sábado, 25 de julio de 2015

Entrevista a Angel Santiesteban tras liberación condicional - Cuba 2015




“Me obligué a no soñar”


Lilianne Ruíz, La Habana | Julio 24, 2015


En la unidad de Guardafronteras donde Ángel Santiesteban pasó su último año de prisión se oía el sonido del mar. Dentro de la caseta de menos de tres metros por cuatro, el escritor sentía el golpeteo de las olas cuando había tormenta. Un sonido que lo acompañó también cuando el pasado viernes fue liberado y caminó, sin un centavo en el bolsillo para tomar un ómnibus, por el costero municipio Playa hasta llegar a casa de un amigo.


Tres noches después de que saliera de prisión, el bloguero y activista accedió a conversar con 14ymedio sobre los días de encierro, su literatura, Cuba y el futuro.


Pregunta. ¿Cómo le anunciaron la excarcelación?


Respuesta. Horas antes, un guardia bromeó y me dijo: "Yo creo que tú te vas hoy". No le hice caso, creí que era parte del juego para debilitarme psicológicamente. Mientras hablaba con la madre de mi hija, durante el turno que me tocaba para llamar por teléfono, llegó un oficial de cárceles con la noticia de mi excarcelación. Dijo: "Felicidades, te vas". Me dio a firmar los papeles de mi libertad condicional.


Cuando llegué a la calle, me di cuenta de que no tenía ni dinero para pagar el transporte, pero era tanta la emoción que tenía deseos hasta de correr, y seguí caminando.


P. ¿Cómo fueron esos primeros minutos después de la liberación?


R. Me sentía como un fantasma, sentía que quería verlo todo y nadie me veía. Pensaba: con qué facilidad te pueden privar de libertad y con qué facilidad te pueden soltar. Terminé caminando un kilómetro y medio, hasta la casa de Antonio Rodiles.


P. ¿Cuál es su actual condición legal?


R. Salí bajo libertad condicional, condicionada a que cumpla lo que ellos establezcan. Una forma de chantaje. El martes anterior a mi excarcelación, la Seguridad del Estado me llevó a Villa Marista, la undécima vez en este último año. Allí me enseñaron unos papeles que, sorprendentemente, contenían la revocación de la libertad condicional que aún no me habían otorgado. Una amenaza de lo que ocurriría si, por ejemplo, yo acudía a la marcha dominical de las Damas de Blanco. Les respondí que si querían, podía firmarla ahí mismo.


P. Como escritor, ¿cómo influyó en usted la experiencia del presidio?


R. Hemingway decía que la cárcel acelera la maduración del artista. Creo que le hace encontrar una mirada, un pie forzado. ¿Cómo transformar toda esa miseria en literatura? Tenía la experiencia de Dichosos los que lloran, de cuando estuve preso la primera vez, tenía 17 años y no era un escritor. Ahora fue diferente. Entraba a la prisión ya con esa mirada artística y con cierto oficio. Sin embargo, aprendí que en esas circunstancias no se mira con la mirada del arte, sino con la mirada humana.


P. ¿Algún nuevo proyecto literario?


R. He salido aturdido. Estoy adaptándome a ser distinto, a llevar una vida diferente a la que llevaba. Alguien me pidió un artículo y le dije que en este momento no estaba en capacidad para redactar una oración. Tengo una revolución de sensaciones ante mí y tengo que esperar que eso repose.


Hay libros que lo persiguen a uno, ideas que están ahí levantando el brazo, como diciendo: "Me toca a mí ahora". Pero las miro y les digo: no todavía. Aunque escribí en la prisión una novela con tema carcelario titulada Dios no juega a los dados, que tiene mi representante literario y amigo, el escritor y editor cubano Amir Valle.


P. ¿Es cierto que está trabajando en un guión de cine?


R. Esa es la almohada del alivio. Tengo el guión bastante adelantado, lo escribí a mano y se lo mandaba a mi familia, que lo transcribía e imprimía. En esencia, está inspirado en Sur, latitud 13, aunque el lenguaje cinematográfico le aporta mucho más de lo que estaba en el libro. Lilo Vilaplana, radicado en Miami, está entusiasmado con rodar la película.


P. ¿Y el futuro?


R. He evitado pensar en eso porque me asusta. No es que quiera ser pesimista, es que me estoy obligando a ser consciente. Vengo de dos años y medio en prisión, donde me obligué a no soñar, porque la esperanza de cierta forma puede hacer daño. Ahora tengo un pie aquí y otro en la cárcel. Hay un gran porcentaje de posibilidades de volver a prisión, sobre todo por estar vinculado a la disidencia.


P. ¿Se queda en Cuba?


R. Sí. En Cuba sí me voy a quedar. Nunca he tenido un sueño que esté fuera de Cuba.
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viernes, 24 de julio de 2015

Viaje de ensueño a La Habana

Viaje de ensueño a La Habana


De esta forma titula su artículo turístico-publicitario la Sra. Ana Luísa de Nascimento en un suplemento del periódico “Correio Da Manhá” en Portugal

Semana de 17.07 a 23.07.2015, este suplemento faz parte da edição 13181 do Correio Da Manhá

 
Dice la articulista: “Descubrir La Habana es como entrar en las páginas de la historia a ritmo de salsa”. A continuación refiere: “La revolución se encuentra en todas las paredes y la música en todas las calles y callejones”.
Continúa diciendo: “La Capital de Cuba es una ciudad única, con historia y carisma incomparables”.
Desde el comienzo surgen las incongruencias y no paran hasta el final del artículo. Hasta aquí no tendría importancia alguna, si no fuera por la segunda frase, donde menciona a la “revolución”.
En el presente artículo trataré de desvincular a La Habana (como ciudad) y su historia, de los 56 años de dictadura totalitaria neo feudal impuesta al pueblo de Cuba.
“Llegar a La Habana es entrar en un escenario de un film de los años 50”. ¿Se le deben dar las gracias a la dictadura por habernos convertido en un museo viviente?
“La ciudad parece haber parado el día de la revolución en 1959”. Los carros son antiguos, el olor es intenso, el calor húmedo sofoca. Por las calles se ven hombres de sombrero y mujeres de curvas generosas empuñando un tabaco”. ¿Acaso esto es un logro de la dictadura?
Los cubanos parecen que bailan al caminar y cantan al hablar. Sonríen”. Siendo sincero debo decir que lleva mucha razón la periodista, aunque ese “sonríen” debo matizarlo, puesto que, para un portugués (que alguien sonría), desde el momento que ellos mismos se tildan de “pueblo macambuzio* y triste, es todo un acontecimiento.
Palacio Presidencial
“La capital de Cuba tiene «salero»: Tiene carisma. El escenario puede que impresione a primera vista, pero rápidamente se entra en el «filme». La revolución se encuentra en cada pared, la historia en todas las calles”.
No es la “revolución” lo que se encuentra en cada pared, es la propaganda totalitaria. ¿Por qué la Sra. Nascimento mezcla “propaganda con historia?
“La Habana reúne lo mejor del Caribe, el calor y el agua caliente, la cultura”.
¿Es, solo eso, lo mejor del Mar Mediterráneo americano?
“De la colonización española a la revolución que eternizó al Che Guevara como héroe, la historia se encuentra en las esquinas”, en los edificios y en la arquitectura, entre lo barroco y lo colonial. Y en la música.
Centro Gallego
Vamos, que la articulista se salta los 57 años de república, como si jamás hubiesen existido, y de las manos españolas hubiésemos caído en manos de la actual tiranía, incluso sin pasar por las norteamericanas. Peor aún, esta señora hace una mescolanza entre la historia, la revolución y un argentino, asesino de cubanos.
¿Cuáles son los edificios de La Habana construidos por la dictadura? ¿A cuál arquitectura barroca se refiere? Nada de lo barroco en Cuba se le debe a la dictadura. Mucho menos lo colonial. Pero ella lo mezcla y al neófito que lo lea, le parecerá que es la obra del argentino y su padrino.
La Habana no es una ciudad grande y plana, como la describe Ana Luísa. Es una ciudad grande, pero de dos niveles, la parte baja (La Habana Vieja, Centro Habana, El Vedado etc, etc) y la parte alta (El Cerro, Marianao, La Lisa, etc, etc).
Ni La Habana Vieja (que es patrimonio de La Humanidad), ni La Catedral de La Habana, ni el Capitolio, incluso lo que la periodista llama “Museo de la Revolución” (que era el Palacio Presidencial), ni el Gran Teatro de La Habana (que era El Centro Gallego), ni mucho menos La Plaza de Armas, deben su origen al régimen totalitario imperante en Cuba.
El emblemático bar “La Bodeguita del Medio”, ni las librerías existentes en La Habana Vieja, son creaciones del régimen impuesto por Fidel Castro durante 56 años.
Antes del año 1959 ya existían músicos cubanos, no en las esquinas y los callejones, sino en todos y cada uno de los pequeños comercios que el dictador ordenó clausurar en la llamada “ofensiva revolucionaria” del año 1968, desapareciendo de golpe y porrazo todas las pequeñas y medianas empresas existentes.
La zona “más moderna”, como la describe Ana Luísa, El Vedado, tampoco fue construido por la dictadura, ni el histórico Hotel Nacional, ni el Malecón, ni a Universidad de La Habana.
¿Por qué la autora del artículo no describe el barrio de Centro Habana (que tampoco fuera construido por la dictadura) que se derrumba; como si durante 56 años hubiese sido bombardeada indiscriminadamente?
Ana Luísa de Nascimento termina su artículo con una loa a Raúl y su hermano, diciendo que ambos están siempre presentes y…, agrega “igual que el Ché”, pero comete un error garrafal al citar una frase que atribuye al conocido cantante del grupo musical “Buenavista Social Club”, Compay Segundo: “Hasta siempre Comandante”.
Es que ni Compay Segundo (Máximo Francisco Repilado Muñoz), ni el Buanavista Social Club (BSC) son creaciones de la dictadura comunista. El BSC es creación del gran músico norteamericano  Ray Cooder, quién recogiera, agrupara y condujera al éxito mundial a unos artistas de la tercera edad, abandonados a su suerte por la dictadura.
La famosa frase de la canción pertenece al músico y compositor cubano Carlos Puebla. Ninguno de los dos artistas cubanos estudió en las escuelas de la dictadura.
Y para finalizar, una pregunta más: ¿Qué han hecho los hermanos Castro por la Capital de todos los cubanos?
Ana Luísa cierra su artículo con otra pregunta:
“¿Y después de los hermanos Castro?” Y yo le agregaría:
                                             ¿Qué?
*El significado de la palabra macambuzio se refiere a personas que no muestran alegría y que tienden a aislarse.
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