lunes, 24 de agosto de 2015

Historia mínima del desencuentro entre Cuba y Estados Unidos

Historia mínima del desencuentro entre Cuba y Estados Unidos
CarlosAMontaner
Desde que Fidel Castro tomó el poder, las relaciones entre ambos países han sido las de dos encarnizados enemigos
Este viernes 14 de agosto de 2015, John F. Kerry y Bruno Rodríguez se dieron un apretón de manos tras muchas décadas de relativa frialdad diplomática. El 3 de enero de 1961 se interrumpieron las relaciones. Cuba acusaba a Washington de injerencia en los asuntos cubanos. Era cierto, pero la injerencia de EE.UU. durante el periodo revolucionario castrista comenzó antes del triunfo de Fidel Castro el 1 de enero de 1959.

En abril de 1958 el gobierno de Ike Eisenhower decretó un embargo de armas a la dictadura de Batista que desmoralizó al ejército. En diciembre de ese año envió al empresario William Pawley con un mensaje devastador que provocó exactamente lo que Washington quería evitar. Estados Unidos –dijo– no reconocía las elecciones celebradas en noviembre. Batista tenía que irse y dejar el gobierno en manos de una junta cívico-militar que impidiera el ascenso de Castro al poder. Batista huyó despavorido y todas las instituciones se desplomaron.

Tras la crisis de los misiles, Kennedy ordenó matar a Castro, pero el tiro le salió por la culata

No obstante, Eisenhower pensó que podía manejar el ascenso del pintoresco barbudo. Sustituyó al embajador y nombró a otro diplomático, Philip Bonsal, con instrucciones de mantener las mejores relaciones con Castro hasta que se le pasara el sarampión izquierdista. Se equivocó otra vez. Se trataba de una enfermedad incurable. Fidel Castro era radicalmente antinorteamericano y anticapitalista. Desde fines de los años cuarenta se había vinculado a los comunistas, y estaba decidido a sumar a Cuba al campo soviético.

Eisenhower firmó la orden secreta para desalojarlo del poder el 17 de marzo de 1960. Eran las duras «rules of engagement» de la Guerra Fría. Tenía razón: diez días antes, el 7 de marzo, había llegado a Cuba desde Moscú el general hispano-soviético Francisco Ciutat para reorganizar tras bambalinas las Fuerzas Armadas cubanas. Fidel lo recibió inmediatamente y le dio su nuevo nombre: Miguel Ángel Martínez Riosola. «Angelito» para sus amigos.

Lo que siguen son hitos conocidos.

El presidente John F. Kennedy heredó de Eisenhower una fuerza expedicionaria de exiliados adiestrados por la CIA en Guatemala, sujetos a unos planes de guerra que distorsionó hasta hacerlos inviables, no obstante lo cual, el 17 de abril de 1961, irresponsablemente, envió a Cuba a la Brigada 2506 a lo que sería una inevitable derrota.

Envalentonado por la indecisión de Kennedy, Nikita Jruschov decidió sembrar cohetes atómicos en la Isla para amenazar a Estados Unidos. Su acción provocó la Crisis de los Misiles en octubre de 1962. Fidel, en medio del conflicto, le pidió al ruso que destruyera a Estados Unidos con bombas nucleares. El episodio fue saldado con la retirada de las armas soviéticas a cambio de un gesto similar de Washington en Turquía y la promesa de no invadir a Cuba. Kennedy accedió, pero dio órdenes de liquidar a Fidel Castro. Su hermano Bob pactó la ejecución con la Mafia. El tiro les salió por la culata. En noviembre de 1963 Kennedy fue asesinado por Harvey Oswald, un ex marine comunista miembro del Comité pro justo trato para Cuba, organismo creado por la DGI cubana. El presidente Lyndon Johnson vivió y murió convencido de que, tras la muerte de JFK, estaba la mano de Castro. En enero de 1964 Johnson le ordenó a la CIA que cesara en sus intentos de acabar con la vida de FC.

Éxodo salvaje

En 1965, Castro desata el primer éxodo salvaje de cubanos. Lo hace por el puerto de Camarioca. Johnson les abre las puertas a los exiliados. Esa oleada culmina con los «Vuelos de la Libertad». Llegan otros 200.000 cubanos a EE.UU. A partir del arribo de Nixon a la Casa Blanca comienzan los intentos por destensar las relaciones con La Habana. Fracasan. Castro continúa empeñado en dirigir la revolución planetaria antiimperialista. Gerald Ford y Henry Kissinger también tratan, pero Fidel ha invadido Angola y no cesa su ofensiva en Centroamérica.

Jimmy Carter renueva los lazos y en 1977 abren en La Habana y Washington unas «Oficinas de Intereses». Es el mismo perro diplomático, pero con distinto collar. No obstante, en 1980 Cuba desata su segundo éxodo salvaje, esta vez por el Puerto de Mariel. Llegan a EE.UU. 125.000 balseros.

En 1983 Ronald Reagan invade Granada y apresan a 700 soldados-albañiles cubanos que construían una enorme pista de aterrizaje. Se los devuelve gentilmente a Castro con la advertencia de que se estuviera tranquilo. La tercera bomba migratoria estallaría en 1994. Gobernaba Bill Clinton. De nuevo los cubanos se echaron al mar. Esa vez detuvieron a muchos en Guantánamo. Unos 34.000 acabaron en EE.UU.

De entonces a hoy ha llovido mucho. Llovió Hugo Chávez, el Socialismo del siglo XXI, el retiro de un Fidel enfermo y su sustitución por el benjamín de la familia, Raúl, que «sólo» tiene 84 años.
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