viernes, 20 de junio de 2014

A propósito del Escolta y “La Vie Cachée de Fidel Castro”


          El PLAN ESCUDO





De acuerdo a lo que relata el Teniente Coronel Juan Reinaldo Sánchez, Cuando Fidel Castro era visitado por alguno de sus amigos, pasaba gran parte del día pescando con arpón en su isla privada (Cayo Piedra).




Nota: El abogado Sergio Comas es amigo mío y de mi família.

Cayo Piedra, nos dice el ex escolta, incluye una laguna poblada de delfines y tortugas, recibía servicios desde una marina controlada por Castro con varios cientos de trabajadores que tripulaban tres yates de gran tamaño.


En un principio Cayo Piedra del Sur solo poseía un faro, atendido por un farero. Fidel, como nos relata Juan Reinaldo, se enamoró del cayo y, sin tener en cuenta los problemas en que se incurriría, decidió eliminar el faro y al farero.

Esta historia comienza a engendrarse en los primeros años de haberse hecho con el poder. Ni Juan Reinaldo, ni yo tenemos edad para recordar los inicios.

Es verdad que el farero vivía en un bohío y que éste fue utilizado por Fidel Castro en los primeros años. Catorce años después de 1959, comienza la construcción de la infraestructura vigente.


En los meses finales del año 1973 todavía existía una cabaña (ya no era el bohío) donde Fidel Castro tenía un cuarto para él y el resto de la escolta (incluida la tripulación del helicóptero ejecutivo) pernoctaban.

A estas alturas ya Fidel Castro había concebido la idea de construirse una isla con todas las comodidades que nos relata Juan Reinaldo en su libro.

Por esas casualidades de la vida, a finales de 1973 me tocó la suerte de recibir instrucción de vuelo en el aeródromo particular de Fidel Castro con vistas a cumplir mi primera “misión internacionalista”.

Parte de la preparación incluía la realización de travesías, como forma de aumentar las horas de vuelo el helicóptero MI-8. Todavía en aquella época los helicópteros que existían en Cuba eran los que MI-4 que habían dejado los soviéticos finalizada la Crisis de Octubre”.

Para el mejor aprovechamiento de las travesías, trasladamos hacia Cayo Piedra diferentes materiales de construcción y en una oportunidad hasta el mismísimo hermano de Camilo Cienfuegos (Osmany), el cual estaba encargado de las construcciones en el cayo.

Durante todo el año 1974 cumplí “misión internacionalista” y regresé a Cuba en el mes de febrero de 1975.

De 1975 a 1978 comenzó la planificación de dos planes “muy secretos” llamados “Plan Escudo” y “Plan Estrella”. Estos planes, que no eran otra cosa que la protección de la vida de Fidel y Raúl, muchas veces fueron desvirtuados de forma que aquel que cuestionase todo el movimiento que originaban los mismos pudieran trascender. Todo el movimiento que originaban estos planes se desvirtuaban con el pretexto de estar prevenidos ante el ataque sorpresivo de las fuerzas armadas de los Estados Unidos.

El plan que me propongo desvelar es al Plan Escudo. En un inicio, este plan no fue concebido en su totalidad, sino que en la medida que cambiaba la situación internacional, se fue incrementando. En sus inicios y debido a la carencia de helicópteros modernos, los mismos no participaron. Con la llegada a Cuba de los helicópteros M-8 (mucho después de 1978) comenzamos a participar.

Posiblemente Juan Reinaldo, desde su círculo de la escolta personal, no pudo aquilatar la magnitud de aquel plan e incluso no lo llama por su nombre.

Tal como aparece en el mapa que da inicio a este artículo solamente los medios de aviación que protegían la vida de Fidel Castro, se mantenían en el aire las 24 horas del día mientras que Fidel Castro estuviera en el Cayo.

Una pareja de aviones MIG-21 patrullando la costa norte de Cuba entre La Habana y Varadero. Un AN-26R, de reconocimiento, se mantenía las 24 horas del día volando a 200 kilómetros al sur de Cayo Piedra. Los medios de la Marina de Guerra y las unidades navales de las Tropas Guarda Fronteras son descritos por Juan Reinaldo y no difieran en lo absoluto de lo que yo mismo tenía conocimiento. Solo le faltó mencionar los dos helicópteros MI-8TB que se mantenía permanentemente en la pista de aterrizaje con la misión de trasladar al cayo dos pelotones de tropas especiales en caso que fuera necesario.

Un hecho que recuerdo, pues me llamó poderosamente la atención ocurrió una noche tormentosa en que se hizo necesario llevarle una correspondencia al Comandante en Jefe.

 Pablo J. Ortiz, era un piloto con mucha experiencia. Había sido instructor de vuelo en la escuela donde yo me formé como piloto de helicópteros. Cuando le plantearon la misión de llegar al cayo para entregar la correspondencia al Comandante en Jefe, solo hizo una pregunta. ¿Por qué Carrión o Jesús (que eran los pilotos ejecutivos de Fidel y Raúl Castro) no les llevan la correspondencia?
Pablo J. Ortiz
 

La respuesta que recibió esa noche fue, que los pilotos mencionados no podían dejar sus posiciones (al lado de Fidel) debido al mal tiempo, si hubiese sido necesario trasladarlo fuera del cayo.

Pablo J. despegó esa noche y puso rumbo al cayo. Cuando estimó que debía estar sobre la vertical del cayo, no veía absolutamente nada.

Por esas cosas que suceden, los operadores de los cohetes portátiles anti-aéreos no habían sido advertidos de la aproximación del helicóptero y estuvieron a punto de derribarlo. Solo la orden de Fidel Castro fue capaz de evitar que se produjese la catástrofe.



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1 comentario:

Juan Martin Lorenzo dijo...

Riva:

Muy interesante lo que cuentas. Sabes? Yo trabaje en ARTEX y recorri toda la isla. Fui A la Isla de la Juventud y a Cayo Largo porque alli habian gerencias y tiendas de ARTEX y ademas a Trinidad, por avion. Lo curioso es que para ir a Trinidad daban un giro enorme por el mar, se adentraban hacia el mar Caribe y despues daban una tremenda vuelta y ahora, cuando lei el libro, es que me he dado cuenta el por que (Cayo Piedra).

Nunca aviste el cayo, por supuesto, porque lo evitaban las rutas aereas y maritimas. Guardo tu link.

Un saludo