martes, 18 de abril de 2017

Secretos del secretismo

Secretos del secretismo: El término secretismo, para aludir a la ausencia o la demora de ciertas informaciones de interés público en los medios oficiales cubanos, empezó a ...
usarse primero entre los críticos del sistema, hasta llegar a los discursos de los más altos funcionarios del Gobierno.

La lista de aquello que los medios oficiales nunca han informado, o solo reportaron con una inexplicable tardanza, merece un estudio minucioso, que además de llenar miles de páginas, serviría para entender mejor la más reciente historia del país.
Entre los cabezales para organizar la relación de lo omitido habría que incluir muertes, destituciones, deserciones, fracasos económicos, derrotas militares, fiascos diplomáticos, graves daños a la naturaleza, consecuencias de errores cometidos e incluso datos sobre el índice de suicidios, divorcios o emigración, referencias a la deuda del país o al decrecimiento del Producto Interno Bruto. Todo eso y más ha caído en ese agujero negro de la desinformación.
La tentación de poner algunos ejemplos llevaría a mencionar entre otras perlas la reubicación forzosa de campesinos del Escambray en los años 60, los desastrosos efectos del capricho de producir 10 millones de toneladas de azúcar en 1970, el descalabro de la operación militar en Granada en 1983, las consecuencias que trajo la epidemia de polineuritis en los años más difíciles del Período Especial y más recientemente las causas clínicas de la muerte de Fidel Castro.

La respuesta que frecuentemente se ha dado ante la crítica al secretismo ha oscilado desde la más tenaz justificación, fundamentada en ser un país amenazado por la más poderosa potencia del mundo, hasta el manido pretexto de echarle la culpa a los cuadros intermedios.
Ha sido así desde los tiempos en los que el ideólogo del Partido, Carlos Aldana, pontificaba sobre la necesidad de contar con “un periodismo crítico, militante y creador”, hasta nuestros días en que el propio Raúl Castro aconseja ante el parlamento: “Es preciso poner sobre la mesa toda la información y los argumentos que fundamentan cada decisión y de paso, suprimir el exceso de secretismo a que nos habituamos durante más de 50 años de cerco enemigo”.
Estos alardes autocríticos han tenido la peculiaridad de manifestarse de forma cíclica, lo que ha dado la permanente impresión de estar en vísperas de una apertura siempre tímida e incompleta. El gremio periodístico ha sido quizás el más victimizado con estas frecuentes promesas, hechas en Congresos de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) o en encuentros informales con la prensa.
Cuando parece que “ahora sí vamos a acabar con el secretismo” se incumple la promesa de promulgar una nueva ley electoral, desaparece el jefe de la comisión de implementación de los lineamientos del Partido o se suspende la venta de gasolina especial sin que ningún medio de prensa oficial se atreva a reseñar o comentar lo sucedido.
Incluso, el eufemismo de usar la palabra “secretismo” para referirse a lo que en rigor se llama censura, solo sirve para encubrir lo que supuestamente se desvela. Es un crimen de lesa lingüística cuyo resultado radica en mantener en la oscuridad lo que en apariencias se ilumina.

Turquía y el Plebiscito

Turquía y el Plebiscito


Aunque, a nuestro juicio, aparentemente Erdogan ha cometido varios errores, no se olviden que Turquía es una República, pertenece a la OTAN,  su presidente fue elegido mediante las urnas y ahora han realizado un plebiscito para saber si los turcos quieren parecerse más a Europa, que a los Estados Unidos y la mayoría de los países latinoamericanos.

La segunda cuestión a analizar sería el sistema parlamentario europeo. Y me hago una pregunta: ¿Cual fue el sistema adoptado por Fidel Castro al triunfo de la revolución? Supuestamente el parlamentario donde existía un Primer Ministro (mandamás) y un presidente (figurín). El poder legislativo (congreso o asamblea) Fidel Castro se lo pasó por el Arco del Triunfo.

¿Por qué los países europeos adoptaron el sistema parlamentario al finalizar la SGM? Para proteger la figura de las monarquías y, por carácter adyacente, todo el sistema feudal prevaleciente. Hoy por hoy, en Europa, es muy difícil distinguir entre un descendiente de la nobleza y uno de la burguesía. El sincretismo es muy parecido al de la religión Católica y la Yoruba.

De esta forma el Rey podía continuar siendo el Jefe del Estado, mientras que el Primer Ministro o Presidente del Gobierno (da igual el nombre) solo pudiese gobernar inmediatamente después de las elecciones, si lograra la mayoría absoluta de diputados al Congreso. Caso contrario sería el congreso el que decidiría quién gobernaría y en alianza con quién o quienes.

Pasadas las elecciones, puede ser que el más votado nunca llegue a gobernar y en su lugar gobierne una coalición de perdedores.

¿Y que pasa en los países donde no hay Rey y se consideran “República”? Que existe un “Presidente” (figurín que muchos llaman “cuchara” porque ni pincha, ni corta). Es elegido para “representar” al pueblo, pero no manda absolutamente nada. Se dedica a aparentar ser Rey sin serlo. Pocos son los que conocen al Presidente de Alemania, por ejemplo.

Se denomina república presidencialista o sistema presidencial a aquella forma de gobierno en la que, una vez constituida una República, la Constitución establece una división de poderes entre el poder Ejecutivo, el poder Legislativo, poder Judicial, y el Jefe de Estado, además de ostentar la representación formal del país, es también parte activa del poder ejecutivo, como Jefe de Gobierno, ejerciendo así una doble función, porque le corresponden facultades propias del Gobierno, siendo elegido de forma directa por los votantes y no por el Congreso o Parlamento.

El presidente es el órgano que ostenta el poder ejecutivo, mientras que el poder legislativo lo suele concentrar el congreso, sin perjuicio de las facultades que en materia legislativa posee el presidente.

El concepto de separación de poderes fue consagrado en la Constitución de los Estados Unidos de América, de 1787, con la creación del cargo de Presidente de los Estados Unidos y, a la vez, del Congreso de los Estados Unidos, sistema donde el presidente era el jefe de Estado, y no fue elegido por el Congreso.

Curiosamente, Inglaterra y Escocia fueron los primeros países en adoptar el parlamentarismo (desde 1707 como el Reino de Gran Bretaña, y desde 1801 como el Reino Unido) en el cual las facultades del ejecutivo, el monarca, se redujeron a un papel ceremonial, y a la vez una nueva autoridad ejecutiva, responsable ante el parlamento, se fue desarrollando –el Ministro, mientras las atribuciones del ejecutivo separado de los Estados Unidos fueron aumentando, por ejemplo, el presidente designa a la mayoría de funcionarios públicos (entre ellos los miembros del gabinete, aunque estos deben ser ratificados por el Senado).

Para diferenciar un sistema de otro, en casi todos los países de sistema presidencialista los ministros se llaman secretarios del presidente, mientras que el los parlamentarios se les continúan llamando ministros, por el Rey y al jefe de gobierno, Primer Ministro.

Prácticamente todos los países de América tienen un sistema presidencial. Con excepción de Canadá, Guyana, Belice y algunos estados de las Antillas. Es decir, que el Régimen presidencialista es típico de Estados Unidos y de los países de tradición iberoamericana.

Que el plebiscito haya sido amañado es otra cosa

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domingo, 9 de abril de 2017

El Kremlin «boconea», Putin piensa

El Kremlin «boconea», Putin piensa

Pasado el sofocón el Kremlin suspendió una coordinación militar que le es necesaria para evitar daños del fuego (¿amigo?), pero Putin lo está pensando dos veces. Y aunque no se recoja en los medios, el entendimiento, entre «cabezones» continuará.

"Debemos ser comprensivos con los procesos internos que tienen lugar" en Washington, dijo hoy la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, después de palpar que los 59 misiles no habían sido tan dañinos como se suponía en un principio, destruyendo unos pocos aviones sirios.  

A la Federación Rusa no le interesa cerrar las puertas en la lucha contra el terrorismo. Recordemos que el yihadismo extremista islámico es igual para los chiíes que para los suníes musulmanes. Y Rusia los tiene dentro de su territorio.

¿Qué es lo que quiere Putin? Que Occidente les reconozca:

-         Que Rusia tiene un problema interno con todos los países terminados en “tanes” que componen la federación y dejen de inmiscuirse en sus problemas internos.

-         Que la anexión de la península de Crimea responde a la permanencia de la Base Naval de Sebastopol como parte de la Federación Rusa

-         Que nadie nadie cuestione o interfiera en el derecho de la Federación Rusa a tener una Base Naval en el puerto de Tartús, ubicada en el territorio Sirio.

La semana próxima el Secretario de Estado USA estará en Moscú y tendrá la oportunidad de ofrecer algún tipo de negociación, siempre que los rusos se comprometan a descontinuar el apoyo a los ciudadanos rusos que habitan en las regiones fronterizas entre Ucrania y Rusia. Tal vez la Merkel se sitúe de perfil en un caso parecido. Las sanciones económicas serían entonces agua pasada.

Si los rusos accedieran a un planteamiento parecido, se abriría la posibilidad de que los Estados Unidos reconozcan (en silencio) el problema ruso dentro de sus fronteras y dejen de apoyar a los grupos separatistas, que más que eso son extremistas islámicos, disfrazados de independentistas.

Por último podrían tratar de llegar a un acuerdo en relación con la permanencia de dictador Assad y la posición estratégica de la base de Tartús. Aunque esta posibilidad de negociación se vería enturbiada en dependencia de otros intereses por parte del régimen totalitario de los Ayatolas y sus fronteras con Rusia.

La interpretación de que el Kremlin considera que Trump se ha visto forzado a emprender tal acción para demostrar que no está al servcio de Moscú, es absurda. El presidente de la Unión americana no es el todopoderoso Putín, que puede hacer y deshacer a su antojo. Ningún ataque militar es improvisado. Todo está calculado de antemano. Trump no necesita convencer a sus votantes y mucho menos al partido republicano.

Aquellos que piensan que el lanzamiento de los misiles crucero nada tiene que ver con la estrategia, se equivocan. No es un plan. Es una advertencia que, de alguna forma, hace que los rusos revaloren su posición sobre el terreno. Ya no están tratando con un pusilánime. No es una lucha de grupos dentro de los Estados Unidos. Los que así se expresan demuestran lo ignorantes que son, respecto a la forma y los métodos de la democracia norteamericana.  

¿Acaso no se percatan del apoyo unánime de sus socios europeos?

Son los mismos pusilánimes que iniciaran un cobarde acercamiento a Rusia, no tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, sino más bien ante la cobarde posición de Barack Hussein durante todo su mandato. ¿O es que alguien piensa que esas decisiones pusilánimes se toman de la noche a la mañana? Ya veremos la posición de  "mamá" Merkel a partir del 2 de mayo entrante. Por supuesto que va a coincidir con la de Trump.

La cancelación de la visita del Ministro de Exteriores de la Gran Bretaña no es una sorpresa. Responde a que ahora han cambiado los planes y lo que se iba a tratar ya no tiene vigencia alguna.

Putin no está para tirar voladores, porque si algo ha quedado claro es que su política a favor de Al Assad, ha quedado en evidencia. Ahora busca una intermediación para ganar tiempo y mientras tanto echarle la culpa a algo o a alguien indefinido.  
Toda la euforia de las tertulias en los medios de comunicación rusos y europeos, no son otra cosa que agua de borrajas o dicho en términos militares: diversionismo que aparte la atención del populacho, de lo que verdaderamente se teje tras bambalinas.
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