miércoles, 25 de junio de 2014

Los hermanos negreros Castro Ruz

Artículo de Jorge Rodríguez-Vera, médico, empresario y Visecónsul de
España en Portugal


                                La Incomoda Verdad


                 Médicos cubanos víctimas del tráfico de personas





Johana Tablada, Embajadora de Cuba en Portugal fue recibida por los presidentes de las Cámaras municipales de las ciudades de Aljezur, Lagos y Lagoa, junto a los médicos cubanos que prestan  servicio a la población que concurre a los Centros de Salud de esos municipios.

Un nuevo proceso de selección para ser exportados a Europa con las condiciones habituales: un salario de 300 euros mensuales, otros 300 que serían ingresados en una cuenta bancaria cubana a los que tendría libre acceso al acabar los dos años de la misión, así como derecho a una vivienda en Cuba con un ordenador, acceso a internet, un teléfono y una “pensión” de 80 dólares mensuales para manutención de los familiares directos que se alojasen en la casa,  todo ello durante el tiempo de ausencia del Médico.

La carga horaria en su destino sería de 40 horas semanales de trabajo en Centros de Salud y 24 más en  Servicios de Urgencia.

El proceso de selección tendría lugar en Cuba y, constaría de varias etapas que excluirían a los menos cualificados: Una prueba teórica por escrito, una oral, en portugués,  ante un jurado compuesto por Profesores portugueses, que atravesaron el Océano Atlántico con este único propósito.

Aquellos que superasen la criba, aún tendrían por frente un proceso de adaptación de quince días en Portugal, donde previa realización de una nueva prueba de conocimientos, les sería entregado el Cartão da Ordem dos Médicos, documento imprescindible para poder ejercer en Portugal.

Tan sólo 50 Médicos se presentaron voluntariamente a este concurso, que ofrecía 40 plazas.  34 superaron las dos primeras fases (prueba teórica en español y examen oral en portugués), por lo que fue necesario readmitir media docena de candidatos que no consiguieron superar el filtro de entre aquellos que aún no habían partido para servir en otro País.

Las normas en Portugal serían iguales a las establecidas en otros Países: -La unidad organizativa era la misión, formada por 4-5 Médicos del mismo sexo.

Uno de ellos, un miembro del Partido de confianza, Médico también, aunque exento y bajo el mando directo de otro Médico, el Jefe de la Misión, Médico también,  miembro del partido y exento de funciones clínicas y con libertades y remuneración semejantes a los de sus homólogos locales.

Los desplazamientos y formalidades burocráticas tendrían siempre lugar respetando esta unidad funcional, el comisario haciendo el papel de portavoz de los restantes elementos. – Los Médicos no tendrían relación contractual alguna con Portugal.

La retribución sería entregada a la embajada de Cuba en Portugal, que distribuiría las cantidades anteriormente descritas, enviando el resto al Gobierno de Cuba. -Estaba explícitamente prohibido abandonar el término municipal en que estuviese destinado, conducir, mantener cualquier tipo de contacto con la población local más allá de la ubicación y , objetivo de la consulta Médica.

El Ayuntamiento de la localidad donde tuviese lugar la actividad clínica de  la misión, proporcionaría una vivienda amueblada y correría con los costes derivados de su uso y manutención. -Abandonar la misión sin la autorización del responsable sería considerado deserción.

El desertor, in absentia, tendría sobre su persona una pena de 15 años de cárcel. Todo aquello que fuese de  su propiedad y se encontrase en territorio cubano sería confiscado por el Estado, incluyendo vivienda, cuantas bancarias y teléfono, TV, ordenador, acceso a internet, etc.

Algunas advertencias que, según nuestro testigo se revelaron verdaderas, consistían en la prohibición a las Instituciones Prestadoras de Cuidados de Salud  en Portugal que recibiesen los Servicios de una misión oficial, de contratar “desertores”, independientemente de la necesidad existente.

Oficiosamente, existiría alguna dificultad para obtener un vínculo laboral en otras Instituciones públicas, aunque desconoce los mecanismos que regulaban estas limitaciones. Sí que era conocido, y esta fue la vía de  escape de los siete Facultativos que consiguieron escapar durante el primer año, que las empresas de trabajo temporal, debido a las restricciones económicas, no eran particularmente exigentes a la hora de contratar Médicos, siempre que tuviesen la acreditación necesaria para ejercer en el País.

Así, los prófugos concertaban un empleo con cualquiera de ellas en el tiempo de su huida para evitar ser deportados como extranjeros sin permiso de residencia.   300 euros por mes, a pesar de tener garantizado techo y cama, en un medio donde el almuerzo tiene un coste medio de 5 euros, tiene lugar el el local de trabajo y corre a cuenta del trabajador, contando con que desplazarse hasta un centro comercial donde poder hacer una compra económica debido a las limitaciones en los desplazamientos y contactos, significaba hambre.

Aunque nunca supo oficialmente el valor económico de su “colaboración”, debido a un lapsus de un representante del Gobierno,  fue posible averiguar que  se trataba de un valor nunca inferior a 20 veces el escuálido estipendio recibido.

Tras algunos episodios que trascendieron al hermetismo de las misiones, el Gobierno cubano accedió a aproximar el valor recibido durante la misión al salario mínimo en el país receptor a expensas de la fracción que podría recoger al retorno a Cuba.

En la actualidad, a cambio de 64 horas de trabajo especializado semanal, tendría una remuneración de 600 euros mensuales, valor próximo al que, como hombre libre, recibe por una guardia de 24 horas.

La historia por sí sola ya resulta digna de ser abordada. Pero este artículo va un poco más allá: Por qué un país europeo, presuntamente democrático, fronterizo con España, donde los Facultativos en el desempleo se cuentan por millares, donde la preparación técnica resulta semejante a la del País vecino, y la retribución es  significativamente inferior a la de sus colegas portugueses,  recurre al tráfico humano pactado con una dictadura, un “negocio” que genera costes muy superiores al de la contratación de Facultativos locales o, alternativamente, españoles?

La pregunta quedó sin respuesta, de no ser por unas informaciones oportunamente recibidas acerca de la “venta” de un Centro Médico con sus “trabajadores” a una empresa privada: Vila Real de Santo Antonio es una ciudad de 12.000 habitantes, fronteriza con España, apenas separada por un rio.

Su economía está basada en el turismo de compra de suvenires y la pesca. Está a poco menos de 50 kilómetros de uno de los siete Centros de Rehabilitación de Europa galardonado con la acreditación CARF, que garantiza la excelencia de cuidados y procedimientos clínicos y administrativos, e integrado en la cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud desde 2007.

Desde el punto de vista económico, en 2009 esta ciudad presentaba un déficit anual en su presupuesto de aproximadamente 10 millones de Euros, para  un presupuesto anual de unos 30 millones, que equilibró con ayudas Estatales, fondos europeos y al trasvase de propiedades municipales a una sociedad pública creada por el Municipio pocos años antes, y que en 2009 compró el complejo deportivo de la ciudad por 10 millones de euros.

A ojos de un iniciado en gestión, esto no será más que otra artimaña  para estabilizar un balance deficitario, creando un órgano fantasma que cargue con el peso del endeudamiento sin estar sometido a la fiscalización estatal.

De ahí que sorprenda el viaje de los gestores municipales a Cuba al año siguiente y la firma de un contrato en el que se comprometen al pago de 1.200.000 euros anuales, manutención aparte, a un grupo de terapeutas cubanos, que habrán de instalarse en las dependencias del previamente traspasado complejo municipal y, con fondos municipales, crear un centro de Rehabilitación y Fisioterapia, cuyos gastos también habrá de soportar la maltrecha cámara municipal.

Sorpresa que se acentúa cuando recibimos una copia de un contrato realizado entre esta Sociedad y el grupo privado “Hospital Particular do Algarve, SA”, que vende por “cero euros” los derechos de explotación del Centro, ahora ya recalificado y autorizado para más fines que la Fisioterapia, asumiendo los costes de manutención de las instalaciones. En otras palabras, “regalando sus esclavos”. ¿Qué pasó?


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1 comentario:

Javier Rodriguez-Vera dijo...

Adicionalmente, al parecer El Centro Estatal con CARF, ha cerrado camas, pero ante las "protestas" de la población y la "falta de Médicos" el mismo grupo privado eventualmente "subarrendara" sus servicios al Hospital Estatal. Resulta un poco mas caro, pero imagino que cuando los políticos lo han hecho, sus razones tendrán...