domingo, 21 de febrero de 2016

El Presidente y el contubernio* en La Habana


Ya viene llegando. Pretende que el viaje forme parte del inesperado cambio de política en relación con la dictadura totalitaria neo feudal.
¿Se reunirá Obama con las fuerzas disidentes?
Como preludio del viaje se han dado a conocer la reanudación de vuelos comerciales (hasta cien por día) y la autorización para la instalación de una ensambladora de tractores.
¿Cuáles son las compañías privadas que operan en Cuba?
¿Cuál es la empresa privada cubana que operará, conjuntamente con la yanqui, dicha ensambladora?

Son muchas las preguntas, Sr. Obama:
¿Estas concesiones gratuitas a los “empresarios-funcionarios” del régimen serán las que dificultarán la involución de todas “sus” medidas si a partir de las elecciones de noviembre ganaran los republicanos?

¿Será verdad que no visitará a Fidel Castro, aunque sea a última hora? Da igual, la conexión ideológica, con la dictadura, es un hecho. En definitiva usted no tiene idea del significado de la primera gran derrota militar de los Estados Unidos en el Hemisferio Occidental, ni del peligro que representó, el régimen que usted generosamente respalda, al permitir la instalación de cohetes nucleares.
¿Acaso no consigue interiorizar el significado de aparecer sonriente al lado de Raúl Castro? ¿Es ese el mensaje que le envía al mundo?

¿Será verdad que se reunirá con los disidentes? ¿Con todos o solo con algunos? ¿Nadie le ha dicho que su actitud ha propiciado que las hordas paramilitares del régimen insulten y agredan  a esos opositores pacíficos?
Si bien es verdad que Raúl Castro no es ducho en el juego de ajedrez diplomático, no es menos cierto de que tiene mucha más experiencia que usted y que todos sus asesores juntos Sr. Presidente.

Solo le advierto que “La Guerra Fría”, no concluirá hasta tanto haya desparecido de la faz del Caribe, el régimen de los hermanos dictadores. El Foro de Sao Paulo, el ALBA y todo lo que representa el “Socialismo del Siglo XXI así lo ejemplifica.
¿Qué el régimen ha dejado de apoyar el terrorismo? Vamos hombre, eso no se lo cree ni usted mismo. ¿Qué ha dejado de ser antimperialista? Bueno Sr. Obama, puedo entender que usted no  considere a los Estados Unidos como un Imperio, pero ellos sí. Al igual que muchos regímenes dictatoriales, los E.U. constituyen el “Imperio del Mal”.

El régimen de los hermanos Castro Ruz se encuentra entre los principales regímenes más peligrosos para los Estados Unidos. ¿O es que acaso la influencia no cuenta? Sin embargo, presidente, de una forma demasiado cándida, usted les está haciendo el juego.
* La noción de contubernio, que tiene su fuente etimológica en el latín (contubernĭum), se utiliza para nombrar a un acuerdo o una asociación que resulta censurable o indigna. El término puede aplicarse sobre pactos ilícitos, conspiraciones u otros entendimientos que merecen repudio.


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Declaración del Foro por los Derechos y Libertades sobre la visita del presidente Barack Obama

Ciudad de la Habana
Foro por los Derechos y Libertades
El restablecimiento de relaciones con los EUA ha generado una ilusión de apertura y cambios que distan mucho de la realidad vigente en la Isla. Las concesiones unilaterales hechas por la administración del presidente Obama a la dictadura totalitaria más larga que haya tenido el hemisferio, le han otorgado la legitimidad necesaria para sentirse con la fuerza de declarar reiteradamente que no cederán ni un milímetro en el reconocimiento de los derechos civiles y políticos del pueblo cubano.

A partir del 17 de diciembre de 2014 ha sido notable el incremento de la violencia de Estado contra los activistas de DDHH, opositores y periodistas independientes. Particularmente agudizada sobre los que participan en la campaña #TodosMarchamos, que demanda una ley de Amnistía para los presos políticos, el derecho a la manifestación pacífica y el pleno respeto a los derechos y libertades fundamentales. No podemos dejar de señalar que las mujeres cubanas están cargando con una gran parte de esa violencia y represión.

Al mismo tiempo observamos con profunda preocupación la débil reacción de la comunidad internacional ante la escalada de la represión y las violaciones de los derechos humanos en la Isla.

Informados acerca de la posible visita del presidente Barack Obama a nuestro país, el Foro por los Derechos y Libertades considera que, bajo las condiciones existentes de represión y persecución contra todo tipo de disidencia, esta visita fortalecería la determinación del régimen de los Castro de mantener su actual posición.

El presidente Barack Obama ha hecho referencia a la necesidad de un escenario cívico y político distinto como condición para su visita a la isla. Igualmente ha declarado su interés en tener un encuentro con la oposición cubana. Consideramos que estas palabras deberían materializarse en tres puntos fundamentales:

1. Cese inmediato de la represión contra todo cubano que defienda sus derechos y libertades fundamentales. Amnistía para los presos políticos o con connotación política

2. Ratificación y monitoreo sobre la implementación de los Pactos de DDHH de Naciones Unidas

3. Encuentro formal con una representación de la oposición cubana

Si las sugerencias previas son ignoradas, la visita del presidente norteamericano servirá solo para consolidar al régimen totalitario y no para empoderar a los actores pro democráticos. El gobierno de los Estados Unidos no debe perder su liderazgo y compromiso con la democracia y sus defensores.

 
Foro por los derechos y Libertades
Comité Coordinador


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jueves, 18 de febrero de 2016

Rafael Alcides: Ep5 - El Pueblo (English subs)







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Rafael Alcides: Ep4 - Erase una vez en Biran (English subs)







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Rafael Alcides: Ep3 Sobre la belleza (English subs)







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Rafael Alcides: Ep2 - Artistas y Políticos (English subs)







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Rafael Alcides: Ep1 - Las Cosas Lindas (English subs)




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miércoles, 17 de febrero de 2016

El Barón Pierre d Coubertain y el olimpismo



A principios del siglo XIX, el deporte era una práctica reservada exclusivamente para la élite aristocrática y su simbiosis burguesa, especialmente para los jóvenes educados en el medio universitario. Es una oportunidad, para aristócratas y burgueses, de mostrarse, divertirse y rivalizar. Es la época de las grandes citas en los hipódromos, de los grandes lugares de canotaje, de los primeros deportes de invierno como Chamonix, de los clubs de golf que se multiplican. Estos clubes que se crean, por lo tanto, están reservados a la aristocracia y la burguesía que prohíbe el acceso a los obreros. No podemos dejar de señalar que la “gente bien” no necesitaba del dinero para crear los medios necesarios (terrenos, jardines, utensilios, ropa deportiva etc).

Debido a las condiciones de la explotación capitalista, a principios del siglo XIX, los trabajadores no tienen ni los medios ni el tiempo para el deporte. La explotación total en la fábrica o las minas y la miserable vida diaria apenas permiten la reconstrucción de la fuerza de trabajo. Incluso los niños de la clase obrera, abatidos por el raquitismo deben sacrificarse en la fábrica desde la edad de 6 o 7 años. La jornada de 10 horas se establecerá hasta 1900 y el día de descanso se obtendrá en 1906.

El deporte de los trabajadores nace bajo la esfera de influencia de los sindicatos y se desarrolla hasta la época victoriana.

En cierta forma, los trabajadores asociaban la actividad deportiva con el espíritu fraternal que le dio nacimiento, con la solidaridad y la asistencia mutua. Así, sobre estas bases, desde la década de 1890, los clubes obreros se multiplican.

Ante las iniciativas de la clase obrera, la burguesía no podía permanecer con los brazos cruzados y trató de atraer a los trabajadores a sus propias estructuras, especialmente a los más jóvenes. Buscaban atraer a los jóvenes mediante la creación de patrocinios.

Para los patrones se convirtió rápidamente una gran preocupación, especialmente en la gran industria.

He aquí donde chocan los intereses de clases, entre la aristocracia y la burguesía. El mismo barón Pierre de Coubertin estaba angustiado por la idea de un “deporte socialista”.

Es así que los patrones crearon clubes donde los trabajadores fueron invitados a participar. Los clubes de las minas en Inglaterra, por ejemplo, permitían estimular el espíritu de competencia entre los trabajadores, evitar discusiones políticas y contribuyó a romper huelgas desde el inicio.

El problema de los obreros consistía en que, para jugar o competir con los aristócratas y los burgueses, debía hacerlo en condiciones desventajosas, pues mientras los primeros tenían todas las condiciones y tiempo libre a su alcance, los obreros debían trabajar para sustentar a sus familias.

Fue así como surgió el deporte rentado y la imposibilidad de que los profesionales del deporte no pudiesen competir con los “amateurs”.

Los obreros le habían subido la parada a la aristocracia y a la burguesía.

Terminada la SGM, la simbiosis entre la aristocracia y la burguesía se consolidó. Hoy en día no existen más diferencias que los títulos nobiliarios y unas cuantas leyes arcaicas en Europa.

No obstante, en su carácter retrógrado, el campo «socialista» (las dictaduras del proletariado) que en su finalidad se parecían más a las monarquías autoritarias, apadrinaron las ideas del Barón de Coubertain al del no menos aristócrata Conde de Saint Exupery, llegando al colmo de presentarles como grandes defensores de sus “ideales”, cuando en realidad criticaban a la burguesía. Ambas ideologías coincidían, unas por autoritarias y otras por totalitarias.



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sábado, 13 de febrero de 2016

Los olvidados, los que se quedan

https://jovencuba.com/2016/02/04/los-olvidados-los-que-se-quedan

El mentiroso continúa escribiendo mentiras?



Por: Harold Cárdenas Lema
Las negritas y las rojitas son mías (Mario Riva Morales)




Son tiempos de fetichismo con el socialismo tropical cubano. Hay preguntas que hacen eco en todas las esquinas de esta isla y confieso que me tienen cansado. ¿Por qué se van los jóvenes cubanos? ¿Piensas irte también? ¿Qué pasará en un país sin juventud? Las respuestas son obvias: emigrar es su derecho, hay muchos que aspiran a hacerlo pero también otros que se quedan a conciencia. Aun así, molesta bastante que el protagonista hoy en día sea el emigrante y no quienes se quedan a construir el futuro de Cuba.


Son tiempos de incertidumbre. ¿Existe aún lo que se llegó a llamar “socialismo tropical”? Los jóvenes cubanos, Sr. Harold, se van de Cuba porque no tienen futuro. La pregunta no es ¿Qué pasará? La pregunta correcta es ¿Qué juventud recompondrá más de medio siglo de desgobierno? Por supuesto que emigrar es un derecho. Derecho conculcado durante medio siglo. Son minoría los que se quedan. Minoría mayor que los que se quedan a conciencia. ¿Quién le ha dado el protagonismo al emigrante Sr. Cardenas?


Advertencia: Sr. Lemas, con estas declaraciones suyas, usted bien puede ser tildado de disidente por los órganos de la seguridad del régimen.

Lo olvidados entonces somos los enraizados, los que quedamos aquí en este país cargado de contradicciones. Eso tiene que ver con otras actitudes, como aquella amiga de antaño que regresó el otro día y quería enseñarnos a utilizar Facebook porque “este país es un atraso”. O los que piensan que en Cuba quedan los que no tienen oportunidad de marcharse, reduciéndonos a una suerte de perdedores. Esos y otros mitos circulan todos los días, dando una visión simplificada de este país según la cual todos nos queremos marchar. Y no es así.

Los olvidados Sr. Harold son aquellos, que como buenos mentirosos, defienden un régimen que tiene sumido, al pueblo de Cuba, en afrentas y oprobios. Buena definición la de su amiga, al decir que “este país es un atraso”. Menos mal que ya usted está interiorizando que se encuentra en el bando de los perdedores. Pues va a ser que sí. Que el que no se marcha es porque no puede o que continúa pegado a la ubre de la vaca macilenta llamada “revolución”.

Conozco muchos jóvenes que les iría bien en otras tierras pero se quedan en Cuba porque los mueven fuerzas mayores. Muchos desconocidos que hacen bien anónimamente, muchísimos que trabajan cada día por un salario simbólico y son los héroes olvidados de este país. De esos no escribe casi nadie, es más fácil visibilizar a supuestos “ganadores” o preocuparse por el desangramiento migratorio y no por la solución para terminarlo.

¿Podría usted decirme cuales son las fuerzas mayores por las cuales se quedan en Cuba, solo algunos jóvenes? ¿Cómo se atreve a llamarle “héroes olvidados” a aquellos jóvenes que son vilmente explotados por la dictadura? En todo caso llámeles esclavos.  

¿Quién, en su “sano” juicio va a atreverse a escribir de los esclavos cuando Tony Castro, el hijo del dictador recibe “como héroes” a los que se fueron y regresan con los bolsillos llenos de dólares?

Dígame: ¿Quién firmó un convenio con USA para que se otorgaran 20 mil visas anuales en 1994? Como consecuencia el desangramiento migratorio ya ronda el medio millón de jóvenes con preparación media superior emigrados por vía legal.

¿Será que a la dictadura le era conveniente desembarazarse de tamaña cantidad de jóvenes de dudoso control?  

¿Por qué se van los jóvenes? Muchas razones, entre ellas la ausencia de un paradigma del éxito que sí tuvieron nuestros padres y nosotros carecemos, que toca construir. Quizás la respuesta para esto sea precisamente visibilizar, ¿a quiénes? A los que se quedan.

No me venga con cuentos de camino. ¿Cuál paradigma del éxito? La dictadura no garantiza ni una vejez segura. Ese es, precisamente, el espejo en el cual se miran los jóvenes de la tercera generación “revolucionaria”. Explíqueme: ¿como van a visibilizar y a quienes?

Por otra parte, el éxodo del 2016 no es el mismo que la crisis de los balseros en 1994. Aquello fue una respuesta ante la escasez más cruda que hoy en día ya no es tan así. ¿Qué pasa entonces? Por alguna razón en los momentos más duros del Período Especial el consenso nacional soportó embates que hoy no podemos superar. ¿Por qué? Quizás porque el proyecto de nación estaba más claro en ese entonces, porque existía el liderazgo carismático de Fidel Castro como mecanismo de unidad o sencillamente porque creíamos que era posible un regreso a la estabilidad de los años 80.

Usted mismo lo dice: “Ya no es tan así”. Sobraría el “tan”, pero aun perdura. Tal vez usted no lo recuerde, pero en lo más álgido del período especial, la dictadura abandonó por completo a la juventud, hasta casi desaparecer la UJC llamada la “vanguardia” del PCC. Otro tanto aconteció con la FMC.  

Si no fuera porque sé perfectamente que usted vive en Cuba, le preguntaría en que país se encuentra, para decir semejante disparate: “existía el liderazgo carismático de Fidel Castro”. Sr. Cárdenas, si alguna vez el dictador en jefe tuvo algún carisma y no hubiese sido el miedo a sus malignas decisiones, eso desapareció después de la causa no.1 del 88. Eso fue lo que acabó de colmar el vaso (medio lleno o medio vacío) de los que creíamos, en él, a fe ciega. Y no me avergüenza decirlo.

Por no dejar de traicionar, Fidel Castro lo ha traicionado todo y desde el principio. Tontos, más que tontos, fuimos los que nos dejamos engatusar con su populismo de sirena en celo.

Efectivamente, recuerdo los años 80, hasta la peregrina idea de tener un sistema de Internet, variante CAME, para todos los países socialistas, hasta que se desmerengó el sistema.

El día que aceptamos que no había un regreso posible, desaparecieron los paradigmas y las certezas. Nuestra incapacidad de generar un consenso y enviar señales claras sobre el rumbo del país o sobre cuál es el plan gubernamental para nuestro futuro, provoca el desaliento y la mirada hacia alternativas foráneas. Parte de la emigración cubana es también responsabilidad nuestra entonces como proyecto de país incapaz de generar un mayor consenso.

Su caso me da hasta pena, Sr. Lemas. Sé que no es fácil reconocer haberle “apostado al caballo equivocado”. En mi caso ya había escuchado semejante afirmación de parte de mi progenitor.

Cuando escuché decir a Fidel Castro (al autorizar la libre circulación del dólar) que esas medidas se tomaban por no tener «alternativas». Por un momento llegué a pensar que se podía; para nuevamente volver a la realidad y preguntarme a mi mismo: ¿Te vas a dejar engañar otra vez? El engaño vino en forma de CUC diez años después (2003). Y ya, yo no era un hombre joven. Para esa fecha cundía en mí el desaliento de haber dedicado toda mi vida a defender a una dictadura “insaciable e insoportable que había hundido, a Cuba, en el mal”.

¿Cómo va a ser posible que, una dictadura, que coquetea con “los chicos verdes” y pacta relaciones diplomáticas con el “monstruo imperialista” sin haberse levantado el bloque-bargo, pueda dar señales sobre el rumbo del país?

En el extranjero tengo a todos mis amigos de la infancia menos uno, que quizás se marche pronto también. Allá están mis compañeros de aula, mis novias y si quisiera hacer una reunión de clase, sería más fácil hacerlo en Miami que en mi ciudad natal. La empatía con el emigrado es inevitable porque con solo un par de giros en el destino cualquier de nosotros pudo haber sido uno de ellos. Aun con su participación y apoyo, el futuro de esta isla tienen que decidirlo los que viven dentro. Irónico entonces que esos sean los grandes olvidados en esta historia, los que se quedan.

Sr. Harold, yo perdí a mis amigos de la niñez (todos se encuentran en USA). Perdí todos los amigos de la adolescencia (todos se encuentran en USA). Por perder, perdí a casi todos mis compañeros de lucha (muchos de ellos se encuentran muertos (en combate) fuera de Cuba o viven sus vidas cubanas con el “verde sudor” que emana de las frentes de sus hijos, allende la patria. Sepa usted, que los he vuelto a encontrar, gracias al fenómeno llamado Internet.

SR. MENTIROSO:

La patria es de todos. Somos, todos los cubanos, los que tenemos el deber y el derecho; los que viven e Cuba y los que viven en el extranjero a reconstruir todo el descalabro que los hermanos dictadores nos han legado.

Usted no es quién para decidir lo que hay que hacer para que Cuba vuelva a ser un país próspero. No se ponga el sayo del tirano. Jamás ose continuar dividiendo al pueblo de Cuba. Ya el daño de los hermanos Castro Ruz es suficiente.





 
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jueves, 11 de febrero de 2016

Fidel Castro y las Masas

La obra maestra de Fidel Castro

Durante décadas el dictador-director se las ingenió para que la revolución pareciera un fenómeno de masas

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Cuando Fidel Castro bajó de la Sierra Maestra, seguramente no tenía muy claro cómo se enfrentaría a los seis millones y más de habitantes que tenía Cuba en aquél entonces.

¿Habrá pensado el dictador que todo un pueblo se pondría a sus pies, como fiel espectador?

¿Cuándo supo realmente que eso no lo iba a lograr nunca?

Seguramente recordaba que en dos ocasiones las dos huelgas que ordenó al pueblo para poner fin a la guerra de guerrillas, no ocurrieron. Es posible entonces que, a partir de ese momento, siempre sintiera desconfianza al escuchar la gritería de sus primeros fanáticos seguidores, compuestos por miles, embelesados con sus palomas, su barba y su parecido a Cristo.

Él sabía que las palomas podían desaparecer, que su barba languidecería con el tiempo y que el verdadero Cristo sería puesto definitivamente en sus altares.

Un 28 de septiembre de 2003 dijo la frase más demagógica de su vida: “El misterio de la Revolución está en las masas.”

¿A qué masas se refería? ¿Sólo a los miles que acudían a su llamado, o a un pueblo que nunca tuvo (y lo sabía, puesto que jamás se atrevió a hacer elecciones libres)? En la Plaza de la Revolución caben unas 200 mil personas; frente al Palacio Presidencial, donde preguntó sobre los fusilamientos, caben 50 mil; y en 23 y 12, para proclamar el Socialismo, un poco más.

¿Cómo queda entonces el mito del millón de participantes, o de todo un pueblo, como se dice aún?

Fidel Castro mejor que nadie sabía que sus primeras masas, las que pertenecieron al estrato inferior de la sociedad, considerado como ese menos culto y más ordinario que sólo comprendía la parte superficial de los asuntos de una nación, que desconocían por completo su personalidad y sus ansias de poder, lo habían ayudado no sólo a aplazar las elecciones generales, sino además, a que se olvidaran de ellas, cuando preguntó, restándole importancia a esta fórmula democrática, por lo que muchos habían luchado y habían dado su vida:

“¿Elecciones para qué?”

¿Cuándo fue que los muchachones miembros de la Seguridad del Estado soplaron al oído de los mandamases la necesidad de nuevas medidas, para que todo se siguiera viendo normal durante los encuentros del dictador con sus masas, ya no tan conmovidas, ya no tan fanáticas y mucho menos histéricas?

Para lograr que miles de cubanos hicieran acto de presencia en sus mítines políticos y continuaran aprobando leyes, planes y cuanta idea se le ocurriese al Omnímodo, necesitó de grupos de artistas, sobre todo de los miembros de la Nueva Trova, encabezada por Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, porque cada día que pasaba concurrían menos y menos sus masas.

Unos años después, el escenario de esos mítines políticos, por fuerza del destino, volvió a cambiar. Se colocaron cientos de sillas en áreas abiertas, para que “los de más confianza” pudieran sentarse cómodamente y escuchar a los nuevos y viejos líderes de la misma envejecida y apuntalada Revolución. Así, no se escucharía una queja, un grito de libertad.

En 2003, precisamente, se desató una fuerte ola de represión contra la oposición interna. El MININT (Ministerio del Interior) le había asegurado al comandante que dicha oposición, perteneciente al Movimiento Cubano de Derechos Humanos, estaba compuesta por más de treinta mil miembros. Hoy son muchos más.

¿Masas organizadas contra mí?, se preguntó el dictador, trastornado por la noticia su viejo corazón.

Montado en cólera, envió a prisión, por décadas, a un total de 75 opositores y periodistas independientes.

Tres años después, en 2006, decidió al fin alejarse de sus masas. El que tanto se había parecido a Cristo, que juró el 8 de enero de 1959 que “jamás incurriría en la grosería de ser un dictador”, comenzó a sentirse uno fracasado, comenzó a sentir, por primera vez, una fuerte oposición en su país.

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jueves, 4 de febrero de 2016

Francisco Flores, ex presidente de El Salvador confronta al dictador Fidel Castro

Francisco Flores, ex presidente de El Salvador confronta al dictador Fidel Castro


Recientemente falleció el político salvadoreño

 |  Tania Díaz Castro

A Fidel Castro nunca le han gustado los líderes políticos jóvenes que no son comunistas. Los ve como soplos de aire fresco en América Latina, como el diablo ve a la cruz.

La lista de nombres es larga. En ella se pueden incluir líderes como Óscar Arias, Álvaro Uribe, Henry Ramos Allup –no tan jóvenes– y muchos otros. Hoy, por ejemplo, Leopoldo López, preso injustamente en Venezuela.

Pero es probable que el peor de todos para el viejo caudillo nonagenario y apartado de las masas desde 2006, ha sido Francisco Flores, presidente de El Salvador entre 1999 y 2004, quien acaba de fallecer, lamentablemente.

Lo primero que no le gustó a Fidel Castro fue que Flores venciera democráticamente en las elecciones presidenciales a Facundo Guardado, ex guerrillero y amigo suyo, que representaba a la coalición formada por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), organización guerrillera pagada por el régimen castrista que devastó al país por más de dos décadas, a partir de 1980.

Tampoco le gustó que el joven político, al terminar su mandato presidencial, contara con más apoyo popular que cuando había sido electo, con un 76% contra el 52%.

Luego ocurrió lo peor: Flores acusó en su misma cara a Fidel Castro de ser el responsable de la muerte de decenas de miles de salvadoreños. En Cuba vimos el rostro sorprendido y la soberbia del Máximo Líder, casi fuera de sí.

Antes, ya Flores había logrado la paz en su país a través de acuerdos, que fueron un ejemplo para el mundo, algo que tampoco gustó al Omnímodo.

No había duda alguna de que el jefe de estado cubano no había respetado en lo más mínimo la soberanía y la integridad de El Salvador, donde se vio la presencia directa cubana en el conflicto interno de ese país, al proveer Fidel Castro de armas al FMLN a través de Nicaragua, con el consentimiento del gobernante Daniel Ortega.

La guerra terminó en 1992. El saldo es impresionante: más de 75 mil muertos, 8 mil desaparecidos, 12 mil lisiados, miles de desplazados y millonarias pérdidas económicas.

Con una licenciatura en ciencias políticas del Amherst College, numerosos cargos de suma importancia política en su país antes de alcanzar la Presidencia, la vida le jugó una mala pasada al líder salvadoreño Francisco Flores.

Flores fue acusado de haber peculado con 15 millones de dólares donados por el gobierno de Taiwán para la reconstrucción de El Salvador después de los terremotos de 2001. Era el primer mandatario que sería sometido a juicio por corrupción. Llevaba dos años en prisión domiciliaria. ARENA, su partido, siempre lo consideró un perseguido político, inocente de los cargos que se le achacaban.

Aun así quedará para siempre como el político joven que, sin temor alguno a venganzas truculentas, típicas de los más clásicos dictadores de este mundo, llamó asesino a Fidel Castro en aquella memorable Cumbre de las Américas, la última a la que asistió el mandatario cubano.

Hasta en la bien controlada isla cubana repercutió el eco de aquellas palabras de Flores, que quedarán para la Historia y que muchos en nuestro continente quisieran repetirle a diario.

Sus ideas, las de Flores, claras siempre fueron. Recordémoslo cuando en 2004 fundara en Estados Unidos el Instituto América Libre, ante unos 200 presidentes, políticos, empresarios e inversores, con el fin de juntar las mejores mentes de Latinoamérica, para dar solución a los problemas que aquejan a la región.

“Sólo gracias al impulso del libre comercio , la apertura de mercados, el respeto a la propiedad privada, la eficacia y transparencia de los gobiernos y la libertad de prensa, puede lograrse el desarrollo económico, la democracia y la libertad”, expresó flores.

Sobre todo en Cuba, nunca será olvidado este intrépido e inteligente político, un verdadero ejemplo de valentía y sensatez.

Tampoco podrá salir de la mente de un dictador más que derrotado.

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