Fidelismo: Régimen político fundado en el predominio del totalitarismo de la miseria como elemento catalizador y aniquilador de riqueza.
Por Mario Armando Riva Morales
"Tan pronto como todas las unidades de
cohetes R-12 y R-14 estén listas para el combate, debe notificármelo
personalmente, solo a mí, y a nadie más”. De Malinovski a Gribkov, 13 de
octubre de 1962
Más rápido se
descubre a un mentiroso que, a un cojo
Desde el día 29
de agosto de 1962 los aviones de reconocimiento de los E.U. no habían vuelto a
volar sobre el territorio nacional cubano, debido al mal tiempo. Las nubes
impedían la toma de fotografías aéreas de calidad.
Avión de reconocimiento U-2
El día 10 de
octubre de 1962 el Senador Keating presentó la acusación de que se habían
construido en Cuba seis bases de cohetes balísticos de alcance intermedio.
Las 36 cabezas
de combate nucleares de los cohetes R-12, varias decenas de ellas para los
cohetes alados tácticos FKR y las seis bombas para los bombarderos ligeros IL-28,
fueron guardadas en un polvorín subterráneo que se encontraba no lejos del
poblado de Bejucal, unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de La Habana.
Las bombas de
aviación fueron trasladadas al aeródromo de San Julián, en el extremo
occidental de la isla, donde estaban ubicados los aviones IL-28.
Las 12 cargas
nucleares de los cohetes “Luna” permanecieron en Managua y las cargas del
regimiento de FKR fueron emplazadas en la provincia de Oriente.
La Base Técnica
Coheteril fue emplazada en la ciudad de Mayarí y algunas cargas nucleares se
guardaron en viejas estructuras de hormigón en la Sierra Cristal.
Debido al clima
tropical, todo este almacenaje fue un desastre. Las cargas nucleares
necesitaban una humedad relativa menor al 50%. En Cuba supera el 80% casi todos
los días. Temperaturas de 20ºC, cuando en Cuba, en los meses de invierno la
temperatura llega a alcanzar los 30ºC.
Aun después de
50 años nadie es capaz de imaginar el riesgo tan grande que corrió la población
cubana, por el empecinamiento maníaco de dos monstruos políticos capaces de
ignorar el peligro, en aras de sus pretendidas ambiciones de poder.
¡Afortunadamente no ocurrieron sucesos extraordinarios conocidos en los dos
meses que permaneció el arma atómica en Cuba!
Aquel 10 de
octubre, Raúl Castro (designado a dedo por su hermano como Ministro de Defensa)
firmó la Directiva Operativa No. 1, que, aparentemente, debía asegurar el
despliegue “estratégico” del ejército del régimen en caso de la muy posible
invasión norteamericana. La soviética ya era un hecho.
El día 10 de
octubre de 1962 el Senador Keating presentó la acusación de que se habían
construido en Cuba seis bases de cohetes balísticos de alcance intermedio. Las 36 cabezas
de combate nucleares de los cohetes R-12, varias decenas de ellas para los
cohetes alados tácticos FKR y las seis bombas para los bombarderos ligeros IL-28,
fueron guardadas en un polvorín subterráneo que se encontraba no lejos del
poblado de Bejucal, unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de La Habana. Las bombas de
aviación fueron trasladadas al aeródromo de San Julián, en el extremo
occidental de la isla, donde estaban ubicados los aviones IL-28. Las 12 cargas
nucleares de los cohetes “Luna” permanecieron en Managua y las cargas del
regimiento de FKR fueron emplazadas en la provincia de Oriente. La Base Técnica
Coheteril fue emplazada en la ciudad de Mayarí y algunas cargas nucleares se
guardaron en viejas estructuras de hormigón en la Sierra Cristal. Debido al clima
tropical, todo este almacenaje fue un desastre. Las cargas nucleares
necesitaban una humedad relativa menor al 50%. En Cuba supera el 80% casi todos
los días. Temperaturas de 20ºC, cuando en Cuba, en los meses de invierno la
temperatura llega a alcanzar los 30ºC. Aun después de
50 años nadie es capaz de imaginar el riesgo tan grande que corrió la población
cubana, por el empecinamiento maníaco de dos monstruos políticos capaces de
ignorar el peligro, en aras de sus pretendidas ambiciones de poder.
¡Afortunadamente no ocurrieron sucesos extraordinarios conocidos en los dos
meses que permaneció el arma atómica en Cuba! Aquel 10 de
octubre, Raúl Castro (designado a dedo por su hermano como Ministro de Defensa)
firmó la Directiva Operativa No. 1, que, aparentemente, debía asegurar el
despliegue “estratégico” del ejército del régimen en caso de la muy posible
invasión norteamericana. La soviética ya era un hecho.
La Directiva era un
intento de establecer las misiones combativas de los incipientes ejércitos
durante el rechazo a los desembarcos navales y aéreos. Y la realización de
supuestos contra-ataques para aniquilar “en corto plazo” a los yanquis que “hubieran”
podido desembarcar.
Toda esta patraña de
directiva queda desmontada al conocerse las fuerzas con que contaba el régimen:
a)Tropas permanentes
de dudosa preparación militar (expertos en guerra de guerrillas).
b)Alumnos
de las escuelas militares organizados en unidades de combate enfrentarían la
defensa en las direcciones principales.
c)El
enfrentamiento de los alumnos a las fuerzas élites de los Estados Unidos,
posibilitaría la movilización del país (es de risa, si no fuera por lo
dramático de la situación).
d)Movilización
de las unidades de tiempo de guerra. ¿Es que no existían? ¿Por qué no estaban
movilizadas de antemano?
e)La
Directiva se refería a un segundo escalón de defensa (ridículo para la época).
El día 10 de octubre
de 1962, el Director de la CIA mostró al Presidente Kennedy las fotografías de
los embalajes pertenecientes a los bombarderos tácticos IL-28, sobre la
cubierta de un barco llegado a La Habana.
El día 12 de
octubre de 1962 fue transferido el mando de los aviones de reconocimiento U-2,
de la CIA al Comando Aéreo Estratégico. En Cuba se
encontraban en completa disposición combativa cuatro rampas de lanzamiento de
cohetes con carga nuclear. El día 13 de
octubre de 1962 el embajador soviético Dobrinin miente nuevamente. Esta vez la
mentira va dirigida a Chester Bowles del Departamento de Estado de los E.U.
Dobrinin negó repetidamente cualquier intención de introducir armamentos
ofensivos en Cuba.
Los aviones U-2 son
trasladados desde Fort Edwards en California, para Orlando, Florida.
Ya para esta fecha
los políticos soviéticos, preocupados por las serias advertencias
norteamericanas, de responder militarmente ante una provocación de índole
estratégica, habían enviado un equipo militar de inspección de alto nivel.
El día 14 de octubre
de 1962, McGeorge Bundy, asistente
especial del Presidente Kennedy para asuntos de seguridad nacional, negó
cualquier evidencia sólida, sobre la existencia de armamentos ofensivos
soviéticos en Cuba. Sin embargo esas evidencias ya estaban en manos
norteamericanas desde hacía varias horas. Un avión U-2 había fotografiado los
cohetes estratégicos ubicados en San Cristóbal.
Años más tarde Fidel
Castro se justificaba, criticando a los soviéticos:
"Los soviéticos cometieron distintos errores
tácticos y militares. Uno de ellos fue instalar los cohetes antiaéreos y no
usarlos, dejaron que los aviones de exploración volaran. Se debió haber
prohibido terminantemente todo vuelo de exploración y no se hizo. Estaban
construyendo instalaciones militares estratégicas y no las protegieron de la
exploración aérea. Esa fue una vacilación, una duda, hacer las cosas a medias,
y las cosas amedias, en todas las circunstancias, cuestan
siempre muy caro".
Fidel Castro estaba
que trinaba. El armamento soviético se encontraba al alcance de su mano, pero
no podía utilizarlo. Eso lo tuvo frenético hasta las conversaciones entre la
URSS y los E.U., cuando, al ser ignorado totalmente, estuvo a punto de un
derrame cerebral. Culpaba, de todo lo sucedido, a la política soviética y
exoneraba a los militares, pero teniendo en cuenta la situación en Cuba, los
militares sí que tenían responsabilidad.
Los emplazamientos de
los cohetes de defensa AA no tenían verdaderas posibilidades de derribar los
aviones U-2. Si la trayectoria del vuelo de los U-2 hubiera sido sur-norte,
hubiese sido probable el derribo, pero los U-2 volaban en trayectoria
oeste-este y prácticamente no entraba en el radio de destrucción de los cohetes
AA soviéticos de Bahía Honda.
El día 15 de octubres
de 1962 los norteamericanos terminaron el análisis de las fotografías,
identificando a los R-12 soviéticos. Lograron detectar tres emplazamientos con
cuatro rampas de lanzamiento cada uno.
Aun faltaban 30 días
para la fecha señalada por Kruchev para revelar la presencia de estos cohetes
en Cuba. La “operación anadir” había resultado un
rotundo fracaso militar y político para la URSS. Fidel Castro se
salvaría de una intervención militar.
El secretismo
soviético no había permitido la entrada de personal cubano alguno a sus
instalaciones. De manera que a tantos años venirnos con el cuento de que los
emplazamientos podían haber sido enmascarados con construcciones asimétricas
por parte de constructores cubanos… ¡Vamos, que en aquella época, los sistemas
de enmascaramiento eran prácticamente desconocidos en Cuba.
Lo peor de todo es
que los cohetes estratégicos identificados no estarían en completa disposición
combativa hasta diez días más tarde. Ahora es muy fácil criticar a los
militares soviéticos, que hacían lo imposible para cumplir el descabellado plan
de sus jefes.
¿Qué hacían allí los
erectores, los remolques, los equipos de abastecimiento etc, etc? Respuesta
fácil: Intentar cumplir el plan a toda costa, a todo costo y a todo riesgo. No
tenían opción. Desconcentrarlos hubiera sido el equivalente a darle
participación al régimen caribeño.
Otros dos vuelos de aviones U-2 fueron realizados sobre la región occidental de Cuba. En horas de la noche del día 15 de octubre de 1962 el sub-director de la CIA, Ray Cine llamó a Roger Hilsman del Departamento de Estado y a Bundy, informándoles que habían sido descubiertos cohetes de alcance medio en Cuba.
En la media noche le
fue mostrada, a McNamara, la evidencia fotográfica.
El ejercicio PHIBRILEX 62 comenzaría el día 30
de octubre, con la participaciónde 40
buques, 20 mil marinos y 4 mil infantes de marina. Su objetivo: Derribar al
imaginario tirano “Ortsac”, el apellido de Fidel Castro al contrario.
La invasión
soviética ya estaba consumada. La norteamericana en ciernes.
El Coronel
Beloborodov, jefe del aseguramiento técnico-nuclear, había concluido las
comprobaciones a la técnica e informó al Mariscal malinovski y al General de
Ejército Pliev, que las municiones nucleares se encontraban en completa
disposición técnica y listas para ser empleadas.
El día 29 de septiembre de 1962, en un burdo intento de enmascarar la
situación provocada, el régimen totalitario de Fidel Castro publica una
declaración, como respuesta a la resolución Conjunta del Congreso de los Estados
Unidos.
Si Fidel Castro no tenía que dar explicaciones a nadie: ¿Por qué esta declaración? De hecho, Fidel Castro
estaba dando explicaciones.
La burda declaración planteaba que “jamás” utilizaría sus medios
“legítimos” de defensa con fines agresivos, que pusieran en peligro la
seguridad de los Estados Unidos.
En la noche del día 30 de septiembre de 1962, la Brigada no. 69 de
submarinos, de la Flota del Norte, se preparaba para una larguísima travesía. Las
cuatro embarcaciones, propulsada por diesel, contaba con 22 torpedos (tan solo
uno con carga nuclear). Esto Sucedía en el puerto de Gadzhievo, bahía de Sayda,
ubicada en el Golfo de Kola, región de Murmansk. Partieron el 1 de octubre de
1962 con intervalos de 30 minutos. El objetivo final de la travesía sería el
puerto cubano de Mariel. ¡Nunca llegarían!
El día 1 de octubre, la Comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos
presentó un análisis en el que planteaba la existencia de cohetes AA en las
provincias de Oriente, Las Villas, La Habana y Pinar del Río.
El Almirante Dennison, Jefe de la Flota del Atlántico, recibió la orden
de implementar el bloqueo naval de la isla, si fuese necesario. El Comando
Aéreo Táctico recibió la orden de preparar el ataque, con alerta máxima para el
20 de octubre.
El día 2 de octubre de 1962 arribó el mercante “Krasnograd” con los 6
cohetes R-12 que debían ser emplazados en la región de Candelaria-San
Cristóbal. Dos de ellos eran de instrucción.
Otro resumen de inteligencia norteamericano señalaba que: además de tanques, cañones autopropulsados y otros equipos, se habían detectado 15 emplazamientos de cohetes AA y 3 cohetes costeros anti-buque. Estimaban que existían 60 aviones MIG de modelos antiguos, como el MIG-19.
Ya por esa fecha estaban volando 40 aviones MIG-21.
Informaba sobre 16 lanchas KOMAR con cohetes de 40 kilómetros de alcance.
Consideraba, el informe, que las tropas soviéticas en Cuba debían sobrepasar
los 4,500 efectivos, cuando en verdad ya alcanzaban la pasmosa cifra de 30 mil
hombres.
El propio día 3 de octubre se publicó el comunicado oficial de la reunión
de Ministros de Relaciones Exteriores de los países latinoamericanos, la cual
planteaba que la intervención de la URSS en Cuba, amenazaba las instituciones
democráticas del Continente y agregaban que era deseable intensificar la
vigilancia sobre la entrega de armas al “régimen comunista”, las que pudieran ser
empleadas con propósitos ofensivos contra el Hemisferio.
El día 4 de octubre fue aprobada la Resolución Conjunta, sobre Cuba, por
el Congreso de los E.U., convirtiéndose en la Ley Pública no. 87-33.
De acuerdo con esta Ley, se impediría el uso de las armas que el régimen
de Fidel Castro propagase. Impediría la creación, en Cuba, de una capacidad
militar que pusiera en peligro la seguridad de los E.U.
Además, el Congreso aprobó otra resolución que recomendaba a la
Organización de Estados Americanos (OEA) la adopción de un acuerdo en el que
advirtiera al régimen imperante en Cuba que adoptarían una acción colectiva.
El Presidente Kennedy firmó una orden ejecutiva prohibiendo la
utilización de barcos norteamericanos o extranjeros en el comercio entre la
URSS y Cuba. Por esta orden, se cerrarían los puertos de los E.U. a las naves
de cualquier país, que fueran utilizadas para suministrar material militar a
Cuba, se penalizaría a las compañías navieras.
El día 4 de octubre de 1962 llegó al puerto del Mariel el mercante
“Indiguirka”, con 36 cabezas de combate nucleares para los cohetes de alcance
medio R-12 “Luna”. Una parte de esas cabezas de combate serían destinadas para
los cohetes alados tácticos tierra-tierra FKR. Transportaba, además, 6 bombas
nucleares de aviación para los IL-28.
Ya el hecho estaba consumado. Había cohetes nucleares en Cuba. Ese mismo
día estuvo lista la primera rampa de lanzamiento, en un Regimiento de la región
central.
El día 6 de octubre de 1962, el director de la CIA John McCone y el
consejero especial del Presidente para asuntos de seguridad nacional,
sostuvieron una conversación en la cual el primero planteaba que creía que los
soviéticos terminarían estableciendo una capacidad ofensiva en Cuba, inclutendo
cohetes de alcance medio. McCone pensaba que establecer un mecanismo de defensa
en Cuba, incluyendo los cohetes de alcance medio, no podía ser el objetivo
final y concluía con tres posibles variantes de intención:
a)Establecer una base
ofensiva
b)Insertar suficiente
cantidad de especialistas militares para arrebatarle la isla a Castro,
convirtiéndola en un satélite totalmente controlado por ellos
McCone consideraba solo dos alternativas posibles: una acción militar o
un esfuerzo por separar a Castro de los comunistas.
¡Estaba en lo cierto! De hecho, ya la isla se había convertido en una
base ofensiva. Faltaba solamente que los viejos pericos (comunistas al servicio
de la URSS) se hicieran con el poder total. Para esto debía transcurrir un
tiempo prudencial de permanencia militar soviética en Cuba.
No fue necesaria la acción militar. El descubrimiento, a tiempo, de los
cohetes nucleares, obligó a la retirada de los mismos y, por carácter
transitivo, separó a Fidel Castro de los comunistas soviéticos y de los
comunistas internos (micro fracción).
Cabe señalar que el 26 de marzo
de 1962 se realiza
el llamado primer proceso a Aníbal Escalante. Proceso judicial en
donde, Aníbal Escalante es acusado de sectarismo.
El proceso culmina con la disolución de las Organizaciones Revolucionarias
Integradas (ORI), quedando severamente desprestigiados algunos de los veteranos
militantes comunistas, arrastrados por el ingrato papel que los soviéticos impusieron
a Fidel Castro
durante la Crisis de Octubre.
McGeorge Bundy era de la opinión de que los
soviéticos no llegarían tan lejos. Consideraba la vía militar como única
posibilidad o, de lo contrario aprender a vivir con Fidel Castro. No estaba de
acuerdo en incrementar sabotajes, sobrevuelo u otras acciones.
El mismo día 6 de octubre de 1962 el mercante
“Metallurg Barden” descargaba los medios del tercer regimiento de cohetes de
alcance medio que se emplazarían en Santa Cruz de los Pinos-San Cristóbal, en
la provincia de Pinar del Río.
El día 7 de octubre de 1962 el mercante
“Oremburg” llegó al puerto del Mariel con otras siete cabezas nucleares para
los cohetes R-12, para el regimiento anteriormente mencionado.
Ya se encontraban, en suelo cubano,
28 cabezas nucleares (cuatro de ellas de instrucción).
En medio de aquella situación, el
«designado a dedo» “presidente” de la República de Cuba, Osvaldo Dorticós
Torrado, intervenía en el XVII período de sesiones de la Asamblea General de la
ONU.
Dorticós declaraba que el régimen
establecido en Cuba tenía derecho a armarse, con el objetivo de defenderse de
una “muy posible” agresión, por parte de los E.U.
Lo que no dijo Dorticós fue, que para
“armarse” habían consentido la invasión a Cuba de fuerzas militares de la URSS.
Invocaba el “derecho legítimo” de defender “las decisiones soberanas del pueblo”.
Pueblo que se encontraba ajeno a la intervención soviética, en sus asuntos
internos y la instalación de armas de destrucción masiva en su territorio.
Ente las muchas parrafadas que pronunció
el monigote de Fidel Castro, ante las Naciones Unidas, se encuentran las
siguientes:
“No tenemos porque rechazar la “ayuda
espontánea” que se nos ofrezca, ya venga de la Reina Isabel de Inglaterra, del
Emperador del Japón, del Presidente Kubistchek (del Brasil)…”
“Si Estados Unidos
fuera capaz de dar garantías de palabra y garantías en los hechos, de no
realizar agresiones contra nuestro país, declaramos aquí solemnemente que
sobrarían nuestras armas y nuestro ejército”.
Esas garantías
solicitadas, serían cumplidas junto con el retiro del contingente militar
soviético, en conversaciones bi-partitas entre los Estados Unidos y la URSS,
sin la participación de la incipiente dictadura totalitaria neofeudal
encabezada por Fidel Castro.
El día 9 de octubre
de 1962 el Presidente Kennedy aprobó el vuelo de 12 minutos, a una altitud de
20 mil metros sobre Cuba, de un avión U-2 de reconocimiento. Necesitaba pruebas
concluyentes del emplazamiento de los cohetes nucleares que tanto negaban los
rusos. El propio Presidente dijo que no había indicios de que los mismos ya
estuviesen en condiciones operacionales aunque habían transcurridos dos meses
desde que tuvieran las primeras noticias acerca de las maquiavélicas
intenciones soviéticas.
Dicen que el
barco que transportó las municiones nucleares se llamaba “Indiguirka”. El
capitán y el jefe de las tropas transportadas habían recibido órdenes de hundir
el barco en caso de su inminente captura. De haber sido necesario su
hundimiento, todavía hoy tuviésemos un cementerio nuclear en un punto
cualquiera del Atlántico.
El “Indiguirka”
zarpó el día 16 de septiembre de 1962. Las órdenes de repeler cualquier
agresión por parte de cualquier país, embarcación o aeronave fueron recibidas
por todos los mercantes que transportaban medios hacia Cuba.
Si los mercantes
decidían defenderse de un ataque (supuestamente) de embarcaciones
anti-fidelistas procedentes de las costas norteamericanas y se descubrían los
cañones instalados en cubierta, perderían todas las ventajas legales que supone
un acto de piratería. Hubiera sido muy difícil para Kruchev presentar el hecho
ante la opinión pública internacional.
Continuaban
al margen del derecho internacional. Continuaban mintiendo.
Tuvieron suerte
de que las autoridades norteamericanas fueron lo suficientemente prudentes como
para no utilizar la violencia.
El mimo día 16
de septiembre arribó al puerto del Mariel el mercante “Poltava” con los
primeros elementos de los 8 cohetes estratégicos R-12, que se emplazarían en la
región Candelaria-San Cristóbal, en la provincia de Pinar del Río.
El traslado fue
una verdadera cochambre que provocó toda suerte de especulaciones en la
población civil y la subsiguiente información de inteligencia a los
norteamericanos.
Era una
acumulación de máquinas especiales y equipos de grandes dimensiones.
Pero, es que un
plan concebido con premura y solo por la voluntad del dictador soviético no
podía resultar de otra forma. De racional nada. Todo lo que estaba sucediendo
era totalmente irracional y con los pantalones por delante. ¡Y cuando los
pantalones piensan, el cerebro sobra.
Todos los
incumplimientos del cronograma se debieron a una planificación anárquica.
Fueron tan
burdos que los norteamericanos consiguieron, por esos días, los primeros
informes dignos de crédito sobre la posible presencia de cohetes balísticos en
Cuba.
El día 17de
septiembre de 1962 se reunió el Comité de Relaciones Exteriores y de Servicios
Armados del Senado norteamericano para analizar la situación y los proyectos de
invasión. Su duración fue de 5 horas.
Se hace
necesario recalcar que los proyectos de invasión respondían a la presencia
soviética en Cuba, mucho antes que se descubrieran los cohetes.
En el Mar Negro
navegaba el mercante “Krasnograd”, procedente del puerto de Feodosia,
transportando 6 cohetes estratégicos R-12 que se emplazarían en la zona de
Santa Cruz de los Pinos-San Cristóbal, en la región occidental de Cuba.
Por esa misma fecha se
presentó una situación extraordinaria en el Regimiento Aéreo de Caza, el cual
acondicionaba las posiciones, muy cerca de la ciudad de Santa Clara. Resultaba
que la burocracia, hija del sistema totalitario, era tan estricta que tan solo
18 días bastaban para que los pilotos de los MIG-21F13 se encontrasen vencidos
y “no aptos” para volar. Lo peor consistía en que aun no existían aviones
MIG-21F13 de entrenamiento y se utilizaban los MIG-15UTI. Pero estos no habían
llegado, debido a la cochambrosa planificación.
MIG-15UTI (entrenamiento)
Debemos aclarar
que si bien es cierto que a los pilotos de aviación se hace necesario
realizarles controles periódicos y que no deben estar sin volar por períodos
relativamente largos, un mes o dos sin volar, no afecta de forma peligrosa la
ejecución del vuelo. Sobre todo si se trata de un vuelo de entrenamiento o
actualización. Lo que no se dice es que los pilotos soviéticos no tenían
experiencia alguna de vuelo sobre el mar y estaban verdaderamente ansiosos.
Resulta
imprescindible aclarar que los pilotos de aviación no realizan las cosas en
automático, ni por instinto. Todo responde a un entrenamiento prolongado e
intenso, que posibilita actuar de forma inmediata ante cualquier circunstancia.
En la aviación todo se piensa y razona. ¿Qué en ocasiones se utiliza el
instinto? Sí, pero un instinto no es un invento, sino algo que se ha razonado
previamente.
El Jefe del
Regimiento no tuvo otra alternativa que violar el reglamento y comenzar a volar
sin el entrenamiento previo establecido. No pasó nada. Todos volaron, fueron
felices y no comieron perdices. No había.
El día 18 de
septiembre de 1962, los Comités de Relaciones Exteriores y de Servicios
Armados, del Senado, aprobaron el texto de una resolución conjunta, en la que
se autorizaba al Presidente Kennedy para utilizar las tropas, con el objetivo
de resistir a la agresión comunista en el Hemisferio. La resolución fue
aprobada, por mayoría, el día 20 de ese mismo mes.
El gobierno de
los Estados Unidos estaba dejando en claro que impediría las actividades
agresivas soviéticas en el continente americano.
No se hizo
esperar la advertencia soviética. Al día siguiente, día 21, Andrei Gromiko
pronunció un discurso ante la Asamblea General de la ONU, en la cual dijo que
un ataque norteamericano contra el régimen de Fidel Castro significaría la
guerra con la URSS.
El propio día 22
de septiembre llegaba a Cuba, por el puerto de Sagua, el mercante “Nikolaevsk”,
con los MIG-15UTI (aviones de entrenamiento) para el Regimiento de Cazas
ubicado en el aeródromo de Santa Clara. Por el puerto de Casilda hacía su
entrada el mercante “Kimosvk” transportando 8 cohetes R-12 (dos de combate y
uno de instrucción), los cuales se emplazarían en la región central de Cuba.
Base Aérea de Santa Clara
Ya para esta
fecha se había acabado el secreto. Se hacía imposible guardar el secreto debido
al movimiento de tantas armas y tropas. Ya eran infinidad de personas,
militares y civiles cubanos, las que tenían conocimiento de la gigantesca
metedura de pata (si se le pudiera llamar de estas forma).
A finales de
septiembre llegaron, en el mercante “Fisik Vavilov” las últimas unidades de
defensa AA que protegería la parte oriental de Cuba. El Jefe de la División y
su EM y órganos de dirección se instalaron en la ciudad de Camagüey. Los EM de
los Regimientos se ubicaron en Ciego de Ávila, Las Tunas y Santiago de Cuba.
De esta forma la
ocupación de Cuba, por parte de las tropas soviéticas, estaría concluida y
supuestamente, en completa disposición combativa, entre los días 23 de
septiembre y 20 de octubre de 1962.
El mando
soviético, desde Moscú ordenó estrictamente el no funcionamiento de los radares
de localización de la defensa AA, y prohibió disparar sobre los aviones de
reconocimiento norteamericanos que sobrevolaran el territorio nacional cubano.
Esta orden
perseguía dos objetivos bien definidos: Por una parte no querían empeorar la
situación política internacional, ya de hecho bastante deteriorada y
contrariamente a la URSS. Por otra parte trataban de evitar que los
norteamericanos detectaran la composición y el orden combativo de las unidades.
Comenzaba la
angustia de Fidel Castro. Se percataba que las tropas soviéticas no se
encontraban bajo su mando. Se había convertido en un pelele de los rusos. Eso
le encajaba mal. Fidel Castro pretendía derribar cualquier aeronave que
penetrase el espacio aéreo. ¡No podía! Esto le tenía furioso.
El día 2 de septiembre de 1962, tres senadores de los Estados unidos formularon declaraciones en contra del desgobierno imperante en Cuba: George Smathers instó la invasión directa. Strom Thurmond le apoyó diciendo que mientras más se esperara para expulsar el comunismo, más difícil sería la tares. Kenneth Keatin exigió nuevamente el envío de una delegación de la OEA.
George Smathers
Strom Thurmond
El día 3 de septiembre de 1962 fue publicado un comunicado mentiroso, firmado por Ernesto Guevara y Nikita Kruchev, que trataba sobre las medidas de ayuda al régimen pre-totalitario en aspectos técnicos variados en agricultura, hidráulica, siderúrgica y, quién no quiere la cosa…, militar. El gobierno soviético señalaba haber llegado a acuerdos sobre la solicitud del régimen de Fidel Castro en relación a asistencia en armamentos, especialistas militares y adiestramiento de personal.
Entre las
medidas tomadas por los países del hemisferio occidental (con las abstenciones
de México y Brasil), el desgobierno de Fidel Castro fue expulsado de la Asociación
Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC). Esta fue una
política aberrada, de las tantas cometidas por los gobiernos norteamericanos
desde hace 50 años.
El día 4 de
septiembre el Fiscal General de los E.U. Robert Kennedy tuvo un encuentro con
Anatoli Dobrinin, en la cual le expresó la preocupación del Presidente en
relación al equipamiento militar soviético que estaba llegando a Cuba. Dobrinin le transmitió un mensaje de Kruchev diciéndole que
no se emplazarían armamentos tierra-tierra en Cuba. Recibido el mensaje,
Robert Kennedy informó a Dean Rusk y a Robert McNamara, sugiriendo que se
hiciera una declaración de que los Estados Unidos no tolerarían la introducción
de armamentos ofensivos en Cuba. Mientras esto sucedía, el Presidente Kennedy
hacía pública una declaración, advirtiendo que un vuelo de reconocimiento había
detectado emplazamientos de cohetes AA y un aumento sustancial de personal
militar soviético en Cuba. Daba cifras sobre la cantidad de equipos electrónicos
detectados, lanchas con cohetes contra barcos y unos 3,500 militares. Decía
además que aún no tenía pruebas de la existencia de fuerzas de combate
soviéticas o de bases militares o de proyectiles tierra-tierra ni cualquier
otra capacidad ofensiva importante. Advertía que si la verdad fuese otra,
surgirían los más graves problemas.
Robert Kennedy
Muchos años
después Fidel Castro culparía a Kruchev al decir: "Jruschov le mandó a
decir a Kennedy por distintas vías, le dio a entender, que no había armas
estratégicas y que no había necesidad de armas estratégicas. Mi percepción es
que Kennedy creyó los informes de Jruschov. A mi juicio este cometió un error
grave de tipo político y de tipo ético, y creo que no puede haber política sin
ética(...) Kennedy estaba en una posición muy difícil políticamente, puesto que
creyó los mensajes de Jruschov, y recibía grandes presiones. Creo que al
adversario no se le debe colocar en una situación de esa naturaleza y,
realmente, Jruschov no tomó en cuenta que con esto colocaba a Kennedy en una
situación inmanejable, en una situación muy difícil."
El día 6 de
septiembre un memorando de la CIA
informaba que se estaban construyendo 8 emplazamientos para cohetes AA y que
apreciaban que el régimen había recibido 8 lanchas coheteras contra barcos.
Calculaban que la Fuerza Aérea
contaba con 60 cazas del tipo MIG y que una docena de ellos pertenecían al tipo
MIG-19, aunque carecían de pruebas sobre la existencia de MIG-21.
El grave
problema consistía en que los aviones habían llegado a Cuba con los tanques de
combustible vacíos. El material de goma está diseñado, de forma tal, que no
permite la ausencia de combustible. La ausencia del combustible provoca cuarteadoras
en los pliegues del tejido.
Esto es conocido
por cualquier técnico de aviación, que opere dichos aviones. Solo la terquedad
de los oficiales superiores (desconocedores de la técnica de aviación) logró
que fueran transportados en estas condiciones.
Esta chapucería
del mando militar soviético tuvo consecuencias económicas y de tiempo. Tuvieron
que enviar todos los tanques de combustible de los aviones.
Ese miso día 6
de septiembre, Theodore Sorensen, que era el consejero especial del Presidente
Kennedy, se encontró con Dobrinin, el cual le reiteró que las armas que la URSS estaba enviando al régimen
de Fidel Castro eran estrictamente “defensivas” y no representaban amenaza
alguna para la seguridad de los E.U.; hizo más, le entregó
un mensaje de Kruchev en el cual prometía que los soviéticos no emprenderían
ninguna actividad que “pudiera complicar la situación internacional”.
Theodore Sorensen
Anatoli Dobrinin
El 7 de
septiembre los líderes del Congreso de los Estados Unidos solicitaron la adopción
de una resolución que autorizara al Presidente, a emplear las tropas si fuese
necesario. Kennedy, por su parte, no creyendo en las promesas de Kruchev,
solicitó la aprobación del Congreso para llamar al servicio activo a 150 mil
reservistas (por un plazo no mayor de 12 meses), en caso necesario.
Kennedy ordenó
al Comando Aéreo Táctico formar un grupo de trabajo que elaborara un plan de
coordinación para un ataque, antes de lanzar el asalto anfibio.
El 9 de
septiembre de 1962 llegó el mercante Omsk al puerto de Casilda. Transportaba 6
cohetes de combate (ofensivos) R-12. El proceso de concentración de esta División
se prolongó hasta el día 22 de octubre. La capacidad del puerto de Casilda no
permitía recibir más de un navío de carga.
Puerto de Casilda
Puerto de Casilda
De acuerdo con
el plan los plazos para que las unidades estuvieran en plena disposición
combativa comenzarían a partir del 20 de octubre, hasta el día 1 de enero de
1963.
Días atrás el
convoy ferroviario que transportaría las municiones nucleares, había recibido
la orden de recepcionar al personal, la técnica y los medios materiales, las
municiones nucleares y transportarles al puerto indicado.
Este puerto
resultó ser el de Severomorsk, cercano a Murmansk. Un muelle de la Base naval de Okolnaya fue
habilitado para efectuar la carga de las municiones.
Sveromorsk
De Smerovorsk a Cuba
Puerto de Okalnaya
El 10 de
septiembre, al intervenir en el Tercer Congreso Nacional de los Consejos
Municipales de Educación Fidel Castro expresó:
“Estamos
dispuestos a morir junto a nuestro pueblo!... Pero lo que no sabemos es si el
Gobierno de los Estados Unidos, los generales del Pentágono y los senadores que
proclaman la guerra contra nuestra Patria están dispuestos a morir también”.
“Nuestro país ha
dado y dará cuantos pasos sean necesarios, dentro del derecho internacional y
el uso de sus prerrogativas de nación soberana, para garantizar su seguridad
frente a las amenazas de agresión imperialistas. Para eso no es necesaria la
autorización ni instrucciones de Washington”.
De esta forma
anunciaba que se encontraba dispuesto a sacrificar a todo el pueblo. Lo del
derecho internacional era una más de sus mentiras.
Mientras tanto, la Agencia TASS difundía
una declaración del gobierno soviético reafirmando sus intenciones de prestar
ayuda militar a Fidel Castro, enfatizando que solo se utilizarían las armas, en
defensa de la soberanía del régimen establecido en Cuba. Afirmaba mentirosamente que la URSS no necesitaba trasladar
a ningún otro país, por ejemplo Cuba, los medios de que dispone, para rechazar
una agresión. Amenazaba diciendo que los recursos nucleares soviéticos eran tan
potentes que no tenían necesidad de buscar un emplazamiento fuera de los límites
territoriales de la Unión Soviética.
Ante las
declaraciones de TASS muchas personalidades norteamericanas expresaron su opinión:
Dean Rusk: La URSS no está asustada por la
advertencia. Procederemos como lo entendamos necesario.
Senador
Mansfield: Nosotros decidiremos cual será nuestra política exterior. No
necesitamos, ni queremos consejos gratuitos de la URSS.
Senador Everett
Dirksen: La advertencia soviética es una amenaza desnuda que debe ser
contestada de la misma forma.
Senador Everett Dirksen
El 12 de
septiembre de 1962 comenzaron a desplazarse, en tierra cubana los cohetes
estratégicos de la URSS. Muchos
bohíos tuvieron que ser derribados para que pasaran los artefactos de más de 20 metros de longitud. Los
vecinos de los puntos por donde pasaba el convoy hablaban del “asunto”. De esa
forma era imposible guardar el secreto.
El día 13 de
septiembre el Presidente Kennedy declaró que el comunismo en la isla podría
estar convirtiéndose en una base ofensiva de significación para la URSS. Advirtió que todo el
armamento y los asesores soviéticos no podrían cambiar las consecuencias.
El día 14 de
septiembre zarpó de Sebastopol el barco mercante "Metallurg Baikov". Ese
mismo día el Mariscal Zajarov, Jefe del Estado Mayor General propuso instalar
en cada barco cañones AA de 23
mm. Tendrían que armar 34 barcos en total.
Durante el mes
de septiembre los Estados Unidos realizaron otro gran ejercicio militar llamado
“Júpiter Spring”, el cual consistía en la realización de desembarcos aéreos de
3 Divisiones del 18 Cuerpo Aerotransportado.
Refugios para cohetes estratégicos cerca de Sitiecito
Fidel Castro
no le planteó absolutamente nada a Kruchev
Ya he dicho con
anterioridad que las elevadas temperaturas caribeñas, así como la elevada
humedad relativa (que en ocasiones alcanza el 100%) actuaban en contra de la
conservación y el buen funcionamiento de todos los armamentos. A esto debemos
agregarle la velocidad y la intensidad de los vientos.
Las referidas
condiciones meteorológicas provocaban recalentamiento de los motores eléctricos.
Los transformadores causaban baja técnica. Frecuentes corto-circuitos. Debido a
los recalentamientos, las abastecedoras de combustible dejaban de prestar
servicio. Y así otros innumerables defectos se producían en la técnica y el
armamento.
Senador Kenneth Keating
Por su parte,
las lanchas coheteras no alcanzaban su máxima velocidad. Esto se debía, en gran
parte, a la temperatura de las aguas del Estrecho de La Florida y su “Corriente
del Golfo”. No debemos pasar por alto que las características técnicas del
armamento soviético dejaban mucho que desear.
El medio marino
en las “Indias Occidentales” es mucho más agresivo que en el Atlántico Norte o
el Mar negro. Las algas hacían de las suyas.
Los helicópteros
MI-1 demostraron ser inservibles, incluso para trasladar de un lado a otro a
dos personas. Los MI-4, cuya capacidad de transporte (según los documentos)
debía alcanzar los doce hombres, en muchas ocasiones solo alcanzaba a
transportar 8 y con muchísimo esfuerzo de las tripulaciones.
Puerto de Sebastopol
Los
desconocedores de la técnica de estos helicópteros han llegado a decir que los
motores no llegaban a desarrollar la potencia necesaria en el clima tropical.
¡Totalmente falso! El asunto es más complejo. Los nomogramas de peso y balance
del helicóptero MI-4 demuestran que en condiciones de 30 Grados Celsius de
temperatura y una humedad relativa del 90%, aun cuando existan 30 kilómetros
por hora de viento de frente, en la dirección del despegue, el aparato no reúne
las características táctico-técnicas para despegar con un peso superior a 200 kg.; o lo que es igual,
aun desarrollando la potencia máxima, no es capaz de levantar más allá de la
tripulación y dos o tres personas. Pero si no hubiese viento, el helicóptero no
presentaba las características necesarias para el despegue vertical, incluso
sin tripulación.
Concluyendo y
resumiendo, los helicópteros soviéticos solo podían prestar servicios (con
seguridad) en condiciones ISA, o lo que es igual a temperaturas de 15 grados,
en alturas muy próximas al nivel medio del mar y con humedad relativa inferior
al 40%. ¡Sencillamente, eran de temer!
Créanme, pues los
conocí personalmente y en ellos aprendí a volar. ¡Fueron muchísimos los sustos
que pasé!
General Maxwell Taylor
Si se conseguía
despegar y aterrizar como avión (una pequeña carrerita) se le podía sacar 1000 kg de carga adicional.
Los técnicos
soviéticos idearon la forma de aumentar la entrada de gasolina, lo que aumentó
la potencia del motor de 14 cilindros en estrella ASHA-82. Esto traía aparejado
el aumento de la temperatura en la cabeza de los cilindros y podía conducir a
serios riesgos, pero no había nada más que hacer.
¡La fábrica
jamás efectuó adaptación alguna! Se encontraba enfrascada en la construcción
del prototipo del MI-8, que adoleció también de iguales características hasta
la aparición del MI-8MT (también llamado MI-17 para su exportación).
El día 20 de
agosto de 1962, el General Maxwell Taylor, presidente de la Junta de Jefes de Estados
Mayores, comunicó al Presidente JF Kennedy que no veían la posibilidad de que
la incipiente dictadura pudiera ser derrocada sin la intervención militar
directa.
Del Mar Negro al Mediterraneo
El día 23
McGeorge Bundy firmó el memorando de Seguridad Nacional 181, en nombre de
Kennedy, mediante el cual era aprobada la varianta B propuesta por el General
Landsdale. En este documento se solicitaba el estudio de las acciones a
emprender a la luz de la evidencia de la nueva actividad del bloque soviético
hacia Cuba, incluyendo que hacer con los cohetes Júpiter instalados en Turquía,
si la URSS
colocaba ese tipo de armamento en Cuba.
El día 25 de
agosto de 1962 parte, del puerto de Sebastopol, el primer regimiento de cohetes
de alcance medio R-12, a
bordo del carguero “Omsk”.
Habían
transcurrido tres meses desde la reunión conjunta del presidium y el Consejo
Militar, en la que se había aprobado la “Operación Anadir”, cuando el KGB
informó al Comité Central del PCUS que las agencias norteamericanas habían
detectado la llegada a Cuba de soldados y barcos soviéticos con armamentos.
Los
norteamericanos aun no había realizado ningún movimiento, pero ya los rusos
estaban en Cuba.
El día 27 de
agosto de 1962 los Comandantes guerrilleros Ernesto Guevara de la Serna y el Capitán Emilio
Aragones sostienen una reunión con Kruchev. Dicen que para ese momento, el
proyecto de acuerdo ya había sido enmendado, al tenerse en cuenta “las
proposiciones” de Fidel Castro.
Dicen también
que le fue presentada a Kruchev una carta suscrita por Fidel Castro y Osvaldo
Dorticós, en la que le comunicaban, al primero, la confianza especial hacia
Guevara y lo investía de plenos poderes y el mandato para suscribir el acuerdo.
Si Kruchev
estuvo de acuerdo con las “correcciones propuestas” por Fidel Castro: ¿Por qué
consideró inoportuna darlo a conocer de inmediato? ¿Por qué recomendó calma?
¿Por qué quería esperar a que estuvieran emplazados los cohetes?
McGeorge Bundy
Cualquiera que
tenga juicio sano llegará a la misma conclusión: Jamás existieron semejantes
correcciones. Las mismas aparecieron muchos años más tarde, en un intento de
justificar lo injustificable. El acuerdo nunca fue
firmado.
El 29 de agosto,
al responder en una conferencia de prensa a una pregunta sobre la vigencia de la Doctrina Monroe a
la luz de la situación mundial y de la cubana en particular, el presidente
Kennedy afirmó que para él significaba lo mismo que para los presidentes Monroe
y Adams cuando la promulgaron, es decir, que se oponía a toda intervención de
una potencia extranjera en el Hemisferio Occidental.
Por su parte Mc
George Bundy dijo que el problema básico del gobierno norteamericano era que la
presencia de proyectiles nucleares en Cuba era inaceptable, porque desde la
proclamación de la Doctrina Monroe
era un interés es+ecial de los Estados Unidos, la exclusión de cualquier
potencia europea en el hemisferio Occidental.
Ese mismo día un
avión U-2 norteamericano detectó emplazamientos de cohetes AA y una cantidad
(mayor de la esperada) de personal militar soviético.
El día 31 de
agosto el gobierno norteamericano acusó al desgobierno de Fidel Castro de haber
atacado a un avión de la Marina
de Guerra en aguas internacionales. El desgobierno de Fidel Castro rechazó la
acusación, diciendo que aquello no era más que otro intento de crear un
incidente.
Ese mismo día el
Senador Kenneth Keating declaró que había evidencias de la instalación de
cohetes soviéticos en Cuba, urgió al Presidente Kennedy a actuar y propuso que
un equipo de investigación de la
OEA fuera enviado a Cuba.
El mismo día
zarpaba el mercante “Poltava” en su primer viaje con personal y equipos del
regimiento coheteril estratégico. Comenzó también el ejercicio “Tulpan” en la URSS durante el cual se
realizaron lanzamientos de cohetes portadores de ojivas nucleares en el polígono
de Aguinsk.
Entre los
lanzados estuvieron los R-14, similares a los que se preparaban para partir
hacia Cuba. El ejercicio se prolongó hasta el 8 de septiembre.