jueves, 19 de julio de 2012

Más rápido se descubre a un mentiroso que, a un cojo (la crisis de octubre)


Octubre de 1962







"Tan pronto como todas las unidades de cohetes R-12 y R-14 estén listas para el combate, debe notificármelo personalmente, solo a mí, y a nadie más”.

De Malinovski a Gribkov, 13 de octubre de 1962

Más rápido se descubre a un mentiroso que, a un cojo


Desde el día 29 de agosto de 1962 los aviones de reconocimiento de los E.U. no habían vuelto a volar sobre el territorio nacional cubano, debido al mal tiempo. Las nubes impedían la toma de fotografías aéreas de calidad.


Avión de reconocimiento U-2

El día 10 de octubre de 1962 el Senador Keating presentó la acusación de que se habían construido en Cuba seis bases de cohetes balísticos de alcance intermedio.
Las 36 cabezas de combate nucleares de los cohetes R-12, varias decenas de ellas para los cohetes alados tácticos FKR y las seis bombas para los bombarderos ligeros IL-28, fueron guardadas en un polvorín subterráneo que se encontraba no lejos del poblado de Bejucal, unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de La Habana.
Las bombas de aviación fueron trasladadas al aeródromo de San Julián, en el extremo occidental de la isla, donde estaban ubicados los aviones IL-28.
Las 12 cargas nucleares de los cohetes “Luna” permanecieron en Managua y las cargas del regimiento de FKR fueron emplazadas en la provincia de Oriente.
La Base Técnica Coheteril fue emplazada en la ciudad de Mayarí y algunas cargas nucleares se guardaron en viejas estructuras de hormigón en la Sierra Cristal.
Debido al clima tropical, todo este almacenaje fue un desastre. Las cargas nucleares necesitaban una humedad relativa menor al 50%. En Cuba supera el 80% casi todos los días. Temperaturas de 20ºC, cuando en Cuba, en los meses de invierno la temperatura llega a alcanzar los 30ºC.
Aun después de 50 años nadie es capaz de imaginar el riesgo tan grande que corrió la población cubana, por el empecinamiento maníaco de dos monstruos políticos capaces de ignorar el peligro, en aras de sus pretendidas ambiciones de poder. ¡Afortunadamente no ocurrieron sucesos extraordinarios conocidos en los dos meses que permaneció el arma atómica en Cuba!
Aquel 10 de octubre, Raúl Castro (designado a dedo por su hermano como Ministro de Defensa) firmó la Directiva Operativa No. 1, que, aparentemente, debía asegurar el despliegue “estratégico” del ejército del régimen en caso de la muy posible invasión norteamericana. La soviética ya era un hecho.


El día 10 de octubre de 1962 el Senador Keating presentó la acusación de que se habían construido en Cuba seis bases de cohetes balísticos de alcance intermedio.

Las 36 cabezas de combate nucleares de los cohetes R-12, varias decenas de ellas para los cohetes alados tácticos FKR y las seis bombas para los bombarderos ligeros IL-28, fueron guardadas en un polvorín subterráneo que se encontraba no lejos del poblado de Bejucal, unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de La Habana.

Las bombas de aviación fueron trasladadas al aeródromo de San Julián, en el extremo occidental de la isla, donde estaban ubicados los aviones IL-28.

Las 12 cargas nucleares de los cohetes “Luna” permanecieron en Managua y las cargas del regimiento de FKR fueron emplazadas en la provincia de Oriente.

La Base Técnica Coheteril fue emplazada en la ciudad de Mayarí y algunas cargas nucleares se guardaron en viejas estructuras de hormigón en la Sierra Cristal.

Debido al clima tropical, todo este almacenaje fue un desastre. Las cargas nucleares necesitaban una humedad relativa menor al 50%. En Cuba supera el 80% casi todos los días. Temperaturas de 20ºC, cuando en Cuba, en los meses de invierno la temperatura llega a alcanzar los 30ºC.

Aun después de 50 años nadie es capaz de imaginar el riesgo tan grande que corrió la población cubana, por el empecinamiento maníaco de dos monstruos políticos capaces de ignorar el peligro, en aras de sus pretendidas ambiciones de poder. ¡Afortunadamente no ocurrieron sucesos extraordinarios conocidos en los dos meses que permaneció el arma atómica en Cuba!

Aquel 10 de octubre, Raúl Castro (designado a dedo por su hermano como Ministro de Defensa) firmó la Directiva Operativa No. 1, que, aparentemente, debía asegurar el despliegue “estratégico” del ejército del régimen en caso de la muy posible invasión norteamericana. La soviética ya era un hecho.
























La Directiva era un intento de establecer las misiones combativas de los incipientes ejércitos durante el rechazo a los desembarcos navales y aéreos. Y la realización de supuestos contra-ataques para aniquilar “en corto plazo” a los yanquis que “hubieran” podido desembarcar.



Toda esta patraña de directiva queda desmontada al conocerse las fuerzas con que contaba el régimen:

a)    Tropas permanentes de dudosa preparación militar (expertos en guerra de guerrillas).

b)   Alumnos de las escuelas militares organizados en unidades de combate enfrentarían la defensa en las direcciones principales.

c)    El enfrentamiento de los alumnos a las fuerzas élites de los Estados Unidos, posibilitaría la movilización del país (es de risa, si no fuera por lo dramático de la situación).

d)   Movilización de las unidades de tiempo de guerra. ¿Es que no existían? ¿Por qué no estaban movilizadas de antemano?

e)    La Directiva se refería a un segundo escalón de defensa (ridículo para la época).



El día 10 de octubre de 1962, el Director de la CIA mostró al Presidente Kennedy las fotografías de los embalajes pertenecientes a los bombarderos tácticos IL-28, sobre la cubierta de un barco llegado a La Habana.

El día 12 de octubre de 1962 fue transferido el mando de los aviones de reconocimiento U-2, de la CIA al Comando Aéreo Estratégico. En Cuba se encontraban en completa disposición combativa cuatro rampas de lanzamiento de cohetes con carga nuclear.

El día 13 de octubre de 1962 el embajador soviético Dobrinin miente nuevamente. Esta vez la mentira va dirigida a Chester Bowles del Departamento de Estado de los E.U. Dobrinin negó repetidamente cualquier intención de introducir armamentos ofensivos en Cuba.























Los aviones U-2 son trasladados desde Fort Edwards en California, para Orlando, Florida.

Ya para esta fecha los políticos soviéticos, preocupados por las serias advertencias norteamericanas, de responder militarmente ante una provocación de índole estratégica, habían enviado un equipo militar de inspección de alto nivel.

El día 14 de octubre de 1962,  McGeorge Bundy, asistente especial del Presidente Kennedy para asuntos de seguridad nacional, negó cualquier evidencia sólida, sobre la existencia de armamentos ofensivos soviéticos en Cuba. Sin embargo esas evidencias ya estaban en manos norteamericanas desde hacía varias horas. Un avión U-2 había fotografiado los cohetes estratégicos ubicados en San Cristóbal.

Años más tarde Fidel Castro se justificaba, criticando a los soviéticos:
"Los soviéticos cometieron distintos errores tácticos y militares. Uno de ellos fue instalar los cohetes antiaéreos y no usarlos, dejaron que los aviones de exploración volaran. Se debió haber prohibido terminantemente todo vuelo de exploración y no se hizo. Estaban construyendo instalaciones militares estratégicas y no las protegieron de la exploración aérea. Esa fue una vacilación, una duda, hacer las cosas a medias, y las cosas a medias, en todas las circunstancias, cuestan siempre muy caro".

Fidel Castro estaba que trinaba. El armamento soviético se encontraba al alcance de su mano, pero no podía utilizarlo. Eso lo tuvo frenético hasta las conversaciones entre la URSS y los E.U., cuando, al ser ignorado totalmente, estuvo a punto de un derrame cerebral. Culpaba, de todo lo sucedido, a la política soviética y exoneraba a los militares, pero teniendo en cuenta la situación en Cuba, los militares sí que tenían responsabilidad.

Los emplazamientos de los cohetes de defensa AA no tenían verdaderas posibilidades de derribar los aviones U-2. Si la trayectoria del vuelo de los U-2 hubiera sido sur-norte, hubiese sido probable el derribo, pero los U-2 volaban en trayectoria oeste-este y prácticamente no entraba en el radio de destrucción de los cohetes AA soviéticos de Bahía Honda.

El día 15 de octubres de 1962 los norteamericanos terminaron el análisis de las fotografías, identificando a los R-12 soviéticos. Lograron detectar tres emplazamientos con cuatro rampas de lanzamiento cada uno.


Aun faltaban 30 días para la fecha señalada por Kruchev para revelar la presencia de estos cohetes en Cuba. La “operación anadir” había resultado un rotundo fracaso militar y político para la URSS. Fidel Castro se salvaría de una intervención militar.


El secretismo soviético no había permitido la entrada de personal cubano alguno a sus instalaciones. De manera que a tantos años venirnos con el cuento de que los emplazamientos podían haber sido enmascarados con construcciones asimétricas por parte de constructores cubanos… ¡Vamos, que en aquella época, los sistemas de enmascaramiento eran prácticamente desconocidos en Cuba.


Lo peor de todo es que los cohetes estratégicos identificados no estarían en completa disposición combativa hasta diez días más tarde. Ahora es muy fácil criticar a los militares soviéticos, que hacían lo imposible para cumplir el descabellado plan de sus jefes.


¿Qué hacían allí los erectores, los remolques, los equipos de abastecimiento etc, etc? Respuesta fácil: Intentar cumplir el plan a toda costa, a todo costo y a todo riesgo. No tenían opción. Desconcentrarlos hubiera sido el equivalente a darle participación al régimen caribeño.

Otros dos vuelos de aviones U-2 fueron realizados sobre la región occidental de Cuba. En horas de la noche del día 15 de octubre de 1962 el sub-director de la CIA, Ray Cine llamó a Roger Hilsman del Departamento de Estado y a Bundy, informándoles que habían sido descubiertos cohetes de alcance medio en Cuba.

En la media noche le fue mostrada, a McNamara, la evidencia fotográfica.

El ejercicio PHIBRILEX 62 comenzaría el día 30 de octubre, con la participación  de 40 buques, 20 mil marinos y 4 mil infantes de marina. Su objetivo: Derribar al imaginario tirano “Ortsac”, el apellido de Fidel Castro al contrario.

La invasión soviética ya estaba consumada. La norteamericana en ciernes.

El Coronel Beloborodov, jefe del aseguramiento técnico-nuclear, había concluido las comprobaciones a la técnica e informó al Mariscal malinovski y al General de Ejército Pliev, que las municiones nucleares se encontraban en completa disposición técnica y listas para ser empleadas.


















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miércoles, 18 de julio de 2012

La soberanía ultrajada por las tropas soviéticas (la crisis de octubre)

Octubre de 1962



La soberanía ultrajada











El día 29 de septiembre de 1962, en un burdo intento de enmascarar la situación provocada, el régimen totalitario de Fidel Castro publica una declaración, como respuesta a la resolución Conjunta del Congreso de los Estados Unidos.

Si Fidel Castro no tenía que dar explicaciones a nadie: ¿Por qué esta declaración? De hecho, Fidel Castro estaba dando explicaciones.

La burda declaración planteaba que “jamás” utilizaría sus medios “legítimos” de defensa con fines agresivos, que pusieran en peligro la seguridad de los Estados Unidos.

En la noche del día 30 de septiembre de 1962, la Brigada no. 69 de submarinos, de la Flota del Norte, se preparaba para una larguísima travesía. Las cuatro embarcaciones, propulsada por diesel, contaba con 22 torpedos (tan solo uno con carga nuclear). Esto Sucedía en el puerto de Gadzhievo, bahía de Sayda, ubicada en el Golfo de Kola, región de Murmansk. Partieron el 1 de octubre de 1962 con intervalos de 30 minutos. El objetivo final de la travesía sería el puerto cubano de Mariel. ¡Nunca llegarían!










El día 1 de octubre, la Comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos presentó un análisis en el que planteaba la existencia de cohetes AA en las provincias de Oriente, Las Villas, La Habana y Pinar del Río.

El Almirante Dennison, Jefe de la Flota del Atlántico, recibió la orden de implementar el bloqueo naval de la isla, si fuese necesario. El Comando Aéreo Táctico recibió la orden de preparar el ataque, con alerta máxima para el 20 de octubre.

El día 2 de octubre de 1962 arribó el mercante “Krasnograd” con los 6 cohetes R-12 que debían ser emplazados en la región de Candelaria-San Cristóbal. Dos de ellos eran de instrucción.
Otro resumen de inteligencia norteamericano señalaba que: además de tanques, cañones autopropulsados y otros equipos, se habían detectado 15 emplazamientos de cohetes AA y 3 cohetes costeros anti-buque. Estimaban que existían 60 aviones MIG de modelos antiguos, como el MIG-19.


Ya por esa fecha estaban volando 40 aviones MIG-21.

Informaba sobre 16 lanchas KOMAR con cohetes de 40 kilómetros de alcance. Consideraba, el informe, que las tropas soviéticas en Cuba debían sobrepasar los 4,500 efectivos, cuando en verdad ya alcanzaban la pasmosa cifra de 30 mil hombres.

El propio día 3 de octubre se publicó el comunicado oficial de la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de los países latinoamericanos, la cual planteaba que la intervención de la URSS en Cuba, amenazaba las instituciones democráticas del Continente y agregaban que era deseable intensificar la vigilancia sobre la entrega de armas al “régimen comunista”, las que pudieran ser empleadas con propósitos ofensivos contra el Hemisferio.

El día 4 de octubre fue aprobada la Resolución Conjunta, sobre Cuba, por el Congreso de los E.U., convirtiéndose en la Ley Pública no. 87-33.

De acuerdo con esta Ley, se impediría el uso de las armas que el régimen de Fidel Castro propagase. Impediría la creación, en Cuba, de una capacidad militar que pusiera en peligro la seguridad de los E.U.

Además, el Congreso aprobó otra resolución que recomendaba a la Organización de Estados Americanos (OEA) la adopción de un acuerdo en el que advirtiera al régimen imperante en Cuba que adoptarían una acción colectiva.

El Presidente Kennedy firmó una orden ejecutiva prohibiendo la utilización de barcos norteamericanos o extranjeros en el comercio entre la URSS y Cuba. Por esta orden, se cerrarían los puertos de los E.U. a las naves de cualquier país, que fueran utilizadas para suministrar material militar a Cuba, se penalizaría a las compañías navieras.

El día 4 de octubre de 1962 llegó al puerto del Mariel el mercante “Indiguirka”, con 36 cabezas de combate nucleares para los cohetes de alcance medio R-12 “Luna”. Una parte de esas cabezas de combate serían destinadas para los cohetes alados tácticos tierra-tierra FKR. Transportaba, además, 6 bombas nucleares de aviación para los IL-28.

Ya el hecho estaba consumado. Había cohetes nucleares en Cuba. Ese mismo día estuvo lista la primera rampa de lanzamiento, en un Regimiento de la región central.

El día 6 de octubre de 1962, el director de la CIA John McCone y el consejero especial del Presidente para asuntos de seguridad nacional, sostuvieron una conversación en la cual el primero planteaba que creía que los soviéticos terminarían estableciendo una capacidad ofensiva en Cuba, inclutendo cohetes de alcance medio. McCone pensaba que establecer un mecanismo de defensa en Cuba, incluyendo los cohetes de alcance medio, no podía ser el objetivo final y concluía con tres posibles variantes de intención:



a)    Establecer una base ofensiva

b)   Insertar suficiente cantidad de especialistas militares para arrebatarle la isla a Castro, convirtiéndola en un satélite totalmente controlado por ellos

McCone consideraba solo dos alternativas posibles: una acción militar o un esfuerzo por separar a Castro de los comunistas.

¡Estaba en lo cierto! De hecho, ya la isla se había convertido en una base ofensiva. Faltaba solamente que los viejos pericos (comunistas al servicio de la URSS) se hicieran con el poder total. Para esto debía transcurrir un tiempo prudencial de permanencia militar soviética en Cuba.
















No fue necesaria la acción militar. El descubrimiento, a tiempo, de los cohetes nucleares, obligó a la retirada de los mismos y, por carácter transitivo, separó a Fidel Castro de los comunistas soviéticos y de los comunistas internos (micro fracción).

Cabe señalar que el 26 de marzo de 1962 se realiza el llamado primer proceso a Aníbal Escalante. Proceso judicial en donde, Aníbal Escalante es acusado de sectarismo. El proceso culmina con la disolución de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), quedando severamente desprestigiados algunos de los veteranos militantes comunistas, arrastrados por el ingrato papel que los soviéticos impusieron a Fidel Castro durante la Crisis de Octubre.













McGeorge Bundy era de la opinión de que los soviéticos no llegarían tan lejos. Consideraba la vía militar como única posibilidad o, de lo contrario aprender a vivir con Fidel Castro. No estaba de acuerdo en incrementar sabotajes, sobrevuelo u otras acciones.

El mismo día 6 de octubre de 1962 el mercante “Metallurg Barden” descargaba los medios del tercer regimiento de cohetes de alcance medio que se emplazarían en Santa Cruz de los Pinos-San Cristóbal, en la provincia de Pinar del Río.

El día 7 de octubre de 1962 el mercante “Oremburg” llegó al puerto del Mariel con otras siete cabezas nucleares para los cohetes R-12, para el regimiento anteriormente mencionado.

Ya se encontraban, en suelo cubano, 28 cabezas nucleares (cuatro de ellas de instrucción).

En medio de aquella situación, el «designado a dedo» “presidente” de la República de Cuba, Osvaldo Dorticós Torrado, intervenía en el XVII período de sesiones de la Asamblea General de la ONU.
















Dorticós declaraba que el régimen establecido en Cuba tenía derecho a armarse, con el objetivo de defenderse de una “muy posible” agresión, por parte de los E.U.

Lo que no dijo Dorticós fue, que para “armarse” habían consentido la invasión a Cuba de fuerzas militares de la URSS. Invocaba el “derecho legítimo” de defender “las decisiones soberanas del pueblo”. Pueblo que se encontraba ajeno a la intervención soviética, en sus asuntos internos y la instalación de armas de destrucción masiva en su territorio.

Ente las muchas parrafadas que pronunció el monigote de Fidel Castro, ante las Naciones Unidas, se encuentran las siguientes:

“No tenemos porque rechazar la “ayuda espontánea” que se nos ofrezca, ya venga de la Reina Isabel de Inglaterra, del Emperador del Japón, del Presidente Kubistchek (del Brasil)…”

“Si Estados Unidos fuera capaz de dar garantías de palabra y garantías en los hechos, de no realizar agresiones contra nuestro país, declaramos aquí solemnemente que sobrarían nuestras armas y nuestro ejército”.

Esas garantías solicitadas, serían cumplidas junto con el retiro del contingente militar soviético, en conversaciones bi-partitas entre los Estados Unidos y la URSS, sin la participación de la incipiente dictadura totalitaria neofeudal encabezada por Fidel Castro.

El día 9 de octubre de 1962 el Presidente Kennedy aprobó el vuelo de 12 minutos, a una altitud de 20 mil metros sobre Cuba, de un avión U-2 de reconocimiento. Necesitaba pruebas concluyentes del emplazamiento de los cohetes nucleares que tanto negaban los rusos. El propio Presidente dijo que no había indicios de que los mismos ya estuviesen en condiciones operacionales aunque habían transcurridos dos meses desde que tuvieran las primeras noticias acerca de las maquiavélicas intenciones soviéticas.


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domingo, 15 de julio de 2012

El secreto descubierto (la crisis de octubre)

Octubre de 1962


El secreto descubierto




Dicen que el barco que transportó las municiones nucleares se llamaba “Indiguirka”. El capitán y el jefe de las tropas transportadas habían recibido órdenes de hundir el barco en caso de su inminente captura. De haber sido necesario su hundimiento, todavía hoy tuviésemos un cementerio nuclear en un punto cualquiera del Atlántico.

El “Indiguirka” zarpó el día 16 de septiembre de 1962. Las órdenes de repeler cualquier agresión por parte de cualquier país, embarcación o aeronave fueron recibidas por todos los mercantes que transportaban medios hacia Cuba.

Si los mercantes decidían defenderse de un ataque (supuestamente) de embarcaciones anti-fidelistas procedentes de las costas norteamericanas y se descubrían los cañones instalados en cubierta, perderían todas las ventajas legales que supone un acto de piratería. Hubiera sido muy difícil para Kruchev presentar el hecho ante la opinión pública internacional.

Continuaban al margen del derecho internacional. Continuaban mintiendo.

Tuvieron suerte de que las autoridades norteamericanas fueron lo suficientemente prudentes como para no utilizar la violencia.

El mimo día 16 de septiembre arribó al puerto del Mariel el mercante “Poltava” con los primeros elementos de los 8 cohetes estratégicos R-12, que se emplazarían en la región Candelaria-San Cristóbal, en la provincia de Pinar del Río.

El traslado fue una verdadera cochambre que provocó toda suerte de especulaciones en la población civil y la subsiguiente información de inteligencia a los norteamericanos.

Era una acumulación de máquinas especiales y equipos de grandes dimensiones.

Pero, es que un plan concebido con premura y solo por la voluntad del dictador soviético no podía resultar de otra forma. De racional nada. Todo lo que estaba sucediendo era totalmente irracional y con los pantalones por delante. ¡Y cuando los pantalones piensan, el cerebro sobra.

Todos los incumplimientos del cronograma se debieron a una planificación anárquica.

Fueron tan burdos que los norteamericanos consiguieron, por esos días, los primeros informes dignos de crédito sobre la posible presencia de cohetes balísticos en Cuba.

El día 17de septiembre de 1962 se reunió el Comité de Relaciones Exteriores y de Servicios Armados del Senado norteamericano para analizar la situación y los proyectos de invasión. Su duración fue de 5 horas.

Se hace necesario recalcar que los proyectos de invasión respondían a la presencia soviética en Cuba, mucho antes que se descubrieran los cohetes.

En el Mar Negro navegaba el mercante “Krasnograd”, procedente del puerto de Feodosia, transportando 6 cohetes estratégicos R-12 que se emplazarían en la zona de Santa Cruz de los Pinos-San Cristóbal, en la región occidental de Cuba.










Por esa misma fecha se presentó una situación extraordinaria en el Regimiento Aéreo de Caza, el cual acondicionaba las posiciones, muy cerca de la ciudad de Santa Clara. Resultaba que la burocracia, hija del sistema totalitario, era tan estricta que tan solo 18 días bastaban para que los pilotos de los MIG-21F13 se encontrasen vencidos y “no aptos” para volar. Lo peor consistía en que aun no existían aviones MIG-21F13 de entrenamiento y se utilizaban los MIG-15UTI. Pero estos no habían llegado, debido a la cochambrosa planificación.
MIG-15UTI (entrenamiento)


Debemos aclarar que si bien es cierto que a los pilotos de aviación se hace necesario realizarles controles periódicos y que no deben estar sin volar por períodos relativamente largos, un mes o dos sin volar, no afecta de forma peligrosa la ejecución del vuelo. Sobre todo si se trata de un vuelo de entrenamiento o actualización. Lo que no se dice es que los pilotos soviéticos no tenían experiencia alguna de vuelo sobre el mar y estaban verdaderamente ansiosos.
Resulta imprescindible aclarar que los pilotos de aviación no realizan las cosas en automático, ni por instinto. Todo responde a un entrenamiento prolongado e intenso, que posibilita actuar de forma inmediata ante cualquier circunstancia. En la aviación todo se piensa y razona. ¿Qué en ocasiones se utiliza el instinto? Sí, pero un instinto no es un invento, sino algo que se ha razonado previamente.
El Jefe del Regimiento no tuvo otra alternativa que violar el reglamento y comenzar a volar sin el entrenamiento previo establecido. No pasó nada. Todos volaron, fueron felices y no comieron perdices. No había.

El día 18 de septiembre de 1962, los Comités de Relaciones Exteriores y de Servicios Armados, del Senado, aprobaron el texto de una resolución conjunta, en la que se autorizaba al Presidente Kennedy para utilizar las tropas, con el objetivo de resistir a la agresión comunista en el Hemisferio. La resolución fue aprobada, por mayoría, el día 20 de ese mismo mes.
El gobierno de los Estados Unidos estaba dejando en claro que impediría las actividades agresivas soviéticas en el continente americano.
No se hizo esperar la advertencia soviética. Al día siguiente, día 21, Andrei Gromiko pronunció un discurso ante la Asamblea General de la ONU, en la cual dijo que un ataque norteamericano contra el régimen de Fidel Castro significaría la guerra con la URSS.
El propio día 22 de septiembre llegaba a Cuba, por el puerto de Sagua, el mercante “Nikolaevsk”, con los MIG-15UTI (aviones de entrenamiento) para el Regimiento de Cazas ubicado en el aeródromo de Santa Clara. Por el puerto de Casilda hacía su entrada el mercante “Kimosvk” transportando 8 cohetes R-12 (dos de combate y uno de instrucción), los cuales se emplazarían en la región central de Cuba.


Base Aérea de Santa Clara


Ya para esta fecha se había acabado el secreto. Se hacía imposible guardar el secreto debido al movimiento de tantas armas y tropas. Ya eran infinidad de personas, militares y civiles cubanos, las que tenían conocimiento de la gigantesca metedura de pata (si se le pudiera llamar de estas forma).
A finales de septiembre llegaron, en el mercante “Fisik Vavilov” las últimas unidades de defensa AA que protegería la parte oriental de Cuba. El Jefe de la División y su EM y órganos de dirección se instalaron en la ciudad de Camagüey. Los EM de los Regimientos se ubicaron en Ciego de Ávila, Las Tunas y Santiago de Cuba.

De esta forma la ocupación de Cuba, por parte de las tropas soviéticas, estaría concluida y supuestamente, en completa disposición combativa, entre los días 23 de septiembre y 20 de octubre de 1962.
El mando soviético, desde Moscú ordenó estrictamente el no funcionamiento de los radares de localización de la defensa AA, y prohibió disparar sobre los aviones de reconocimiento norteamericanos que sobrevolaran el territorio nacional cubano.

Esta orden perseguía dos objetivos bien definidos: Por una parte no querían empeorar la situación política internacional, ya de hecho bastante deteriorada y contrariamente a la URSS. Por otra parte trataban de evitar que los norteamericanos detectaran la composición y el orden combativo de las unidades.
Comenzaba la angustia de Fidel Castro. Se percataba que las tropas soviéticas no se encontraban bajo su mando. Se había convertido en un pelele de los rusos. Eso le encajaba mal. Fidel Castro pretendía derribar cualquier aeronave que penetrase el espacio aéreo. ¡No podía! Esto le tenía furioso.


















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jueves, 12 de julio de 2012

Sin política y sin ética (la crisis de octubre)

Octubre de 1962

Sin política y sin ética








El día 2 de septiembre de 1962, tres senadores de los Estados unidos formularon declaraciones en contra del desgobierno imperante en Cuba: George Smathers instó la invasión directa. Strom Thurmond le apoyó diciendo que mientras más se esperara para expulsar el comunismo, más difícil sería la tares. Kenneth Keatin exigió nuevamente el envío de una delegación de la OEA.


George Smathers
Strom Thurmond

El día 3 de septiembre de 1962 fue publicado un comunicado mentiroso, firmado por Ernesto Guevara y Nikita Kruchev, que trataba sobre las medidas de ayuda al régimen pre-totalitario en aspectos técnicos variados en agricultura, hidráulica, siderúrgica y, quién no quiere la cosa…, militar. El gobierno soviético señalaba haber llegado a acuerdos sobre la solicitud del régimen de Fidel Castro en relación a asistencia en armamentos, especialistas militares y adiestramiento de personal.


Entre las medidas tomadas por los países del hemisferio occidental (con las abstenciones de México y Brasil), el desgobierno de Fidel Castro fue expulsado de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC). Esta fue una política aberrada, de las tantas cometidas por los gobiernos norteamericanos desde hace 50 años.


El día 4 de septiembre el Fiscal General de los E.U. Robert Kennedy tuvo un encuentro con Anatoli Dobrinin, en la cual le expresó la preocupación del Presidente en relación al equipamiento militar soviético que estaba llegando a Cuba. Dobrinin le transmitió un mensaje de Kruchev diciéndole que no se emplazarían armamentos tierra-tierra en Cuba. Recibido el mensaje, Robert Kennedy informó a Dean Rusk y a Robert McNamara, sugiriendo que se hiciera una declaración de que los Estados Unidos no tolerarían la introducción de armamentos ofensivos en Cuba. Mientras esto sucedía, el Presidente Kennedy hacía pública una declaración, advirtiendo que un vuelo de reconocimiento había detectado emplazamientos de cohetes AA y un aumento sustancial de personal militar soviético en Cuba. Daba cifras sobre la cantidad de equipos electrónicos detectados, lanchas con cohetes contra barcos y unos 3,500 militares. Decía además que aún no tenía pruebas de la existencia de fuerzas de combate soviéticas o de bases militares o de proyectiles tierra-tierra ni cualquier otra capacidad ofensiva importante. Advertía que si la verdad fuese otra, surgirían los más graves problemas.









Robert Kennedy


Muchos años después Fidel Castro culparía a Kruchev al decir: "Jruschov le mandó a decir a Kennedy por distintas vías, le dio a entender, que no había armas estratégicas y que no había necesidad de armas estratégicas. Mi percepción es que Kennedy creyó los informes de Jruschov. A mi juicio este cometió un error grave de tipo político y de tipo ético, y creo que no puede haber política sin ética(...) Kennedy estaba en una posición muy difícil políticamente, puesto que creyó los mensajes de Jruschov, y recibía grandes presiones. Creo que al adversario no se le debe colocar en una situación de esa naturaleza y, realmente, Jruschov no tomó en cuenta que con esto colocaba a Kennedy en una situación inmanejable, en una situación muy difícil."
El día 6 de septiembre un memorando de la CIA informaba que se estaban construyendo 8 emplazamientos para cohetes AA y que apreciaban que el régimen había recibido 8 lanchas coheteras contra barcos. Calculaban que la Fuerza Aérea contaba con 60 cazas del tipo MIG y que una docena de ellos pertenecían al tipo MIG-19, aunque carecían de pruebas sobre la existencia de MIG-21.

El grave problema consistía en que los aviones habían llegado a Cuba con los tanques de combustible vacíos. El material de goma está diseñado, de forma tal, que no permite la ausencia de combustible. La ausencia del combustible provoca cuarteadoras en los pliegues del tejido.
Esto es conocido por cualquier técnico de aviación, que opere dichos aviones. Solo la terquedad de los oficiales superiores (desconocedores de la técnica de aviación) logró que fueran transportados en estas condiciones.
Esta chapucería del mando militar soviético tuvo consecuencias económicas y de tiempo. Tuvieron que enviar todos los tanques de combustible de los aviones.

Ese miso día 6 de septiembre, Theodore Sorensen, que era el consejero especial del Presidente Kennedy, se encontró con Dobrinin, el cual le reiteró que las armas que la URSS estaba enviando al régimen de Fidel Castro eran estrictamente “defensivas” y no representaban amenaza alguna para la seguridad de los E.U.; hizo más, le entregó un mensaje de Kruchev en el cual prometía que los soviéticos no emprenderían ninguna actividad que “pudiera complicar la situación internacional”.

Theodore Sorensen
Anatoli Dobrinin


El 7 de septiembre los líderes del Congreso de los Estados Unidos solicitaron la adopción de una resolución que autorizara al Presidente, a emplear las tropas si fuese necesario. Kennedy, por su parte, no creyendo en las promesas de Kruchev, solicitó la aprobación del Congreso para llamar al servicio activo a 150 mil reservistas (por un plazo no mayor de 12 meses), en caso necesario.
Kennedy ordenó al Comando Aéreo Táctico formar un grupo de trabajo que elaborara un plan de coordinación para un ataque, antes de lanzar el asalto anfibio.
El 9 de septiembre de 1962 llegó el mercante Omsk al puerto de Casilda. Transportaba 6 cohetes de combate (ofensivos) R-12. El proceso de concentración de esta División se prolongó hasta el día 22 de octubre. La capacidad del puerto de Casilda no permitía recibir más de un navío de carga.


Puerto de Casilda
Puerto de Casilda


De acuerdo con el plan los plazos para que las unidades estuvieran en plena disposición combativa comenzarían a partir del 20 de octubre, hasta el día 1 de enero de 1963.
Días atrás el convoy ferroviario que transportaría las municiones nucleares, había recibido la orden de recepcionar al personal, la técnica y los medios materiales, las municiones nucleares y transportarles al puerto indicado.
Este puerto resultó ser el de Severomorsk, cercano a Murmansk. Un muelle de la Base naval de Okolnaya fue habilitado para efectuar la carga de las municiones.


Sveromorsk

De Smerovorsk a Cuba


Puerto de Okalnaya


El 10 de septiembre, al intervenir en el Tercer Congreso Nacional de los Consejos Municipales de Educación Fidel Castro expresó:
“Estamos dispuestos a morir junto a nuestro pueblo!... Pero lo que no sabemos es si el Gobierno de los Estados Unidos, los generales del Pentágono y los senadores que proclaman la guerra contra nuestra Patria están dispuestos a morir también”.
“Nuestro país ha dado y dará cuantos pasos sean necesarios, dentro del derecho internacional y el uso de sus prerrogativas de nación soberana, para garantizar su seguridad frente a las amenazas de agresión imperialistas. Para eso no es necesaria la autorización ni instrucciones de Washington”.
De esta forma anunciaba que se encontraba dispuesto a sacrificar a todo el pueblo. Lo del derecho internacional era una más de sus mentiras.

Mientras tanto, la Agencia TASS difundía una declaración del gobierno soviético reafirmando sus intenciones de prestar ayuda militar a Fidel Castro, enfatizando que solo se utilizarían las armas, en defensa de la soberanía del régimen establecido en Cuba. Afirmaba mentirosamente que la URSS no necesitaba trasladar a ningún otro país, por ejemplo Cuba, los medios de que dispone, para rechazar una agresión. Amenazaba diciendo que los recursos nucleares soviéticos eran tan potentes que no tenían necesidad de buscar un emplazamiento fuera de los límites territoriales de la Unión Soviética.
Ante las declaraciones de TASS muchas personalidades norteamericanas expresaron su opinión:

Dean Rusk: La URSS no está asustada por la advertencia. Procederemos como lo entendamos necesario.
Senador Mansfield: Nosotros decidiremos cual será nuestra política exterior. No necesitamos, ni queremos consejos gratuitos de la URSS.
Senador Everett Dirksen: La advertencia soviética es una amenaza desnuda que debe ser contestada de la misma forma.


Senador Everett Dirksen


El 12 de septiembre de 1962 comenzaron a desplazarse, en tierra cubana los cohetes estratégicos de la URSS. Muchos bohíos tuvieron que ser derribados para que pasaran los artefactos de más de 20 metros de longitud. Los vecinos de los puntos por donde pasaba el convoy hablaban del “asunto”. De esa forma era imposible guardar el secreto.
El día 13 de septiembre el Presidente Kennedy declaró que el comunismo en la isla podría estar convirtiéndose en una base ofensiva de significación para la URSS. Advirtió que todo el armamento y los asesores soviéticos no podrían cambiar las consecuencias.
El día 14 de septiembre zarpó de Sebastopol el barco mercante "Metallurg Baikov". Ese mismo día el Mariscal Zajarov, Jefe del Estado Mayor General propuso instalar en cada barco cañones AA de 23 mm. Tendrían que armar 34 barcos en total.

Durante el mes de septiembre los Estados Unidos realizaron otro gran ejercicio militar llamado “Júpiter Spring”, el cual consistía en la realización de desembarcos aéreos de 3 Divisiones del 18 Cuerpo Aerotransportado.

Refugios para cohetes estratégicos cerca de Sitiecito



















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martes, 10 de julio de 2012

Fidel Castro no le planteó absolutamente nada a Kruchev (la crisis de octubre)


Octubre de 1962


Fidel Castro no le planteó absolutamente nada a Kruchev



Ya he dicho con anterioridad que las elevadas temperaturas caribeñas, así como la elevada humedad relativa (que en ocasiones alcanza el 100%) actuaban en contra de la conservación y el buen funcionamiento de todos los armamentos. A esto debemos agregarle la velocidad y la intensidad de los vientos.

Las referidas condiciones meteorológicas provocaban recalentamiento de los motores eléctricos. Los transformadores causaban baja técnica. Frecuentes corto-circuitos. Debido a los recalentamientos, las abastecedoras de combustible dejaban de prestar servicio. Y así otros innumerables defectos se producían en la técnica y el armamento.
Senador Kenneth Keating














Por su parte, las lanchas coheteras no alcanzaban su máxima velocidad. Esto se debía, en gran parte, a la temperatura de las aguas del Estrecho de La Florida y su “Corriente del Golfo”. No debemos pasar por alto que las características técnicas del armamento soviético dejaban mucho que desear.

El medio marino en las “Indias Occidentales” es mucho más agresivo que en el Atlántico Norte o el Mar negro. Las algas hacían de las suyas.

Los helicópteros MI-1 demostraron ser inservibles, incluso para trasladar de un lado a otro a dos personas. Los MI-4, cuya capacidad de transporte (según los documentos) debía alcanzar los doce hombres, en muchas ocasiones solo alcanzaba a transportar 8 y con muchísimo esfuerzo de las tripulaciones.

Puerto de Sebastopol













Los desconocedores de la técnica de estos helicópteros han llegado a decir que los motores no llegaban a desarrollar la potencia necesaria en el clima tropical. ¡Totalmente falso! El asunto es más complejo. Los nomogramas de peso y balance del helicóptero MI-4 demuestran que en condiciones de 30 Grados Celsius de temperatura y una humedad relativa del 90%, aun cuando existan 30 kilómetros por hora de viento de frente, en la dirección del despegue, el aparato no reúne las características táctico-técnicas para despegar con un peso superior a 200 kg.; o lo que es igual, aun desarrollando la potencia máxima, no es capaz de levantar más allá de la tripulación y dos o tres personas. Pero si no hubiese viento, el helicóptero no presentaba las características necesarias para el despegue vertical, incluso sin tripulación.

Concluyendo y resumiendo, los helicópteros soviéticos solo podían prestar servicios (con seguridad) en condiciones ISA, o lo que es igual a temperaturas de 15 grados, en alturas muy próximas al nivel medio del mar y con humedad relativa inferior al 40%. ¡Sencillamente, eran de temer!

Créanme, pues los conocí personalmente y en ellos aprendí a volar. ¡Fueron muchísimos los sustos que pasé!
General Maxwell Taylor


















Si se conseguía despegar y aterrizar como avión (una pequeña carrerita) se le podía sacar 1000 kg de carga adicional.

Los técnicos soviéticos idearon la forma de aumentar la entrada de gasolina, lo que aumentó la potencia del motor de 14 cilindros en estrella ASHA-82. Esto traía aparejado el aumento de la temperatura en la cabeza de los cilindros y podía conducir a serios riesgos, pero no había nada más que hacer.

¡La fábrica jamás efectuó adaptación alguna! Se encontraba enfrascada en la construcción del prototipo del MI-8, que adoleció también de iguales características hasta la aparición del MI-8MT (también llamado MI-17 para su exportación).

El día 20 de agosto de 1962, el General Maxwell Taylor, presidente de la Junta de Jefes de Estados Mayores, comunicó al Presidente JF Kennedy que no veían la posibilidad de que la incipiente dictadura pudiera ser derrocada sin la intervención militar directa.

Del Mar Negro al Mediterraneo













El día 23 McGeorge Bundy firmó el memorando de Seguridad Nacional 181, en nombre de Kennedy, mediante el cual era aprobada la varianta B propuesta por el General Landsdale. En este documento se solicitaba el estudio de las acciones a emprender a la luz de la evidencia de la nueva actividad del bloque soviético hacia Cuba, incluyendo que hacer con los cohetes Júpiter instalados en Turquía, si la URSS colocaba ese tipo de armamento en Cuba.

El día 25 de agosto de 1962 parte, del puerto de Sebastopol, el primer regimiento de cohetes de alcance medio R-12, a bordo del carguero “Omsk”.

Habían transcurrido tres meses desde la reunión conjunta del presidium y el Consejo Militar, en la que se había aprobado la “Operación Anadir”, cuando el KGB informó al Comité Central del PCUS que las agencias norteamericanas habían detectado la llegada a Cuba de soldados y barcos soviéticos con armamentos.

Los norteamericanos aun no había realizado ningún movimiento, pero ya los rusos estaban en Cuba.

El día 27 de agosto de 1962 los Comandantes guerrilleros Ernesto Guevara de la Serna y el Capitán Emilio Aragones sostienen una reunión con Kruchev. Dicen que para ese momento, el proyecto de acuerdo ya había sido enmendado, al tenerse en cuenta “las proposiciones” de Fidel Castro.

Dicen también que le fue presentada a Kruchev una carta suscrita por Fidel Castro y Osvaldo Dorticós, en la que le comunicaban, al primero, la confianza especial hacia Guevara y lo investía de plenos poderes y el mandato para suscribir el acuerdo.

Si Kruchev estuvo de acuerdo con las “correcciones propuestas” por Fidel Castro: ¿Por qué consideró inoportuna darlo a conocer de inmediato? ¿Por qué recomendó calma? ¿Por qué quería esperar a que estuvieran emplazados los cohetes?


McGeorge Bundy



















Cualquiera que tenga juicio sano llegará a la misma conclusión: Jamás existieron semejantes correcciones. Las mismas aparecieron muchos años más tarde, en un intento de justificar lo injustificable. El acuerdo nunca fue firmado.

El 29 de agosto, al responder en una conferencia de prensa a una pregunta sobre la vigencia de la Doctrina Monroe a la luz de la situación mundial y de la cubana en particular, el presidente Kennedy afirmó que para él significaba lo mismo que para los presidentes Monroe y Adams cuando la promulgaron, es decir, que se oponía a toda intervención de una potencia extranjera en el Hemisferio Occidental.

Por su parte Mc George Bundy dijo que el problema básico del gobierno norteamericano era que la presencia de proyectiles nucleares en Cuba era inaceptable, porque desde la proclamación de la Doctrina Monroe era un interés es+ecial de los Estados Unidos, la exclusión de cualquier potencia europea en el hemisferio Occidental.

Ese mismo día un avión U-2 norteamericano detectó emplazamientos de cohetes AA y una cantidad (mayor de la esperada) de personal militar soviético.

El día 31 de agosto el gobierno norteamericano acusó al desgobierno de Fidel Castro de haber atacado a un avión de la Marina de Guerra en aguas internacionales. El desgobierno de Fidel Castro rechazó la acusación, diciendo que aquello no era más que otro intento de crear un incidente.

Ese mismo día el Senador Kenneth Keating declaró que había evidencias de la instalación de cohetes soviéticos en Cuba, urgió al Presidente Kennedy a actuar y propuso que un equipo de investigación de la OEA fuera enviado a Cuba.

El mismo día zarpaba el mercante “Poltava” en su primer viaje con personal y equipos del regimiento coheteril estratégico. Comenzó también el ejercicio “Tulpan” en la URSS durante el cual se realizaron lanzamientos de cohetes portadores de ojivas nucleares en el polígono de Aguinsk.

Entre los lanzados estuvieron los R-14, similares a los que se preparaban para partir hacia Cuba. El ejercicio se prolongó hasta el 8 de septiembre.




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