martes, 26 de marzo de 2013

Mentiras desde Angola

Mentiras desde Angola, del “jornalista” angolano-portugués Orlando Castro
Orlando Castro




Navegando por la red de redes, en estos días que se conmemora un aniversario de la famosa “Batalla” de Cuito Cuanavale, encontré por azar un artículo de un “jornalista” angolano-portugués llamado Orlando Castro, pero que al contrario del que lleva tan conocido apellido, es más fanático de la UNITA que del MPLA.

 
El artículo del periodista trata del monumento de 35 metros de altura que honra la memoria de todos los que defendieron, “heroicamente” la posición estratégica que constituía el paso de dos poderosos ríos: El Cuito y El Cuanavale.

Nota: Después de unirse ambos ríos (aprox. 5 kilómetros al norte del puente), el río pasa a llamarse Cuanavale.

 
Orlando Castro considera que en Angola existen dos tipos de ciudadanos, los de primera (simpatizantes del MPLA) y los de segunda (simpatizantes de la UNITA)

 
Esto pasa en todas partes, no solamente en Angola. Por solo citar un ejemplo, en los Estados Unidos de Yanquilandia, aquellos que perdieron la “Guerra de Secesión” (los Dixies), fueron ciudadanos de segunda, durante muchísimo tiempo. Solo con el decursar del implacable, las heridas se curan y se aceptan cosas que en el fragor de los combates resulta imposible.

Que es lo que pretende Orlando Castro? Que el MPLA, el movimiento vencedor del conflicto interno y externo (con la ayuda “desinteresada” de la dictadura totalitaria caribeña y la sangre generosa del soldado cubano, construya monumentos a los equivocados soldados de las FALA (UNITA), que para colmo de males, eran apoyados por el régimen racista del apartheid?
 
Cuál es la tesis oficial, sin soporte histórico, militar, social o cualquier otro? Cuál la mentira Orlando Castro?

Los perdedores de la UNITA podrán decir lo que les venga en ganas y atribuirse lo que no les corresponde.
 
Para ser fieles a la verdad, la UNITA debía conmemorar (dedicar un monumento) en el río Lomba, que fue el lugar en el cual hicieron retroceder (con las ayuda de las SADF del apartheid) a las FAPLA. Quedaría bien un monumento al soldado angolano (UNITA) y al soldado surafricano (apartheid).
No sé si el gobierno del MPLA lo permitiría, ni como lo recibirían los países del África negra!
Combates del rio Lomba
La Batalla de Cuito Cuanavale no comenzó en el mes de septiembre, como nos cuenta Orlando Castro.  Ese día comenzó la Operación “Saludando Octubre”. Consistía en una ofensiva, a partir de Cuito Cuanavale, com el propósito de llegar hasta el Cuartel General de la UNITA, ubicado en Jamba. Se trataba de una División Motorizada, compuesta por cinco Brigadas.
 
“Saludando Octubre” no incluía tropas cubanas. Tal vez algún que otro reconocimiento aéreo. En fin, los cubanos no teníamos participación, en lo que se consideraba un error estratégico.
 
Si se me permite una especulación histórica, creo que Fidel Castro, propositadamente, se negó a participar en dicha operación, previendo que las SADF (como habían realizado en ofensivas anteriores) tomarían parte en las acciones combativas en apoyo a la UNITA.
 
Fidel Castro necesitaba con urgencia salir de Angola de forma victoriosa y apostaba (como ya lo había hecho en 1975) a que el gobierno del apartheid nunca pondría en riesgo la hidroeléctrica de Ruacaná.
 
En la dirección Lubango-Ruacaná no existían fuerzas beligerantes de la UNITA. Por el contrario, eran las SWAPO las predominantes. De ahí que fuese imposible, para Fidel Castro, desarrollar una ofensiva en dicha dirección. No tenía pretexto válido?
De hacerlo, se convertía en victimario y no en víctima.
 
Fidel Castro necesitaba un pretexto y “Saludando Octubre” se lo proporcionó. No sé si fue exprofeso, no sé si casualidad, pero le vino como anillo al dedo.

Los combates del río Lomba duraron hasta finales de diciembre de 1987. Las FAPLA habían retirado (desorganizadamente) sus tropas hasta las márgenes de los ríos Cuito y Cuanavale. Ante el acoso de la UNITA y las SADF, unido esto a su desorganización y a la retirada urgente de los asesores soviéticos, les era imposible cruzar por el único puente disponible y destruido por las SADF.
 
Los combates del río Lomba duraron 4  meses. Ganaron las FALA/SADF.
 
Es entonces que entran en acción las fuerzas cubanas, sustituyendo a los asesores soviéticos, en un inicio y estableciendo una férrea defensa en las márgenes occidentales del rio Cuanavale, lo que permitió la retirada gradual de las cinco brigadas FAPLA acorraladas y casi aniquiladas.
 
Puente sobre el rio Cuanavale
Junto a la entrada en combate de las fuerzas cubanas en Cuito Cuanavale, muchos cientos de kilómetros al oeste, comenzaba a moverse, en dirección a Ruacaná, la División 50.
Una tropa de élite cubana, que amenazaba la destrucción de la hidroeléctrica y la penetración en la profundidad táctica operativa del territorio de Namibia y el aniquilamiento de toda la estructura militar surafricana en el norte del territorio.
 
Los datos de pérdidas  que refieren ambos bandos carecen de valor, desde el momento en que es imposible saber quién dice la verdad.
 
La “Batalla” de Cuito Cuanavale, que a mi particularmente me gusta llamarle La “Defensa” de Cuito Cuanavale, puesto que llamarle a aquello “batalla” es ridículo, concluyó con la retirada surafricana, aunque las FALA (UNITA) permanecieran en el terreno y llevaran a cabo infinidad de acciones guerrilleras. De ahí a decir que constituían un factor determinante es como querer tapar el sol con un dedo.
 
De hecho, los cubanos y los surafricanos se retiraron y la UNITA no pudo vencer al MPLA.
 
Es otra falsedad del “jornalista” angolano-portugués, afirmar que las FAPLA, los cubanos y los asesores soviéticos se retiraran para Menongue. Carece de rigor histórico.
 
No sé donde estaría Orlando Castro en el año 1988.
 
Yo estaba en Angola. Era Jefe del Regimiento de Helicópteros Independiente (RHI), subordinado directo del Jefe de la DAAFAR  en la Misión Militar de Cuba en Angola (MMCA) y piloto ejecutivo de los Generales Arnaldo Ochoa, Leopoldo Cintras (Polo) y Patricio de la Guardia.
 
Si habíamos evitado el aniquilamiento de las 5 Brigadas FAPLA en la margen oriental del Cuanavale. Si habíamos ocupado todo el territorio comprendido entre Lubango y Ruacaná, donde los surafricanos habían campeado a sus anchas durante 14 años.
Si el gobierno de África del Sur había aceptado retirarse de los territorios de Angola y de Namibia, con la aplicación de la Resolución 435 de las Naciones Unidas (que había sido aprobada en 1976).
Habíamos tenido mucha suerte y era la mejor altura para ir “embora” como se dice en buen portugués. De hecho, regresé a Cuba a finales de mayo de 1989, después de haber asistido al intercambio de prisioneros.
Definitivamente si. Los soldados cubanos se sentían vencedores.
Mi único interés era regresar a Cuba lo antes posible, no fuera ser que los surafricanos cambiasen de opinión a última hora.
Tal vez la tropa no se percatara de que estábamos en un callejón sin salida. Los políticos de la época tampoco estaban conscientes del fin del comunismo estalinista en Europa.
 
Desde el momento en que vi la escena de “Romeo y Julieta”, por televisión:  Fidel Castro bajo un balcón casi implorando y Gorbachov rehusando la Orden José Martí, me quedó claro que lo que había aprendido en la Unión Soviética a principios de la década, se hacía realidad.
La URSS ya no estaba interesada en Cuba, ni en Angola y mucho menos en Nicaragua y El Salvador.
 
Como se dice en portugués: Resumindo y concluindo, Namibia tiene gobierno propio, Angola continúa en manos del MPLA, Cuba continúa a ser una dictadura totalitaria y en África del Sur se acabó el apartheid.
 
Entonces Orlando Castro: Quién ganó?

martes, 12 de marzo de 2013

¿Se está cayendo La Habana?








La Habana



No hay dudas de que muy a pesar de los hermanos dictadores, aun La Habana no se ha caído. Resulta ser una ciudad alcanzada por una bomba de más de 50 fidelones de potencia.

Barrios como Centro Habana y El Cerro sufren derrumbes un día sí y otro también. Muchas veces sus habitantes mueren.

La falta de mantenimiento (correspondiente al desgobierno), en las zonas más modernas de La Habana, ha brillado por su ausencia durante décadas.

Mucha gente, mal o bien intencionadas culpa al desgobierno. Y hacen bien.

Convencidos de esta respuesta, los disidentes cubanos lo afirman empecinadamente. Los defensores del sistema a ultranza pretenden tapar el sol con un dedo, e intentan re-escribir la historia.

 
 
 
Juego de football en las calles de La Habana
 
 
 
 
 
El día 16 de noviembre de 1519, se efectuó  la primera misa y se formalizó el cabildo de la última de las primeras siete villas. Y se ha elegido éste, como el día que da inicio a la construcción de la ciudad de La Habana.
La primera, al oriente de la isla, fue la villa de Baracoa. Bautizada por el Adelantado Diego Velázquez como Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, el día 15 de agosto de 1511.
La segunda, resultó ser la villa de Bayamo, donde muy cerca muriera (en accidente muy extraño) Oswaldo Payá. Esta villa fue fundada el 5 de noviembre de 1513.
Camagüey fue fundada en enero de 1514
A principios de 1514 se fundó la villa de Trinidad.
La villa de Sancti Spiritus fue fundada en junio de 1514 y trasladada en 1522 hacia su actual posición.
Santiago de Cuba fue fundada en 1515 por Hernán Cortés.
Cuentan los cronistas que Pánfilo de Narváez fundó la primera villa de La Habana en la parte sur de la isla en 1515. Más tarde, en 1519 ocuparía el lugar que hasta nuestros días ocupa.
Por supuesto, las casas iniciales fueron construidas en madera y poco más tarde en piedra. Poco a poco y con la ayuda del “Sistema de Flotas”, la villa comienza a tener población fija, en proporción igual a la itinerante.
La Habana resurgió en varias ocasiones de los escombros y cenizas a que la reducían de cuando en cuando los piratas y corsarios franceses durante la primera mitad del siglo XVI, hasta que en 1561 la Corona dispone que la ciudad sea el lugar de concentración de las naves españolas procedentes de la colonias americanas antes de partir para la travesía del océano, por lo que se construyen defensas militares a la entrada de la bahía de La Habana y en sitios estratégicos y logran hacer de ella la ciudad mejor defendida del Nuevo Mundo.







 
 
 
 
 
En el año 1674 comienza la edificación de la muralla que la protegería durante años y que a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX definiría lo que actualmente se conoce como “La Habana Vieja”.

La Habana Vieja se puede recorrer a pie de un extremo a otro sin dificultad. Constituye un perímetro de 140 hectáreas. A mediados del siglo XVIII contaba con más de 70 mil habitantes. Los más pobres se asentaron en un barrio llamado Jesús María.

La aristocracia y los burgueses, en ciernes, construyeron quintas de descanso extramuros. Los primeros en la parte vedada del litoral y los segundos (con menos posibilidades) en la parte alta, conocida por El Cerro. En 1863 es demolida la muralla. Diez años antes había nacido (intramuros) un español nacido en Cuba, de valenciano y canaria, llamado José Martí y Pérez.














 
 
 
 
 
Es así como comienza a extenderse la ciudad, que había obtenido tal rango, de manos de Su Majestad Felipe II, el día 20 de diciembre de 1592. Surgen el barrio de las murallas (actualmente Centro Habana), entre el Paseo del Prado hasta las inmediaciones de lo que hoy se conoce como El Vedado. Poco más allá del Vedado, en 1859 surge El Carmelo.

El 8 de abril de 1859 fue propuesto el acuerdo por el Ayuntamiento de La Habana, aprobado por el Capitán General el 5 de mayo de ese mismo año, la fundación de una población, llamada El Carmelo, en la zona conocida como La Chorrera. Los límites de esa población eran: el mar, el río Almendares, las estancias de Baeza, El Coronel y la Quinta del Vedado.





 


Lealtad y Neptuno





Calles como Neptuno, Galiano y San Rafael mantenían la vida comercial en Centro Habana. Grandes tiendas como “El Encanto”. En el primer tercio del siglo XX,  El Encanto se configura como un almacén muy novedoso y de gran éxito empujado por la innovación de sus propietarios y gerentes entre los que cabe destacar al también asturiano César Rodríguez González (Don Cesáreo), que tras regresar a España en 1934 fue primer presidente del El Corte Inglés. 

En el mes de enero de 1959 es derrocado el dictador Fulgencio Batista y poquito a poco, debido a la desidia del nuevo régimen instaurado por Fidel Castro, son paralizadas todas las obras constructivas. La Habana dejó de ser destino turístico.



La nacionalización de empresas extranjeras provoca represalias por parte del gobierno de los Estados Unidos, que se niega a seguir subvencionando los precios del azúcar cubano, lo que reduce sustancialmente la venta de petróleo. Fidel Castro comienza a comprar el oro negro a la URSS. Las refinerías (sobre todo las norteamericanas) se niegan a refinar el crudo soviético. Fidel Castro nacionaliza las refinerías.

Y así es como se llega al “embargo comercial” que dura hasta nuestros días.

Transcurren dos décadas y el inmovilismo inmobiliario se mantiene estancado, hasta que en los años 80, poco después de la estampida del Mariel, comienzan a surgir barrios designados a dedo y sin contar con planificación física alguna.

Muchos de ellos tomaron nombres de barrios ya existentes, pero sus construcciones se edificaron en sitios diferentes. Son los casos de Alamar y San Agustín.

El régimen totalitario ha convertido, lo que constituía el “Monte Barreto”, en área de “moneda dura”. Por cierto, en el artículo (al cual hago referencia) escriben intercepción, en lugar de intersección.








Éxodo del Mariel. Todo comenzó en la Embajada del Perú.



Intercepción es un término que no forma parte del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. El concepto está asociado a interceptar, que es un verbo que refiere a detener algo en su camino; interrumpir una vía de comunicación; o apoderarse de algo antes de que llegue a su destino.

Intersección se define como: dos líneas, dos superficies o dos sólidos que se cortan. Por ejemplo: El hotel queda en la intersección de dos avenidas.

Los modernos hoteles Panorama, Meliá Habana, Occidental Miramar, Quinta Avenida, el aparto-hotel Monte Habana, el Centro Comercial Comodoro, los 8 edificios que conforman el Centro de Negocios de Miramar, se encuentran en lo que otrora fuese el “Monte Barreto”.

Tal y como hacen los niños más pequeños, el autor del artículo intenta comparar fotografías de los primeros 50 años de república con la de los segundos 50 años de dictadura totalitaria, para decirnos que en los primeros 50 años también existían los barrios insalubres y edificios en ruinas. Y no le quito razón. El problema consiste en que, se suponía que la “revolución” acabara con todo aquel desastre. No, que lo incrementara exponencialmente.








Meliá Habana







En una forma tragicómica, Javier Gómez Sánchez nos cuenta que el barrio del Vedado ha sido sustituido por el perímetro comprendido lo que era el referido “Monte”. La diferencia estriba en que el Vedado era un barrio y esto que él menciona son edificaciones que nada tienen que ver con las viviendas del cubano común. Por ejemplo: La Embajada Rusa, los hoteles Tritón y Neptuno, la iglesia “Jesús de Miramar” (construida antes del 1 de enero), el Acuario Nacional, los hoteles Panorama, Meliá Habana, Occidental Miramar (que en un inicio fuera Novotel), Monte Habana, (que dicho sea de paso fue construido según las peores técnicas constructivas de las Escuelas en el Campo), el Centro de Negocios de Miramar y por último el restaurado hotel Comodoro.

Este último párrafo me lleva a realizar una comparación con la época de los años 80, durante la cual se construyeron infinidad de edificios de vivienda en Alamar, sin tener en cuenta centros comerciales, centros de trabajo, restaurantes, cafeterías, ni el gasto que supondría el traslado de todos estos trabajadores en guaguas (buses) y utilizando la única vía posible: el túnel de la Bahía de La Habana.

jueves, 7 de marzo de 2013

Hugo Chávez y el Petróleo











 
 
 
 
Hugo Chávez siempre supo que el éxito de su revolución dependía de los precios del petróleo.

 En la residencia del embajador mexicano en la capital española se reunieron el ministro de Petróleo de Arabia Saudí, Alí al Naimi, y Alí Rodríguez, el hombre que había designado Chávez para ser su ministro de Energía. Allí se selló la política petrolera que llevaría el precio del barril de crudo de 10 dólares hasta rozar los 150 dólares.

Se pusieron de acuerdo en  gestionar la oferta de crudo para controlar el precio.

Lo que decidieron venezolanos y saudíes en Madrid fue simplemente cumplir a rajatabla los topes de producción y comprometerse a respetar los acuerdos futuros.

En abril de 1999 acordaron una bajada de la producción que inició la carrera alcista del precio del barril. Para finales de ese año, la cotización superaba la barrera de los 30 dólares por primera vez desde la tercera crisis del petróleo de 1986.

El control sobre la producción para influir en los precios, unido al tirón de la demanda de China y las demás potencias emergentes, ha mantenido la cotización del crudo por encima de los 100 dólares casi de forma ininterrumpida desde 2008.

“Se acabó la era del petróleo barato”, decía en 2003 el actual ministro de Energía y presidente de la petrolera estatal PDVSA, Rafael Ramírez.

Hugo Rafael Chávez Frías es el responsable de la actual crisis económica y financiera, que sufrimos todos: Los países industrializados, los emergentes y los que no son ni una cosa, ni la otra.


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miércoles, 6 de marzo de 2013




Juan Gualberto Gómez


Al igual que José Martí, vivió poco tiempo en Cuba.


















Juan Gualberto Gómez Ferrer (12 de julio de 1854, Sabanilla del Encomendador (hoy Municipio de Juan Gualberto Gómez), Matanzas, Cuba - La Habana, 5 de marzo de 1933) fue un político (patriota), periodista y líder de los revolucionarios cubanos, que se destacó en la Independencia de Cuba y durante la etapa republicana comprendida entre 1901 y 1933.

De padres esclavos, nació en el ingenio azucarero "Vellocino de Oro", propiedad de Catalina Gómez. Sus padres, Fermín Gómez (Yeyé) y Serafina Ferrer (Fina), eran esclavos, pero lograron comprar la libertad del niño antes de su nacimiento, de acuerdo a la ley de la época. Su condición de hombre libre le permitió aprender a leer y escribir.

Por su notable inteligencia y fácil aprendizaje, a pesar del sacrificio económico que les significaba, sus padres lo enviaron a estudiar a La Habana, al colegio Nuestra Señora de los Desamparados, dirigido por Antonio Medina y Céspedes, un maestro negro, inspirado en la obra de José de la Luz y Caballero.

Un día de 1868, luego del estallido de la “Guerra de los Diez Años”, en Cuba, el joven Juan Gualberto se encontraba, como espectador en una función del teatro Villanueva, cuando éste fue asaltado por un grupo de realistas. El motivo era que la recaudación de obra representada iba en beneficio de grupos independentistas.

La gravedad de los incidentes y el clima de violencia que empezaba a imperar, decidieron a los padres de Juan Gualberto, apoyados económicamente por Catalina Gómez, a mandarlo a Francia a estudiar el oficio de constructor de carruajes, uno de los pocos oficios de relieve a que podían aspirar los negros y mestizos,  durante el período colonial, aunque fuesen libres. Juan Gualberto tenía, a la sazón, 14 años de edad.

Al año siguiente (1869), llegaron de visita a París la dueña del ingenio, Catalina Gómez y sus esclavos, los padres del joven. El maestro de Juan Gualberto, de apellido Binder, opinó que dada la capacidad e inteligencia de su aprendiz, sería recomendable hacer un esfuerzo y proporcionarle una carrera profesional. El muchacho fue inscrito en una escuela preparatoria de ingenieros, la prestigiosa Escuela Mungo.

En julio de 1870 estalló la Guerra franco-prusiana seguida del Sitio de París, y de la sublevación de la Comuna de París que interrumpieron temporalmente sus planes de estudios. Estos acontecimientos corren en paralelo con la ya mencionada “Guerra de los 10 Años”, en Cuba.


En julio de 1872 llegaron a París, Francisco Vicente Aguilera y el general Manuel de Quesada, para recolectar fondos para los independentistas en Cuba. Al necesitar de un traductor, Juan Gualberto fue contratado, estableciendo su primer vínculo político. Su propia experiencia como afroamericano y la sublevación contra el Imperio español en Cuba lo van decantando como político involucrado en la independencia de su país. Francisco Vicente Aguilera y Manuel de Quesada eran revolucionarios cubanos en activo. Juan Gualberto acababa de cumplir 18 años de edad.









Manuel de Quesada y Loynaz


















A la difícil situación política en Francia, se sumó una difícil situación económica para el joven. Sus padres, aun esclavos en 1874 no pueden continuar financiando su estadía en Paris y le recomiendan regresar a Cuba. El joven, no queriendo regresar, buscó empleos en casas de comercio, aunque fuesen mal remunerados, así como trabajos como reportero o corresponsal en periódicos parisinos.

A los 24 años (1878) se encontraba en México, cuando se enteró de la derrota de las fuerzas independentistas en Cuba y el fin de la Guerra de los Diez años con la firma de la Paz del Zanjón. Ante la nueva situación política, volvieron a Cuba muchos desterrados, y Juan Gualberto decidió regresar a Cuba.

En ese año conoce a José martí en La Habana. A partir de entonces una empatía fundada en ideales compartidos estrecharía la amistad y uniría la acción revolucionaria de ambos. Funda el periódico La Fraternidad.
José Martí y Pérez


Sorprendido por las autoridades españolas, fue detenido y enviado al Presidio de Ceuta en 1880, hasta que en 1882 fue puesto en libertad condicional, ejerciendo en el propio territorio español un periodismo comprometido con la causa independentista.
 



En España aprovechó para desplegar una intensa labor en publicaciones tales como El Abolicionista, la Tribuna, El Pueblo, El Progreso -órganos de los republicanos españoles- y otros diarios.
Diez años más tarde (1890),  regresa a Cuba y por la labor realizada, José Martí lo designa como su delegado en la Isla para los preparativos de la guerra. A él le correspondió dar la orden de alzamiento armado el 24 de febrero de 1895. Había cumplido 44 años de edad, de los cuales había vivido en Cuba, 18  entre infancia y adolescencia  y 7 años (interrumpidos) como persona adulta.

Apresado poco tiempo después fue nuevamente deportado y enviado (preso) a Ceuta.
Liberado en 1898 se trasladó a Nueva York, hasta regresar posteriormente a La Habana. Por su trayectoria, Juan Gualberto fue electo miembro de la Asamblea Constituyente.
Después de la intervención norteamericana en la Guerra de Independencia y ya siendo Cuba una República desarrolla una intensa campaña contra el Presidente Estrada Palma y contra la Enmienda Platt, bajo el seudónimo "G".  

De filiación política con el Partido Liberal, fue representante a la Cámara y Senador de la República
Falleció el 5 de marzo de 1933 a la edad de 80 años. Aquel hijo de esclavos había conquistado un sitio venerable en el altar de la patria.

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