de Yanquilandia, para desatar, no la primera guerra de expansión territorial (ya le habían arrebatado a México más de la mitad de su territorio), pero sí una de las tantas a nivel mundial.
Un detalle muy importante, en los tiempos que vivimos es, que la mayoría de los 267 norteamericanos que murieron eran negros.

Dice Weissert que “…El pacto de libertad y fraternidad se diluyó pronto y las intervenciones estadounidenses facilitaron la instalación de una serie de gobiernos débiles y corruptos…”
Si alguna vez existió un pacto de libertad y fraternidad, no tuvieron tiempo de ponerlo en práctica. Las leyes impuestas por los norteamericanos, resultantes de los acuerdos de paz con España, preveían el respeto por las propiedades de los comerciantes y terrateniente españoles. No hubo compensación de guerra de los vencidos españoles a los cubanos, pues estos, al no ser reconocidos como vencedores, nada tenían que reclamar.

Los jefes mambises, en su mayoría de las provincias orientales, habían quedado arruinados después de la guerra. De esta forma y comprando, al barato, los norteamericanos se hicieron dueños de la mayor parte de las tierras productivas orientales, dedicándolas (en su mayoría) a la producción de caña de azúcar.

La economía continuaba prácticamente en manos españolas, mientras que los que dirigían la política eran unos muertos de hambre, llenos de glorias no reconocidas, pendientes de una espada de Damócles a la primera que no correspondiera a las exigencias yanquis. Debilidad, corrupción y mucho odio de los cubanos (de todas las denominaciones) hacia lo que consideraban una traición de los llamados “campeones de la libertad”.
Hasta que apareció Fidel Castro, dice Weissert.

Desde el inicio, Fidel Castro demostró ser un avezado político. Demagógicamente vinculó la revolución (que fue de todos los cubanos y no solamente de Fidel Castro) a la lucha por la independencia de 1898. Claro está, Fidel Castro, ni ninguno de los líderes de los grupos insurreccionales (como pudiera haber sido el Directorio 13 de Marzo) había pactado, esta vez, con el gobierno de Yanquilandia. El único que había hecho el intento de que los yanquis intervinieran en la revolución, había sido Raúl Castro, cuando el famosos secuestro de los norteamericanos de la Base Naval de Guantánamo.

Weissert afirma que: “…El resentimiento de los cubanos con el gobierno estadounidense data de antes de Castro. Muchos cubanos piensan que la isla se hubiese independizado de España sin necesidad de una intervención estadounidense…”

Hay muchos que piensan y así nos lo han inculcado desde que tengo uso de razón, que los mambises hubieran ganado la Guerra de Independencia a España, sin la intervención de los Estados Unidos de Yanquilandia. Nada más falso.

España aun era una potencia mundial y tenía recursos suficientes para mantener un ejército de un millón de hombres en la isla de Cuba. Sin embargo, en las filas cubanas predominaba el desaliento al no estar presente José Martí, el aglutinador de todas las fuerzas mambisas y faltar el brazo ejecutor, Antonio Maceo. Los recursos escaseaban.

El gobierno de los Estados Unidos de Yanquilandia no colaboraba con la insurrección cubana desde su territorio. Todo lo contrario, cada vez que podía requisaba los alijos de armas y estipulaba grandes multas a los “traficantes” (mambises).

La política de reconcentración de Valeriano Weyler había exterminado los campos cubanos y la tea incendiaria de Máximo Gómez había acabado con lo poco que quedaba. Los mambises se morían de hambre.

Weissert cita a un profesor de la Universidad de Carolina del Norte, llamado Luis Pérez, el cual dice lo siguiente: “…el episodio de 1898 afectó tanto las aspiraciones de los cubanos de controlar su propio destino que sigue teniendo un importante impacto en la sociedad cubana. Agrega que Fidel y Raúl Castro fueron un producto del malestar generado por la batalla de la Loma de San Juan, no los causantes de ese enojo…”

Discrepo con el Profesor Luis Pérez. Fidel y Raúl Castro no son un producto del malestar generado por la Batalla de la Loma de San Juan. Ellos lo que han sabido hacer es utilizar, en beneficio propio, los efectos históricos de la intervención norteamericana en Cuba.

Potencial del agua del mar, como combustible

Se llaman hidratos de gas, y "pueden convertirse en una de las principales fuentes de energía si se desarrollan técnicas económicamente rentables para extraer su metano", según el Departamento de Interior norteamericano.

"En colaboración con un buque oceanográfico ruso, acabamos de confirmar la presencia de abundantes depósitos de hidratos de gas en el mar de Alborán", explica Menchu Comas, investigadora del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC) y delegada española en el comité científico del Programa Integrado de Perforación Oceánica (IODP), un consorcio internacional dedicado a explorar las altas profundidades del subsuelo marino.
"Los hidratos de gas son probablemente una de las principales reservas de hidrocarburos que quedarán disponibles a largo plazo", prosigue Comas. "Ya sabíamos que había hidratos de gas en el Golfo de Cádiz, así que ya podemos afirmar que todo el litoral meridional español abunda en reservas"

El más común de estos compuestos, tanto en España como en el resto de los depósitos marinos que se han hallado en el mundo, es el hidrato de metano. Su estructura es bien curiosa: 20 moléculas de agua se disponen en los 20 vértices de un dodecaedro, formando una auténtica jaula que atrapa a una molécula de metano. Es una especie de hielo que ocupa los poros de los sedimentos oceánicos, y sólo es estable a profundidades de más de 500 metros (de agua).
Los científicos calculan que los hidratos de gas del planeta contienen más de 10 billones de toneladas de carbono (en forma de metano), entre el doble y el triple que la reserva mundial de combustibles fósiles (donde el carbono está en forma de petróleo, carbón y gas natural). En rigor, los hidratos de gas son también combustibles fósiles, porque su metano proviene de la actividad de antiguas bacterias.

Los depósitos de esta posible fuente energética están repartidos por los sedimentos oceánicos de los litorales continentales -a veces enterrados 1.000 metros bajo el suelo marino-, y también en las regiones polares.

El Congreso norteamericano aprobó en 2000 un programa de investigación sobre los hidratos de gas, y el departamento de Energía de ese país financia actualmente cinco proyectos científicos para evaluar "su potencial energético, su seguridad y el impacto ambiental de su exploración y desarrollo". Al frente de uno de ellos está Stephen Kirby, del Geological Survey del Gobierno estadounidense (USGS). ¿Cuáles son los principales problemas técnicos que quedan por resolver para plantearse la explotación industrial de estas reservas?

"Hay tres problemas principales", responde Kirby a EL PAÍS. "El primero es encontrar depósitos de hidratos de gas que estén lo bastante concentrados como para ser comercialmente viables. Hasta ahora, los depósitos terrestres de la región ártica son los únicos que presentan una saturación de hidratos en el sedimento lo bastante alta como para considerarlos un objetivo industrial a día de hoy. Ciertas estructuras oceánicas en el mar de Bering, llamadas vamps [por 'anomalías de velocidad y amplitud'], también pueden revelarse como un objetivo con fines prácticos".

"En segundo lugar", prosigue el investigador norteamericano, "necesitamos aprender cómo se puede operar de manera económicamente rentable en condiciones de alta profundidad, más de 500 metros, que es donde están la gran mayoría de los depósitos de hidratos. Y en tercer lugar hay que desarrollar mejores técnicas para extraer gas natural de la descomposición de los hidratos de gas". Hasta el momento se han probado dos métodos de extracción en condiciones reales, utilizando un depósito experimental en el delta del río Mackenzie canadiense. El primero es la "despresurización". Se taladra un agujero en la capa de sedimentos que contiene los hidratos de gas para reducir la presión.

Los dodecaedros que forman la jaula son un modo especial de congelación del agua, que se forman a temperaturas superiores a los 0ºC, pero sólo gracias a las altas presiones reinantes en las profundidades. Al bajar la presión, por lo tanto, la jaula se disgrega y deja escapar la molécula de metano. El gas sube entonces por una tubería. El segundo método se llama "inyección térmica" y consiste en bombear agua caliente dentro del sedimento en cuestión. Como pasaba antes con la reducción de la presión, también el aumento de la temperatura desestabiliza la estructura del hidrato de gas, el metano se libera y es recogido por una conducción.
Un tercer método se ha probado útil, pero sólo en condiciones de laboratorio. Consiste en inyectar dióxido de carbono para intercambiarlo por el metano en el interior de las jaulas. Si este método llegara a generalizarse, tendría la ventaja añadida de servir como una trampa para secuestrar bajo el mar el dióxido de carbono atmosférico, el principal gas de efecto invernadero que está detrás del cambio climático.

Las petroleras Chevron, Shell, Petrobras y Statoil también colaboran en las investigaciones, aunque no aspiran a una aplicación industrial inmediata.
"El principal problema para la utilización industrial de los hidratos de gas es que ocurren como menas finamente dispersas por los sedimentos del suelo oceánico", dice a EL PAÍS Martin Hovland, investigador de la petrolera de origen noruego Statoil. "Es sabido lo difícil que resulta extraer menas dispersas de tierra firme, por ejemplo en las minas abiertas de oro y cobre. Si uno tiene que procesar grandes cantidades de sedimentos en aguas profundas, el gasto energético no compensa realmente".. "Por lo tanto", prosigue Hovland, "mi opinión es que los hidratos de gas seguirán siendo una destacada oportunidad de investigación para los científicos académicos durante mucho tiempo. Del mismo modo, hay un montón de oro y aluminio en este planeta, pero cuesta demasiada energía extraerlo y refinarlo".

También investigan en hidratos de gas los servicios geológicos de los gobiernos de Canadá, Alemania, Rusia y Japón. Australia abrió el mes pasado una instalación especial de alta presión dedicada a investigar la formación y la transportabilidad de los hidratos de gas. También el mes pasado, los ministros de energía de Japón y Estados Unidos firmaron un convenio con el mismo fin, que incluye estudios de campo en las reservas del norte de Alaska.

A finales de la década pasada, investigadores de la Universidad de Moscú y el Instituto Tecnológico Geominero de España, a bordo de un buque oceanográfico ruso, descubrieron abundantes depósitos de hidratos de metano en el golfo de Cádiz, a una profundidad de 900 metros. Repsol tiene plataformas en la zona, pero a sólo 100 metros de profundidad. A estos depósitos se unen ahora los recién descubiertos bajo el suelo del mar de Alborán.
Los hidratos de gas pueden liberar al mar grandes burbujas de metano (a veces llamadas volcanes de fango), lo que les ha procurado una publicidad no solicitada. "Las burbujas de metano procedentes del suelo oceánico", anunció en 2003 el servicio de noticias del Discovery Channel, "pueden ser responsables de los misteriosos naufragios en el Triángulo de las Bermudas, según ha confirmado una investigación australiana".

La investigación australiana se queda en realidad muy lejos de confirmarlo, pero la historia ha calado lo bastante como para merecer un desmentido oficial del USGS norteamericano. Bill Dillon, geólogo del USGS, afirma: "La evidencia indica que el colapso y la liberación abrupta de metano, debida a la disgregación de los hidratos de gas, ocurrió hacia el final del último periodo glacial, hace unos 15.000 años, cuando mucha agua oceánica estaba retenida en forma de grandes hojas de hielo continentales, y por tanto el nivel del mar bajó mucho. El menor nivel del mar implicó menores presiones sobre los sedimentos, lo que desestabilizó los hidratos y liberó el metano en forma de burbujas".

Es cierto que las aguas del sureste de Estados Unidos, que forman el vértice occidental del Triángulo de las Bermudas, son particularmente ricas en sedimentos con hidratos de gas. Pero, cuando salieron de allí las burbujas de metano capaces de causar naufragios, "el barco más avanzado técnicamente era un tronco de árbol hueco", como señala Dillon.
Las burbujas de metano, en cualquier caso, tienen interés para los científicos del clima, porque el efecto invernadero del metano supera en 21 veces al del dióxido de carbono. Y los hidratos de gas almacenan una cantidad de metano 3.000 veces mayor que el disuelto en la atmósfera. Los futuros métodos de extracción, por tanto, deberán poner un especial cuidado en evitar fugas a la atmósfera.

Los hidratos de gas se conocían como curiosidades académicas desde el siglo XIX, aunque no recibieron la atención de la industria hasta los años treinta, cuando se comprobó que causaban atascos en las conducciones de gas natural, que por entonces empezaban a extenderse a latitudes relativamente frías. La capacidad del agua para congelarse en jaulas dodecaédricas por encima de los 0ºC fue conocida originalmente como un engorro para la industria energética. Pero esa misma capacidad puede convertirse en el petróleo del futuro.

 
Funciona con Agua Salada
920 Caballos de Fuerza
Acelera 100 KPH en 2.8 segundos                                                                             

 

El gran secreto de este e-Sportlimousine es su sistema de generación de energía nanoFLOWCELLl que a diferencia de los coches eléctricos que dependen de baterías recargables; o hidrógeno-pila de combustible; Parece que sólo requieren agua de mar. (Por cierto, simplemente no va a "agua de mar" que se puede conseguir con un cubo, pero... siempre parece ser algo mucho más fácil de producir que el hidrógeno).

Con cuatro motores eléctricos (uno para cada rueda) este coche tiene una potencia total de 925cv y acelera de 0 a 100 km / h en tan sólo 2.8s. Y si fuera este coche impresiona por su diseño (y dimensiones, con más de 2 metros de ancho y cinco de largo) en el interior también nos presenta con una cabina decente de una película de ciencia ficción.

Al leer acerca de este coche, no pude dejar de pensar en un pequeño reloj electrónico que mis padres tenían, y que en lugar de baterías tenido sólo un pequeño depósito que fue suficiente para poner el agua y un poco de sal para que funcione. No sé en qué medida la eficiencia alcanzada por este nanoFLOWCELL será competitivo con los sistemas eléctricos existentes... pero tengo curiosidad de averiguar. Nosotros aquí por un tiempo estaremos dando un valor muy superior a la sal - como lo hizo en la antigüedad?