sábado, enero 03, 2015

Los Estados Unidos y la traición de Raúl Castro

Los Estados Unidos y la traición de Raúl Castro
Respuesta a un artículo de Tim Anderson, aparecido en el portal Cubadebate el día 31 de diciembre del año 2014.
Según Cubadebate, Tim Anderson es Doctor en Ciencias Económicas y Profesor de la Universidad de Sidney.




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ttp://www.cubadebate.cu/opinion/2014/12/31/cuba-perfora-un-agujero-en-el-bloqueo/#.VKX0_rl1odU

Sr. Anderson el cambio en las relaciones entre la dictadura totalitaria neofeudal y el gobierno de los Estados Unidos de América para nada ha sido dramático, aunque haya causado justa alegría al pueblo de Cuba, subyugado durante más de medio siglo. Aquellos que como usted han "respaldado" una isla independiente, debían preguntarse: Independiente de quién y de qué?

He visto personajes como usted que, aparentan ser simpatizantes del pueblo cubano y sin embargo apoyan incondicionalmente algo que llaman "revolución" y que desapareció tan pronto cuando la actual dictadura abrazó la fallida causa del comunismo estalinista.

Raúl Castro ha traicionado a su hermano Fidel, a la patria, a la revolución y al socialismo. Pactó las relaciones diplomáticas con el "monstruo imperialista" sin haberse levantado el embargo. Eso es ceder en los principios sin haber obtenido logro alguno.

De todos es conocido que una avalancha de capital proveniente del coloso del norte no puede ser posible sin la existencia de una misión diplomática que vele por los intereses de sus ciudadanos. Pero eso ya está en marcha y es de las pocas cosas que puede hacer un "Pato Cojo".

El embargo económico (usted al igual que los hermanos dictadores utiliza la palabra "bloqueo") entró en vigor a principios del año 1960 en plena administración del errático Dwigth Eisenhower. Esa prepotencia y subestimación por parte de la administración de Ike fue una estrategia errada que acabó destruyendo la infraestructura económica del pueblo cubano, cuando lo que en realidad pretendía era aislar al régimen que se estaba imponiendo a sangre y fuego en la isla. Por supuesto, llevó al pueblo, no al borde, sino al desastre total. Usted. Sr. Anderson no tuvo la oportunidad de vivir el desastre y la implantación de una libreta de abastecimiento que dura hasta nuestros días.

Un embargo económico constituye una aberración en países democráticos y de mercado libre, pues los problemas económicos deben resolverse en mesas de negociaciones y no utilizando medidas de fuerza. Pero le digo más; un embargo económico puede que dé resultado en cuanto se utilice contra otra economía de mercado, pero jamás va a hacer mella alguna contra una economía centralizada por una dictadura totalitaria, mucho peor que las monarquías absolutas.

Es por eso que el embargo, desde su inicio, estaba condenado al fracaso. Peor aún, le dio la posibilidad a Fidel Castro de perpetuarse en el poder, protegido por la segunda potencia nuclear del planeta.

Sr. Anderson, repito: El embargo comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos ha hecho daño al pueblo de Cuba, no a la dictadura que le oprime.

La dictadura de Fidel Castro nunca rompió las relaciones diplomáticas y comerciales con el gobierno de los Estados Unidos. Lo que hizo fue ordenar disminuir el personal diplomático, de aquella embajada, a un número ridículo de 22 funcionarios, cuando en ella prestaban servicios poco más de 200.

Después de Playa Girón (usted todo lo tergiversa llamándole "Bay of Pigs") y luego de haberse nacionalizado todas las propiedades norteamericanas (y cubanas), Fidel Castro propuso compensar un pago más que ridículo y a largo plazo con los ingresos procedentes de las ventas del azúcar a los Estados Unidos. Inmediatamente comenzó a destruir la infraestructura agrícola de la industria azucarara cubana.

Por supuesto, los yanquis son poco afortunados en lo concerniente a acciones combativas y esfuerzos diplomáticos, pero no tienen nada de tontos en lo referente a cuestiones económicas. Entendiendo que las medidas agrarias en la que se empeñaba Fidel Castro eran un error colosal a largo plazo, no estuvieron de acuerdo con su proposición. El embargo precipitaría la alianza con la URSS y la perpetuidad de una dictadura totalitaria (mal llamado comunista) en Cuba.

Treinta años más tarde, cuando la URSS se derrumbó, la dictadura tuvo que adaptar su economía (según el propio Fidel Castro "porque no había alternativa"). Esto, a buen entendedor quiere decir (o quería decir) que cuando hubiera, se cambiaba ("adaptaba") nuevamente. Se permitió la libre circulación del dólar. Se autorizaron trabajos por cuenta propia y se abrió al turismo de "apartheid", impidiendo al pueblo cubano (con posibilidades económicas) de, no solo utilizar los complejos turísticos, sino incluso de entrar a los mismos. Más tarde, utilizando métodos de empleo (casas de contratación) no autorizados en la mayor parte del mundo, creó la exportación de personal sanitario. También creó una ley de inversión extranjera que ha esquilmado cruelmente a muchos inversionistas incautos.

Necesario es recalcar que todo lo que se había logrado en cuanto al trabajo por cuenta propia se vino abajo, por orden expresas de Fidel Castro en el año 2003. De todos es conocido que le atemorizaron los ojos del pescado cuando comenzaron a salir electos (en les circunscripciones personas ajenas al Partido Comunistas y cercanas a los opositores. Eso y el miedo al Proyecto Valera fueron suficiente para que comenzaran a cerrar las licencias.

En la medida de la incompetencia económica, el régimen se ha visto abocado a revisar dicha ley. Por supuesto, nada de esto tiene que ver con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. La ley del embargo continúa vigente y sin posibilidades inmediatas de desaparecer.

Las personas verdaderamente preocupadas por el pueblo de Cuba, que no de la dictadura totalitaria, entienden que la concesión más importante que ha hecho la dictadura ha sido el pactar las relaciones diplomáticas sin que el embargo haya sido levantado. La liberación de los espías de ambos bandos es puro trámite y no constituye victoria alguna para la dictadura y sí mucha propaganda política además de jugar con el sentimiento de las personas llanas.

¿Acaso la dictadura no es culpable de lo que hacían sus agentes dentro del territorio de los Estados Unidos y viceversa?

Todo lo demás son solo promesas de un "pato cojo", que por muchas propuestas que anuncie, se las verá muy difícil ante el senado, la cámara de representantes y el congreso norteamericano.

La administración Obama, a sabiendas de su inmejorable posición económica, ha realizado lo que se llama en términos ajedrecísticos, un enroque largo. Aplica sanciones a Rusia, Venezuela y Siria, países que sufren el descalabro de los precios del petróleo (los dos primeros han sido los patrocinadores de la dictadura), en tanto mejora su posición político-económica ante los satélites ideológicos de tendencias populistas de América Latina y sus proyectos petro-financiados (ALBA, UNASUR y CELAC), que ahora en bancarrota ya están (como en el caso de Evo Morales) intentando "hablar" con Obama.

Restableciendo relaciones, sin levantar el embargo, Estados Unidos deja de estar en posición incómoda en el Continente Americano. El ALCA resurge con nuevos bríos, ahora que Venezuela no puede financiar aquellos descabellados proyectos "unitarios" y sirve de advertencia (velada) a la Unión Europea, que en breve comenzará a revisar sus negocios directos con la CELAC.

¿Veremos, próximamente, al dictador Raúl Castro en la OEA?

Sería otra concesión de principios volver a formar parte del "Ministerio de Colonias".

Fidel Castro siempre fue de la opinión que las relaciones entre su dictadura y el gobierno de los E.U. tenían que ser en condiciones de igualdad. De mantenerse el embargo:

¿Dónde queda la igualdad?

Los Estados Unidos no han renunciado absolutamente a nada.

Efectivamente, Sr. Anderson, la dictadura no solo depende de las remesas de dinero que envía generosamente la comunidad cubana en el exterior, también se nutre del turismo y de inversiones extranjeras.

Los servicios médicos no son otra cosa que una moderna esclavitud al mejor estilo feudal. Ahora bien, no me puede negar que todo esto es insuficiente y que no permite salir de la crisis económica interna creada por la incompetencia de un sistema fallido que, el dictador cubano, pretende restaurar a sabiendas que, sin concesiones, no puede.

Le digo una sola cosa: Leyendo Cubadebate o viendo Telesur solo se logra ver y leer victorias populistas. Son incapaces de mostrar las ineficiencias del sistema totalitario. ¡Que son muchas!

Ante el avance actual en las relaciones, el NYT resumió muy bien:

“Castro dice gracias a los Estados Unidos pero reafirma el comunismo”. Lo que deja de decir el NYT es que Raúl Castro le acaba de vender el alma al "diablo imperialista".

La historia del final de la dictadura totalitaria de los hermanos Castro Ruz debe constituir análisis obligado, en los grandes centros de estudios del mundo.

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